Categoría: Historias reales

¿Talla L? Sí, gracias

Ayer por la mañana fui a donar sangre. Al terminar de rellenar el cuestionario inicial (comprobación de que no hay impedimento aparente para donar) la mujer que me atendió me ofreció una camiseta de publicidad de la donación de sangre.

— [Me mira un momento] ¿Talla L?

— Sí, gracias.

¡Me mira y me ofrece talla L!     OO EE OO EEE OO EEE OO EEE

La talla L me viene perfecta, pero gran parte de las camisetas que tengo en el armario son XXXL. Posiblemente podría haber usado alguna talla menos, pero cuando estás rellenito no es cuestión de llevar ropa ajustada. O por lo menos a mí no me hacía ninguna gracia llevar ropa ajustada. Ahora sí me apetece.

En ese momento me miden la tensión. Pregunto cuál es la cifra. 11/7, me dice. «La tienes perfecta» comenta la mujer que la ha medido.

Una vez terminó la extracción de sangre, otra mujer me dice que tengo que beber algo. Ahí es donde suele estropearse todo…

— Tienes que beber algo antes de irte

— Sí, claro. Ahora bebo algo [bien por mi parte: no digo «agua»]

— ¿Qué quieres? Tiene que ser algo azucarado.

— Agua está bien. Siempre bebo agua y nunca me ha pasado nada.

— Pues al menos cógete uno de los bocadillos.

— He quedado para almorzar con un amigo.

Mi amigo almorzó medio bocadillo y una coca-cola zero. Yo tomé un café solo sin edulcorante. Pasé el resto del día sin ningún síntoma de nada.