Crónicas caloréxicas (VI): Alejandro Gayo

¿Puede un tumor crecer si no comemos más calorías de las que nuestro cuerpo utiliza? ¿Sí? ¿El cuerpo produce sus propias calorías de la nada y las convierte en células cancerosas? A ver, sin más IN que OUT el tumor no puede crecer: es el único requisito indispensable. Por tanto, el crecimiento del tumor es debido a un balance energético positivo mantenido en el tiempo: más IN que OUT mantenido durante un cierto tiempo, lo que causa acumulación de energía en el tumor. FIN. Otra cosa es por qué se produce ese balance calórico positivo y ahí la cosa ya se complica.

No se puede negar lo evidente: el balance energético positivo es lo básico. Si no hay exceso NO puede crecer el tumor. Gallinas que entran menos gallinas que salen.

Innumerables estudios, miles de millones de euros en investigación, decenas de años, gente dedicando sus VIDAS ENTERAS a la comprensión de esto… no existe debate científico al respecto y está perfectamente establecido.

Si alguien cree que un tumor puede crecer sin que exista un balance energético positivo que lo publique, a ver si le dan el premio Nobel.

No limitemos la estupidez a la prevención y tratamiento de la obesidad. Extendámosla al tratamiento del cáncer: dieta hipocalórica para los enfermos de cáncer y la próxima vez que un médico oncólogo reciba a un paciente cuyo tumor ha crecido que le eche la culpa de dañar su salud por haber comido por encima de sus necesidades energéticas. ¡Sabía lo que tenía que hacer pero no tuvo fuerza de voluntad para hacerlo!

La estupidez es de tal calibre que resulta imposible entender cómo el ser humano ha caído tan bajo.

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La charlatanería pseudocientífica de Guyenet es compatible con hablar de hormonas…

Al menos eso afirma él:

También la homeopatía es compatible con la medicina “convencional”, según los homeópatas…

¿Cuáles son los mecanismos fisiológicos mediante los cuáles nuestra ingesta energética afecta a toda la energía almacenada en nuestro cuerpo, en todas sus formas? ¿Ninguna respuesta?

¿Cómo mide/detecta nuestro cuerpo el “exceso” o “déficit calórico”? ¿Qué parte del cuerpo lo mide/detecta? ¿Qué órgano en concreto? ¿Cómo se transmite la orden a un adipocito de que tiene que acumular grasa? ¿Quién decide el reparto de qué tiene que hacer cada adipocito en concreto? ¿Qué órgano decide que el exceso calórico debe ser convertido en músculo o glucógeno y no grasa corporal? ¿Ninguna respuesta?

La magia de las calorías no se rebaja a explicar mundanos mecanismos fisiológicos: sucede y ya está. Gallinas que entran menos gallinas que salen y no preguntes más.

Cuando el gasto calórico disminuye y el consumo de calorías aumenta, la ecuación del balance energético deja sólo un posible resultado: la ganancia de grasa corporal (Stephan Guyenet, PhD)

La teoría del balance energético es pseudociencia basada en falacias y es incapaz de explicar los mecanismos fisiológicos que la implementan. ¿Compatible con hablar de hormonas? Que no nos vendan la moto.

Esta propuesta de Guyenet no es ningún avance: es lo de siempre. Los caloréxicos creen que las hormonas juegan un papel en la obesidad porque afectan al apetito y, por tanto, a la ingesta energética (ver). Ésa es la compatibilidad de la que nos hablan.

No existe un punto medio virtuoso entre ciencia y pseudociencia (ver). Ciencia y pseudociencia no son compatibles.

Leer más:

¿Quién haría eso?

Hace unos días descubrí que mi nivel es muy bajo y que no tengo ni idea de interpretar meta-análisis. Como mínimo es interesante, de cara a que los lectores de este blog no sean engañados por mi incompetencia. Si he metido la pata, mejor que se sepa.

Ahora cuento de qué estoy hablando. Empiezo por el principio. Hace unas semanas me encontré con el escrito de un señor llamado Joseph Agu (ver) que alababa un meta-análisis que según él mostraba que un aumento en el porcentaje de carbohidratos conducía a un menor riesgo de obesidad.

dos estudios publicados en el último par de semanas sirven para cerrar firmemente el ataúd de los fanáticos de las dietas bajas en carbohidratos. La primera fue una revisión sistemática y un metanálisis publicado en el British Medical Journal hace dos semanas, donde Sartorius y sus colegas se pusieron a prueba la asociación entre las dietas altas y bajas en carbohidratos y la obesidad […] esta vez se encontró lo contrario de los estratos 1; que el aumento del porcentaje de carbohidratos en la dieta conduce a un ligeramente menor riesgo de obesidad (fuente)

conduce a un ligeramente menor riesgo de obesidad”. Causa y efecto. Para él, la demostración definitiva de que las dietas bajas en carbohidratos son incluso engordantes. Y, por supuesto, el estudio no iba sobre dietas bajas en carbohidratos.

Así que le eché un vistazo al meta-análisis y publiqué una entrada con mi análisis sobre ese estudio.

El texto de Agu que dio origen a esa entrada aparece como primer comentario de la misma.

No voy a repetir ahora los argumentos de esa entrada, pero básicamente quiero llamar la atención sobre dos hechos:

  1. A menudo se usa el término “meta-análisis” para dar credibilidad o relevancia a los resultados. Se juntan estudios basura en una única recopilación y se sacan conclusiones que no se sostienen cuando se mira con detalle y espíritu crítico el meta-análisis. Hay una decena de ejemplos en el blog, algunos de ellos enlazados al final de esta entrada.
  2. Casi siempre se usa la palabra “riesgo” para engañar a la gente dando a entender una relación causa-efecto (ver).

El segundo de los engaños es realmente sangrante: es un ejemplo de libro de falacia de ambigüedad:

Falacia de ambigüedad: Se comete cuando en el curso de una argumentación, al menos uno de los términos es utilizado en más de un sentido, o bien una frase esta construida de manera inadecuada.

El cociente de riesgo en el ámbito estadístico es el cociente entre la frecuencia de aparición de una determinada condición (por ejemplo tener síndrome metabólico) en un grupo de personas que tiene ciertas características y la de otro grupo que tiene otras características. Este concepto no implica causalidad. Por ejemplo, la frecuencia de enfermedad de arteria coronaria en hombres calvos es mayor que en los que no son calvos (ver). Usando terminología estadística hablaríamos de que ser calvo está relacionado con un mayor riesgo de padecer esa enfermedad. Pero ni es ser calvo lo que lleva a padecer la enfermedad ni un crecepelo te protege de la enfermedad. No necesariamente. Porque ese “riesgo” no significa que una cosa cause la otra, ni de que sea mayor el riesgo se deduce que sea aconsejable hacer algo para reducir ese “riesgo” definido de esa manera.

Pero en el uso del término “riesgo” hay falacia de ambigüedad, pues se introduce con su definición estadística, pero la gente de la calle no maneja esa definición de “riesgo”. Para el común de los mortales si algo aumenta tu riesgo de padecer una enfermedad, ese algo te está poniendo en peligro y, por tanto, es buena idea reducir ese riesgo. Porque un aumento de riesgo significa que “es más probable que suceda un daño”. Se da a entender causa y efecto, porque si no hay causa-efecto no es más probable. Y con esa falacia de ambigüedad se persigue inducir a la gente a actuar para reducir el riesgo. Todos conocemos este ejemplo: el médico te dice que tener el LDL elevado te pone en riesgo (¿o te dice que aumenta tu riesgo?) de enfermedad cardiovascular así que te da una pastillita para bajar el riesgo. Y crees que estás protegiendo tu salud. Del término riesgo se deduce que existe relación causa-efecto y eso se usa para justificar un tratamiento médico (ver).

Otro ejemplo:

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Estudios observacionales, se supone que no se puede deducir una relación causa-efecto, pero para eso tienen la palabra “riesgo”, para poder engañar a la gente desinformada. Por otro lado, si no se pretende dar a entender una relación causa-efecto, ¿para qué se cuenta? Si le dices a alguien que el síndrome metabólico es más frecuente en los que más consumen carne roja frente a los que menos consumen, ¿no pretendes dar a entender que una cosa causa la otra? Que no nos engañen: ¿para qué se contaría si no es para dar a entender una relación causa-efecto? Porque sin relación causa-efecto esa información carece de interés.

En definitiva, para esto sirve la epidemiología: para engañar. Charlatanería con respaldo oficial.

No hay nada pecaminoso en comprobar si los datos se correlacionan. No hay nada pecaminoso en la búsqueda de variables de confusión. El pecado viene al creer que una hipótesis causal es cierta porque en tu estudio ha salido un resultado positivo, o creer lo contrario porque tu estudio fue negativo. Sander Greenland

Discrepo de esta cita. Los que crean los estudios basura tienen gran parte de la culpa del mal uso que se hace de ellos una vez publicados.

Pero la epidemiología no es la única forma en la que se usan los meta-análisis para engañar. Otro ejemplo, éste con ensayos de intervención:

Y si miras los estudios incluidos en el meta-análisis te das cuenta de que es una tomadura de pelo. Pero ahí está el tipo en twitter lanzando la desinformación y dándole “credibilidad” al mensaje con el término “meta-análisis”.

El caso es que un dietista-nutricionista llamado Eduard Baladia se pregunta en twitter que quién usaría un meta-análisis para dar a entender una relación causa-efecto a partir de datos observacionales.

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Ya he puesto tres ejemplos reales de gente que desinforma en las redes sociales dando a entender relaciones causa-efecto en base a meta-análisis que no permiten extraer las pretendidas conclusiones. En los tres casos, estudios basura cuyas conclusiones coinciden con la ideología de quien los difunde.

Mi mensaje es que no nos dejemos engañar por el término meta-análisis. Que sea un meta-análisis no significa nada en sí mismo: hay que examinar el detalle de los estudios que forman parte de los meta-análisis. No hacerlo es un error.

Por ejemplo, en el que citaba antes de la carne roja nos dicen que han incluido la carne roja PROCESADA como datos de la carne roja:

‘Red meat’ included red meat and processed red meat

Y así se comprueba al hojear un poco los estudios observacionales incluídos en ese meta-análisis. Pero luego en el abstract presentan los datos por separado de carne roja y carne procesada, cuando, como acabamos de ver, dentro de “carne roja” también se incluía carne (roja) procesada:

The pooled RR for metabolic syndrome of the highest versus lowest category of meat intake was 1.14 (95% CI: 1.05, 1.23) for total meat, 1.33 (95% CI: 1.01, 1.74) for red meat, 1.35 (95% CI: 1.18, 1.54) for processed meat, and 0.86 (95% CI: 0.76, 0.97) for white meat.

La persona que nos dice que la carne roja te pone en riesgo de síndrome metabólico ni matiza que el dato de la carne roja incluye carne procesada ni te dice que el risk ratio es de 1.33. Carne procesada… así que estamos poniendo sobre la mesa muchos más factores que “carne roja”: económicos, sociales, el efecto del “consumidor irresponsable” (que consume carne roja y carne roja procesada frente al consejo de los “expertos” de no hacerlo). Y aún así, risk ratio de 1.33. Suficiente para desinformar en twitter:

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¿Qué entiende una persona de la calle cuando lee “mayor riesgo de”? ¿Qué es lo que está diciendo ese mensaje? ¿Qué persigue el autor del texto? No sabemos qué causa qué, pero es un hecho que se usa la epidemiología para intentar engañar a la gente.

Y, por cierto, los autores de ese meta-análisis de estudios observacionales no cometen el error de deducir causa-efecto, porque los buenos científicos no hacen esas cosas. ¿Quién haría eso?

Our findings suggest that the effect on health is different by the types of meat and also support current common dietary guidelines to decrease the intake of red and processed meat and increase the consumption of white meat.

Nuestros hallazgos sugieren que el efecto sobre la salud es diferente según los tipos de carne y también respalda las pautas dietéticas comunes actuales para disminuir la ingesta de carne roja y procesada y aumentar el consumo de carne blanca.

Ah, espera, ¡sí que lo hacen!

A donde quería llegar es que al parecer mi entrada era de nivel muy bajo y no tengo ni idea de meta-análisis:

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Lo veo realmente interesante. Me gustaría saber dónde he metido la pata en esa entrada. A la gente que lee este blog debería resultarle interesante conocerlo. ¿Cuáles de mis argumentos son erróneos? Tienen que ser muchos, porque la entrada es de nivel muy bajo. Y estoy de acuerdo en que no sé nada de meta-análisis. No es falsa modestia, es la realidad. Pero me gustaría saber qué parte de la entrada me ha delatado en ese sentido. Y también tengo curiosidad por saber qué hice mal citando a Ioannidis. También tiene que haber sido algo muy grave y fácil de explicar.

there is massive production of unnecessary, misleading, and conflicted systematic reviews and meta-analyses. Ioannidis JP

existe una ingente producción de revisiones y meta-análisis innecesarios, engañosos e inconsistentes

Leer más:

Lo más vergonzoso que he leído nunca

No estoy exagerando. Es una vergüenza: los “expertos” nos ilustran sobre la necesidad y las bondades de consumir azúcar.

El azúcar en los distintos ciclos de la vida: desde la infancia hasta la vejez

Los hidratos de carbono son nutrientes esenciales que deben estar en la dieta en las diferentes etapas de la vida y situaciones fisiológicas, de acuerdo a las recomendaciones.

Absolutamente falso (ver,ver): los hidratos de carbono NO son nutrientes esenciales. No hay ninguna necesidad de consumirlos, pues no hay ninguna enfermedad producida por no consumirlos.

the human body can adapt to a carbohydrate-free diet and manufacture the glucose it needs (fuente)

El cuerpo humano sabe adaptarse a una dieta sin carbohidratos y fabrica la glucosa que necesita

The lower limit of dietary carbohydrate compatible with life apparently is zero, provided that adequate amounts of protein and fat are consumed (fuente)

La mínima cantidad diaria de carbohidratos compatible con la vida es aparentemente cero, siempre que se consuman cantidades adecuadas de proteína y grasa.

La falsedad típica es que necesitamos consumir cabohidratos para que nuestro cerebro no se quede sin energía (mis negritas):

La principal función del azúcar es proporcionar la energía que nuestro organismo necesita para el funcionamiento
de los diferentes órganos, como el cerebro y los músculos, funcionalidad esencial a lo largo de la vida y situaciones fisiológicas.

constituyen la principal fuente energética del sistema nervioso y de las células sanguíneas, lo que sin duda es un aspecto esencial en todas las etapas de la vida y situaciones fisiológicas, pero de manera muy especial en el embarazo, recién nacidos, deportistas o en las personas mayores.

Pero no es cierto:

The elimination of dietary carbohydrate did not diminish the energy supply to the CNS under the conditions of these experiments (fuente)

La eliminación de los carbohidratos dietarios no disminuyó el suministro de energía al sistema nervioso central en las condiciones de estos experimentos

El artículo insiste una y otra vez en la conveniencia de incluir el azúcar en la dieta (mis negritas):

se debe incluir el consumo de azúcar en cantidad moderada

El consumo de azúcar es particularmente importante, porque permite incrementar y reponer los depósitos de glucógeno, tanto en el músculo como en el hígado. Tanto si la actividad laboral es física como intelectual, el consumo de azúcar sigue siendo aconsejable en la edad adulta.

Entre las mujeres adultas es muy habitual seguir algún tipo de régimen hipocalórico. En este caso, es muy importante conocer el beneficio que el consumo de azúcar implica para el buen desarrollo de la dieta

La alimentación de la diabética embarazada no debe ser ni hipocalórica ni restrictiva en hidratos de carbono

una ingesta moderada de azúcar es compatible con una dieta adecuada nutricionalmente y con el necesario aporte de micronutrientes y fibra dietética

los azúcares también son compatibles con una dieta equilibrada y saludable, y resultan de especial importancia en etapas de la vida que requieren de un aporte muy significativo de glucosa para los continuados procesos de atención y aprendizaje (infancia) o para el mantenimiento del apetito y para que se puedan vehiculizar otros nutrientes de crítica importancia, como sería el caso de las personas mayores, sin olvidar tampoco la importancia en la correcta práctica deportiva. El azúcar, incluso en cantidades muy moderadas, para determinados grupos de edad, constituye una importante fuente de placer en la dieta, pilar fundamental para procurar una correcta nutrición.

Y, según los autores, la percepción de que los carbohidratos engordan provoca un “perfil calórico” inadecuado en el que, en proporción, se consume más azúcar:

 la precepción muy generalizada de que los carbohidratos “engordan”, son perjudiciales o no esenciales, supone de hecho que, en general, su aporte al contenido energético de la dieta (“perfil calórico”) disminuya conforme el poder adquisitivo aumenta, y viceversa. Este fenómeno se viene observando también en España en los últimos años. En este perfil calórico inadecuado, son los hidratos de carbono complejos los que más disminuyen, mientras que, proporcionalmente, determinados hidratos de carbono como la sacarosa o los lípidos y las proteínas aumentarían.

Alucinante cómo se manipulan los conceptos en el texto anterior, jugando con los conceptos relativo-absoluto para meter miedo a la gente dando a entender que si reducen la ingesta de carbohidratos van a consumir más azúcar, que es ¡asustar a la gente con un mayor consumo del producto que esta basura de artículo está promocionando! ¡Madre mía! Puede que sea el argumento más manipulador que yo haya leído en toda mi vida.

Sigo con el artículo: es simplista relacionar azúcar con caries dental pues a lo mejor lo que pasa es no que no te has cepillado suficientemente los dientes, no culpa del consumo de azúcar. Y los carbohidratos evitan la cetosis (mis negritas):

esta relación es compleja, ya que no sólo los azúcares contribuyen al desarrollo de la caries debido a que este proceso también se encuentra interconectado con la frecuencia de la limpieza bucal, el uso de flúor en la misma, así como la composición salivar, por lo que no es admisible científicamente una relación simplista y exclusiva de asociación de la caries dental con el consumo de azúcares

Los hidratos de carbono tienen un efecto anticetogénico, al mismo tiempo que ahorrador de proteínas.

¿Problemas del “posible aumento de cuerpos cetónicos”? Por supuesto, no aportan evidencia de ninguno (ver).

¿Y qué produce la obesidad según los autores? Una excesiva ingesta energética no compensada mediante el gasto energético adecuado, es decir, la pseudociencia del balance energético (mis negritas):

Se calcula que unos 200 millones de niños de edad escolar padecen sobrepeso y unos 50 millones obesidad según la IOTF (International Obesity Task Force), debido a la ingesta excesiva de energía obtenida a base de productos con elevado contenido energético y baja densidad nutricional, pero fundamentalmente a la incapacidad actual para compensar mediante un gasto energético adecuado

no hay evidencia clara todavía para implicar directamente a los azúcares con la obesidad, aunque hay que tener en cuenta que un exceso de energía ya bien provenga de hidratos de carbono simples o de cualquier otro macronutriente energético, y asociado siempre a un estilo de vida sedentario, favorecería dicha patología si no se contrarresta con un adecuado gasto energético.

Las pruebas contra el azúcar

En temas de nutrición y obesidad es complicado establecer las causas de forma definitiva (ver). Eso es un hecho. A partir de ahí, es razonable que las personas tomemos decisiones sobre lo que creemos que es una alimentación saludable, y esas decisiones las vamos a tomar siempre en base a evidencia imperfecta. Unos podemos pensar que lo más sensato es ignorar a los “expertos” en nutrición y seguir una dieta evolutiva o paleo, porque es lo que más sentido tiene: comer lo que la naturaleza nos ofrece, no lo que inventamos en fábricas. Del mismo modo alguien puede creer que los alimentos que encontramos tal cual en la naturaleza son el problema, y que el azúcar es inocuo y/o necesario. Lo que no se puede hacer es usar falsedades para defender el consumo de azúcar: no necesitamos consumir carbohidratos, no necesitamos consumir azúcar, no necesitamos “el placer” que nos da el azúcar para mantener una dieta saludable y es profundamente estúpido argumentar que las leyes de la física dicen que engordamos porque “comemos más de lo que gastamos”. No es discutible (ver).

La verdadera causa del problema de obesidad que tenemos

¿Quién nos dice que engordar es un problema de “comer más de lo que se gasta”? ¿Quién nos dice que el azúcar no sólo no es contraproducente sino que es necesario consumirlo “con moderación”? No nos dejemos engañar: el problema de la obesidad no lo ha causado la industria alimentaria ni el problema es que la gente no siga las recomendaciones de los expertos: se está basando la –supuesta– lucha contra la obesidad en patética pseudociencia y recomendaciones dietarias sin fundamento. ¿Culpables? Para mí lo son los que promocionan la teoría del balance energético y la dieta de las harinas (ver). El problema de la nutrición no viene de las “dietas milagro”, ni de la homeopatía, ni del intrusismo, ni de no saber cerrar la boca a tiempo: viene de una casta de “expertos” que se ha inventado lo que es una “alimentación saludable” (ver). En cuanto rascas un poco te das cuenta de que no hay más fundamento que falsedades y planteamientos pseudocientíficos.

Leer más:

 

Expertos y veganismo en niños

Esta entrada está basada en tres artículos de Andrés:

No es una entrada larga. Lo que quiero comentar es el argumento de que las dietas veganas son apropiadas para los niños (de cualquier edad) porque la ADA (American Dietetic Association) las respalda.

Lo primero que llama la atención de ese argumento es la referencia a la autoridad en lugar de presentar evidencia científica que respalde lo que se está afirmando. Vamos a ver en qué se basa ese respaldo de la ADA. Del largo documento he señalado 4 partes, que he nombrado con las letras A-D:

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A. Las dietas veganas en cualquier etapa de la vida

Vemos que efectivamente la ADA afirma rotundamente que una dieta vegana bien planificada (tautología inútil donde las haya) es apropiada para todas las etapas de la vida, incluyendo lactancia y embarazo:

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Las dietas veganas, lactovegetarianas y lacto-ovo-vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo de vida, incluidos el embarazo y la lactancia.

¿Con qué evidencia científica respaldan esa afirmación? Esos son los otros fragmentos: B, C y D. Presento a continuación traducciones literales de esos fragmentos.

B. Mujeres embarazadas y lactancia

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Consumo de macronutrientes y energía. Se identificaron cuatro estudios de investigación primaria que examinaron la ingesta materna de macronutrientes durante el embarazo lacto-ovo o lacto-vegetariano (58-61). Ninguno se centró en las veganas embarazadas.

Declaración de Conclusión de EAL: No se identificó ninguna investigación que se centrara en la ingesta de macronutrientes entre las veganas embarazadas.

C. Resultado del parto

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Resultados del parto. Se identificaron cuatro estudios de cohortes que examinaron la relación entre el consumo de macronutrientes maternos durante el embarazo y los resultados del nacimiento, como el peso al nacer y la duración (59-62). Ninguno de los estudios se centró en embarazadas veganas.

Declaración de conclusión de EAL: escasa investigación en poblaciones no estadounidenses indica que no existen diferencias de salud significativas en los bebés nacidos de madres vegetarianas no veganas frente a no vegetarianas.

Declaración de Conclusión de EAL: No se identificó ninguna investigación que se centrara en los resultados del nacimiento de madres veganas versus madres omnívoras.

D. Niños

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Algunos estudios sugieren que los niños veganos tienden a ser un poco más pequeños pero dentro de los rangos normales de los estándares de peso y estatura (58). El poco crecimiento en los niños se ha visto principalmente en aquellos con dietas muy restringidas

NOTA: la referencia 58, la que se usa para justificar la afirmación anterior ni siquiera incluyó participantes veganos, como bien resaltó Andrés.

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Mis reflexiones

¿El único dato que dan relativo a los niños veganos es que son más bajitos de lo normal y encima lo justifican con una referencia que no incluye participantes veganos?

En definitiva, la ADA afirma que “las dietas veganas, lacto-vegetarianas y lacto-ovo- vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo de vida, incluidos el embarazo y la lactancia“, pero esa afirmación no viene respaldada por evidencia científica. Sencillamente se lo inventan.

“Si la dieta está bien planificada no habrá ningún problema”. Teniendo tautologías, ¿quién necesita evidencia científica?

Y, por cierto, una traducción del documento es difundida desde la web de la Unión Vegetariana Española.

Cabe preguntarse cómo es posible que nadie compruebe el único dato que se da sobre los niños que siguen dietas veganas. ¿Ni los múltiples revisores del mismo ni el traductor al castellano ni los siete revisores de la traducción ni los/las nutricionistas que cobran por recetar dietas veganas han tenido una mínima curiosidad de comprobar esa referencia a ver cuál es el problema reportado en el desarrollo de los niños? Habrían detectado rápidamente que la referencia era falsa. Lo sorprendente no es tanto que haya un error, algo que puede pasar, sino que nadie haya comprobado qué sustento tienen las afirmaciones de la ADA. Estos son los revisores de la traducción:

Revisión a cargo de: Eduard Baladia Rodríguez, Julio Basulto Marset, María Blanquer Genovart, Mª Teresa Comas Zamora, Mar García-Aloy, María Manera i Bassols, Iva Marques Lopes.

¿Ocho firmantes, siete de ellos revisores, en una traducción al castellano de un documento y nadie ve nada, nadie comprueba nada? Vaya nivelazo.

Han comido menos de lo normal pero consumían azúcar y ¡han engordado! (en ratas)

Sucrose induces Fatty Liver and Pancreatic Inflammation in Male Breeder Rats Independent of Excess Energy Intake

Experimento en ratas. 4 meses de duración. Dos dietas idénticas en calorías y en todos los nutrientes, salvo que una dieta tiene azúcar y la otra tiene almidón. Evidentemente, también tienen el mismo reparto de macronutrientes:

Rats were administered 40% sucrose or starch diets for 4 months. The diets were identical in all nutrients except that sucrose was replaced with starch, and all rats were pair fed to assure identical caloric intake.

Se les administró a las ratas dietas con un 40% de sacarosa o de almidón durante 4 meses. Las dietas fueron idénticas en todos los nutrientes, excepto que la sacarosa se reemplazó con almidón, y todas las ratas fueron alimentadas “por parejas” para asegurar una ingesta calórica idéntica.

El grupo control perdió 5 gramos, mientras que el grupo del azúcar ganó 14 gramos.

No sólo eso…

We also mildly diet restricted all rats to assure there be no concern that intake was not excessive […] about 10% less than normal intake in these rats

También restringimos ligeramente la dieta de todas las ratas para que no estuviera en cuestión si la ingesta era excesiva […] aproximadamente un 10% menos de la ingesta normal en estas ratas

Esto es interesantísimo: el grupo “sacarosa” ha subido de peso consumiendo un 10% menos de lo que comen normalmente esas ratas. Han “comido menos” pero han comido mal y ¡han engordado!

Conclusiones de los autores:

sucrose is not simply an energy source that may have a role in obesity, but rather has specific metabolic effects that favor the development of fat accumulation and insulin resistance independent of excessive energy intake.

la sacarosa no es simplemente fuente de energía que puede jugar un papel en la obesidad, sino que tiene efectos metabólicos concretos que favorecen el desarrollo de la acumulación de grasa y de la resistencia a la insulina al margen de que la ingesta energética sea excesiva

“favorecen el desarrollo de la acumulación de grasa […] al margen de que la ingesta energética sea excesiva”

¿Qué tratamiento recomendaría una endocrino caloréxica a esas ratas que están engordando “comiendo poco”?

Si no hay misterios. Reduce las calorías. está claro que comes más de lo que gastas […] Pues ya te lo digo yo, que te sobran calorías. Sino no se coge peso. Te lo aseguro

Sí, está “clarísimo”. Nos lo asegura.

La teoría del balance energético es demostrada falsa por la evidencia científica. Es un resultado que hemos visto una y otra vez en el blog (ver,ver). Y lo bueno de los estudios con animales es que no se pueden desacreditar los resultados diciendo que los animales comen más de lo que dicen (ver). ¿Misterio? El misterio es cómo a estas alturas de la historia esta BURRADA es la teoría oficial con la que estamos tratando de prevenir y curar la obesidad. Todo un misterio…

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