Obesidad inducida por azúcares (en ratas)

Any energy that’s left over after the body has used what it needs is stored as body fat. Stephan Guyenet, PhD

Cualquier energía que queda cuando el cuerpo ha usado la que necesita es almacenada como grasa corporal.

¿Es engordar un problema de cantidad, de comer “más de la cuenta“? Esa teoría es fruto de gravísimos errores de pensamiento y no sólo carece de un mecanismo fisiológico que la sostenga —característica típica de las pseudociencias— sino que además sus defensores presumen de que es así (ejemplo,ejemplo).

En esta entrada vamos a ver tres ejemplos de experimentos científicos que dejan en evidencia a la teoría del balance energético (ver,ver,ver).

Sucrose and Polysaccharide Induced Obesity in the Rat

Experimento con ratas. Las ratas son divididas en 4 grupos que tienen acceso a la misma comida sólida (chow) pero a cuatro bebidas con distinta composición. El grupo control bebe agua y los otros grupos sacarosa, glucosa o glucosa junto con sacarina:

Three experimental groups received, for 30 days, daily ad lib access to chow and water, and one of the following solutions: 32% sucrose (Sucrose group, n=8); 32% Polycose Polycose group, n=9); 0.2% saccharin+32% Poly-cose (Saccharin-Polycose group, n=8). The control group (n=8) received only chow and water during this time.

En la gráfica de la izquierda se puede ver que el grupo control (círculos blancos) consumió la misma cantidad de calorías que el grupo que bebía sacarosa (triángulos negros). En la gráfica de la derecha se puede observar cómo el grupo de la sacarosa ganó el doble de peso durante el experimento que el grupo control. Mismas calorías, diferente resultado en el peso corporal.

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The caloric intakes of the two Polycose groups did not reliably differ, nor did the intakes of the Sucrose and Controls groups differ. The Sucrose, Polycose, and Saccharin-Polycose groups were similar, however, in that they all gained more weight per calorie consumed than did the control group (2.51, 1.99, 2.06 vs. 1.18 g/100 kcal; p<0.001). The three experimental groups did not significantly differ on this measure.

Effect of sucrose solution drinking option on the development of obesity in rats

Experimento con ratas. Se combina una bebida que contiene azúcar con tres dietas que tienen distinta composición. El efecto de la bebida azucarada fue diferente según la dieta, pero en algunas combinaciones se aumentó la adiposidad sin un incremento significativo de la ingesta energética:

For the low fat [high] carbohydrate diets the sucrose solution decreased solid food intake, increased body weight and increased the body fat index without significantly increasing total energy intake.

Lo que se muestra en la siguiente figura es, para los distintos grupos experimentales, cuál fue la ganancia de peso corporal en función de su ingesta energética. Con círculos negros se destacan los grupos que tenían a su disposición la bebida azucarada. Como se puede apreciar, la presencia en la dieta de la bebida azucarada aumentó la pendiente de la relación ganancia de peso corporal–ingesta calórica, es decir la bebida azucarada hizo que las tres dietas (figuras A, B y C) fueran potencialmente más engordantes, pues un mismo incremento en la ingesta energética se convirtió en más engordante.

For each of the three fat diets the availability of the sucrose solution drinking option appeared to increase the potential to gain weight.

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“Taste or Diet Balancing?

Experimento con ratas. Hay tres grupos dietarios: el grupo CONTROL, que bebe agua, el grupo SUCROSE, que bebe una bebida con sacarosa (32% en volumen), y el grupo STARCH, que consume almidón dextrinizado seco.

Como se puede observar en la primera figura, la ingesta calórica fue idéntica en los tres grupos. Sin embargo, la figura de la derecha muestra que el grupo SUCROSE acabó con un peso claramente superior a los otros dos grupos. Los autores del estudio resaltan que el ratio carbohidratos-proteína era el mismo en todos los grupos y que la ingesta calórica fue la misma:

Although the weights of the dextrinized starch and the Purina Chow groups did not differ, both of these groups weighed less than the 32%-sucrose group. This is of particular interest in view of the fact that all groups consumed the same ratio of carbohydrate to protein and that all had similar total caloric intake. These data suggest that different carbohydrate sources, and sucrose in particular, have different metabolic consequences

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Y los autores dicen que este resultado respalda la sospecha de que el azúcar es engordante a largo plazo:

In spite of the fact that all groups consumed the same total caloric intake with the same proportions of protein to carbohydrate, the sucrose group gained weight at a significantly greater rate. Taken together, these findings counter the conventional widsom about the rat’s sweet tooth, at least over 24-hr periods, and support the suspicion of the long-term obesity-promoting propensities of sucrose

Engordante, no por suponer un “exceso calórico“, sino por “engordante“.

 

Leer más:

¿”Exceso calórico”? No digas más…

Falacia de petitio principii (o petición de principio): falacia que se produce cuando la proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas. O, dicho de otra forma, es “aquel razonamiento en el que se introducen proposiciones no verificadas o inverificables como si fueran verdaderas para, desde esa posición, llegar a conclusiones aparentemente lógicas y razonadas y contando de antemano con su aceptación” (fuente).

Ejemplo:

Dios posee todas las perfecciones. La existencia es una perfección, por lo tanto dios existe. (Descartes)

La trampa está en que en las premisas implícitamente se asume que dios existe. Se evita la falacia no dejando que se dé en las premisas esa presunción de lo que se quiere demostrar: “Si existiera, dios poseería todas las perfecciones…”- Es obvio que con esa modificación ya no es posible llegar a la injustificada conclusión de que dios existe.

Un fragmento de una conversación entre Sam Harris y Gary Taubes (no lo traduzco, pero luego analizo bajo el diálogo las partes que me interesan):

— [Gary Taubes] You can’t explain anything meaningful about obesity by this energy conception

— [Sam Harris] Let me ask you a few questions to kind of bound how far-reaching your claims are, because you are not disputing thermodynamics, I assume

— No, I have a physics degree. I am not allowed to

— Right: you’d be far more famous than you are if you were disputing it, credibly. So, I imagine wou would admit that, on some level, we gain weight because of a surplus of calories. So if, for instance, I am going to eat 1500 extra calories a day, it wouldn’t matter if those were extra carbs, fats or protein calories, if I was at that surplus day-in day-out, I would just keep gaining weight, right?

— Yeah, although actually, it might matter. But it depends on how you define “excess”. Let’s use an analogy, a metaphor. Instead of thinking in terms of excess of calories, we are talking about excess money, wealth instead of obesity. Clearly you can’t get rich without taking more money than you expend, right? But you’d never say you got rich because you made more money than you expent

— There are certainly degrees of that disparity and where you put the line is a judgement call, but it’s not just a matter of…

— but also where you put the causality, because again to get rich you have to make more money than you expend, that’s a given, there is conservation of money in the same way there is conservation of energy, unless you are a counterfeiter. To get fat you take in more energy than you expend, but you might get fat because, for instance, I might give you a drug that makes your fat tissue accumulate fat

— What you are saying, clearly, is that there is more to the story

“Exceso calórico” es una expresión siempre falaz

Un argumento sacado del diálogo anterior:

Si consumo todos los días 1500 calorías extra, sin importar si esas calorías vienen de grasa, carbohidratos o proteína, voy a ganar peso, ¿cierto?

Desde el mismo momento en que la premisa da por sentado que se puede hablar de “calorías extra”, cuyo significado es “calorías que por ser consumidas en exceso de nuestras necesidades energéticas van a ser almacenadas como grasa corporal”, la premisa está dando por cierta la teoría que se pretende demostrar con la argumentación. Es decir, la premisa ya incluye la conclusión que se busca, y eso, como hemos visto, tiene un nombre: falacia de petitio principii.

Evitemos la falacia:

Si fuera correcto hablar de “calorías extra”, si consumiera todos los días 1500 calorías extra, no importaría si esas calorías vinieran de grasa, carbohidratos o proteína, y ganaría peso

Lo que obliga a empezar por realizar la pregunta realmente pertinente: ¿es correcto hablar de “calorías extra”? O dicho de otra forma, ¿es correcta la teoría del balance energético?

Cualquier planteamiento en el que se habla de un “exceso calórico” está presuponiendo correcta la teoría del balance energético y no puede ser empleado, por tanto, para tratar de demostrar la validez de esa teoría. “Exceso calórico” siempre es una expresión falaz (ver,ver,ver,ver).

Por otro lado, fijémonos como en el planteamiento se selecciona una única característica de la comida, las calorías, por lo que de antemano se está identificando esa variable como la responsable del “exceso”, es decir, de causar el efecto. Es imposible a partir de ese momento que ninguna otra variable sea relevante en el resultado final. Y, fruto de ello, puesto que en el cómputo de calorías la composición de la dieta es irrelevante, al partir de la premisa de que el engorde es equivalente a 1500 kcal y producido por las kcal, la “conclusión” a la que llega el orador es que no importa la composición de la dieta, sino únicamente las calorías. Es un razonamiento circular: en la premisa se desprecia la composición de la dieta asumiendo que las calorías, el “exceso calórico”, es lo que importa, y, lógicamente, en las conclusiones aparece el contenido de ese caballo de Troya: la composición de la dieta no es relevante.

En definitiva, y de forma concisa, si ya en la premisa se atribuye el efecto a las calorías, al “exceso calórico”, el argumento es falaz como demostración de la validez de la teoría del balance energético. Otra forma de ver el engaño es ser conscientes de que para poder hablar de “exceso calórico” se tiene que presuponer un comportamiento para una salida del sistema, el gasto energético, lo que equivale a tratarla como una entrada e introducir así una causalidad impostada (ver). Lamentablemente, estos argumentos erróneos son tan comunes que se asumen correctos sin cuestionarlos, y no hacen sino consolidar el dañino paradigma energético.

¿Vemos la trampa en estas otras falacias de petitio principii?

Proposición: un niño que sufre gigantismo tiene un problema de apetito y la causa del anormal crecimiento es, en última instancia, que come más de lo que necesita.

Demostración: si consume todos los días 150 calorías extra, sin importar si esas calorías vienen de grasa, carbohidratos o proteína, va a ganar peso

Hablar de “calorías extra” en la premisa ya es asumir como correcta una teoría injustificada sobre las causas del gigantismo. Las leyes de la termodinámica no avalan la existencia de las “calorías extra” porque esas leyes no pueden ser empleadas para establecer una causalidad. Y usar la expresión “calorías extra” implica una causalidad concreta en el crecimiento.

Proposición: un consumo excesivo de azúcares es lo que nos engorda.

Demostración: si todos los días consumo un “exceso de azúcares” y, por tanto, acumulo grasa corporal, si mantengo esa dieta a largo plazo voy a engordar, independientemente de las calorías consumidas

Primero habría que demostrar que es posible hablar del concepto “exceso de azúcares” como causa de la acumulación de grasa corporal, ¿no? Porque si aceptamos, sin más, la expresión estamos aceptando, sin más, cuál es la causa de engordar.

La teoría CICO es contraria a la evidencia científica

Es un detalle que me parece muy importante: la evidencia científica, tanto en animales como en humanos, demuestra que la composición de la dieta afecta a la ganancia/pérdida de peso corporal, en experimentos en los que se controla totalmente la cantidad de calorías e incluso la proporción de macronutrientes (ver,ver,ver). Aunque no entendamos los detalles, aunque no entendamos los argumentos, sabemos que la teoría del balance energético es fraudulenta, sí o sí, porque sus postulados son contrarios a la evidencia científica.

Sólo un comentario más: aunque la evidencia científica fuera coherente con la teoría del balance energético, sería un resultado empírico, no una demostración de que la teoría es conceptualmente sólida. No funcionaría porque tuviera que funcionar, sino por mera casualidad. En el plano teórico la teoría del balance energético es un indiscutible fraude (ver,ver,ver,ver,ver).

NOTA: aunque he evitado desviar la atención hacia ese hecho, soy consciente de que parte del engaño es jugar con una doble definición de “exceso calórico”, ejemplo de libro de una falacia diferente, la falacia de ambigüedad (ver,ver). Se engaña haciendo erróneas deducciones gracias a mezclar a) el significado tautológico de déficit y b) la interpretación de déficit como “comer menos”.

Para adelgazar es necesario que exista un déficit calórico, por lo que cualquier método de adelgazamiento que funcione lo hace reduciendo tu ingesta

Si tengo que analizar todas las falacias contenidas en la sentencia anterior, no acabo nunca (ver,ver,ver,ver). La pongo en este momento como ejemplo de cómo las dos definiciones de “déficit calórico” son empleadas en el mismo argumento induciendo a engaño. Es típico de las pseudociencias engañar jugando con términos definidos de forma no precisa.

Leer más:

David L. Katz

Empiezo explicando quién es David L. Katz: es un señor que escribió un libro bajo el pseudónimo Samhu L. Iyyam y publicó críticas laudatorias de ese libro ¡ocultando que él era el autor y que estaba ensalzando su propia obra! Por ejemplo, en este comentario en Amazon compara su obra con Milton, Platón y Dickens.

Traducido del comentario anterior:

Me encantan las buenas aventuras épicas y lo he pasado muy bien leyendo reVision, enamorándome de algunos de los personajes por el camino. Pero también acabé con una sensación de iluminación desde una fuente profunda y el regalo de tener menos sombras en mis rincones. La comparación más oportuna sería con un buen vino. Hay en este libro profundidades y complejidades que recompensarán a aquellos que tengan inclinación a buscarlas.

Éste es el personaje, genuinamente sorprendido de lo bueno que era su propio libro y de todo lo que ha aprendido leyéndolo. Katz es todo un referente en el mundo de la ética y la honestidad. Con ese antecedente, la historia de NuVal y el supermercado Big Y sorprenderá a pocos. Y tampoco sorprenderá que Katz argumente que sus autoalabanzas fueron borradas por el Huffington Post como parte de una conspiración para que comamos más carne, mantequilla y queso. No bromeo.

Este señor acaba de escribir un artículo en el que se muestra molesto porque se equipare la opinión de Gary Taubes, un periodista, con la de grandes expertos en nutrición (a los que Taubes critica):

propagating the public perception of equivalence between most of the most accomplished people in nutrition and one-journalist-defending-the-theory-on-which-he-has-based-his-career

Si Taubes se equivoca en algo, sólo cabe esperar que Katz, de mucha mayor valía que un simple periodista, si escribe un artículo será para presentar un análisis concienzudo que detalle los errores en los argumentos de Taubes, ¿no? Pues no. Los argumentos son de “gran nivel”, como corresponde al personaje:

  1. Taubes es periodista y por tanto su opinión no vale lo mismo que la de los expertos en nutrición
  2. Taubes sólo persigue defender la teoría en que ha basado su carrera
  3. Lo expertos sí saben rectificar, como han hecho pasando de hablar de grasa total a concretar los mensajes en la grasa saturada
  4. El consumo de grasa ha aumentado en las últimas décadas, no como dice Taubes, luego los carbohidratos no son culpables de nuestra mala salud
  5. No estamos prestando atención al efecto que las dietas, a escala global, tienen sobre nuestro planeta

Respecto de que Taubes es sólo un periodista y su opinión no vale tanto como la de los “expertos”, me remito a lo que ya he escrito sobre la falacia de autoridad y lo ridículo del argumento, especialmente cuando lo que se contrapone es la opinión del periodista y la de los expertos criticados (ver).  Tom Naughton, que hace un buen complemento al artículo de Taubes, es un programador informático que ha trabajado de comediante. Supongo que para Katz la opinión de Naughton vale muy poco, pero en temas de nutrición y obesidad yo encuentro a Naughton mucho más confiable que todos los miembros de la AHA juntos. Infinitamente más que todos juntos, porque de ellos, como de Katz, no me fío absolutamente nada.

¿Taubes defiende la teoría en la que ha basado su carrera? Y los de la American Heart Association no están defendiendo las teorías en que han basado su existencia, ¿verdad? ¿Hablamos también de cuáles son las fuentes de ingresos de la AHA y sus motivaciones económicas para seguir manteniendo las mismas patrañas de siempre sobre las grasas saturadas?

Respecto de que los expertos sí saben rectificar y que el consumo de grasa ha aumentado en las últimas décadas, el texto de Katz es ilustrativo de quién es este señor y el crédito que merecen sus opiniones. No lo traduzco, pero explico lo interesante tras la cita:

The nutrition community at large has certainly changed its collective mind over the years as new evidence has accumulated. The view that total fat intake, rather than the types and sources of dietary fat, is important was formally abandoned in the 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee Report, and was on its way out 5 years prior. Despite the relentless lobbying of the meat and dairy industries, the nutrition community can and does evolve its thinking to keep pace with the flow of evidence. They do not, and certainly should not, abandon the baby with the bathwater just to keep pace with fads, fashions, and the pop culture dietary boondoggles of the hour.

In contrast, iconoclasts are entirely locked into their positions, since their careers and followings are entirely dependent on defense of a fixed position and ideology.

In this particular case, a career was effectively launched with the argument that we had picked the wrong macronutrient — since we, the American people, had cut our intake of dietary fat but gotten fatter and sicker as a result. The problem with that? Our intake of dietary fat only ever went up, not down — whether you look here, or here, or here at the trends. Our intake of total calories went up more — so fat as a percent of total calories trended down slightly.

Nos dice que, a pesar de “la incansable presión del lobby de la carne y los lácteos“, la comunidad nutricional ha cambiado su mensaje demonizando la grasa saturada, en lugar de la grasa total de la dieta. Es prueba, dice, de que si tienen que rectificar, rectifican. Y dice que el problema de Taubes es que afirma que cada vez se consume menos grasa y que la culpa de nuestros problemas de peso y de salud es de los carbohidratos, algo que choca con la evidencia de que cada vez consumimos más grasa y más calorías.

En el artículo que Katz enlaza en ese texto, Taubes dice que lo que se ha incrementado en las últimas décadas ha sido el consumo de carbohidratos: harinas/cereales y azúcares. Y que, en porcentaje, el consumo de grasa se ha reducido.

As a result, the major trends in American diets since the late 7o’s, according to the U.S.D.A. agricultural economist Judith Putnam, have been a decrease in the percentage of fat calories and a “greatly increased consumption of carbohydrates.” To be precise, annual grain consumption has increased almost 60 pounds per person, and caloric sweeteners (primarily high-fructose corn syrup) by 30 pounds. At the same time, we suddenly began consuming more total calories: now up to 400 more each day since the government started recommending low-fat diets.

Katz enlaza tres documentos como prueba de que el consumo de grasa se ha incrementado. De los tres sólo he pinchado en el primero, que es del que saco la siguiente gráfica. La curva azul es la disponibilidad en libras por persona y año de grasa de procedencia animal, la marrón es la disponibilidad de grasa de procedencia vegetal y la gris es la disponibilidad total, resultado de sumar las otras dos:

Para no perder el hilo, volvamos al origen de todo: la American Heart Association publicó hace un par de días un editorial insistiendo en su mensaje tradicional de que hay que sustituir las grasas saturadas (identificadas con “de procedencia animal”) por insaturadas (identificadas con “de procedencia vegetal”). Taubes escribió un artículo crítico en el que explica que esa recomendación no está basada en evidencia científica sólida, sino que más bien responde a lo que Taubes llama “Epidemiología Bing Crosby“: ignora lo negativo, resalta lo positivo, como la canción de ese cantante. Es decir, “escoge los datos que crees que favorecen tu postura e ignora los que no lo hacen”. Y Taubes explica los defectos de los cuatro estudios seleccionados por la AHA y critica que no se hayan incluido otros estudios que sí han sido considerados en revisiones algo más independientes de la industria. Ese artículo de Taubes es el que critica Katz. Y, para defender su postura contra los productos de origen animal, Katz recurre a unos datos que indican que el consumo de grasa de origen animal no ha aumentado en las últimas décadas en EEUU, pero sí lo ha hecho el consumo de grasa de origen vegetal, el de azúcares añadidos y el de harinas de cereales (ver gráfica).

¿El hecho de que lo que más se ha incrementado en las últimas décadas sea el consumo de carbohidratos choca con la idea de que los carbohidratos —en realidad Taubes habla de harinas, azúcar y bebidas azucaradas— nos están enfermando y engordando? Al parecer sí, según la “lógica Katz”.

 

¿Cómo favorecen los datos anteriores —¡citados por él mismo!— los argumentos de Katz contra la mantequilla, la carne y el queso? ¿De qué forma debilitan los argumentos de Taubes cuando éste señala los azúcares? ¿Cómo puede Katz usar los datos de aumento en la disponibilidad de grasa total, sin mencionar que el tipo de grasa cuyo consumo ha aumentado es precisamente la de origen vegetal, no la de origen animal que es la que está en el origen de la crítica de Taubes?

Respecto del último argumento de Katz, si consumir productos con harina de trigo, azúcar y aceites de semillas te engorda y enferma, ¿aun así los consumirías si Katz te dice que es “lo mejor para el planeta”? ¿O más bien preguntarías, ¡¡¿Hay alguien más?!!?

En definitiva, ¿qué evidencia científica presenta Katz para respaldar la injustificada persecución de la AHA a la grasa saturada? Ninguna. Y ésa es la cuestión: cuando un periodista dice “esto no está basado en evidencia científica sólida, sino en el cherry-picking de cuatro estudios de mala calidad, ignorando sin motivo confesable la evidencia que contradice las propias creencias”, la respuesta puede ser presentar la evidencia científica, o, por el contrario, no presentarla y tratar de embarrar el debate. Katz ni siquiera ha amagado con presentar esas pruebas sólidas y se ha limitado a la pataleta de que “no es un experto, sino sólo un periodista“.

Aparte del artículo de Taubes y el de Katz, recomiendo leer el artículo de Denise Minger que comento en esta entrada del blog.

Leer más:

Misma dieta y mismas calorías, pero algunos ratones no se pasan el día comiendo

Time-Restricted Feeding Is a Preventative and Therapeutic Intervention against Diverse Nutritional Challenges

Dos grupos de ratones consumen exactamente la misma comida (dieta FS). Consumen también exactamente la misma cantidad de comida, pero un grupo come cuando quiere mientras que el otro tiene restringido el acceso a la comida a una ventana de 9 horas diarias.

El resultado es que los ratones que tenían restringido en el tiempo el acceso a la comida (grupo FST), acumularon mucha menos grasa corporal y acabaron con mucho menos peso que los ratones que podían comer a cualquier hora (grupo FSA):

Mice fed an FS diet ad libitum (FSA) consumed the same amount of calories as mice fed within a 9 hr window of the dark phase (FST) (Figure S2A, i), yet the FST mice gained less body weight over a 12-week period (21% compared to 42% for FSA mice; Figure 2A, i)

Hicieron la prueba también de restringir la comida entre semana y permitir comer ad libitum el fin de semana (grupo 5T2A), con el mismo resultado: mayor grasa corporal en el grupo que podía comer cuando quisiera, siendo las ingestas isocalóricas:

First, mice were alternated between 5 days of TRF (weekdays) and 2 days of ALF (weekends) for 12 weeks (5T2A). The legacy effect of TRF over this time scale was remarkable, with only 29% body weight gain (Figure 2A, ii) for 5T2A mice compared to 61% weight gain for FA mice (food consumption was isocaloric compared to all other feeding groups; Figure S2A, ii).

 

Es muy interesante también otro experimento, en el que en una primera etapa los ratones siguen dieta ad libitum (A) o restringida en el tiempo (T), y en una segunda etapa cada uno de esos grupos se divide en dos grupos a los que se asignan esas mismas modalidades de dieta. Misma ingesta energética en todos los casos y es clarísimo el efecto de la restricción horaria:

Los autores del estudio sugirieron que probablemente la restricción temporal en el acceso a la comida redujo el efecto anabólico de la insulina en la síntesis y almacenamiento de triglicéridos:

Because insulin itself is an anabolic signal, reducing the feeding period likely reduces the net daily anabolic effect of insulin on fatty acid synthesis and storage.

Los cambios en el peso o grasa corporal no vienen determinados por las calorías, porque las calorías no determinan los cambios hormonales/fisiológicos. Pero según la pseudocientífica teoría del balance energético sólo existe comer más o comer menos (ver,ver,ver):

¿Qué tienen en común la dieta Paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro. Sergio Espinar

La evidencia científica no es un “milagro”. El ayuno intermitente o cuidar la composición de la dieta pueden producir efectos en tu cuerpo que no guardan relación con las calorías o con comer más o menos. Nada tienen que decir al respecto las leyes de la física.

Leer más:

Why the Energy Balance Theory is pseudoscience

Why the Energy Balance Theory is pseudoscience

First of all, its basis is a mere tautology (i.e. needless repetition of an idea) referred to the adipose tissue:

if the adipose tissue accumulates energy, in that tissue more energy comes in than gets out

This is just a truism, because that is what “accumulation” means, since energy can’t come out of nothing nor can it disappear, but this tautology tells us nothing about why the accumulation of triglycerides is happening. The tautology (in its correct form) is useless. The false sense of utility provided by the Energy Balance Theory comes from a deceitful transformation of the useless tautology: the trick is that the boundary for the application of the First Law of Thermodynamics is unjustifiably considered to be the whole body’s boundary, instead of the correct boundary, which is the adipose tissue’s boundary. Understanding this deception is crucial: if you want to apply the First Law of Thermodynamics, you must have a clearly defined physical boundary in its use. The Energy Balance Theory violates that principle and that fact makes this theory a hoax.

A thermodynamic system is that part of the world to which we are directing our attention. Everything that is not a part of the system constitutes the surroundings. The system and surroundings are separated by a boundary.

Internal energy is the totality of all forms of kinetic and potential energy of the system

When the “Calories In” and “Calories Out” terms are used, the physical boundary is the whole body’s boundary. This is mandatory. And, therefore, the totality of all forms of energy in the body have always to be taken into account. It is unjustifiable and deceitful to only consider the energy stored in a specific tissue (e.g. the accumulation of triglycerides in the adipocytes).

Calories In = Calories Out + Change in FAT DEPOSITS
←  WRONG

Calories In = Calories Out + Change in ALL ENERGY STORES
←  CORRECT, BUT USELESS

Any energy that’s left over after the body has used what it needs is stored as body fat (source)

That is a theory that doesn’t derive from physics’ laws.

The faux causality problem

Moreover, the Energy Balance Theory relies on an unfounded attribution of causality. It is easy to understand this point, just by comparison with any other growth in a biological system. What does the Energy Balance Theory tell us about conditions such as fatty liver, muscle hypertrophy, giantism or a tumor’s growth? What does it tell us about how anabolic steroids work? All of those situations represent the growth of tissues inside of the body, and therefore they represent energy accumulation in one or several tissues, just as obesity does.

Fatty Liver

Fat accumulates in the liver, therefore

it is an incontrovertible fact of physics that fatty liver happens when calorie intake exceeds expenditure […] the laws of physics ensure that any person will reverse its fatty liver if calorie intake is reduced sufficiently

it is an incontrovertible fact of physics that weight increases when calorie intake exceeds expenditure […] the laws of physics ensure that any obese person will lose weight if calorie intake is reduced sufficiently

Giantism

Your body can’t grow unless you eat more than you expend:

An imbalance between energy intake and energy expenditure is the primary etiology for giantism.

An imbalance between energy intake and energy expenditure is the primary etiology for excess weight gain.

Muscle mass

Muscle tissue can’t grow unless there is a caloric inbalance:

Muscle hypertrophy is defined as a state of increased muscle mass resulting from chronic nutrient excess, where energy intake significantly exceeds energy expenditure

Obesity is defined as a state of increased adiposity resulting from chronic nutrient excess, where energy intake significantly exceeds energy expenditure

Tumor

A tumor can’t grow unless more energy comes in than gets out:

A key determinant of a tumor’s growth is the balance between ingested calories and the body’s basal energy expenditure. The tumor’s growth therefore results when small positive energy balances accumulate over a long period of time

A key determinant of obesity is the balance between ingested calories and the body’s basal energy expenditure. Obesity therefore results when small positive energy balances accumulate over a long period of time

Anabolic steroids

Do anabolic steroids increase your muscle mass by making you hungry or sedentary?

if anabolic steroids don’t increase energy intake […], and don’t decrease energy expenditure, then how exactly are they supposed to cause energy accumulation in the body as fat? There is no energy fairy

if insulin doesn’t increase energy intake [… ], and doesn’t decrease energy expenditure, then how exactly is it supposed to cause energy accumulation in the body as fat? There is no energy fairy

Your energy expenditure is not a controllable input of the system

The Energy Balance Theory hoax is supported with rethorical fallacies where the energy expenditure is alluded as if it were a controllable input of the equation. It is not. If both energy intake and energy expenditure are considered inputs of the system, and if the decepcion explained above is used (i.e. considering only the energy stored in a specific tissue), a false impression of causality is created:

When calorie expenditure decreases and calorie intake increases, the energy balance equation leaves only one possible outcome: fat gain (source)

When calorie expenditure decreases and calorie intake increases, the energy balance equation leaves only one possible outcome: fatty liver or muscle hypertrophy or giantism or a tumor’s growth or you are pregnant and the fetus grows

As explained above, to assume a result for an output (“calorie expenditure decreases”) is cheating. It is not an input we can control.

When calorie intake increases, in the case where the calorie expenditure decreases the energy balance equation leaves only one possible outcome: fatty liver or muscle hypertrophy or giantism or a tumor’s growth

The energy balance equation can NEVER be used to predict the response from a living tissue to a stimulus, because that law has nothing to do with biology. Its use related to the study of obesity is based on rethorical fallacies and it is unwarranted.

Does this mean that the First Law of Thermodynamics is not valid in a biological system?

That idea is not correct: the First Law of Thermodynamics is always fulfilled, and, therefore, it is also fulfilled in biological systems. It is the Energy Balance Theory what is a fraud, because it is both a misapplication and a misinterpretation of what the First Law of Thermodynamics says.

The pseudoscience is the pretension that the Energy Balance Theory is rightfully derived from the First Law of Thermodynamics and that, therefore, it must be used to deduce causes and solutions for obesity. The Energy Balance Theory is a hoax and it can’t be used for that purpose, just as it is clearly inappropriate to deduce how to cure your fatty liver, how to increase your muscle mass or how to treat a kid that suffers from giantism. Obesity is not a special condition.

Ultimately, obesity reflects energy imbalance, so the major areas for intervention relate to dietary intake and energy expenditure, for which the main modifiable component is physical activity (source)

Giantism also reflects energy imbalance, right? What are the major areas for intervention in that case? A tumor’s growth also reflects energy imbalance, right? What are the major areas for intervention in that case?

Further reading:

“Las excusas no queman calorías”

En el vídeo este señor nos llama a los obesos “vagos pedazos de mierda” (“lazy pieces of shit“). Pero, por favor, no caigamos en la trampa: no centremos la atención en sus insultos. Lo que realmente hace daño del discurso de este señor es el argumento:

Me gustaría señalar el elefante en la habitación. El elefante en la habitación eres tú: eres una mujer gorda. Y estás gorda por una razón: quemas menos calorías de las que consumes. Aquí tengo una idea fantástica para una dieta: quema más calorías de las que ingieres.

Nuevamente, creo que es contraproducente centrarnos en el insulto (llamar “elefante” a una mujer obesa sólo demuestra la catadura moral del sujeto). No porque no haya razones para reprocharlo, sino porque, en mi opinión, el verdadero daño lo hace con el “argumento”.

La atribución de controlabilidad

Comportamientos execrables como el que hemos visto en el vídeo son posibilitados por la gran mentira: la teoría del balance energético. Esa teoría nos explica por qué engordamos (“has quemado menos calorías de las que has consumido”) y qué tenemos que hacer para adelgazar (“quemar más calorías de las que consumimos”). Y el corolario es que sabes lo que tienes que hacer para no engordar y sabes lo que tienes que hacer para adelgazar, por lo que tienes el control de tu peso corporal. Engordar es tu responsabilidad, por no haber sabido rectificar a tiempo tu mal comportamiento, y no adelgazar sólo demuestra tu falta de interés en tener salud. Éste es el mensaje realmente destructivo, no tanto los insultos, sin ánimo alguno de disculparlos. Cualquiera que pasee un poco por blogs de gente que intenta perder peso se dará cuenta de cómo ese discurso está interiorizado en la mente de los/las obesos/as: se culpan de no lograr resultados, empleando expresiones como “tengo que dejar de poner excusas“, “tengo que dejar de engañarme a mí misma“,”si no adelgazo es porque no quiero“, o expresiones de autoculpabilización similares, que denotan que creen saber lo que tienen que hacer.

Disculpar la conducta del obeso hablando de que es muy difícil resistirse al “entorno obesogénico“, no hace ningún favor, pues es reforzar el mensaje de que el obeso sabe qué tiene que hacer y que el problema está en su conducta. Hay que combatir esa trampa y seguir informando de la inefectividad del tratamiento (ver).

“Las excusas no queman calorías”

En temas de obesidad, hasta el más tonto cree entender lo que dicen las leyes de la física: “no puedes engordar si no comes de más”. Creemos saber que “quemar calorías” es la solución: come menos y/o haz más ejercicio (ver). Y si la gente no consigue adelgazar, será porque comen más de lo que dicen, o sea porque en realidad no siguen la dieta. Tienen un problema de comportamiento: no pueden controlar el apetito y acaban comiendo “de más”. Que busquen la ayuda profesional de un psicólogo (ver). Si no pueden evitar que sus hijos engorden, que el estado intervenga (ejemplo).

“Soy obeso y la culpa es de la sociedad”. Victimismo, elemento característico de la gente con sobrepeso

Deja de poner excusas, es tu responsabilidad hacer lo que sabes que tienes que hacer para adelgazar“. En nuestra arrogancia, sólo estamos pensando en por qué falla el obeso (ver,ver). Pero, ¿y si es el consejo lo que es erróneo? ¿Y si todo lo que el obeso cree saber sobre las causas y soluciones a la obesidad, no es más que una gran estupidez propagada por “científicos” ineptos y “profesionales” de la salud incompetentes? En mi opinión, no somos más que asnos con ropa (ver), incapaces de darnos cuenta de nuestras propias limitaciones intelectuales e incapaces de considerar que posiblemente no somos ni más inteligentes, ni más responsables, ni tenemos más fuerza de voluntad que una persona obesa. Simplemente no entendemos nada y ni siquiera tenemos la inteligencia suficiente para plantearnos si somos nosotros los equivocados.

As I watch this or that obese person waddle down a sidewalk, I realize that I know none of the answers to any of these questions, which makes me feel utterly unqualified to impose any judgment on their moral character. Instead, I find myself thinking how difficult it must be to be them (fuente)

Cuando veo una persona obesa por la calle, me doy cuenta de que no conozco ninguna de las respuestas a esas preguntas, lo que me incapacita para realizar ningún juicio sobre su carácter moral. Más bien lo contrario, me lleva a pensar lo difícil que debe de ser para ellos.

Leer más:

El alto coste de la falsa esperanza en el tratamiento de la obesidad (2 de 2)

If at First You Don’t Succeed. False Hopes of Self-Change

Artículo de 2002. Algunos extractos del artículo, y mi traducción a continuación:

the primary internal attribution used by failed dieters is (lack of) effort. Dieters conclude that they did not try hard enough or try hard for long enough. The “not long enough” attribution is fostered by the dynamic of dieting, which usually involves an initial phase of gratifying weight loss followed by a second (asymptote) phase in which weight loss slows and then stops, and then by a third phase of weight regain. […] Because the defense of body weight is usually not activated until some considerable weight has been lost, the relatively easy first phase gives way to the more difficult second phase; the same effort that produced noticeable weight loss in the first phase may produce no weight loss in the second phase. Yet the delayed onset of resistance to weight loss is easy to misinterpret as a matter of exhaustion of effort. Dieting becomes more difficult as it progresses, even if a constant effort is maintained, but the dieter may be tempted to assume that the difficulty of dieting remains constant and that therefore the problem must stem from declining effort. Thus, the stage is set for an attribution of insufficient effort; in fact, those who fail at resolutions to change actually claim to have less willpower than do those who succeed (Norcross et al., 1989).

the promoters of the diet in question have a vested interest in blaming the dieter rather than the diet. If the dieter consults the diet promoter—be it her doctor, her friend, or the clinic where the diet program was obtained—she is likely to be told that she is at fault, in what amounts to a classic instance of blaming the victim (Ryan, 1976). The victim, who has supposedly failed to make the full effort required for success, has before her the opportunity to redeem herself by trying harder next time. Failure is due to an attributionally unstable characteristic (effort) and is therefore correctable.

Confidence would appear to conduce toward success in cases where, without the effort inspired by confidence, failure would be the likely outcome. Confidence, however, is not omnipotent; some obstacles cannot be overcome, despite the prevalent belief that if one tries hard enough, one can achieve anything.

Overconfidence is at the heart of the false hope syndrome. If it were possible, realistically, to accomplish the goal, then the hope would not be false. What we have described, however, is a process whereby the indicators that the task may be beyond one’s capacity are ignored, rebutted, or distorted, with the result that people convince themselves that they can in fact do it, no matter how solid the evidence to the contrary may be. Thus, whereas optimism is generally associated with positive outcomes, optimistic beliefs that turn out to be wrong can be costly

la atribución interna primaria utilizada por los que han hecho dieta y no han tenido éxito es (falta de) esfuerzo. Esas personas concluyen que no se esforzaron suficientemente o no se esforzaron durante el tiempo suficiente. La atribución “durante tiempo insuficiente” es fomentada por la dinámica de la dieta, que suele implicar una fase inicial gratificante de pérdida de peso seguida de una segunda fase (asíntota) en la que la pérdida de peso se ralentiza y luego se detiene, y luego por una tercera fase de recuperación de peso. […] Debido a que la defensa del peso corporal por lo general no se activa hasta que se ha perdido un peso considerable, la primera fase relativamente fácil da paso a la segunda fase más difícil; el mismo esfuerzo que produjo una pérdida notable de peso en la primera fase puede no producir pérdida de peso en la segunda fase. Sin embargo, el retraso en la aparición de la resistencia a la pérdida de peso es fácil de interpretar como una cuestión de agotamiento del esfuerzo. La dieta se vuelve más difícil a medida que progresa, incluso si se mantiene un esfuerzo constante, pero el que está haciendo la dieta puede estar tentado a asumir que la dificultad de la dieta sigue siendo constante y que, por lo tanto, el problema debe derivar de un esfuerzo en declive. Así, la escena está preparada para una atribución de esfuerzo insuficiente; de hecho, aquellos que fracasan en las resoluciones para cambiar realmente afirman tener menos fuerza de voluntad que los que tienen éxito (Norcross et al., 1989).

los promotores de la dieta en cuestión tienen un interés investido en culpar al obeso en lugar de a la dieta. Si el obeso consulta al promotor de la dieta — ya sea su médico, su amigo, o la clínica donde se obtuvo el plan de dieta — es probable que le digan que él es culpable, en lo que equivale a una instancia clásica de culpar a la víctima (Ryan, 1976). La víctima, que supuestamente no ha realizado el esfuerzo completo necesario para el éxito, tiene ante sí la oportunidad de redimirse esforzándose más duro la próxima vez. El fracaso es debido a una culpabilizable característica inestable (esfuerzo) y es, por lo tanto, corregible.

La confianza podría conducir hacia el éxito en los casos en que, sin el esfuerzo inspirado por la confianza, el fracaso sería el resultado probable. Sin embargo, la confianza no es omnipotente; algunos obstáculos no pueden ser superados, a pesar de la creencia predominante de que si uno se esfuerza lo suficiente, uno puede lograr cualquier cosa.

La sobreconfianza está en el corazón del “síndrome de la falsa esperanza”. Si fuera posible, realista, lograr la meta, entonces la esperanza no sería falsa. Sin embargo, lo que hemos descrito es un proceso mediante el cual los indicadores de que la tarea puede estar más allá de la capacidad de uno son ignorados, refutados o distorsionados, con el resultado de que la gente se convence de que pueden hacerlo, sin importar cuán sólidas sean las pruebas de lo contrario. Por lo tanto, mientras que el optimismo se asocia generalmente con resultados positivos, las creencias optimistas que resultan ser erróneas pueden ser costosas

Canadian Obesity Network. Algunos derechos reservados

Mi comentario

los indicadores de que la tarea puede estar más allá de la capacidad de uno son ignorados, refutados o distorsionados, con el resultado de que la gente se convence de que pueden hacerlo, sin importar cuán sólidas sean las pruebas de lo contrario

Decirle a alguien que la meta es alcanzable con esfuerzo, puede ayudar cuando es cierto que es cuestión de esfuerzo. Pero cuando no se sabe si es así, ocultar la evidencia, los datos, que dicen que el objetivo puede estar más allá de lo alcanzable con simplemente proponérselo, no sólo no ayuda, sino que hace daño.

El hecho de que la dieta hipocalórica produzca pérdida de peso los primeros meses (ver) permite que se engañe al obeso haciéndole creer que con esfuerzo puede lograr el objetivo. Todo está preparado para que cuando, al cabo de unos pocos meses, la dieta deje de funcionar, exista un claro culpable: el obeso ha decaído en su esfuerzo.

La industria de la dieta culpa a la víctima del fracaso de la dieta. Eso es lo que significa hablar de todas las tentaciones que se tienen alrededor (de forma nada inocente usan el término “entorno obesogénico“) y perdonar la vida al obeso diciéndole que es muy difícil resistir la influencia del entorno. El mensaje, que podemos resumir como “no puedes ser como Rocky” (ver,ver), no es ninguna ayuda, sino todo lo contrario: refuerza el dogma de que el objetivo es alcanzable con esfuerzo: es insistir en la atribución de control. Pero la realidad es que se le están ocultando al obeso todos los datos que indican que perder peso no es algo que esté bajo su control, al menos con el método “oficial” (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Además de saber que la evidencia científica dice que el método no funciona, el obeso NECESITA saber que ese método —la dieta hipocalórica— no deriva de las leyes de la física, sino que es pseudociencia fruto de graves errores de razonamiento.

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