Diabetes tipo I en jóvenes

(english version: click here)

Para mí es evidente que la primera opción de tratamiento para una persona con diabetes tipo 1 debería ser la restricción de carbohidratos. Creo que sí hay suficientes evidencias de que se puede lograr un mejor control de la enfermedad, con menos medicamentos (ver,ver).

¿Hay alguna razón para no recomendar este tipo de dietas en niños y  jóvenes?

Los argumentos que he encontrado para no seguir una dieta low-carb (ver) y “comer de todo”, a mí me parecen vergonzosos.

In the absence of conclusive evidence of benefit and lack of harm, we would propose a pragmatic solution: achieving and maintaining an appropriate weight, physical activity and a conventionally healthy balanced diet. People with type 1 diabetes can inject the insulin they lack as appropriate for the carbohydrate load and their activity level.

In our (non-expert) opinion, it is better to enable people with diabetes to live a normal life with good control than to promote a difficult-to-achieve, restrictive, expensive and potentially stigmatising diet, which has unclear long-term benefits. This is especially true for young people and adolescents.

En ausencia de evidencia concluyente del beneficio y falta de daño, proponemos una solución pragmática: alcanzar y mantener un peso adecuado, actividad física y una dieta balanceada saludable convencional. Personas con diabetes tipo 1 pueden inyectarse la insulina adecuada para la carga de hidratos de carbono y su nivel de actividad.

En nuestra opinión (no experta), es mejor permitir que las personas con diabetes vivan una vida normal con un buen control que promocionar una dieta difícil de seguir, restrictiva, costosa y potencialmente estigmatizante, que no tienen claros beneficios a largo plazo. Esto es especialmente cierto para los adolescentes y jóvenes.

Es decir, la solución “pragmática” es comer de forma irresponsable, como si no tuvieras ningún problema con los carbohidratos, y luego tratar de arreglar esa majadería feliz idea con medicación extra. Por otro lado, como he comentado, sí hay evidencia de beneficio de restringir los carbohidratos y sólo plantear que puede haber daños por dejar de consumir harinas y azúcar, especialmente si se es diabético, hace avanzar el concepto de surrealismo a una nueva dimensión.

Mal asunto cuando el médico en lugar de preocuparse por la salud del paciente, aboga por que viva una “vida normal”, aunque eso dañe su salud. Y lo de que la dieta sea o no “estigmatizante” en mi opinión es absolutamente improcedente en boca de un médico. Para mí eso es sociología de taberna sin otro propósito que justificar como sea los intereses de la industria farmacéutica.

En los jóvenes, la diabetes tipo I puede afectar al desarrollo cerebral y en consecuencia a la capacidad cognitiva (ver,ver,ver,ver,ver,ver). Y ese efecto parece estar relacionado con los altibajos de la glucemia (i.e. glucosa en sangre), incluso en personas diabéticas que mantienen su glucemia en los límites recomendados (ver). Es una razón más para buscar el mejor control posible de la enfermedad en personas que sufren la diabetes a temprana edad.

fluctuating glucose levels in children with diabetes may be associated with corresponding fluctuations in brain volume. In addition, measures of hyperglycemia and glycemic variation were significantly negatively correlated with development of surface curvature. These results demonstrate that early-onset type 1 diabetes has widespread effects on the growth of gray and white matter for children whose blood glucose levels are well within the current treatment guidelines for management of diabetes.

fluctuaciones de los niveles de glucosa en niños con diabetes podrían estar relacionadas con las correspondientes fluctuaciones en volumen del cerebro. Además, las medidas de hiperglucemia y variación en la glucemia estuvieron correlacionadas negativamente de forma significativa con el desarrollo de la curvatura de superficie. Estos resultados demuestran que la diabetes tipo 1 de aparición temprana tiene efectos generalizados sobre el crecimiento de las materias gris y blanca en niños cuyos niveles de glucosa en sangre están dentro de las pautas de tratamiento actuales para la gestión de la diabetes.

Se exige a las dietas low-carb lo que las dietas altas en hidratos de carbono no cumplen: con las “dietas equilibradas” se sabe que no hay ningún beneficio y hay constancia de daño.

It is becoming increasingly clear that tighter management of both mean glucose levels and glycemic fluctuations may be beneficial for brain growth.

Cada vez está más claro que un control más estricto tanto de los niveles medios de glucosa como de las fluctuaciones de la glucemia podría ser beneficioso para el crecimiento del cerebro.

How long can we as a profession afford to keep our heads in the sand regarding the benefits of low carb diets for diabetics? Dra. Katharine Morrison

¿Durante cuanto tiempo podemos, como profesión, permitirnos mirar a otro lado respecto de los beneficios de la restricción de carbohidratos para los diabéticos?

Evidentemente, mientras los que toman las decisiones sigan recibiendo dinero de la industria farmacéutica.

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Es posible perder peso, incluso teniendo diabetes

Estudio publicado en 2007 en la revista Molecular and Cellular Biochemistry, titulado “Beneficial effects of ketogenic diet in obese diabetic subjects“. El beneficioso efecto de la dieta cetogénica en sujetos obesos con diabetes.

  • Más de un año de duración.
  • A los participantes se les pide que consuman menos de 20g diarios de hidratos de carbono, cantidad que se incrementa en otros 20g pasados los primeros 3 meses.
  • Todos los participantes siguen la dieta cetogénica (muy baja en hidratos de carbono en comparación con las recomendaciones “oficiales”), pero los resultados se muestran por separado para los pacientes con diabetes y para los pacientes sin diabetes

¿Qué veo interesante en este estudio?

En primer lugar, que una vez más se demuestra la importancia de la composición de la dieta, frente al falso dogma actual que habla de calorías y de cantidad de comida. Contar calorías y pensar en la cantidad de comida no nos va a ayudar a adelgazar (ver), pero como vamos a ver a continuación, sí hay evidencia científica de que la restricción de carbohidratos es una vía útil para perder peso y para recuperar la salud. En este estudio los participantes son 64 personas obesas, la mitad de ellos con diabetes.

There was no predetermined limit on the amount of caloric intake; patients were instructed to eat until hunger was relieved. Exercise was not part of the program, and was not formally assessed during the program.

No hubo un límite predeterminado en la ingesta calórica; los pacientes recibieron instrucciones de comer hasta saciar el apetito. El ejercicio físico no fue parte del experimento, y no fue evaluado formalmente durante el mismo.

Y en segundo lugar, hay que seguir insistiendo en que muchos “profesionales” de la salud no actúan en beneficio del paciente con diabetes, sino en beneficio de la industria alimentaria y/o farmacéutica. El “si lo dice el médico por algo será” es cierto, pero a menudo ese “algo” no es la salud del paciente.

Pérdida de peso

Los pacientes con diabetes (en azul) perdieron una media de 20 Kg en un año.

Los pacientes sin diabetes (en rojo) perdieron una media de 25 Kg en un año.

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Pero no solo eso: mira bien la gráfica. Cuando se intenta perder peso “comiendo menos y moviéndose más“, es decir con una dieta hipocalórica y ejercicio, a los seis meses más o menos comienza la recuperación de peso. En la gráfica anterior, a las 12 semanas, cuando los carbohidratos pasaron de 20 a 40g diarios se ralentizó un poco la pérdida de peso, pero no hay ni rastro de “efecto rebote”. Y este experimento es suficientemente largo para que se hubiese manifestado.

La composición de la dieta es la clave para perder peso a largo plazo. Hablar de controlar la cantidad de comida y de contar calorías es una estupidez que daña nuestra salud.

No sé si has intentado perder peso alguna vez. Yo sí. Aquí tienes un experimento científico en el que se perdieron más de 20 Kg en un año y sin tendencia visible a recuperarlo. ¿Has sido capaz de perder ese peso en un año y sin que se ralentice la pérdida de peso (para luego convertirse en subida)? La próxima vez que alguien te recomiende un método para perder peso, hazte un favor y pídele que te muestre un estudio científico que demuestre la efectividad a largo plazo de la dieta que te proponen. Olvida los cantos de sirena: exige la evidencia científica.

Colesterol HDL

El colesterol “bueno” se incrementó en un 63% en los pacientes con diabetes, y en un 40% en los que no tenían diabetes. ¡Vaya cambio!

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Triglicéridos

Los triglicéridos se redujeron en un 73% en los pacientes con diabetes, y en un 58% en los que no tenían diabetes.

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Glucosa en sangre

Un año de dieta cetogénica dejó la glucosa en ayunas en niveles normales, tanto en los pacientes originalmente diabéticos como en los no diabéticos.

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La dieta

Los autores nos dan una lista de alimentos recomendados a los participantes:

  • Pescados: atún, sardinas, gambas, camarones, langosta
  • Vegetales/frutas: espinaca, berro, berenjena, perejil, moras, cilantro, menta, alcachofa, okra, col, champiñón, aguacate, puerro, zanahoria, rábano, apio, coliflor, pimiento verde, lechuga, pepino, tomate, 10-15 aceitunas/día, limón, 6 fresas/día , 10 frutos rojos/día
  • Aceite: aceite de oliva (5 cucharadas/día en la ensalada)
  • Carne: kebab, salchichas, carne picada
  • Aves : pollo, huevos
  • Queso: el queso de grasa completa

Y una lista de los alimentos completamente prohibidos:

  • Harina, patatas, macarrones, espagueti, fideos, pan, arroz, azúcar, dulces, miel, pasteles, zumo de frutas

Mis conclusiones

Si tienes problemas de obesidad o con la glucosa puedes optar por:

  1. Seguir las recomendaciones “oficiales” actuales: contar calorías, hincharte a consumir harina y pensar en términos de cantidad de comida y contener el hambre. Según la evidencia científica esos consejos no sirven para adelgazar ni para mejorar la diabetes.
  2. Tomar las riendas de tu salud y consultar directamente la evidencia científica, sin usar intérpretes al servicio de la industria alimentaria y/o farmacéutica. Tú sí vas a poner tu salud en primer lugar.

Si después de perder peso eliminando las harinas, los cereales, de la dieta, vuelves a consumirlos, volverán a hacer en tu cuerpo lo mismo que ya hicieron en el pasado. No puedes esperar algo diferente si vuelves a consumir lo mismo que te engordó. Desterrar los cereales de la dieta no puede ser una medida temporal: tiene que ser para siempre.

Sólo una cosa más. Si la composición de la dieta no importa, si sólo importan las calorías totales de la dieta, ¿por qué este resultado científico nunca se ha obtenido con una dieta hipocalórica? Si no es la restricción de carbohidratos, ¿qué hay en este experimento que lo hace exitoso en la pérdida de peso, a diferencia del sistemático fracaso de la restricción calórica?

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Islas paradisíacas, hasta que por arte de magia todos se vuelven vagos y glotones

La epidemia empezó cuando la región tropical le dio la espalda a las dietas tradicionales de pescado y vegetales frescos y los reemplazó con […] arroz blanco, harina, alimentos enlatados, carnes procesadas y refrescos importados de otros países (ver)

Estamos hablando de islas del Océano Pacífico en las que las tasas de obesidad van más allá de lo alarmante. ¿Cómo describirías esa lista de alimentos que el texto hace responsables de la epidemia de obesidad? Yo diría cereales, azúcar y alimentos procesados. Y si se quiere, aún se puede resumir más: productos que no se pudren fuera de la nevera.

¿Cómo lo describen en el artículo del que he sacado el texto? En la parte en la que he puesto el símbolo “[…]” figura la siguiente descripción: “alimentos altamente procesados y con una alta densidad energética“.

¿Alta densidad energética? ¿Ven alta densidad energética en alimentos que son básicamente carbohidratos? Fijémonos en lo que está pasando: el dogma nutricional actual establece que la obesidad es culpa de un exceso de energía: nos dicen que ingerimos más energía de la que gastamos. Y como no tienen dos dedos de frente, eso lo reinterpretan como que comemos de más y que nos hemos vuelto sedentarios (ver, ver). Como “saben” que la culpa de la obesidad es de comer demasiado, la causa del problema tiene que ser la energía. Ven “alta densidad energética” donde no la hay, y sin embargo no resaltan que se ha pasado de una dieta tradicional sin carbohidratos basura, en la que solo había pescado y vegetales frescos, a una llena de carbohidratos (arroz, harina y refrescos). Pero no ven los carbohidratos, solo ven exceso de energía.

Pensemos un momento en la siguiente incoherencia: ¿viene el problema de estas poblaciones de que han copiado la glotonería y vaguería de occidente? Si todo es un problema de moverse poco y comer mucho, si realmente es así, ¿por qué se resalta que ha habido una sustitución de los alimentos tradicionales por otros? Es un planteamiento incoherente. ¿O es que nos están diciendo que casualmente esas poblaciones se han vuelto vagas y glotonas, justo al mismo tiempo en que han empezado a consumir cereales, azúcar y alimentos procesados? ¡Sí que es casualidad!

En los países tropicales existe un deseo de evitar el trabajo físico e incluso de caminar

El patrón es siempre el mismo (ver ): sustitución de alimentos tradicionales no procesados por “alimentos” altamente procesados basados en los cereales. Con ese cambio vienen las “enfermedades de occidente”. No es la energía. No es la glotonería. No es el sedentarismo.

Pero los hay que solo ven energía:

la creciente urbanización y la cultura sedentaria han contribuido aún más al incremento de la obesidad entre los isleños del Pacífico

Es la “teoría del coche“: antes se iba andando a todas partes, ahora se va en coche. ¡Ahora se gasta menos energía y eso nos hace gordos! Nos parece razonable porque es lo que nos han repetido durante décadas. Pero no es una idea avalada por la evidencia científica (ver). Ni por el sentido común: si te mueves menos, comes menos. Si te mueves más, comes más. Y no engordas. Sin cereales, ni azúcar, ni alimentos procesados en la dieta, no estarían gordos. Si la dieta fuera la tradicional, basada en la pesca o la caza y vegetales frescos, con seguridad no iban a engordar, por muy sedentarios que fueran (ver,ver).

Solo una cosa más. Fijémonos en el siguiente relato (ver):

En las regiones más pobres del mundo y en los estratos más pobres de la sociedad en general, la dieta típica ha sido tradicionalmente baja en grasa, basándose en cereales y legumbres, y siendo suplementada cuándo y cómo era posible con proteína animal rica en nutrientes. Las pasadas décadas han sido testigo de una transición nutricional hacia una dieta occidentalizada en muchos lugares del mundo. Esta dieta ofrece mayor diversidad, pero contiente más grasas saturadas, azúcares, almidón y proteína animal.

¿Sabes qué ponen a continuación en ese texto, como ejemplo destacado de lo que cuentan? Exacto: las islas del Pacífico. Al parecer los habitantes de esas islas se han dedicado desde siempre al cultivo del trigo, no a la pesca, y su salud empeoró por culpa de la grasa saturada y la proteína animal. Y estaban sanísimos mientras consumían grandes cantidades de harina.

Los “expertos” en nutrición nunca defraudan.

Frente a esas mentiras, los hechos dicen que en las islas en que se consume la dieta tradicional de pescado, tubérculos, fruta y coco, la enfermedad cardiovascular y el síndrome metabólico son desconocidos. En esas islas el aceite, los cereales y el azúcar contribuyen en término medio en un 0.03%. Nada de cereales ni de azúcar. Y la margarina, productos lácteos y alcohol no forman parte de la dieta (ver,ver,ver). ¿Alguien ha dicho “paleo”?

Tubers, fruit, fish and coconut are dietary staples. Oil, cereals and refined sugar contribute by a median of 0.03% of the energy intake (90th percentile 0.8), and margarine, dairy products and alcohol are absent

Mis conclusiones:

  • Si quieres evitar problemas de salud, come como tus antepasados: productos sin procesar. Carne fresca, pescado fresco, vegetales frescos y agua. Y para de contar. Olvida el azúcar, los cereales y cualquier otro producto que no se estropee rápidamente fuera de una nevera. Si no existe tal cual en la naturaleza, no lo consumas.
  • Nunca te fíes de los “expertos”.
  • Asume la responsabilidad de tu salud: lee, analiza, piensa. Te llevará un tiempo, que pensabas que podías ahorrarte, pero es imprescindible evitar a los “intérpretes” de los resultados científicos. Yo incluido: no te creas lo que yo cuento, analiza por ti mismo/a la evidencia científica.

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Mi peso en los últimos dos años

Falta un mes para que se cumplan los dos años desde que comencé a perder peso.

En la gráfica de evolución de mi peso he superpuesto en rojo la evolución de peso que supuestamente habría tenido de haber seguido una dieta hipocalórica y ejercicio (ver), es decir “come menos y muévete más”. Al cabo de 4 años sería de esperar una pérdida total de 4Kg de peso, pasando hambre y sin dejar de hacer ejercicio en ningún momento.
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Los puntos azules son mis datos reales de peso. La diferencia con la curva roja no es solo cuantitativa: es cualitativa. En la curva roja el proceso de adelgazamiento se ralentiza e invierte por culpa del efecto yo-yo, o efecto rebote, característico del “come menos y muévete más”. A diferencia de lo que se nos dice, en la curva roja el peso no se recupera por dejar la dieta hipocalórica, sino por hacerla: el cuerpo reacciona ante la restricción calórica reduciendo el gasto energético (ver). En cambio en la evolución de mi peso no ha existido ese efecto. Dejé de perder peso en el momento en que perdí toda la grasa que podía perder, y a mí me parece que no estoy subiendo. No veo ningún tipo de efecto rebote. Si bien subí un par de kilos a finales de 2014, sin una razón aparente, pues no cambié la dieta, los he vuelto a perder sin hacer nada especial. Esta mañana he pesado 72 Kg. Y no controlo cuánta cantidad como, ni estoy haciendo más ejercicio que el que he hecho siempre: dos o tres partidos de tenis a la semana.

Mis últimos análisis clínicos (marzo 2015)

¿Por qué las dietas no sirven para adelgazar?

Revisión de estudios de pérdida de peso, con dietas comerciales, publicada hace unos días (titulada “Efficacy of Commercial Weight-Loss Programs: An Updated Systematic Review“). Si representamos en una gráfica los datos que se dan de la pérdida de peso (en % del peso inicial) frente a la duración del estudio, vemos que a los dos años como mucho se ha perdido un 6% de peso. Eso en el mejor de los estudios; en el peor, al cabo de dos años se había ganado peso respecto del peso de partida (¡ejem!). En un estudio se mantuvo una pérdida de peso de un 5% a los cuatro años. Si pesabas 150Kg, bajarías a 142Kg. Si pesabas 100Kg bajarías a 95Kg. Ese resultado, obtenido tras varios años de hacer dieta, solo permite extraer una conclusión: hacer dieta no funciona para adelgazar.

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Como curiosidad, los autores del review nos dicen “we found consistent evidence supporting the long-term efficacy of… ” (hemos encontrado pruebas consistentes que refuerzan la eficacia a largo plazo de…) y citan un par de las dietas evaluadas. ¿Encontraron evidencia consistente de que a largo plazo una de esas dietas funciona? ¡Qué cachondos!  ¿Diez kilos menos en una persona que pesa doscientos es “funcionar”? Pues va a ser que no, que una dieta que hace perder tan poco peso tras varios años de dieta no funciona para adelgazar. ¿”Consistent evidence”? No nos debemos fiar de los autores de los estudios, porque ellos tienen unos intereses, y los ciudadanos tenemos otros. No es buena idea leer solo las conclusiones: hay que mirar los datos.

¿Cómo es posible que se siga recomendando hacer dieta, si no funciona para adelgazar? ¿Informa el “experto” a sus clientes de cuál es la efectividad real del tratamiento? “Pasarás hambre, te matarás a hacer ejercicio, dañarás tu metabolismo y al cabo de cuatro años tendrás 5 kilos de mie… menos“. ¿Es que los obesos no tienen derecho a ser informados de las consecuencias reales del tratamiento? Hay abundante evidencia científica que dice qué cabe esperar de “comer menos y moverse más”. ¿Se le oculta esa evidencia al paciente?

¿Y por qué las dietas no funcionan para perder peso?

¿Has buscado alguna vez en internet la respuesta a esa pregunta? Hazlo. Lo que encontrarás será un claro ejemplo de cómo funciona el mundo de la nutrición: charlatanería sin fundamento científico. Y no estoy hablando de lo que dicen blogueros como yo en una página web, hablo de lo que dicen “profesionales” de la salud: charlatanes con título oficial.

Voy a comentar algunas de las falsedades que he leído. Fijémonos en dos detalles: el primero, la culpa nunca es del método, sino siempre del paciente, por hacerlo mal, por falta de fuerza de voluntad o por desconocimiento. El segundo detalle: es una entrada muy larga (espero que no aburrida), porque, aunque la lista no es completa, prácticamente todo lo que los “expertos” dicen sobre cómo adelgazar, o no tiene fundamento, o contradice abiertamente la evidencia científica.

El ejercicio físico no ayuda a adelgazar porque tras el ejercicio te pegas una comilona

De nada sirve hacer ejercicio, si luego reponemos fuerzas ingiriendo tantas calorías como las que hemos quemado.

Porque estará demostrado que si tras el ejercicio físico no aumentas la ingesta, entonces sí funciona, ¿verdad? Culpabilizamos a la víctima por comer demasiado (¡por no poder resistir el hambre!) y asunto resuelto. ¿Dónde está la evidencia científica de que haciendo ejercicio se adelgaza?

El ejercicio permite a adelgazar porque el músculo quema más calorías que la grasa

Hermosa teoría. Por tanto debe de ser sencillo encontrar un estudio científico en el que se demuestre que gracias a hacer ejercicio puedo perder una cantidad de peso importante a largo plazo. Sin necesidad de dieta, solo quemando calorías en los músculos. Quisiera ver ese estudio. Sí, todos sabemos que el ejercicio adelgaza porque quemas calorías, pero yo quiero ver ese estudio científico.

No hay unas dietas mejores que otras, lo importante es no dejar la dieta

Porque está demostrado que todas las dietas permiten perder peso, si las sigues al pie de la letra, ¿verdad? La realidad es que las dietas que proponen los “expertos” no han demostrado ser útiles para perder peso en NI UN SOLO estudio científico. No hablo de perder cuatro kilos al cabo de cuatro años de hacer dieta, sino de perder peso de forma importante, de recuperar un peso normal, abandonando la obesidad, y mantener el nuevo peso a largo plazo.

Las personas que pierden peso son muy buenas controlando cuánto comen

Nos fijamos en los cuatro gatos afortunados que consiguen perder algo de peso comiendo menos, y si ellos se levantan por la mañana por el lado izquierdo de la cama, entonces levantarse por el lado izquierdo de la cama ayuda a adelgazar. Y si desayunan tres veces, pues ya tenemos la clave para adelgazar. ¡Comprobado científicamente! Aunque se sepa sobradamente que ese consejo no sirve para adelgazar, porque ya se ha puesto a prueba en estudios científicos controlados.

Me gustaría ver el estudio científico en el que controlando la cantidad, reduciendo la ingesta, se consigue perder peso a largo plazo. Esas personas que lo han conseguido son muy buenas haciendo algo que está demostrado que a la mayoría de la gente no le sirve para adelgazar. Fantástico. Pero, por supuesto, la culpa es tuya por no saber controlar cuánto comes.

Las personas que pierden peso saben identificar sus dificultades y motivaciones

Más de lo mismo. Hagamos una cosa: identifica todas las motivaciones que quieras y sigue comiendo pan, pasta y cereales de desayuno. Y bebe coca-cola. Come de todo con moderación. Hablamos dentro de cinco años y me cuentas qué tal te ha ido y cómo dejaste de ser obeso. Necesitarás mucha suerte.

Pero el sentido común es lo de menos: quiero ver el estudio científico que demuestre que “identificando dificultades y motivaciones” entonces sí adelgazo. Y ya puestos, ¿por qué los expertos no me facilitan la labor diciéndome qué dificultades y motivaciones tengo que identificar para adelgazar? Y que me den los estudios científicos que demuestren que eso funciona.

Las dietas suelen fallar por marcarse expectativas irreales

El problema no es que la dieta no funcione, sino que nuevamente te equivocas en algo, esta vez en las expectativas. No haces nada bien.

Por supuesto, está demostrado que en los experimentos científicos, con la misma dieta, los que tienen “expectativas reales” (sea eso lo que sea) adelgazan, mientras que los que como tú esperan cosas irreales, fracasan. La dieta es lo de menos: esto es todo mental. Seguro que hay muchos estudios que demuestran que eso es así. Quisiera ver alguno.

La pérdida de peso debe ser lenta para que el metabolismo no se ralentice

Porque eso es lo que dicen los estudios científicos que funciona, ¿verdad? Ah, no, espera, ¡tampoco así se pierde peso! Pero es una idea tan hermosa: tiene que ser poco a poco, sin grandes cambios, a largo plazo, como la hormiguita que va acumulando poco a poco la comida para luego pasar un buen invierno.

No tiene base científica, pero es un consejo inteligente por lo malvado: como la dieta va a fallar, porque “comer menos” no funciona, cabe prever que estarás haciendo un esfuerzo y no verás resultados, por lo que lo más probable, lo que haría cualquier persona sensata, es que dejes la dieta al cabo de unos meses. “¡Qué pena, has dejado la dieta! Si la hubieras mantenido…” “¿Te cansaste de perseguir la zanahoria? Claro, así no puede funcionar”.

Es de esperar una ralentización del metabolismo, pues se reduce la masa corporal

Si solo fuera así, ¿por qué se estanca la pérdida de peso en las dietas hipocalóricas? ¿Y qué dice la evidencia científica al respecto? Pues que esa disminución del gasto energético va muuuuucho más allá de lo pronosticado por esta gente en base a la pérdida de peso. Conceder que existe esa reducción, para luego descartar su efecto es desviar la atención de la verdadera razón por la que las dietas hipocalóricas no funcionan para perder peso.

Se puede comer de todo y perder peso. La clave es la moderación

puedes comer las comidas que adoras, como helados, galletas dulces, tortas, etc., siempre que recuerdes que todo debe ser moderado

“Moderación” es una palabra que mola. ¿Quién va a rechazar la “moderación”? Pero me gustaría ver esos estudios científicos donde una dieta en la que se come de todo, con moderación, produce una pérdida de peso importante a largo plazo.

Y por cierto, si puedo comer de todo, ¿por qué me dicen que no consuma bebidas azucaradas, bollería, queso o la grasa de la carne? ¿Cómo pueden publicitar esas dietas como “de todo” si no dejan comer “de todo”? Pero esa mentira no importa demasiado. Lo importante es que ese consejo no funciona, si nos atenemos a la evidencia científica.

(Modérate: fuma con moderación, dale al alcohol con moderación, usa las drogas fuertes con moderación. No te prives de nada)

Cambia de mentalidad. Si quieres perder peso, el cambio tiene que ser permanente

Este mensaje es otra tomadura de pelo. De nuevo apela a algo que es razonable: si vuelves a comer mal, volverás a engordar como ya engordaste con esa misma dieta. Sí, pero es un mensaje que sigue sin decirle a la gente cómo puede adelgazar. Es una condición necesaria, pero no suficiente. Y nuevamente es un mensaje que echa la culpa a la víctima: “es que se dejan la dieta, en lugar de cambiar sus hábitos de forma permanente”. Falso: la evidencia científica dice que SU dieta, la que nos recomiendan seguir los “expertos”, la basada en SU pirámide nutricional, no produce una pérdida de peso importante a largo plazo, aunque se mantenga la dieta.

La clave para un plan de pérdida de peso realista, saludable y efectivo es el cortar consistentemente las grasas saturadas, salir a hacer ejercicio cardiovascular 3 o más veces por semana e incrementar la cantidad de fibras y proteínas que se consumen

¿Y quién no quiere tener una pérdida de peso realista, saludable y efectiva? Me gustaría ver los estudios científicos en los que se demuestre que siguiendo esos consejos tan sencillos voy a tener una pérdida de peso realista, saludable y efectiva. Porque si me dan tantos detalles, y lo afirman con tanta contundencia, estará sobradamente avalado por la evidencia científica. O al menos por un estudio. ¿Ninguno?

Es curioso ver lo “restrictivas” que son con la grasa saturada las dietas que nos dejan comer “de todo”.

Hay que comer muchas veces al día, pequeñas cantidades, para mantener el metabolismo activo

Hermosa teoría. ¡Qué bonito! Seguro que ha demostrado ser efectiva para perder peso en numerosos estudios científicos, ¿verdad?

Controla las porciones, cuando tengas hambre sal a pasear al perro, evita los alimentos con muchas calorías, usa platos más pequeños, sirve los platos en la cocina y no saques la fuente a la mesa, etc.

Está en tus manos. Tienes una relación poco sana con la comida (qué bien suena eso de relación poco sana, ¿verdad?). No puedes evitar comer de más. Y se ha demostrado que si redujeras la cantidad de comida adelgazarías, ¿verdad que sí? Sigo queriendo ver ese estudio que demuestre que comiendo menos se adelgaza a largo plazo, porque todos estos consejos te dicen cómo “comer menos”, algo que la evidencia científica dice que no funciona para adelgazar. Hay mil consejos para evitar comer demasiado: todos ayudándote a hacer lo que se sabe que no sirve para adelgazar.

Las dietas no funcionan porque cuando se aumenta un poco la ingesta calórica, se vuelve a recuperar el peso

Erre que erre. ¿Dónde están las pruebas científicas de que ésa es la causa de que las dietas no funcionen? ¿Qué hacemos con toda la evidencia científica que dice que el peso se recupera aunque se mantenga la restricción calórica? (si te sorprende es que no has leído la evidencia científica) Echamos nuevamente la culpa a la víctima por abandonar la dieta, pero la culpa es del incompetente que recomienda un método que no funciona.

Una de las causas principales del abandono de las dietas es su monotonía

Claro: las dietas no funcionan porque se abandonan, ¿verdad? ¿Dónde está la evidencia científica que dice que eso es así, que las dietas funcionan cuando se mantiene la restricción calórica? Pero, no, el problema es que la víctima se aburre. ¡No hay fuerza de voluntad!

El error es recurrir a dietas milagro que prometen resultados imposibles

Teniendo en cuenta que los “expertos” a mi dieta la llaman “dieta milagro”, usando todas las mentiras que se les ocurre, no trago a los “expertos” y su demagogia hablando de “milagros”. Se supone que son profesionales de la salud y hay que exigir que se comporten como tales. En fin. Totalmente de acuerdo en desconfiar de que un producto concreto hace adelgazar. Por favor, que nadie se meta en el cuerpo nada más que comida natural (un ingrediente), la que el ser humano lleva comiendo desde hace millones de años, y agua (y que nadie intente el milagro de adelgazar con una dieta a base de cereales, pienso para engorde de alto standing).

Pero que no nos engañen: el problema de charlatanería no es exclusivo de esas dietas criticadas por los expertos. La charlatanería de los expertos es mucho más grave, mucho más importante, porque afecta a mucha más gente. Nos dicen que el error es recurrir a “dietas milagro”. Porque pueden aportar evidencia científica de que SU dieta funciona para adelgazar, ¿verdad? Que no nos engañen, dejemos al margen otras dietas: pido la evidencia de que la dieta de los expertos funciona para perder peso.

Leí a algunos “expertos” criticar a la dieta Dukan porque, al cabo de un par de años, prácticamente todo el mundo había recuperado el peso perdido. Estupendo, puede ser. ¿Por qué los expertos no me dicen, con SU dieta, cuánta gente consigue perder una cantidad importante de peso a largo plazo? (y quiero evidencia científica, no más charlatanería) ¿O es que ese dato solo se tiene para la dieta Dukan? Sin duda hay una razón para que no den el dato.

El efecto rebote se produce cuando una vez perdido el peso se aumenta la ingesta calórica

Nuevamente la culpa es de la víctima, por comer demasiado. Pero la evidencia científica lo que dice es que el efecto rebote no se produce por aumentar la ingesta una vez perdido el peso, sino por haber realizado la restricción calórica. Es una consecuencia inherente a las dietas hipocalóricas, no un problema en el carácter de los obesos.

Nuevamente nos encontramos ante una mentira que culpabiliza a la víctima de que el método no haya funcionado. La evidencia científica lo que dice es que el método no funciona, haga lo que haga la víctima. Pero da igual lo que diga yo, ¿dónde está la evidencia científica de que si mantienes la restricción calórica no recuperas el peso perdido?

Las dietas restrictivas no funcionan porque no son sostenibles a largo plazo

Nuevamente, el mensaje es que la gente no tiene fuerza de voluntad para mantener la dieta. Son tan débiles. En cambio, nos dicen, las dietas que presumen de no restrictivas, las que restringen grasas y calorías, sí son sostenibles a largo plazo (debe ser que a la gente le gusta pasar hambre y no conseguir perder peso). Y además dan unos resultados espectaculares en cuanto a pérdida de peso, unos 3-4 Kg perdidos tras cuatro años de hacer dieta.

En cualquier caso, los expertos deberían aclararse, si dicen que SU dieta fracasa porque la gente la abandona, ¿cómo presumen de que sea sostenible a largo plazo? Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

En lugar de decirme que soy débil, ¿por qué no me dicen cuál es la dieta que, de ser seguida, funciona, y ya decido yo si la sigo o no?

Apunte final

La preocupación de los expertos no es que adelgaces ni que estés más sano. Si lo fuera, sus consejos serían otros. Si lo fuera, basarían sus mensajes en la evidencia científica. La charlatanería, el recomendar tratamientos que no están avalados por la evidencia científica, no me parece que sea una práctica aceptable en un profesional de la salud. Es más, no es que no estén avalados: es que está más que demostrado que no funcionan.

 

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NOTA: Haciendo números, un bloguero llegó a la conclusión de que 2 personas de cada 1000 consiguen adelgazar (pérdida significativa de grasa a largo plazo) con una dieta baja en calorías (Weight Watchers). Pero no nos quedemos con la anécdota. Sus cálculos pueden estar bien o mal, pero la evidencia científica dice eso mismo, que con restricción calórica no se adelgaza.

Aprende a adelgazar con los expertos en nutrición

Stick

— Es muy sencillo, si vas más rápido que la zanahoria en poco tiempo podrás comértela

— Llevo tres días corriendo detrás de la zanahoria y no he conseguido nada más que cansarme. Creo que siempre está a la misma distancia

— No lo estarás haciendo bien. Es muy sencillo: son leyes de la física que se cumplen siempre, si corres más que la zanahoria tarde o temprano la alcanzarás

— Yo no conozco a nadie que la haya conseguido alcanzar usando ese método

— Pues porque la gente abandona el método. No son constantes, les falta fuerza de voluntad.

— Yo he corrido todo lo que he podido

— Es que correr demasiado es un error. Tienes que calcular tu velocidad normal y la incrementas un poco, de tal forma que la zanahoria no se dé cuenta de que la persigues

— Me han dicho que desmontando el palo es posible alcanzar la zanahoria

— Eso son “soluciones milagro” que no funcionan, con las que solo consigues cansarte y nunca alcanzas la zanahoria. Esas soluciones simplistas son incompatibles con las leyes de la física. Olvídalas: no existen trucos para conseguir la zanahoria. La única solución que se ha demostrado efectiva para alcanzar la zanahoria es establecer una diferencia de velocidad: si tu velocidad es mayor que la de la zanahoria, la tienes que alcanzar

— Pues algo debo de estar haciendo mal

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