La ralentización del metabolismo y la “tumba metabólica”

En personas sobrealimentadas, se ponen en marcha mecanismos que se opondrán a la pérdida de peso cuando intenten crear un déficit calórico prolongado. Son múltiples, complejos, individuales e incluyen cambios en el gasto energético (comer menos > se gastará menos) además de señales fisiológicas que alterarán el apetito. Alberto Hernández

Todos creemos saber cuáles son las causas de que la dieta hipocalórica no funcione:

  1. La gente vuelve a sus viejos hábitos (i.e. vuelve a comer “demasiado”).
  2. Hacer dieta produce una ralentización del metabolismo que hace que la ingesta calórica que estaba sirviendo para bajar de peso ya no cree un “déficit calórico”.

El problema de estas explicaciones es que son parte de la Teoría CICO (o teoría del balance energético). Esa teoría está basada en una falsa ecuación del balance energético (es falsa porque en lugar de hablar de la energía total acumulada en el cuerpo, habla únicamente de la energía acumulada en un tejido concreto, el tejido adiposo), y en esa falsa ecuación únicamente se permite hablar de la fisiología/hormonas que afectan a 2 de los 3 términos de la ecuación. La Teoría CICO no permite hablar de la fisiología y hormonas que afectan al término 3 en la siguiente imagen. ¿Por qué no? Porque no.

Como decía, las explicaciones típicas de por qué fracasa la dieta hipocalórica son parte de la Teoría CICO:

  • ¿Se vuelve a “comer mucho”? Es hablar del término 1.
  • ¿Se reduce el gasto energético? Es hablar del término 2.

Yo mismo he caído en el pasado en la trampa de relacionar la recuperación del peso perdido con una reducción del gasto energético (ejemplo). Pero es erróneo, porque es seguir dando por supuesta la falsa causalidad impuesta por la pseudociencia del balance energético. A diferencia de lo que se da por supuesto en las injustificadas premisas de la Teoría CICO (ver), la causa de la recuperación de la grasa corporal perdida puede estar en los cambios fisiológicos que afectan directamente al tejido adiposo (ver). Pero, insisto, esos cambios no son permitidos en la Teoría CICO: esa teoría no permite que el tejido adiposo cambie por sí mismo, sólo los otros dos términos de la ecuación pueden hacerlo. Y no puede ser de otra forma, porque desde el momento en que esos cambios se tengan en cuenta, la Teoría CICO es demolida: toda la falsa causalidad de esa Teoría se basa en las injustificadas premisas de que el tejido adiposo es pasivo y que es la única energía que puede cambiar en el cuerpo (ver,ver).

La “tumba metabólica”

La recuperación del peso perdido no es demasiado rápida (entre otras cosas porque no se suele bajar mucho, así que el cuerpo tiene poco que recuperar). Por ejemplo, acumulando 5 g diarios, en tan sólo 3 años hemos recuperado 5.5 kg. Si asumimos que hemos bajado inicialmente 9 kg, estaríamos en una pérdida total al cabo de 3 años y medio de tan sólo 3.5 kg. No creo que estos datos sean muy diferentes de la realidad publicada en la literatura científica (ver)

Si creemos que el problema de esos 5 g diarios es que nuestro metabolismo se ha reducido 50 kcal/d llegaríamos a dos conclusiones:

  1. lo de la “tumba metabólica” es un mito sin sentido: la reducción del metabolismo es insignificante, y
  2. simplemente consumiendo un poco menos de comida se habría evitado el efecto.

Y, de hecho, esto es lo que nos cuentan los caloréxicos: nos dicen que lo de la tumba metabólica es una mentira y que sencillamente la gente come más de lo que dice y que el efecto rebote se podría haber evitado comiendo un poco menos (ejemplo,ejemplo,ejemplo,ejemplo):

se necesita que consumamos más calorías de las que gastamos, nunca se podrá dar un efecto rebote en una dieta hipocalórica. Si el peso se estanca, hay que dudar de que el consumo calórico sea el reportado.

Es lo que dice la Teoría CICO, que el método tiene que funcionar si se sigue. Si fracasa, la explicación es que no se ha seguido.

Pero, las conclusiones anteriores parten de una premisa injustificada, que es que la explicación de por qué se recupera el peso tiene que estar o bien en una ingesta calórica aumentada o en un metabolismo reducido. Pero, si la explicación está en el tercer término, las conclusiones son radicalmente diferentes:

Si tu tejido adiposo decide acumular cada día 5 g, al margen de cuánto estés comiendo o de cuánto ejercicio físico hagas, reducir aún más la ingesta energética o aumentar tus niveles de actividad física no son la solución para evitar ese proceso fisiológico.

Tu cuerpo puede haberse adaptado a lo poco que estás comiendo, aprovecha lo que necesita, que es menos de lo que necesitaba unos meses atrás, almacena esos 5 g diarios en el tejido adiposo, y disipa el resto como calor. Y, la clave de lo que estoy diciendo es que esos gramos no se acumulan por tener un gasto energético reducido, se acumulan porque la fisiología del tejido adiposo lo busca, toma la iniciativa para acumular grasa corporal. Con esa causalidad, comer unas calorías menos cada día no sólo no lo resuelve, sino que puede agravarlo un poco más, pues puede ser precisamente la escasez de comida lo que ha detonado ese proceso. Otra posibilidad es que se esté pretendiendo vaciar demasiado los adipocitos, un objetivo factible a corto plazo, simplemente comiendo menos, pero prácticamente imposible a largo plazo (ver).

Nótese por otro lado que se construye un hombre de paja: se convierte la teoría a desmontar en un caso extremo —¡tumba! metabólica— y se pretende haber refutado ese mecanismo simplemente demostrando que el efecto “no es extremo”, es decir, derrotando al hombre de paja. Como he tratado de explicar, no sólo hablar de la reducción del metabolismo como única causa posible es seguir dentro del injustificado paradigma energético, sino que un efecto realmente pequeño como recuperar 5 g diarios puede explicar la observada recuperación a largo plazo del peso perdido. Y no hay razones reales para pensar que consumir 5 gramos de grasa menos cada día sea la solución a ese problema. La Teoría CICO nos hace creer que sí, pero no es necesariamente cierto. Es sólo un hipótesis basada en errores de pensamiento y sin evidencia científica que la respalde.

Resumen

esto es un clavo directamente en el ataúd del daño metabólico y demás cuentos y magufadas. Héroe Fitness

Si cada día recuperas 5 g, el efecto puede parecerte pequeño, pero esa “insignificancia” supone no haber conseguido nada a largo plazo. Y el problema de hablar de la ralentización del metabolismo o de la “tumba metabólica” es que es un concepto perteneciente al injustificado paradigma energético: si una persona sigue consumiendo muy poca comida, ésa es la única causa permitida por la Teoría CICO para que la pérdida de peso se paralice. Pero es una trampa: la recuperación del peso perdido puede producirse por causas fisiológicas que la Teoría CICO —de forma injustificada— no admite como posibles.

Nótese que a todos la Teoría CICO nos ha parecido lógica en algún momento, pero es una teoría fraudulenta, no el corolario de una ley inviolable de la física. La Teoría CICO es charlatanería pseudocientífica.

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Digamos NO a las pseudociencias en nuestras Universidades: cerremos el Grado en Nutrición Humana y Dietética

La homeopatía, la acupuntura y Herbalife nos molestan en la Universidad, pero la pseudociencia del balance energético sí tiene cabida. Ésa la seguimos manteniendo. No seamos hipócritas: pseudociencias fuera de la Universidad, claro que sí: TODAS las pseudociencias.

Una de las causas es puramente termodinámica: cuando una persona consume más calorías de las que gasta, la diferencia de la ecuación es un exceso de energía, que se almacena en forma de grasa”, explica Alfredo Martínez, catedrático de la Universidad de Navarra. (fuente)

¿Por qué consentimos que la Universidad sea fuente de charlatanería pseudocientífica? ¿Por qué aceptamos como normal poner cada año nuevos titulados en el mercado laboral que son formados en pseudociencia? Estos “profesionales” dicen estar defendiendo una ley de la física, pero cuando les pides que expresen sus creencias —¡¡las que les han enseñado en la Universidad!!— con rigor y sin falacias no pueden hacerlo. ¿Por qué no se nos cae la cara de vergüenza de que esto esté pasando en nuestras Universidades?

¿Por qué estamos haciendo la vista gorda con el tratamiento de la obesidad? ¿Por qué consentimos que se esté tratando la obesidad con la pseudociencia del balance energético? ¿Por qué consentimos que se proteja desde la Universidad un tratamiento para la obesidad, la dieta hipocalórica, que es de origen pseudocientífico y que ha demostrado una y otra vez no funcionar en los experimentos científicos?

Leer más:

Coexistencia de paradigmas, en el nombre del pragmatismo y por unas piezas de plata

si alguien está engordando tiene que estar ingiriendo más calorías de las que gasta. El hecho de que se esté ganando peso dice que se están ingiriendo más calorías de las que se gastan. Las dos cosas son sinónimas. Pero lo cierto es que la tautología no nos dice por qué cada vez pesa más. De la misma forma que no nos dice en un niño que está creciendo, por qué está creciendo. Esta idea tiene que ser eliminada si queremos avanzar. […] El modelo “Calorías que Entran, Calorías que Salen” tiene que desaparecer. Es el paradigma equivocado. Gary Taubes

Parte de la comunidad low-carb cree que no hay que aspirar a derrocar el paradigma CICO, porque derribarlo no es realista: nos dicen que sus defensores no se van a despertar un buen día y, porque sí, reconocer haber estado gravemente equivocados durante décadas. Eso, según creen, sencillamente no va a pasar nunca. Nos dicen que es un error pensar que para hacer avanzar un nuevo paradigma es necesario derrocar al antiguo, que ésa es una idea obsoleta. Nos dicen que la ciencia no funciona así, que la medicina no funciona así. Su mensaje es que la coexistencia pacífica de paradigmas, el viejo y el nuevo, ya sería un éxito.

¿Cómo sería la coexistencia?

Sería algo así como que se aceptaría desde instancias oficiales que las dietas low-carb no sólo no son peligrosas, sino que pueden ser efectivas para pérdida de peso, pues son saciantes y a largo plazo pueden acabar reduciendo la ingesta energética. Los gurús low-carb creen que incluso podrían ser aceptadas como primera opción de tratamiento en algunos casos.

Esta idea es aceptable por parte de los caloréxicos, pues es, tal cual, la Teoría CICO. Así, el 95% de médicos/nutricionistas (por decir algo) que recetan dieta hipocalórica podrían seguir haciéndolo, y el 5% restante, los que quieren recetar dietas low-carb, se verían integrados en el actual paradigma, el balance energético 2.0 (ver). Todos contentos.

Resalto que la coexistencia de paradigmas no es tal coexistencia: es la integración de las dietas low-carb en el paradigma CICO. Es mantener el paradigma antiguo sin fisuras.

¿Todos contentos?

Por supuesto, no convendría explicar que la teoría CICO es un fraude, por cierto que sea, pues ese mensaje amenaza la “coexistencia” pacífica de paradigmas. Y sería necesario demostrar aceptación del dogma caloréxico, por ejemplo respaldando públicamente que “las calorías importan”, aunque pensemos que no es cierto y que al decir que “importan” no se está diciendo absolutamente nada, sólo mostrando adhesión a la pseudociencia común. ¿Qué significa importan? Nadie es capaz de dar respuesta a esa pregunta. Pero habría que decirlo igual, por el bien de la “convivencia”.

CICO+hormonas=CICO

Las calorías importan pero tus hormonas importan más

Nótese que los caloréxicos dicen que su ideología es compatible con hablar de fisiología (ver). Y es cierto: pero sólo permiten hablar de cierta fisiología. La Teoría CICO sólo permite hablar de los factores fisiológicos que afectan a 2 de los 3 términos de la ecuación del balance energético: la ingesta energética y el gasto energético. Lo que no permite esa teoría es hablar de la fisiología del tercer término de la ecuación del balance energético, la energía acumulada en el cuerpo: ésas son las hormonas que están vetadas, ésa es la fisiología que no se puede tener en cuenta. Porque en el momento en que se hable de esa fisiología, toda su charlatanería queda con el culo al aire. Y en esto no hay término medio:

  • Si se habla del tercer término, la Teoría CICO es demolida.
  • Si no se habla del tercer término, seguimos dentro de la Teoría CICO.

for insulin to cause fat gain, it must either increase energy intake, decrease energy expenditure, or both. Stephan Guyenet, PhD

para que la insulina cause ganancia de grasa, debe incrementar la ingesta energética, disminuir el gasto energético, o ambos. 

Si hablas de cómo el tercer término cambia por sí mismo, la falsa causalidad que la Teoría CICO crea desde el lenguaje queda en evidencia: por ejemplo, ya no se puede decir que “la diferencia entre lo que ingieres y lo que gastas determina los cambios en la grasa corporal“, porque se barajarían cambios en la grasa corporal que no son causados por cambios en los otros dos términos de la ecuación, sino por los efectos fisiológicos directos en el tejido adiposo.

Que no nos engañen: que en la Teoría CICO se hable de hormonas no es ni un avance ni ayuda en nada a quien no quiere engordar o necesita perder peso. Teoría CICO+hormonas es la fraudulenta y pseudocientífica Teoría CICO de toda la vida.

“No se trata de ganar o perder”

Nos dicen que no se trata de ganar o perder. Pero nadie ha dicho que lo sea. El objetivo es denunciar que se está tratando la obesidad con una teoría pseudocientífica, haciendo lo posible para que este abuso termine. Asumir que nunca se va a poder cambiar esta situación y que por tanto hay que permitir el abuso, incluso tomar parte activa en él, no resuelve el problema: lo agrava.

¿Aceptamos barco como animal acuático, porque de otro modo los dueños del juego no nos dejan ni jugar?

La Teoría CICO es un fraude en el plano intelectual y no funciona en la práctica. Ocultar esa realidad, a cambio de que los promotores de las dietas low-carb sean aceptados por el statu quo, es aceptar que se va a seguir engañando a la gente. Es más que eso, ¡¡es pasar a formar parte de los que engañan!!

Hacer avanzar la dieta low-carb no es mi objetivo. Ni siquiera estoy seguro de cuánta gente puede librarse de todo el peso que le sobra siguiendo una dieta, ¡aunque la dieta sea low-carb! Si damos por bueno el compadreo, a aquellos obesos que no pueden lograr un cuerpo delgado con dieta y ejercicio, les habremos vendido al mejor postor: serán tratados con dietas que no les van a funcionar y engañados sobre la efectividad de las mismas. A aquellos que sean tratados con dieta hipocalórica también les habremos vendido al mejor postor y también serán engañados. Y a quien no quiere engordar seguiremos dándole las mismas injustificadas pautas que fracasan actualmente. O sea, ningún cambio respecto de lo que sucede ahora. La diferencia es que guardaríamos silencio sobre este atropello para que ciertas personas sean aceptadas en la pandilla. Silencio a cambio de 30 piezas de plata para quienes promueven las dietas low-carb.

Según lo veo yo, que la gente reciba información veraz es el único objetivo. Y se avanza hacia ese objetivo diciendo lo que se cree que es verdad, no negociando con charlatanes un reparto del pastel. Veo que se está engañando a la gente y explico, lo mejor que puedo, cómo se está haciendo. Lo que los demás hagan o dejen de hacer es su responsabilidad, no la mía.

NOTA: decir que “cuando en el tejido graso se acumula energía, entra en el cuerpo más energía de la que sale” no es realmente una tautología, pues de forma tramposa se habla del tejido adiposo, y no de toda la energía acumulada en el cuerpo, que es lo que realmente diría la tautología (ver). Es importantísimo ser rigurosos en todo momento.

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Si se da el efecto sin que se dé la causa, ésa no es la causa (III)

Vamos a ver un experimento en ratas.

Energy expenditure in obesity-prone and obesity-resistant rats before and after the introduction of a high-fat diet

Hay dos tipos de ratas:

  • las OR son resistentes a la obesidad, mientras que
  • las OP son propensas a la obesidad.

Todas las ratas empiezan con la dieta baja en grasa. A parte de las ratas, grupo HFD, se las cambia a una dieta alta en grasa que es engordante para ratas. Ese grupo aumenta la ingesta, gana bastante más peso que las ratas que siguen con la dieta baja en grasa (grupo LFD) y acumulan más grasa corporal.

A parte de las ratas que siguen la dieta HFD (alta en grasa) se les limita la ingesta para que no coman más que las ratas del grupo LFD. Éste es el grupo pair-fed: PF HFD. Reitero, el grupo PF HFD tiene:

  • dieta engordante, la HFD, pero
  • la ingesta limitada para que no coman más que las del grupo LFD.

Peso y masa grasa finales:

Ratas OR Peso (g) Peso final (g) Masa grasa final (g)
LFD 261 263,5 16,6
HFD 261 274,7 20,1
PF HFD 261 264,5 26,7

Según la tabla anterior, el grupo PF HFD apenas ha ganado 1 g de peso corporal más que el grupo LFD, pero tiene más grasa corporal que los otros dos grupos, incluido el el grupo HFD, el que ha comido más y ¡¡¡de la misma dieta!!! Esto es como para resaltarlo: dos grupos de ratas que consumen la misma dieta, y al grupo al que le hemos limitado la ingesta es el que más grasa corporal de los dos tiene al final del experimento. Más grasa corporal por comer menos…

El grupo PF HFD ha ganado más grasa corporal que ningún otro grupo y para poder ganarla ha tenido que perder masa no-grasa.

Esta segunda tabla es para el otro grupo de ratas, las OP, las propensas a la obesidad. Avanzo que los resultados son similares a los que acabamos de ver.

Ratas OP Peso (g) Peso final (g) Masa grasa final (g)
LFD 299 302,4 22,1
HFD 299 324,5 39,9
PF HFD 299 296,2 37,0

Nótese cómo los dos grupos de ratas que siguen dieta HFD han acabado con el doble de grasa que el grupo LFD, ¡aunque el PF HFD tiene menos peso que el grupo LFD! 

No estamos interpretando mal los datos, pues los propios autores reflejan en el texto lo que acabamos de ver:

The overall effect of these changes resulted in a reduction in fat-free mass while fat mass increased.

El efecto general de estos cambios dio como resultado una reducción en la masa libre de grasa, mientras que aumentó la masa grasa.

Si dos grupos de ratas consumen la misma cantidad de kcal, pero uno gana el doble de grasa corporal que el otro, ¿se puede decir que alguno de los dos grupos ha engordado por comer “más de la cuenta”? ¿Qué grupo habría comido más de la cuenta en ese caso?

Nótese que los dos grupos de dieta HFD han engordado en la misma medida, al margen de si la ingesta se limitaba o no se limitaba. Por favor, ¡¡leed esto último de nuevo!!

Si un grupo de ratas gana masa grasa al tiempo que pierde masa no-grasa, de tal forma que pierde algo de peso, ¿se puede seguir diciendo que según las leyes de la física la causa de engordar es un “superávit calórico”? ¿Es un superávit calórico, que no ha existido, lo que ha hecho ganar masa grasa al grupo PF HFD? ¿Por qué ha acumulado grasa corporal ese grupo de ratas?

En este experimento, ¿ha sido el control de la ingesta energética una solución? ¿Qué hubiese evitado el engorde? ¡¡¿Qué lo hubiese evitado?!! ¿Qué no lo ha evitado?

— ¡Es un experimento en ratas!

— Mismas leyes de la física que en humanos. Y tú dices defender una ley de la física, ¿no?

— Pero en humanos es diferente. En humanos se ha demostrado que el balance energético determina si ganamos grasa corporal o no.

— Entonces tú basas tus creencias en lo que crees que dicen los resultados experimentales, no en lo que dice la primera ley de la termodinámica. Reconoces que tus creencias no vienen avaladas por las leyes de la física.

— Así es.

— ¿Me puedes dar esa evidencia científica que demuestra que la dieta hipocalórica sirve para adelgazar, i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo?

— La dieta twinkie, por ejemplo. O los campos de concentración nazis.

— Creo que no has entendido la pregunta.

Leer más:

Si el efecto se da sin que se dé la causa, ésa no es la causa (II)

Vamos a ver un experimento.

Effects of growth hormone and testosterone therapy on aerobic and anaerobic fitness , body composition and lipoprotein profile in middle-aged men

En este experimento, dos grupos de participantes siguen dietas isocalóricas y el mismo plan de ejercicio físico. Pero a uno de los grupos, el “experimental”, le suministramos hormona del crecimiento y testosterona.

Prior to the study and during the investigations the participants were placed on a isocaloric mixed diet (55% carbohydrates, 20% proteins, 25% fats).

All subjects taking part in the research participated in a 12-week fitness programme.

Fijémonos en la tabla: en el grupo experimental la grasa corporal se ha reducido en 2.7 kg al tiempo que la masa no grasa se ha incrementado en 2 kg (la mitad agua).

Antes Después Cambio
Grasa corporal (kg) 26,08 23,4 -2,68
Masa no grasa (kg) 72,90 74,92 2,02
Agua corporal (kg) 53,65 54,62 0,97

Siendo que la intervención era administración de hormona del crecimiento y testosterona, cabe pensar que el aumento de la masa no grasa es en parte aumento de la masa muscular, lo que sería coherente con la mejora experimentada en medidas de rendimiento deportivo:

In the current study, the experimental group with rhGH+T treatment combined with resistance training showed significant increases in aerobic and anaerobic fitness, i.e., both VO2max and WRmax were increased.

Lo que me interesa es que han ganado masa no grasa al tiempo que han perdido grasa corporal.

¿Qué ha causado la pérdida de grasa corporal en este experimento? ¿Un “déficit calórico”? ¿Qué ha causado la ganancia de músculo? ¿Un superávit calórico?

¿Cómo encaja este resultado en la Teoría CICO? (ver)

Parece que con la obesidad nos cuesta entender las cosas. En cambio, si en un experimento a unas personas les inyectamos ciertas hormonas, no nos cuesta aceptar que su cuerpo pueda estar ganando músculo al tiempo que pierde grasa corporal, o al contrario. Vemos lo mismo en animales (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver), y lo aceptamos con normalidad. Pero con la obesidad en humanos… ahí los prejuicios nos nublan la mente. La causa es que comemos “más de la cuenta” y la solución es “comer menos y moverse más”. ¡Y no hay más!

Recordemos lo que dice la Teoría CICO

Ganar grasa corporal viene de tomar más calorías de las que quemas. Cualquier persona que pueda probar lo contrario seguramente ganará un premio Nobel de Física por refutar la primera ley de la termodinámica. Que yo sepa ese premio en concreto no se ha otorgado todavía. James Fell

En esta cita se afirma que consumir más calorías de las que se queman es lo que causa acumulación de grasa corporal.

¿Dónde está el engaño? Hay dos falsedades evidentes en esa cita:

  1. La falsa ecuación del balance energético
  2. La falsa causalidad

Explico brevemente esas dos falsedades.

Falsedad #1. La falsa ecuación del balance energético

El balance energético del tejido adiposo no es el balance energético del cuerpo (ver).

Si en el cuerpo entran más calorías de las que salen, es la energía total acumulada en el cuerpo la que se está incrementando, no la energía acumulada en el tejido adiposo. El rigor es importante. La ecuación del balance energético debe considerar siempre todos los cambios en toda la energía acumulada en el cuerpo, sin poder particularizar en ningún momento en ningún tejido concreto (ver,ver,ver). Por culpa de la falta de rigor hemos acabado tratando la obesidad con una teoría estúpida.

Falsedad #2. La falsa causalidad

Cuando un tumor crece, nadie propone que crece porque entran en él más calorías de las que salen. Aunque entren más calorías de las que salen.

Cuando un músculo crece, nadie propone que crece porque entran en él más calorías de las que salen. Aunque entren más calorías de las que salen.

Sin embargo, la Teoría CICO asume como obvio que la causa de que crezca el tejido adiposo es una diferencia entre las calorías entrantes y salientes en el cuerpo. O, en otras palabras, esa teoría asume que el tejido adiposo es pasivo, incapaz de cambiar por sí mismo (ver,ver,ver). ¿Por qué no se asume esa misma premisa en otros crecimientos de tejidos? ¿Es esa premisa algo impuesto por las leyes de la física?

Resumen

Comparemos estas dos sentencias:

  1. Ganar grasa corporal viene de tomar más calorías de las que quemas [en el cuerpo].
  2. Cuando en el cuerpo se acumula energía, entra en él más energía de la que sale.

La primera es errónea, como acabamos de ver. La segunda es correcta, pero no dice nada útil relativo a la obesidad.

Emplear, porque sí, una falsa ecuación de balance energético en la que se sustituye “cambios en la energía total” por “cambios en el tejido adiposo” es una trampa, y asumir, porque sí, que el tejido adiposo es pasivo, incapaz de cambiar por sí mismo, y que sus cambios vienen, por tanto, causados por cambios en los otros dos términos de la ecuación, es una trampa diferente.

Leer más:

La ética del dietista-nutricionista

Tres principios éticos básicos:

  1. Respeto al cliente, que es algo más que no usar palabras malsonantes. Es una preocupación sincera por la salud del cliente, buscando ofrecerle información veraz y tratamientos útiles.
  2. Actuar para que el cliente conozca la verdad.
  3. No actuar por intereses ajenos a la salud del cliente, sin informar de ello al cliente.

¿Cuál es la verdad actual que el D-N debe asegurarse de que el cliente conoce?

  • Que la dieta hipocalórica es una dieta de origen pseudocientífico. La base de esa dieta son dos premisas injustificadas (ver,ver) que hacen creer que el fundamento científico para hablar del peso corporal es el balance energético. Se debe insistir cuanto haga falta para que el cliente entienda que todo lo que cree saber sobre control del peso corporal relativo a las calorías, no tiene fundamento.
  • Que, según la evidencia científica, la dieta hipocalórica no funciona (ver). El D-N debe asegurarse de que el cliente entienda que sólo produce resultados a corto plazo, pero no a largo plazo.
  • Que, según la evidencia científica, la causa de que no funcione NO es que la gente deje la dieta y vuelva a sus viejos hábitos. Los estudios dicen que la dieta hipocalórica tampoco funciona cuando la dieta se sigue (ver). Es importante que esto sea aclarado, pues a buen seguro el cliente cree saber la razón por la que esa dieta no funciona. Si no se aclara, se está actuando para que el cliente siga engañado.
  • Que no se sabe si para todo el mundo es posible adelgazar con dieta y ejercicio (ver). Ni siquiera se sabe qué porcentaje de la gente puede conseguirlo, ni cómo identificar a esas personas, ni con qué dieta podrían lograrlo.
  • Que no existe ninguna dieta que haya demostrado efectividad para adelgazar (perder una cantidad importante de peso y mantener el nuevo peso a largo plazo) en un experimento científico. Aquí es importante resaltar que tampoco la dieta hipocalórica lo ha demostrado, siendo la que más veces se ha puesto a prueba.
  • Que toda dieta diferente de la pirámide de las harinas ha sido calificada, de forma irresponsable, como “dieta milagro”. Y no necesariamente todas esas dietas son peligrosas para la salud. Las dietas low-carb y paleo, al menos, suelen dar mejores resultados que las dietas oficiales en los experimentos científicos (ver,ver,ver,ver). O, en otras palabras, la dieta de las harinas carece de fundamento científico.

Guardar silencio no es una opción ética, pues el cliente cree que la dieta hipocalórica funciona y que fracasa porque el cliente abandona la dieta. Guardar silencio es hacer que el cliente salga engañado de la consulta. Guardar silencio es hacer que el cliente se culpe cuando la dieta no funcione a largo plazo (ver). No aclarar un engaño “es hacer”.

Contentarse con repetir lo que se ha memorizado en la carrera no es una opción ética. Existe obligación ética de comunicar la verdad, y para poder comunicar la verdad, primero hay que conocer la verdad. La obediencia ciega a los dogmas comunes es una falta de respeto al cliente. Prestar atención a las críticas a las propias creencias no es una opción, es una obligación ética. Cambiar las creencias cuando éstas no pueden ser defendidas con argumentos racionales, no es una opción, es una obligación ética.

Ignorar el código deontológico cuando éste entra en contradicción con los tres principios anteriores, es una obligación ética.

Y no sólo los alumnos y titulados tienen obligaciones éticas: formar profesionales para que mientan y engañen a sus clientes no es ético.

Aunque millones de personas buscan tratamientos para la obesidad, los beneficios del tratamiento han sido exagerados. Para la mayor parte de la gente no es efectivo; la mayoría de los obesos se esfuerzan en vano en perder peso y se culpan por las recaídas. Las repetidas experiencias de fracaso se suman a la carga psicológica causada por el estigma social y por la presunción de condiciones psicopatológicas asociadas a la obesidad. Muchos terapeutas pueden estar contribuyendo a este daño psicológico ofreciendo a sus pacientes falsa esperanza de éxito. (fuente)

se puede argumentar que en muchos casos el tratamiento de la obesidad es destructivo(fuente)

NOTA: estoy recibiendo visitas desde esta página de la Universidad de Navarra y he pensado que podía facilitarles la labor de interpretar mi blog.

Leer más:

Pseudociencia del balance energético: definición, origen y consecuencias (II)

Algunos caloréxicos justifican su ideología recurriendo a falsas definiciones de la Teoría CICO, como, por ejemplo:

  • “Nuestro cuerpo necesita energía para funcionar”.
  • “La energía se tiene que conservar. Nuestro cuerpo no es ajeno a las leyes de la física”.

Puesto que la Teoría CICO se está usando para tratar de prevenir y revertir la obesidad, la definición de la Teoría CICO que está en cuestión es la que transmite utilidad/obligatoriedad de hablar de energía para entender por qué engordamos y qué hacer para adelgazar:

  • Engordamos cuando comemos por encima de nuestras necesidades energéticas.
  • Para adelgazar, hay que comer menos de lo que se gasta.

Todos conocemos esos mensajes, ¿verdad? Esos mensajes nos han hecho creer que la gestión de nuestro peso corporal es una cuestión de “balance energético”. Y lo realmente grave es que se nos ha hecho creer que esas ideas se derivan de las leyes de la física. No es así.

Vamos a ver algunos ejemplos.

Ejemplos de la Teoría CICO en cuanto a la causa de la obesidad

Cuando consumes más calorías de las que quemas, el exceso de calorías es principalmente empujado al tejido adiposo. Tu adiposidad o grasa del cuerpo, aumenta. Es realmente tan simple como eso. Stephan Guyenet, PhD

Cualquier energía que queda después de que el cuerpo ha utilizado lo que necesita es almacenada como grasa corporal. Stephan Guyenet, PhD

Cuando disminuye el gasto calórico y aumenta la ingesta calórica, la ecuación del balance energético deja solamente un resultado posible: ganancia de grasa. Hemos ganado grasa porque hemos consumido más calorías de las necesitábamos para permanecer delgados, dado nuestro nivel de actividad física. En otras palabras, hemos comido de más. Stephan Guyenet, PhD

Si nosotros engordamos es porque comemos más de la cuenta. Luis Jiménez

Ejemplos de la Teoría CICO en cuanto a qué hacer para adelgazar

si una persona gasta al día 2000kcal, le daremos una dieta de 1500kcal de manera que su organismo se vea obligado a acudir a las reservas para suplir esas 500kcal diarias que gasta y no le estamos proporcionando. Lucía Martínez

La restricción calórica es indiscutible si quieres que [el cliente] pierda grasa. Borja Bandera

unos alimentos serán más exitosos que otros a la hora de mantener una ingesta energética reducida, pero finalmente la reducción del peso es debida a una menor ingesta calórica. Jorge Ruíz-Carrascal

Adelgazar requiere una disciplina, ingerir menos calorías, y hacer más deporte. Y no hay más. José Miguel Mulet

De esta Teoría CICO estamos hablando, de la que nos habla de causas y soluciones para la obesidad, no de si la energía se conserva o de si el cuerpo necesita energía para funcionar.

Pseudociencia

Lo que se promociona como científico y avalado por una ley de la física (¡e incluso afirman que es esa ley de la física misma!), pero que en realidad es erróneo y basado en juegos de palabras y errores de pensamiento, es, por definición, pseudociencia. Y, como no ponemos en cuestión el fundamento de esa teoría —¡¡porque creemos que es una ley de la física!!—, llevamos 80 años usándola sin éxito para tratar de prevenir y revertir la obesidad (ver).

NOTA: pedí a los caloréxicos que definieran la Teoría CICO de forma que se justificara su uso para tratar la obesidad, pero siendo rigurosos y sin emplear falacias (ver). Por supuesto, nadie lo hizo, pues el único fundamento que tiene esa pseudociencia son los juegos de palabras falaces.

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