¡Feliz verano!

Voy a hacer una pequeña parada en la actividad del blog, lo que resta de agosto. Creo que es la primera vez que hago una parada tan larga desde que lo abrí, hace ya dos años.

Durante la segunda quincena de agosto estaré de viaje fuera de España, por lo que aunque quisiera me sería muy complicado atender el blog. Y apenas me queda una semana para rematar los preparativos de ese viaje. También quisiera avanzar estos días previos al viaje en un par de tareas de mi trabajo.

Nos vemos en septiembre.

¡Feliz verano a todos!

La nutrición como religión (IV): ¿Fuentes oficiales o un blog?

No nos hubieran dicho que se tiene que basar la dieta en los carbohidratos, si no hubiera muchas pruebas y muy sólidas de que es lo más saludable.

No nos dirían que tener el colesterol por encima de 200 mg/dl es peligroso y que los fármacos que bajan el colesterol salvan vidas, si no hubiera muchas pruebas y muy sólidas de que es así.”

“En gran medida engordamos porque comemos más de lo que gastamos, así de sencillo.”

No nos hubieran dicho que la base correcta de una dieta de adelgazamiento es comer menos de lo que se gasta, si no hubiera muchas pruebas y muy sólidas de que eso funciona.

No nos hubieran dicho que el colesterol dietario o la grasa saturada son un peligro para la salud, si no hubiera muchas pruebas y muy sólidas de que es así.

Si la restricción de carbohidratos fuera mejor para los diabéticos que una dieta basada en los carbohidratos, los médicos la estarían recomendando a sus pacientes.

Un blog no es prueba de nada y da visiones sesgadas y retorcidas. Es necesario ver el “cuadro completo”, que es lo que te cuentan las fuentes oficiales.

Si alguien tiene pruebas de que algo está mal, no las publica en un blog, las publica en los cauces adecuados y el estamento médico rectifica.

Si hubiera pruebas de que la dieta LCHF es más saludable que la dieta basada en carbohidratos, eso estaría publicado en la literatura científica, pero no es así.

A ver si tengo un rato y subo todos los estudios, que los hay y muchos, que demuestran que hay que consumir carbohidratos.

Pero no pondrás el enlace a esos estudios.

Y si tienes suerte, dejarás de ser un iluminado antes de que a tu madre le receten medicación para una diabetes que se puede evitar, antes de que a tu padre le den una medicación para el colesterol que no le ayudará en nada y que le dejará, a su edad, arrastrándose por la vida sin apenas energía (y quizá con alguna complicación extra de salud) o a tiempo para evitar que tus hijos tengan un problema de peso por culpa de la dieta que tú crees saludable. Y, si te das cuenta a tiempo de la indiscutible estupidez que es pensar que “engordamos porque comemos más de lo que gastamos“, quizá tendrás alguna opción de corregir a tiempo tu propio sobrepeso.

El “oficialismo”, confiar en que las fuentes oficiales actúan según una visión “completa” de la evidencia científica, no es sensatez, es religión, es dejadez, es ignorancia, es poner tu salud en manos de la incompetencia ajena. Yo tampoco me fío sin más de la opinión de un bloguero o de un forero, pero sí me fío de mi opinión sobre la evidencia científica, ya acceda a ella gracias a un blog o gracias a fuentes oficiales. Frente a las creencias ignorantes, descreencia informada.

Creer es más cómodo, informarse es más sensato.

Y no me cuentes milongas. No me cuentes que estás informado, porque te voy a pedir la evidencia científica en la que basas tus creencias. Y no me la vas a dar.

Leer más:

Coletazos del balance energético (2 de 2)

(Ir a la primera parte)

En esta segunda parte me voy a centrar en tres citas relativas al balance energético. Me apoyaré en ellas para disertar un poco sobre conceptos relacionados con el balance energético y las calorías:

Las calorías importan, pero importan más tus hormonas.

Mi opinión se sitúa en un punto intermedio. Es obvio que las calorías importan, y algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario.

Si quieres adelgazar, deberás reducir las calorías que consumes (asumiendo que no intensificas tu actividad física) en por ejemplo 200-300 calorías menos al día si quieres bajar 2-5 Kg, o 400-500 calorías menos si necesitas perder más de 10 Kg. Y si necesitas ganar peso, obviamente deberás consumir estas cantidades aproximadamente por encima de tu nivel básico.

 

“Las calorías importan, pero importan más tus hormonas”

¿Qué significa “las calorías importan“? ¿Para qué importan? ¿Por qué importan?

Se me ocurren varias razones por las que alguien puede afirmar tal cosa:

1) ¿Importan, igual que importa la gravedad para dar un paseo a la orilla del mar? Sin gravedad no podríamos pasear, pero no parece que haga falta explicarle a nadie este hecho para que pueda dar un paseo por la playa. La ley de la gravedad no importa un carajo. ¿Cuando nos dicen “las calorías importan“, realmente quieren decir “no importan un carajo“?

También la ley de la conservación de la materia (ver) se cumple en un ser vivo, pero no creo que eso sea en absoluto relevante para entender por qué nuestro tejido adiposo acumula triglicéridos, o cómo conseguir que los libere (ver). Decir que esa ley es irrelevante para entender las causas/soluciones a la obesidad, de ninguna forma es negar su cumplimiento.

Si quieres coger la zanahoria, tienes que tener una velocidad mayor que ella. No puedes violar las leyes de la física. Eso es cierto. ¿Importan esas leyes para resolver el problema y alcanzarla? Pues así estamos, haciendo el burro detrás de la zanahoria, porque sabemos muuuuuuucho de física.

2) Si lo que se quiere decir es que aumentar o reducir la cantidad de calorías puede influir en la ganancia de peso corporal, no tiene sentido atribuir el resultado a la energía de la comida, pues lo mismo se puede decir de los kilos o los litros de comida, pero todos coincidimos en que los kilos o litros “no importan”, ¿verdad? Todas esas variables están asociadas a la cantidad de comida y sus cambios suponen alterar múltiples propiedades de la dieta. Explicación ampliada.

Lo correcto sería decir que la cantidad de comida puede influir en algunos casos en la ganancia o pérdida de grasa corporal. ¿Porque cambian las calorías? Es obvio que no, como demuestran una y otra vez los estudios científicos donde a igualdad de calorías los resultados son diferentes. Ejemplo.

3) Si lo que se quiere decir es que las calorías son lo que determina (y aquí usar la palabra correcta es muy importante) si hay ganancia o pérdida  de grasa corporal, erramos, porque los adipocitos responden a cambios fisiológicos (hormonales, enzimáticos, etc.), y esos cambios no vienen determinados por el total de calorías consumidas, sino por muchas otras propiedades de la dieta. Bajo este supuesto, si las calorías (que eliminan esa información) “importan”, las hormonas no pueden importar. Blanco y negro al mismo tiempo no es gris, es falso.

The “clean eating” kicker is that “clean” calories count just as much as “dirty” calories when it comes to gaining or losing fat. Michael Mathews

Lo que manda al traste “comer limpio” es que las las calorías “limpias” cuentan tanto como las calorías “sucias” cuando de ganar o perder grasa se trata.

Como lo dictaminan las leyes de la física, no hace falta darle más vueltas, ¿verdad? (ver)

4) Planteo una cuarta opción. La gente es muy burra y cree que la primera ley de la termodinámica, inviolable, hace inevitable hablar de calorías para analizar las causas y buscar soluciones a la obesidad. Es un error (ver), pero decir “las calorías no importan” supone, bajo su punto de vista, ser visto por los demás como un cantamañanas que está negando el cumplimiento de leyes universales. A los ojos de la manada te conviertes en un paria sin credibilidad. Decir “las calorías importan”, lo creas correcto o no, te importe lo que estás diciendo o no, evita convertirse en el ojo del huracán “social”.

5) Y una quinta opción, que es ser o bien un fanático o muy cortito de entendederas y simplemente dices que las calorías importan porque no entiendes nada de nada, y es lo que deduces de argumentos de “alto nivel” como que “las leyes de la termodinámica son inviolables” o que “como nuestro cuerpo funciona con energía pues es obvio que las calorías importan“. Y te quedas tan pancho.

No se puede convencer con razones a quien no ha llegado a su postura razonando. Ben Goldacre

Supongo que en ese caso, ningún razonamiento sirve para hacer entender el error. Pero de cualquier modo, por intentarlo no va a quedar (ver):

  • ¿Importan las calorías cuando le crece la musculatura a un culturista? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando crece un niño? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando una persona desarrolla joroba de búfalo? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías en una persona que sufre gigantismo? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando una embarazada acumula grasa en previsión de la lactancia? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando una persona acumula grasa en el hígado? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?

A mí me parece imposible no entender que

¡ninguna de estas situaciones es un problema de termodinámica!

Ni se estudian, ni se entienden, ni se resuelven hablando de calorías. ¿Tan difícil es ver eso? ¿Se cumplen las leyes de la termodinámica en esas situaciones? Sí. Y sin duda en esos casos aumenta la energía acumulada en ciertos tejidos, ¿verdad? Pero esos cambios de “energía acumulada” no se entienden hablando de calorías, y mucho menos a nivel de todo el cuerpo, en lugar de en el tejido concreto que crece (ver). ¿Cierto? A lo mejor será porque lo que se acumula no es energía, sino grasa y/o músculo. La primera ley de la termodinámica se cumple siempre, pero eso no significa que sea ni relevante ni necesario ni útil hablar de ella, igual que no se alude a otras leyes que también se cumplen, pero que no aportan nada a la comprensión del problema. De verdad, ¿cómo el ser humano ha podido llegar a plantear el “balance energético” como base para entender la obesidad o cómo adelgazar?

  • ¿Importan las calorías cuando una persona acumula grasa en el tejido graso? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?

Pero ni se te ocurra plantear que la obesidad no es un problema de energía, sino endocrino (ver), ni se te ocurra decir que las calorías (especialmente a nivel corporal, y no del tejido concreto) no importan, igual que no importan en el crecimiento de ningún tejido en un ser vivo, porque entonces eres un cantamañanas que niega el cumplimiento de leyes inviolables. Y pierdes credibilidad ante la manada de cenutrios. Tiene narices la cosa.

Yo no veo más opciones que esas cinco. O se está usando de forma inapropiada el verbo “importar”, o se está usando de forma incorrecta “calorías” como equivalente a “cantidad de comida”, o se están asumiendo como ciertas, simultáneamente, dos premisas que son incompatibles, o se quiere evitar ser machacado socialmente por la manada, o es que esa persona no da para más y es absurdo plantearse qué es lo que quiere decir con la frasecita de marras, por la sencilla razón de que ni él lo sabe ni tiene capacidad para saberlo.

¿Por qué no se habla de los kilos de comida o de los litros? ¿Por qué no se dice “la cantidad de comida importa”? ¿Por qué se mencionan las calorías, si las calorías no determinan los cambios en la grasa corporal? Desde el punto de vista científico o de la lógica no hay justificación para esa elección de palabras y de connotaciones.

NOTA: la cantidad de comida afecta a tus hormonas y puede, en algún caso concreto, ser un factor a tener en cuenta (ver,ver). Pero eso no quiere decir que engordar o adelgazar sea un “problema de energía”. Hablar de calorías no es algo que venga impuesto por las leyes de la física ni es algo que la evidencia científica haya justificado (ver).

¿Importan las calorías?

Puede que en algún caso, a algún forofo de la musculación, contabilizar las calorías de la comida le sea útil para controlar la cantidad de comida que consume, y así conseguir algún objetivo de grasa corporal que no logra comiendo con normalidad. ¿Es contar calorías inútil o contraproducente en todos los casos? No. No creo que sea inútil y contraproducente en todos los casos. Es una forma más de medir la cantidad de comida que puede tener utilidad práctica en algún caso. Una cosa diferente es atribuir el resultado obtenido a las calorías o afirmar que las leyes de la física obligan a plantear la obesidad como un problema de termodinámica: eso es intelectualmente indefendible (ver). Por otro lado, en el caso del forofo de la musculación del que hablaba antes, si fija un determinado reparto de macronutrientes, o una determinada composición de la dieta, lo mismo le da controlar el peso de la comida que contar calorías. Y es más, no es por despreciar esa forma de pasar el tiempo libre, pero bajar la grasa corporal al 5% no es un problema “real”. Sin ánimo de criticar ese tipo de aficiones, pero no veo que demuestre la inevitabilidad de hablar de calorías.

¿Importan entonces las calorías, signifique eso lo que signifique? ¿Para qué problemas prácticos hemos encontrado solución o alivio hablando de calorías?

  • Salvo en alguna persona que se sale de la norma, la evidencia científica dice que contar calorías no funciona como estrategia para pérdida de peso (ver, ver,ver,ver,ver). Por tanto, tampoco va a ser solución para todo tipo de problemas que se creen agravados por la obesidad (cáncer, diabetes, enfermedad cardiovascular, hígado graso, síndrome metabólico, etc.).
  • Aunque adelgazar o engordar fuera una cuestión de comer menos o comer más, que no lo es, hablar de calorías es menos efectivo para reducir la ingesta energética que hablar de la composición de la dieta (ver).
  • Aparentemente la teoría del balance energético, hablar de energía, tampoco ha impedido que la población engorde (ver,ver). Posiblemente porque engordar no es un problema de termodinámica, sino de hormonas y fisiología. No hay justificación para tratar el tema desde el punto de vista de la energía (ver,ver,ver). Y algunos opinamos que no sólo es inútil, sino que es contraproducente (ver).
  • La dependencia emocional y fisiológica de ciertos productos alimentarios, el problema de adicción a la no-comida, no tiene que ver con las calorías, sino con la composición de la dieta (ver,ver,ver,ver). No he visto evidencia científica de que contar calorías lo resuelva, y tampoco veo razonable pensar que sea una solución.
  • El hígado graso no tiene que ver con las calorías, sino con la composición de la dieta (ver,ver,ver), aunque la cantidad de comida pueda ser en algún caso concreto un agravante.
  • Los problemas de tiroides no son problemas de calorías y no se resuelven hablando de calorías, pero sí importa la composición de la dieta (ver,ver)
  • La diabetes, en cualquiera de sus versiones, se gestiona peor pensando en términos de calorías que pensando en la composición de la dieta (ver,ver,ver,ver)

Las calorías importan tanto, tanto, tanto, que no aportan ninguna solución.

El origen

Aparentemente, es casi imposible hacer entender a los creyentes en CICO (Calories In Calories Out) que el paradigma de la energía es un paradigma fraudulento, y que no es algo que venga impuesto por leyes inviolables de la física. Lamentablemente, no sabemos salir de la que creo que es la mayor estupidez cometida por el ser humano en toda su historia.

Those who consume more calories than they expend in energy will gain weight. There is no getting around the laws of thermodynamics. Fuente

Los que consumen más calorías de las que gastan en energía ganarán peso. No se pueden violar las leyes de la termodinámica

Lo que originalmente algunos burros creyeron que era algo impuesto por las leyes de la física, se ha quedado grabado a fuego, a pesar de que tanto la lógica como la evidencia científica han demostrado que la idea es fraudulenta (ver,ver,ver).

No sabemos salir de ahí, pero ¿por qué se habla de energía en el caso de la obesidad? ¿Cómo se ha llegado a la situación actual? Una respuesta obvia es la falta de inteligencia y el excesivo ego (el “ego obeso”) de las personas que se han dedicado a estudiar las causas y soluciones para la obesidad (ver,ver). La disonancia cognitiva de los investigadores es alucinante: te cuentan que el problema de la obesidad es el exceso calórico, pero cuando lo explican no vuelven a mencionar las calorías y detallan el papel de la insulina (ver). Pero esa estupidez tiene un origen: los prejuicios hacia los obesos, la creencia de que son/somos personas sin fuerza de voluntad, incapaces de contener el apetito y demasiado vagos para hacer ejercicio físico (ver,ver,ver). Ese tipo de creencias subyacentes se manifiestan en las contradicciones en las que caen los defensores de esta ideología, como afirmar que se puede engordar sin exceso calórico (ver), cuando les consta que la ingesta ha sido lo que ellos consideran “normal”. Eso delata que se juega con dos definiciones de “exceso calórico”, la confesable, i.e. la definida por el balance energético y sinónimo de “engordar”, y otro “exceso calórico” inconfesable, que significa “te lo has ganado tú solito por vago y glotón” (ver).

En mi opinión, sin esos prejuicios, nunca se habría llegado a plantear la estupidez de que el problema de engordar es un problema de cantidad de comida, y que la solución “evidente” es comer menos (ver). Y, lamentablemente, la nutrición basada en prejuicios no está dando resultado.

 “Mi opinión se sitúa en un punto intermedio. Es obvio que las calorías importan, y algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario”

El punto intermedio entre un pensamiento correcto y un pensamiento erróneo, es un pensamiento también erróneo, pero quizá más peligroso, pues se nos vende como la voz de la moderación y el equilibrio, alejada de posturas dogmáticas. La moderación tiene buena fama y te anotas un tanto en la batalla de la imagen, pero presumir de moderación no da puntos como argumento racional.

¿”Es obvio que las calorías importan“? Ni de casualidad, eso es únicamente un dogma sin fundamento, una creencia basada en errores de interpretación de lo que dicen las leyes de la física (ver). Lo que es obvio es que quien hace este tipo de afirmaciones no sabe de lo que habla, o lo que es peor, no quiere saberlo.

Y es de lamentar que haya gente que siga propagando la pseudociencia del balance energético. ¿Equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas? ¿Ese equilibrio es “necesario“? ¡Vamos hombre!

Bajo el fraudulento paradigma del balance energético, la diferencia entre lo que se consume y lo que se gasta es lo que se engorda. Si alguien dice “algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario“, lo único que está diciendo es “algo es necesario hacer para no engordar“. No hay más información contenida en esa expresión. La consecuencia lógica de jugar con tautologías es acabar diciendo perogrulladas. Pero no es un error inocente: como vemos en la frase que estoy comentando, esta perogrullada existe para mandar el mensaje de que engordar es una cuestión de cantidad de calorías, de equilibrar ingesta y gasto energético: es necesario moderar tu ingesta energética y realizar ejercicio físico. Y ya sabes: si no lo consigues, eres un vago y un glotón. En esencia, eso es el fraude del balance energético: deducir de una tautología causas y soluciones para controlar el peso corporal.

¿”necesario“? Lo que es necesario es ignorar a la gente que habla de “equilibrar lo que se ingiere con lo que se gasta“. A veces, un comentario en un pequeño blog como éste, es más útil que leer a populares gurús de la nutrición:

Me parece que CICO es un error de concepto.
También me parece que hablar de “calorías sobrantes o excesivas” es otro error, más grave incluso. Establece una jerarquía que no creo que esté soportada con pruebas, es decir, asume que primero las calorías se gastan o consumen y lo que queda, lo que sobra, se almacena. No creo que esto sea lo que estamos viendo. Tenpao

Creo que vale la pena leer el comentario de Tenpao completo. Como digo, se puede aprender más leyendo ese comentario, que leyendo diez libros escritos por creyentes en CICO.

 

“Si quieres adelgazar, deberás reducir las calorías que consumes”

ABSOLUTAMENTE FALSO. Por mucho que nos den cifras de cuanto vamos a perder, por mucho que parezca que la persona que habla sabe lo que dice, nunca, en ningún experimento científico, se ha demostrado que reducir el número de calorías sea un método efectivo para adelgazar (entendiendo por adelgazar lo que todo el mundo entiende por adelgazar: perder mucho peso y mantener la pérdida a largo plazo). Es algo que no me voy a cansar de repetir en el blog: esa idea carece de fundamento científico (ver,ver,ver,ver). Aunque nos parezca razonable, NO ES VERDAD (ver). Es que no se adelgaza AUNQUE NO SE DEJE LA DIETA (ver,ver,ver,ver,ver,ver). Desconfía de cualquiera que te diga cuál es la clave para adelgazar con una dieta hipocalórica: no hay pruebas de que con adherencia se consiga (ver), no hay pruebas de que la clave sea que la restricción calórica sea moderada en lugar de drástica (ver), no hay pruebas de que la clave sea tomar mucha proteína por su poder saciante (ver), no hay pruebas de que reduciendo el tamaño de las raciones o sacando a pasear al perro cuando tienes hambre vayas a conseguir nada.

¿No quieres creer lo que dice en su blog un tipo que se llama Vicente? ¡Bien hecho! Consulta la evidencia científica y busca los estudios científicos que demuestran la efectividad de la restricción calórica. Hazlo. No te fíes de la opinión de otras personas, yo incluido, que dicen tener pruebas de lo que afirman. Fíate de las pruebas.

¿Y entonces qué hacemos si necesitamos perder peso? Igual que digo que las dietas hipocalóricas no funcionan, tampoco hay evidencia de ninguna otra opción basada en dieta y ejercicio físico que haya demostrado “adelgazamiento” en experimentos científicos. Tampoco los fármacos funcionan, al menos que haya visto yo.

Pensando en dieta y ejercicio, no te obsesiones con bajar de peso, porque es posible que no esté en tu mano. No se sabe cómo bajar de peso y por tanto tampoco qué parte de la población obesa puede lograrlo (ver). Come alimentos de verdad, no los que se crean procesando materias primas, y si el peso baja, perfecto, y si no baja, no aceptes que nadie te eche la culpa, porque no la tienes. Y no compres ningún producto para adelgazamiento, a nadie.

Como comentario final, siendo que la “cantidad” de energía no resuelve el problema, cabe pensar que puede haber esperanza en la “calidad”, es decir en pensar en la composición de la dieta. No son pruebas de que se pueda “adelgazar”, pero estos tres estudios son interesantes: ver,ver,ver.

Para acabar, algunas ideas básicas

1) Las calorías NO determinan los cambios en la grasa corporal. He comentado en el blog decenas o cientos de estudios científicos que demuestran que la misma cantidad de calorías producen resultados muy diferentes, luego las calorías no determinan cuánta grasa se acumula en un ser vivo. O en otras palabras, conociendo únicamente cuál es la ingesta energética, sin ningún dato más de la dieta, no se puede predecir el resultado que se va a producir. Si se acepta que los alimentos concretos en la dieta importan, se tiene que estar de acuerdo en que las calorías no sirven para predecir los cambios: hay más información relevante en la comida, al margen de las energía que se puede sacar de ella.

2) La razón por la que se engorda NO es que la ingesta supera al gasto energético. Esa expresión no es más que una tautología reinterpretada con una falsa causalidad. Sería como decir que el músculo crece porque se come más de lo que se gasta. ¿Alguien cree que es así, que el músculo crece porque la ingesta supera al gasto energético? Espero que no, porque inventar una causalidad en las leyes de la termodinámica es una barbaridad.

¿Es una obviedad que para que crezca el músculo “algún tipo de desequilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario“? ¿En serio? Es una estupidez hablando de musculatura, y es la misma estupidez hablando del tejido adiposo.

3) Engordamos cuando la comida crea los cambios fisiológicos (hormonales, enzimáticos, regulación de receptores hormonales, etc.) que producen el engorde, y esos cambios dependen de múltiples factores (cantidad de comida, reparto de macronutrientes, alimentos concretos, productos químicos en la comida, estrés, toxinas, suficiente descanso, estado de salud de la persona, etc.). Partiendo de ese hecho es imposible argumentar que las calorías importan, pues esos cambios no vienen determinados por las calorías. La fisiología no responde ante la energía de la comida.

4) Si se aumenta suficientemente la cantidad de comida (me refiero a aumentarla sin cambiar la composición de la dieta), es razonable pensar que llegará un momento en que los cambios hormonales producidos nos van a engordar. Pero ese momento no lo marcan las calorías de la dieta, pues con las mismas calorías dietas diferentes generarán resultados diferentes. Pero eso no quiere decir que en condiciones normales haya que prestar atención a la cantidad de comida: con una dieta saludable dudo que la cantidad de comida sea un factor relevante, pues imagino que habrá un rango de ingesta en el que no habrá efectos sobre el peso corporal, suba o baje la ingesta. Sólo es una creencia (ver). En cualquier caso, no está justificado aludir a las calorías (insisto: del mismo modo que no hablamos de kilos o litros).

5) Pensando en el peso corporal, la cantidad de calorías de la dieta es un mal resumen de la dieta, pues hay información relevante que se convierte en irrelevante cuando se habla del total calórico. Simplemente teniendo en cuenta cómo los distintos macronutrientes afectan a las hormonas, si creemos que las hormonas juegan un papel relevante, se tiene que concluir que las calorías son un resumen erróneo o incompleto de la comida. Por decirlo de alguna manera, son una imagen en blanco y negro de una escena en la que es posible que únicamente el color sea relevante. Es incoherente afirmar que es importante que la foto sea en blanco y negro, al tiempo que se dice que el color también importa.

Leer más:

¿Es esto posible o imposible?

Documental sobre el azúcar llamado “That Sugar Film”:

El protagonista se somete a una dieta alta en azúcar durante dos meses:

  • 0:07:50 —> Consume en su dieta una cantidad equivalente a 40 cucharaditas de azúcar al día (unos 160 g). Se calcula que en término medio en USA se consumen 20 cucharaditas diarias (ver). No consume “comida rápida”, ni caramelos/golosinas.
  • 1:23:30 —> No consumió más calorías de las que consumía habitualmente (unas 2300 kcal/día) (ver).
  • 1:22:45 —> Ganó 8.5 kg, incrementó su grasa corporal en un 7% y su cintura aumentó en 10 cm

¿Es este resultado posible o viola las leyes de la termodinámica (y por tanto los datos tienen que ser falsos)? A mí imposible no me parece (ver,ver,ver,ver,ver):

 Las ratas del grupo HS (dieta muy alta en azúcar) han consumido la mitad de energía que las del grupo HF y han acabado el experimento con más grasa corporal que ese otro grupo (“Engordar por comer mal: CICO is dead“)

Voy a especular un poco.

Supongamos que estás sano y que comiendo de forma saludable (sin harinas, sin azúcar, sin productos procesados, etc.) hay un amplio rango de cantidad de comida dentro del cual no vas ni a engordar ni a adelgazar. O, en otras palabras, no importa que comas mucho o poco, porque esa comida no te engorda. Para poder engordar o adelgazar tendrías que esforzarte en bajar o subir mucho la ingesta de comida, y aun así tampoco está claro que a largo plazo pudieses mantenerte más gordo o más delgado de lo que eres ahora. Bajo este supuesto, ¿eres capaz de mantener tu peso corporal porque sabes equilibrar lo que ingieres y lo que gastas? No, tu cuerpo se encarga de todo y es el efecto de seguir una dieta saludable.

Pero ahora añades 50 g de azúcar a tu dieta, algo que compensas no comiendo tanto de otra cosa. No es que vayas a engordar 50 g cada día, pero pongamos que ese azúcar aumenta tu grasa corporal dos gramos al día. No notas nada en el día a día, pero poco a poco tu peso va subiendo. Cuando ves que has ganado unos kilos intentas contrarrestarlo comiendo un poco menos, pensando que el problema es de cantidad de comida, pero no consigues nada. Al cabo de 10 años has ganado 7 kg. No has comido más, no has sido más sedentario que otros, pero has engordado. No has engordado por comer más de lo que gastas, aunque las matemáticas digan que has comido más de lo que gastas. Has engordado por comer mal.

Supongamos ahora que empiezas consumiendo 50 g de azúcar, pero los productos procesados te hacen comer más que antes. Sientes como una adicción, una vocecita que te dice que no pasa nada por comerte otro dónut, y te lo comes. En lugar de 50 g has estado consumiendo 100 g de azúcar al día, y en lugar de acumular dos gramos diarios acumulas cinco gramos al día de grasa corporal. Es muy poco y en el día a día ni lo notas. Cuando viste que subías de peso intentaste comer un poco menos, pensando que el problema era el exceso de comida, pero no sirvió de nada. En 10 años tu peso sube 18 kg. Posiblemente ahora estás comiendo más de lo que solías cuando tu dieta era “saludable”, pero ¿estás engordando porque comes demasiado? ¿estás engordando por comer más de lo que gastas? ¿Está siendo tu problema no ser capaz de controlar el apetito? ¿Resolvería el problema contar las calorías de la comida y reducir la ingesta? ¿Aporta algo hablar de calorías en esta situación?

Ahora donde pone azúcar cámbialo por azúcar, productos químicos añadidos a los productos alimentarios, aceites de semillas, harinas, etc. y esto se parece bastante a mis creencias sobre nutrición y las causas de la obesidad.

¿Nos ha de preocupar la cantidad de comida, si estando sanos comemos de forma saludable? No lo creo.

¿Nos ha de preocupar la cantidad de comida, si estando sanos comemos porquerías? En tal caso, no creo que se pueda decir que el problema sea la cantidad de comida, aunque variando la cantidad de comida basura consumida se pueda agravar o aliviar el problema.

Si en término medio un adulto engorda menos de dos gramos al día, ¿crees que el problema es pasarse en esa cantidad de comida cada día? ¿Crees que un niño que no engorda, lo consigue porque es capaz de equilibrar conscientemente lo que come con lo que gasta? Y sin embargo hemos llegado a creer que el que engorda lo hace por no saber lograr ese equilibrio. Es absurdo.

¿Estoy afirmando que las cosas suceden como yo creo? No, no puedo afirmarlo, pero es una posibilidad. No viola ninguna ley universal. No guarda relación con la energía de la comida, ni con el ejercicio físico que hacemos, ni con el “balance energético”. Es coherente con lo que sabemos que sucede en animales y pueblos que conservan sus formas de alimentarse tradicionales. Coherente también con lo que sabemos que sucede cuando esos animales y pueblos incorporan a su dieta las harinas, los azúcares y el resto de productos procesados. Es coherente con experimentos en humanos y en animales, en los que se comprueba que hay formas de comer que engordan sin necesidad de que haya un aumento de la cantidad de comida (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver) .

Leer más:

 

Pruebas de que las calorías importan

A raíz de este post, un conocido me pasa esta página (copia en archive.org) como “prueba de que las calorías importan“.

“comer menos”

Nos dicen que si hacemos un experimento en el que a la mitad de los participantes les damos menos comida que a la otra mitad, si el grupo que come menos comida acaba pesando menos, es “probable” que las calorías importen.

Esto es ciencia pura y dura. Cambias la cantidad de comida, es decir los gramos, los litros, la cantidad de azúcares, la cantidad de carbohidratos refinados, la respuesta hormonal provocada, etc. pero tú sabes que el resultado es atribuible a las calorías. No sé, con la misma falta de inteligencia se lo podríamos atribuir igual de arbitrariamente al peso de la comida, al volumen de la comida o a las vitaminas o minerales, por decir algo. Esto es lo que pasa cuando la gente se pone a opinar de cosas que van más allá de su capacidad mental.

“cuando se crea un déficit calórico se pierde peso”

La falacia del balance energético en su máximo esplendor. He explicado decenas de veces dónde están las trampas del planteamiento. Hago un pequeño resumen, destacando alguno de los errores de razonamiento, pero para evitar extenderme demasiado me remito a las entradas citadas al final del texto.

Empecemos por el principio: no está en nuestra mano “crear” un déficit calórico porque el gasto energético no es una variable que tengamos bajo nuestro control. Si crees que adelgazar es una cuestión de calorías, puedes comer menos, que es el único término que controlas en la ecuación del “balance energético”, pero eso no es lo mismo que crear un déficit calórico. Por ejemplo, eso lo demuestra el efecto rebote característico producido por la restricción calórica (ver): comes menos pero la pérdida de peso corporal se paraliza y se convierte al poco tiempo en una paulatina recuperación del peso perdido. El déficit calórico desparece, aunque nunca dejes de “comer menos” (ver,ver,ver).

Reformulemos la frase evitando dar a entender que se puede hacer lo que no se puede hacer:

Si al comer menos se crea un déficit calórico, se pierde peso

Bajo el paradigma de balance energético déficit calórico y perder peso son sinónimos, así que la perogrullada es la siguiente:

Si al comer menos pierdes peso, pierdes peso

Pero los contadores de calorías se quedan tan contentos con su perogrullada. Creen estar diciendo algo importante.

Y por supuesto en esta página luego nos cuentan que si comes “más de lo que necesitas”, ganas peso. ¡Qué fuerte! ¿Una persona que escribe una entrada tan larga, no ha encontrado un par de minutos para pensar en lo que está diciendo? A veces, en lugar de defender a muerte un dogma, es conveniente cuestionarlo y escuchar a quienes lo critican.

Otro problema es centrar la atención en la cantidad de energía, dejando de facto la calidad de la comida al margen del debate:

Si comiendo mejor se crea un déficit calórico, pierdes peso

No es que la frase diga mucho más que la anterior, pero sirve para resaltar que “comer menos” no es la única posibilidad a la hora de plantear cómo perder peso. Si la calidad de la comida influye en el peso corporal, al margen de las calorías, el paradigma de las calorías, el balance energético, es un fraude (ver,ver,ver).

Por otro lado, reitero, “comer menos” o “comer más” no son experimentos válidos para demostrar que las calorías importan (signifique eso lo que signifique), pues no se está alterando una única variable. ¿Cuando como menos cantidad de comida, segrega mi cuerpo la misma cantidad de insulina o de otras hormonas? ¿Cómo sabemos que no ha sido la diferente segregación de una cierta hormona la causa real del resultado?

Pero por supuesto, también está presente la falacia de deducir causalidad de una ley descriptiva, que simplemente refleja lo que sucede a nivel fisiológico. Se deducen causas y soluciones para la obesidad de una tautología, que además ni siquiera es adecuada para el problema real. Una burrada colosal (ver,ver,ver,ver)

Hay una pregunta importante: ¿estamos hablando de leyes inviolables de la física, o estamos hablando de resultados empíricos? Jugar a la ambigüedad entre ambas posibilidades es parte del engaño del “balance energético”. Puesto que en el texto que estoy comentando hay un apartado llamado “no eres un roedor”, en el que se dice que hay “al menos un estudio” (ja, ja, ja) en roedores en el que se ha demostrado que una dieta cetogénica hacía perder más peso que una alta en carbohidratos, parece que la persona que escribe es consciente de que la composición de la dieta puede ser importante en la ganancia/pérdida de grasa corporal (al margen del total calórico de la dieta) y que por tanto el uso del balance energético en la obesidad no es un imperativo, sino una posibilidad que debe ser corroborada empíricamente.

“Consumir proteína, grasa o carbohidratos no supone una diferencia significativa en la cantidad de peso perdido”

¿Porque es imposible o porque en la práctica se comprueba que es así? (pregunta retórica, simplemente destaco que no se está aclarando y que se está jugando a la confusión)

Supongo que “diferencia significativa” es un término opinable. Yo te presento los estudios científicos y tú te formas la opinión, ¿te parece?

  1. Hay abundantes estudios en los que la restricción de carbohidratos produce resultados en humanos que las calorías no explican. Algunos que he encontrado en unos minutos de búsqueda en el blog: ver,ver,ver,ver,ver,ver. En general, la restricción de carbohidratos hace perder más grasa corporal a igualdad de calorías (revisión de estudios)
  2. En experimentos absolutamente controlados se comprueba que a igualdad de calorías se pierde más grasa corporal restringiendo los carbohidratos (no te creas nada porque en esto de la nutrición hay mucho mentiroso: mira tú mismo/a los estudios) (revisión de estudios)
  3. Algunos experimentos con dietas bajas en carbohidratos no han manifestado el efecto rebote característico de las dietas hipocalóricas (ver,ver,ver).

¿Todo es lo mismo? A mí no me parece que todo sea lo mismo.

Y algunos consejos:

  • Cuidado con los que te van a intentar engañar con cisnes blancos. Un estudio en el que no se nota una diferencia entre dietas, no demuestra que esa diferencia no exista en general o cambiando las condiciones del experimento. Si alguien te dice que la composición de la dieta no importa, ¿te está hablando de los estudios que he enlazado hace un momento, o te los está ocultando? ¿Qué te ha contado de ellos?
  • Consulta los estudios experimentales directamente, sin intermediarios (ni siquiera yo), y no te fíes de los metaanálisis (ver,ver,ver,ver,ver)
  • No te fíes de los autores de los estudios y sus conclusiones (ver): mira los datos. Ten cuidado con la nomenclatura: por ejemplo, a menudo llaman dieta baja en carbohidratos a dietas con un altísimo porcentaje de carbohidratos.
  • La revisión de estudios en pabellón metabólico que he citado antes (ver) la creé usando los estudios que se citaban como prueba de justo lo contrario que yo encontré. No te creas las conclusiones de nadie. No basta con ver que alguien cita artículos para deducir que hay fundamento para lo que dice. Nunca creas que los artículos citados respaldan lo que se está diciendo: compruébalo.

También nos cuentan en esta página que con las dietas bajas en carbohidratos lo que se pierde es agua. Puedes creer lo que dice el primer cantamañanas que encuentres en internet, o puedes revisar los estudios científicos que he enlazado antes. Te recomiendo la segunda opción.

Como reflexión un poco al margen del tema, ¿qué tipo de persona se inventa que lo que se pierde es agua, sin hacer previamente un análisis exhaustivo de lo que está publicado en las revistas científicas? ¿Lo escuchas decir a otros y lo repites sin más? (NOTA: Se pierde más grasa corporal a igualdad de calorías NOTA: aclaración sobre el tema del agua)

“Si pierdes peso es porque estás comiendo menos”

Nuevamente, ¿porque es imposible que sea de otra forma, o porque en la práctica se demuestra que es así?

Este tipo de mentiras son más graves y peligrosas de lo que parecen, pues apuntalan el fraudulento “balance energético” al afirmar que la composición de la dieta no importa y que lo único que importa son las calorías consumidas: “comer menos” es el único camino para perder peso. Lo bueno es que te puedes permitir la comida basura mientras no te pases.

El imbécil siempre va a creer que la tautología le da la razón, porque ¡se cumple! (ver,ver).

¿Cuántos experimentos con animales quieres en los que ganar o perder peso no viene determinado por las calorías ingeridas? Pongo unos cuantos, pero en el blog se pueden encontrar casi tantos como se quiera:

Y también pongo algunos estudios en humanos (nuevamente, sólo una muestra, hay muchos más comentados en el blog):

“Por qué la gente dice que las calorías no importan”

Según el autor/a de la entrada, hay estudios en los que se concluye que con una dieta baja en carbohidratos se puede perder más peso con otras dietas, aunque se consuman las mismas o más calorías. Por supuesto, el problema es que los datos de los estudios no son correctos (suposición de la que se deduce que el autor de la página asume que es imposible que sean correctos, lo que es un tanto contradictorio con su reflexión sobre ese estudio —¡el famoso estudio!— que había encontrado hecho con roedores que demostraba que era perfectamente posible). En definitiva, lo que nos dice es que los estudios que hablan de una ventaja metabólica de la restricción de carbohidratos no son fiables porque la gente no es consciente de cuánto come.

Y luego nos cuenta lo siguiente (traducido a continuación del original):

Based on these studies people claim that:

1. You can lose weight without a caloric deficit.

2. You can lose more weight on the same calorie deficit by avoiding certain foods or macronutrients, like carbs. Thus macronutrients are what you should focus on — not calories.

Both of these claims are completely untrue.

Basándose en esos estudios la gente proclama:

  1. se puede perder peso sin un déficit calórico
  2. puedes perder peso con el mismo déficit calórico evitando ciertos alimentos o macronutrientes, como los carbohidratos. Así que los macronutrientes son en lo que debes fijarte — no las calorías.

Ambas afirmaciones son completamente falsas.

Aquí uno se pregunta lo mismo que con Guyenet, PhD: ¿realmente es tan tonto o está intentando tomarme el pelo?

La manipulación es increíble. Empecemos por lo básico: está demostradísimo que la reducción de carbohidratos hace perder más grasa corporal a igualdad de calorías (ver,ver,ver). ¿Puede que todos los estudios estén mal hechos para favorecer a dietas denostadas por el statu quo y que realmente la composición de la dieta no tenga ninguna influencia? ¿Alguna prueba respalda esta “teoría de la conspiración”? Pero en cualquier caso una persona que cree esos datos no es ningún quack que está negando el cumplimiento de leyes inviolables: las leyes de la física no imponen que la composición de la dieta sea irrelevante en la pérdida de peso (con la misma ingesta energética).

Pero esta persona no sólo omite citar la evidencia publicada en la literatura científica, sino que emplea la falacia del hombre de paja, sustituyendo los argumentos reales por versiones “vencibles” y así hacer creer no sólo que el otro está equivocado, sino que es un pobre desgraciado que no sabe lo que dice:

  1. ¿Quién ha dicho que se pueda perder peso sin un déficit calórico? ¡No lo he leído nunca! Nadie está negando el cumplimiento de las leyes de la física. Si se pierde peso, desde el punto de vista de la energía eso se manifestará como un irrelevante “déficit calórico”.
  2. ¿Quién ha dicho que con el mismo déficit calórico el resultado depende de la composición de la dieta? ¡No lo he leído nunca! Si el déficit calórico es el mismo, y el tejido que se reduce es el mismo, la pérdida de peso será la misma. La trampa es que la ingesta energética no es el déficit calórico. Con la misma ingesta energética, la composición de la dieta puede hacer que se pierda más o menos peso o grasa corporal. No es una elucubración: puedo respaldarlo con decenas de estudios científicos, como los que ya he citado en esta entrada, pero en la sección Por Temas del blog se pueden encontrar fácilmente muchos más.

Cómo esta persona ha llegado a poner esas afirmaciones en la boca de los que decimos que la restricción de carbohidratos produce efectos en el peso corporal que la teoría del balance energético no pueden explicar, es algo que se me escapa. Pero quien lea esa página y esté desinformado lo que va a entender es que sólo somos unos bárbaros que decimos barbaridades. La página es patética, pero eso no quiere decir que no sea capaz de engañar a la gente.

Esta página no es más que la obra de un personajillo limitadito de entendederas, que cree estar defendiendo principios científicos cuando lo único que hace es propagar pseudociencia y cometer errores de bulto en sus planteamientos. Posiblemente sin maldad, por simple estupidez, aunque cueste creerlo. Supuestamente, ese documento demostraba la importancia de las calorías. Quizá me he perdido algo, pero yo no he visto nada parecido en el texto.

Leer más:

Reacción metabólica a la restricción de la ingesta

Effect of 6-month calorie restriction on biomarkers of longevity, metabolic adaptation, and oxidative stress in overweight individuals: a randomized controlled trial

Experimento en humanos. Tres intervenciones dietarias: CR, restricción calórica, CREX, restricción calórica y ejercicio, y LCD, dieta muy baja en calorías.

Al cabo de seis meses los participantes han perdido algo de peso (en torno a 10 kg), pero lo interesante es que su gasto energético es menor del que tendrían personas de su misma composición corporal. Alrededor de las 125 kcal/día menos de lo previsto. A la izquierda el dato real, a la derecha el previsto:

Selección_999(006)

En la gráfica se compara el gasto energético previsto (recta) y los valores medidos en los distintos grupos (triángulos, rombos y cuadrados), claramente por debajo de los previstos.

Selección_999(005)

No sólo eso. Fijémonos en dos cosas: 1) en la tabla y gráfica anteriores se ve que con la dieta LCD (triángulos negros), la muy baja en calorías, el gasto energético se ha reducido más de lo esperado, y 2) los participantes que siguieron esa dieta llevaban 4 meses manteniendo el peso corporal (cuadrados blancos en la gráfica mostrada a continuación):

Selección_999(004)

Eso es muy interesante. Llevas 4 meses manteniendo el peso pero tu cuerpo no se comporta como el de una persona de ese mismo peso que no haya seguido tu mismo proceso de engordar y luego bajar de peso. ¿Por qué existe esa diferencia y qué la provoca? ¿Y qué significa?

¿Es la ralentización del metabolismo la causa de que no se pueda perder peso? No. No me voy a cansar de insistir en que adelgazar no es un problema de termodinámica. Aquí la respuesta nunca nos la va a dar hablar de energía. Adelgazar es un problema de acumulación de triglicéridos en los adipocitos, no de desbalance energético a nivel corporal (ver). Salvo que algún día se demuestre lo contrario, que el gasto energético esté reducido por debajo de lo esperado sólo es un síntoma de que nuestro cuerpo se opone a perder grasa corporal y mantener el nuevo peso, y no hay mecanismos fisiológicos que hagan pensar que sea la causa (ver).

Y también es un argumento para no culpar a la gente con problemas de peso de no poder adelgazar (ver).

NOTA: “lo esperado” sería, según los científicos, que si bajas de peso también baje algo tu gasto energético, por el cambio en la composición corporal. Pero lo que se ve en este estudio es que el gasto energético bajó más allá de esa predicción teórica.

NOTA: intentar contrarrestar esta reacción pensando en términos de calorías no tiene sentido, pues una reducción mayor de la ingesta presumiblemente producirá una reacción aún mayor.

Leer más:

¿Mismas calorías –> Misma adiposidad?

Las peores mentiras son las que suenan razonables, porque no creemos tener razones para cuestionarlas. Algunos “profesionales” de la nutrición nos cuentan que “las calorías importan, pero también importa la composición de la dieta, porque no todos los alimentos son igualmente saciantes. Y si tu dieta es poco saciante, acabas comiendo de más y engordando. Para una correcta gestión de tu peso corporal debes procurar que tu ingesta energética sea reducida y eso es más fácil de conseguir si consumes alimentos muy saciantes, como los que tienen grasa, proteína o fibra“.

Supongo que a todos nos suena el argumento, ¿no?

En definitiva, el mensaje es directamente la fraudulenta teoría del balance energético, pero con el comentario añadido de que la composición de la dieta también importa porque afecta al apetito y consecuentemente a la ingesta energética: “por supuesto que las calorías importan, pero también importa la composición de la dieta“. Según esta teoría, si engordas es porque no puedes controlar el apetito (glotón) o hacer suficiente ejercicio (vago) para quemar todo lo que comes. Pero no te preocupes, porque los “expertos” son muy comprensivos y entienden que no puedes evitar caer en la tentación. Reconocen que los productos alimentarios modernos son demasiado apetitosos y que para resistirse a ellos indefinidamente haría falta una fuerza de voluntad que está al alcance de muy pocos. Respira tranquilo: no te reprochan que tengas poca fuerza de voluntad. ¡Lo entienden y te perdonan!

¿Suena razonable? Lamentablemente, la teoría del balance energético suena razonable.

Lo bueno que tienen los experimentos con animales es que la ingesta está totalmente controlada (lo que evita de paso que se pongan en duda los datos de ingesta), y eso permite eliminar el apetito como variable de confusión. Y, nos digan lo que nos digan, las leyes de la física son las mismas para roedores y humanos.

Energy intake and adiponectin gene expression

Experimento con ratones en que se comparan dietas altas en grasa (HF) y bajas en grasa (LF), con distintos niveles de ingesta energética.

Me interesan dos grupos de ratones: el HF-P y el LF-AL. Al grupo HF-P se le regula la ingesta energética para que sea idéntica a la del grupo LF-AL. Ambos grupos, con idéntica ingesta energética, acaban el experimento con distinto peso corporal:

imagen_0019

La adiposidad creada por las dietas es muy diferente en ambos grupos. Son los datos que he marcado en amarillo en la gráfica:

imagen_0018

En definitiva, ambos grupos reciben la misma cantidad de calorías, pero una dieta engorda más que la otra.

Although HF pair-fed C57BL/6 mice received the same amount of calories as LF ad libitum-fed mice, HF diet clearly increased adiposity

Aunque los ratones C57BL/6 con la dieta HF pair-fed recibieron la misma cantidad de calorías que la LF que comía ad libitum, la dieta HF claramente incrementó la adiposidad

Con las mismas calorías ingeridas, una dieta fue más engordante que la otra.

Effects of Dietary Fatty Acids and Exercise on Body-Weight Regulation and Metabolism in Rats

Experimento con ratas.

The 3 HF diets had similar composition except for the fats used: fish oil (FO), palm oil (PO), and soybean oil (SO).

Las tres dietas HF tienen similar composición [exactamente la misma en términos de macronutrientes, como se ve en la tabla], salvo por el tipo de grasa empleada: aceite de pescado (FO), aceite de palma (PO) o aceite de soja (SO).

imagen_0008

En la tabla vemos que la ingesta energética (Food intake) fue esencialmente la misma con todas las dietas, incluido el grupo control (CONSD). Pero la cantidad de grasa corporal (Total fat) con la que acabaron el experimento fue claramente diferente.

imagen_0007

En palabras de los autores del estudio:

The results demonstrated that different fatty acids had different effects on body weight, composition, and metabolism.

Estos resultados demuestran que diferentes ácidos grasos tienen diferentes efectos en el peso corporal, composición [corporal] y metabolismo.

Con las mismas calorías unas dietas han sido más engordantes que otras.

High-Fat Diet-Induced Hyperglycemia and Obesity in Mice: Differential Effects of Dietary Oils

Experimento con ratones en el que se usan ocho dietas, una de ellas alta en carbohidratos y siete altas en grasa. Todas las dietas “altas en grasa” tienen exactamente la misma distribución de macronutrientes, cambiando únicamente la procedencia y tipo de la grasa.

Mice were divided into eight groups. The first group was given the high-carbohydrate diet, which on a caloric basis consisted of 63% carbohydrate, 11% fat, and 26% protein. The other seven groups were given various high-fat diets containing 14% carbohydrate, 60% (of several types of) fat, and 26% protein (Table 1).

Los ratones fueron divididos en ocho grupos. Al primer grupo se le dio la dieta alta en carbohidratos, que hablando de calorías consistió en un 63% de carbohidratos, 11% de grasa y 26% de proteína. A los otros siete grupos  se les dieron dietas altas en grasa que contenían 14% de carbohidratos, 60% de (varios tipos) grasa, y 26% de proteína.

Las ingestas calóricas no son idénticas con todas las dietas, y tampoco lo es el peso del tejido adiposo blanco (WAT, de sus siglas en inglés) al final del estudio:

imagen_0009

He representado los datos de ingesta energética frente a grasa corporal:

imagen_0010

Curiosamente, la dieta con mayor ingesta energética (“Fish” en la tabla, punto rojo abajo a la derecha en la gráfica) es prácticamente la que menor grasa corporal ha generado. Y no hay una relación clara entre energía ingerida y grasa corporal.

En esta otra gráfica represento el peso corporal ganado (en la anterior gráfica era grasa corporal), en función de la ingesta energética:

imagen_0038

Al igual que en la gráfica de la grasa corporal, el grupo de ratones con mayor ingesta energética fue el que menos peso corporal ganó (grupo “Fish”).

 

Leer más: