Categoría: Historias reales
Felices fiestas
– He hecho flan casero. Te he traído un poco. ¡Está muy bueno!
– ¿Qué lleva?
– Nada. Huevos, nata, queso cremoso. Eso es todo
– ¿Qué más?
– Nada más… bueno, un poco de edulcorante, pero, nada, unas gotitas
– ¿Qué edulcorante?
– Uno líquido que tengo en casa
– ¿Qué edulcorante?
– No lo sé, pero vamos, lo venden en Mercadona.
– No quiero flan, gracias.
– Pero Vicente, si no lleva nada.
– ¿No sabes qué le has puesto y dices que no lleva nada? Da igual, me da igual comer flan.
¿Exagerado? ¿Extremo? Más bien desinteresado.
¿Fuerza de voluntad? La que hace falta para no tomar lo que no tienes deseo de tomar: ninguna.
¿Sacrificio? El que haría si comiera algo que no me atrae, por quedar bien.
El que ofrece, lo hace pensando que al otro le aporta comer lo ofrecido. Cierto bajo su punto de vista, pero no bajo el mío.
Tengo claro que estas fiestas van a ser como las tres anteriores: voy a disfrutar de los amigos, voy a disfrutar de la familia, voy a disfrutar del deporte, y voy a disfrutar de la comida. Pero sin salirme ni un ápice de mis esquemas en temas de comida. Ninguna necesidad tengo. Hoy he jugado un rato al tenis y al pádel con los amigos. Mañana volveré a jugar al tenis. Ésta es mi forma de hacer algo especial en Navidad. Éstas son mis prioridades.
¡Felices fiestas a todos!
De parte de un espartano.