Para aprender fisiología, primero hay que desaprender calorexia

Para poder aprender, a veces es necesario primero desaprender.

Nada puede cambiar si antes no se acepta que lo que hemos estado haciendo es insuficiente o erróneo o ilegítimo. Daniel Flichtentrei

Empecemos, por tanto, por el principio: ¿hay un error en lo que hemos estado haciendo? Sí, lo hay. Y si no reconocemos la existencia de ese error, no vamos a poder avanzar en la prevención y tratamiento de la obesidad.

¿Cuál es el error?

Empiezo por lo básico: para tratar la obesidad se está recurriendo a la Primera Ley de la Termodinámica, que nos dice que la energía potencial que está almacenada en los enlaces químicos de los alimentos que consumimos, acabará siendo disipada en forma de calor, o siendo usada para nuestras funciones fisiológicas, o siendo almacenada en el cuerpo en algún formato. Es lo que está representado en el siguiente esquema. El cumplimiento de esta ley universal e inviolable es algo que nadie discute.

Hasta ahí, todo es correcto. El error ha sido interpretar que un tipo concreto de energía acumulada en el cuerpo (i.e. la que se acumula en el tejido adiposo) se puede entender o controlar hablando de únicamente 2 de los términos de la ecuación anterior: ingesta energética y gasto energético. Esta idea es lo que se llama la “hipótesis CICO”:

La obesidad es causada por un desequilibrio entre la ingesta de energía (EI) y el gasto de energía (EE), por lo que se requiere un balance energético negativo para lograr una pérdida de peso, que puede lograrse ya sea disminuyendo la EI o aumentando el EE. (fuente)

El balance de energía es la diferencia entre tu gasto de energía (determinado por tu tasa metabólica, actividad y algunas otras cosas) y tu consumo de energía (los alimentos que te metes por la boca). La diferencia entre esos dos (si el gasto excede la ingesta o viceversa) determina lo que sucede con el cuerpo, si sube o baja o si permanece igual. (fuente)

Creo que se ve claramente en qué consiste la hipótesis CICO. Esta hipótesis establece que:

  • 2 términos concretos de la ecuación del balance de energía son los que causan los cambios en un tejido concreto, el tejido adiposo. Esa misma idea no se aplica a ningún otro tejido del cuerpo (ver).
  • Sólo 2 términos de la ecuación pueden tener complejidad, o, en otras palabras, sólo importan la fisiología y las hormonas de 2 términos de la ecuación.

¿Por qué se ningunea la fisiología del tejido adiposo?

Volvamos al principio: ¿por qué se cree innecesario hablar de la fisiología del tejido adiposo para entender su comportamiento? Pues porque se ha creído (y hay muuuuucha gente que lo sigue creyendo) que la hipótesis CICO es tal cual una ley de la física. Y, por tanto, se han interpretado los postulados de la hipótesis CICO como axiomas que sólo un bobo discutiría (ver,ver,ver,ver).

Axioma: Proposición o enunciado tan evidente que se considera que no requiere demostración.

En el tuit de Cecilia con el que he empezado esta entrada, ella habla de que un cierto tipo de dieta activa el metabolismo lipolítico. Esa idea significa que la dieta afecta directamente al funcionamiento del tejido adiposo, algo que está prohibido en la hipótesis CICO. Como he explicado en esta entrada, la hipótesis CICO sólo permite que los efectos en el tejido adiposo se produzcan cambiando la ingesta energética (CI) o el gasto energético (CO): las explicaciones que se salen de ese dogma no están permitidas.

El primer paso para aprender es, como digo, entender que se está defendiendo una hipótesis basada en premisas injustificadas, no una ley inviolable. CICO no es la Primera Ley de la Termodinámica. Hay que empezar por reconocer abiertamente que se ha cometido un error gravísimo durante décadas. Y se sigue cometiendo.

Cuando una creencia es un axioma, no una hipótesis, ninguna cantidad de evidencia es suficiente para cambiarla. Al contrario, la evidencia simplemente cambia el argumento. Ésta es la razón por la que las creencias en el campo de la nutrición que nacieron en los años 50 y 60 han sido tan impermeables a los datos. Vernon L. Smith

Leer más:

 

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16 respuestas a “Para aprender fisiología, primero hay que desaprender calorexia

    • Buena entrada Vicente! Me la guardo en favoritos.

      Desde que te leo, en varias ocasiones he pensado en lo estúpido que le resultaría a cualquier estudiante de física de primaria los errores de pensamiento de la hipótesis CICO. Pues el otro día me topé con esto:
      https://www.huffingtonpost.es/2016/12/02/stephen-hawking-obesidad_n_13372228.html

      “Comemos demasiado y nos movemos demasiado poco”. Stephen Hawking.

      Increíble. Supongo que la física simplemente no es útil para entender la obesidad. Pero aún así duele ver esto…

      P.D.: Feliz año!

      • ¡Feliz año!

        Me alegra que te haya gustado la entrada. Sé que insisto una y otra vez en lo mismo. Y lo siento por los lectores habituales del blog. 😦

        En cuanto a Hawking, conocía esa metida de pata. Estoy convencido de que si hubiese leído Good Calories Bad Calories, se habría dado cuenta de su error. Seguramente ni se planteó que esa creencia pudiera ser estúpida.

  1. Moverse menos… resulta, por lo menos, paradójico viniendo de Stephen Hawking!
    Vicente, lo felicito por el blog, lo leo desde que empezó aunque con intermitencias (en las cuales lamentablemente volví a engordar). Afortunadamente la tendencia hace tiempo que es favorable. Le escribo con cierta vergüenza porque hace muchísimos años ya que lo descubrí y nunca antes le había escrito. En fin, le agradezco mucho por todo el trabajo que realiza. Usted no sabe todo lo que me ayudó. Saludos!

      • Muchas gracias a vos, Vicente! por el enorme y desinteresado trabajo y, fundamentalmente, por ponerle racionalidad al asunto. Sinceramente no creo que pase mucho tiempo más para que se termine aceptando este conjunto de ideas. Es que si no fuera por la ignorancia y el carácter irreflexivo de la gente (y hasta de “profesionales” de la salud), la mala ciencia y la presión que ejercieron los medios de comunicación al servicio de la industria de los alimentos lo que vos propugnás sería simplemente un axioma. CICO es una falacia sostenida a partir de un reduccionismo tonto que no explica el problema de la obesidad. Puede tener alguna utilidad limitada en deportistas de alto rendimiento o en experimentos con sistemas vivos en situaciones controladas pero, desde ya que es completamente inútil en el tratamiento de la obesidad.

  2. — ¿Cómo contempla la pseudociencia del balance energético la fisiología del tejido adiposo?
    — ¿Cómo contempla la pseudociencia del balance energético la fisiología del tejido muscular?
    — ¿Cómo contempla la pseudociencia del balance energético la fisiología relacionada con el resto de energía acumulada en el cuerpo?

    No son permitidas. Esa pseudociencia se basa en las injustificadas premisas de que el tejido adiposo es pasivo (i.e. incapaz de variar por sí mismo) y que no hay cambios en otras formas de energía acumulada en el cuerpo.

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