Si no entendemos las causas de la obesidad, vamos a seguir sin poder prevenirla

Primera ley de los prejuicios: si ya conoces una respuesta que encaja con tus ideas preconcebidas, no necesitas perder el tiempo estudiando el problema. Lo que tienes que hacer es educar a los demás, porque evidentemente están desinformados.

Comparison with ancestral diets suggests dense acellular carbohydrates promote an inflammatory microbiota, and may be the primary dietary cause of leptin resistance and obesity

it has been widely reported that unless grains or refined foods had arrived, all bore remarkably low incidences of “Western diseases,” including obesity […] Those populations that transitioned to a Westernized diet invariably developed Western metabolic diseases,

se ha reportado ampliamente que a menos que aparezcan los granos [cereales] o los alimentos refinados, todos tenían remarcablemente baja incidencia de las “enfermedades de la civilización”, incluida la obesidad […] Aquellas poblaciones que se pasan a la dieta occidental, sin excepción desarrollan las enfermedades metabólicas de occidente

Como podemos ver en la tabla, consumiendo una dieta basada en productos frescos, la obesidad es inexistente:

Asumo que lo que afirma la cita anterior, y que se muestra en la tabla, es cierto. Si alguien conoce un pueblo que no consuma azúcar, harina y aceites de semillas, que se alimente de los productos frescos que encontramos en la naturaleza, y que en esas condiciones tenga problemas de obesidad, agradecería que me lo contara. ¿Un pueblo que sufre obesidad incontrolable comiendo carne, pescado, huevos y verdura? ¿Alguien sabe de un caso así?

La teoría del balance energético

Como he explicado copiosamente en el blog, la teoría del balance energético es una teoría pseudocientífica que inventa el comportamiento del cuerpo humano a partir de juegos de palabras siempre falaces (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). En esencia, lo que esta teoría propone es que engordamos cuanto nuestra ingesta supera nuestro gasto energético y adelgazamos cuando la ingesta está por debajo del gasto energético.

De forma gráfica, una persona cuya ingesta se mantuviera en la zona marcada en rojo en la gráfica de abajo a la izquierda mantendría su peso a largo plazo. Según esta teoría, si en término medio y de forma recurrente ingerimos más energía que el gasto energético que tiene nuestro cuerpo, engordaremos. Sería lo que he representado en la gráfica de la derecha: la ingesta está más veces por encima del gasto energético que por debajo.

                    

Por supuesto, para perder peso lo único que es necesario es reducir de forma sostenida la ingesta energética. Y si no funciona, se deduce que el cliente no ha seguido las instrucciones (ver). Porque “se ha contrastado” que si sigues el método adelgazas (ver).

Otra visión del problema

Como decía al principio, la teoría del balance energético es pseudociencia. Sólo la pura casualidad haría que nuestro cuerpo se comportase en la realidad como esa teoría propone (ver). No le sucede a ningún animal (ver).

Lo que cuento ahora es otra forma de interpretar el problema, que a mí me parece que encaja mejor con la realidad. Está basada en las siguientes ideas:

  • Como hemos visto en el artículo con el que he empezado esta entrada, la gente que consume sus dietas tradicionales, basadas en productos frescos, presentes tal cual en la naturaleza, no tiene un problema obesidad. Desde el momento en que el azúcar, la harina y los aceites de semillas entran a formar parte de la dieta esa realidad cambia.
  • Asumiendo como cierto que nuestro cuerpo tuviera un gasto energético fijo (algo que es falso), sería imposible ajustar la ingesta energética con suficiente precisión y regularidad para no engordar. Y sin embargo, esas comunidades del mundo de las que hablo no engordan y ni siquiera intentan contar calorías. Nuestro cuerpo no funciona como propone la teoría CICO.
  • Nuestro cuerpo tiene mecanismos fisiológicos que le permiten adaptarse cada día a la cantidad de comida ingerida, disipando en forma de calor lo que sobra (ver,ver,ver). La existencia de esos mecanismos hace absurdo dar por supuesto que existe un gasto energético fijo y que el problema es “comer más de la cuenta”.
  • En el mismo sentido, ¿hay animales que, viviendo en su hábitat natural y consumiendo su dieta natural tengan un problema de obesidad? ¿Asumimos sin más que simplemente comen los animales exactamente la cantidad que necesitan comer para sus necesidades energéticas? ¿Todos aciertan con la cantidad de comida? (ver)
  • Ningún crecimiento de un tejido en un ser vivo es controlable gestionando la cantidad de comida, salvo en casos extremos que no desmienten esta realidad: crecimiento de un niño, mujer que gana peso durante su embarazo, crecimiento de un tumor, joroba de búfalo, desarrollo de los pechos en una adolescente, gigantismo, etc. (ver,ver,ver) El tejido hace lo que decide hacer, al margen de cuánto comemos o cuánto ejercicio hacemos.

 

                      

En esos pueblos de los que hablaba al principio, el comportamiento sería el que muestro en la gráfica de la izquierda (sobre este párrafo): engordar o adelgazar no dependería de cuánto comemos. Diversos casos de ingesta energética y de actividad física dan el mismo resultado: mantenimiento del peso corporal. Sería la zona marcada en rojo. Por supuesto, si a estas personas las sacamos de la “zona normal”, la zona en la que el cuerpo puede hacer funcionar sus mecanismos de autorregulación, obtenemos otro resultado: si te mueres de hambre o si te obligas a comer por 10, perderás peso o ganarás peso (de forma poco saludable). Pero eso no es el caso normal, son situaciones extremas cuya existencia no significa que la zona normal no exista y que, evidentemente, no se rigen por el mismo comportamiento fisiológico (ver). A priori un caso extremo no puede ser empleado como referencia sobre lo que sucede cuando la ingesta sí está en rango de normalidad (ver). Un detalle importante es que comiendo así el cuerpo no tiene tendencia a salirse de la zona normal de funcionamiento. No hay atracones y no sigues comiendo cuando ya estás saciado.

En la gráfica anterior, en la parte de la derecha, he representado también la que podría ser la situación actual, la que nos hace subir de peso:

  1. Por un lado, la dieta se ha vuelto engordante, por lo que la curva se ha desplazado ligeramente hacia arriba, haciendo que casi al margen de cuánto comemos, vayamos a subir de peso poco a poco. 3-4 gramos ganados cada día a partir de los 20 años pueden explicar que una persona sea obesa a los 40-50 años. Algunos privilegiados no se verían afectados por el cambio de dieta, pero muchos otros sí. Y no hay ninguna razón para pensar que la grasa corporal se acumula por ser excesiva la ingesta. Creer que esa idea deriva de las leyes de la física es la mayor estupidez cometida por el ser humano en toda su historia (ver).
  2. Pero además, el consumo de esos productos creados por el hombre, diseñados para resultar muy apetecibles, hace que la ingesta de comida esté aumentada. Nótese, que, en este supuesto, según la gráfica, cuanto más se come más se engorda, pero la causa real del engorde no es la cantidad de comida, sino el cambio en la composición de la dieta: abandonar la dieta tradicional basada en productos frescos y abrazar los farináceos, el azúcar y los aceites inventados por el hombre.

Por si no lo estoy diciendo suficientemente claro, en mi opinión, para lo que más nos importa, que son nuestros hijos, la mejor medida preventiva es una dieta paleo o evolutiva.

¿Es posible perder peso con la dieta hipocalórica?

Bajo el supuesto que describo, sin salir de la dieta de las harinas, ¿es posible adelgazar? ¿es posible reducir la ingesta energética para situarnos en el punto rojo que vemos en la gráfica de abajo a la izquierda? ¿Conseguiríamos perder peso de mantenernos en esos niveles de ingesta?

             

La respuesta nos la da la evidencia científica: no existe constancia de que eso sea posible para la mayor parte de los que necesitamos perder peso (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Y se sabe que el cuerpo humano, al igual que el de cualquier otro animal, pone en marcha mecanismos protectores que le hacen ser más eficiente engordando en condiciones de restricción de la cantidad de comida (ver). Es una ventaja evolutiva, una protección. Ese mecanismo se traduciría que la curva no se estaría quieta, sino que se desplazaría hacia arriba, haciendo que al cabo de unos meses, con la misma ingesta energética, la pérdida de peso inicial se convierta en estancamiento del peso e incluso lenta ganancia de peso, hasta recuperar lo poco perdido (ver). En la gráfica de la derecha, el desplazamiento hacia arriba de la curva tendría dos causas:

  1. el abandono de la dieta tradicional, y
  2. una fisiología que se ha protegido frente a la restricción de comida.

Pero nótese que no afirmo que la pérdida de peso se paralice porque el gasto energético se ha reducido: esa causalidad sólo existe, a priori, en el mundo de las matemáticas. Es decir, en la pseudociencia del balance energético.

En cualquier caso, la conclusión relevante es que las leyes de la física nada tienen que decir sobre cuál es la respuesta de un animal a la falta de alimento. Creer que las leyes de la física garantizan la restricción calórica como método para adelgazar es propio de mendrugos sin neuronas. O de mendrugas sin neuronas.

Notas finales

  1. Las conclusiones derivadas de experimentos en los que se sigue una dieta occidentalizada no necesariamente son aplicables a otro tipo de dietas, especialmente las de orientación paleo.
  2. Las conclusiones derivadas de experimentos que nos sacan de nuestra zona de funcionamiento normal, por ejemplo experimentos de sobrealimentación, no necesariamente son extrapolables a lo que le sucede a quien consume una cantidad normal de comida (o una dieta diferente). Especialmente si la dieta empleada es alta en productos que no son comida, como el azúcar o las harinas de cereales.
  3. La comparación isocalórica de la dieta occidental con otras dietas es interesante desde el punto de vista académico/científico, pero falsea la realidad, pues no está nada claro que las ingestas ad libitum vayan a ser idénticas.

Leer más:

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“El excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”

Insulin increases ceramide synthesis in skeletal muscle

En este experimento los ratones reciben inyecciones de insulina. Como vemos en la gráfica (parte izquierda), en comparación con el grupo control, los ratones pinchados con insulina ganaron mucho más peso corporal. Pero según la segunda gráfica (parte derecha) el consumo de comida fue similar en ambos grupos de ratones.

insulin-injected animals gained significantly greater body weight (Figure 5(a)), despite similar food consumption (Figure 5(b))

los animales inyectados con insulina ganaron un peso corporal significativamente mayor (Figura 5 (a)), a pesar del similar consumo de alimentos (Figura 5 (b))

Los autores del experimento resaltaron en el título del artículo que la inyección de insulina aumentó la concentración de ceramidas en el tejido muscular (gráfica abajo izquierda), pero yo resaltaría también que esos ratones acumularon claramente más triglicéridos (gráfica abajo derecha) en el hígado comparados con el grupo control. Más insulina, más grasa en el hígado.

we observed a significant increase in body weight in the insulin-injected animals compared with the saline-injected mice (Figure 5(a)), despite no significant difference in food consumption. While the treatment period is relatively short, these findings nonetheless corroborate a substantial body of evidence showing the uniquely potent fattening effect of insulin [4953], regardless of calories consumed [5455].

observamos un aumento significativo en el peso corporal en los animales inyectados con insulina en comparación con los ratones inyectados con solución salina (Figura 5 (a)), a pesar de que no había una diferencia significativa en el consumo de alimentos. Si bien el período de tratamiento es relativamente corto, estos hallazgos corroboran, sin embargo, una cantidad sustancial de evidencia que muestra el excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas.

“estos hallazgos corroboran, sin embargo, una cantidad sustancial de evidencia que muestra el excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”.

Leer más:

Recopilación de artículos acerca de la insulina

He creado un pequeño listado de experimentos y artículos que hemos visto en el blog relativos a los efectos fisiológicos de la insulina. Son 17 entradas muy interesantes.

Nótese que el último elemento de la lista todavía no lo he publicado, por lo que el enlace no funcionará hasta que los publique.

1. La fisiología de engordar (3 de 9)

En este experimento una mayor/menor activación de las proteínas transportadoras FATP1, que son dependientes de la insulina, ha resultado en un mayor/menor engorde.

2. “El exceso de energía puede no compensar el efecto catabólico de la deficiencia de insulina”

En ausencia de insulina, las ratas perdían peso a pesar de estar alimentadas muy por encima de sus necesidades energéticas.

3. Sin acción de la insulina no hubo engorde (en ratones)

Anulando los receptores de insulina del tejido adiposo se engordó menos, a pesar de una ingesta mayor en términos relativos al propio peso.

4. Sin subida de la insulina en sangre no hubo engorde (en ratones)

Sin diferencias significativas en la ingesta energética ni en la actividad física, al reducir la secreción de insulina se evitó el engorde característico de las dietas engordantes para ratones.

Experimento con ratas en el que con idéntica ingesta energética e idénticos niveles de actividad física, la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Experimento en ratones. Con menor ingesta energética la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Sin diferencias en la ingesta energética, inyectar insulina produjo una mayor acumulación de grasa corporal. En ratas.

Experimento en personas a las que se inyecta insulina. La ingesta energética se redujo, pero los participantes ganaron 8.7 kg en seis meses.

9. Menos insulina, menos ganancia de peso a pesar de una mayor ingesta

Experimento con ratas. Con un fármaco se reducen los niveles de insulina en el periodo postabsortivo. Aunque esos animales comieron más que los animales control, ganaron menos peso corporal.

10. Insulina. ¿Fisiología o magia?

La inyección de insulina en ratas produjo acumulación preferentemente de grasa subcutánea, lo que es inconsistente con la hipótesis de que la insulina engorda a través de la ecuación matemática del balance energético.

11. Misma ingesta calórica, menos insulina, menos engorde (en roedores)

Los grupos de ratas tratados con metformina tuvieron una insulinemia más baja en ayunas y ganaron menos peso corporal que las ratas que consumían la misma dieta pero no fueron tratadas con metformina. Sin diferencias en la ingesta de alimentos.

Experimento en humanos. Sin diferencias en la ingesta energética ni en el reparto de macronutrientes, una dieta diseñada para producir una baja respuesta insulínica resultó en una mayor pérdida de peso corporal.

13. “La hiperinsulinemia fetal es la fuerza motriz del excesivo crecimiento del feto”. La hipótesis de Pedersen

Las concentraciones de insulina en el cordón umbilical se correlacionan fuertemente con el crecimiento fetal. En estudios en humanos y animales.

14. La ciencia es asín (I)

Misma dieta y misma cantidad de comida, y los ratones a los que se inyecta insulina acumulan grasa corporal, más cuanta más insulina se inyecta.

15. “El excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”

Los ratones pinchados con insulina ganaron mucho más peso corporal. El consumo de comida fue similar al del resto de ratones.

16. La vena portal hepática y la grasa visceral (III)

En este experimento se encontró una correlación entre el engorde sufrido en ciertas partes del cuerpo y la concentración de insulina que afectaba a esas partes del cuerpo.

El último artículo todavía no ha sido publicado.

17. Lesiones del hipotálamo ventromedial

Una lesión en el hipotálamo puede causar excesiva secreción de insulina, que viene acompañada por acumulación de grasa corporal incluso en ausencia de un incremento en la ingesta de comida .

 

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“Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan” (3 de 3)

Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan

En una situación de extrema ingesta de carbohidratos, una parte considerable de esos carbohidratos se convierten a grasa (de novo lipogenesis), pero en condiciones normales ese proceso, que obviamente es posible, apenas se produce (ver):

The summary data (Figure 4) show that de novo lipogenesis did not make a substantial contribution of fatty acids (<5%) to fasting TG on either diet, in either group.

Los datos de resumen (Figura 4) muestran que la lipogénesis de novo no hizo una contribución sustancial de ácidos grasos (<5%) a los TG en ayunas en ninguna dieta, en ninguno de los grupos.

Tal y como vimos en la segunda entrega del artículo, los carbohidratos que sobran sencillamente se queman (es decir, se oxidan):

conversion to fat is an option which only occurs under extreme conditions in humans, and oxidation is increased to match intake

la conversión a grasa es una opción que solo ocurre bajo condiciones extremas en humanos, y la oxidación se incrementa para igualar la ingesta

Sin embargo, la creencia popular es que los carbohidratos “excesivos” se convierten a grasa corporal y nos engordan. Se escucha esa afirmación en muchos gurús de la nutrición e incluso en personas no relacionadas con el mundo de la nutrición. Parece que este mito es fruto del simplismo del balance energético: puesto que la energía no puede desaparecer, esos carbohidratos “excesivos” tienen que tener algún destino, y puesto que según la pseudociencia del balance energético los carbohidratos “excesivos” también son engordantes, pues parece que la única posibilidad que queda cuando no se quiere hablar de hormonas y fisiología es que se conviertan en grasa y así nos engorden. Una explicación tan sencilla como errónea.

¿Quiero eso decir que no nos engordan los carbohidratos consumidos en “exceso”? Ese razonamiento es el que quiero analizar. Sería como decir que la única forma en la que alguien puede llenar una bañera es convirtiéndose en agua y metiéndose entonces dentro de la bañera (ver).

Convertirse en grasa no es la única forma en la que los carbohidratos pueden causar acumulación neta de grasa corporal.

De forma muy simplificada (ver), tras una comida:

  1. a las puertas del tejido adiposo llega un cargamento que contiene la materia prima que puede almacenarse (i.e. los ácidos grasos), y por otro lado
  2. aparece en el endotelio capilar la llave que permite abrir ese cargamento (i.e. la LPL, o lipoproteína lipasa, activada por la insulina):

La insulina facilita sacar los ácidos grasos de los quilomicrones (verver), y la insulina a su vez es estimulada por las concentraciones de glucosa en sangre. Los carbohidratos pueden ser engordantes sin necesidad de que se conviertan en grasa, pues influyen en el proceso de capturar y retener los ácidos grasos en el tejido adiposo. Pueden engordar siendo la mano que abre el grifo, sin necesidad de convertirse en el sustrato que se almacena en el tejido adiposo. Tiene sentido que una comida que estimule la insulina (e.g. azúcar añadido, bebidas azucaradas, harinas, etc.) al mismo tiempo que proporciona grasa dietaria pueda ser especialmente engordante.

Resumen

¿Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan? No, no es así como funciona nuestro cuerpo. Es una invención que no tiene fundamento fisiológico salvo con una ingesta de carbohidratos extrema.

Como hemos visto, aunque es cierto que “si se acumulan entran más de los que salen” no existen los carbohidratos “excesivos” en términos de acumulación y es erróneo plantear que “si consumo más de lo que quemo se va a acumular”, porque esa afirmación da a entender un comportamiento fisiológico que es incorrecto. Conocemos el comportamiento fisiológico y sabemos que nuestro cuerpo no se comporta así. O, en otras palabras, no es correcto convertir la tautología en mecanismo fisiológico. Repito: no es correcto convertir la tautología en mecanismo fisiológico. Que se engorda por “comer más de lo que se gasta” no es una obviedad y no se viola ninguna ley de la física.

Con la grasa corporal se recurre a la pseudociencia

Sacado del mismo artículo que he citado en la segunda parte de esta entrada:

The balance between energy intake (calories consumed) and energy expenditure (calories burned) determines body energy stores (Figure 3). The majority of the energy is stored in the body as fat; therefore, the balance between energy intake and energy expenditure primarily determines whether body fat and hence body weight, is gained or lost.

El equilibrio entre la ingesta de energía (calorías consumidas) y el gasto energético (calorías quemadas) determina los almacenes de energía corporal […]. La mayoría de la energía se almacena en el cuerpo como grasa; por lo tanto, el equilibrio entre el consumo de energía y el gasto energético determina principalmente si la grasa corporal y, por ende, el peso corporal, se gana o se pierde.

Como vemos, con la grasa corporal se asume como obvio lo que se descarta en el caso de los carbohidratos: se asume que las leyes de la física IMPONEN que engordamos por comer más de lo que gastamos, y se nos dice que hablar de mecanismos fisiológicos no es más que buscar excusas para un problema de comportamiento en los obesos: los obesos no somos capaces de cerrar la boca y dejar de comer, y no levantamos el culo del sillón. Hablar de fisiología son “distracciones metabólicas” (ver,ver) que nos alejan de una verdad que sencillamente los obesos no queremos escuchar.

En definitiva, lo que estamos viendo es que el argumento empleado con la acumulación de carbohidratos se nos dice que no es posible hablando de grasa corporal, porque lo impiden las leyes de la física. La realidad es obvia: la pseudociencia del balance energético se basa en juegos de palabras por los cuales no decir nada, una tautología, se convierte mágicamente en un mecanismo que rige el comportamiento de nuestro cuerpo (ver). El conocimiento de la fisiología es sustituido por juegos de palabras.

Aparte de lo anterior, nótese cómo la pseudociencia del balance energético se basa en el uso de dobles sentidos o definiciones ambiguas. En el extracto que hemos visto el verbo “determinar” se introduce con el sentido de cálculo matemático a posteriori (e.g. si he consumido 2500 y he gastado 2600, eso determina que he adelgazado el equivalente a 100). Ese cálculo a posteriori es correcto, pues la primera ley de la termodinámica se va a cumplir siempre (ver). Pero ese “determinan”, introducido como mera comprobación matemática, se transmuta fraudulentamente para dar a entender “comportamiento fisiológico”: que se acumule o no se acumule se convierte en consecuencia de las variaciones en ingesta y gasto energético, es decir, viene “determinado” por las variaciones en la ingesta y gasto energético. Se está inventando un “ilegítimo” comportamiento de un tejido vivo a partir de un juego de palabras y esa trampa se introduce empleando términos con significado ambiguo. Sin las trampas en el lenguaje la pseudociencia del balance energético no existiría.

Leer más:

“Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan” (2 de 3)

En la segunda y tercera entrega entrega de este artículo lo que quiero es contraponer:

  1. las causas por las que aumentan nuestras reservas de glucógeno, con
  2. las causas por las que según algunos aumentan nuestras reservas de grasa corporal, justificándolo como que es una teoría derivada de las leyes de la física.

Creo que la comparación es muy interesante.

¿Qué causa el aumento de las reservas de glucógeno?

El glucógeno es un polisacárido de glucosa así que a todos los efectos podemos pensar que el glucógeno es un almacén de glucosa que hay en nuestro cuerpo. Si aumenta la cantidad de glucógeno que hay en nuestro cuerpo —y no se modifican otras formas de energía almacenada— aumenta la cantidad de energía acumulada en nuestro cuerpo. Ese “si no” es un “si no” enorme, pero quiero establecer un paralelismo con el tratamiento dado actualmente al crecimiento del tejido adiposo.

¿Aumentan nuestras reservas de glucógeno porque comemos “más de la cuenta”? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física? ¿Es así como dice la primera ley de la termodinámica que funciona nuestro cuerpo? Pues en ese caso tenemos un problema:

  1. Comer “más de la cuenta” está bajo nuestro control (o al menos eso creen los defensores de la teoría del balance energético)
  2. El glucógeno tiene una capacidad de almacenamiento muy limitada

“Comer más de la cuenta” no puede ser causa de la acumulación de glucógeno, pues en tal caso una ingesta anormalmente alta de forma sostenida debería traducirse en una acumulación de energía en forma de glucógeno que sabemos que es fisiológicamente imposible que se produzca.

Es imposible que las reservas de glucógeno aumenten por “comer más de la cuenta” o que se reduzcan por comer “por debajo de nuestras necesidades energéticas”.

Es decir, que lo que se nos dice que es obligatorio para nuestra grasa corporal, que engordamos porque “comemos más de la cuenta”, es en realidad erróneo en el caso del glucógeno. ¡Qué caprichosas son las leyes impepinables!

El razonamiento que acabo de exponer lo encontramos tal cual en el siguiente artículo científico.

Regulation of Body Weight in Humans

No traduzco el siguiente extracto, pero comento tras él lo que me parece relevante:

Dietary carbohydrate stimulates both glycogen storage and glucose oxidation and suppresses fat oxidation [21]. Carbohydrate which is not stored as glycogen is oxidized (not converted to fat), and carbohydrate balance is achieved [19, 21]. Therefore, as with the other non-fat nutrients, a chronic imbalance between carbohydrate intake and oxidation cannot be the basis of weight gain because storage capacity is limited and controlled, conversion to fat is an option which only occurs under extreme conditions in humans, and oxidation is increased to match intake. However there is one exception to this rule. In situations of high acetyl-CoA (excess intake of carbohydrate in the face of excess energy intake overall), acetyl-CoA will be converted to citrate, and an accumulation of citrate will cause it to be transported out of the mitochondria into the cytosol where it is converted back to acetyl-CoA and acetylated to form malonyl-CoA – which the first step in de novo lipogenesis. Therefore in situations of excess carbohydrate and energy intake, carbohydrate store remain in balance and excess carbohydrates are converted to fat which can contribute to weight gain.

Destaco este fragmento:

as with the other non-fat nutrients, a chronic imbalance between carbohydrate intake and oxidation cannot be the basis of weight gain because storage capacity is limited and controlled

como sucede con los nutrientes distintos de la grasa, un desbalance crónico entre la ingesta de carbohidratos y la oxidación de carbohidratos no puede ser la base de la ganancia de peso porque la capacidad de almacenamiento es limitada y está controlada

En el caso del glucógeno, ¡comer más de lo que se gasta NO PUEDE SER la base de la ganancia de peso! Porque esa idea choca con lo que sabemos de fisiología.

¿Están diciendo que si consumo más carbohidratos de los que gasto no voy a acumular carbohidratos? ¿No nos obligan las leyes de la física a que sea así? ¡Ni la materia ni la energía pueden desaparecer! ¡Las leyes de la física también se cumplen en los seres vivos! Me parece interesantísimo. Lo que el autor del texto nos está diciendo es que aunque, obviamente, la acumulación de carbohidratos en un órgano requiere que entren en ese órgano más de los que se gastan, expresar esa tautología, ese truismo a nivel del órgano cambiándolo mágicamente a nivel de todo el cuerpo como “los carbohidratos excesivos se acumulan” es erróneo (ver,ver,ver). Y lo argumenta diciendo que se sabe que no funciona así y que ¡¡¡se sabe que el proceso está regulado!!! No se trata de que las leyes de la física no sean de aplicación: se trata de que el comportamiento del cuerpo no puede deducirse de dichas leyes empleando simples juegos de palabras (ver). Lo repito: el comportamiento del cuerpo no se puede deducir de las leyes de la física haciendo juegos de palabras.

La primera ley de la termodinámica, i.e. considerar que en una acumulación entra más de lo que sale, NO PUEDE SER la base de la acumulación de peso en el caso del glucógeno. Aunque si se acumulan carbohidratos, estarán entrando más de los que salen… Así pues, el autor está dejando claro que la idea de que engordamos porque —¡!porque!— entra más de lo que sale no es obligatoria, es sólo una posibilidad que se descarta en base al conocimiento de lo que sucede realmente. En términos de acumulación no existen los “carbohidratos excesivos” porque, en condiciones normales, no se almacenan por ser “excesivos”, aunque se almacenen…

No existen los “carbohidratos excesivos” a efectos de su acumulación porque no se almacenan por ser excesivos

Ojo, que todo esto no quiere decir que determinados carbohidratos no sean especialmente engordantes, porque acumularse como carbohidratos no es la única forma en que pueden engordar (ver).

En cualquier caso, no es una obviedad que engordemos porque las calorías son excesivas: es sólo una hipótesis, una teoría. Una teoría basada en gravísimos errores de pensamiento y que es pseudociencia desde el momento en que ha sido presentada como derivada de leyes inviolables de la física.

¿Dicen las leyes de la física que engordamos por un “exceso calórico”?

No.

Leer más:

¿Es esto adelgazar? (XXXI)

The Obesity Epidemic and its Management

Programa Counterweight de Reino Unido. Diseñado por la industria de la dieta (“nutricionistas especializados en la gestión de la obesidad”). Dieta hipocalórica típica de entre 500 y 600 kcal/d de “déficit”.

En la gráfica se muestra la evolución del peso corporal durante dos años:

  • Curva roja: en los participantes que tuvieron menor seguimiento del programa,
  • Curva negra: en los que tuvieron mayor seguimiento del programa,
  • Curva azul (continua): cambio medio incluidos todos los participantes.

3.3 kg perdidos en término medio en dos años, para los participantes de mayor adhesión a la intervención. ¡Los de mayor adhesión! Y la tendencia era a volver al peso de partida.

En el documento que enlazo se nos habla de la disonancia cognitiva como la diferencia entre lo que una persona hace y lo que sabe que tiene que hacer. Por supuesto ¡no se refieren a ellos mismos, sino a sus clientes! La ironía es que los mismos “expertos” que sueltan la estupidez de que la obesidad es causada por consumir más calorías de las necesarias, un poco después dicen que ese modelo puede ser simplista, erróneo y contribuir a agravar el problema.

Obesity is the accumulation of excess fat (adipose tissue) in the body, caused by the consumption of more calories than is necessary to provide the required energy for each day’s activity, thus falling foul of the energy balance equation (Página 3)

The ‘calories-in-versus-calories-out’ energy balance equation is the model that currently steers health policy in the management of obesity. Yet this simplistic approach may be erroneous and might be contributing to the problem. (Página 7)

La obesidad es la acumulación de exceso de grasa (tejido adiposo) en el cuerpo, causada por el consumo de más calorías de las necesarias para proporcionar la energía requerida para la actividad de cada día, por lo que no cumple con la ecuación del balance de energía (Página 3)

La ecuación del balance de energía ‘calorías entrantes calorías salientes’ es el modelo que actualmente nutre las políticas de salud en el manejo de la obesidad. Sin embargo, este enfoque simplista puede ser erróneo y podría estar contribuyendo al problema. (Página 7)

“Este enfoque simplista podría ser erróneo y estar contribuyendo al problema”.

Simplista.

Erróneo.

Contribuyendo al problema.

Y aún así lo siguen recomendando como si funcionara. Y siguen cobrando a sus clientes por esas dietas. ¿No genera esto disonancia cognitiva en los “expertos”? No, claro que no, el error tiene que estar en la gente, que o no entiende o no quiere entender lo que tiene que hacer. Porque ellos saben que el problema es que la gente no sigue sus directrices a largo plazo. Lo que hace falta es intensificar más el mensaje, no ponerlo en cuestión.

Leer más:

 

¿Es esto adelgazar? (XXX)

No hace mucho comenté un estudio (ver) en el que unas mujeres consumiendo 1200-1300 kcal no estaban perdiendo peso. Y sí tenían peso que perder.

Al margen de que el método fracasase en ese caso concreto, ¿es posible justificar ingestas de comida bajísimas en experimentos de pérdida de peso? Yo creo que no.

High energy expenditure masks low physical activity in obesity

Sin ánimo de dar por buena la charlatanería del balance energético —que es la que justifica el hablar del gasto energético— en este estudio se puede observar que prácticamente nadie tiene un gasto energético total por debajo de 1800 kcal/día. Y en el rango 1800-2000 kcal/d únicamente personas de muy bajo peso corporal (50-70 kg).

1800

Según la teoría del balance energético, ¿qué necesidad hay de consumir únicamente 1300-1500 kcal/d? Ninguna. Para una persona obesa 2000 kcal/d ya debería ser comer “por debajo de las necesidades energéticas”. Y, a la vista de la gráfica anterior, esa conclusión no cambia porque se pierda peso mientras se sigue la dieta (si aceptamos el dogma de que es nuestra composición corporal la que determina ese parámetro).

Reitero que no estoy dando por buena la idea de que para adelgazar haya que “comer menos de lo que marca nuestro gasto energético”. Creo que esa idea es la mayor estupidez cometida nunca por el ser humano. Y es el tratamiento oficial para la obesidad, el recomendado por los “expertos” en nutrición, el enseñado en nuestras universidades… (ver)

Effects of testosterone treatment on body fat and lean mass in obese men on a hypocaloric diet: a randomised controlled trial

Participantes que en media pesan 120 kg:

  • 10 semanas consumiendo 700 kcal/d
  • 46 semanas consumiendo 1350 kcal/d

¿1350 kcal/d durante 46 semanas? ¿Cómo pueden recetar una dieta insostenible a largo plazo? ¿Personas de 120 kg consumiendo sólo 1350 kcal durante un año?

During weeks 1 to 8 subjects were instructed to replace all of their three principal daily meals with a VLED formulation (Optifast® VLED, Nestle, Australia) providing 640 kcal per day and two cups of low-starch vegetables. During weeks 9–10, subjects weaned their VLED and ordinary foods were gradually reintroduced. After 10 weeks, subjects had completely ceased the VLED Ng Tang Fui et al. BMC Medicine (2016) 14:153 Page 2 of 11 and were instructed to follow an energy-restricted diet based on the Australian Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation Total Wellbeing diet (1350 kcal/d) for the remaining 46 study weeks aimed at preventing weight regain

Como vemos en la tabla y en la gráfica, se perdieron 12-14 kg en las primeras semanas y en las siguientes 46 en un grupo se ha recuperado peso y en el otro se ha mantenido lo perdido.

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Ambos grupos han mantenido una pérdida de peso de 11 kg durante casi un año. Es decir, los participantes

  • pesan 109 kg de media al finalizar el estudio, y
  • están consumiendo, si han seguido las instrucciones, 1350 kcal/d para lograr mantener ese peso corporal.

¿En qué cabeza cabe recetar una dieta insostenible a largo plazo? ¿Es que no hay vida una vez acaba el “estar a dieta”? ¿De qué sirve un resultado, si para mantenerlo unos meses es necesario seguir una dieta insostenible? ¿Qué justifica esa dieta?

Metabolic and Weight Loss Effects of Long- Term Dietary Intervention in Obese Patients: Four-Year Results

Este estudio ya lo vimos en el blog, pero lo rescato por su similitud con el anterior. Dos grupos dietarios que se diferencian en la parte inicial del experimento, de tres meses de duración. Pasados esos tres meses los dos grupos reciben la misma consigna de consumir entre 1200 kcal y 1500 kcal durante 4 años más. 

Following a 3 months of weight loss, all patients were prescribed the same energy-restricted diet (1200 to 1500 kcal) with one meal and one snack replacement for an additional 4 years.
Los datos de la gráfica son de esos 4 años:

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El grupo A ha perdido 4 miserables kg. El grupo B ha perdido 9.5 kg, pero está en 83 kg y el 80% son mujeres, es decir, andan todavía muy pasadas de peso. Y llevan 2 años recuperando poco a poco lo perdido.

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¿1200-1500 kcal/d durante años en mujeres de más de 80 kg  de peso? ¿Y están subiendo de peso con esa dieta? ¿A dónde nos lleva esto?

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