Similar ingesta energética y misma distribución de macronutrientes. La falsa causalidad de la hipótesis CICO

Chronic high-sucrose diet increases fibroblast growth factor 21 production and energy expenditure in mice

Experimento en ratones. Tres grupos dietarios, dos de los cuales siguen dietas con exactamente la misma distribución de macronutrientes:

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En las siguientes gráficas se muestran ingesta (izquierda) y grasa corporal (derecha). Nos interesan las barras gris y negra, pues son las correspondientes a dietas que tienen la misma distribución de macronutrientes (grupo ST en gris y grupo SUC en negro): comparando las barras gris y negra no se percibe relación entre ingesta (parte izquierda) y adiposidad (parte derecha):
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Reitero: no se percibe relación entre ingesta y adiposidad. Los ratones del grupo SUC (barras negras) han consumido más calorías pero han engordado menos que el grupo ST (barras grises). Y recordemos que las dietas tienen la misma distribución de macronutrientes. ¿Dónde han ido a parar esas calorías, si no ha sido al tejido adiposo? ¿Es que no se han absorbido los nutrientes? Nótese que este tipo de explicaciones lo único que buscan es preservar la pseudociencia del balance energético: esas calorías sí han entrado en el cuerpo, pues, al menos en parte, han sido disipadas en forma de calor, como muestra la expresión relativa de la UCP1 (una proteína desacopladora) en los distintos grupos dietarios:

WAT: tejido adiposo  blanco

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BAT: tejido adiposo marrón

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La falsa causalidad de la hipótesis CICO

food intake was significantly increased in SUC-fed mice compared with NC-Fed or ST-fed mice (Fig. 2B). These results indicate that resistance to body weight gain in SUC-fed mice is due to increased energy expenditure

la ingesta de alimentos se incrementó significativamente en los ratones de dieta SUC en comparación con los ratones NC o ST (Fig. 2B). Estos resultados indican que la resistencia al aumento de peso corporal en ratones alimentados con SUC se debe a un incremento en el gasto energético

No, los resultados no indican eso. Vemos, una vez más (ver,ver), cómo las causas de almacenar más o menos grasa corporal se limitan sin ninguna justificación válida a sólo 2 de los 3 términos de la (falsa) ecuación del balance energético: ingesta (CI) y gasto (CO), los términos resaltados con un círculo verde en la imagen (ver):

Si no has comido poco, es que has gastado mucho.

Si no has gastado mucho, es que has comido poco.

Y ya está.

Puede que lo anterior nos resulte lógico, pues es lo que nos han contado como obvio durante décadas, pero un factor fisiológico puede afectar directamente al término #3 de la ecuación del balance energético, “energía total en el cuerpo”, o a la energía acumulada en un tejido concreto y que el gasto energético se adapte a esos cambios, siendo consecuencia en lugar de ser causa de ellos (ver):

La causalidad implícita en CICO no necesariamente es errónea, pero no es la única opción compatible con las leyes de la termodinámica, ni es, por tanto, obligatoriamente correcta ni deriva de esas leyes legítimamente (ver). Confundir la hipótesis CICO con lo que dice una ley de la física es una BURRADA descomunal. Es la burrada que llevamos cometiendo 80 años en el campo de la obesidad. Pero no funciona porque los obesos no nos esforzamos…

NOTA: la dieta SUC, la que menos engorda en este experimento a pesar de su alta ingesta energética, es alta en azúcar.

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Toi pensando…

Para que Bill Gates gane dinero es necesario que en EEUU entre más dinero del que sale.

Si una familia ahorra es porque ingresa más de lo que gasta. Si se quiere cambiar cuánto ahorra esa familia cada mes hay que entender qué factores afectan a sus ingresos y qué factores afectan a sus gastos. La causa real por la que esa familia ahorra es irrelevante.

Un tumor crece cuando comemos por encima de nuestras necesidades energéticas. Independientemente de cuánto estés comiendo, si crece se deduce que has comido “de más” y cualquier estrategia destinada a reducir el tamaño del tumor pasa por hacer restricción calórica. Negar esto es negar las leyes de la termodinámica.

El crecimiento de un niño es un proceso en el que se acumula energía en el cuerpo. Por tanto, el crecimiento se produce porque el niño come por encima de sus necesidades energéticas. El crecimiento se detiene cuando el niño se esfuerza en equilibrar su ingesta y su gasto energético.

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Los 10 Mandamientos de la Iglesia Escéptica

En esta entrada comento los 10 Mandamientos que todo buen “escéptico” debe cumplir, y luego detallo el más importante de todos ellos.

Los 10 Mandamientos de la Iglesia Escéptica:

  1. Usarás la falacia de autoridad sobre todas las cosas.
  2. No pensarás por ti mismo ni tendrás opinión propia, para así no caer en sesgos cognitivos.
  3. Si tienes la irrefrenable tentación de pensar y tener opinión propia, eres una vergüenza para la Iglesia Escéptica: aún estás a tiempo de lobotomizarte y no ser expulsado del calor del rebaño.
  4. Adorarás el consenso.
  5. Censurarás las opiniones inconvenientes siempre que puedas.
  6. Participarás en cuantos linchamientos en redes sociales te sea posible.
  7. Defenderás los intereses de la industria farmacéutica/alimentaria como si fueran los tuyos propios.
  8. Criticarás duramente las pseudociencias no amparadas por los estamentos oficiales.
  9. Guardarás silencio cómplice sobre las pseudociencias amparadas por los estamentos oficiales.
  10. Ante la más mínima oposición recurrirás al ad hominem señalando al oponente como homeópata y/o antivacunas, lo sea o no lo sea. En caso de necesidad se puede recurrir a otros ad hominem, como que el oponente es un conspiranoico o que se hace pasar por científico sin serlo.

Nota: recordemos que al final los 10 Mandamientos deben resumirse en 2, siendo el primero adorarás el “like” sobre todas las cosas.

Puesto que un buen “escéptico” es esencialmente una falacia de autoridad con patas, detallo el uso que hacen los “escépticos” de la falacia de autoridad (ad verecundiam).

Falacia de autoridad, versión “escéptica”

Roma locuta, causa finita

Roma ha hablado, el caso está cerrado.

La actividad de los autodenominados “escépticos” gira alrededor de esta falacia:

  1. El “escéptico” dice que ha hablado o preguntado a “expertos” en el tema en cuestión y que transmite la que, según él/ella, es la opinión de esos “expertos”.
  2. El “escéptico” argumenta que quien mantiene posturas diferentes de la que él/ella transmite está poniendo en peligro a las personas que les escuchan.

Recordemos que el segundo mandamiento obliga a los “escépticos” a no tener opinión propia: sólo transmiten lo que la autoridad en la materia dice. Tener opinión propia no es permitido al buen “escéptico”, con el argumento de que si intenta tener una opinión crítica se puede dejar llevar por sesgos (ejemplo).

Como vemos, la falacia es de autoridad (o ad verecundiam) pero el uso (y abuso) que hacen los “escépticos” es peculiar:

  • A menudo se desconoce la identidad de los “expertos” cuya opinión hay que adorar. ¿Quiénes son? ¿Qué méritos tienen? ¿Qué les convierte en “expertos” en la materia? ¿Quién establece el criterio de lo que es un “experto”? ¿Qué conflictos de interés tienen? ¿Existen realmente o se lo está inventando todo el “escéptico” de turno?
  • Se desconoce la opinión textual de los “expertos”. ¿Hay matices en sus opiniones? ¿Cuál es exactamente su opinión? ¿Por qué no se pronuncian ellos/ellas en lugar de los “escépticos”?

Nótese que aunque supiéramos quiénes son esos “expertos” y cuál es su opinión concreta, con todos los matices, la opinión de un “experto” no es evidencia científica (salvo para los propios “expertos”, que dicen que sí lo es, claro). El “escéptico” no es el portavoz de “la ciencia” bajo ningún supuesto.

“Escéptico”: dícese de la persona que repite de forma acrítica lo que supuestamente le comunica directamente la autoridad en la materia, designada como autoridad relevante por el propio escéptico.

NOTA: He hablado otras veces de la falacia de autoridad (ver,ver).

NOTA: el único recurso para opinar de quien no sabe nada de un tema puede ser la falacia de autoridad, pero ese hecho no la hace un argumento válido.

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Cuando la igualdad matemática del balance de energía empuja los ácidos grasos hacia el interior de los adipocitos, ¿lo hace activando la insulina?

Bueno, eso es lo que nos dice la hipótesis CICO (Calorías que Entran, Calorías que Salen), que las calorías “excesivas” pasan al interior de nuestro tejido graso empujadas por la igualdad matemática del balance energético. Me pregunto si en esa acción participa la insulina.

Cuando la ecuación del balance de energía empuja los ácidos grasos hacia el interior de los adipocitos, ¿lo hace fomentando una mayor secreción de insulina?

Porque mágicamente no se pueden empujar los ácidos grasos al interior de las células, ¿no? ¿Cuál es el mecanismo fisiológico concreto que implementa el empujón? ¿Participa la insulina u otra hormona?

NOTA: “La señalización de insulina es excepcionalmente necesaria para almacenar energía como grasa en los seres humanos” (fuente).

NOTA: Para la grasa procedente de la ingesta no es fácil ser capturada por un adipocito. El adipocito que busca (¿qué causa o motiva esa búsqueda?) absorber grasa expresa una enzima llamada lipoproteína lipasa (LPL). La LPL debe abandonar esa célula e ir al lecho capilar, que es el lecho de los vasos sanguíneos más pequeños que nutren directamente el tejido, se introduce en el lecho capilar y se inserta en una célula endotelial capilar, que son células que recubren el interior del capilar, formando el endotelio, el revestimiento interno del vaso sanguíneo.

Los quilomicrones, cargados de triglicéridos procedentes de la ingesta, están en la sangre que fluye a través del lumen capilar, es decir, el espacio abierto que está rodeado por el endotelio, y entrarán en contacto con la LPL en la membrana de la célula endotelial capilar. La LPL digiere (hidroliza) las grasas del quilomicrón, descomponiéndolas en glicerol y tres ácidos grasos. Estos ácidos grasos estarán disponibles para que la célula productora de LPL los absorba. No todos los ácidos grasos procedentes de los quilomicrones acaban en el interior de adipocitos: más o menos la mitad son vertidos a plasma como ácidos grasos libres no esterificados (NEFA). Los NEFA no se acumulan en plasma, en parte gracias a que la tasa de eliminación de NEFA plasmáticos en forma de calor es, en la mayoría de las condiciones, prácticamente proporcional a su concentración.

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¿Por qué el rebote en ratones es fisiológico y en humanos falta de carácter (dejar la dieta)?

Interesante hilo de Andrés en twitter:

Fijémonos en el experimento que cita Andrés: hay un grupo de ratones que es obligado a consumir un 66% de las calorías que consumen el resto de ratones (que siguen diferentes dietas). Si nos fijamos en la evolución de su peso corporal, tras la bajada inicial se produce una recuperación del peso perdido.

¿Se han saltado la restricción calórica esos ratones? No. Entonces, ¿por qué han subido de peso?

Si fueran humanos diríamos que mienten y están comiendo más de lo que dicen.

Andrés cita otro experimento interesante.

Un grupo de ratas (grupo PFR) ha sido sometido a restricción calórica durante unos días. Como consecuencia de eso ha perdido peso. Tras la restricción calórica se les da tantas calorías al día como como consumen ratas de su nuevo peso. En resumen, acaban de perder peso con restricción calórica y tenemos la certeza de que no comen “de más”. ¿Qué sucede?

En los siguientes días el grupo PFR acumuló más del doble de grasa corporal que las ratas que pesaban lo mismo que ellas, pero que no habían hecho restricción calórica. Consumiendo las mismas calorías.

Las ratas no han comido de más. ¿Por qué han recuperado grasa corporal?

Si fueran humanos diríamos que mienten y están comiendo más de lo que dicen.

¿Por qué el rebote en ratones es fisiológico y en humanos falta de carácter (dejar la dieta)?

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El dogma incuestionable

Empiezo esta entrada con un ruego: si eres defensor de la pseudociencia del balance energético, te pediría que le pases el enlace a esta entrada a alguien que creas que es inteligente y le pidas que te aclare dónde están los errores en lo que voy a explicar. Sin ánimo de menospreciar la inteligencia de otros colectivos, quizá conozcas a algún profesor universitario de matemáticas o física que te parezca especialmente lúcido. Pregúntale a esa persona en qué me equivoco en lo que expongo, y luego me lo cuentas en el blog.

En estos dos tuits podemos ver resumida la hipótesis CICO: en pocas palabras, engordamos porque, consumidas calorías en exceso, sin que importe su origen, nuestro cuerpo se ve obligado por las leyes de la física a almacenar el exceso como grasa corporal. Y esto se nos presenta como un dogma incuestionable.

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Para combatir esta pseudociencia he empleado tres vías diferentes en el blog:

  1. Explicar los paralogismos y falacias que son el fundamento de la hipótesis CICO.
  2. Comentar experimentos científicos que refutan ese planteamiento.
  3. Exponer teorías alternativas también compatibles con la Primera Ley de la Termodinámica.

En esta entrada voy a optar por la vía #3.

Nos dicen que criticar la hipótesis CICO, descrita como hemos visto en los dos tuits anteriores, es negar las leyes de la termodinámica, en concreto la Primera Ley de la Termodinámica, que es la que enuncia el principio de conservación de la energía. Es decir, lo que se afirma es que CICO es incuestionable porque es tal cual una ley de la física y no es posible, por tanto, concebir un comportamiento del cuerpo humano que sea diferente del propuesto por CICO, que también sea coherente con el principio de conservación de la energía. 

Consideremos la siguiente hipótesis:

Supongamos que consumes las mismas calorías que ayer y realizas la misma actividad física que ayer. Y ayer ni ganaste ni perdiste ni peso ni grasa corporal. Pero hoy has cambiado la composición de la dieta y como consecuencia de ello ha habido una activación excesivamente alta de la lipoproteína lipasa: el porcentaje de ácidos grasos dietarios que son capturados por el tejido adiposo (encapsulados en quilomicrones) es mayor de lo normal y como consecuencia de ello acumulas 3 g de grasa corporal. Debido a la mayor eficiencia de absorción de ácidos grasos, el total de grasa que es derramada a sangre (el spillover) se reduce. Por esa razón, las proteínas desacopladoras del tejido muscular van a disipar menos energía en forma de calor (el equivalente a 3 g de grasa), en su tarea de regular los niveles plasmáticos de ácidos grasos.

En resumen, en esta hipótesis el tejido graso decide acumular 3 g de grasa corporal, y el tejido muscular se adapta disipando menos energía en forma de calor. No has comido de más, ni has engordado por comer de más, ni ha sido la ecuación del balance energético la que ha obligado a tu cuerpo a acumular grasa corporal.

¿Cómo viola la hipótesis que acabamos de ver el principio de conservación de la energía?

No lo hace.

Por tanto, la deducción lógica es que el comportamiento del cuerpo que propone la hipótesis CICO no es la única posibilidad respetuosa con las leyes de la termodinámica, y, no es, por tanto, una obviedad incuestionable avalada por las leyes de la termodinámica.

Éste es el argumento. ¿Qué errores hay en este argumento?

NOTA: da igual si la hipótesis que he planteado es coherente o no con lo que sabemos de fisiología. Que no lo fuera no afectaría al argumento, pues lo que está en cuestión es si el comportamiento del cuerpo humano propuesto por CICO deriva de las leyes de la termodinámica y si negar que sea la única posibilidad concebible equivale a negar las leyes de la termodinámica.

NOTA: Álex Ruiz sigue sin indicar dónde he soltado la burrada que me atribuye. Álex Ruiz miente.

Leer más:

¿No tienes argumentos con los que defender tus ideas frente a los críticos? En tal caso estás defendiendo dogmas

He explicado frecuentemente en el blog que la pseudociencia del balance energético se basa en la injustificada premisa de que únicamente dos términos de la (falsa) ecuación del balance de energía pueden variar por sí mismos (ver): la ingesta energética (CI) y el gasto energético (CO). Como podemos comprobar fácilmente, los defensores de la charlatanería caloréxica sólo consideran explicaciones a por qué engordamos o a cómo funcionan las dietas que sean fieles a ese injustificado dogma. Un clarísimo ejemplo lo vemos en el siguiente intercambio en twitter: Cecilia dice que una cierta dieta no funciona consumiendo menos kcal, sino activando el metabolismo lipolítico del tejido adiposo, y Álex Ruiz lo resume como “entonces funcionaría según tú por aumentar el gasto energético“. Según la hipótesis CICO, si la explicación no es CI, ha de ser CO. Y ese dogma es irrenunciable en esa pseudociencia.

¿Es que Álex Ruiz desconoce por qué sus ideas son charlatanería pseudocientífica? Aparentemente sabe que la crítica a sus dogmas existe, pero no la entiende. Le parece que la crítica es “jugar con términos y palabras” e “ignorar las premisas científicas más básicas”, pero no es capaz de explicar dónde está el error en la crítica ni qué premisas científicas se están violando en la crítica a sus dogmas.


Por otro lado, Álex Ruiz presume de no creer en nada con fe, de ser capaz de rectificar cuando está equivocado y de preocuparse de seguir aprendiendo.

“Se me pudre el cerebro” no es un argumento racional

Decir “se me pudre el cerebro” o que la crítica son “flipadas enormes” no es la respuesta propia de una persona que presume de estar dispuesta a aprender y a cambiar de opinión si está equivocada. Decir que la crítica “ignora las premisas científicas más básicas” tampoco es un argumento, es despreciar la crítica a los dogmas propios sin ser capaz de detallar dónde están los errores en esa crítica. ¡¡¿Dónde están los argumentos?!!

Tener dificultad para entender una argumentación no es una excusa aceptable: si no eres capaz de encontrar y verbalizar los errores que hay en la crítica a la propia ideología, tienes dos opciones:

  1. aceptas que estás defendiendo dogmas
  2. buscas a alguien que creas que sí tiene capacidad para entender un razonamiento y le pides ayuda. Imprimes mis textos y pides la opinión/ayuda de alguien más capacitado que tú.

Pero si sigues defendiendo las mismas ideas ignorando la crítica, no presumas de estar en contra de los dogmas, porque sencillamente no será cierto.

¿Dices que nadie escapa a la termodinámica? Estoy de acuerdo. ¿Puedes detallar cómo mi explicación de por qué CICO es una hipótesis basada en premisas injustificadas (ver,ver,ver) supone decir que las personas no cumplen las leyes de la termodinámica? ¿Te das cuenta de que estás faltando a la verdad haciendo creer que la crítica a tus dogmas supone violar las leyes de la termodinámica? No entender la crítica no debería llevar a hacer afirmaciones falsas. Y te aseguro que no vas a poder explicar cómo niego el cumplimiento de esa ley. No lo hago.

¿Dices que si la explicación a por qué funciona la dieta cetogénica no está en las calorías ingeridas (CI), entonces ha de estar en el gasto energético (CO)? ¿Puedes detallar por qué afirmas que la explicación ha de estar exclusivamente en esos 2 términos del balance de energía? ¿No puede ser la causa de que funcione una dieta, algo que sucede en otro término de la ecuación? ¿Por qué presupones que el resto de términos de la ecuación del balance de energía son pasivos (caso del tejido adiposo) o inexistentes (caso del resto de energía acumulada en el cuerpo)? ¿Es esa idea que defiendes un dogma sin fundamento o puedes justificar de alguna forma que tiene que ser así? ¿Cuál es el origen de ese dogma?

El movimiento se demuestra andando, Álex. Si, como dices, estás en contra de los dogmas y estás abierto a corregir tus errores, demuestra que es así con actos: defiende tu ideología con argumentos y entabla debate con los críticos.

What matters is not how strong and clear own our views are, nor how vigorously we defend them, but how much we really engage with our critics. Julian Baggini

Lo que importa no es cómo de fuertes y claras son nuestras posturas, ni con qué intensidad las defendemos, sino en qué medida somos capaces de entablar diálogo con nuestros críticos.

¿No tienes argumentos con los que defender tus ideas frente a los críticos? En tal caso estás defendiendo dogmas.

NOTA: no voy a entrar en una guerra de descalificaciones personales. Me interesa el debate de ideas. ¿Dónde están los argumentos que detallan en qué me equivoco?

NOTA: ¿dónde he hecho esta afirmación, Álex? ¿Estás mintiendo?

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