¿Confiar en los médicos? Nos están dando razones para no hacerlo

NOTA: creo que los problemas de la profesión médica que voy a criticar son indiscutibles y están muy extendidos. Pero criticar ciertos comportamientos no es criticar a todo el colectivo. No todos los médicos son iguales ni encarnan por igual los problemas que describo. Contraejemplos a lo que voy a contar: Jorge García-DihinxÁlvaro Campillo o Larronde Esteban.

Iatrogenia

Desde que me aficioné a leer sobre medicina y nutrición, me he dado cuenta de que los médicos están promoviendo tratamientos tan claramente carentes de fundamento, que no lo creeríamos de no ser una realidad:

  • Tratamiento que están dando a los diabéticos (ver),
  • medicar a la gente con estatinas (ver),
  • sus recomendaciones nutricionales (pirámide nutricional, grasa saturada, fibra, sal, etc.) (ver),
  • medicación “preventiva” a personas que no tienen ninguna patología, con medicamentos que nunca han demostrado un efecto beneficioso para el paciente (ver),
  • los fármacos psiquiátricos (ver),
  • el tratamiento para la obesidad basado en el estúpido y pseudocientífico “balance energético” (ver),
  • etc.

Estos tratamientos carentes de base científica son los tratamientos oficiales, es decir, los que están aplicando la mayoría de los médicos. Creo que es absurdo negar que exista un problema en cómo funciona el colectivo médico o tratar de argumentar que son casos aislados atribuibles a “ovejas negras”. La enfermedad que les aqueja es sistémica.

Están violando nuestra confianza

Por razones que se me escapan, parece que los médicos creen ser merecedores de nuestra confianza, hagan lo que hagan. Si les dices que la gente debe dejar de confiar ciegamente en ellos, se lo toman como una ofensa, pues lo interpretan como que se les niega algo que ellos merecen por el simple hecho de ser médicos. Poner en duda que merezcan nuestra confianza lo consideran “difamatorio” (ver). Para mí es totalmente equivalente a que el director de banco que te ha vendido preferentes con falsas promesas, se ofenda si dices que la gente debe dejar de confiar ciegamente en los banqueros. Hay razones para desconfiar de los unos y de los otros, les guste o no les guste, les moleste o no les moleste. Los médicos andan lejos de ser dioses: si quieren merecer la confianza de sus pacientes, deben ganársela, como todo hijo de vecino.

No se les puede criticar. O a lo mejor se puede y se debe

La comunidad médica trata de protegerse del escrutinio público argumentando que la crítica es esencialmente perjudicial: la desconfianza en los médicos sería un desastre para la población, pues su labor “salva vidas”.

No estoy diciendo que la gente no vaya al médico. Yo iré cuando lo necesite. Y sé que van a diagnosticar mejor que yo el problema que tenga, porque yo no tengo ni idea de medicina. Y si me tienen que operar, el cirujano sabrá mejor que yo lo que tiene que hacer. Pero la realidad es que, cuando me den un tratamiento, no voy a confiar a ciegas que es el mejor tratamiento posible y no voy a confiar en que si me lo recetan “por algo será”. Mi confianza, en ese aspecto, la han perdido. Si no tengo más opción, seguiré su consejo, pero sin la creencia en que, por su origen, necesariamente sea la mejor opción para mi caso. Si me es posible, trataré de averiguar cuál es la efectividad real de ese tratamiento y cuáles son sus peligros.

¿Por qué el ejercicio de la medicina ha derivado hasta el statu quo actual?

En mi opinión, y por supuesto puedo equivocarme, el problema es una sinergia de factores:

  • La arrogancia inherente a una profesión en la que la humildad es percibida como debilidad o falta de capacidad profesional:

Humility is the medical virtue most difficult to understand and practice. This is especially true in contemporary medicine, which has developed a culture more characterized by arrogance and entitlement than by self-effacement and moderation. In such a culture, humility suggests weakness, indecisiveness, or even deception, as in false modesty. (fuente)

  • Una estructura de toma de decisiones jerarquizada, los famosos “consensos”, en la que es suficiente con corromper la cúpula para causar el daño en todo el sistema.
  • O en el mismo sentido que el punto anterior, los médicos desconocen la evidencia científica que respalda el fármaco que recetan y se limitan a depositar su confianza en las revisiones temáticas creadas por “sociedades científicas” que casi siempre tienen relaciones económicas con la industria:

Por desgracia, las mal llamadas “sociedades científicas” tienen mucho peso y creo que están contribuyendo a hacer que la llegada del conocimiento científico desde las publicaciones y estudios a los clínicos y profesionales que trabajan con pacientes se retrase muchos años. Álvaro Campillo

  • La carencia de espíritu científico:

Medical science is an oxymoron […] Medical research tends to be very authoritative. In the field in I’ve grown up, in physics, you question everything. But in medicine there are authoritative figures whose word is considered sort of law. They are gods. Whatever they say must be believed. Is there is evidence to the contrary, ignore the evidence. Gary Taubes

  • Una formación académica que fomenta la memorización de datos, no el análisis crítico de los mismos:

During my studies at the Massachusetts Institute of Technology, I was taught to think. Our tests were open book and anything that could be found in a reference book was never asked of us. My intense and valuable medical training was drastically different, as it required the memorization of immense amounts of information. While appropriate, this often led to me blindly following what was taught to me without question. Part of this training taught my colleagues to avoid asking questions and focus on regurgitating the information instead.

Sometimes physicians, patients, and even scientits forget to ask questions and challenge what they are taught or what they may already know. Such events lead to the perpetuation of information that is often incorrect. Colin E. Champ

  • Síndrome de la torre de marfil (ver): la casta médica se cree por encima del bien y del mal. Se creen llamados y autorizados a hacer lo que les venga en gana y porque les viene en gana, sin rendir cuentas a la población que va a sufrir sus decisiones. Los pacientes no existimos y nuestras opiniones no merecen ninguna atención: los asuntos médicos los deciden los médicos en su torre de marfil.
  • Parecido a lo anterior, a menudo se ejerce la medicina según una concepción paternalista en la que el médico decide por el paciente que es lo que le conviene al paciente, en lugar de informarle de las opciones y en última instancia ayudarle a tomar una decisión informada. Con la excusa del paternalismo bienintencionado, que busca el bien del paciente desde el conocimiento y la experiencia, la realidad es que se está medicando a pacientes que nunca aceptarían el tratamiento de haber sido informados correctamente sobre los efectos reales del mismo y sobre las posibles alternativas.
  • Existe un grave problema de connivencia de la comunidad médica con la industria farmacéutica, hasta el punto de que parece que algunos médicos creen que ejercer la medicina es recetar fármacos. No creo que sea casualidad que los grandes abusos que sufrimos los ciudadanos en estos momentos perpetrados por los médicos (colesterol, diabetes, fármacos psiquiátricos), tengan en común una desproporcionada prescripción de fármacos, dando cuantiosos beneficios a la industria, pero con un más que cuestionable beneficio para los pacientes.
  • La existencia de estudios científicos financiados de forma abierta o encubierta por la industria. Estos estudios de forma consistente ofrecen conclusiones favorables a la fuente de financiación (ver,ver).

54 of the 55 meta-analyses with industry authors expressed no caveats about the antidepressants, whereas half of those without industry involvement expressed caveats and negative statements in their abstracts.

¿Tienen culpa los soldados de que haya guerras?

Creo que es estéril centrar la atención en qué médicos son los más culpables de que esto esté sucediendo. No todos los médicos son iguales, no todos tienen la misma capacidad de cambiar las cosas, no todos son conscientes que están actuando de forma irresponsable e incompetente. Quizá el médico de a pie, el médico de cabecera que te receta una crema para las hemorroides sin haber consultado nunca la efectividad de esa crema, tenga poca culpa. Me parece irrelevante, porque planteemos como planteemos el reparto de culpas, lo que no veo es que haya razones para confiar sin más en su consejo.

Cuidado con los médicos “buenos”

Hay algunos médicos que alternan un discurso crítico con concesiones al pensamiento grupal, como por ejemplo Aseem Malhotra (ver):

The published literature states an unequivocal mortality benefit for secondary prevention – patients with established heart disease (absolute risk reduction (ARR) 1.2 %, NNT 83) over 5 years

¿Está diciendo en serio que tratar a 83 personas durante 5 años para retrasar la muerte de 1 de ellos más allá de esos 5 años, en lugar de morir antes de ese periodo, es un “beneficio inequívoco”? ¿Y este médico es de los “buenos”?

La misma historia la vemos en Fiona Godlee, en un enfrentamiento entre el BMJ y The Lancet, que parece tan real como un combate de lucha libre americana. ¿BMJ buenos y Lancet malos? Si confiamos en que el debate entre médicos es la vía para resolver los problemas de la medicina (ver), es que seguimos sin entender su naturaleza. Los síntomas no van a mejorar mientras no se actúe sobre la causa raíz del problema y sigamos pensando que, desde su torre de marfil, los médicos van a actuar buscando el beneficio para los pacientes. Ése es el modelo actual, y no funciona.

Leer más:

 

Dietas isocalóricas —> Diferente pérdida de grasa corporal. Sumo y sigo

Los experimentos científicos demuestran que si dos dietas tienen las mismas calorías, producen la misma pérdida de peso

Alternate day fasting (ADF) with a high-fat diet produces similar weight loss and cardio-protection as ADF with a low-fat diet

Estudio de 2013. 35 mujeres a dieta durante dos meses. La dieta se basa en alternar días de ayuno con días de comida ad libitum. Los autores lo expresan así:

ADF regimens include a “feed day” where food is consumed ad libitum over 24h, alternated with a “fast day” where intake is limited to 25% of the individual’s energy needs over 24h.

Las dietas de ayuno día-sí-día-no incluyen un “día de comer” donde los alimentos se consumen sin límite, alternado con un “día de ayuno” donde el alimento es limitado al 25% de las necesidades energéticas del individuo.

A las participantes se les proporciona toda la comida (“All food was provided during the study“):

Throughout the study, subjects were instructed to eat only the feed and fast day meals provided, and to keep track of all food items consumed using a “Food checklist”. Subjects were also asked to report any extra food item consumed using an “Extra food log”

Durante todo el estudio, los sujetos recibieron instrucciones de comer sólo las comidas proporcionadas tanto para el día de ayuno como para el día de comer sin restricción, y que llevaran un registro de todos los alimentos consumidos empleando un “checklist” de alimentos. A los participantes se les pide que informen de cualquier alimento extra consumido, usando para ello un “registro de alimentos extra”.

Los datos concretos son que durante el día de ayuno se consumía un 25% de las necesidades energéticas teóricas y durante el día de comer la cantidad era del 125%. Sin diferencias entre grupos.

All subjects consumed 25% of their energy needs on the fast day (24h period), and 125% of their energy needs on the feed day (24h period)

Las dos dietas empleadas eran ambas altas en hidratos de carbono (40 y 60% de  las calorías), y son denominadas por los autores alta en grasa (45%) y baja en grasa (25%)

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Con la dieta alta en grasa las participantes perdieron 5.4 kg de grasa corporal. Con la baja en grasa 4.2 kg. Es un 29% más de grasa corporal perdida con la dieta alta en grasa (resalto que estamos hablando de diferencias en pérdida de grasa corporal, por lo que no cabe elucubrar que la diferencia se puede deber a pérdida de agua). Si les han proporcionado toda la comida y no han hecho distinciones entre ambas dietas, ¿cómo es eso posible?

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NOTA: los autores del artículo no recomendarían la dieta alta en grasa, porque todos sabemos que son muy malas para la salud. El artículo es de 2013, así que tiempo han tenido de encontrar estudios de intervención, que los hay, antes de decir falsedades poniendo como excusa asociaciones estadísticas:

Once the individual has adjusted to the ADF eating pattern, we would then recommend gradually switching to an LF diet. This eventual switch to an LF diet is important as consuming an HF/high cholesterol diet for long periods of time has been associated with increased CHD risk

En cualquier caso, que los autores tengan estas opiniones da más credibilidad al hecho de que la dieta con menos carbohidratos ha hecho perder más grasa corporal.

Effects of weight loss via high fat vs. low fat alternate day fasting diets on free fatty acid profiles

Estudio del año 2015, del mismo grupo de autores. 29 mujeres, a dieta durante dos meses. Mismas dietas que en el estudio anterior y, al igual que en ese estudio, la comida se les daba preparada:

Subjects were provided with 3 meals on each feed day and one meal on each fast day.

Para más detalles sobre la composición de las dietas y los requisitos energéticos de los participantes, remiten al artículo anterior.

Resultado:

  • Dieta baja en grasa: pierden 4.3 kg de peso corporal, de los cuales 1.5 kg son de grasa corporal.
  • Dieta alta en grasa: pierden 4.7 kg de peso corporal, de los cuales 2.9 kg son de grasa corporal. Prácticamente el doble de grasa corporal perdida. Kilo y medio más de grasa corporal perdida, ¡en sólo dos meses!

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Los autores del artículo eludieron mencionar las diferencias en la pérdida de grasa corporal. “¡Perdieron el mismo peso!” nos dicen:

There were no differences in the extent of weight loss, changes in BMI, and WC between groups.

Es curioso que sean ellos los que rellenan las tablas con datos, y sin embargo no se hayan fijado en el diferente resultado de las dos dietas.

Más o menos misma cantidad de peso perdida, pero muy distinto perfil del tipo de masa perdida. ¿Cómo explican eso las calorías consumidas?

Estos dos estudios hechos con humanos son a corto plazo. No sirven para saber si estas dietas son útiles para pérdida de peso a largo plazo. Pero vuelve a suceder lo que sucede (casi) siempre: la dieta con menos hidratos de carbono y más grasa permite perder más grasa corporal, al menos a corto plazo, con la misma ingesta energética. Podemos hipotetizar que los datos de estos dos estudios —en los que la comida consumida era elegida entre la entregada a los participantes— son falsos, como sin duda lo son los resultados de todos los estudios que no encajan en nuestros dogmas y creencias, pero, si los estudios científicos sistemática y consistentemente apuntan en la misma dirección, yo empezaría a sospechar que no son todos los otros coches los que van en contradirección.

NOTA: mismo contenido en proteína en ambas dietas.

Leer más:

La composición de la dieta influye en la composición corporal

La teoría del balance energético dice que a efectos de los cambios en la composición corporal (e.g. engordar) lo único que importan son las calorías totales de la dieta, no así su composición. Los defensores de esta teoría nos cuentan que eso es algo que viene impuesto por leyes inviolables de la física, y por tanto es indiscutible.

La pseudociencia del balance energético es fraudulenta y estúpida. Y lo es sin matices: de principio a fin. Afortunadamente, existen cientos de experimentos, hechos con animales o con humanos, que demuestran la falsedad de esta teoría. Los experimentos con animales están absolutamente controlados, lo que no permite a los defensores del balance energético poner en duda los resultados. Les deja sin escapatoria.

Low- and High-Carbohydrate Diets: Body Composition Differences in Rats

Estudio en ratas. Durante 8 semanas se hace seguir a un conjunto de ratas una dieta engordante (alta en grasa en el caso de las ratas). Consumen tanta comida como quieren. Al final de esas 8 semanas las ratas se dividen en dos grupos, que seguirán dietas diferentes durante otras 10 semanas, aunque ambas dietas serán isoenergéticas: 65% de la cantidad de calorías consumidas en media durante las 8 semanas anteriores.

El resultado fue que con una dieta se perdieron 16.2 g de grasa corporal, mientras que con la otra se perdieron 21.1 g.

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This current study suggests that macronutrient composition of the diet affects fat use in the HC compared with the LC group resulting in decreased FM and improved body composition.

El presente estudio sugiere que la composición en términos de macronutrientes de la dieta afecta al uso de la grasa en la dieta HC en comparación con el grupo LC dando como resultado una menor masa grasa y mejor composición corporal.

Mismas calorías, pero distinta composición —> Diferente pérdida de grasa corporal

Mismas calorías, pero distinta composición —> Diferente pérdida de grasa corporal

Mismas calorías, pero distinta composición —> Diferente pérdida de grasa corporal

NOTA: aclaro una vez más que los experimentos con animales son absolutamente pertinentes en este caso, pues no existen diferencias entre las leyes de la termodinámica de aplicación en animales y las de aplicación en humanos. Otro tipo de resultados no son extrapolables directamente de una especie a otra, pero éste sí lo es.

Leer más:

Misma energía, misma composición de la dieta –> distinta ganancia de grasa corporal. Glups…

Un par de estudios hechos en ratas que demuestran que la teoría del “balance energético” no es más que pseudociencia.

Less Body Fat Accumulation in Rats Fed a Safflower Oil Diet Than in Rats Fed a Beef Tallow Diet

Estudio hecho con ratas, de cuatro meses de duración. Dietas isoenergéticas, pero además con exactamente la misma distribución de macronutrientes.

Both diets provided 45, 35 and 20% of energy as fat, carbohydrate and protein, respectively.

Ambas dietas proporcionaban el 45, 35 y 20% de la energía como grasa, carbohidratos y proteína, respectivamente.

We show here that body fat accumulation was less in rats fed the safflower oil diet than in those fed the beef tallow diet. Because both groups of rats were offered diets with the same metabolizable energy throughout the experimental period (4 mo), the difference in body fat accumulation between the two diet groups was ascribed to the different dietary fats.

Aquí mostramos que la acumulación de grasa corporal fue menor en las ratas alimentadas con la dieta de aceite de cártamo que en aquellas alimentadas con sebo de bovino. Puesto que ambos grupos de ratas recibieron siguieron dietas con la misma energía metabolizable durante todo el período experimental (4 meses), la diferencia en la acumulación de grasa corporal entre los grupos de dos dieta fue atribuida a las diferentes grasas dietéticas.

Mismo contenido energético, misma distribución de macronutrientes, y el resultado es una diferente acumulación de grasa corporal:

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Body fat accumulation is greater in rats fed a beef tallow diet than in rats fed a safflower or soybean oil diet

Otro experimento con ratas. Tres dietas que únicamente se diferencian en el tipo de grasa:

These diets contained the following ingredients (in g/kg): corn starch, 260; sucrose, 120; casein, 255; fat (beef tallow, safflower oil or soybean oil), 250; cellulose, 50; vitamin mixture,13 13; mineral mixture,13 45; DL-methionine, 4; choline chloride, 2.5; and t-butylhydroquinone, 0.5.

Ingesta energética idéntica, en término medio, en los dos grupos que he resaltado en amarillo en la tabla. Empiezo por ellos.

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Mayor acumulación de grasa corporal con una dieta que con la otra, siendo las calorías ingeridas las mismas:

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Si nos fijamos en la otra dieta, la que está en la columna etiquetada como “Soybean oil”, ésta produjo menor acumulación de grasa corporal que la “Beef tallow”. Si miramos de nuevo la primera de las dos tablas, podemos comprobar que la ingesta energética fue mayor en la primera que en la segunda. Una mayor ingesta energética ha producido un menor engorde.

Según los contadores de calorías (ver), nunca se ha demostrado que exista influencia de la composición de la dieta en la ganancia o pérdida de peso, al margen por tanto de las calorías. Nos dicen que sólo importan las calorías, y luego se ponen a hablar de saciedad, apetito y adherencia a la dieta (ver). Historias que suenan razonables porque son la cantinela que se nos ha contado durante décadas: las personas engordan porque comen demasiado y se mueven poco, y el único método para adelgazar es aprender a cerrar la boca y despegar el culo del sillón. Pero eso no es ciencia, sino simples prejuicios contra la gente que tiene exceso de peso.

Leer más:

The BMJ censored my comment against statins and the MDs who promote those drugs

Unfortunately, we cannot publish this comment as it is potentially defamatory

Potentially defamatory? Which part of my comment deserves censorship? What is exactly the opinion that can’t be allowed in a BMJ blog?

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“The protective effects of statins are not in doubt and are proportional to the degree of cardiovascular risk.”

“Statins remain among the most important advances in medical history”

According to the data from Collins et al., reducing your LDL 1 mmol/L with statins delays the death, each year, of 1 out of 500 people taking the drug.

People should stop trusting medical doctors.

NOTE about the Cholesterol Treatment Trialists’ (CTT) Collaborators:

This group is part of the Clinical Trials Service Unit in Oxford, which has received hundreds of millions of pounds over recent years to conduct research on behalf of the pharmaceutical companies“.

Excerpt from: “How statistical deception created the appearance that statins are safe and effective in primary and secondary prevention of cardiovascular disease”. Expert Rev. Clin. Pharmacol. 8(2), 201–210 (2015)

¿Es esto adelgazar? (XII)

Effect of Wearable Technology Combined With a Lifestyle Intervention on Long-term Weight Loss. The IDEA Randomized Clinical Trial

Estudio de intento de adelgazamiento recién publicado. Intervención basada en la pseudociencia del balance energético: “comer menos y moverse más“.

En uno de los grupos (SBWI) los participantes aumentaron el tiempo de actividad física media/intensa (MVPA) y redujeron la ingesta energética una media de 400 kcal/día:

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Típica dieta de 1500 kcal/día acompañada de un incremento en la actividad física: han comido menos y se han movido más. Según la teoría del balance energético, están haciendo lo que deben para adelgazar.

¿Resultado? El de siempre: perdieron algo de peso y grasa  corporal los primeros seis meses, pero lo van recuperarando paulatinamente durante el siguiente año y medio:

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Han estado comiendo menos y moviéndose más, pero no ha funcionado para adelgazar (i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo).

Los contadores de calorías nos dicen que las dietas fracasan porque se deja la dieta. Culpan a la persona, nunca al método. Pero en este estudio los participantes no han dejado la dieta ni el plan de ejercicios. Y el método no ha funcionado. ¿Seguimos ignorando los hechos y achacando a los obesos no ser capaces de adelgazar? La arrogancia no sólo es injusta, además impide entender las causas del problema y encontrar una solución que funcione, si es que eso es posible.

Por supuesto los datos tienen que ser erróneos. “¡Es que infravaloramos lo que comemos un 50% y sobreestimamos el deporte que hacemos otro 50%!“. O sea que se ha medido incorrectamente la ingesta durante el estudio, pero no antes del estudio. Curiosa teoría. Según los contadores de calorías, cuando los estudios científicos están hechos con personas, los datos son erróneos, porque los humanos mentimos o nos equivocamos midiendo cuánto comemos, y para ellos los experimentos con animales no existen porque todavía no se les ha ocurrido cómo argumentar que los resultados también son erróneos.

Teorías de la conspiración

Si para seguir creyendo en una teoría, la del balance energético, se tiene que argumentar que los datos de cientos de estudios científicos son falsos, en humanos (ver) y en animales, yo diría que el error no está en los estudios científicos.

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