La gran estafa de la dieta hipocalórica. Cómo te engañan los nutricionistas

Así funciona el engaño

— Crean presión social para que te sientas obligada a adelgazar. Te dicen que la obesidad es una enfermedad, que tu cuerpo no es aceptable y que no podemos “normalizar la obesidad”. Disfrazan de preocupación por tu salud, algo que no tienen, lo que es preocupación por su negocio.

— Te dicen que la dieta hipocalórica funciona. Incluso te dan detalles de cosas que no debes hacer si quieres tener éxito: no debes reducir demasiado la ingesta, no debes abandonar la dieta, debes llevar un registro de lo que comes para ser consciente de cuánto comes, etc.

— Te dicen que la única forma de adelgazar es “comer menos de lo que se gasta” y que cualquier dieta que funcione lo hace porque te hace comer menos. Fíjate, están creando la sensación de control: si adelgazar es cuestión de controlar el apetito, adelgazar está bajo tu control. Están dejando claro que tú y sólo tú vas a tener la culpa si no lo consigues.

— Te dicen que el resto de dietas son dietas milagro, que o bien son peligrosas, o no funcionan porque producen “efecto rebote”, o no son más que dietas hipocalóricas desequilibradas que dicen funcionar por otras razones, pero que en realidad simplemente te hacen comer menos.

— Te dicen que la dieta hipocalórica deriva directamente de las leyes de la física: con un déficit calórico tienes que adelgazar, sí o sí. Te dicen que si una dieta no está basada en contar calorías, entonces es una dieta “mágica”. Insisto en resaltar cómo construyen tu culpabilidad: si el método funciona y fracasas, sólo hay una explicación, y es que tú no has seguido las directrices del nutricionista/médico.

— Te dicen lo que quieres escuchar, que es que no es necesario cambiar nada, que puedes seguir comiendo lo mismo, pero controlando las calorías totales. No sólo eso, te dicen que es bueno que sigas comiendo las cosas que te gustan, para así maximizar la adherencia a la dieta. Son muy inteligentes en su maldad: te están dando la dieta que te permite comerte el minihelado de postre o no tener que quedar en evidencia ante tus amistades siendo la fracasada que “está a dieta”.

— Te hablan de la importancia de la adherencia a la dieta. Te dicen que la adherencia es la clave para tener éxito, más allá de la dieta que sigas (aunque ya te han dicho que el resto de dietas son peligrosas, ¿verdad?). Fíjate bien cómo siguen construyendo la culpabilidad: te hacen creer que la dieta funciona y que todo depende de ti. Si tienes adherencia conseguirás adelgazar. Si fracasas, sólo hay una culpable: tú.

— Te hablan del “entorno obesogénico”. Más culpabilidad para ti: la dieta funciona, pero fracasas porque no eres capaz de resistir las tentaciones.

Tienen una excusa para todo: la gente come más de lo que cree, la gente se cansa de hacer dieta y la abandona, la gente no sigue sus directrices, la gente no puede resistir las tentaciones, etc. Fíjate en que la explicación siempre es que tú has fallado. Eres culpable.

— “Comer menos”, efectivamente, te hará perder unos kilos los primeros meses. Eso te hace creer que la dieta funciona, y, lógicamente, refuerza la idea de que el fracaso es por tu culpa.

— El que te receta la dieta tiene un título de dietista/nutricionista o médico.

Con esos mimbres, una persona desinformada y confiada sólo va a ver una opción para tratar de perder peso. Pensará que es lo prudente, lo que funciona, lo que protege su salud. La han engañado, y lo han hecho muy bien.

Todo es una gran mentira

“¿Es que acaso si creo un déficit calórico no voy a perder peso?”. Esa idea, que no es otra cosa que la teoría del balance energético, es pseudociencia y encierra tantas falacias que a veces se me olvida enumerarlas todas. En cualquier caso, este blog está dedicado casi en exclusiva a explicar por qué esa idea es errónea, así que remito al lector al librito o a las casi 800 entradas del blog (algunas de las más representativas están enlazadas en la parte derecha del blog).

“¿Cómo te atreves a decir que la dieta hipocalórica no funciona?”. Lo digo y lo mantengo, porque es lo que dice la evidencia científica (ver,ver,ver,ver,ver).

“¿Y no es posible que sea cierto que la dieta hipocalórica funciona, pero la gente no mantiene la dieta el suficiente tiempo?”. Filosóficamente es posible, pero es altamente improbable. Y, además, que exista esa remotísima posibilidad sigue sin dar validez a las mentiras de los nutricionistas: hacen creer a sus clientes que la dieta funciona, y, como mínimo, no tienen esa certeza. Pero creo que es únicamente una posibilidad hipotética, no real. ¿Todos los estudios de pérdida de peso basados en esta dieta fracasan a largo plazo, y la culpa es de la gente? Se sabe que existe una reacción metabólica a la restricción calórica, luego lo lógico es pensar que esa reacción metabólica es la culpable del fracaso del método (ver,ver,ver,ver,ver,ver).

Protege tu salud: pídele al que te recete la dieta hipocalórica un estudio científico que demuestre su efectividad a largo plazo (ver). Si lo haces, cuéntame la respuesta. Te aseguro que no va a ser ese estudio que le pides.

Fíjate que el “efecto rebote” es la respuesta característica obtenida con restricción calórica. Y sin embargo los nutricionistas te dicen que el efecto rebote es cosa de las otras dietas. Yo te aconsejo que mires los estudios científicos y que decidas por ti misma quién miente y quién dice la verdad.

32897271216_fd83024dc8_mCanadian Obesity NetworkAlgunos derechos reservados

¿Qué mal puede hacer?

Es típico que los que defienden terapias pseudocientíficas aleguen que el tratamiento es inocuo, que quizá no haga nada, pero que tampoco va a matar a nadie. En este caso, ese argumento vendría de los mismos que asustan a los/las obesos/as para que adelgacen con el argumento de que es un factor de riesgo para enfermedades como el cáncer o la enfermedad cardiovascular. Si el tratamiento no hace nada y por tanto no te saca de obesa, según sus propios argumentos sí estaría poniendo en riesgo tu salud.

Pero sí hace daño. Quizá una parte de la población obesa sí puede adelgazar con dieta y ejercicio, y seguir recetando un tratamiento pseudocientífico e inútil es negarles a esas personas la posibilidad de recuperar un peso normal. Quizá a otra parte de esa misma población se le están dando falsas esperanzas en conseguir unos objetivos que para ellos no son posibles con dieta y ejercicio. Las falsas esperanzas acaban con culpabilización, baja autoestima, depresión y mayor riesgo de enfermedades. Un tratamiento inefectivo enquistado es mucho peor que que no haya tratamiento: nos roba el futuro.

Y también hace daño porque la misma pseudociencia en que basan el tratamiento de la obesidad, es la que usan para decirnos cómo comer de forma saludable, es decir, entre otras cosas para prevenir la obesidad. La pseudociencia sí hace daño.

realizar especiales esfuerzos en la educación, de forma que se pueda ayudar a la población a comprender el significado y alcance del concepto de equilibrio energético, y su importancia en la prevención del sobrepeso y obesidad, y promoción de la salud (fuente)

Mis comentarios sobre la cita anterior tienen que ser autocensurados.

Leer más:

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8 thoughts on “La gran estafa de la dieta hipocalórica. Cómo te engañan los nutricionistas

  1. Existe una “patrulla vecinal caloréxica” que de forma pretenciosa se hace llamar “Observatorio permanente para el estudio de mitos y dietas milagro”.

    Por supuesto, las únicas “dietas milagro” que les preocupan son las ajenas, porque ellos promocionan la pseudociencia del balance energético. Aquí los tenemos en una entrada reciente fabricando la culpabilización del obeso:

    Una persona pesa 90 kilos porque lleva un estilo de vida de 90 kilos, por lo que si aspira a pesar 80, tendrá que hacer vida de 80 kilos, para lo cual deberá de comer menos que antes y moverse más. Es posible perder 15 kilos, sí, pero luego hay que hacer vida de tener 15 kilos menos

    ¿De quién es la culpa de que no puedas mantener tu nuevo peso? Ellos lo tienen claro: es tuya.

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  2. Las dietas que se basan en la promesa de adelgazar bastante y de forma rápida tienen un denominador común: el efecto yo-yo.

    http://www.20minutos.es/noticia/2044266/0/dietas-milagro/perjuicios-salud/consejos

    Parte del engaño es afirmar que la reacción tipica a la restricción calórica es en realidad el denominador común de dietas que prometen resultados a corto plazo. No seas imprudente, no quieras tomar atajos, sigue las recomendaciones de la nutricionista. Y dentro de tres años tendrás el mismo peso que ahora, estarás culpándote por el fracaso y proponiéndote, esta vez sí, tomártelo en serio.

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  3. Claro, y el drogadicto si se desintoxica vuelve a consumir “coca” tendrá un efecto rebote

    Claro, y el pirómano que se recupera si vuelve a quemar lo que va tendrá un efecto rebote.

    Todos contra la Industria, por Leónidas

    Tiene razón, se me había escapado el argumento de que otras dietas fracasan “cuando las dejas”. Lo de que vuelves a engordar cuando vuelves a la dieta de las harinas es el mejor argumento que se ha escuchado nunca en el mundo de la nutrición. Genios no, lo siguiente.

    Aquí tenemos a Mulet contándonos esa milonga:

    — ¿Por qué cree que han tenido tanto éxito dietas como la Dukan o la Atkins? ¿Las considera peligrosas?

    — Porque todo el mundo quiere que le digan que puede adelgazar comiendo mucho. Llevadas al extremo pueden serlo, aunque el mayor problema es que al abandonarlas se recupera el peso.

    Y ya que estamos, no pierde oportunidad de defender la pseudociencia del balance energético:

    Lo que “quema la grasa” es el ejercicio y comer menos

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  4. Del facebook de Leónidas:

    Los obesos somos culpables de creer en la competencia de la médico o de la nutricionista, y no exigirles la verdad. ¿En serio?

    Está bien asumir la responsabilidad de las propias acciones, pero si quien se supone que sabe de un tema nos está engañando… en serio, es que la mayor parte de la gente ni sospecha lo que sucede en el mundo de la nutrición y la obesidad. Ni se les ocurre pensar que el médico que les da la dieta hipocalórica es un incompetente, ni conocen lo que hay publicado en la literatura científica, ni han dedicado un segundo de sus vidas a informarse, y a lo mejor ni siquiera tienen formación suficiente para separar el grano de la paja (con perdón).

    Yo soy culpable de todos los errores que cometí para llegar a ser obeso. Coca-cola y productos en los que a menudo aparece la expresión “de chocolate”. Culpa mía, vale, pero cuando el “experto” me engaña con lo del balance energético, la culpa no es mía.

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  5. Interesante blog el que tienes Vicente, debo felicitarte, he aprendido mucho al revisarlo… Gracias por la labor realizada.
    Respecto a la policía calórica a la que haces referencia, coincido, no puedo más que señalar mi desconfianza hacia las intenciones de quien se disfraza de cazador de mitos para divulgar mala ciencia:

    “Volviendo a la noticia, “Health Day” también destaca que no hay nada “mágico” en reducir carbohidratos, grasas o añadir proteínas. En declaraciones de Van Horn, “las leyes de la termodinámica siguen todavía en vigor: se pierde peso cuando se consumen [menos calorías] de las que se necesitan; incrementar la actividad física también ayuda a perder peso de manera más constante pero solo si no se compensa comiendo más”.
    http://comeronocomer.es/mitos-de-las-dietas-milagro/ninguna-dieta-es-mejor-que-otra-para-perder-peso

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    • Gracias a ti, Saturnino, por prestar atención a las cosas que escribo.

      Ésa es la realidad de la nutrición: los que hablan de dietas milagro suelen ser los que defienden una teoría claramente pseudocientífica y una terapia que se sabe que no funciona.

      no hay nada “mágico” en reducir carbohidratos, grasas o añadir proteínas

      He comentado más de cien estudios en el blog (no exagero, los conté) en animales, y por tanto absolutamente controlados, que demuestran que las variaciones de peso no vienen determinadas por las calorías, ni siquiera por la distribución de macronutrientes.

      Creo que los caloréxicos no saben leer.

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