Cómo funcionan distintas estrategias empresariales para ganar dinero

¿Qué hacen los empresarios exitosos para ganar dinero? No esperéis grandes sorpresas ni trucos, porque no hay ninguna receta mágica: lo que hacen para ganar dinero es ganar dinero. Cualquier estrategia que se salga de eso, es pretender que las leyes de la economía no tienen que cumplirse.

Ganar dinero es el mecanismo, lo que causa que se gane dinero. Esto es lo único que necesitamos saber si queremos hacernos ricos.

 

NOTA: cuando algo se presenta en una tabla multicolor SIEMPRE es correcto. Las tablas multicolor tienen esta propiedad mágica. Y la tabla anterior es multicolor.

NOTA: se me ocurre que a lo mejor “superávit económico” sólo es otra forma de decir ganar dinero, y no la causa de que se gane dinero. A lo mejor la causa es tener un buen producto, que sea barato, que las campañas publicitarias sean efectivas o que el producto esté de moda. Causa y efecto no pueden ser el mismo suceso. Salvo si eres nutricionista, claro…

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¿Es esto adelgazar? (XXXIX)

Efficacy and safety of very low calorie ketogenic diet (VLCKD) in patients with overweight and obesity: A systematic review and meta-analysis

He visto este metaanálisis publicitado como demostración de que la dieta cetogénica es útil para adelgazar. Al margen de que eso sea cierto o no, a mí no me parece que este metaanálisis aporte ni demuestre nada.

Como a estas alturas todos sabemos, salvo alguna excepción, los experimentos de pérdida de peso muestran pérdida de peso los primeros 6 meses y recuperación del peso perdido a partir de ese momento (ver). Eso significa que de experimentos de menos de un año de duración poco o nada se puede aprender. Y de acuerdo con la Tabla 2 del metaanálisis, de los 12 experimentos del metaanálisis 11 no superan los 6 meses de seguimiento. La gráfica muestra la duración en meses de esos 12 experimentos:

Y el otro dato que vemos en la gráfica anterior es que realmente no estamos hablando de dieta cetogénica más que durante dos meses y medio en el mejor de los casos, por lo que es imposible sacar conclusiones a largo plazo sobre la dieta cetogénica con estos datos.

Por otro lado, en el abstract del metaanálisis se resalta que el peso perdido con la fase de dieta cetogénica se mantuvo estable en la fase de seguimiento, de hasta dos años:

The weight lost during the ketogenic phase was stable in the subsequent follow-up up to two years

Como hemos visto antes, esa conclusión estaría sacada en todo caso de un único experimento, el número 12 en la figura anterior. Ésta es la evolución de la masa grasa en ese experimento, que es prácticamente idéntica a la curva de peso corporal:

El peso medio de los participantes al comienzo del experimento es de unos 100 kg y son casi todo mujeres (77%). Pierden peso en 6 meses, pero en los últimos 18 recuperan 10 kg. ¿Esto lo interpretan los autores del metaanálisis como mantener el peso perdido? A mí no me lo parece.

Y recordemos que los participantes NO están siguiendo una dieta cetogénica, sino una dieta muy alta en carbohidratos y contando calorías.

Eso es lo que está fracasando en este experimento:

the patients underwent a progressive incorporation of different food groups and participated in a program of alimentary re-education to guarantee the longterm maintenance of the weight lost. The maintenance stage, which lasted 2 years, consisted of an eating plan balanced in carbohydrates, protein, and fat. Depending on the individual, the calories consumed ranged between 1500 and 2000 kcal/day, and the target was to maintain the lost weight and promote a healthy lifestyle.

NOTA: aclaro que no estoy diciendo que los efectos de una dieta cetogénica sean unos u otros. Lo que digo es que el metaanálisis que comento no demuestra nada sobre una dieta cetogénica ni es prueba de que ésta funcione para adelgazar. Seguramente yo estoy en cetosis de continuo, con el objetivo de mantenerme delgado tras haber adelgazado, así que lejos de mi intención está insinuar que la dieta cetogénica no aporta nada con este fin. No es eso lo que estoy diciendo.

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Que no se pueda medir lo que importa no hace importante lo que sí se puede medir (II)

Podríamos definir la ciencia como el conjunto de explicaciones testeables (o falsables) que constituyen lo que creemos saber sobre cómo funciona el universo. El proceso de comprobación de que una explicación (e.g. que la causa C tiene el efecto E) es verosímil es una parte nuclear de lo que se considera ciencia: es lo que se denomina “método científico“.

Si una hipótesis no se puede someter al escrutinio del método científico, no es científica.

Esto no quiere decir que una hipótesis falsable sea necesariamente “ciencia”. Falsable quiere decir que puede someterse a examen, no que vaya a superar con éxito ese examen. Si no es falsable ni siquiera tiene opción de convertirse en “ciencia”.

Por ejemplo, la hipótesis de que “lo único que afecta a nuestra grasa corporal es el contenido energético de la comida” es falsable, pero no supera el examen, pues es demostrada falsa por las pruebas científicas, en humanos y en animales (ver). Por el contrario la afirmación de que “las calorías importan” no es científica, pues su ambigüedad hace imposible someter a examen la hipótesis: ninguna observación puede demostrar que es incorrecta porque no se sabe qué predice la hipótesis (ver).

Si una hipótesis es sometida a múltiples y exigentes tests, ésta demuestra solidez, no corrección. Una hipótesis que supera satisfactoriamente los tests a los que es sometida puede ser aceptada como teoría científica. Pero, insisto, un alto grado de corroboración experimental no es garantía ni sinónimo de corrección. El grado de corroboración es un concepto de probabilidad o confianza en que la teoría sea correcta, no la certeza de que lo sea.

¿Qué observación demostraría falsa la hipótesis? Si ninguna observación puede demostrar falsa una hipótesis, esa hipótesis no es científica (ni puede, por tanto, ser candidata a ser aceptada como teoría).

Cuando el método científico no es posible…

Es imposible hacer un experimento en humanos que aporte luz sobre enfermedades crónicas (i.e. que se desarrollan a lo largo de décadas): no se puede hacer un experimento con cientos de miles de personas durante decenas de años en las que se controle al milímetro qué se come, qué actividad física se realiza y qué medicación usan los participantes.

Cuando no es posible hacer ciencia, la pseudociencia ocupa su lugar: los datos, opiniones y experimentos que no sirven de nada porque no demuestran nada ni refutan nada son encumbrados como “la ciencia”. Por ejemplo:

  • Se hace un experimento de dos semanas de duración con una veintena de participantes (ver). Y se hace lo que no se puede hacer, que es sacar conclusiones a largo plazo sobre qué es lo que debe comer una persona con diabetes.
  • Se hacen estudios epidemiológicos en los que los datos de consumo son inventados y se hace lo que no se puede hacer, que es deducir que cambios risibles en el consumo de ciertos nutrientes concretos causan diferencias risibles en nuestra salud (ver).
  • Se recurre a modelos matemáticos de sistemas complejísimos en los que se implementa una única hipótesis y se deduce que el modelo confirma que esa hipótesis es la explicación correcta (ver,ver), haciendo la vista gorda ante la incapacidad del modelo para reproducir la realidad (ver,ver,ver). Se hace lo que no se puede hacer: los modelos son interpretados como prueba y no como lo que son, que es una simple implementación en lenguaje matemático de una hipótesis. Los modelos nunca se contrastan con experimentos reales porque los experimentos necesarios para validar los modelos  (i.e. a largo plazo y con suficiente número de participantes y control de variables) no son realizables. La complejidad del problema no es interpretada como imposibilidad de ser modelizada, sino como excusa para reducir la exigencia a los modelos y extender las capacidades probatorias de estos.
  • Se recurre a la falacia de autoridad: el método científico deja de ser requerido para validar el conocimiento. La “verdad del momento” se convierte en lo que afirma tal o cuál asociación (ver) o se promueve la idea de que la ciencia se crea por consenso (ejemplo). El método científico es ignorado: la autoridad dictamina qué es ciencia y qué no es ciencia.

Cuando el método científico no es aplicable, en lugar de aceptar que una disciplina no es científica lo que sucede es que llegan las excusas para justificar que el método científico no es necesario para crear conocimiento científico (ejemplo).

¿Qué sostiene la charlatanería?

  • El pensamiento grupal, que es el dios de los autodenominados “escépticos”. Repetir de forma acrítica los dogmas de la manada tiene asociadas ventajas sociales y permite que cualquier mendrugo adquiera “virtud barata”. Es muy fácil ser parte de algo y ser paladín de la ciencia: sólo tienes que decir lo que el grupo dice.
  • Las estructuras de poder jerárquicas, cuyas “guías” imponen de arriba hacia abajo tanto el conocimiento científico como la “charlatanería oficialmente establecida” (ver). Basta con hablar del colesterol, de las recomendaciones dietéticas o del tratamiento de la diabetes para ver que esas estructuras jerárquicas enquistan las charlatanería en nuestras instituciones.
  • Las Universidades, con profesores tan competentes y capacitados que no dan para más que enseñar la misma pseudociencia que a ellos se les enseñó (ver) y departamentos universitarios enteros dedicados a la pseudociencia, como los de epidemiología.
  • El ego y el instinto de autoprotección: reconocer que durante años has estado defendido ideas claramente estúpidas no está en la naturaleza del ser humano (ver). En muchos casos supone reconocer que la actividad comercial o la formación que se ha recibido son una basura.

Sólo algunas pseudociencias están fuera del “sistema”: las más dañinas las cultivamos dentro.

NOTA: los “escépticos” no necesitan criticar las pseudociencias oficiales porque confían en que la “ciencia oficial” se cura sola: si es erróneo será rectificado en el futuro. Alguien hará la rectificación, no es necesario mover un dedo. La complicidad con peligrosa charlatanería e incapacidad para pensar por uno mismo se disfrazan de responsabilidad y cautela. 

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Teresa…

Hace año y medio publiqué la entrevista que le hice mi cuñada, que acababa de perder el peso que le sobraba. También publiqué sus fotos “antes-después” (ver).

La evolución de Teresa desde aquel entonces no ha sido buena: ha recuperado gran parte de lo que perdió. ¿Cuánto ha recuperado? No lo sé, pero vuelve a tener exceso de peso. Y no le puedo pedir detalles ni sus opiniones porque ningún momento va a ser bueno para ahondar en su herida resaltando lo que ya sabe y no le gusta. A nadie le gusta tener exceso de peso. Y, además, no me extrañaría que se culpe de su mal resultado. Pero, como digo, sólo es una intuición pues no puedo preguntar.

Por lo que yo sé, volvió a “comer de todo”.

¿Fallo del método? ¿Fallo de ella? No lo sé.

Todos somos diferentes y tenemos diferentes prioridades en la vida. Para mí lo prioritario en el tema de mi peso es:

  1. No recuperarlo.
  2. En caso de recuperarlo tener claro que he hecho todo lo que estaba en mi mano para mantenerme delgado.

Para mí sería inconcebible haber conseguido adelgazar y abandonar la dieta recuperándolo todo o casi todo, entre otras cosas porque no sabría identificar la causa del fracaso y a buen seguro me culparía. Si haces todo lo que está en tu mano, digo yo que algo se reducirá la tendencia a culparse del fracaso. Y eso no es poco.

Pero no todo el mundo tiene estas mismas prioridades. Hay quien prioriza la cervecita con los amigos, su bocadillo para almorzar o no destacar como el raro que no come ciertas cosas. En ciertos entornos creo que es más fácil presumir ante los amigos o familiares de no cuidarnos que decir “no puedo comer de eso”. O también puede que busquemos en la mala comida un alivio a problemas laborales o personales.

No lo juzgo. Sencillamente yo veo las cosas de otra forma y tengo otros objetivos.

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