La hipótesis CICO no puede explicar la acción local de las inyecciones de insulina

Action of insulin on deposition of glycogen and storage of fat in adipose tissue

Experimento con ratas. Les inyectan insulina en la ingle:

  • en la ingle izquierda se inyecta insulina, mientras que
  • en la ingle derecha se inyecta solución salina (placebo).

Si en el lugar de inyección hay acumulación de grasa corporal, eso demuestra efecto lipogénico directo de la insulina en la acumulación de grasa en el tejido. La hipótesis CICO no puede explicar este resultado, pues ni un aumento de la ingesta ni una reducción del gasto energético pueden explicar la relación local insulina-acumulación de grasa corporal. Comer más no produce ese resultado. Una reducción del gasto energético o moverse menos tampoco producen ese resultado.

En la tabla vemos el peso de la grasa corporal en la ingle izquierda y la ingle derecha de las ratas. Hay mucha más grasa en la ingle izquierda. ¿En qué lado se inyectó insulina? En la ingle izquierda, evidentemente.

Como es lógico, en ausencia de inyecciones la acumulación de grasa corporal es la misma en ambos lados.

the data presented suggest two direct, local actions of insulin on subcutaneous fat: (1) The deposition of glycogen at the site of a single injection. (2) A significant hypertrophy of the fatty tissue at the site of repeated injections. This hypertrophy represents at least in part an actual increase in lipids, and there is evidence to indicate that this is due to an increased amount of fat stored in the individual fat cells.

Los datos presentados sugieren dos acciones locales directas de la insulina sobre la grasa subcutánea: (1) La deposición de glucógeno en el sitio de una sola inyección. (2) Una hipertrofia significativa del tejido graso en el sitio de inyecciones repetidas. Esta hipertrofia representa, al menos en parte, un aumento real en los lípidos, y existe evidencia que indica que esto se debe a una mayor cantidad de grasa almacenada en los adipocitos individuales.

Recordemos lo que dice Stephan Guyenet, PhD:

for insulin to cause fat gain, it must either increase energy intake, decrease energy expenditure, or both. Stephan Guyenet, PhD

para que la insulina cause ganancia de grasa, debe incrementar la ingesta energética o disminuir el gasto energético, o ambos.

Si eso fuera cierto, el resultado del experimento que acabamos de ver no sería posible. La afirmación de Guyenet es errónea desde el punto de vista teórico (ver,ver,ver,ver,ver), y, como acabamos de ver, la evidencia científica también la demuestra falsa.

Si esta entrada te parece interesante, yo leería también “La insulina engorda, pero no porque sea engordante…“.

Leer más:

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Crónicas caloréxicas (XI): Kevin Hall

a) 100 kcal/d de diferencia debido a la composición de la dieta es poca cosa

Estos datos, aunque algo confundidos por la pérdida de peso en curso, sugieren que grandes cambios isocalóricos en la proporción de hidratos de carbono en la dieta aumentan transitoriamente el gasto energético en sólo ~ 100 kcal/d después de ajustar el peso corporal y la composición. Kevin Hall

Sólo 100 kcal/d. ¡Qué poco!

NOTA: ¿Cómo se deduce que los cambios observados son transitorios, cuando la dieta sólo se ha seguido durante un mes? ¿Quiromancia? ¿Astrología? ¿Sueños premonitorios? ¿Gafas especiales al mirar los datos?

Cuando no le conviene a Hall, 100 kcal/d es poca cosa:

no podemos excluir definitivamente la posibilidad de un aumento real en el gasto energético, especialmente de la modesta magnitud de ~ 126 kcal/d. Kevin Hall

126 kcal/d = modesto, si es una diferencia debida a la composición de la dieta. Ese efecto no interesa…

a) Pero un exceso de 7 kcal/d explica la actual epidemia de obesidad, cuando sí interesa

Una cantidad 15 veces menor que esas “despreciables” 100 kcal/d explican la actual epidemia de obesidad, según Hall. Lo que las hace importantes es que sean de “sobreconsumo”, es decir, basadas en CICO…

Una pequeña brecha de desequilibrio de energía promedio diario persistente entre la ingesta y el gasto de alrededor de 30 kJ [7,2 kcal] por día subyace al aumento de peso promedio observado. Kevin Hall

7 kcal/d = importante, si respeta CICO.

Nótese el uso del ambiguo “subyace (underlies)”: sin afirmarlo explícitamente, porque con rigor no puede hacerlo, está dando a entender relación causa-efecto, cuando en realidad eso es sólo su ideología. Es típico de las pseudociencias emplear términos ambiguos, que se introducen en el discurso con un significado pero falazmente se interpretan posteriormente con un significado diferente. En “ciencia” estas maniobras no pueden existir.



b) Dice que la falta de adhesión a la dieta hipocalórica es la causa de la recuperación del peso.

Complejos mecanismos de retroalimentación fisiológica regulan el peso corporal y se resisten a la pérdida de peso. La ralentización del metabolismo puede ser sustancial y persistente y contribuye a detener la pérdida de peso y poner en marcha la recuperación del peso. Sin embargo, la trayectoria típica del peso corporal está impulsada principalmente por pacientes que experimentan una disminución exponencial de la adhesión a la dieta debido a un aumento del apetito relativo a la pérdida de peso corporal, junto con dificultades para mantener cambios en las elecciones dietéticas y comportamientos que afectan la capacidad del paciente para disfrutar, celebrar y socializar con la comida. Kevin Hall

¿Por qué no funciona la dieta hipocalórica? Porque la gente no cumple. Kevin Hall dixitdisminución exponencial de la adhesión a la dieta.

Y, según él, sus modelos matemáticos demuestran que la típica paralización del peso perdido NO es causada por una adaptación metabólica

Esta simulación ilustra el muy largo tiempo de equilibrio para la pérdida de peso en sujetos obesos y demuestra que la meseta de pérdida de peso observada después de 6 meses no puede ser el resultado de una adaptación metabólica. Kevin Hall

Kevin Hall ha demostrado que no puede ser... con sus fabulosos modelos matemáticos…

b) Pero dice que esa idea, la misma que él ha DEMOSTRADO correcta, es errónea y naif. Dice que ahora ya “lo comprende”

En particular, la prevención de la obesidad a menudo se describe erróneamente como una simple cuestión de contabilidad en la que el consumo de calorías debe equilibrarse con el gasto de calorías. […] Por lo tanto, la falta de pérdida sustancial de peso implica que un individuo carece de la fuerza de voluntad para adherirse a una intervención de estilo de vida modesto durante un período de tiempo suficiente.

Sin embargo, esta visión naif es incorrecta porque considera que la ingesta y el gasto de energía son parámetros independientes que pueden ajustarse a voluntad y, posteriormente, permanecer estáticos sin ser influenciados por señales homeostáticas relacionadas con la pérdida de peso. Ahora comprendemos que la ingesta y el gasto de energía son variables interdependientes que se influyen dinámicamente entre sí y con el peso corporal. Los intentos de alterar el balance de energía a través de la dieta o el ejercicio se contrarrestan mediante adaptaciones fisiológicas que resisten la pérdida de pesoKevin Hall

¿Cómo puede ser errónea una idea que él mismo ha demostrado correcta? A ver si va a resultar que su demostración con modelos matemáticos no era otra cosa más que humo. O a lo mejor mi inglés no es muy bueno:

This simulation illustrates the very long equilibration time for weight loss in obese subjects and demonstrates that the weight loss plateau observed after 6 mo cannot be a result of metabolic adaptation.

demonstrates… cannot be… a ver qué dice el traductor de Google de todo esto…



c) Dice que su modelo predice que mantener el peso es posible para los participantes del The Biggest Loser

El mantenimiento del peso simulado se podría conseguir con unos modestos 20 min/d de ejercicio vigoroso y una dieta de 3000 kcal/d diet. Kevin Hall

c) Pero la realidad y los modelos matemáticos de Hall tienen diferencias irreconciliables

Lo que Hall descubrió, sin embargo —y fue lo que francamente le sorprendió— fue que incluso cuando ya habían recuperado parte de su peso, su metabolismo no se recuperaba al mismo ritmo. En lugar de eso, en un desenlace cruel, permanecía ralentizado, quemando unas 700 calorías menos al día de lo que sucedía cuando empezaron a perder peso […] Como la mayor parte de la gente, Kevin Hall solía pensar que las razones por las que la gente engorda son simples. ¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?“, recuerda haber pensado. Fuente

Tengamos en cuenta que los modelos matemáticos no tienen vida propia: hacen lo que el que los programa desea que hagan.



d) Dice que no se sabe suficiente del efecto de los macronutrientes a largo plazo

no se sabe suficiente sobre los efectos a largo plazo de variar la distribución de macronutrientes de la dieta. Kevin Hall

d) Pero hace un experimento de 6 días de duración y sienta cátedra sobre qué distribución de macronutrientes es la que más grasa hace perder, ignorando las adaptaciones fisiológicas que suceden a largo plazo

Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad. Kevin Hall

La misma persona que ahora dice hay adaptaciones fisiológicas que se oponen a la pérdida de peso, hizo un experimento de sólo 6 días de duración que “demostraba” qué dieta era mejor para perder grasa. Si alguien cree que ya se ha dado cuenta de que no puede inventarse lo que sucede a largo plazo a partir de experimentos a cortísimo plazo o de las predicciones “predestinadas” de sus modelos matemáticos, les recuerdo lo que concluía hace poco a partir de una veintena de experimentos que, en general, no llegaban a los 10 días de duración:

para cualquier propósito práctico “una caloría es una caloría” cuando se trata de diferencias en grasa corporal y gasto energético entre dietas isocalóricas controladas que se diferencian en el ratio de carbohidratos a grasa. Kevin Hall

O a lo mejor, con “para cualquier propósito práctico” sólo se refiere a lo que sucede durante la primera semana de hacer dieta. “Cualquier propósito práctico” será eso. A nadie le importa lo que sucede después. Nadie tiene como “propósito práctico” perder peso a largo plazo.

Y, nótese la diferencia: cuando no le convino (lo hemos visto en el apartado “a)” de esta entrada) sí que se le ocurrió que un resultado obtenido podía ser “transitorio”, pero cuando no le interesa ignora la cortísima duración de los experimentos cuyos resultados maneja.



e) Dice que según el modelo carbohidratos-insulina, la reducción del fuel circulante causa obesidad

Si la disminución de los combustibles circulantes causó el desarrollo de la obesidad humana común como lo describe el CIM [modelo carbohidratos-insulina], entonces… (Kevin Hall)

e) Pero es falso: ese modelo no propone esa causalidad

En el modelo carbohidratos-insulina la reducción de fuel circulante, si se produce, es una consecuencia, en ningún caso la causa, de la obesidad (ver).

Y ni siquiera es seguro que se reduzca el fuel circulante…

¡Qué hombre de paja tan majo!

No sé si pedir que le den un Nobel es precipitado. Méritos ya tiene, sólo falta hacer el papeleo.

Leer más:

Experimento que refuerza la importancia de la composición de la dieta para mantenimiento del peso

Effects of a low carbohydrate diet on energy expenditure during weight loss maintenance: randomized trial

Artículo publicado hace unos días.

Uno de los autores del experimento lo describe de la siguiente forma:

Primero, les dimos a los participantes (que tenían al menos un sobrepeso moderado) una Dieta Run-In para producir al menos un 10% de pérdida de peso, lo que equivale a un promedio de aproximadamente 11 kg. Luego, después de estabilizar a los participantes durante unas pocas semanas en su nuevo peso, denominado peso START, les asignamos al azar para que recibieran una de las 3 dietas bajo prueba durante 20 semanas:

  1. Alta en carbohidratos  (60% de carbohidratos, 20% de grasa, 20% de proteína)
  2. Moderada en carbohidratos (40% de carbohidratos, 40% de grasa, 20% de proteína)
  3. Baja en carbohidratos (20% de carbohidratos, 60% de grasa, 20% de proteína)

A lo largo de este tiempo, ajustamos la ingesta de calorías para mantener a los participantes en su peso START.

(fuente)

Es decir, que tras una pérdida de peso en la que se hace perder unos 11 kg, se pasa a un periodo de estabilización del peso, y posteriormente se les asigna de forma aleatoria a tres grupos dietarios diferentes, que se siguen durante 5 meses, según se muestra en la gráfica:

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Las tres dietas en esta última fase tienen el mismo porcentaje de proteína, pero distinta proporción de carbohidratos.

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Como decía, se ajusta la ingesta energética para que los participantes mantengan el peso. Y el resultado que se obtiene es que para que los participantes en el grupo low-carb mantengan su peso, hay que darles 250 kcal/d más que a los que siguen una dieta alta en carbohidratos:

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Nótese que la dieta con un contenido intermedio en carbohidratos (curva amarilla) proporciona un resultado intermedio, lo que en cierto modo valida el resultado al confirmar proporcionalidad causa-efecto.

The difference in total energy expenditure was 209 to 278 kcal/d or about 50 to 70 kcal/d increase for every 10% decrease in the contribution of carbohydrate to total energy intake (1 kcal=4.18 kJ=0.00418 MJ).

La diferencia en el gasto energético total fue de 209 a 278 kcal/día o un aumento de aproximadamente 50 a 70 kcal/d por cada 10% de disminución en la contribución de carbohidratos a la ingesta total de energía (1 kcal = 4.18 kJ = 0.00418 MJ).

No sólo eso. Si se desglosan los resultados en función de la secreción de insulina de cada participante (medida antes de la pérdida de peso), se observa que la dieta low-carb es clarísimamente mejor que la high-carb en aquellas personas que mayor secreción de insulina tenían: una diferencia de 480 kcal/d entre dietas. En la gráfica sería comparar los puntos rosa y violeta en el trío que está más a la derecha: casi 500 kcal/d de diferencia en el gasto energético total.

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The metabolic advantage provided by the low-carbohydrate diet was especially large, about 400 calories a day, among those participants with high insulin secretion,

Como he recibido quejas (amables, eso sí) de que repito mucho ciertos mensajes, me contengo, y no me extiendo en explicar lo que me gustaría explicar, otra vez, que es que es un error dar por supuesto que al hacer dieta la pérdida de peso se detiene porque se reduce el gasto energético. Remito a otras entradas a quien quiera una aclaración sobre eso: ver,ver,ver. Y ya me callo.

Nota: como uno de los autores del estudio reconoce (fuente), ha faltado en este experimento una dieta con menos carbohidratos todavía. Supongo que los experimentos son carísimos y no han podido poner a prueba todo lo que hubieran querido.

Leer más:

Mi respuesta a Pablo Ojeda

Estimado Pablo,

esta entrada es mi respuesta a tu comentario.

El error categorial

Error categorial: es la inclusión de un problema en una categoría en la que no podrá encontrar su solución.

Tu definición de obesidad está condicionada a que tus creencias sobre las causas de la obesidad sean correctas: por esa razón tu definición es incorrecta como una definición. Incurres en una falacia denominada definición persuasiva. Y, lo que es más grave, probablemente cometes un error categorial. El error lo cometes tú en la definición que haces, no lo cometen otras personas. No hay otras personas, como dices, asegurando que la pérdida de peso sea sólo un factor fisiológico.

La definición de obesidad:

la obesidad es una acumulación excesiva de grasa corporal, ya sea porque se llenan los adipocitos existentes y/o porque se crean nuevos adipocitos que también se llenan.

Esta última definición es correcta y, a diferencia de la tuya, no presupone una etiología concreta para la obesidad. Esta definición no presupone una causa fisiológica, de la misma forma que no presupone una causa conductual.

Tú eres el que propones una definición errónea. No son otros los que se equivocan, diciendo cosas que te inventas.

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En lugar de rectificar el error, has huido hacia adelante. A la vista está.

No eres capaz de aportar evidencia científica que respalde el tratamiento que usas con tus clientes

En ausencia de un cambio de hábitos generalizado, la obesidad tiende a regresar. Pablo Ojeda

Te pregunté por ese cambio de hábitos y te pedí la evidencia científica que respaldaba el tratamiento que usas con tus clientes. Pongo una captura de mi petición:

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No diste respuesta a eso. Resalto por tanto que no has aportado evidencia científica que respalde el cambio de hábitos del que estás hablando.

Supongamos que hablo con un médico homeópata, y

  1. Le explico la falta de fundamento de la hipótesis de la memoria del agua.
  2. Le pido evidencia científica de que los tratamientos que promueve funcionan.

Y supongamos que su respuesta es lo siguiente:

  1. No aporta ninguna evidencia científica que demuestre eficacia de los tratamientos que usa con sus clientes.
  2. Dice que yo soy un “gran teórico” pero no tengo la experiencia que él tiene tratando clientes.
  3. Dice que la prueba de que sus teorías son correctas es que sus clientes sí se benefician del tratamiento.
  4. Dice que la memoria del agua es una teoría que está sólidamente demostrada.

¿Admitirías tú su experiencia cobrando a clientes por un tratamiento pseudocientífico como prueba de que las creencias de ese médico son correctas? ¿Admitirías tú su palabra de que el tratamiento sí funciona a sus clientes, cuando sabes que la evidencia científica dice que no funciona? Si crees que tu situación no es comparable a la del homeópata, posiblemente es porque todavía no entiendes que tus ideas sobre la obesidad son pseudociencia. ¿Qué te diferencia del médico homeópata de la analogía? Nada: la hipótesis CICO y la homeopatía tienen la misma base científica: ninguna. En breve hablamos de por qué CICO es pseudociencia.

Algunas referencias sobre el fracaso de tus ideas como tratamiento para la obesidad:

Lo anterior ha tenido que ver con el plano práctico. Hablemos ahora de la hipótesis CICO en el plano teórico.

La hipótesis CICO

Decías —con sorna, obviamente—, que soy un “gran teórico”. No es cierto: soy una persona normal, ni más tonto ni más listo que el vecino del quinto izquierda. Pero puedo explicar por qué tus creencias sobre la causa de la obesidad y los posibles tratamientos son pseudocientíficas. A poco que leas verás que no hace falta un “gran cerebro” para entenderlo.

No soy yo precisamente quien debe desmontar esa teoría ya que esta sólidamente demostrada. Pablo Ojeda

Vayamos por partes: dices que está sólidamente demostrada. Las preguntas pertinentes son: ¿qué teoría exactamente es la que dices que ha sido demostrada correcta, con qué enunciado? ¿cuáles son esas pruebas?

Añado, por tanto, dos peticiones (segunda y tercera) a la que ya te hice (y no supiste responder):

  1. Define explícitamente lo que dice la hipótesis CICO, obteniendo ese enunciado con rigor y sin emplear falacias a partir de la Primera Ley de la Termodinámica. Te recuerdo que estamos hablando de que, según tu ideología, las leyes de la física dicen que engordamos porque comemos demasiado. “La física de la obesidad es sencilla”, decías (ver)
  2. Indica qué experimentos en concreto han validado esa hipótesis como correcta, con la definición que acabas de dar, obviamente.

No vas a ser capaz contestar a estas preguntas. Y no es porque yo sea muy listo y haga preguntas complicadas: sencillamente es que la idea de que engordamos porque comemos demasiado (ver) no deriva legítimamente de las leyes de la física. Y es realmente fácil entender dónde están las trampas en la hipótesis CICO. Si quieres saber más sobre esto, te recomiendo que intentes contestar a este reto:

Posiblemente ni siquiera entiendes todavía la diferencia entre lo que tú defiendes, la hipótesis CICO —una hipótesis basada en falacias y premisas injustificadas—, y la Primera Ley de la Termodinámica. Te paso algunas referencias que explican por qué no son lo mismo y cuáles son las principales trampas en tu pseudociencia:

Mi cuarta petición: cuéntame los errores que hay en mis explicaciones en las tres entradas anteriores, en las que explico las falacias en las que se basa la hipótesis CICO. No creo que te cueste más de 20 minutos leer esas tres entradas. Y, si hay errores, los detectarás inmediatamente. 20 minutos no es mucho tiempo y si estás cometiendo un error gravísimo en tu trabajo, te interesa saberlo, ¿verdad?

En resumen, mis peticiones son cuatro:

  1. Evidencia científica que respalda el tratamiento por el que cobras a tus clientes.
  2. Definición de lo que dice la hipótesis CICO, derivando —con rigor y sin falacias— esa definición de las leyes de la física.
  3. Experimentos científicos que demuestran que la hipótesis CICO es correcta, dada la definición empleada en la petición #2.
  4. Listado detallado de mis errores en las explicaciones de que la hipótesis CICO está basada en premisas injustificadas y no es, por tanto, la Primera Ley de la Termodinámica.

No vas a poder contestar a ninguna de mis 4 peticiones.

NOTA: me calificaste como “odiador” (ver). Quiero resaltar que yo sólo he hablado de tus creencias, en ningún momento de ti como persona. Ni te he dicho charlatán, ni embaucador, ni nada parecido. He calificado tus creencias como pseudociencia. Insisto en que mis calificativos no han ido dirigidos a tu persona en ningún momento. Por otro lado, en lugar de limitarte a decir que no sé de qué va la pérdida de peso, es mucho más didáctico que contestes a mis 4 peticiones y demuestres lo poco que sé.

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Leer más:

 

Un artículo de hace 44 años

A Critique of Low-Carbohydrate Ketogenic Weight Reduction Regimens: a Review of Dr. Atkins’ Diet Revolution Statement of American Medical Association Council on Foods and Nutrition. Statement of American Medical Association Council on Foods and Nutrition

Veamos lo que dice el artículo:

Obesity is defined as an accumulation of fat in undesirable excess. Such fat can be lost only when calorie expenditure exceeds calorie intake.

La obesidad se define como una acumulación de grasa en indeseable exceso. Dicha grasa se puede perder sólo cuando el gasto energético es mayor que la ingesta energética.

Es absolutamente falso. El balance energético en el cuerpo NO es el balance energético en el tejido adiposo. La falta de rigor que vemos aquí con absoluta claridad es clave en la construcción de la pseudociencia del balance energético. Marco LLen lo explica perfectamente:

CICO tal y como se usa en la nutrición, es decir, predecir la variación de energía que va a haber en un sistema (tejido adiposo) teniendo en cuenta las entradas y (no todas) las salidas de energía de otro sistema diferente (el cuerpo en su conjunto), es algo totalmente incorrectoMarco Llen

Y no nos engañemos, el problema no es que hayan dicho grasa corporal en lugar de peso corporal: hablar de peso corporal en lugar de grasa corporal es más correcto, pero esa corrección no hace válida la hipótesis CICO. ¡Hay más trampas!

También nos dicen que la única forma en que una dieta puede producir pérdida de peso es reduciendo la ingesta energética o aumentando el gasto energético:

There are no other significant pathways of energy loss and no weight reducing regimen can operate without utilizing these channels. No weight reducing diet, including the low-carbohydrate ketogenic diet, can be effective unless it provides for a decrease in energy intake or somehow increases energy losses.

No hay otras vías importantes de pérdida de energía y ningún régimen de reducción de peso puede funcionar sin utilizar estos canales. Ninguna dieta reductora de peso, incluida la dieta cetogénica baja en carbohidratos, puede ser efectiva a menos que provea una disminución en el consumo de energía o de alguna manera aumente las pérdidas de energía.

Vemos clarísimamente el engaño: se impone, porque sí, que una dieta adelgazante sólo puede actuar afectando a los términos #1 y #2 de la ecuación del balance de energía (ver imagen bajo estas líneas). ¿Por qué una dieta no puede producir cambios hormonales que afecten directamente al tejido adiposo? Porque no, sencillamente, porque la hipótesis CICO se basa en la injustificada premisa de que esa posibilidad no existe. En la hipótesis CICO sólo 2 de los 3 términos de la ecuación del balance de energía pueden variar por sí mismos: el CI y el CO.

Se presenta esta charlatanería pseudocientífica como si fuera un planteamiento indiscutible: afirman que las dietas que no están basadas en limitar las calorías violan las leyes de la termodinámica.

An examination of the claims associated with advocacy of low-carbohydrate diets suggests that, in some instances, the authors found a way of circumventing the first law of thermodynamics, namely: “The energy of an isolated system is constant and any exchange of energy between a system and its surroundings must occur with [sic] the creation or destruction of energy.” For example, claims have been made that an unlimited calorie intake (excluding carbohydrate) is associated with a consistent and physiologically advantageous loss of weight (which presumably continues as long as the diet is maintained).

Un examen de las afirmaciones asociadas con la defensa de las dietas bajas en carbohidratos sugiere que, en algunos casos, los autores encontraron una forma de eludir la primera ley de la termodinámica, a saber: “La energía de un sistema aislado es constante y cualquier intercambio de energía entre un sistema y su entorno deben ocurrir sin la creación ni destrucción de energía “. Por ejemplo, se ha afirmado que una ingesta ilimitada de calorías (excluyendo carbohidratos) está asociada con una pérdida de peso consistente y fisiológicamente ventajosa (que presumiblemente continúa durante tanto tiempo como se mantiene la dieta).

En resumen, en lo que quiero centrar la atención es en que el dogma caloréxico establece que la realidad debe ser interpretada hablando exclusivamente de 2 de los 3 términos de la ecuación del balance de energía en todo el cuerpo. No tiene ninguna justificación que se haga eso. Pero creen estar defendiendo una ley de la física y cualquier propuesta que no encaje en esa arbitraria premisa es equiparada a negar lo innegable.

¿Qué implicaciones tiene confundir CICO, una hipótesis infundada, con una ley de la física?

A la vista de que no encontramos una forma de combatir la obesidad cuando ya se ha presentado, cabe pensar que las implicaciones más importantes son cómo moldea las políticas de prevención. Pero no es la única consecuencia de que se nos haga creer que CICO es una ley de la física:

  • Se ningunea la importancia de la composición de la dieta tanto para prevenir como para combatir la obesidad. Lo que comes sólo importa si te hace comer más o menos.
  • La comida basura siempre cabe en la dieta, sin más que “compensar”: no hay justificación para volver a una alimentación basada en comida de humanos.
  • Se hace creer que la única forma de adelgazar es comiendo menos y moviéndose más, o haciendo algo que en última instancia conduzca a ese fin. Las dietas no basadas en esos principios son catalogadas de dietas milagro. Y si una dieta funciona se atribuye el éxito a haber reducido la ingesta.
  • Se interpreta el fracaso de la dieta como fracaso de la persona. Esto está implícito en el paradigma CICO, por lo que es inevitable. Se redefine la obesidad como un problema de comportamiento, un “descontrol de los impulsos” (ver). No haces lo que sabes que tienes que hacer. No importa que se diga que no se ha de culpar a la persona, pues en el paradigma caloréxico se la culpa. Si se cree que CICO es una ley inviolable, los argumentos que tratan de exculpar a la víctima no son creíbles (ver).
  • Se nos presiona e insulta a las personas que tenemos problemas de peso, pues se cree obvio que nuestro problema de peso se corregiría sin más que esforzarnos en comer un poco menos y/o movernos un poco más. Se interpreta aceptar el propio cuerpo como conformismo.

Si no se reconoce públicamente que el paradigma es pseudocientífico —¡porque lo es!—, el paradigma no muere nunca: se justifica el fracaso del paradigma de acuerdo con las premisas del propio paradigma y se repite el ciclo indefinidamente, intentando lo mismo una y otra vez.

Pero, como he dicho, quizá lo más importante es la prevención, al menos para nuestros seres queridos: el control del tamaño de las raciones y/o hacer más ejercicio físico ni son la única opción ni es garantía de éxito para prevenir la obesidad. Es más, bajo mi punto de vista, esa ideología es en realidad la causa última del problema. Y para entender esto necesitamos entender que CICO es una gran falacia. De principio a fin.

Leer más:

Crónicas caloréxicas (X): Lyle McDonald

En un hipotético debate sobre la validez de la hipótesis CICO, habría que partir de textos como los que voy a comentar. En ellos se detectan todas las trampas de esa pseudociencia.

Energy balance is the difference between your energy expenditure (determined by your metabolic rate, activity and some other stuff) and your energy intake (the food you put down your food hole). The difference between those two (whether expenditure exceeds intake or vice versa) determines what happens to bodymass, whether it goes up or down or stays the same. (fuente)

El balance de energía es la diferencia entre tu gasto de energía (determinado por tu tasa metabólica, actividad y algunas otras cosas) y tu consumo de energía (los alimentos que te metes por la boca). La diferencia entre esos dos (si el gasto excede la ingesta o viceversa) determina lo que sucede con el cuerpo, si sube o baja o si permanece igual.

“La diferencia entre esos dos determina”

Es charlatanería. El error en ese planteamiento no está en las matemáticas, que sí cuadran, está en suponer que basta con hablar de 2 de los 3 términos de la ecuación del balance energético para entender lo que le sucede a un tejido concreto del cuerpo. Si basta con hablar de la ingesta energética y del gasto energético, el tercer término (el cambio en la energía total acumulada en el cuerpo, en cualquier formato) es tomado inevitable e implícitamente como pasivo. Y eso es un comportamiento del cuerpo injustificado. Es importantísimo darnos cuenta de esto: esa premisa está implícita en la hipótesis de que “el balance energético determina qué le sucede a nuestra masa corporal“. ¿Es esa premisa algo que derive de una ley general de la física? Ni de casualidad. El tejido adiposo puede almacenar más o menos grasa corporal en función del medio hormonal y de la presencia de sustratos, y el gasto energético adaptarse a lo que quede (ver,ver,ver). Eso no violaría ninguna ley.

Y los defensores de esta pseudociencia interpretan la realidad imponiendo siempre esa restricción: que prestar atención a sólo 2 de los 3 términos de la ecuación del balance energético es suficiente para explicarlo todo:

Diets play on this of course, hiding the simple fact that they are causing you to eat less in a complicated pseudoscience of macronutrient ratios and such. But there is never any magic to be had when you look at these books critically: it all comes down to making the person eat less, exercise more, or both. It’s just hidden in complex schemes and pseudo-physiology. (fuente)

Las dietas juegan con esto, por supuesto, ocultando el simple hecho de que están causando que comas menos en una pseudociencia complicada de proporciones de macronutrientes y demás. Pero nunca hay magia cuando se miran estos libros de manera crítica: todo se reduce a hacer que la persona coma menos, haga más ejercicio o ambos. Simplemente está oculto en esquemas complejos y pseudo-fisiología.

“Coma menos, haga más ejercicio o ambos”. Sólo 2 de los 3 términos importan en CICO.

Si una persona gana peso porque tiene un tumor que está creciendo, ¿aplicamos esta misma ideología? ¿Cualquier tratamiento destinado a hacer decrecer el tumor estará basado, en última instancia en comer menos, hacer más ejercicio o ambos? ¿Es esa idea algo que derive de leyes inviolables de la física? ¿Sí lo es si hablamos del tejido adiposo, no lo es si hablamos de un tumor?

Llevamos 80 años repitiendo estas flagrantes estupideces como si fueran una obviedad y como si negar estos planteamientos fuera negar las leyes de la física (ver).

you can’t beat thermodynamics anymore than anything else in the universe. You. Are. Not. Different. You can’t gain bodymass unless your energy intake exceeds your energy output because you can’t make something out of nothing (muscle or fat). And you can’t lose bodymass unless your energy intake is less than your energy ouput. These are rules that every system in the universe has to follow, including the human body. Nature’s rules, not mine to quote the all-knowing Mr. Miyagi. We may not like them, but we have to live by them anyway. (fuente)

no puedes vencer a la termodinámica más de lo que puede hacerlo cualquier otra cosa en el universo. Tú. No. Eres. Diferente. No puedes ganar masa corporal a menos que tu consumo de energía exceda tu producción de energía porque no se puede sacar algo de la nada (músculo o grasa). Y no se puede perder masa corporal a menos que tu ingesta de energía sea menor que tu salida de energía. Éstas son las reglas que todos los sistemas del universo deben seguir, incluido el cuerpo humano. Las reglas de la naturaleza, no las mías, citando al omnisciente Sr. Miyagi. Puede que no nos gusten, pero de todos modos tenemos que vivir de acuerdo con ellas.

Si ganas peso porque tienes un tumor que está creciendo, en tu cuerpo ha entrado más energía de la que has gastado. Puedes comprobar el cumplimiento de la Primera Ley de la Termodinámica y verás que las matemáticas cuadran. ¿Por qué no deducimos de esto que el tratamiento para reducir el tamaño del tumor o para evitar que siga creciendo tiene que estar basado en comer menos y/o moverse más?

Finalmente, nótese cómo este señor da por supuesto que estas dos ideas son dos formas de decir lo mismo, y que, por tanto, negar una es negar la otra:

Que el balance de energía en todo el cuerpo se cumple nadie lo niega. Que lo que le sucede al cuerpo lo expliquen sólo 2 de los 3 términos de ese balance, es lo que no tiene ningún fundamento. Hacer creer que son lo mismo es pseudociencia.

Próximas entregas de “crónicas caloréxicas”: Óscar Picazo y Kevin Hall.

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