Saludos, Rubén

Sacado de esa entrada que enlazas:

Aunque pueda parecer disparatado no pocas personas, y algunas de ellas con blogs influyentes piensan eso. Son personas que no dudan en descalificar y atacar sin compasión a compañeros, pero eso sí, en sus blogs con un espacio para comentarios, deciden utilizar su derecho a la censura y con la excusa de que mi comentario no aporta al post, o que incita a abrir un debate no planteado por el autor, optan por la censura. Así que, qué mejor que utilizar mi blog para decir lo que pienso sobre este asunto.

Si lo que decías en esa entrada —y así lo interpreto yo— es que no publiqué un comentario tuyo en mi blog, decías la verdad: lo bloqueé. Pero sí lo publiqué posteriormente (ver) para que se viera qué era exactamente lo que había bloqueado. Invito a los que tengan curiosidad a que lean el comentario que te bloqueé y que se formen una idea sobre los “argumentos” concretos que aportabas a la discusión.

Sí, llámalo como más te guste, pero querido paleo, querido low fat, querido low carb, si estás perdiendo peso, te guste más o te guste menos, estás llevando una dieta hipocalórica.

Lo añado a la lista de ideas a debatir, en caso de que NutriSapiens se anime a dialogar conmigo sobre la validez de CICO.

Además, también comentaré los errores y falacias en que se basa esa afirmación en los comentarios de esta entrada.

Un saludo

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Los grandes momentos de la pseudociencia del balance energético

Leer más:

Recopilación de artículos acerca de la insulina (II)

Amplío de 17 a 21 la recopilación de artículos sobre la insulina que publiqué hace un tiempo (ver).

1. La fisiología de engordar (3 de 9)

En este experimento una mayor/menor activación de las proteínas transportadoras FATP1, que son dependientes de la insulina, ha resultado en un mayor/menor engorde.

2. “El exceso de energía puede no compensar el efecto catabólico de la deficiencia de insulina”

En ausencia de insulina, las ratas perdían peso a pesar de estar alimentadas muy por encima de sus necesidades energéticas.

3. Sin acción de la insulina no hubo engorde (en ratones)

Anulando los receptores de insulina del tejido adiposo se engordó menos, a pesar de una ingesta mayor en términos relativos al propio peso.

4. Sin subida de la insulina en sangre no hubo engorde (en ratones)

Sin diferencias significativas en la ingesta energética ni en la actividad física, al reducir la secreción de insulina se evitó el engorde característico de las dietas engordantes para ratones.

Experimento con ratas en el que con idéntica ingesta energética e idénticos niveles de actividad física, la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Experimento en ratones. Con menor ingesta energética la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Sin diferencias en la ingesta energética, inyectar insulina produjo una mayor acumulación de grasa corporal. En ratas.

Experimento en personas a las que se inyecta insulina. La ingesta energética se redujo, pero los participantes ganaron 8.7 kg en seis meses.

9. Menos insulina, menos ganancia de peso a pesar de una mayor ingesta

Experimento con ratas. Con un fármaco se reducen los niveles de insulina en el periodo postabsortivo. Aunque esos animales comieron más que los animales control, ganaron menos peso corporal.

10. Insulina. ¿Fisiología o magia?

La inyección de insulina en ratas produjo acumulación preferentemente de grasa subcutánea, lo que es inconsistente con la hipótesis de que la insulina engorda a través de la ecuación matemática del balance energético.

11. Misma ingesta calórica, menos insulina, menos engorde (en roedores)

Los grupos de ratas tratados con metformina tuvieron una insulinemia más baja en ayunas y ganaron menos peso corporal que las ratas que consumían la misma dieta pero no fueron tratadas con metformina. Sin diferencias en la ingesta de alimentos.

Experimento en humanos. Sin diferencias en la ingesta energética ni en el reparto de macronutrientes, una dieta diseñada para producir una baja respuesta insulínica resultó en una mayor pérdida de peso corporal.

13. “La hiperinsulinemia fetal es la fuerza motriz del excesivo crecimiento del feto”. La hipótesis de Pedersen

Las concentraciones de insulina en el cordón umbilical se correlacionan fuertemente con el crecimiento fetal. En estudios en humanos y animales.

14. La ciencia es asín (I)

Misma dieta y misma cantidad de comida, y los ratones a los que se inyecta insulina acumulan grasa corporal, más cuanta más insulina se inyecta.

15. “El excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”

Los ratones pinchados con insulina ganaron mucho más peso corporal. El consumo de comida fue similar al del resto de ratones.

16. La vena portal hepática y la grasa visceral (III)

En este experimento se encontró una correlación entre el engorde sufrido en ciertas partes del cuerpo y la concentración de insulina que afectaba a esas partes del cuerpo.

17. Lesiones del hipotálamo ventromedial

Una lesión en el hipotálamo puede causar excesiva secreción de insulina, que viene acompañada por acumulación de grasa corporal incluso en ausencia de un incremento en la ingesta de comida.

18. Inyecciones de insulina causan acumulación de grasa corporal sin un aumento de la ingesta energética (en ratones)

Sin aumento de la ingesta y sin cambios en el balance energético, los ratones a los que se inyectó insulina almacenaron grasa corporal.

19. Pérdida de grasa corporal con un fármaco que reduce la secreción de insulina

Administrar un fármaco que, supuestamente, reduce la secreción de insulina, causa una clara pérdida de grasa corporal. En humanos.

20. “También se puede acumular grasa corporal cuando la insulina está baja”

Al administrar una comida que sólo contiene grasa, en ningún momento hay tráfico neto entrante de ácidos grasos en el tejido adiposo.

21. La hipótesis CICO no puede explicar la acción local de las inyecciones de insulina

La hipótesis CICO no puede explicar que ante la inyección de insulina la grasa corporal se acumule en los puntos de inyección, pues ni un aumento de la ingesta ni una reducción del gasto energético pueden explicar la relación local insulina-acumulación de grasa corporal.

Leer más:

“Riesgo cardiovascular aumentado al seguir las recomendaciones hechas en base a la hipótesis del colesterol”. Helsinki Businessmen Study

Increased Coronary Heart Disease Risk by Dietary Recommendations That Were Made Based on the Cholesterol Hypothesis (ver)

Riesgo cardíaco coronario aumentado por las recomendaciones hechas en base a la hipótesis del colesterol.

Mortality in participants and non-participants of a multifactorial prevention study of cardiovascular diseases: a 28 year follow up of the Helsinki Businessmen Study

El grupo de intervención fue tratado con intervención dietaria y con medicación para reducir la tensión y el colesterol durante los primeros cinco años del estudio. Se les recomendó que dejaran de fumar.

The intervention included energy restriction, reduction of the intake of saturated fat, cholesterol, alcohol and sugar, and increase in the intake of P (mainly as soft margarine), fish, chicken, veal and vegetables. Increasing exercise was also advised and these advices were repeated.

Outcome: CHD and all-cause mortality were higher in the intervention group. (ver)

La intervención incluía restricción calórica, que redujeran la ingesta de grasa saturada, colesterol, alcohol, azúcar y que aumentaran la ingesta de grasas poli-insaturadas omega-6 (fundamentalmente como margarina blanda), pescado, pollo, ternera y vegetales. Se recomendó también incrementar el ejercicio físico y estos consejos fueron repetidos.

Resultado: las muertes por enfermedad cardiovascular y por cualquier causa fueron mayores en el grupo de intervención.

Gráfica de supervivencia: más supervivientes al cabo de 18 años entre los que NO recibieron consejo alguno (curva 2) que en el grupo de intervención (curva 3).

Selección_596

La mortalidad por enfermedad cardíaca coronaria fue mayor en el grupo de intervención (sin diferencias en los niveles de colesterol total, se muestra el cociente entre los niveles de ambos grupos) (ver):

Selección_597

La hipótesis que se baraja (ver) es que no fueran los fármacos los que marcaron la diferencia entre ambos grupos, pues sólo se administraron de forma diferenciada durante los 5 primeros años de la intervención, con un uso similar a los diez años, y las diferencias en mortalidad crecieron a partir de los diez años. Además no hubo muchos más más eventos cardiovasculares entre los que fueron medicados respecto de los que no lo fueron (“sólo” un 12% más…). Eso deja la intervención dietaria como principal sospechosa de la elevada mortalidad en el grupo de intervención (ver): menos grasa saturada, menos colesterol en la dieta, más grasas poli-insaturadas omega-6…. y el resultado es que ¡mueren antes! Y es así a pesar de los consejos de no fumar y hacer más ejercicio, supuestamente protectores para la salud.

No parece prudente aumentar la ingesta de omega-6 a costa de grasa saturada, si al menos no se va a compensar con más omega-3 (ver,ver,ver,ver). Aunque no sea una opinión basada en incontestable evidencia científica, yo me dejaría de cálculos sobre qué tipo de grasa estoy consumiendo y pensaría en qué tipo de alimentos estoy consumiendo. Buscaría basar mi alimentación en comida de humano, sin inventos del hombre entrando por mi boca: comer comida en lugar de comer basura (y tratar de justificar esto último hablando de macronutrientes y calorías). Cuídate y quiérete. Hazlo sin moderación.

Rather than ask authorities, we should ask our grandparents what they ate when they were young. It was real, not manufactured food. Until recently it had been growing somewhere or moving around. It was eaten the day it was cooked. It went off if not eaten in a few days. It did not come in boxes with a use by date and labels with health claims. (fuente)

En lugar de esperar respuestas de las autoridades, deberíamos preguntar a nuestros abuelos qué comían cuando eran jóvenes. Era comida de humano, no comida procesada. Hasta hace poco estaba creciendo en algún lugar o moviéndose por ahí. Se consumió el día que se cocinó. Se estropeaba si no lo consumías en unos días. No venía en cajas con fecha de caducidad ni tenía leyendas alardeando de ser saludable.

Leer más:

“Negacionistas del balance calórico”

seudocientífico (o pseudocientífico)

De seudo- y científico.

adj. Falsamente científico.

Doc ve con claridad las pseudociencias de otros (ver), pero la pseudociencia propia… la propia le cuesta más verla… Ahí le vienen las dudas sobre qué es pseudociencia y qué no.

Él sabe que quien opina que CICO es una pseudociencia es una persona que no se ha informado correctamente, una persona que se limita a leer a “negacionistas del balance calórico“.

¿Argumento sobre el tema en cuestión? Ninguno, sólo el ad hominem arrogante.

Por último, este señor nos dice que su pseudociencia fracasa porque la gente no aplica bien sus sabios tratamientos… ¡Es el entorno obesogénico!

Sin duda necesitamos más cultura del esfuerzo y menos poner en duda la ideología de los “expertos”.

¿Qué es pseudociencia?

Pseudociencia son ideas, afirmaciones o creencias que son presentadas como científicas, pero que en realidad no lo son. Sin ánimo de entrar a discutir qué es ciencia y qué no lo es, supongo que todos estaremos de acuerdo en que:

  1. La hipótesis CICO es presentada como si fuera una ley inviolable de la física, hasta el punto de que se afirma que los que la criticamos estamos negando la Primera Ley de la Termodinámica (ver,ver,ver): somos los “negacionistas del balance calórico”.
  2. La hipótesis CICO no es una ley de la física: es una hipótesis basada en paralogismos, premisas injustificadas y falacias.

Si esto es así, sin duda alguna CICO es pseudociencia. Si alguien no está de acuerdo con el punto 2, si alguien cree que CICO no es una hipótesis basada en premisas injustificadas y falacias, sólo tiene que detallar en qué me equivoco cuando lo explico:

Doc, como tú sí sabes hacer búsquedas, análisis y comparaciones por ti mismo, a diferencia de nosotros, los paletos “negacionistas” que sólo leemos blogs, no vas a tener ningún problema en contestar a mi pregunta, ¿verdad, Doc? ¿Cuáles son los errores en mis explicaciones?

Te preguntabas qué es pseudociencia. Bueno, pues pseudociencia es lo que tú defiendes, Doc. Pero déjame en mal lugar, por favor. Sólo tienes que indicar dónde están los errores en mis explicaciones.

Y luego me explicas cómo estoy negando la Primera Ley de la Termodinámica.

El médico contra el bloguero. ¡No lo puedes tener más fácil, Doc! ¡Es casi un abuso!

NOTA: hablé hace poco de cómo los defensores del statu quo recurren a la descalificación de los críticos o de la crítica en lugar de rebatir los argumentos. Ese dogmatismo es impropio de personas que tienen una titulación universitaria. O al menos debería serlo.

Leer más:

CICO es pseudociencia

La idea anterior es, básicamente, lo que nos dice la pseudociencia del balance energético: que nuestro tejido adiposo almacena grasa porque consumimos “calorías en exceso”.

¿Crece un tumor porque consumimos calorías en exceso? (ver) ¿Decrece cuando consumimos menos calorías de las que nuestro cuerpo necesita? Si el planteamiento del que estamos hablando fuera la simple expresión de una ley universal de la física, tendría que ser aplicable en cualquier crecimiento de un tejido, patológico o no.

Siendo que no lo aceptamos en ningún crecimiento, la deducción lógica es que CICO no deriva de una ley universal de la física.

Si CICO no deriva de una ley universal de la física, tiene que estar basado en premisas que no se hacen explícitas, pues se cuenta como si fuera esa ley de la física y no lo es. ¿Cuáles son esas premisas injustificadas que están en la base de CICO? (ver)

  1. Que únicamente dos de los tres términos de la ecuación del balance de energía pueden variar por sí mismos (i.e. el CI, o calorías ingeridas, y el CO, o calorías gastadas), no así el tercer término, que son los cambios en toda la energía acumulada en todos los tejidos del cuerpo en todos los formatos. El tercer término se toma de forma injustificada como pasivo: i.e. incapaz de variar por sí mismo.
  2. Que únicamente la energía almacenada en el tejido adiposo puede variar y que, por tanto, el tercer término es, porque sí, los cambios en la energía acumulada en un único tejido del cuerpo.

Si lo pensamos un momento, ésas son las premisas que no aceptamos cuando el planteamiento que estamos comentando se intenta aplicar en el caso del crecimiento de un tumor.

Además de lo anterior, mediante juegos de palabras y el uso de términos injustificados y falaces (“exceso calórico”) se convierte el gasto energético del cuerpo en una entrada, cuando en realidad no está bajo nuestro control y es un resultado. Pero, mediante esa maniobra, se crea la falsa causalidad de la teoría CICO: se establece un valor para 2 de los 3 términos de la ecuación y se hace creer de esa manera que el cuerpo se ve obligado a cambiar, de acuerdo con la ecuación matemática del balance de energía. Y, puesto que el tercer término de la ecuación ha sido fraudulentamente reemplazado por la energía acumulada en un tejido concreto del cuerpo, lo que se consigue es transmitir la fraudulenta idea de que lo que causa la acumulación de energía en el tejido adiposo es una diferencia entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas.

Todo es falso en la hipótesis CICO: también la idea de que nuestro cuerpo no sabe qué hacer con la energía que sobra. Esa idea se usa para crear la falsa causalidad desde el lenguaje, pero carece de soporte fisiológico: nuestro cuerpo tiene mecanismos que permiten disipar en forma de calor energía que no se necesita. Son las llamadas “proteínas desacopladoras” (ver,ver,ver,ver,ver,ver). Es falso que se vea obligado a almacenar grasa porque no sabe qué hacer con los excesos.

Lo he explicado mil veces, y seguiré haciéndolo mientras tenga energía para denunciar este ABUSO. Repito con frecuencia las explicaciones y lo siento por los lectores habituales del blog, pero se está tratando la obesidad con ESTUPIDEZ. Y los errores en los que está basada esta pseudociencia están a la vista. No lo consintamos ni un minuto más.

Leer más:

Dieta de la paradoja: curar la picadura de la serpiente inyectando más veneno

el problema esencial de cualquier dieta no reside en su eficacia, que más o menos pueden serlo todas, sino en su mantenimiento a largo plazo de lo conseguido. La clave de una buena dieta es identificar el problema y trabajar sobre él (fuente)

Ése es el punto de partida, claro: sabes mogollón de las leyes de la física —¡¡pero mogollón mogollón!!—, sabes tanta física que no necesitas dedicar ni un minuto de tu vida a estudiar fisiología, ni necesitas cuestionar lo que crees que sabes. ¿Para qué cuestionar nada? Tienes tus prejuicios y malinterpretar una ley universal de la física te da las claves para adelgazar ¡¡sin necesidad de pensar!! Tú ya sabes que el método tiene que funcionar, porque sí, por iluminación divina. Pero como no funciona, deduces que se trata de un problema de conducta. Y, como eres psicólogo, ves claramente dónde está el problema: las dietas no funcionan porque prohíben y te hacen controlar lo que comes. La gente que tiene problemas de peso está salvada. ¡Qué grande eres!

la base está en la prohibición y el control característicos de un régimen de adelgazamiento.

Una vez “correctamente” diagnosticado el problema, se te ocurre que hay que hacer justo lo contrario de lo que se ha intentado hasta ahora: no hay que prohibirse nada, y hay que concederse todo hasta acabar hastiado.

Concederse las comidas más deseadas para convertirlas gradualmente en algo cada vez menos atractivo […] Si me concedo aquello que me gusta, al cabo de poco tiempo dejará de agradarme tanto y podré renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración

Y, atentos, esta técnica ¡¡ha demostrado ser efectiva con la obesidad!!

dieta paradójica, técnica que ha demostrado ser un tratamiento efectivo contra la obesidad (fuente)

Yo he estado buscando y no he encontrado ni un sólo experimento donde se demuestre esa efectividad. Pero quizá lo publicaron en una hoja parroquial…

Sigamos. Además, hay que hacer el ejercicio físico que nos agrade para no desear dejarlo.

Apreciar el placer del movimiento […] Lo importante es que la actividad nos agrade, porque así la practicaremos con constancia […] El cuerpo emitirá sensaciones de bienestar y por lo tanto, lo haremos cotidiano

En resumen, tienes que llevar la ingesta de los productos que te gustan a tal punto que te lleguen a hastiar y en ese momento estarás dispuesto a dejar de consumirlos, porque estarás harto, ¡¡no porque te los prohíban!!

Al final, de comerlo todos los días, deja de ser prohibido y, por tanto, pasa a ser innecesario.

Supongamos que todo sucede tal y como esta hipótesis predice: a fuerza de comer lo que te gusta a todas horas, acabas tan harto de los productos que te gustan que los dejas “sin sentir que estás renunciando a nada”. Dejemos pasar una semana o dos. ¿Puedes comerte un helado o lo tienes prohibido? ¿Puedes comerte una pizza o lo tienes prohibido? ¿Puedes comerte una chocolatina o lo tienes prohibido? ¿Tienes cosas prohibidas o puedes comer lo que quieras? ¿Las comes o no las comes? Si esta dieta afirma que el problema es que hay cosas prohibidas, ¿qué haces? ¿Te comes o no te comes el helado? ¿Cuánto tiempo dura el hartazgo una vez ya no comes esos productos? Esto más que un tratamiento para adelgazar parece un tratamiento para crear un trastorno de la alimentación.

Por otro lado, imaginemos por un momento que la terapia surte efecto y la persona cambia de hábitos. ¿Cómo sabemos que esos hábitos son los hábitos adecuados para revertir el problema de peso? ¿Cuál es la base de esa creencia? ¿Por qué se nos dice que esta terapia funciona sin aportar una sóla evidencia científica de que es así?

Supongamos que esos hábitos no funcionan, y la terapeuta convence a su cliente de que para adelgazar, primero tiene que engordar 10 kg (ver), así, con los cohones bien gordos. La cliente hace caso, engorda esos 10 kg, y no sólo acaba con una depresión sino que es incapaz de bajar esos 10 kg “extra”. ¿A qué se está jugando aquí?

Quizá antes de jugar con la salud de la gente, quizá antes de inyectar más veneno del que ya hay, puede ser conveniente dedicar unos minutos a cuestionar cuál es la base real de nuestras creencias. Porque quizá no sabemos de lo que hablamos.

Nota: no tienes prohibido tomar helado, pan, cerveza, pizza, etc. Como comprenderás, es innecesario tomarlos. Date cuenta de que, si son innecesarios, ya no los quieres consumir. Problema resuelto. De nada. 

Nota: creo que hay mucha gente que ha estado siguiendo, sin saberlo, la dieta de la paradoja. Pronto se darán cuenta de que ya no quieren seguir comiendo a todas horas las cosas que les gustan.

Nota: el psicólogo Jorge López Pérez Vallejo da resultados de eficacia de sus terapias, pero, curiosamente, no da datos sobre la eficacia que logra tratando la obesidad. 

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