“Las excusas no queman calorías”

En el vídeo este señor nos llama a los obesos “vagos pedazos de mierda” (“lazy pieces of shit“). Pero, por favor, no caigamos en la trampa: no centremos la atención en sus insultos. Lo que realmente hace daño del discurso de este señor es el argumento:

Me gustaría señalar el elefante en la habitación. El elefante en la habitación eres tú: eres una mujer gorda. Y estás gorda por una razón: quemas menos calorías de las que consumes. Aquí tengo una idea fantástica para una dieta: quema más calorías de las que ingieres.

Nuevamente, creo que es contraproducente centrarnos en el insulto (llamar “elefante” a una mujer obesa sólo demuestra la catadura moral del sujeto). No porque no haya razones para reprocharlo, sino porque, en mi opinión, el verdadero daño lo hace con el “argumento”.

La atribución de controlabilidad

Comportamientos execrables como el que hemos visto en el vídeo son posibilitados por la gran mentira: la teoría del balance energético. Esa teoría nos explica por qué engordamos (“has quemado menos calorías de las que has consumido”) y qué tenemos que hacer para adelgazar (“quemar más calorías de las que consumimos”). Y el corolario es que sabes lo que tienes que hacer para no engordar y sabes lo que tienes que hacer para adelgazar, por lo que tienes el control de tu peso corporal. Engordar es tu responsabilidad, por no haber sabido rectificar a tiempo tu mal comportamiento, y no adelgazar sólo demuestra tu falta de interés en tener salud. Éste es el mensaje realmente destructivo, no tanto los insultos, sin ánimo alguno de disculparlos. Cualquiera que pasee un poco por blogs de gente que intenta perder peso se dará cuenta de cómo ese discurso está interiorizado en la mente de los/las obesos/as: se culpan de no lograr resultados, empleando expresiones como “tengo que dejar de poner excusas“, “tengo que dejar de engañarme a mí misma“,”si no adelgazo es porque no quiero“, o expresiones de autoculpabilización similares, que denotan que creen saber lo que tienen que hacer.

Disculpar la conducta del obeso hablando de que es muy difícil resistirse al “entorno obesogénico“, no hace ningún favor, pues es reforzar el mensaje de que el obeso sabe qué tiene que hacer y que el problema está en su conducta. Hay que combatir esa trampa y seguir informando de la inefectividad del tratamiento (ver).

“Las excusas no queman calorías”

En temas de obesidad, hasta el más tonto cree entender lo que dicen las leyes de la física: “no puedes engordar si no comes de más”. Creemos saber que “quemar calorías” es la solución: come menos y/o haz más ejercicio (ver). Y si la gente no consigue adelgazar, será porque comen más de lo que dicen, o sea porque en realidad no siguen la dieta. Tienen un problema de comportamiento: no pueden controlar el apetito y acaban comiendo “de más”. Que busquen la ayuda profesional de un psicólogo (ver). Si no pueden evitar que sus hijos engorden, que el estado intervenga (ejemplo).

“Soy obeso y la culpa es de la sociedad”. Victimismo, elemento característico de la gente con sobrepeso

Deja de poner excusas, es tu responsabilidad hacer lo que sabes que tienes que hacer para adelgazar“. En nuestra arrogancia, sólo estamos pensando en por qué falla el obeso (ver,ver). Pero, ¿y si es el consejo lo que es erróneo? ¿Y si todo lo que el obeso cree saber sobre las causas y soluciones a la obesidad, no es más que una gran estupidez propagada por “científicos” ineptos y “profesionales” de la salud incompetentes? En mi opinión, no somos más que asnos con ropa (ver), incapaces de darnos cuenta de nuestras propias limitaciones intelectuales e incapaces de considerar que posiblemente no somos ni más inteligentes, ni más responsables, ni tenemos más fuerza de voluntad que una persona obesa. Simplemente no entendemos nada y ni siquiera tenemos la inteligencia suficiente para plantearnos si somos nosotros los equivocados.

As I watch this or that obese person waddle down a sidewalk, I realize that I know none of the answers to any of these questions, which makes me feel utterly unqualified to impose any judgment on their moral character. Instead, I find myself thinking how difficult it must be to be them (fuente)

Cuando veo una persona obesa por la calle, me doy cuenta de que no conozco ninguna de las respuestas a esas preguntas, lo que me incapacita para realizar ningún juicio sobre su carácter moral. Más bien lo contrario, me lleva a pensar lo difícil que debe de ser para ellos.

Leer más:

Las ratitas no entienden la teoría CICO

Metabolic status in growing rats fed isocaloric diets with increased carbohydrate-to-fat ratio“.

Experimento en ratas, a las que se distribuye en tres grupos, llamados 1:1, 2:1 y 3:1, que se distinguen por seguir dietas con diferente cociente carbohidratos/grasa y misma cantidad de proteína (25% en peso):

The diet composition (per 100 g of diet) was 25 g of protein (lactic casein, 87% protein, mesh 90), 15 g (1:1), 10 g (2:1), or 7.5 (3:1) of lipids (corn oil), 34 g (1:1), 45 g (2:1), or 51 g (3:1) of carbohydrates (corn dextrin from corn refinery)

Aunque no se limita la ingesta, no se aprecian diferencias entre los diferentes grupos de ratas en la ingesta energética.

When total energy intake was analyzed, it did not differ across groups after 28 d

Pero sí hubo claras diferencias en la velocidad a que ganaron peso corporal y, por tanto, en el peso alcanzado al final del experimento (en la tabla Wt es el peso y WtGV es la ganancia diaria en gramos por cada 100g de peso corporal):

Los autores constatan que algunos grupos de ratas ganaron peso a más velocidad que otros, y atribuyeron el efecto al tipo de comida (puesto que las calorías eran las mismas, pocas opciones más tenían):

Our study showed that the 2:1 and 3:1 groups reached the highest weight gain velocities. Moreover, both groups achieved a larger body (weight and body length), possibly due to the source of fat and carbohydrate used in the diets, such as saturated fat (medium and long chain), monounsaturated and polyunsaturated fats (-3 and -6), and simple or complex carbohydrates.

Insisto: no hubo diferencias en la ingesta energética ni en la cantidad de proteína, y los autores atribuyeron el diferente efecto sobre el peso corporal de las dietas a su composición. No es que algunos seamos “negacionistas” que renegamos de leyes impepinables, es que entendemos por qué la teoría del balance energético es pseudociencia y, además, sabemos que la evidencia científica demuestra falsa esa teoría una y otra vez (ver). No olvidemos lo esencial de lo que estamos viendo en estos estudios científicos:

la composición de la dieta puede hacer ganar o perder peso corporal, sin que sea alterando la saciedad/apetito (o cambiando la cantidad de comida ingerida), ni por el contenido en proteína

Si crees que las leyes de la física dicen lo contrario, estás interpretando incorrectamente las leyes de la física (ver).

Cambiando un poco de tema, aunque no del todo, en las conclusiones los autores del experimento nos dicen que con este estudio han demostrado que las dietas contribuyeron a la ganancia de peso, mediante una reducción del metabolismo:

these studies demonstrated that, although energy, protein, vitamin, and micronutrient intakes were constant and adequate, when calorie ratios of carbohydrate to fat were progressively increased from 1:1 to 2:1 and to 3:1, the diet contributed to weight gain by decreasing energy metabolism and leptin secretion through adipose tissue.

Lo cierto es que han observado una reducción del metabolismo en los dos grupos que más peso ganaron, en comparación con el otro, pero eso sólo es una observación de un resultado obtenido. Se están inventando una causalidad, una que carece de mecanismo fisiológico que la respalde (ver).

Energy expenditures, calculated as daily calories per 100 g of rat Wt in addition to calorie per oxygen liter conversion factor of each diet (Fig. 4, inset), at day 28 were 15% and 19% lower in the 2:1 and 3:1 groups, respectively, when compared with the 1:1 group (P<0.01) and showed no significant differences between them (P<0.05).

¿Están cometiendo el error de deducir causalidad de una observación o más bien traían la causalidad aprendida de casa?

Es esta omnipresente falta de rigor en el campo de la nutrición/obesidad lo que nos ha metido en el lío de diabetes y obesidad descontroladas (ver). O, al menos, así lo creo yo.

Leer más:

¿Es Gary Taubes un charlatán?

(Imagen sacada de una página de un gurú de gimnasio. El letrero reza “los 10 mayores charlatanes de la industria del fitness”. El periodista Gary Taubes es el que está abajo a la izquierda)

 

¿Es Gary Taubes un charlatán? No, no lo es.

La falacia de autoridad

Se cree que la diabetes es causada por engordar y que engordar es causado por “comer más de la cuenta”, así que culpamos a la industria alimentaria por la obesidad, por poner a la venta productos sabrosos, y también culpamos a la gente que está gorda, a los obesos, por no ser capaces de comer con moderación ni de hacer suficiente ejercicio. Tenemos explicaciones: podemos culpar a la víctima y podemos culpar a la industria y así los científicos no tienen que cuestionar si han metido la pata o no, ni si deberían estar realizando, al menos, algún tipo de “suicidio” de sus carreras por haber cometido ese error. Gary Taubes

¿Dice que los científicos están equivocados? ¿Va a saber más Gary Taubes, un periodista de investigación, que “verdaderos científicos”? Bueno, ése es uno de los “argumentos” que usan los caloréxicos contra él, que es un periodista, no un científico:

La falacia de autoridad (o falacia ad verecundiam) tiene las patas muy cortas. Por un lado, porque la validez de un argumento no se mide por cuánta gente lo respalda, ni por el curriculum vitae de quien lo respalda, y por otro, porque nos lleva al esperpento de que los argumentos de Taubes pasarían de ser erróneos a ser válidos desde el momento en que alguien con caché científico los respaldase. ¿Nos basta David Ludwig? Por las mismas, los argumentos de un científico dejarían de ser válidos si un día deja de ser científico y se dedica a escribir libros divulgativos. El planteamiento es ridículo: podemos intentar desprestigiar al periodista por ser periodista y no científico, podemos recurrir a cualquier otro argumento ad hominen que se nos ocurrapero cuando dejemos de intentar engañar al personal con esas maniobras orquestales, los argumentos de Taubes sobre la falsedad de la teoría del balance energético seguirán incólumes sobre la mesa.

No perdamos de vista que Taubes está haciendo su trabajo: la labor de un periodista de investigación es llamar la atención sobre fraudes, estafas, escándalos, etc. Taubes tiene formación en física (ver) y su campo de acción como periodista es la ciencia. Y cuando un periodista de investigación destapa un escándalo, que los denunciados se defiendan diciendo que el periodista se equivoca porque ellos son científicos y el periodista no, es la más patética de las posibles respuestas. El recurso a “el consenso de los verdaderos científicos” sólo demuestra el bajísimo nivel intelectual en el que se mueve el mundo de la nutrición/obesidad. No se ruborizan porque ni siquiera son conscientes de lo ineptos que son.

No existe el consenso en la ciencia. Si es consenso, no es ciencia. Si es ciencia, no es consenso. Punto. Michael Crichton

Siguiendo con la falacia de autoridad, yo afirmo que la teoría del balance energético es la mayor estupidez cometida nunca por el ser humano. ¿Necesitas que yo sea investigador o científico para poder determinar si son correctos los argumentos con los que lo explico (ver,ver,ver,ver,ver,ver)?

¡Eres un seguidor de Taubes!

Gary Taubes ha denunciado el gravísimo error que se está cometiendo en el estudio de las causas y las soluciones a la obesidad (me refiero a la fraudulenta teoría del balance energético), y Taubes tiene toda la razón del mundo. Y no sólo no detecto incoherencias en su discurso, sino que a menudo Taubes encuentra formas de explicar esta escandalosa situación que demuestran que entiende perfectamente lo que está denunciando. Y, además, merece que se le reconozca que está tan seguro de lo que dice, que lo mantiene contra viento y marea. No es habitual que alguien tenga las ideas tan claras: otras personas que defienden esas mismas ideas a menudo dicen o hacen cosas que delatan que no están entendiendo del todo dónde está el fraude. Pero, como decía, eso no me ha pasado hasta el momento con Taubes. No es que yo le admire: es que va por delante de mucha gente, yo incluido, tiene razón en su denuncia y, además, lo explica perfectamente.

¿Defiendo las mismas ideas que Taubes? Yo no defiendo las ideas de nadie: defiendo mis planteamientos. Y en la denuncia de la teoría del balance energético coinciden con los suyos. ¿Soy sólo soy un seguidor que no tiene personalidad? No dejemos que se desvíe la atención del problema de fondo: Gary Taubes tiene razón, aunque implícitamente eso signifique que el 99% de los científicos en el campo de la obesidad son unos incompetentes que llevan años cometiendo gravísimos errores de razonamiento. Esos errores no habrían sido tolerados en otros campos del conocimiento (e.g. física o matemáticas) donde sí existe una tradición de exigencia científica. Como decía, aludir al “consenso” como argumento sería imposible en otras ramas de la ciencia, de la misma forma que los errores de razonamiento en los que se basa la teoría del balance energético habrían sido machacados con ensañamiento desde el primer minuto, si en el campo de la nutrición/obesidad existiera el mismo rigor intelectual que hay en la física o en las matemáticas.

¿Taubes tiene razón y la gran mayoría de los científicos en el campo de la obesidad se equivocan? Eso es imposible.

Y eso sigue sin ser un razonamiento y mucho menos una demostración de que Taubes se equivoca. Se apela a un falso “sentido común” para que sigamos sin cuestionar hasta qué punto es incompetente la comunidad científica en el campo de la obesidad.

¡Taubes dice que las calorías no importan!

Yo también digo que las calorías no importan. No importan del mismo modo que no importan en el crecimiento de un niño, del mismo modo que no importan en un embarazo, del mismo modo que no importan en el crecimiento de un tumor (ver), del mismo modo que no importan cuando quieres hipertrofiar tu musculatura, del mismo modo que no importan para analizar trastornos de crecimiento como el gigantismo (ver,ver). Todos decimos que no importan en esos crecimientos, luego los que dicen que sí importan en la obesidad son los que tienen que explicar su argumento de que estamos obligados a hablar de energía porque las leyes en cuestión son inviolables y universales, al tiempo que esas mismas leyes son ignoradas por IRRELEVANTES en todos los demás crecimientos que se producen en un ser vivo. Si buscas balance energético en el índice alfabético de un libro de medicina o fisiología, sólo va a aparecer relacionado con la obesidad. ¿Por qué? ¿No decían que estamos obligados a usar esas leyes porque eran inviolables? No estamos obligados a hablar de energía en el caso de la obesidad, porque, de hecho, es un proceso fisiológico, no energético.

¿Crees que los gramos importan? Explícame por qué no importan y luego me explicas otra vez que las calorías sí importan (ver,ver,ver).

¿Vas a saber tú, que no eres más que un simple bloguero, más que los científicos?

Falacia ad verecundiam, nuevamente. La expectativa a priori es, sin duda, favorable a los científicos y desfavorable al bloguero. Si en un tema que desconozco me hablan de un tipo anónimo que afirma que la gran mayoría de científicos en un campo están cometiendo un error descomunal, también pensaría que leer su blog iba a ser una pérdida de tiempo y que, tarde o temprano, su autor soltaría alguna barbaridad que demostraría que no era más que un pobre desgraciado con delirios de grandeza. Vale, es razonable esperar eso. Desde fuera parece una locura, y es lógico que la primera reacción sea desconfiar, por improbable, de que esté sucediendo lo que digo que sucede en el mundo de la nutrición y la obesidad (¿te vas a fiar más de un bloguero que del Ministerio de Salud?), pero a poco que se profundiza en el tema, y por poca formación que se tenga, el diagnóstico no puede sino dar un giro de 180 grados. Si alguien quiere ningunear mi “opinión de bloguero” por ser “de bloguero”, poco más puedo hacer. Para los que sí se sienten capaces de decidir por sí mismos si tengo razón o no en mi denuncia, que también es la de Taubes, les invito a que superen ese primer impulso de descartar lo chocante por “evidentemente erróneo” y “contrario a las leyes de la física”.

Energy intake that exceeds energy expenditure is the main driver of weight gain (fuente)

Una ingesta energética que supera al gasto energético es el principal impulsor de la ganancia de peso

Éste es básicamente el problema: pretender que eso se deduce de las leyes de la física es una estupidez colosal, épica, descomunal. Lo que se ve desde la ignorancia lo hemos “sabido” todos. Todos hemos sabido la respuesta sin haber dedicado ni un minuto de nuestras vidas a pensar en por qué engordamos. Y en nuestra arrogancia nos creíamos paladines en defensa de indiscutibles leyes físicas. ¡No físicas, universales! ¡No universales, ultracósmicas! Y los que decían otra cosa eran unos cantamañanas tan burros que no se daban cuenta de que estaban negando el cumplimiento de leyes impepinables. Me ha pasado a mí, puede que te esté pasando a ti, y desde luego le pasaba a Gary Taubes hace 15 años, pues uno de sus artículos refleja que también daba por evidente que engordamos porque consumimos calorías “en exceso“.

Eso es lo que se ve desde la ignorancia. Pero este tozudo periodista se dio cuenta de lo absolutamente estúpido e insustancial que era ese planteamiento “energético”. Y lo denunció cinco años después del artículo anterior en su libro “Good Calories Bad Calories“. Es periodista y tiene razón.

Lo sorprendente no es haber creído en esa gran mentira que es la “teoría del balance energético”, eso nos ha pasado a todos, pues sencillamente no veíamos razones para desconfiar de los que se supone que saben y que velan por nuestra salud. Lo realmente sorprendente es que una vez este escándalo ha sido denunciado públicamente por este periodista, la comunidad científica haya hecho oídos sordos. Hay gente que ha leído el libro de Taubes y aparentemente sigue sin entender el fraudulento origen del “balance energético”. Sólo cabe concluir que son mucho más necios, incompetentes y arrogantes de lo que cualquiera pueda imaginar. No ignoro que la otra posibilidad es que sea yo el necio incompetente y arrogante, pero defender lo que mi cabecita dicta es la única opción que esta cabecita me permite tomar.

NOTA: una estrategia habitual para tratar de desacreditar los molestos argumentos de Taubes es hacer creer que se ha demostrado falsa la hipótesis de los carbohidratos-insulina y de forma falaz intentar extender esa —supuesta— derrota de Taubes “por contagio” a los argumentos de Taubes sobre el balance energético. Algo así como “La insulina no lo explica todo, luego se deduce que el balance energético es lo que importa”. Son asuntos inconexos, por lo que no cabe estrategia más burda. Pero si alguien espera encontrar vida inteligente entre los caloréxicos, es que todavía no ha entendido el alcance del problema.

Leer más:

Infografía de una falacia

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Si no hay unos límites claros, no es ciencia

Cuando se aplica la primera ley de la termodinámica, se tienen que escoger unos límites físicos, una “frontera”, en su aplicación.

Si se escoge el cuerpo humano en su conjunto, ninguna referencia se puede hacer a la acumulación de energía en un tejido concreto y la ley es, por tanto, inapropiada para estudiar la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo, de la misma forma que no puede emplearse para hablar de cambios de tamaño en nuestros músculos ni de cambios en las reservas de glucógeno (ver,ver). Con esta frontera, cualquier referencia a la energía acumulada tiene que ser siempre a toda la energía acumulada, en cualquiera de sus formas, nunca a una fracción concreta de esa energía, aunque falazmente se suponga que esas otras formas de energía acumulada no cambian. Como veremos en breve, plantear qué sucede cuando sí cambian delata el fraude. La aplicación laxa, i.e. sin rigor, de la primera ley de la termodinámica deja de ser “ley” y pasa a convertirse en “trampa”.

Si, por el contrario, se escoge aplicarla en un órgano o tejido concreto, tampoco la ley es útil para hablar de por qué engordamos, pues es evidente que son “señales biológicas” (hormonas, enzimas, sustratos, etc.) las que hacen que entren o salgan ácidos grasos en los adipocitos. Ningún crecimiento en un tejido se estudia recurriendo a leyes generales de la física: ¿entran más calorías de las que salen en el tejido? ¡Pues claro, se están acumulando! ¡No estás diciendo nada! La comprensión del problema requiere el análisis de las señales fisiológicas responsables del crecimiento/decrecimiento. Nótese que si la ley se aplica definiendo la frontera como los límites físicos de un tejido, no ha lugar a hablar de ingesta calórica o gasto energético globales del cuerpo, porque las fronteras empleadas nada tienen que ver con el global del cuerpo.

La pseudocientífica teoría del balance energético combina, de forma falaz, dos términos propios de aplicar la primera ley de la termodinámica en todo el cuerpo y uno propio de aplicarla en el tejido adiposo, lo que constituye un gravísimo e inaceptable error conceptual. Y, además, es un claro engaño pues las trampas únicamente se hacen en el caso de la obesidad.

¿Relevancia de todo esto que estoy contando?

Lo que estoy explicando en esta entrada es una de las razones por las que la teoría del balance energético es simple pseudociencia. Enseguida entenderás cuál es el fraudulento origen de las ideas que defiende la comunidad científica sobre las causas y las soluciones a la obesidad.

Hagamos la trampa y usemos “ingesta energética” y “gasto energético”, pero “acumulación de energía en el tejido muscular”, dejando al margen otras formas de acumulación de energía. Según los postulados de la teoría del balance energético, siendo que cuando nuestros músculos crecen en ellos se acumula energía:

El crecimiento del músculo es el resultado de una ingesta energética que supera al gasto energético

¿Es ésa la causa por la que crecen los músculos? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física? ¿Qué se deduce entonces de la teoría del balance energético que tenemos que hacer para ver crecer nuestra musculatura? ¿Comer más y movernos menos? ¿Qué crees que es erróneo en este planteamiento? (ver) No son preguntas retóricas: en el proceso de tratar de contestar a estas preguntas vas a entender perfectamente por qué el paradigma de la energía tal y como se usa para “estudiar” la obesidad es fraudulento.

La teoría del balance energético es pseudociencia: se presenta como algo científico —basado en leyes de la física, nos dicen—, pero en cuanto rascas un poco se hace obvio que no es más que una colosal burrada.

NOTA: Aunque la falacia concreta que comento en esta entrada no existiera, la teoría del balance energético seguiría estando basada en deducir causalidad de una tautología (la trampa se suele tender con retórica engañosa que fija un valor para el gasto energético cuando, en realidad, el gasto energético es un resultado del proceso, no una entrada controlable) (ver,ver). Creo que con el ejemplo anterior del crecimiento del tejido muscular queda también claramente al descubierto esta otra falacia. Un detalle importante, relacionado con lo anterior, es que en esa teoría se ignora que nuestro cuerpo tiene una eficiencia variable y adaptativa, con la mayor parte de la energía consumida siendo disipada en forma de calor (ver,ver). Creo que la analogía de la zanahoria y el palo (ver) ilustra muy bien cómo la retórica falaz se usa para establecer causalidades que las leyes de la física no respaldan, al tiempo que sirve de ejemplo de lo relevante que es el hecho de que un sistema tenga una respuesta adaptativa.

Leer más:

Catetos atrapados en una tautología (II)

Hace unos días, uno de esos personajes que circulan por el mundo del fitness insultó a Jason Fung llamándole “quack” (ver imagen bajo el título de esa página), que podríamos traducir como “charlatán”, y diciendo que es o “brutalmente deshonesto” o que está “embarazosamente mal informado”. Ése es el tono prepotente de esa entrada, que es, básicamente, el ejemplo típico de cómo se difunde la pseudociencia del balance energético: estupidez y arrogancia a partes iguales.

The Evidence for Caloric Restriction: A Response to Dr. Fung’s CRaP

Sé que he explicado muchas veces por qué la teoría del balance energético es estúpida pseudociencia, pero me apetecía contestar con argumentos a este bravucón. Y, además, este blog tiene una clara dedicación a combatir la pseudociencia.

Lo que se acumula en nuestro tejido adiposo son triglicéridos, no gramos ni calorías

Sacado de esa página:

However, for a net increase or decrease in the body’s energy stores to take place, an imbalance between energy intake (from food) and energy output (from activity) must happen. (fuente)

Sin embargo, para que se produzca un incremento o decremento en los almacenes corporales de energía, debe producirse un desbalance entre la energía ingerida (procedente de la comida) y la energía gastada (por actividad).

¿Nos parece razonable? No lo es. Para empezar, démonos cuenta de que lo que se acumula en el tejido adiposo son triglicéridos, no calorías (ver). Una matización más relevante de lo que parece a simple vista, pues ante la pregunta de por qué se acumulan triglicéridos en el tejido adiposo, no es posible recurrir a hablar de calorías, pues no existe un mecanismo fisiológico que enlace calorías a nivel corporal con acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo. La teoría del balance energético presume de no tener un mecanismo fisiológico que la implemente (ver,ver,ver) y la ausencia de mecanismo es una característica típica de las pseudociencias, que recurren a explicaciones simplistas alejadas de la fisiología y de la anatomía. Lo patético es que los mismos que presumen de estar en contra de las pseudociencias aceptan sin cuestionarlas las explicaciones mágicas del balance energético y hasta argumentan que hablar de mecanismos fisiológicos es una “distracción metabólica”, es decir, alejarse de las verdaderas causas, que para ellos es aquello que nos hace comer “más de la cuenta” (ejemplo,ejemplo). Si hemos de creer en su sinceridad, en tal caso se deduciría que los fanáticos no saben que son fanáticos.

La falacia de composición: ¿dónde estamos aplicando la primera ley de la termodinámica, en el tejido implicado o en todo el cuerpo? ¡Hay que elegir!

  • Si aumenta la población que hay en Madrid, han entrado en Madrid más personas de las que han salido.
  • Si aumenta la población que hay en el Estadio Santiago Bernabéu (estadio que está en Madrid), han entrado en ese estadio más personas de las que han salido.

Ambas afirmaciones son tan correctas como insustanciales, pues no son otra cosa que decir “acumular” personas (ver,ver). Son descripciones tautológicas que nunca pueden aportar información sobre las causas por las que sucede la acumulación. Nunca, salvo que falazmente se introduzca una falsa causalidad, que es en lo que se basa la teoría del balance energético.

¿Se han acumulado porque han entrado más de las que han salido? No, pues “más de las que han salido” es únicamente otra forma de decir “aumentar” la población. La causa real (ver,ver) puede ser  que sea domingo por la tarde-noche y la gente vuelva a la capital tras haber pasado el fin de semana en otra ciudad o que se haya programado un concierto o un partido de fútbol en el estadio, por ejemplo.

Para que aumente la cantidad de personas que hay en el Santiago Bernabéu, se tiene que producir en Madrid una mayor entrada que salida de personas.

¿Es eso cierto? No: es una estupidez. Y es la misma estupidez que nos cuelan los defensores de la teoría del balance energético con el cuerpo humano (Madrid) y el tejido adiposo (el estadio dentro de Madrid). Nos dicen que para que en el tejido adiposo se acumulen triglicéridos tienen que entrar en el cuerpo más calorías de las que salen (ver). Hablemos del tejido muscular para que el engaño quede bien claro: si el tejido muscular crece, se está acumulando energía, así que de acuerdo con la teoría del balance energético:

Para que se produzca un crecimiento del tejido muscular, debe producirse un desbalance entre la energía ingerida (procedente de la comida) y la energía gastada (por actividad).

¿Crees que las leyes de la física nos dicen que para aumentar la musculatura tienes que aumentar tu ingesta energética y/o reducir tus niveles de actividad física? ¿Cualquier método de hipertrofia muscular que sea efectivo, funciona aumentando tu apetito y/o haciéndote más sedentario? Sabes que ninguna ley puede decir eso, ni nada parecido, luego sabes que tiene que haber errores en el razonamiento. Quizá no puedas explicar por qué el razonamiento es erróneo, ni cómo se te está engañando, pero no te cabe duda de que algo tiene que estar mal en ese planteamiento. ¿Dónde está la trampa?

  • Se está combinando, de forma falaz,  “acumulación” en todo el cuerpo (pues ingesta energética y gasto energético están relacionadas con la acumulación de energía en todo el cuerpo) con acumulación en un órgano concreto del cuerpo (tejido muscular en este ejemplo). O las leyes de la física se aplican en un sitio y por tanto siempre que las queramos aplicar tienen que incluir cualquier forma de acumulación de energía en cualquier órgano (ver), o se aplican en el otro y por tanto nada tienen que ver con ingesta y gasto energéticos totales en el cuerpo. Pero escoger parte de los términos de la ecuación de aplicar la ley en un sitio y parte de aplicarla en otro, sencillamente es tramposo.
  • Se está imponiendo un sentido de causalidad que no está basado en la fisiología: que se acumule energía en un órgano —desde ese punto de vista energético— equivale a decir que ha entrado más de lo que ha salido, pero no se puede deducir de esa tautología que se acumule porque entra más de lo que sale.

Ahora aplica lo mismo al tejido adiposo, y entenderás cómo lo que nos han vendido como una verdad “que sólo un ignorante discute”, no es más que una falacia. Si entiendes estas trampas, ya sabes que la teoría del balance energético es una estafa.

La falacia de composición es evidente: se está dando a entender que una característica de una parte de nuestro cuerpo (acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo) es en realidad algo que se produce en todo el cuerpo (acumulación de energía en todo el cuerpo). ¿Para que se acumule gente en el estadio debe producirse un desbalance entre la gente que entra en la ciudad y la gente que sale de la ciudad? ¿Es que nos hemos vuelto imbéciles?

Una parte importante, variable y adaptativa de lo que comes se disipa en forma de calor

Pero, además, supongamos que de todas las personas que entran en Madrid, una cantidad variable y adaptativa, y por tanto desconocida a priori, en el entorno de 60 de cada 100 personas, es subida a autobuses y sacada de Madrid por las fuerzas de orden público (ver). Entre uno y ninguno de los otros 40 puede acabar pisando el estadio (ver). ¿Qué relación dirías que hay entre las tasas de entrada y salida de coches (calorías) a la ciudad y la acumulación de personas (triglicéridos) en el estadio? Y, sin embargo, sí creíste que la cantidad de calorías ingeridas por tu cuerpo determinaba cuántos triglicéridos netos quedaban atrapados en tu tejido adiposo? (ver,ver) ¡Las calorías no podían desaparecer! Pero esa idea intuitiva es falsa: la mayor parte de la energía que hay en la comida, en una cantidad variable, simplemente se disipa en forma de calor y no es convertida en “energía usable”. Es perfectamente posible que comiendo de forma saludable tu cuerpo no engorde aunque tu ingesta varíe de un día para otro, porque tu cuerpo tiene capacidad para ajustar el calor disipado y deshacerse de lo innecesario, de la misma forma que puede hacerse más eficiente cuando ve que no le llegan suficientes nutrientes (ver). Y es razonable que sea así, pues es lo que vemos que sucede en poblaciones que siguen sus dietas tradicionales, que no engordan sin preocuparse lo más mínimo por controlar cuántas calorías ingieren (ver).

Aplica el mismo razonamiento a cualquier otra acumulación de “energía” en tu cuerpo, y verás qué divertido

¿Crees que la acumulación de grasa en tu hígado se produce por un desbalance entre lo que ingieres y lo que gastas? (ver,ver) ¿Crees que las leyes de la física dicen que ésa es la causa de la acumulación de energía en tu hígado?

¿Crees que la causa de que algo se acumule es “que entra más de lo que sale”? En el gigantismo, por ejemplo, hay una evidente acumulación de “energía”, ¿es porque el niño que sufre esa enfermedad come mucho y se mueve poco? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física? ¿Estamos obligados a hablar de las calorías, porque “las calorías importan“? ¿Se corrige esta patología, por tanto, educando a ese niño para que coma menos y sea más activo físicamente? (ver) Hay que ser MUY BURRO para pensar que estamos obligados a recurrir a las leyes de la física para encontrar respuestas para las causas y soluciones a la obesidad, y no darse cuenta de que el uso de esas mismas leyes es absoluta e indiscutiblemente estúpido aplicado a cualquier crecimiento en un ser vivo, incluido el crecimiento del tejido adiposo. La teoría del balance energético no es ciencia: es pseudociencia que sirve de coartada a los prejuicios contra la gente obesa.

Cuando un tumor crece, ¿es, en última instancia, porque hemos comido por encima de nuestras necesidades energéticas? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física o es una burrada tratar de aplicar las leyes de la física para entender y combatir el crecimiento de un tumor? ¿Estás diciendo que las calorías no importan en ese caso? ¿Estás negando el cumplimiento de leyes inviolables de la física?

— Vaya, qué musculado te veo.

— Sí, es que llevo una temporada en la que no hago más que comer y tumbarme en el sofá. No sé qué me pasa, pero me siento muy cansado.

No, en serio, seguimos diciendo que “obviamente las calorías importan”, pero es tan “obvio” que no lo decimos con ningún otro crecimiento en un ser vivo. ¡Ni las nombramos ni nombramos las leyes de la física! Dejemos de tener complejos con los caloréxicos, que no son más que vendedores de aceite de serpiente, y dejemos de dar alas a la teoría del balance energético. Si las leyes de la física dicen que las calorías “importan” cuando engordamos, también dicen que “importan” cuando crece un tumor y por tanto habrá que preguntarse qué nos ha hecho comer más de lo que gastamos, que evidentemente tiene que ser la causa del crecimiento del tumor (ver,ver).

¿Importan las calorías? Sólo en la obesidad se dice que “importan”, porque se busca culpar a la víctima de habérselo ganado ella sola, por su glotonería y vagancia.

“Si lo pones en una tabla con colorines, ya lo has demostrado y sólo un necio lo discutiría”

Cualquier método que haga crecer la musculatura lo hace aumentando tu apetito y reduciendo tus niveles de actividad física

Porque no puede crecer la musculatura sin superávit calórico

¿Ridículo? Sin duda, pero en esencia es lo que defiende el lumbreras de la web que estoy comentando, que dice que cualquier dieta que sirva para perder peso funciona creando un “déficit calórico”, es decir, según su ideología, haciendo que comas menos y te muevas más.

Pero hacer una tabla con muchos colorines no convierte una idea estúpida en un hecho real…

a few weeks ago, we published an infographic which showed that all weight loss diets work through caloric restriction and, consequently, through the resulting caloric deficit.

hace unas semanas publicamos una infografía que mostraba que todas las dietas de pérdida de peso funcionaban a través de la restricción calórica, por el déficit calórico creado

Una vez la tabla ya esté hecha y publicada, el tema está zanjado y no sé cómo hay gente que se atreve a llevarle la contraria. Le sugiero que prepare otra que demuestre que cualquier método de hipertrofia muscular funciona aumentando tu ingesta energética y/o reduciendo tus niveles de actividad física. Un crack como éste no debe de tener problemas en crear una segunda tabla bien coloreada que demuestre esto último. Cuando él lo pone en una tabla, automáticamente es un hecho contrastado.

Cuando sigues sus recomendaciones las mujeres se te arriman que no veas… :mrgreen:

La teoría de la conspiración contra la dieta hipocalórica

Como este señor no entiende que lo que dice no son más que estupideces, su conclusión es que la dieta hipocalórica fracasa porque la gente deja la dieta:

Are you going to sit there and pretend as if you don’t know full well that weight regain happens exactly because of lower dietary adherence and poor compliance over time?

¿Vas a decirnos con cara seria que no sabes perfectamente que la recuperación del peso perdido sucede exactamente porque con el tiempo se reduce el seguimiento de la dieta?

Como cree ser inteligente, no cuestiona su conclusión de que la dieta hipocalórica viene avalada por las leyes de la física. Y si no funciona en la práctica, como es el caso, tiene que ser, obviamente, porque la gente se deja la dieta. Esto no sólo pasa en el mundo del fitness, pues es lo que vemos todos los días en los “expertos” en nutrición, que lamentan en las redes sociales el poco éxito que tienen convenciendo a la gente de que mantengan la dieta a largo plazo. La culpa siempre es de la gente y ellos son poco menos que héroes que nos intentan ayudar con el consejo correcto y que sufren mucho al ver que la gente no les hace caso.

¿Qué hacemos con todos los experimentos cuyos datos dicen que sí se siguió la dieta y aun así no funcionó? (ejemplo,ejemplo,ejemplo) Sin duda existe una conspiración interplanetaria para falsear los datos de los estudios científicos para perjudicar a la dieta hipocalórica. El argumento es que “los datos de los estudios tienen que ser erróneos, porque la teoría del balance energético no puede ser errónea“. Pero la teoría del balance energético es la mayor estupidez perpetrada nunca por el ser humano (ver,ver). ¿No funciona la dieta hipocalórica? Pues claro que no.  Es lo esperable cuando el origen de un tratamiento es la estupidez humana.

¡Pero la gente se deja la dieta!

Puede ser, sí, pero la trampa está en deducir de ese dato observacional que existe la relación causa-efecto “no les funciona porque se la dejan“. Eso no tiene más base real que los prejuicios. ¿Las dietas hipocalóricas no funcionan porque la gente se las deja o no será más bien que la gente deja la dieta hipocalórica porque no funciona? La respuesta a esta pregunta únicamente es evidente desde el fanatismo y la estupidez. ¿Por qué mantener intacta la creencia en que funciona lo que nunca ha funcionado y que no es más que una idea estúpida? Imagina que te están hablando de un tratamiento homeopático —parece que mencionando la homeopatía sí somos capaces de entender que algo es un engaño— para pérdida de peso que ha fracasado sistemáticamente en los estudios científicos y cuya base científica es la absurda idea de diluir tanto una sustancia que cuando llegas al resultado final lo único que tienes es agua. Ahora los homeópatas ponen a prueba el tratamiento en cientos de personas que quieren adelgazar y no consiguen bajar más que un par de kilos. Pero nos cuentan que el problema es que la gente abandona el tratamiento. ¿Aceptaríamos esa explicación? ¿Con la homeopatía de por medio sí vemos la estafa, pero con la dieta hipocalórica nos volvemos ciegos? Igual de pseudocientífica es la homeopatía que la teoría del balance energético. La diferencia es que socialmente está bien visto atacar a la homeopatía, pero criticar la teoría del balance energético te hace enfrentarte a la manada de sinvergüenzas que viven de engañar recetando dietas hipocalóricas.

Volviendo a las causas por las que la dieta hipocalórica fracasa, ¿por qué asumir que la reacción metabólica a la restricción calórica, un hecho científico difícilmente discutible, no es relevante? (ver,ver,ver,ver)  Y, sin embargo, ¿ignoramos esa reacción y suponemos que hay un problema masivo de falta de fuerza de voluntad para mantener una dieta a largo plazo? ¿En serio? ¿La dieta de origen estúpido funciona pero todo el mundo falla? Yo apuesto por que es la dieta hipocalórica la que falla y que la mayor parte de la gente mantendría la dieta a largo plazo si viese que consigue resultados. Pero, en cualquier caso, da igual lo que opinemos: la gente a la que se le está recetando una dieta hipocalórica tiene derecho a saber que ese tratamiento no funciona (ver). Un título universitario no da derecho a estafar. O al menos no debería ser un escudo protector para hacerlo.

Si habéis llegado hasta aquí, ¡gracias!

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