“No podemos dejar de comer”

“Though the use of a substance abuse model to treat overeating could prove beneficial… unlike drugs and alcohol, food is necessary for life… and is not a substance from which children can simply abstain” (Pretlow, 2008, p. 476). Nonetheless, poll results in the current study revealed that 61% of respondents had a problem with mainly one food and essentially highly pleasurable foods. Thus, it appears that overweight children may be addicted to only certain foods, primarily highly pleasurable foods. Such foods are not necessary for life. It is feasible for children to abstain from them. Abstaining from any food, even such problem foods, may seem unreasonable. However, if children were allergic to those foods, they would need to avoid them forever. Avoiding addicting foods is comparable. (fuente)

“aunque el uso de un modelo de abuso de sustancias para tratar la sobrealimentación podría resultar beneficioso … a diferencia de las drogas y el alcohol, la comida es necesaria para la vida … y no es una sustancia de la que los niños pueden simplemente abstenerse” (Pretlow, 2008, p. 476). Sin embargo, los resultados del sondeo en el presente estudio revelaron que el 61% de los encuestados tenía un problema con principalmente un alimento y esencialmente alimentos altamente placenteros. Por lo tanto, parece que los niños con sobrepeso pueden ser adictos a ciertos alimentos, principalmente alimentos altamente placenteros. Estos alimentos no son necesarios para la vida. Es factible que los niños se abstengan de ellos. Abstenerse de cualquier alimento, incluso los alimentos problemáticos, puede parecer no razonable. Sin embargo, si los niños fueran alérgicos a esos alimentos, necesitarían evitarlos para siempre. Evitar los alimentos adictivos es comparable.

Nótese cómo el paradigma energético, la pseudociencia del tautológico “exceso”, conforma el pensamiento: engordar es un problema de “sobrealimentación” y por tanto el exceso puede venir de cualquier alimento que tenga calorías, sea saludable o no (ver,ver). Y si la comida dispara comportamientos propios de una adicción, evitar la sustancia que detona esos comportamientos —como se hace con otras adicciones— no es una posibilidad porque ¡no se puede no comer! Por tanto, el modelo conceptual que equipara la adicción a la comida con otras adicciones no es útil.

si nosotros engordamos es porque comemos más de la cuenta

Los errores de pensamiento están bien a la vista:

  • Creer que las leyes de la termodinámica avalan que el problema de la obesidad viene de comer “más de la cuenta” es la mayor estupidez de la historia de la humanidad. Ninguna ley de la física respalda la idea de que todos los alimentos son igualmente engordantes a igualdad de calorías ni que engordar sea un problema de superávit calórico.
  • No existe un problema de adicción a la comida: basta con mirar la lista de productos involucrados en esos comportamientos para ver que la adicción siempre es a la no-comida, a productos procesados que no pertenecen a nuestra dieta como humanos.

¡He comido un trozo de brócoli y ya no puedo parar de comer brócoli!

Poco importa que los “científicos” quieran o no quieran catalogar la adicción a la no-comida como una adicción. Poco importa que esos comportamientos encajen en una definición concreta establecida por unos señores muy listos: son comportamientos que tienen asociado mucho sufrimiento y problemas de salud. Y la solución es obvia: sacar esos productos de nuestra dieta, es decir volver a alimentarnos con los alimentos que existen tal cual en la naturaleza, que es la “comida de humanos“: agua, huevos, pescado, carne, vegetales frescos, frutos secos, etc.

Las dificultades para cambiar

Veo dos tipos de obstáculos a la hora de decidir cambiar a una alimentación libre de productos procesados. Por un lado habrá razones endógenas: podemos creer que nuestros gustos actuales nos definen. Quizá creemos, por decir algo, que ese café, cruasán y zumo de naranja que tomamos por la mañana son parte de quienes somos. Y cambiar eso es traicionarnos, de alguna manera, y poner en duda nuestra identidad. Por otro lado están los factores exógenos: es posible que encontremos muy poca ayuda —por no decir zancadillas descaradas— desde fuera para el cambio: nuestros familiares y amigos nos van a ofrecer los productos que no queremos consumir fingiendo amabilidad y van a responder con gestos de desaprobación ante nuestra negativa a consumirlos. Si lo piensas bien es normal que no entiendan nuestra decisión, pues l@s nutricionistas se han encargado de establecer ese paradigma en el que salirse de las pautas que ell@s marcan no sólo es innecesario, ¡es peligroso!

  • El azúcar sólo es dañino consumido en exceso
  • Las dietas que prohíben grupos enteros de alimentos son dietas desbalanceadas
  • Que hoy comas el postre azucarado es menos importante que la dieta que sigues todo el año
  • No existen alimentos engordantes: “un alimento no tiene la capacidad por sí mismo de hacer que una persona engorde. La causa de ganar peso se encuentra en el cómputo global de las calorías [de la] dieta
  • La alimentación debe ser disfrutar
  • Es insostenible a largo plazo no consumir los productos que nos gustan y al abandonar la dieta restrictiva se recupera el peso. Es mejor consumir esos productos de forma regular con moderación para así evitar caer en atracones cuando inevitablemente cedemos a las tentaciones
  • Los cereales integrales tienen un efecto protector en la salud
  • Cualquier dieta que funcione funcionará porque te hace comer menos

A más de uno le sonará razonable porque es lo que nos han estado contando durante décadas: han convertido su charlatanería en el “sentido común” que nos sirve para justificar no cambiar nada. Yo el primero: aunque el médico de digestivo que hace 5 años me dijo que adelgazara no tenía ni idea de nutrición ni de obesidad, mi reacción ante la idea de comer sólo “comida” fue pensar que era innecesario y que eso no iba conmigo. Seguir comiendo igual pero menos era una opción menos traumática y no vi razones para cambiar nada: todo era cuestión de contar las calorías y encajar las cosas que quería comer en el cómputo diario. A posteriori, pasados estos años, es incomprensible que no me diera cuenta de que mi incapacidad para controlar mi peso corporal hacía evidente que ese paradigma no me funcionaba. ¡Quería seguir haciendo lo mismo!

En mí la moderación no es una opción

No digo que mi cuerpo no pueda gestionar saltarse la dieta de vez en cuando, pues sinceramente no lo he puesto a prueba, estoy hablando del aspecto psicológico: mi problema de peso se ha resuelto por completo y no me siento dominado por la comida. Como cuando tengo hambre, ayuno cuando me apetece hacerlo y hago deporte —casi siempre— por divertirme. El HIIT no me divierte pero lo hago viendo la tele. Lo que quiero decir es que intentar consumir no-comida con “moderación”, al margen de que me engordara o no, introduciría tensión en mi relación con la comida y no veo necesidad de hacerlo.

Este blog nació a causa de mi experiencia adelgazando, pero también es el reflejo de las cosas que he ido leyendo y aprendiendo. Cuento mis ideas pero no pretendo decirle a nadie lo que tiene que hacer con su alimentación. Lo que sí aconsejo es leer. Si alguien de forma informada quiere practicar la moderación con los productos procesados, nada voy a opinar al respecto: su vida, sus decisiones.

Se acerca la Navidad

Llevamos toda la vida asociando azúcar y harina con celebración: turrones, polvorones, roscón, etc. Como decía antes, el problema es que toda una vida de hacer algo —nótese que de forma irreflexiva— nos puede hacer creer que ese algo nos define. Pero no tenemos obligación de hacer las cosas siempre igual. Se puede rectificar. Se puede celebrar sin recurrir al azúcar: carne de mejor calidad, fruta que no sueles consumir, marisco, ensaladas más elaboradas, etc. Yo sólo digo que se puede. Hacerlo o no es decisión de cada uno.

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¿Es esto adelgazar? (XXVI)

Effect of a Stepped-Care Intervention Approach on Weight Loss in Adults: The Step-Up Study Randomized Trial

363 participantes empiezan el estudio (4 de cada 5 eran mujeres) de los que únicamente 260 lo completan.

Hay pérdida de peso los primeros seis meses, pero a partir de ese momento no se pierde peso, se recupera.

Los datos de ingesta y actividad física indican que en todo momento los participantes mantuvieron una restricción calórica de 500 kcal/d y que mantuvieron niveles de actividad física por encima de los de partida:

Están entre 6 y 8 kg por debajo del peso inicial, están comiendo menos, están haciendo más ejercicio y están recuperando el peso perdido poco a poco.

¿De verdad vamos  a seguir suponiendo que los datos de los experimentos científicos tienen que estar mal? ¿Siempre están mal?

¿Aceptaríamos esa explicación para por qué no funcionan otros tratamientos pseudocientíficos, como la homeopatía?

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4 años manteniendo el peso

Ninguna novedad, lo que en sí mismo es buena noticia y motivo de celebración. Fue más o menos hace 4 años cuando alcancé mi objetivo de pérdida de peso. Quizá luego subí algo, pero no me preocupa porque no fue grasa corporal o al menos yo no veo que haya ganado grasa corporal. Sigo sin pesarme así que todo lo que tengo son mis sensaciones en el espejo: me veo genial, algo que para mí es más que suficiente.

Hace unos meses me lesioné el codo (epicondilitis que yo atribuyo al pádel). A ojo me pareció que subí un poco de grasa corporal, pero todo volvió a su sitio al retomar mi ritmo normal de actividad deportiva. Fue un error despistarme y bajar mi frecuencia normal de deporte. Estaré atento para que no vuelva a pasar.

Como en los últimos tiempos se me ha preguntado (en privado) si soy otra persona en las redes sociales, aprovecho para aclarar que no uso las redes sociales salvo como observador y que no tengo ninguna cuenta abierta en ninguna red social. Ni la tengo ni la he tenido ni creo que la vaya a tener nunca. Tampoco tengo otro blog. Bastante tiempo invierto en este blog como para emplear más aún en otros sitios. Tampoco tengo ningún tipo de interés comercial en estos temas ni lo voy a tener nunca. Si alguien está esperando a que venda un suplemento, un libro o el secreto para perder peso, puede esperar sentado. No vendo nada y eso va a ser así siempre.

Tranquilidad, información y esfuerzo

El primer par de años tras perder el peso que me sobraba tenía miedo de recuperarlo, pero ese miedo ha desaparecido por completo. Ahora me siento muy tranquilo con la alimentación que sigo: no me preocupa la comida. Tengo totalmente integrada en mi vida la dieta que sigo y, como he dicho otras veces, si la dieta no me falla yo no fallaré a la dieta.

Supongo que habrá personas que querrán llevar un resultado como el mío al terreno del esfuerzo: me he esforzado y lo he conseguido. Pero no es cierto. No es eso lo que ha cambiado en mí. La diferencia, en mi opinión, ha venido de leer, no de esforzarme más. La persona que yo era hace 5 años ni siquiera era consciente de que no sabía nada de nutrición y obesidad. Creo que en aquel entonces no había ni escuchado que existieran dietas bajas en carbohidratos, ni sabía lo que era una dieta cetogénica ni, por supuesto, era consciente de la gran estafa que es la teoría del balance energético y la dieta hipocalórica.

¿Ahora sí me esfuerzo? Por no presumir de nada, conozco gente que tiene un gran problema de peso y que de lunes a viernes trabaja de 7 a 7 en una fábrica y que los fines de semana trabaja en un bar. ¿Exceso de peso porque no se esfuerzan? ¡Venga ya! Veo constantemente a jóvenes pasados de peso en equipos deportivos, aguantando el chaparrón de ser un estorbo para l@s compañer@s porque no tienen velocidad suficiente en los partidos. ¿Exceso de peso porque no se esfuerzan en remediarlo? En mi opinión, todo ese sufrimiento lo causa esa “ideología del esfuerzo”, desde la causa por la que tienen exceso de peso hasta las razones por las que no son capaces de resolverlo.

Felicitarme por mi esfuerzo sería no querer entender nada. No sería un halago: sería querer interpretar los hechos de una forma que no se corresponde con la realidad de los mismos.

No fumo. No juego. No bebo alcohol. No requiere esfuerzo no hacerlo porque ni lo necesito ni me interesa.

¿Azúcar, harina, chocolate, coca-cola? Cero esfuerzo para no consumirlos. No me interesan y no tengo intención ni deseo de volver a caer en los mismos errores que me volvieron obeso y que me crearon problemas de salud. Sólo hay sacrificio y renuncia si hay deseo y yo no tengo ese deseo. Sé lo que me pierdo y no me pierdo nada: estoy mejor que nunca.

Por qué la teoría del balance energético es pseudociencia

(english version: click here)

Por qué la teoría del balance energético es pseudociencia

En primer lugar, su fundamento es una mera tautología (es decir, repetición innecesaria de una idea) referida al tejido adiposo:

Si el tejido adiposo acumula energía, en ese tejido entra más energía que sale

Esto es sólo un truismo, porque eso es lo que significa “acumulación”, ya que la energía no puede salir de la nada ni puede desaparecer, pero esta tautología no nos dice nada acerca de por qué está ocurriendo la acumulación de triglicéridos. La tautología (en su forma correcta) es inútil. El falso sentido de utilidad inventado por la Teoría del Balance Energético proviene de una transformación engañosa de la tautología inútil: el truco es que la frontera para la aplicación de la Primera Ley de la Termodinámica es injustificadamente cambiada por la frontera del cuerpo entero, en lugar de la frontera correcta, que son los límites físicos del tejido adiposo. Entender este engaño es crucial: si quieres aplicar la Primera Ley de la Termodinámica debes tener un límite físico claramente definido en su uso. La Teoría del Balance Energético viola ese principio y ese hecho convierte esta teoría en un engaño.

imagen_0897 El sistema termodinámico es la parte del mundo a la que estamos dirigiendo nuestra atención. Todo lo que no forma parte del sistema constituye el entorno . El sistema y el entorno están separados por un límite.

La energía interna es la totalidad de todas las formas de energía cinética y potencial del sistema

Cuando se usan los términos “Calories In” y “Calories Out”, el límite físico es la frontera del cuerpo entero. Esto es obligatorio. Por lo tanto, siempre hay que tener en cuenta la totalidad de todas las formas de energía en el cuerpo. Es injustificable y engañoso considerar sólo la energía almacenada en un tejido específico (por ejemplo, la acumulación de triglicéridos en los adipocitos).

Calorías In = Calorías Out + Cambio en DEPÓSITOS DE GRASA
← ERRÓNEO

Calorías In = Calorías Out + Cambio en TODOS LOS ALMACENES DE ENERGÍA
← CORRECTO, PERO INÚTIL

imagen_0899

Cualquier energía que queda después de que el cuerpo ha utilizado lo que necesita se almacena como grasa corporal (fuente)

Ésa es una teoría que no deriva de las leyes de la física.

El problema de la falsa causalidad

Además, la Teoría del Balance Energético se basa en una atribución infundada de causalidad. Es fácil entender este punto, sólo por comparación con cualquier otro crecimiento en un sistema biológico.¿Qué nos dice la Teoría del Balance Energético sobre condiciones como el hígado graso, la hipertrofia muscular, el gigantismo o el crecimiento de un tumor? ¿Qué nos dice sobre cómo funcionan los esteroides anabólicos? Todas estas situaciones representan el crecimiento de los tejidos dentro del cuerpo, y por lo tanto representan la acumulación de energía en uno o varios tejidos, al igual que la obesidad.

Hígado graso

La grasa se acumula en el hígado, por lo tanto

Es un hecho incontrovertible de la física que el hígado graso sucede cuando la ingesta de calorías excede el gasto […] las leyes de la física aseguran que cualquier persona revertirá su hígado graso si la ingesta de calorías se reduce lo suficiente

Es un hecho incontrovertible de la física que el peso aumenta cuando la ingesta de calorías excede el gasto […] las leyes de la física aseguran que cualquier persona obesa perderá peso si la ingesta de calorías se reduce lo suficiente

Gigantismo

Tu cuerpo no puede crecer a menos que comas más de lo que gastas:

Un desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto energético es la principal etiología del gigantismo

Un desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto energético es la principal etiología del exceso de peso

Masa muscular

El tejido muscular no puede crecer a menos que exista un desequilibrio calórico:

La hipertrofia muscular se define como un estado de aumento de la masa muscular resultante del exceso crónico de nutrientes, donde la ingesta de energía excede significativamente el gasto energético

La obesidad se define como un estado de aumento de la adiposidad resultante del exceso crónico de nutrientes, en el que la ingesta de energía excede significativamente el gasto energético

Tumor

Un tumor no puede crecer a menos que entre más energía que sale:

Un factor clave del crecimiento de un tumor es el equilibrio entre las calorías ingeridas y el gasto de energía basal del cuerpo. Por lo tanto, el crecimiento del tumor se produce cuando se acumulan pequeños saldos positivos de energía durante un largo período de tiempo

Un factor determinante de la obesidad es el equilibrio entre las calorías ingeridas y el gasto de energía basal del cuerpo. Por lo tanto, la obesidad se produce cuando se acumulan pequeños saldos positivos de energía durante un largo período de tiempo

Esteroides anabólicos

¿Los esteroides anabólicos aumentan tu masa muscular haciéndote hambriento o sedentario?

Si los esteroides anabólicos no aumentan la ingesta de […] energía y no disminuyen el gasto energético, ¿cómo exactamente se supone que causan la acumulación de energía en el cuerpo como músculo? No hay hadas mágicas cuando se habla de energía

Si la insulina no incrementa la ingesta energética y no disminuye el gasto energético, ¿cómo exactamente se supone que causa la acumulación de energía en el cuerpo como grasa? No hay hadas mágicas cuando se habla de energía

El gasto energético no es una entrada controlable del sistema

El engaño de la Teoría del Balance Energético se apoya en falacias retóricas donde el gasto de energía es aludido como si fuera una entrada controlable de la ecuación. No lo es. Si tanto la ingesta energética como el gasto energético se consideran entradas del sistema, y si se usa el engaño explicado anteriormente (es decir, considerando sólamente la energía almacenada en un tejido específico), se crea una falsa impresión de causalidad:

Cuando el gasto calórico disminuye y el consumo de calorías aumenta, la ecuación del balance energético deja sólo un posible resultado: la ganancia de grasa corporal (fuente)

Cuando el gasto calórico disminuye y el consumo de calorías aumenta, la ecuación del balance energético deja sólo un posible resultado: hígado graso o hipertrofia muscular o gigantismo o crecimiento de un tumor o estás embarazada y el feto crece

Como expliqué antes, asumir un valor para un resultado (“el gasto calórico disminuye”) es hacer trampa con las palabras. El gasto calórico NO es una entrada que podamos controlar.

Cuando la ingesta de calorías aumenta, en el caso en que el gasto de calorías disminuya la ecuación de equilibrio de energía deja sólo un resultado posible: hígado graso o hipertrofia muscular o gigantismo o crecimiento de un tumor

La ecuación del balance energético NUNCA puede usarse para predecir la respuesta de un tejido vivo a un estímulo, porque esa ley no tiene nada que ver con la biología. Su uso relacionado con el estudio de la obesidad se basa en falacias retóricas y es injustificado.

¿Significa esto que la Primera Ley de la Termodinámica no es válida en un sistema biológico?

Esa idea no es correcta: la Primera Ley de la Termodinámica siempre se cumple y, por tanto, también se cumple en los sistemas biológicos. Es la Teoría del Balance Energético lo que es un fraude, porque es una errónea aplicación y una errónea interpretación de lo que dice la Primera Ley de la Termodinámica.

La pseudociencia es la pretensión de que la Teoría del Balance Energético deriva legítimamente de la Primera Ley de la Termodinámica y que, por lo tanto, debe ser utilizada para deducir causas y soluciones para la obesidad. La Teoría del Balance Energético es un engaño y no puede ser utilizada para ese propósito, de la misma forma en que es claramente inapropiada para deducir cómo curar un hígado graso, cómo aumentar la masa muscular o cómo tratar a un niño que sufre de gigantismo. La obesidad no es una condición especial cuando de la Primera Ley de la Termodinámica se habla.

En última instancia, la obesidad refleja el desequilibrio energético, por lo que las principales áreas de intervención se relacionan con la ingesta dietética y el gasto energético, para los cuales el principal componente modificable es la actividad física (fuente)

El gigantismo también refleja un desequilibrio energético, ¿verdad? ¿Cuáles son las principales áreas de intervención en ese caso?

El crecimiento de un tumor también refleja un desequilibrio energético, ¿verdad? ¿Cuáles son las principales áreas de intervención en ese caso?

Leer más:

¿Somos ganado? Cómete tus cereales integrales y calla

En esta entrada del blog se mezclan varias ideas y se me complica ir al grano. Por un lado está el plano “intelectual“, en el que quiero resaltar que no existe evidencia científica para recomendar que la población consuma harina de cereales (y mucho menos, por tanto, para basar nuestra alimentación en los farináceos). Y por otro lado tenemos el plano personal o humano: siento absoluto desprecio como personas por aquell@s “profesionales” de la nutrición que tienen la arrogancia y la irresponsabilidad de hacer recomendaciones para la población que carecen de evidencia científica que las respalde. ¡¿Cómo se atreven?! ¿De dónde sale gente así? Una cosa es ser idiota y una muy diferente es creerse autorizado a jugar con la salud de otras personas. Hay tipas y tipos que se creen que por haber cursado un grado universitario tienen derecho a poner nuestra salud en su tablero de juego. No deberíamos normalizar la existencia de esa@s “expert@s”.

La repetición acrítica de los falsos dogmas

Prácticamente todo lo que creemos saber sobre lo que es llevar una alimentación saludable carece de fundamento (ver). Las conversaciones sobre nutrición y obesidad de los ciudadanos de a pie a menudo no son otra cosa más que la repetición acrítica de tópicos tan ridículos como falsos. Ése es el fruto de años de malinformación procedente de l@s nutricionistas.

Nos están diciendo que los cereales integrales son “comida real” y repetimos ese mensaje como si la palabra de la/el expert@ valiese algo. Pero, ¿acaso hemos visto la evidencia científica que demuestra que es saludable consumir cereales como el trigo? (ver) Incluso estamos cometiendo el grave error de trasladar esos mensajes a nuestros hijos como si repetir sin más lo que l@s “expert@s” dicen fuera una educación válida o fuera bueno para su salud. No es ni una cosa ni otra y en realidad lo que estamos haciendo es poner la salud de nuestros hijos en riesgo. No hay razones para consumir harina y sí hay razones para desconfiar de un producto que bajo ningún punto de vista se puede considerar comida de humanos. No sabemos cuáles son los efectos reales que puede tener en la salud de nuestros hijos esa injustificada recomendación y deberíamos ser prudentes: la verdadera educación es enseñar a dudar de l@s “expert@s”, enseñarles a no aceptar ningún mensaje de salud que no venga acompañado de una justificación “científica”. “¿Consumir harina de cereales, por qué?“. Y no nos conformemos con la apariencia, rasquemos un poco en las explicaciones que recibimos porque en temas de nutrición la mayoría de las veces no son otra cosa que BS pagado por la industria alimentaria (ver).

La pirámide las harinas

Los hechos son que allá por 1976 unos “sabios” en EEUU se inventaron que la dieta del ser humano tenía que estar basada en la harina (fuente). Y automáticamente cualquier dieta que no estuviera basada en el consumo de harina de cereales se convirtió en “desbalanceada” (ver).

Increase carbohydrate consumption to account for 55 to 60 percent of the energy (caloric) intake.
Increase consumption of fruits and vegetables and whole grains.

Unas directrices que se ilustraron 15 años más tarde con la tristemente célebre pirámide de la harina (ver). Era la obra del Departamento de Agricultura de EEUU, que convirtió las recomendaciones dietarias en un instrumento para colocar su producción de harina de cereales.

Es decir, hace cuatro décadas se inició un experimento masivo no autorizado y no controlado con la población, que nos convirtió en mero ganado en manos de aprendices de brujo: se apostó nuestra salud a que consumir harina era saludable, sin más evidencia científica que no tener evidencia científica.

What are the risks associated with eating less meat, less fat, less saturated fat, less cholesterol, less sugar, less salt, and more fruits, vegetables, unsaturated fat and cereal products— especially whole grain cereals. There are none that can be identified and important benefits can be expected.

¿Basar la dieta de los seres humanos en la harina, un producto procesado que no es comida de humanos? ¿Cómo se atrevieron a hacer esas irresponsables recomendaciones sin tener evidencia científica sólida que respaldara esa propuesta? La explicación es que estos “genios” nos querían salvar de la carne, el colesterol y la grasa saturada. Y no podían esperar a saber si tenían razón en sus creencias, no podían esperar a saber si el remedio que proponían sería peor que no hacer nada: tenían que actuar ya “por nuestro bien”. Como decía, esto va más allá de lo intelectual: repugnan como personas.

Han pasado 40 años y sigue sin aparecer evidencia científica que aconseje incluir la harina de cereales en la dieta de los seres humanos. Pero la harina no está en la pirámide de las harinas por razones de salud, que no las hay, sino por razones económicas.

¿Y nadie dijo nada ante esos hechos? Sí que se dijo, pero poco importó. A ese respecto recomiendo leer este artículo de Jonathan Bailor: Is the Food Guide Pyramid and MyPlate Making Your Family Fat? Realmente interesante.

La modernidad que no lo es

Nada ha cambiado. Las nuevas generaciones de “expertos” en nutrición presumen de ser diferentes de sus predecesores, a los que llaman “dinosaurios” de la nutrición, pero nada ha cambiado pues siguen propagando mensajes que no tienen fundamento científico, como por ejemplo el que estoy comentando de que la harina integral es “comida real” (ver). ¿Cómo saben que no están dañando nuestra salud con ese consejo? ¿Cómo es posible que hagan esa recomendación sin tener esos datos? ¿Cómo se atreven a jugar así con nuestra salud?

Pero los “expertos” presumen de haberse modernizado. Ahora ya no nos dan las recomendaciones en forma de triángulo, lo que era muy lioso para nosotros, la estúpida población, sino en forma de círculo, sin aristas y por tanto mucho más fácil de entender por parte de nuestras simples mentes. Porque son muy inteligentes y saben que el problema no es que las recomendaciones carezcan de fundamento, sino que los ciudadanos de a pie no las entendíamos. Al parecer no nos habíamos enterado de que teníamos que consumir harina y todo esfuerzo es poco para trasladar ese mensaje de forma clara a la población.

¿Lo vemos claro en el círculo del “plato saludable”? La cuarta parte de nuestra dieta tienen que ser cereales integrales. Y la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué? ¿cuál es la evidencia científica de que es mejor consumir cereales que no consumirlos? Y, ¿cómo se atreven a hacer esa recomendación si no tienen esa evidencia científica? ¿Por qué sólo pedimos evidencia científica a los “médicos” homeópatas? ¿Acaso las fuentes oficiales están libres de tener que regirse por ese mismo rasero? ¿Asumimos como dogma la infalibilidad de l@s “expert@s”?

Entonces, ¿no se pueden hacer recomendaciones nutricionales?

Dado el nivelazo que tienen l@s “expert@s” en nutrición, se agradecería que dejaran de lanzar mensajes a la población, la verdad. Los ciudadanos tenemos derecho a la salud y ese derecho es incompatible con recomendaciones dietarias carentes de evidencia científica. Si no se respeta ese derecho, no somos otra cosa más que ganado.

¿Somos ganado o somos ciudadanos con derecho a la salud?

 

Azúcar e hígado graso

Impact of liver fat on the differential partitioning of hepatic triacylglycerol into VLDL subclasses on high and low sugar diets

Estudio en humanos de 12 semanas de duración. Experimento de tipo cruzado (crossover) y aleatorizado. Se comparan los efectos de dos dietas isoenergéticas con la misma composición en términos de macronutrientes pero que se diferencian en el contenido en azúcar (26% frente a 6% de las calorías):

The two diets were iso-energetic and contained the same macronutrient composition […] There was no difference in reported energy intake between diets, or differences in energy intake, macronutrients or alcohol between NAFLD and controls on either diets

En la tabla podemos ver el diferente efecto de las dos dietas en el contenido en grasa del hígado y en la grasa corporal. Se muestran los resultados por separado según si los participantes tienen hígado graso no alcohólico (NAFLD) o tienen un hígado sano:

Sin comentarios.

Leer más:

¿Por qué injuriar a los obesos (todavía) se consiente socialmente?

A efectos de estigmatización y de injurias, yo me siento obeso, porque sigo siendo la misma persona, con los mismos defectos y virtudes que cuando pesaba 25 kilos más. La única diferencia es que cuando pesaba 25 kg más era una persona malinformada y con creencias erróneas/infundadas sobre qué hacer para mantenerme sano y delgado.

¿Por qué la gente se atreve a decir públicamente que los obesos no adelgazamos porque no tenemos fuerza de voluntad o que somos vagos?

Perhaps because weight stigma remains a socially acceptable form of bias, negative attitudes and stereotypes toward obese persons have been frequently reported by employers, coworkers, teachers, physicians, nurses, medical students, dietitians, psychologists, peers, friends, family members, and even among children aged as young as 3 years (fuente)

Quizá porque el estigma de peso continúa siendo una forma de discriminación socialmente aceptable, las actitudes y estereotipos negativos hacia las personas obesas han sido constatadas con frecuencia en empleadores, compañeros de trabajo, profesores, médicos, enfermeras, estudiantes de medicina, dietistas, psicólogos, colegas, amigos, familiares e incluso en niños de tan sólo 3 años de edad.

No diríamos que los afroamericanos tienen peores trabajos que los caucásicos porque son faltos de fuerza de voluntad. No diríamos que las mujeres tienen más problemas de peso que los hombres porque son más vagas y comilonas. No asociamos raza ni sexo con defectos en la personalidad. Raza y sexo han sido motivo de discriminación en el pasado —y lo siguen siendo en países poco avanzados en los derechos “humanos”— pero actualmente sería socialmente inaceptable en nuestro país hacer esas asociaciones. Hemos avanzado, pero todavía lo consentimos con los obesos. ¿Por qué?

La respuesta es evidente: la causa es la atribución de control (ver,ver,ver). Creemos saber qué causa la obesidad y creemos saber que existe un remedio conocido por el obeso o la obesa. Si no adelgazan es porque no quieren seguir el tratamiento efectivo que saben que tienen que seguir.

To generate dislike of fat people, one must think fat undesirable and simultaneously blame the person for his or her situation (fuente)

Para generar desagrado hacia la gente gorda, uno debe pensar que estar gordo es indeseable y simultáneamente culpar a la persona por su situación

Pensemos un momento cómo contribuye a esta situación que médicos y nutricionistas hagan referencia a los obesos como vagos, comilones o personas que no se esfuerzan. Si ésa es la opinión de los “expertos” en el tema, ¿por qué va nadie a pensar lo contrario? Y, además, nos disgustan los gordos…

almost 80% of our respondents reported that patients frequently or almost always lacked discipline, and 52% felt patients lacked motivation to lose weight (fuente)

casi el 80% de los participantes [médicos de familia] infomaron de que los pacientes frecuentemente o casi siempre carecen de disciplina y el 52% creía que carecen de motivación para perder peso

¿Igual de faltos de fuerza de voluntad que todo el mundo, pero con un problema de peso?

Y si tenemos en cuenta que 3 de cada 4 de esos médicos recomendaban a sus pacientes una dieta baja en grasa y ejercicio físico para adelgazar, ¿qué es lo que esos médicos están observando? Quizá se pierde la motivación por adelgazar cuando se ve que los esfuerzos previos no sirvieron de nada. ¿Qué es causa y qué es efecto? ¿Quién puede pasarse toda la vida motivado para conseguir un objetivo viendo que fracasa una y otra vez? ¿Estamos culpando a la persona por el fracaso de un método cuya única justificación es pseudociencia?

Lo realmente sorprendente para algunos autores no es que una persona esté desmotivada para volver a hacer dieta hipocalórica, sino que lo vuelva a intentar.

The generally negative outcome of many such self-change efforts makes it difficult to understand why so many individuals persist at these attempts (fuente)

El resultado habitualmente negativo de los esfuerzos por cambiar hace difícil entender por qué tantos individuos insisten en intentarlo

Y de forma muy reveladora estos autores hablan de “self-change” dando por supuesto que eso es lo que el obeso no consigue hacer. Los “expertos” tienen la creencia de que ellos son inteligentes y entienden el problema y que son los obesos los que no tienen capacidad para aplicar el remedio (ver). Es la atribución de control: es suponer que los obesos sabemos cómo tenemos que cambiar nuestros hábitos, pero no somos capaces de hacerlo. Ésa es la injustificada creencia que está en la base del estigma. 

Repeated failure, however, threatens to undermine the reinforcing power of these incentives or rewards. After all, they are rarely if ever experienced (fuente)

La reiteración en el fracaso, sin embargo, amenaza con socavar el efecto motivador de esos incentivos o recompensas. Y es que rara vez se experimentan esas recompensas.

Los autores del artículo citado atribuyen los reintentos al “síndrome de la falsa esperanza“, que es tener falsas expectativas sobre lo que pueden conseguir. En ese caso los expertos creen que la gente se esfuerza en vano en cambiar. Lo que yo creo es que se intenta una y otra vez adelgazar por una combinación de factores: de forma resumida, porque funciona a corto plazo, lo que hace creer que el método funciona, porque se cree conocer qué ha fallado en los intentos anteriores y porque se confía —injustificadamente— en que el médico/nutricionista que lo receta es competente en su trabajo.

¿Por qué las injurias contra los obesos se interpretan como “decir las verdades que pocos se atreven a decir”? ¿Por qué se hace referencia a nosotros como vagos, glotones, carentes de fuerza de voluntad o irresponsables con nuestra salud? ¿Cómo es posible que se estigmatice así a personas que demuestran todo lo contrario en otras facetas de sus vidas? Se podría decir que en última instancia la causa es la estupidez humana, pero eso ayuda poco a corregir el problema de la estigmatización. Sin embargo, explicar que la verdadera causa es la pseudociencia del balance energético es igual de correcto, pero además sí ayuda a encontrar un remedio para el problema de la estigmatización, pues ayuda a señalar a los charlatanes que son los verdaderos culpables de esta situación.

¿Vaguetes, comilones, faltos de fuerza de voluntad? Yo creo que lo que necesitamos los obesos son tratamientos que funcionen, no ser injuriados. Es especialmente grave cuando la fuente del estigma son médicos y nutricionistas

¿Qué papel puede jugar la estigmatización en tratar una condición médica? Ninguno.

The question of where stigma fits in public health practice has an easy answer: nowhere (fuente)

La cuestión de cómo encaja el estigma en la práctica de la salud pública es sencilla: de ninguna forma.

No deberíamos consentir lo que está pasando con la obesidad ni un minuto más.

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