¿Es esto adelgazar? (XVIII)

Long-Term Weight Maintenance after an Intensive Weight-Loss Program

Estudio de pérdida de peso con dieta muy hipocalórica y datos de seguimiento durante los siguientes 7 años.

En la gráfica se muestra el peso perdido en función del tiempo. Durante 5 meses se pierden 30 kg en término medio. Durante los 3 años siguientes se recupera gran parte de lo perdido, quedando ya la pérdida por debajo de los 10 kg.

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En el cuarto año del seguimiento hay un artefacto que podría ser debido a que los participantes intensificaran la dieta o el plan de ejercicios tratando de impedir la recuperación del peso. Sea cual sea la causa, logran perder un par de kilos, pero la recuperación del peso perdido progresa y al cabo de 7 años la pérdida de peso media está por debajo de los 5 kg (y con tendencia a seguir recuperando el resto).

Y estos son los datos de los 112 participantes que pasaron a la segunda fase del experimento: de los 426 que empezaron la primera fase, la gran mayoría quedó fuera del experimento al no completar esa fase previa de 12 semanas de duración (caso de 202 participantes), por perder menos de 10 kg en ese tiempo (caso de 12 participantes) o por otras causas. La realidad es posiblemente peor aún de lo que muestra la gráfica.

Our current study is consistent with many previous studies indicating that, even after successful weight loss of ≥10 kg, most individuals are unable to maintain substantial amounts of weight loss over five years.

El presente estudio es consistente con numerosos estudios previos, indicando que, incluso tras haber perdido más de 10 kg, la mayor parte de los individuos no pueden mantener una cantidad relevante de peso perdido al cabo de 5 años

Puede que las personas fallen, pero a mí me parece más probable que sea el método el que es erróneo. A día de hoy, la dieta hipocalórica siempre ha fracasado en los experimentos científicos: hay algo de pérdida de peso los primeros seis meses, más o menos, pero luego viene la recuperación de lo perdido. Es una dieta milagro.

Dieta hipocalórica: “dieta milagro” basada en teorías pseudocientíficas que, de acuerdo con la evidencia científica, NO funciona para adelgazar.

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El entorno obesogénico

Entorno obesogénico: Es el formado por
los científicos, médicos, nutricionistas y
gurús del “mundo gimnasio”
que divulgan la pseudocientífica teoría
de que la obesidad es causada por una
excesiva ingesta calórica y/o
un insuficiente gasto energético, y que
promueven tratamientos para la obesidad
que carecen de fundamento científico

¿Dejamos ya de decir que no hay alimentos engordantes?

Un dogma fundamental de la pseudociencia del balance energético es que nuestro cuerpo responde ante la cantidad de calorías de la dieta: “si dos alimentos tienen las mismas calorías, engordan lo mismo“. Supuestamente esa idea deriva de las leyes de la física, pero, como no me canso de repetir, no es así y los experimentos científicos demuestran que la teoría del balance energético es falsa (ver). Sí existen los “alimentos” engordantes y, por tanto, es un sinsentido tratar de controlar nuestro peso corporal pensando en términos de energía o de balance de energía. No porque en la práctica sea complicado hacerlo, sino porque carece de sentido hacerlo (ver).

Diet-driven microbiota dysbiosis is associated with vagal remodeling and obesity

Experimento en ratas en el que se comparan tres dietas, dos de ellas (las etiquetadas como HSD) altas en sacarosa (azúcar de mesa, un 17% de las calorías de la dieta). En la parte izquierda del gráfico se muestra la cantidad de azúcar consumida con cada dieta, y en la parte derecha cuántas kcal se tuvieron que consumir para ganar 1 g de grasa corporal con cada dieta.

Es decir, con las dietas que tenían un elevado porcentaje de calorías procedentes de azúcar era necesario consumir muchas menos kcal para acumular la misma cantidad de grasa corporal que en la dieta que tenía menos azúcar (LF/LSD). Ésa podría ser una definición de “engordante”.

Energy efficiency (the amount of energy needed to gain 1 g of body fat) was dramatically altered by high sugar diets. Both LF/HSD and HF/HSD rats were required to consume significantly fewer calories to gain a gram of body fat than the LF/LSD animals

Nadie hablaría de “eficiencia energética” (ver) si la teoría del balance energético fuera correcta. Y debería llamarse “eficiencia adipogénica” o “capacidad de engorde”, evitando usar términos relativos a la energía, porque justamente ese parámetro demuestra que engordar no va de energía.

Por ejemplo, las ratas del grupo verde consumieron menos energía que las del grupo azul, pero acumularon más grasa corporal (y también más masa no grasa, gráfica no mostrada):

The LF/HSD rats had increased body fat accumulation (Fig. 1B) when compared to the LF/LSD rat while consuming fewer calories (Fig. 2A)

Los autores nos cuentan que según se deduce de este estudio, una dieta alta en azúcar induce cambios fisiológicos que están asociados con un incremento de la grasa corporal, independientemente de que se coma más o menos:

Collectively, our study indicates that consumption of HSD, regardless of fat contents, induces microbiota dysbiosis, induces gut inflammation and alters vagal gut-brain communication. These changes are associated with an increase in body fat mass, independently of hyperphagia.

Pero esto es en ratas. Por fortuna para nosotros, los seres humanos funcionamos según las leyes de la termodinámica, lo que nos permite consumir azúcar sin que sea engordante. A los humanos lo que nos engorda es “comer más de la cuenta“. ¡Qué REQUETETONTOS son los animales!

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Falacia de composición

La falacia de composición consiste en inferir que algo es verdadero acerca de un todo a partir de que es verdadero acerca de una o varias de sus partes

Cuando engordas en tu tejido adiposo entra más energía de la que sale, por tanto cuando una persona engorda ingiere más energía de la que gasta

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La guerra del lenguaje (X): ortorexia

Comer de forma saludable es un problemón para la industria alimentaria, pero ellos te dicen que el problema lo tienes tú. ¡Qué majos, se preocupan por ti!

¿Cómo argumentan que cuidar tu alimentación es en realidad perjudicial? Usan una palabra, “ortorexia”, una supuesta enfermedad que a mí me parece fruto de su imaginación. La industria alimentaria intenta hacer parecer que los consumidores que son una amenaza para el negocio son enfermos.

“trastorno alimentario”, “nueva ola de obsesión alimentaria”,”proporciones alarmantes”

¿Síntomas del trastorno? Todo aquello que perjudica a la industria:

Estableces tus propias reglas alimentarias, dedicas tiempo a cumplir con ese régimen dietético, planificas las comidas con antelación, y, si hace falta, llevas tu propia comida cuando vas a comer fuera de casa.

Suena fatal. Patológico es poco. Habría que denunciarlo a Sanidad.

No sólo eso, eres lo peor de lo peor, pues ver que eres capaz de tener fuerza de voluntad te hace sentirte superior a los que no tienen ese autocontrol. ¿Tienes fuerza de voluntad? ¡Debería darte vergüenza! Tu salud te da igual, sólo quieres creerte mejor que los demás ¡y todos lo sabemos!

Sticking to their regimen takes strong willpower and they feel self-righteous and superior to people who do not have such self-control.

Según la industria alimentaria, es problemático hablar de alimentos buenos o malos, porque tu relación con la comida se vuelve “neurótica”. Repite conmigo: “¡No hay alimentos buenos y malos, sólo importan sus calorías!”

this focus on good and bad foods is problematic and fuels an increasingly neurotic relationship with food in modern western society.

Preocuparte por lo que comes es enfermizo: debes disfrutar de la vida y que tus relaciones con los demás no se vean alteradas por tu deseo de comer de forma saludable (ver). Por suerte la industria alimentaria pone a la venta todo lo que necesitas para que tu estilo de vida no sea saludable. ¡Dales las gracias ahora mismo!

¿Cómo funciona esta falacia?

Aparte de tratar como una enfermedad lo que no es otra cosa que comportamientos poco convenientes para la industria alimentaria, hay que incluir términos con connotaciones negativas en la definición: “fobia”, “extremo”, “obsesión”, etc. ¿Cómo puede ser buena una “obsesión alimentaria“? ¿Cómo puede ser bueno “excederse” en la preocupación por llevar una alimentación sana? ¿Cómo puede ser bueno tener “fobia” a algunos los alimentos?

Las palabras no cambian la realidad: querer alimentarse de forma saludable es algo positivo, lo pinte como lo pinte la industria alimentaria. Aludir al “exceso” no es más que una trampa del lenguaje. Cualquier cosa en exceso es perjudicial, por definición de exceso. Preocuparte de la salud de tus hijos es algo negativo, si es en exceso. Ayudar a tus amigos es algo negativo, si es en exceso. Preparar con antelación unas oposiciones es algo negativo, si es en exceso. Se puede hacer parecer que es negativo cualquier cosa que se quiera, sin más que añadir “en exceso”. Pero jugar con las palabras no convierte lo bueno en malo.

  • ¿Tienes obsesión con no fumar?
  • ¿No fumar te hace tener una relación neurótica con el tabaco?
  • Si fuiste fumador o bebedor, ¿planificar cómo evitar la tentación es un mal síntoma?
  • Si no fumas, ¿es porque tienes fobia al tabaco?
  • Si no comes pastelitos, ¿es que odias la comida?

¡Odias la comida! Eso suena muy mal. Pide cita con el psicólogo ahora mismo y empieza a comer dónuts como si no hubiera un mañana. ¡Corre, corre, cómetelos, que aún estás a tiempo de evitar la ortorexia!

Si eres cuidadoso con tu alimentación corres peligro de caer enfermo de “ortorexia”. Ridículo hasta para la industria alimentaria. Debemos de parecerles muy muy tontos.

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“La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final”

Just cutting back calories or fasting if we are not prepared for it is symptomatic treatment. The source of the problem is these fat cells on calorie storage overdrive, mostly by insulin. Once we treat that, these fat cells open up, the calories flood back into the body and you don’t have to force deprivation. David Ludwig

Reducir las calorías o hacer ayuno es simple tratamiento de síntomas, si no estás preparado para ello. La fuente del problema son las células grasas forzadas a almacenar calorías, fundamentalmente debido a la insulina. Una vez se trata eso, las células se abren, las calorías se liberan al cuerpo y no tienes que forzar la escasez.

Comparo en la siguiente gráfica:

  1. curva verde: el resultado típico de evolución del peso corporal con dieta hipocalórica (típicamente -500 kcal/día) combinada con ejercicio físico (según los resultados de experimentos científicos), y
  2. curva azul: el resultado de un experimento científico con una dieta cetogénica.

(Los artículos fuente de los datos se pueden encontrar aquí y aquí)

Según los defensores de la teoría del balance energético, la dieta hipocalórica no funciona porque la gente se cansa de hacer dieta. Por eso, nos dicen, es importante incluir en la dieta los carbohidratos que tanto nos gustan, para así no abandonar la dieta a largo plazo. Cuando los datos de los estudios dicen que la gente ha seguido la dieta, entonces la explicación que nos dan es que esos datos son erróneos y los obesos no somos honestos diciendo cuánto comemos. O en otras palabras, el dogma es que la dieta es correcta y, digan lo que digan los datos, falla el obeso (ver). Si hubiera adherencia, nos cuentan, bajarían de peso.

¿Y el experimento con la dieta cetogénica? Puesto que según la teoría del balance energético nuestro peso corporal reacciona ante la cantidad de calorías, si la dieta cetogénica ha funcionado, según los defensores de esta teoría, la clave ha sido que en este experimento la gente sí ha seguido la dieta a largo plazo: sí ha “comido menos”. Siendo que esa dieta no incluye los productos “que nos dan la felicidad” (ver) —y que según esas personas son la clave para mejorar la adherencia a la dieta— habría una clara contradicción con la idea de que consumir productos con azúcares es clave para que la gente no deje la dieta.

¿Qué tienen en común la dieta paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro (Sergio Espinar)

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final (Marcos Vázquez)

Es importante distinguir lo que es conocimiento contrastado, de lo que es charlatanería y lamentable pseudociencia. La idea de que lo más importante para controlar tu peso corporal son las calorías totales de la dieta no es un hecho científico: es únicamente una creencia basada en estúpidos errores de pensamiento. Ese dogma no se deduce de las leyes de la física y hay indicios en la literatura científica (ver) de que la composición de la dieta puede jugar un papel importante en el mantenimiento a largo plazo del peso perdido, que es donde la dieta hipocalórica fracasa una y otra vez, en los experimentos científicos y en la vida real.

A corto plazo: basta con comer menos de lo que sea y se pierde peso. Hasta la dieta de los pasteles funciona

A largo plazo: lo que comes, no cuánto comes, es lo que cuenta

Ted Naiman

Es necesario considerar que resultados como el que estoy comentando pudieran ser fruto de la casualidad. Pudiera ser que este experimento haya sido exitoso por una razón diferente de la restricción de carbohidratos. Puede ser. Pero es intelectualmente deshonesto argumentar que este experimento es la prueba de que “comer menos” sí funciona. Nunca puede ser prueba de eso, pues este experimento no consistía en “comer menos”, sino en exactamente lo contrario: cuidar la composición de la dieta sin prestar atención a la cantidad total de calorías. Si se sostiene que la composición de la dieta es irrelevante y que todo es cuestión de “comer menos”, el resultado obtenido con una dieta cetogénica nunca puede ser presentado como prueba a favor de esa idea.

En cualquier caso, lo que quiero resaltar es que el resultado que hemos visto puede ser un vestigio de que centrar la atención en la composición de la dieta puede ser el camino correcto hacia unos resultados en la lucha contra la obesidad que la dieta hipocalórica no ha sido capaz de ofrecer ni en la vida real ni en cientos de experimentos científicos (ver,ver,ver). Al menos puede ser un camino para una parte de las personas que necesitan perder peso.

Una losa que no nos deja levantar cabeza

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final

Si te te engañan con esta idea, no vas a ver razones para dejar de consumir los productos que te han engordado, y que evidentemente te gustan. Es lo que quieres escuchar: quieres que todo siga igual, pero moderando el consumo. ¡Es perfecto! Pero creer que el problema de la obesidad es un problema de cantidad de comida no es más que un dogma basado en mentiras y errores de pensamiento. Lo cierto es que la composición de la dieta sí puede ser decisiva para gestionar nuestro peso corporal a largo plazo. Y ninguna ley de la física tiene nada que decir al respecto.

La teoría del balance energético no sólo es inefectiva para combatir la obesidad: es una pesada losa que dificulta explorar otras posibilidades. Sus fanáticos defensores hasta llegan a pedir que se deje de estudiar los efectos de variar la composición de la dieta y se centren todos los esfuerzos en mejorar la adherencia a la dieta hipocalórica. 

Fewer resources should be invested in studying whether or not a low-carbohydrate diet is marginally better than a low-fat diet, or whether intermittent fasting provides marginally better short-term outcomes than a so-called Paleo diet (fuente)

Deberían invertirse menos recursos en investigar si una dieta baja en carbohidratos es un poco mejor que una baja en grasa o si el ayuno intermitente produce resultados un poco mejores a corto plazo que la dieta paleo.

Esta gente defiende el dogma de que los resultados a corto plazo de una dieta son equivalentes a los resultados a largo plazo (ver,ver,ver). Y, por tanto, no necesitan estudiar más el tema: ya saben lo que funciona. Pero si hay una dieta que no merece que se invierta ni un duro más en intentar hacerla funcionar, ésa es sin duda la dieta hipocalórica. ¿Cuántos fracasos más tiene que cosechar para ser declarada públicamente como dieta milagro? Si no hubiera tanto “experto” con título oficial viviendo de esta pseudociencia, seguro que ya se habría hecho.

Si queremos prevenir y encontrar un remedio para la obesidad, en mi opinión hay que empezar por deshacernos de esa lacra que es la teoría del balance energético (ver). Los pacientes no merecemos ningún tratamiento médico cuyo fundamento sean mentiras y estupidez.

NOTA: si un cantamañanas dice que para mantener contenta a tu “enzima prodigiosa” hay que consumir más productos naturales y menos productos procesados, los “expertos” nos dicen que los consejos adecuados basados en falsos fundamentos no son aceptables. Curiosamente esos mismos “expertos” no consideran su propio mensaje desacreditado por estar basado en la fraudulenta teoría del balance energético. Tienen un criterio de exigencia para ellos mismos y otro para los demás.

NOTA: en la gráfica he cogido el resultado promedio de la dieta hipocalórica. Que yo sepa, no hay ningún experimento científico con dieta hipocalórica que haya conseguido algo parecido a la dieta cetogénica que hemos visto en la comparación: con dieta hipocalórica a los seis meses, más o menos, se manifiesta el efecto rebote y comienza la recuperación de lo perdido. Si la dieta es mucho más baja en calorías, se baja más rápido de peso pero el efecto rebote también es más fuerte y el resultado final es parecido.

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¿Podemos aprender algo de las culturas no occidentalizadas que consumen sus dietas ancestrales?

Los guardianes del bien y del mal nos explican que el problema de la obesidad es que en la sociedad actual “está bien vista” —incluso nos dicen que “se celebra“— la obesidad. Se nos llega a vender un “binomio belleza-obesidad“, y la gente obesa hasta se maquilla, pretendiendo parecer guapa cuando en realidad está enferma. La gente sabe lo que tiene lo que hacer para estar delgada, pero hay una relajación moral en la sociedad que no sólo tolera, sino que incluso incita a la gente al sobreconsumo. El problema no es la calidad de lo que comemos, porque también se puede engordar con “comida real”, el problema es que vivimos en un entorno obesogénico al que muy pocas personas pueden resistirse. Y no hay presión social para no comer “de más”. ¡Pero los “expertos” no les culpan, comprenden su debilidad! Porque entre sus múltiples virtudes también está ser comprensivos.

Sinceramente, siento ASCO escuchando esta narrativa que culpabiliza al enfermo de su enfermedad por su debilidad moral. Al parecer tener un título de médico o nutricionista te capacita para dar lecciones de moral a la gente que tiene problemas de peso. Esto trasciende el plano intelectual y delata deficiencias en el plano humano.

¿Qué población indígena del mundo tiene un problema de obesidad, diabetes, etc. consumiendo su dieta tradicional, basada en carne, pescado, huevos, vegetales y otros productos frescos? ¿Nadie en esos pueblos comete el error de consumir un par de gramos diarios de comida “de más”? ¡Paran de comer con precisión suiza cuando alcanzan sus necesidades energéticas! ¿Es eso posible? ¿Qué otra prueba necesitamos de que no es la cantidad de comida lo que nos engorda?

los datos de pueblos que consumen sus dietas tradicionales demuestran que nuestro cuerpo está preparado para “absorber” variaciones en la cantidad de comida y mantenernos sanos (ver,ver), y que contra lo que nuestro organismo no sabe luchar es contra la no-comida que hemos introducido en nuestra dieta

Cuando esas mismas poblaciones se pasan a la “dieta occidental” (harinas, azúcar, productos procesados, aceites obtenidos por procedimientos industriales, etc.) vienen los problemas de salud. Las mismas poblaciones que nunca han tenido problemas con la cantidad de comida —aunque a buen seguro su ingesta diaria ha sido altamente variable— ahora tienen un problema de salud y se nos dice que el problema es de cantidad de comida, de “exceso”, y que ya no se cansan para obtener los alimentos. Reitero la pregunta: si el problema es el “exceso”, ¿cómo puede ser que en esos pueblos nadie cometiera un error de cálculo en cuánto comía, consumiendo cada día un par de gramos “de más”? ¿Nadie anduvo unos metros “de menos” cada día y engordó? La teoría de que el problema de la obesidad es un problema de cantidad de comida, que comemos “de más”, entra en clara contradicción con la observación de qué sucede en esos pueblos.

Si a la gente la seguimos engañando diciendo que el problema en última instancia es de cantidad de comida (ver), ¿qué solución buscarán para controlar su peso corporal? No hace falta imaginarlo: sabemos cuál está siendo esa reacción y sabemos cuáles son los resultados. Un planteamiento pseudocientífico nos ha llevado a concluir erróneamente cuáles son las causas de la obesidad y a proponer soluciones que no son más que insistir en el error. Quizá no sepamos seguro qué podemos hacer para revertir un problema de obesidad que ya se ha desarrollado, pero ¿de verdad no sabemos qué hay que hacer para evitar que nuestros hijos acaben siendo obesos? ¿Existe alguna posibilidad de que mis hijas acaben siendo obesas, si su dieta excluye harinas, azúcar y el resto de productos procesados? Nada me sorprendería más.

nutrition transition patterns and the health of those still eating diverse ancestral diets with abundant food suggest that neither glycemic index, altered fat, nor carbohydrate intake can be intrinsic causes of obesity, and that human energy homeostasis functions well without Westernized foods containing flours, sugar, and refined fats (Spreadbury, 2012)

los patrones de transición nutricional y la salud de aquellos que todavía consumen dietas ancestrales de lo más variado con abundante comida sugieren que ni el índice glucémico, ni grasas alteradas ni la ingesta de carbohidratos son causas intrínsecas de obesidad, y que la homeostasis energética humana funciona bien cuando no hay alimentos occidentalizados que contengan harinas, azúcar y grasas refinadas

 

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