“Sustituir azúcares simples por carbohidratos complejos NO produce una reducción en el peso corporal”

 

Vamos a echarle un vistazo a ese metaanálisis.

Dietary sugars and body weight: systematic review and meta-analyses of randomised controlled trials and cohort studies

Metaanálisis que considera a) 19 estudios ad-libitum (no se pide control de la cantidad de comida) y b) 11 estudios isocalóricos.

a) Estudios ad-libitum

Se encontró una clara relación entre consumir menos azúcares y reducción en el peso corporal y también entre incrementar el consumo de azúcares y aumentar el peso corporal.

In trials of adults with ad libitum diets (that is, with no strict control of food intake), reduced intake of dietary sugars was associated with a decrease in body weight (0.80 kg, 95% confidence interval 0.39 to 1.21; P<0.001); increased sugars intake was associated with a comparable weight increase (0.75 kg, 0.30 to 1.19; P=0.001).

Es muy relevante que esa relación se vio mucho más claramente cuando los estudios tenían mayor duración. Un estudio de corta duración puede concluir que un efecto no es relevante por culpa de la corta duración del estudio, no porque el efecto no exista.

b) Estudios con sustitución isocalórica

En 8 de los 11 experimentos isocalóricos no se llega a los 2 meses de duración. 8 de los 11 están basados en participantes que sufren diabetes:

Como decía, únicamente 3 estudios tienen al menos 2 meses de duración. Esos 3 estudios son Grigoresco et al. 1988, Osei et al. 1989 y Santacroce et al. 1990. Como vemos en la Figura 5 del metaanálisis, resultado neutro para dos de ellos y contrario a los azúcares simples en el tercero:

De forma resumida, éstas son las características de esos tres estudios:

Participantes Azúcar usado Duración
Grigoresco et al. 8 (cruzado) T2D Fructosa (30g) 2 meses
Osei et al. 11 (cruzado) T2D Fructosa (60g) 6 meses
Santacroce et al. 12 (cruzado) T1D Sacarosa (30g) 2 meses

En total se trata de sólo 31 personas, la tercera parte de ellos diabéticos tipo 1. Dos de los estudios son de 2 meses de duración en los que tan sólo 30 g de azúcares simples son sustituidos por otro tipo de azúcares (pan en el de Santacroce). ¿Con esa duración, ese número de participantes y ese mínimo cambio en la dieta nos sorprendería no encontrar diferencias entre grupos? ¿Qué conclusiones se pueden sacar de experimentos de tan baja calidad?

Por otro lado, el estudio de Grigoresco et al. estaba basado en una dieta de unas 1500 kcal, lo que entra en contradicción con las bases de selección de artículos indicadas por los propios autores del metaanálisis, que aclaran que no quieren resultados de experimentos de pérdida de peso pues su objetivo es ayudar a crear recomendaciones para la población general, no dietas para gestionar la obesidad:

  • “Fructose could be taken at any time during the day as part of the 1400-1600 kcal allowed diet”
  • Interventions designed to achieve weight loss were excluded […] the ultimate aim of the review wasto facilitate the development of population based recommendations rather than nutritional recommendations for the management of obesity.

Es decir, que según su propio criterio ese experimento con dieta hipocalórica no debería ser sido incluido en la revisión. En cualquier caso, en ese experimento se está mezclando el efecto del cambio dietario con el efecto a corto plazo de la reducción en la cantidad de comida. Como ellos mismos argumentan, ¿van a sacar de ahí recomendaciones para la población que no está intentando perder peso? Son sus propios argumentos.

El estudio de Osei et al. es el único de 6 meses de duración y de los tres es el que sustituye una mayor cantidad de azúcares simples (60g en forma de fructosa). Es el único de los tres que encuentra diferencias en el peso corporal:

Como vemos los pesos corporales de partida no eran los mismos con ambas dietas por lo que es falso que la diferencia entre dietas sea de 2.5 kg: el cambio en el peso corporal fue de +1.8 kg con una dieta y -1.3 kg con la otra, es decir una diferencia de 3.1 kg.

Mean body weight did not change significantly during fructose supplementation (87.7 ± 7.6 vs 89.5 ± 5.0 kg) or on the normal diet (88.3 ± 5.8 vs 87.0 ± 6.0 kg) at month 0 vs 6, respectively. At 6 months, mean body weight was not significantly different between fructose and normal diet (89.5 ± 5.0 vs 87.0 -1- 6.0 kg).

Cabe plantearse qué tipo de científico se fija sólo en el peso final a la hora de extraer los datos para comparar grupos, sin tener en cuenta los pesos de partida (ver).

En cuanto al estudio de Santacroce et al., los participantes sufren diabetes tipo 1. ¿Qué sentido tiene incluir en este metaanálisis datos de personas en las que el efecto de la comida en el medio hormonal está absolutamente alterado por un páncreas disfuncional y el uso obligatorio de medicación? Los participantes se inyectaron la misma cantidad de insulina con ambas dietas y su peso fue el mismo con ambas dietas. ¿Cómo se puede atribuir el resultado a lo que están comiendo? ¿Cómo se pueden extrapolar este resultado con fructosa al consumo de sacarosa a largo plazo en personas que sí tienen un páncreas sano capaz de segregar insulina en respuesta a lo que comen?

Mean daily insulin dose (calculated as the mean of 7 days in each subject) was 42 ± 2 IU (SE) with the control diet and 43 ± 3 IU with the sucrose diet (p<0.5). Body weight was 64 ± 3 kg (SE) at the end of the control diet and 64 ± 4 kg at the end of sucrose diet (p>0.7).

Aparte del hecho de que 2 de los 3 estudios no deberían estar en el metaanálisis, llama muchísimo la atención el peso asignado a los mismos. Es habitual usar la inversa de la varianza como medida de fiabilidad y asignar un peso a los estudios proporcional a la inversa de la varianza. De esa forma los resultados de estudios con pocos participantes suelen tener menos peso en el total de un metaanálisis que estudios con más participantes. Parece razonable, ¿verdad? Pero en este metaanálisis el estudio de Grigoresco et al., con sólo 8 participantes, tiene asignado un peso 170 veces mayor que el de Osei et al., que tiene 13 participantes y tres veces más duración. ¡¡¡170 veces mayor!!! ¿Tan fiable es un estudio con sólo 8 participantes y dos meses de duración? Como consecuencia de estos sorprendentes pesos, el estudio de Osei et al. es, a efectos prácticos, como si no estuviera y el global de la comparación es básicamente como considerar sólo el de Grigoresco et al..

Las conclusiones de los autores

Las conclusiones de los autores del metaanálisis son que en dietas ad libitum el consumo de azúcares libres influye en el peso corporal, pero que como esa relación no la han visto cuando las dietas son isocalóricas entonces se deduce que probablemente el azúcar engorda porque hace comer “de más”:

Among free living people involving ad libitum diets, intake of free sugars or sugar sweetened beverages is a determinant of body weight. The change in body fatness that occurs with modifying intakes seems to be mediated via changes in energy intakes, since isoenergetic exchange of sugars with other carbohydrates was not associated with weight change.

Es decir, deducen que los azúcares simples sí engordan pero para ellos esos ocho experimentos que no llegan a los dos meses de duración junto con esos tres estudios que he comentado con algo de detalle, con unos pesos sorprendentes en el metaanálisis, permiten deducir que el azúcar engorda porque hace consumir más calorías, no por ser esencialmente engordante.

The most obvious mechanism by which increasing sugars might promote weight gain is by increasing energy consumption to an extent that exceeds energy output and distorts energy balance

El mecanismo más obvio por el cual aumentar los azúcares podría promover el aumento de peso es aumentando el consumo de energía en una medida que exceda la producción de energía y distorsione el equilibrio energético

Mis conclusiones

Muy lamentable. Esta patata de metaanálisis no permite concluir que el azúcar sea engordante por sus calorías. La ecuación matemática del balance energético NO es un “mecanismo” fisiológico sino simple charlatanería cuando se usa en el estudio de la obesidad, pues se inventa una causalidad en la primera ley de la termodinámica (ver,ver,ver,ver,ver). Esta chapuza no se hace con ningún otro crecimiento de un tejido en un ser vivo y la primera ley de la termodinámica SIEMPRE es aplicable (ver). Da que pensar, ¿no? Que se engorda por consumir más calorías de las que se gastan es tan obvio como que las pirámides egipcias las construyeron extraterrestres. Pero bueno, éste es el nivelazo que tienen los “científicos” en el área de la obesidad y la nutrición.

Noticia de última hora: un metaanálisis demuestra que experimentos que de forma aislada son muy malos pueden ser mezclados en un batido sospechoso que algunos podrían encontrar sabroso por error.

 

NOTA: la sustitución isocalórica de fructosa o sacarosa por otros azúcares no necesariamente reduce el índice glucémico.

NOTA: me parece cuestionable que se combinen en un mismo metaanálisis sustancias como la glucosa, sacarosa y fructosa que son procesadas de muy diferente forma por nuestro cuerpo. Es más razonable concluir que no hay datos para hacer un metaanálisis en condiciones, que extraer conclusiones de un conjunto de datos inadecuado por inconsistente. Parece que en temas de nutrición no hay ningún tipo de filtro a la hora de publicar: “a broken peer-review system”, que decía alguien por ahí, con toda la razón del mundo.

NOTA: uno de los autores del metaanálisis es Jim Mann (ver,ver).

Leer más:

Anuncios

La ciencia es asín (XIII)

El texto que voy a comentar es de 1932, es decir, de hace 85 años, y fue publicado en una revista médica.

The treatment of obesity : a comparison of the effects of diet and of thyroid extract

NOTA: la traducción no es exacta, pero es bastante fiel. Se puede leer el original pinchando en el título del artículo.

Sabemos que un adulto sano mantiene un peso prácticamente constante durante largos periodos de tiempo, aunque sufra considerables variaciones en la cantidad de comida o los niveles de actividad física. Los que comen “de más” no necesariamente adquieren sobrepeso, ni tener poco apetito lleva a adelgazar. Nuestro metabolismo tiene una flexibilidad considerable y la comida que excede las necesidades inmediatas puede ser simplemente disipada en forma de calor. Si no fuera así, la obesidad sería prácticamente universal. El almacenamiento de 200 kcal diarias podría llevar a acumular 11 kg en un año. Este pequeño exceso podría venir de un vaso extra de leche o de una rebanada extra de pan con mantequilla. Un incremento de un 10% en una dieta de 2600 kcal podría provocar que un individuo obeso almacenara 10 kg en forma de grasa en un año. Esos pequeños excesos entran en la capacidad de deshacerse de ellos de una persona normal, pero en un individuo obeso la flexibilidad es menos evidente. No se ha explicado satisfactoriamente por qué esas calorías se convierten en grasa, en lugar de ser eliminadas, pero sea cual sea la causa de la anomalía, es un hecho obvio que siendo que el obeso sigue aumentando de peso, su ingesta de comida tiene que ser superior a sus necesidades diarias. No entender la causa de esta condición dificulta el tratamiento, pero, claramente, siendo que la ingesta supera al gasto, la terapia lógica es tratar de corregir el balance. Que se almacene más grasa corporal puede ser prevenido recortando la ingesta o haciendo que el cuerpo gaste más calorías. Mediante estas medidas debería ser posible gastar esas reservas de grasas. Es ampliamente reconocido que hacer dieta es un método exitoso de tratamiento y muchos regímenes han sido recomendados. Se puede aumentar la combustión de productos comestibles de dos formas — aumentando el nivel general del metabolismo o mediante un incremento del esfuerzo físico.

Sabes que lo normal es que el cuerpo se adapte a la comida ingerida, sin que haya engorde (ver). Sabes, por tanto, que engordar no es un problema simplemente de excesiva cantidad de comida. Sabes que el hecho de que se produzca engorde es una anomalía, por una causa que no entiendes: por alguna razón se está almacenando parte de la comida como grasa corporal. Y los síntomas, —posiblemente ausentes, posiblemente indetectables y con casi total probabilidad irrelevantes— son que (quizá) la persona que acumula grasa come más de lo que gasta.

Pensemos por un momento en un niño que sufre de gigantismo. Por una causa hormonal (anormal secreción de la hormona del crecimiento) su cuerpo está creciendo más de lo normal. Posiblemente está comiendo por encima de las necesidades energéticas normales de un niño para dar soporte a ese crecimiento extra. La terapia lógica, por tanto, “sea cual sea la causa” es corregir ese balance: hay que darle de comer menos comida y apuntar al niño a algún tipo de actividad física. Es decir, ¡¡¡¡se mantiene la causa hormonal!!!! del problema, con lo que los tejidos van a seguir creciendo de forma desproporcionada, pero además ahora tenemos un niño malnutrido y torturado. Y se nos dice que ¡ése era el tratamiento lógico! porque estaba comiendo más de lo que gastaba

¿Qué resultado obtenemos si tratamos el gigantismo con restricción de comida?

No, no es el tratamiento lógico, salvo que la lógica de tu cerebro no funcione muy bien. Es una estupidez COLOSAL. Es tratar de corregir un síntoma, al tiempo que se sigue sin actuar sobre la verdadera causa del problema, argumentando que no es necesario entender la causa, creyendo que no es importante corregir la causa.

Si, por ejemplo, la causa de engordar es algo que hay en la comida, seguir comiendo lo mismo pero en menor cantidad ¡¡¡no elimina el estímulo!!!, sólo lo reduce un poco —muy poco— al tiempo que sin ninguna justificación racional creamos hambre (ver). Y, en tal caso, para rematar el despropósito, como no funciona culpamos a la víctima del fracaso. No-es-lo-lógico. Entender la causa fisiológica no es un capricho cuando se quiere aplicar un tratamiento.

Ninguna condición médica se trata mediante una ley general de la física despreocupándose de si estamos tratando los síntomas o la causa y culpando a la víctima por la nula efectividad en la práctica del tratamiento

¡¡¡¡¡Ninguna, joder, ninguna!!!!!

Pero hay una excepción: la obesidad. No deberíamos consentir esta ESTUPIDEZ y este ABUSO ni un minuto más. Las personas que tenemos problemas de peso no merecemos ser tratadas con tanta ineptitud.

Leer más:

 

“Todos sabemos la razón por la que fracasan las dietas para pérdida de peso”

Para conseguir el control del peso sabemos que es necesario adaptarse a una alimentación no demasiado calórica y que contenga los nutrientes necesarios.

¿Sí, lo sabemos? ¿Qué base real tiene esa creencia?

Dos textos (mi traducción del original en inglés) sacados de dos artículos científicos, ambos de los mismos autores:

Es ampliamente conocido que la razón principal para el fracaso del tratamiento dietético del paciente es que los pacientes se cansan de seguir la dieta después varias semanas, generalmente recuperando la pérdida de peso lograda, o incluso recuperando más de lo perdido.

Los pacientes pueden cansarse de seguir una dieta baja en calorías durante largos períodos de tiempo, incluso en ausencia de sensación de hambre, y el papel de la dietista es esencial para mantener la motivación. Sin embargo, la vigilancia atenta de la dietista no puede realizarse indefinidamente. La clave para mantener la pérdida de peso una vez que el efecto saciante de la terapia ha terminado y la estrecha vigilancia de al dietista también ha llegado a su fin radica en seguir el plan dietético que le ha sido instruido al paciente durante el período de vigilancia correspondiente a una dieta saludable y cómo adaptarla a situaciones personales.

“Es ampliamente conocido…” que recuperas el peso perdido porque te cansas de la dieta y la abandonas. Y, por supuesto, no pueden aportar ni una sola referencia científica como soporte de esa idea. Lo saben y punto.

¿Alguien puede indicarme la evidencia científica que sustenta el tratamiento actual de la obesidad, la dieta hipocalórica? Evidencia científica, no rumores ni argumentos falaces ni opiniones “expertas”. “Todos lo sabemos” significa “no tenemos ninguna prueba pero nos importa un pimiento porque somos así de chulos”.

¿Qué tipo de “profesionales” basan el tratamiento de una condición médica en rumores prejuiciosos? ¿Qué tipo de profesional es alguien que dice “lo sabemos” o “es ampliamente conocido” sin tener la más mínima prueba de que es así?

Sin más base que la propia incompetencia, los supuestos expertos han decidido que la restricción calórica funciona para adelgazar. Y han decidido que fracasa en la práctica porque la gente no sigue las instrucciones. Como han decidido que ése es el problema, nos cuentan, por ejemplo, que no hay razón para quitar las harinas y azúcares a los obesos, ¡al contrario! “La mejor dieta es la que se puede mantener a largo plazo”. Seguro que lo hemos oído decir. Y si la harina sirve para aumentar la adherencia, ¿por qué le iban a decir a una obesa que no consuma harina? ¡La adherencia es la clave! Ellos lo saben. ¿Que no te funciona? Pues como la dieta funciona, está claro que la culpa es tuya porque no has cumplido con la dieta. ¿Que te dijeron que no era necesario ser 100% estricta y lo creíste? Pues se siente, porque eso lo van a usar para culparte del fracaso de su método. ¡Te pasaste comiendo, venga reconócelo!

A los obesos nos gusta poner excusas

No digas que la teoría del balance energético es pseudociencia. No digas que la dieta hipocalórica no funciona. No digas que las harinas y el azúcar son basura y, más que probablemente, engordantes por sí mismos, al margen de las calorías. No digas que el tratamiento oficial de la obesidad es pura charlatanería. Porque eres obeso y los obesos sólo sabemos poner excusas para no esforzarnos. Si estás gordo no tienes credibilidad. No pidas evidencia científica de nada, porque lo único que buscas es no esforzarte.

Venga, sigamos haciendo todos mucha fuerza para que los obesos, de una vez, sigan las instrucciones que todos sabemos que funcionan. Porque todos sabemos que funcionan. ¡Declaramos la guerra a la obesidad!

Leer más:

¡Qué conveniente y nada sospechosa casualidad!

    • “Si consumes el mismo número de calorías, acabarás con la misma cantidad de grasa en tus células grasas”
    • “Engordamos porque comemos más de la cuenta”
    • “Cualquier dieta que funcione para adelgazar lo hace porque te ayuda a comer menos”

Estos dogmas definen la pseudociencia del balance energético, pero no hay una única versión de esta charlatanería. A efectos de lo que quiero contar podemos considerar que hay dos grandes grupos de cantamañanas:

  1. Los que creen que sus teorías derivan de las leyes de la física.
  2. Los que saben que sus teorías no derivan legítimamente de las leyes de la física pero creen que la evidencia científica dice que —oh, qué casualidad— en la práctica nuestro peso corporal sí es determinado por las calorías de la dieta.

Los charlatanes del Grupo 1 basan sus creencias en nociones simplistas (“la energía no puede desaparecer”), trampas del lenguaje (“si no comes más de lo que gastas no puedes engordar”) e ignorancia de la evidencia científica (ver). Suponiendo que son honestos en sus errores, son “ignorantes atrevidos”. Este tipo de charlatanes queda fácilmente en evidencia cuando sus teorías se contrastan con los estudios científicos (mejor los hechos en animales, para evitar que intenten desacreditarlos diciendo que los datos de ingesta no son fiables).

Me centro en hablar del Grupo 2.

Los charlatanes del Grupo 2 afirman que EN LA PRÁCTICA para nuestro cuerpo lo que cuentan son las calorías. En esencia lo que ese segundo grupo propone es que la mayor estupidez concebida nunca por el ser humano, la teoría del balance energético, ha coincidido ¡¡¡por una increíble casualidad cósmica!!! con lo que se comprueba experimentalmente en humanos. ¡Fíjate tú, qué cosas pasan en esta vida! Estos charlatanes recurren al cherry-picking y a la mala ciencia para respaldar sus dogmas: a) generalizan resultados obtenidos en condiciones concretas, b) ignoran toda evidencia que contradice sus dogmas, c) extrapolan al largo plazo resultados obtenidos a corto plazo, o d) sencillamente aprovechan cualquier experimento mal hecho o de conclusiones infundadas que cae en sus manos.

En animales hay cientos de estudios que demuestran que la teoría del balance energético es LA pseudociencia (ver). Pero, los charlatanes del Grupo 2 sostienen que en humanos no sucede lo mismo que en los otros animales: en los humanos la teoría del balance energético sí se cumple. Es decir, su dogma es que esa teoría sólo se cumple en los animales que llevan décadas tratando la obesidad con una teoría estúpida. Según ellos sólo se cumple en los animales cuyos ingresos, prestigio y carrera profesional podrían irse a pique si se destapa que han estado defendiendo una estupidez colosal como si fuera una obviedad. Según ellos sólo se cumple para los animales que han estado cobrando a sus clientes por una dieta basada en pura estulticia y que no quieren reconocer que era un tratamiento estúpido. Sólo se cumple en los animales cuyos modelos matemáticos de la obesidad —basados en una tautología en lugar de en la fisiología— quedarían en evidencia (ver,ver). Es una gran casualidad que seamos los únicos animales para los que el control del peso corporal es cuestión de calorías…

¿No es una inquietante casualidad que los únicos animales que han cometido la ESTUPIDEZ de creer en la teoría del balance energético sean TAMBIÉN los únicos en los que el tejido adiposo carezca de regulación hormonal y funcione a golpe de calorías ingeridas/gastadas? Es una posibilidad, claro, pero ¡qué casualidad más conveniente! ¿no? No le ha pasado ni a los patos, ni a las ratas, ni a los cerdos… ¡Nos ha pasado a los humanos!

Leer más

Misma ingesta energética, misma distribución de macronutrientes… (en humanos)

Hemos visto más de cien experimentos científicos que demuestran que los cambios en la grasa corporal no vienen determinados por las calorías de la comida. Es más, sabemos por esos estudios que ni siquiera es el reparto de macronutrientes el que determina esos cambios (ver,ver). Sin embargo, supuestos expertos en obesidad desinforman afirmando que todo es cuestión de calorías:

las calorías de los alimentos es la única propiedad de la comida que ha demostrado convincentemente afectar a la masa grasa corporal. No hay ninguna otra propiedad de la comida que nunca haya demostrado afectar la masa grasa del cuerpo. Stephan Guyenet, PhD

Nunca pero nunca nunca. ¡Lo dice Guyenet, PhD!

Vamos a ver un experimento.

Increasing dietary palmitic acid decreases fat oxidation and daily energy expenditure

Lo que vamos a ver en este experimento hecho en humanos es el efecto de dos dietas, denominadas High-Pa y High-OA, que tienen exactamente la misma distribución de macronutrientes y diseñadas para ser eucalóricas para los participantes (i.e. diseñadas para mantener su peso corporal).

La distribución de macronutrientes es la misma (la diferencia entre las dietas es el tipo de ácidos grasos):

En ambos grupos en la fase de intervención (Postformula phase, 4 semanas) se mantuvo la misma ingesta energética que se había tenido en la fase de preparación (Preformula phase, 4 semanas), pero en esa segunda fase con una dieta se ganaron 140 g de grasa corporal, mientras que con la otra la ganancia fue de 520 g.

There was a trend for a larger increase in fat mass in the high-PA group (0.52 ± 0.13 kg) than in the high-OA group (0.14 ± 0.14 kg) (P = 0.06).

Se detectó tendencia a un mayor incremento en la masa grasa en el grupo high-PA (0.52 ± 0.13 kg) que en el high-OA (0.14 ± 0.14 kg) (P = 0.06).

  

Our study also suggests that an increase in the ratio of SFAs to MUFAs results in a change in body composition.

Nuestro estudio también sugiere que un incremento en el cociente SFA a MUFA resulta en un cambio en la composición corporal

La forma típica de ignorar experimentos en humanos que demuestran la falsedad de la teoría CICO es poner en duda los datos de esos experimentos —¡la gente miente sobre lo que come!— o, equivalentemente, inventarse que tienen que estar mal hechos porque “cuando los experimentos están totalmente controlados no hay diferencias entre dietas a igualdad de calorías” (ver). La mejor forma de combatir a estos charlatanes son los experimentos con animales: el resto de animales se rigen por las mismas leyes de la física que nosotros los humanos y los experimentos con animales están absolutamente controlados (ver). La pseudociencia del balance energético es contraria a la evidencia científica, en humanos y en otros animales.

NOTA: el grupo que menos calorías ingirió fue el que más grasa corporal acumuló. No digo que sea relevante, pero me parece reseñable porque si fuera al revés se usaría ese hecho para poner en duda el resultado de este experimento y atribuir el resultado obtenido a la diferencia en las calorías ingeridas. 

NOTA: a partir de los cambios en la grasa corporal los autores del estudio dedujeron que el gasto energético se había reducido en un grupo más que en el otro. Y sus conclusiones son que ese descenso puede ser relevante para prevenir la obesidad. Nótese lo esperpéntico del planteamiento: que engordes más o menos, que es lo que han medido, no lo consideran directamente relevante para engordar: plantean que es la reducción del gasto energético ¡calculada a partir de ese engorde! lo relevante, porque a partir de esa reducción se deduce que ha habido engorde, según las leyes de la física… Si la estupidez del balance energético no estuviera sucediendo no la creeríamos posible. 

Leer más:

Mismas calorías, misma distribución de macronutrientes, pero uno de los grupos consume azúcar (en ratas)

de acuerdo entonces, una petición muy sencilla, muéstrame un estudio que demuestre que en déficit calórico o a igualdad de calorías una dieta con poco azúcar tiene efecto en la composición corporal o en la sensibilidad a la insulina. Gracias. Layne Norton, PhD

Duration of feeding on a sucrose-rich diet determines metabolic and morphological changes in rat adipocytes

Dos grupos de ratas. Misma ingesta energética y no sólo eso: misma dieta y mismo reparto de macronutrientes, salvo por el tipo de hidratos de carbono: azúcar (sacarosa) en un grupo, el SRD, almidón en el otro, el CD.

The control group received the same semisynthetic diet but with sucrose replaced by starch [high-starch diet (CD)].

Misma ingesta energética:

caloric intake: 302.1 ± 10.3 kJ/day in SRD vs. 300.5 ± 13.1 kJ/day in CD

En la imagen se muestra el histograma (i.e. frecuencia de aparición) de diámetros de los adipocitos en ambos grupos dietarios, al cabo de las 15 semanas del experimento:

imagen_1159

There was a significant (P < 0.05) increase of epididymal weight after 15 wk on a SRD as well as a hypertrophy of adipocytes with a clear alteration in the cell size distribution

Hubo un aumento significativo (P <0.05) del peso de la grasa epididimal después de 15 semanas en el grupo SRD, así como una hipertrofia de los adipocitos con una clara alteración en la distribución del tamaño celular.

Como vemos también en la siguiente tabla, los adipocitos se llenaron de grasa en el grupo del azúcar, lo que se manifestó en que el tejido adiposo epididimal pesaba un 70% más en el grupo SRD que en el CD:

imagen_1160

¿Qué grupo ha comido “más de la cuenta”? ¿Qué grupo ha consumido un “exceso calórico”? (ver)

No son preguntas retóricas: ¿Qué respondemos? ¿Qué grupo ha comido “más de la cuenta”? ¿Qué grupo ha consumido un “exceso calórico”?

Como nota final, los autores del estudio sugieren que la resistencia a la insulina que observaron tras las primeras semanas del experimento en el grupo SRD no pudo estar provocada por el engorde, pues en ese momento todavía no se había producido engorde:

this study clearly demonstrates that the insulin resistance present after 3 wk of feeding a SRD was not associated with increased fat pad mass

este estudio demuestra claramente que la resistencia a la insulina presente después de 3 semanas de dieta SRD no se asoció con un aumento de la masa grasa

Leer más:

“Una ley que te dice algo sobre el universo no puede decir nada sobre por qué engordamos”

If a system gets bigger it had to take in more energy than it expended. That is what the Laws of Thermodynamics tell you. If a system gets smaller, less mass, then it had to expend more energy than it took in. It’s a very simple law. It is always true. Always true: people, animals, everywhere in the universe it is true. Like any other law of the physics, if it tells us something about the universe it says nothing about why we get fat. Absolutely nothing. This is the biggest cock-up in the field of obesity research. It boggles my mind. It’s an 8th grade science mistake. They take a law that has no causality in it… it is an equal sign (ΔE=Ein-Eout), and they put like an arrow. Gary Taubes (42:46)

Si un sistema se hace más grande, debe absorber más energía de la que gasta. Eso es lo que las Leyes de la Termodinámica te dicen. Si un sistema se hace más pequeño, menos masa, tuvo que gastar más energía de la que tomó. Es una ley muy simple. Siempre es verdad. Siempre se cumple: personas, animales, en todas partes el universo es correcta. Como cualquier otra ley de la física, si dice algo sobre el universo, no dice nada sobre por qué engordamos. Absolutamente nada. Ésta es la mayor metida de pata que ha habido el campo de la investigación de la obesidad. Me perturba la mente. Es un error científico propio de escolares. Toman una ley que no tiene causalidad… es un signo igual (ΔE = Eentra – Esale)  y ponen como una flecha.

Why is Bill Gates rich and we are not? And I say: “because he took in more money than he spent”. It is the exact same logic and it tells you absolutely nothing. And, then, if you say “come on, that’s ridiculous!”, then they say “no, no, no, if he takes in more money than he expends, he gets richer, right? Therefore, taking in more money than you expend makes you rich”. And it’s nonsense! It’s the exact same logic and somehow this has slipped by. Everybody believes it, I believed it seven years ago. You read a paper in obesity and it says obesity is, you know, a disturbance of energy balance. It’s nonsense. It tells you nothing. Gary Taubes (44:03)

¿Por qué Bill Gates es rico y nosotros no? Y yo digo: “porque recibió más dinero del que gastó”. Es exactamente la misma lógica y no te dice absolutamente nada. Y, entonces, si dices “vamos, eso es ridículo”, entonces dicen “no, no, no, si ingresa más dinero de lo que gasta, se vuelve más rico, ¿verdad? Por lo tanto, ingresando más dinero de lo que gastas te haces rico “. ¡No tiene sentido! Es exactamente la misma lógica y de alguna manera esto se nos ha colado. Todos lo creen. Yo lo creía hace siete años. Lees un artículo sobre obesidad y dice que la obesidad es, ya sabes, una alteración del balance de energía. No tiene sentido. No nos dice nada.

Leer más: