Ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos (1 de 2)

Science is the belief in the ignorance of experts. Richard Feynman

The experts who are leading you may be wrong. Richard Feynman

Los expertos que te guían pueden estar equivocados.

Olvida por un momento todo aquello que dicen los “expertos” en nutrición. Y piensa en cuáles son tus ideas sobre cómo comer de forma saludable y cómo adelgazar. ¿Eres consciente de en qué se basan esas ideas? Si quisieras convencerme de alguna de ellas, ¿en qué se basaría tu argumentación? ¿Tienen un fundamento real esas ideas o son simples consignas transmitidas por los que se supone que saben?

Es posible que todo lo que hayas hecho hasta el momento sea “creer”. Pero en mi opinión los “expertos” en nutrición no son una fuente de conocimiento, sino de desconocimiento. No son una ayuda, sino el problema.

Hacer dieta no sirve de nada

Ésa es la conclusión a la que llegaron los autores de un artículo de 2007: si hay que promover un método para luchar contra la obesidad, que sirva para mantener a largo plazo el peso perdido, está claro que ese método NO es hacer dieta.

If Medicare is to fund an obesity treatment, it must lead to sustained improvements in weight and health for the majority of individuals. It seems clear to us that dieting does not.

Analizaron los estudios publicados hasta ese momento sobre dietas de adelgazamiento y llegaron a la conclusión de que es mejor NO hacer dieta, que hacerla. Haciendo dieta casi nadie pierde peso, pero sin embargo entre uno y dos de cada tres participantes acaban con igual o más peso que antes de hacer dieta. Eso es lo que se muestra en la siguiente tabla resumen, sacada de ese mismo artículo: que al cabo de 4-5 años estamos hablando de alrededor de unos ridículos 3-4 Kg perdidos, de media. Y dependiendo del estudio, el porcentaje de gente que recuperó todo el peso perdido, o más, se movía entre el 30 y el 60%. Si hacer dieta fuera jugar a la ruleta, ten claro que a la larga la banca siempre gana.

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Los autores del artículo analizaron el balance de beneficios y peligros potenciales de ponerse a dieta, no encontrando claros beneficios ni en término de peso ni en término de salud, y sí advirtiendo del peligro para la salud de subir y bajar de peso repetidamente (weight cycling): “los beneficios de ponerse a dieta son sencillamente demasiado pequeños y los daños potenciales demasiado grandes para que se pueda recomendar como un tratamiento seguro y efectivo para la obesidad“.

The benefits of dieting are simply too small and the potential harms of dieting are too large for it to be recommended as a safe and effective treatment for obesity.

Eso es lo que se deduce de los resultados científicos. Si los supuestos expertos en nutrición saben que su consejo para adelgazar, el “come menos y muévete más”, no funciona y que posiblemente es peor que no hacer nada, ¿cómo es que siguen insistiendo en ese mensaje? ¿Cómo son capaces de afirmar que el único método que se ha demostrado efectivo para adelgazar es comer menos y hacer más ejercicio, cuando ese método no funciona?

Cuando alguien me pregunta cómo es posible que los expertos te digan que para adelgazar controles el tamaño de las raciones, si no funciona, no soy yo el que tiene que aventurar una explicación para eso. La carga de la prueba está en quien hace esa propuesta: ese “experto” debería mostrar la evidencia de que con su consejo se va a perder peso de manera importante y a largo plazo. Y no puede mostrar esa evidencia, porque no se adelgaza.

 ¿Es cierto que ponerse a dieta no sirve de nada?

Creo que, efectivamente, hacer una dieta hipocalórica con intención de perder peso no sirve para nada (salvo alguna excepción que no hace más que confirmar que no es efectivo). La evidencia científica no respalda que seguir con la misma dieta basada en los carbohidratos, pero con raciones más pequeñas, lleve a una pérdida de peso significativa a largo plazo. “Come menos y muévete más” no funciona. Científicamente demostrado.

Pero eso no quiere decir que adelgazar sea imposible. Lo que quiere decir es que siguiendo las indicaciones de los “expertos”, adelgazar es prácticamente imposible. Los que dicen que hacer dieta no sirve de nada solo contemplan un enfoque: la restricción calórica. Con pequeñas variaciones, pero restricción calórica. Y es cierto que esa solución no sirve de nada, pero no es la única opción. Sé prudente y desconfía de cualquier dieta extravagante. No quiero transmitir la idea de que uno deba seguir la primera dieta que le propongan. Lo que quiero decir es que la primera dieta de la que deberíamos desconfiar es la que nos proponen los supuestos expertos en nutrición.

La dieta de los “expertos” no es la palabra de Dios

La dieta propuesta por la mayoría de “expertos”, la pirámide nutricional basada en la harina de semillas, es presentada como la forma en que tenemos que alimentarnos, sí o sí, como si existiera un fundamento científico indiscutible que respaldara su ideología, como si cualquier dieta que no siguiese esas directrices fuera incuestionablemente equivocada o peligrosa. Los “expertos” se comportan como si así fuera, como si salirse de sus normas fuera una locura.

Pero la ideología de esta gente es un gigante con pies de barro.

¿Dónde están los estudios científicos que garantizan que el consumo masivo de la harina de semillas es saludable a largo plazo? ¿Qué estudios científicos garantizan que a largo plazo es más saludable consumir harina de semillas que no consumir ningún tipo de harina? ¿No deberían haber realizado esos estudios antes de jugar con la salud de la población? Parece que ni siquiera son conscientes de lo irresponsable de su comportamiento. Sus creencias, sus intuiciones, deberían “hablarlas en la intimidad”.

Ninguna opinión de los “expertos” es fiable, ni sobre la dieta que ellos proponen, la basada en la harina de semillas, ni sobre otras dietas.

Toda dieta diferente es una “dieta milagro”

Hay opciones más saludables para comer que la dieta de las semillas. Es un hecho demostrado, como mínimo, a corto-medio plazo, y nada hace pensar que esas otras opciones no sean más saludables también a largo plazo. Pero los “expertos” desacreditan sin titubeos cualquier dieta que no sea la suya. Mienten como cosacos, se inventan los datos y nos advierten de múltiples e imaginarios riesgos. Desde la situación de poder en la que se encuentran machacan sin miramientos cualquier idea que no sea la suya. La suya es la dieta saludable, el resto, dietas milagro.

Y si existen otras formas de comer más saludables, ¿cómo es que no acaban por imponerse? Pues porque esta gente es como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Todo lo que no sea SU pirámide nutricional, SU contar calorías, SU odio filovegetariano a la grasa procedente de animales, es rápidamente tildado de “dieta milagro”, “dieta peligrosa” o “dieta inefectiva”. Da igual que lo sean o no: no son la suya y ellos no necesitan ningún tipo de prueba para descalificarlas. La cuestión es que todas las mentiras que los “expertos” nos cuentan sobre dietas diferentes de la suya, en realidad bloquean cualquier posibilidad que puedan tener esas otras formas de comer para aportar resultados donde ellos no tienen respuestas. Los “expertos” nos tienen bloqueados en su absurda forma de pensar. Mientras no saquemos de nuestras vidas a esta gente, es complicado recuperar la salud.

La mala ciencia da carnaza a esta gente

Parece complicado discernir si el uso que hacen los “expertos” de la mala ciencia es consciente o inconsciente. ¿Son los “expertos” incompetentes o malvados? En parte es culpa de dichos “expertos”, y en parte culpa de estudios científicos que a veces parecen diseñados ex profeso para darles argumentos. Me parece especialmente grave cómo se emplean los resultados científicos para ocultar que ciertas dietas sí permiten perder peso a largo plazo, como sucede, por ejemplo, cuando se nos dice que una dieta como la mía no hace perder más peso que otras dietas, y se oculta que en realidad en los estudios que citan la dieta nunca se mantiene a largo plazo. Ese hecho es relevante, y se oculta. Lo de que “ninguna dieta funciona” o “todas sirven por igual para adelgazar” son afirmaciones falsas basadas en estudios científicos en los que se abandona la dieta low-carb.

O cuando se habla de que una dieta baja en hidratos de carbono no es mejor que otras dietas, y se emplean en dichos argumentos estudios en los que la supuesta dieta low-carb era más bien un baño en hidratos de carbono. ¿Culpa del “experto” que ignora la evidencia, que se queda con conclusiones no respaldadas por los resultados reales, o culpa del “científico” que engaña al experto al extraer conclusiones sobre una dieta sin usar esa dieta en su estudio?

Un hecho significativo: en estudios en los que se compara una dieta baja con una dieta alta en hidratos de carbono, los resultados en términos de factores de riesgo cardiovascular sistemáticamente favorecen a la dieta baja en hidratos de carbono. Pero nos encontramos conque en alguno de esos estudios los investigadores muestran su preocupación por los efectos a largo plazo ¡de la dieta baja en hidratos de carbono! es decir, de la que sale victoriosa en la comparación. ¿No debería preocuparles la que siempre es la peor dieta, que además es la peligrosa porque es la que se nos recomienda seguir?

Es curioso cómo algunos expertos solo advierten de potenciales peligros en las dietas que no son la suya. Siempre peligros hipotéticos, no demostrados. Y que solo se les ocurren para las dietas que no son la suya.

La situación actual es lamentable

La ideología de los “expertos” carece de fundamento.

  • No hay razón para basar la alimentación del ser humano en la harina de semillas. Eso no es comida para las personas.
  • No hay razón para evitar la grasa de procedencia animal (la grasa saturada).
  • Contabilizar las calorías de la comida no solo es inútil: es contraproducente.
  • No es la grasa lo que engorda, ni el exceso de comida, sino una dieta desproporcionadamente alta en carbohidratos (especialmente el azúcar y las semillas/cereales) y llena de productos procesados.
  • La gente no engorda por falta de fuerza de voluntad, ni por sedentarios: estamos gordos por culpa de seguir la recomendaciones de los “expertos” en nutrición.
  • La gente no adelgaza comiendo menos ni haciendo más ejercicio.
  • La dieta que los “expertos” imponen es dañina para nuestra salud.

No parecen ser conscientes de que sus ideas no son más que unas teorías sistemáticamente desmentidas por la realidad. Y siguen insistiendo en esas ideas, una y otra vez, como si por arte de magia, de repente, fueran a dar resultado tras décadas de sonados fracasos.

¿Por qué mienten? ¿Por qué mienten tanto?

No podemos aceptar como normal que supuestos profesionales de la salud mientan con impunidad. Debería haber consecuencias. La cantidad de mentiras empleadas para desacreditar una dieta como la mía es increíble. Mentir es un comportamiento irresponsable que pone en riesgo nuestra salud.

En la segunda parte de esta entrada hablaré de las principales mentiras que los “expertos” dicen sobre una dieta como la mía. No son pocas.

Leer más:

Los análisis clínicos de Elena

Nuestra compañera Elena ha tenido la amabilidad de enviarme sus análisis clínicos para que los podamos ver. Ella lleva más de dos años con una dieta LCHF. Con toda la desinformación que hay sobre esta forma de comer, creo que es muy interesante conocer de primera mano testimonios de personas que comen así.

Elena tiene 27 años y mide 1,71m. Antes de comer LCHF pesaba unos 71Kg y no hacía nada de deporte. Tenía menos músculo y más grasa que ahora. Aunque no tenía problemas de salud, sí aparentaba que le sobraban “cinco kilillos”.

Actualmente pesa 66-67Kg, casi el mismo peso que antes de cambiar su forma de comer, pero ahora está más musculada.

Toma unas 2500 Calorías diarias, procedentes de verduras (unos 40g al día de HC), aceites, mantequilla, carne, pescados, huevos, panceta, mayonesas caseras… En ocasiones (bodas, bautizos, comuniones y alguna comida de amigos) se salta la dieta, pero en general es de las que si hace falta lleva su comida. Ella es LCHF el 90% del tiempo.

Sus resultados:

 

Recomendado

Febrero

2015

Colesterol Total (mg/dL)

150-220

171

HDL (mg/dL)

>35

75

LDL (mg/dL)

<150

78

TG (mg/dL)

70-170

89

TG/HDL

<2

1.2

Ácido úrico (mg/dL)

2.6-7.2

5.1

GPT (ALT)

0-40

12

Glucosa (mg/dL)

70-100

72

HbA1c (%)

4-5.5

5.1

Hemoglobina 

12-16

13.5

TSH (microUI/mL)

0.4-4

2.2

Felices fiestas, y ¡arriba Esparta!

Ante todo, felices fiestas a todos los que habéis tenido la gentileza de pasar por este blog desde que nació el pasado verano. ¡Os deseo feliz navidad y mucha salud!

Hoy quería escribir un poco sobre el tema que ronda mi cabeza estos días: “¿qué va a pasar en Navidad con mi forma de comer?”

No uses la comida como recompensa ni como castigo

A lo mejor has leído o escuchado que no es conveniente educar a nuestros hijos recompensándoles o castigándoles con la comida. No he investigado mucho sobre el tema, pero tiene sentido.

Pero yo no estoy pensando en nuestros hijos, sino en nosotros, los adultos. ¿Estás TÚ usando la comida para compensar un mal día, una mala semana o un mal año? No me sorprendería, porque yo lo hacía.

Incluso puede que lo hagas sin darte cuenta: si tienes algo que celebrar, vas con la familia a un establecimiento de comida rápida o a una heladería; si has tenido una mala experiencia en el trabajo, al llegar a casa “te das una alegría” llena de azúcar; o simplemente, si tienes problemas de algún tipo eliminas toda restricción a la hora de comer lo que no debes.

Ya estamos en las fiestas navideñas y posiblemente asocies esta época con excesos alimentarios. ¿Te lo has planteado? ¿Es ése el objeto de estas fiestas? ¿Es así como quieres celebrar algo, haciendo cosas que perjudican tu salud? Suena duro, pero, ¿no es así?

No es necesario comer lo que no debo. ¿Quiero algo especial? Puedo comer diferente, puedo comer cosas poco habituales, puedo disfrutar de comida más cara o de algún restaurante prohibitivo, si quiero. Es muy interesante el comentario que ha dejado hace unas horas Elena: se puede celebrar la Navidad, pero con cabeza.

Ya lo quemaré…

No, no lo quemarás. Nos han engañado. Nos han dicho que podemos comer lo que queramos, si luego lo compensamos siendo más activos. Pero no es verdad. Nuestro cuerpo no sigue la absurda lógica de las calorías. Y no todos los cuerpos soportan igual los excesos.

Date una alegría

Pues no, no lo hagas, no te des la alegría azucarada en la boca. Date esa alegría en tu cuerpo. Piensa en tu salud, en lo que te conviene comer para estar bien, para sentirte bien. Y busca otras formas de compensar problemas del trabajo, familiares o del tipo que sea. No pagues con tu salud deudas de otro tipo. Come diferente en Navidad, pero no comas mal.

¿Dieta espartana?

Eso me dijeron el otro día: que yo seguía una “dieta espartana”. Y en gran parte es verdad: o es espartana, o no es saludable. ¿Has pensado en cuáles son los alimentos que te producen adicción? ¿Qué alimentos no puedes dejar de comer una vez que empiezas? En mi caso lo tengo claro: es el azúcar. Yo no puedo dejar un dónut de chocolate a mitad, o una caja de galletas cubiertas de chocolate, o una ensaimada de Mallorca. O soy 100% estricto con los alimentos azucarados, o prendo la mecha de mi adicción y me voy barranco abajo. Así de sencillo. O soy espartano, o estoy perdido.

Si estoy bien, ¿para qué jugar con fuego? Ser débil me obliga a ser fuerte.

¿Seré el bicho raro que no come turrón?

Me viene a la mente una anécdota de este pasado septiembre. Estaba almorzando con unas personas que acababa de conocer, y mientras todos ellos se zampaban un bocadillo yo pedí un café con leche (sin azúcar, por supuesto). Al escucharme pedir el café, una de las personas que me acompañaban exclamó: “¡Claro, así estás tú y así estoy yo!”, tocándose la tripa (en realidad esa persona no tiene tripa, se diría que está en forma). Esta persona no me ha conocido en estado obeso ¡y me puso como ejemplo de no tener problemas de peso! Es una tontería de anécdota, pero para mí no debe serlo, pues se me quedó grabada. Me da mucha alegría ser el bicho raro que no tiene problemas de peso, aunque tenga que ser también el bicho raro que no come turrón.

What I ate during the last week

(versión en español: pinchar aquí)

David asked me what exactly I ate and I’ve been writing it down it for a few days. I don’t weigh the food and I do not count the calories. Skipping meals is not one thing that worries me.

Day 1:

  • Breakfast: nuts, natural yoghurt
  • Snack: –
  • Lunch: salad (tomato, cheese), grilled hake, broccoli, water
  • Snack: nuts, butter, brie, mini coconut milk ice cream
  • Dinner: “callos” (tripe, tinned) and kefir

Day 2:

  • Breakfast: –
  • Snack: –
    Lunch: vegetable soup, chicken breast, yogurt, water
  • Snack: brazil nuts
  • Dinner: kefir, prosciutto, Greek yoghurt, macadamia nuts, chicken broth

Day 3:

  • Breakfast: nuts
  • Snack: coffee with milk
  • Lunch: salad (lettuce, egg, tomato), grilled salmon with eggplant, one apple, water
  • Snack: Brie cheese
  • Dinner: kefir, pork liver with butter, plain yogurt, decaffeinated coffee with cream

Day 4:

  • Breakfast: Nuts
  • Snack: –
  • Lunch: Salmon, pepper, eggplant, chicken, Greek yogurt, nuts
  • Snack: flax bread with butter, coconut milk ice cream (mini)
  • Dinner: kefir, pork liver

Day 5:

  • Breakfast: nuts, coffee with coconut milk, chicken broth
  • Snack: –
  • Lunch: salad (“gourmet”, with olives), burger (no bread), coffee with cream
  • Snack: coffee with cream, Greek yogurt
  • Dinner: kefir, two fried eggs with Havarti cheese

Day 6:

  • Breakfast: nuts, coffee with coconut milk
  • Lunch: –
  • Food: –
  • Snack: nuts
  • Dinner: kefir, gourmet salad with olives and anchovies, coconut milk ice cream (mini),  yogurt, chicken broth

Day 7:

  • Breakfast: nuts, coffee with coconut milk
  • Snack: Brazil nuts
  • Lunch: salad with tomatoes, eggplants, perch, natural yoghurt
  • Snack: kefir, coconut milk ice cream (mini), nuts
  • Dinner: hake, smoked salmon with butter, gourmet salad with olives, Greek yogurt, mini coconut milk ice cream

Day 8:

  • Breakfast: –
  • Snack: –
  • Lunch: –
  • Snack: nuts, coffee with cream, chicken broth, bacon, coconut milk ice cream (mini)
  • Dinner: nuts, black chocolate, salad (tomato, egg, zucchini), kefir

 

Note: im meals marked with “-” indicate that I ate nothing, not that I don’t remember what I ate.

Note: I do not usually eat “callos”. I love them, but they are not one of my usual meals.

Note: in some of the meals I was out and I couldn’t fully decide what I ate. I only could , chose what meal from the menu seemed better

Note: when I say “nuts” I mean a sorted selection weighing 50g (macadamia nuts, cashews, almonds, Brazil nuts, sunflower seeds). I didn’t keep a records of eventual eating of a few walnuts or almonds

Note: a few weeks ago I used to eat more flax seed bread because of its omega-3, but I am warried because they are high in fiber and therefore Ihave reduced their intake

Qué he comido la última semana

(english version: click here)

David me preguntó que comía exactamente y me he entretenido anotándolo. Ni peso la comida ni cuento las calorías. Y tampoco me preocupa saltarme comidas.

Día 1:

  • Desayuno: Frutos secos, yogur natural
  • Almuerzo: –
  • Comida: ensalada (tomate, queso), merluza plancha, brócoli, agua
  • Merienda: frutos secos, mantequilla, queso de Brie, mini helado de leche de coco
  • Cena: callos (de lata) y kéfir

Día 2:

  • Desayuno: –
  • Almuerzo: –
  • Comida: menestra, pechuga de pollo, yogur natural, agua
  • Merienda: coquitos del amazonas
  • Cena: kéfir, jamón serrano, yogur griego, nueces macadamia, caldo de pollo

Día 3:

  • Desayuno: frutos secos
  • Almuerzo: café con leche
  • Comida: ensalada (lechuga, huevo, tomate), salmón plancha con berenjena, manzana, agua
  • Merienda: queso de Brie
  • Cena: kéfir, hígado de cerdo con mantequilla, yogur natural, café descafeinado con nata

Día 4:

  • Desayuno: Frutos secos
  • Almuerzo: –
  • Comida: Salmón, pimiento, berenjena, caldo de pollo, yogur griego, frutos secos
  • Merienda: pan de lino con mantequilla, mini helado de leche de coco
  • Cena: kéfir, hígado de cerdo

Día 5:

  • Desayuno: frutos secos, café con leche de coco, caldo de pollo
  • Almuerzo: –
  • Comida: ensalada (gourmet, con olivas), una hamburguesa (sin pan), café con nata
  • Merienda: café con nata, yogur griego
  • Cena: kéfir, dos huevos fritos con queso Havarti

Día 6:

  • Desayuno: frutos secos, café con leche de coco
  • Almuerzo: –
  • Comida: –
  • Merienda: frutos secos
  • Cena: kéfir, ensalada gourmet con aceitunas y anchoas, mini helado de leche de coco, yogur natural, caldo de pollo

Día 7:

  • Desayuno: frutos secos, café con leche de coco
  • Almuerzo: coquitos del amazonas
  • Comida: ensalada con tomate, perca con berenjenas, yogur natural
  • Merienda: kéfir, mini helado de leche de coco, frutos secos
  • Cena: merluza, salmón ahumado con mantequilla, ensalada gourmet con aceitunas, yogur griego, mini helado de leche de coco

Día 8:

  • Desayuno: –
  • Almuerzo: –
  • Comida: –
  • Merienda: frutos secos, café con nata, caldo de pollo, torreznos, mini helado de leche de coco
  • Cena: frutos secos, chocolate negro, ensalada (tomate, huevo, calabacín), kéfir

 

Nota: las comidas marcadas con “-” indican que no comí nada, no que no lo recuerde.

Nota: no suelo comer callos. Me encantan, pero no es una de mis comidas habituales.

Nota: en algunas de las comidas he estado fuera de casa y ahí no decido del todo qué como, solo escojo la opción del menú del día que me parece mejor

Nota: cuando pongo “frutos secos” suelen ser unos 50g variados (nueces de macadamia, anacardos, almendras, coquitos del amazonas, pipas de girasol). No he llevado registro de los picoteos puntuales de un par de nueces o almendras

Nota: antes comía más pan de lino, por el omega-3, pero me causa rechazo su alto contenido en fibra y he reducido la frecuencia con la que lo tomo

How to avoid the rebound effect of the diets?

(versión en castellano: pinchar aquí)

As I explained in a document, diets low in calories and fat are doomed to failure: when food intake is reduced the body reacts by lowering its energy expenditure (metabolism) and as soon as the caloric intake is increased to reach normal values, we recover the lost weight (or more). I don’t explain this here in more detail because it is explained in the referred document.

Is it possible to avoid the rebound effect?

I think so. The key is that our body should not think it is starving and therefore the metabolism will not be reduced. How to make our bodies not to feel they are starving? It’s simple: by not starving them, i.e., giving our body as much food as it needs. Lose weight while at the same time our body has all the food it needs? Exactly. That’s the idea. When you adopt a diet very low in carbohydrates our body is not only fed by what we eat, but also by our own body fat. What does not come from one source will surely come from the other, but there will be no food shortage. As long as there is enough food, metabolism is not reduced and there is no reason to suffer the rebound effect.

At minute 1:04:21 in this video, a woman asks about the rebound effect.


Christopher Gardner answers first, explaining the rebound effect and advising that weight reduction should be slow to avoid it. That is the current “official” message and, in my experience, does not work. At minute 1:05:45 Gary Taubes starts by clarifying that he sees things from a different paradigm and explains that when the diet is low in carbohydrate your metabolism is not reduced so a rebound effect is not expected . Taubes refers to an article, which I think is this . In this article the participants lose weight with a reduced calorie diet and then several diets are compared on a weight maintenance phase. When individuals follow the low-fat diet total energy expenditure (TEE) is reduced by 423 calories while when they follow the low-carbohydrate diet, the reduction was only 97 calories. The diets were isocaloric, but each of them reduced metabolism in different amounts. In the right side of the figure below (from the article), you can see that the LF (low fat) diet caused a reduction of TEE much larger than the VLC diet (very low carb). However, that is the average outcome, but in some subjects the effect of both diets on the TEE was the opposite: metabolism was reduced more with the low-carbohydrate diet (note that each group of 3 points joined with lines in the graph belong to the same subject).

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In conclusion, for most of us a very low carbohydrate diet can be the solution to lose weight and avoid the rebound effect.

I’ve been maintaining my weight for the last 7 months after losing 24Kg (52 pounds). But I will write about that in some detail in the next blog post.

A thorough analysis of the article can be found at Peter Attia’s Eating Academy.

How I lost weight

(versión en castellano: clickar aquí)

Just before last summer my doctor told me I had to lose weight, again. At that time

  • I weighed about 94kg (I am 175cm tall)
  • My nonalcoholic fatty liver disease (NAFLD) had returned (it had improved by losing weight the previous time. But after slimming, once again I regained the lost weight and the fatty liver came back)
  • My iron was out of limits (the ferritin, to be precise)
  • I was taking omeprazole for my GERD

The doctor gave me a sheet of paper with a summary table of the calories from different foods. The message I got was that I should control the amount of calories I was eating. It’s a nice doctor, but he has no idea about nutrition, obviously. Anyway, I started to eat less, again. I also increased the amount of exercise I was doing, spending at least half an hour every day in the exercise bike. Instinctively I eliminated bread and pasta from my diet and I started eating very little, about 1200 Calories/day. I was often hungry, but I have willpower. I used fatsecret.es to control what I was eating. It is a free page where you write down what you eat and it tells you how many total calories, carbohydrates, protein and fat you are consuming. Now I think it was a mistake to eat so little, but I was desperate to lose weight and did not know what else to do. I lost a few kilos but after about three months I reached a plateu. I had stalled and I was eating only 1200 Calories/day! So I thought that as soon as I ate a normal amount of food, around 1700-2000 calories, I would recover all the lost weight (no doubt I would have). I was scared and I started reading articles on the Internet about the rebound effect, looking for a way to avoid it. I found nothing useful. I’m not sure how it was but I ended up reading (and watching videos) about low-carbohydrate diets: Atkins diet, Gary Taubes, Peter Attia, etc. I decided then to follow a diet low in carbohydrates. Supposedly it wasn’t necessary to count Calories, but I did not trust much that idea and I kept counting them and keeping them in the 1300-1700 range. That was about day 100 since I had begun to lose weight and I had already lost 10kg. Then I did the induction phase of the Atkins diet, based on what I had learned on the internet (I did not buy any book). During those two weeks I reduced my carb intake to a minimum.

I kept controlling what I ate and my weight responded, as you can see in the graph above. My weight did not go down too fast (between half a kilo and a kilo per week, I think) and I occasionally reached plateaus, but they disappear after a few days. I weighed every day and wrote down my weight on a spreadsheet and fatsecret.es. Although my first goal was 76Kg (from the initial 94), when I reached 76 I changed my mind and wanted to go to 72. Upon reaching 72Kg, I changed my mind again and I set 70Kg as the new goal. I reached 69Kg, but in a few days I returned to 70Kg. Since then I have never stopped eating low-carb, counting calories the first weeks but I stopped counting. I don’t exercise as much as before. I stay in the range of 70-71Kg, I do not starve and I’m better than ever (in all senses). My current carbohydrate intake is limited to daily intake of probiotics (kefir) and salad vegetables, and a piece of pepper, broccoli, brussels sprouts, etc.. now and then. I barely eat fruit and I avoid anything that contains gluten. Of course no pasta, bread or potatoes.

My transaminases are perfect (my fatty liver is gone) and stopped taking medication for my GERD. After dropping the medication for the reflux I started sleeping on an inclined bed, but I also stopped doing that because I no longer have GERD symptoms. It is amazing because I do (or did) have a hiatal hernia. My ferritin levels are still high, that has not changed. My last blood test gives a triglycerides/HDL ratio of 0.7. My lipid profile is fantastic in general.

Will I keep this weight in the long term? No clue. The name of this blog (I won’t be fat again) says I want to. I will not change my way of eating and I hope I will not be fat again. As a curiosity in Andreas Eenfeldt’s blog I see the weight graph of another low-carber, one who has kept his weight for two years after losing 90Kg (198 pounds) in one and a half years. http://www.dietdoctor.com/will-lchf-work-long-term-say-four-years