“Si quieres adelgazar: menos plato y más zapato”

Este tipo nos cuenta que tras 9 años interesado en el campo de la nutrición, ha llegado a la flamante conclusión de que para adelgazar la solución es “menos plato y más zapato“. Una “verdad universal”, nos dice.

Puesto que pone sus 9 años de interés en el campo de la nutrición como aval de esa estupidez, cabe preguntarle cuál es la evidencia científica de que ese consejo sirve para adelgazar. Tras esos 9 años de búsqueda de la verdad, ¿cuántos artículos científicos nos puede aportar de que ese consejo se ha demostrado efectivo para perder una cantidad importante de peso (20-25 kg) y mantener lo perdido a largo plazo (4-5 años)?

La respuesta ya la sabemos: no va a aportar ninguno, porque ese consejo ha fracasado sistemáticamente en los experimentos científicos (ver,ver). Y también en la vida real.

¿Y cómo justifica este tipo su “verdad universal”? Pues en base a argumentos simplistas que confunden una tautología mal aplicada con un mecanismo fisiológico. Ésa es la única base del consejo: la estupidez humana.

pero si comes mucha cantidad tampoco adelgazarás (fuente)

¿Entonces hacemos una hipercalórica para perder grasa? (fuente)

El único argumento de las expresiones anteriores es el empleo falaz de términos tautológicos (“mucha cantidad”, “hipercalórica”) que hacen creer que nuestro cuerpo funciona a base de cantidad.

Nótese cómo la charlatanería caloréxica no tiene más base que juegos de palabras falaces. Es imposible defenderla sin emplear trampas en el lenguaje.

Para acabar, reproduzco un pequeño desafío que lancé hace unos días a los caloréxicos (ver):

Defended vuestra pseudociencia con argumentos. Por ejemplo, demostrad que las leyes de la física garantizan que la dieta hipocalórica funciona, suponiendo que se mantiene en el tiempo, para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo.

Las normas del desafío:

  1. No podéis emplear falacias en la argumentación: por ejemplo, no podéis emplear la falacia de petitio principii, dando por supuesto en las premisas un resultado (ver). Por la misma razón, no podéis emplear los términos “déficit calórico” ni “superávit calórico”, pues implícitamente dan por supuesto un resultado (ver). Además, estos términos tienen doble definición y en sí mismos son un claro caso de falacia de ambigüedad (ver).
  2. Tenéis que ser 100% rigurosos en el planteamiento. Por ejemplo, en ningún momento podéis hablar del tejido adiposo si la primera ley de la termodinámica la aplicáis en todo el cuerpo (ver). Tampoco podéis suponer una causalidad injustificada en la primera ley de la termodinámica (ver). Las trampas en el lenguaje no son compatibles con la ciencia. ¿Pretendéis estar defendiendo una ley de la física? Pues hacedlo con rigor en todo momento.
  3. Cuando hayáis terminado, tenéis que aplicar vuestro mismo razonamiento al crecimiento de un tumor (ver) y explicar si habéis demostrado que en ese caso también tiene que funcionar la teoría CICO para controlar el crecimiento del mismo. ¿Crece un tumor porque se establece un “superávit calórico”, es decir, porque comemos por encima de nuestras necesidades energéticas? ¿Es establecer un “déficit calórico”, es decir comer menos de lo que se gasta, el tratamiento obvio si se busca reducir su tamaño? Una vez hayáis contestado a las preguntas, explicad por qué la teoría CICO propone causas y soluciones estúpidas en este caso.

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