Fat Head Kids

naughton

Hace un par de días me llegó el libro (el primer capítulo se puede leer aquí). Tom Naughton lo ha escrito, su mujer Chareva lo ha ilustrado, y ahora mismo se están dedicando a preparar la versión película del libro. Tom Naughton es un comediante que hizo el interesante documental “Fat Head“. Si no me equivoco, se gana la vida como programador informático. Su blog de temas de nutrición: http://www.fathead-movie.com/

Lo he comprado para mi hija pequeña (10 años), aunque a la vista del primer capítulo, que es lo único que he leído, intuyo que las explicaciones van a ser demasiado complicadas para ella. Mi objetivo en este momento es que no se sienta presionada y que nazca de ella ponerse a leer, es decir, la dificilísima tarea de estarme calladito y esperar acontecimientos.

Denunciemos a los verdaderos culpables

¿Por qué nos ha de importar cómo un niño se ve a sí mismo o cómo le ve su madre? Los autores del artículo citado por este señor nos explican la relevancia:

Nosotros planteamos que podría existir una distorsión de la imagen corporal inversa a los que ocurre en los trastornos de la conducta alimentaria. Postulando que la madre de niño con sobrepeso u obeso, podría ver a su hijo con una contextura menor de lo que es su índice de masa corporal (IMC) real, generando que no se preocupen adecuadamente de sus hábitos de ingesta, y en consecuencia perpetuándose el hecho que sus hijos mantengan un peso superior a lo normal para su talla y edad. (Fuente)

Estos señores no saben qué está causando la obesidad en los niños, pero a partir de un dato observacional conjeturan una cadena de causalidad que culpa a las madres de la obesidad de sus hijos ¡por falta de preocupación! (¡las madres!) Si se hubieran preocupado por la salud de sus hijos, habrían puesto en marcha las medidas que saben que tienen que tomar para prevenir la obesidad.

Lo que quiero resaltar con esta entrada es el hecho de que los “expertos” en obesidad no cuestionan sus recomendaciones. Se plantean cómo hacer llegar su mensaje a la población, cómo explicarlo para que lo asimilemos (porque al parecer somos cortitos y no entendemos las cosas) y cómo conseguir motivar a la gente para que actúe de forma responsable (porque evidentemente es nuestro comportamiento lo que nos hace obesos). Pero ¡nunca cuestionan su mensaje! Nunca se plantean si son ellos los que en realidad están generando el problema con recomendaciones erróneas (ver). Para ellos, el foco de atención está puesto exclusivamente en el obeso (sus hábitos, sus creencias, sus percepciones, sus motivaciones, etc.) y en el entorno en el que vive el obeso.

No caigamos en la trampa. Hagamos la pregunta que los “expertos” no hacen:

¿realmente la población está recibiendo información veraz sobre cómo tiene que comer para evitar la obesidad o qué tiene que hacer para perder peso una vez el problema ya se ha presentado?

No aceptemos que se dé por supuesto que el tratamiento/recomendación es correcto y que si no está funcionando es porque la gente no colabora aplicándolo, y centremos la atención en el tratamiento. Porque si las recomendaciones “oficiales” son erróneas, si el obeso no sabe en realidad cómo comer de forma saludable ni cómo corregir su problema de peso, si la culpa no es de la víctima, al culparla no sólo no se avanza en la resolución del problema sino que además se crea una presión social que está dañando la salud física y mental de esas personas (ver,ver,ver): es añadir daño al daño.

Es difícil impulsar medidas para paliar el problema si los afectados piensan que es algo que no va con ellos, por lo que un paso fundamental es enseñar a reconocer la enfermedad (fuente)

¿Nos damos cuenta de cómo los expertos no cuestionan sus creencias? Toda la atención centrada en el obeso: lo que piensan, lo que entienden, lo que hacen. Pero ellos y sus recomendaciones nunca están entre los “sospechosos habituales”.

Hablemos del tratamiento

¿Cuáles son las medidas que, según estos “expertos”, esas madres no han aplicado porque no se han dado cuenta de que sus hijos estaban engordando?

  • 5 comidas diarias
  • El desayuno es la comida más importante del día
  • La dieta debe estar basada en las harinas de cereales. En una dieta equilibrada el 50-60% de la energía proviene de los hidratos de carbono
  • Hay que adaptar la ingesta energética al gasto energético, o, en otras palabras, que puedes consumir todo aquello que te apetezca, mientras luego lo quemes
  • Debe controlarse el contenido calórico de los alimentos y en este sentido hay que tener en cuenta que las grasas aportan muchas más calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos
  • No hay alimentos buenos y malos, sino buenas o malas dietas. Todos los productos en su debida medida pueden formar parte de nuestra alimentación
  • Si se está subiendo de peso, hay que seguir con la misma dieta pero reducir un poco el tamaño de las raciones y aumentar la actividad física, haciendo todos días al menos media hora de ejercicio

¿La patética y estúpida pseudociencia del balance energético y la demencial pirámide nutricional de las harinas? ¿Son esas las medidas saludables que esas madres no han aplicado? ¿Vemos el problema? ¡Culpabilizan a las madres de esos niños, cuando lo que esas madres creen saber sobre nutrición, lo que han aprendido de los “expertos”, es la receta perfecta para engordar!

Ves que tu hijo está cogiendo peso, aplicas lo que crees saber sobre lo que es una alimentación saludable (más pan, más pasta, más plancha, menos fritos, comiendo a todas horas productos sin grasa bajos en sal, raciones más pequeñas, que se apunte a un equipo deportivo, etc.), y como esas ideas son erróneas la salud del niño no sólo no mejora sino que cada vez está peor. Y te acostumbras a su nuevo peso, lo que según los “expertos” te delata como culpable de su obesidad. A mí no me parece que se pueda descartar “porque sí” que sea esto lo que está sucediendo.

Insisto en el mensaje principal de esta entrada: no aceptemos entrar en un debate viciado en el que las recomendaciones oficiales no son cuestionadas. Esas recomendaciones son con toda probabilidad la causa directa del problema de peso que tenemos. ¿De verdad el planteamiento es que los niños están gordos porque sus madres no se han preocupado de su alimentación al no percibir el sobrepeso? ¿En serio tienen la desvergüenza de acusar a las madres de dañar la salud de sus hijos, sin previamente haber cuestionado sus propias recomendaciones?

Dejemos en paz a las madres y hablemos de la incompetencia de los “expertos” en nutrición y del fundamento de las recomendaciones que esas madres han recibido. Hablemos de cómo la población ha sido engañada durante décadas por estos necios pretenciosos. ¿Quieren encontrar culpables? No hace falta que vayan muy lejos a buscar: ellos han causado este problema.

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Harto y asqueado

Esta campaña publicitaria nos parece mal, porque entendemos que la delgadez extrema es una “enfermedad” que debe ser tratada, no “promocionada” entre los/las más jóvenes. El mensaje deseable es que las personas que sufren esta condición deben buscar ayuda de un/a profesional.


Y ahora lo comparamos con esta otra campaña publicitaria. Peor aún, porque ¡la obesidad mata más que la anorexia!

Porque las mujeres no pueden recibir el mensaje de que tener esos cuerpos “plus-size” es normal. Si se “normaliza la obesidad” las mujeres no van a tener incentivo por “comer menos y moverse más”, que es lo que tendrían que hacer.

¿Es la obesidad un problema de comportamiento?

¿Saben las mujeres obesas qué es lo que tienen que hacer para perder los kilos que les sobran? No es una pregunta retórica: ¿puede alguien decirme cuál es exactamente ese tratamiento que esas mujeres saben que funciona pero que no quieren aplicar? Acompañado de la evidencia científica de que eso funciona, por favor.

Una persona pasada de peso no necesita motivación, necesita un tratamiento que funcione. Pero no sólo no les damos ese tratamiento, sino que nos comportamos como si existiera y se negaran a aplicarlo. Y las culpabilizamos cruelmente de su condición. Yo debo de ser de otro planeta, pero, ¿qué mujer no querría tener un cuerpo saludable y “normal”? Seguramente, ¡más que los hombres! ¿A quién se le ocurre pensar que conocen el remedio pero no quieren aplicarlo? ¿A quién se le ha ocurrido la genial idea de que una mujer desearía ser obesa para parecerse a una modelo “plus-size”? ¿Cuál es el peligro real de la visibilidad? ¿Que sean felices siendo como son? ¿En qué mente cabe que aceptar la diversidad sea equivalente a promocionar lo que nadie desea?

Como sociedad, no estamos siendo capaces de ofrecer un tratamiento que funcione ni de ofrecer unas pautas que prevengan la obesidad. A falta de que la población tenga información correcta, la obesidad no es un problema de comportamiento, es un problema de malnutrición, creado, en mi opinión, por esos “sabios” que creen que las leyes de la física dan las respuestas para tratar el problema y que tienen interés económico en fomentar el mensaje de que sí se conoce un tratamiento efectivo para la obesidad.

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The Minnesota Starvation Study

I’m going over some aspects of The Minnesota Starvation Study, an experiment that has been commented previously in this blog (see,see,see).

“The Minnesota Starvation Study”

The objective of the experiment was to study the recovery phase from a malnutrition condition. In order to do so, first weight loss was induced by caloric restriction and physical exercise. The duration of this first phase was 6 months. After those 6 months, the researchers tested different options in the weight recovery phase.

According to the researchers, the rate of weight loss in the first phase approached zero after 24 weeks (see):

The “ideal” relation between body weight and the course of semi-starvation was believed to be that in which the rate of weight loss would change at constant rate to reach zero change at the end of 24 weeks

Mathematically, the general curve required for weight versus time is represented by a parabola with vertical axis and zero slope at 24 weeks.

Note that the researchers tell us that the body weight evolved in such a way that at week #24 there was no weight loss: “zero change”, “zero slope”.

In the picture below we can see the evolution of the body weight of the participants (white dots) and the energy intake during that period (black dots):

minesota.png

The important fact here is the participants always followed a hypocaloric diet and they stopped losing weight. They went from consuming 3150 kcal/day at the baseline to consuming about 1750 kcal/day. Taking into account only the energy intake, they applied a caloric restriction of around 1400 kcal/day:

It must be noted that the present subjects changed from a control average of 3150 Cal. to a semi-starvation average of 1755 Cal.; this represents a potential deficit of 1395 Cal. per day.

After allowing for all individual adjustments in the diet, the average individual daily intakes averaged, for successive months, 1) 1834, 2) 1833, 3) 1766, 4) 1661, 5) 1694, 6) 1764 Calories.

In short, they are living in a facility, their intake is absolutely controlled, they are eating much fewer calories than they used to, and they are also doing physical exercise (therefore, their enegy expenditure is supposed to be high) (see),

The participants were expected to walk 22 mi (35.4 km)/wk and expend 3009 kcal (12552 kJ)/d.

But after 6 months of caloric restriction, although they still have body fat they could lose, they are not losing any more weight. I want to insist on this: they are “eating a lot less” and they are not losing weight.

As I said above, the official goal of the experiment was to analyse the best way to recover from a malnutrition condition. From 6 months (time point S24 in the graph below) onwards, the energy intake was gradually increased. At time point R12, although the participants always had consumed less calories than they used to (red lines in the picture remained always below 100%), they had already recovered almost all the body fat (point marked with arrows on the solid curve) that they had previously lost.

minesota2

In this study:

  • weight loss reaches a plateau, although the caloric restriction is maintained and there is still body fat that can be lost
  • under caloric restriction conditions, body fat accumulation has been promoted and although the participants never stopped following the calorie-restricted diet, they gradually increased their body fat

magia

When you are “eating less and moving more”, but you reach a plateau, your options are: keep on following the diet and slowly regain the previously lost weight, or you can start consuming a normal amount of food and you will regain the lost weight faster.

“Lo importante es querer”

Una familiar mía ha padecido obesidad durante los últimos años. También su marido tenía sobrepeso. Aunque han ido cambiando su forma de comer gradualmente, gracias a los cambios que han hecho en los últimos meses él ya tiene un peso normal y ella ha perdido 18 kg (y quiere perder una decena más).

¿Lo han conseguido siguiendo mis consejos? No exactamente. Desde luego conocen mi experiencia, conocen el blog, y conocen mis ideas. Y también saben que hago lo que digo, porque lo ven en las comidas familiares. Supongo que ver que yo he sido capaz de adelgazar y de mantenerme delgado durante varios años puede haber influido en cómo han evolucionado en su búsqueda de soluciones. O en el hecho de que haya existido esa búsqueda de soluciones. Cuando yo adelgacé, ellos pensaban en “moderación” y no comer ciertos productos les parecía “radical”. Un par de años después su discurso es diferente: alaban la dieta cetogénica con la que están consiguiendo resultados y están convencidos de que no pueden volver a comer como antes, si quieren mantener el peso.

Estas navidades ella comentó durante una cena que, en su opinión, lo importante era querer. Yo respondí que no estaba de acuerdo, que lo importante era estar correctamente informados.

efforts-and-courage-are-not-enough-without-purpose-and-direction

Los esfuerzos y el coraje no son suficiente si carecen de propósito y dirección.

¿Es que mi familiar no se está esforzando? Sí, se está esforzando, pero seguro que también se esforzó cuando intentó adelgazar, sin éxito, en el pasado. Lo que ha cambiado es la dirección en la que se está produciendo ese esfuerzo. Y también han cambiado los resultados, lo que ha hecho que no se conforme con el resultado obtenido, sino que quiera seguir esforzándose para acercarse aún más a un peso normal. Seguro que cuando el método no le daba resultados, no tenía la misma motivación por seguir esforzándose. No es el esfuerzo la clave del éxito, sino el cambio de dirección gracias a una mejor información.

También importa la procedencia de esa información. No es lo mismo que sea el médico el que te diga que una dieta cetogénica te puede servir para adelgazar y que no es ningún problema para la salud, que que esa misma información la obtengamos de un blog de autor anónimo, al tiempo que la comunidad médica nos dice que esas dietas son peligrosas y que lo saludable es la pirámide nutricional de las harinas.

Responsabilizando a la víctima

para perder peso debe haber una verdadera implicación por parte del paciente y debe buscar un equilibrio en su propia autoexigencia (fuente)

El mensaje es clarísimo: es el cliente el que falla. Las claves son su “verdadera implicación” y el “equilibrio en su autoexigencia”. ¿Y de que el método que se recomienda haya fracasado sistemáticamente en los experimentos científicos, no se dice nada?

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Felices fiestas

– He hecho flan casero. Te he traído un poco. ¡Está muy bueno!

– ¿Qué lleva?

– Nada. Huevos, nata, queso cremoso. Eso es todo

– ¿Qué más?

– Nada más… bueno, un poco de edulcorante, pero, nada, unas gotitas

– ¿Qué edulcorante?

– Uno líquido que tengo en casa

– ¿Qué edulcorante?

– No lo sé, pero vamos, lo venden en Mercadona.

– No quiero flan, gracias.

– Pero Vicente, si no lleva nada.

– ¿No sabes qué le has puesto y dices que no lleva nada? Da igual, me da igual comer flan.

 

¿Exagerado? ¿Extremo? Más bien desinteresado.

¿Fuerza de voluntad? La que hace falta para no tomar lo que no tienes deseo de tomar: ninguna.

¿Sacrificio? El que haría si comiera algo que no me atrae, por quedar bien.

El que ofrece, lo hace pensando que al otro le aporta comer lo ofrecido. Cierto bajo su punto de vista, pero no bajo el mío.

Tengo claro que estas fiestas van a ser como las tres anteriores: voy a disfrutar de los amigos, voy a disfrutar de la familia, voy a disfrutar del deporte, y voy a disfrutar de la comida. Pero sin salirme ni un ápice de mis esquemas en temas de comida. Ninguna necesidad tengo. Hoy he jugado un rato al tenis y al pádel con los amigos. Mañana volveré a jugar al tenis. Ésta es mi forma de hacer algo especial en Navidad. Éstas son mis prioridades.

¡Felices fiestas a todos!

De parte de un espartano.