El alto coste de la falsa esperanza en el tratamiento de la obesidad (1 de 2)

Obesity treatment: the high cost of false hope

Artículo de hace 26 años. Un par de extractos de ese artículo, seguidos de mi traducción:

Although millions seek treatments for obesity, the benefits of treatment have been overstated. For most people, treatment is not effective; the majority of the obese struggle in vain to lose weight and blame themselves for relapses. Repeated experiences of failure add to the psychologic burden caused by the social stigma and the presumption of psychopathologic conditions attached to obesity. Many therapists may be contributing to this psychologic damage by giving their patients false hope for success

Aunque millones de personas buscan tratamientos para la obesidad, los beneficios del tratamiento han sido exagerados. Para la mayor parte de la gente no es efectivo; la mayoría de los obesos se esfuerzan en vano en perder peso y se culpan por las recaídas. Las repetidas experiencias de fracaso se suman a la carga psicológica causada por el estigma social y por la presunción de condiciones psicopatológicas asociadas a la obesidad. Muchos terapeutas pueden estar contribuyendo a este daño psicológico ofreciendo a sus pacientes falsa esperanza de éxito

it is now widely agreed that obesity treatment is, in general, ineffective; moreover, it may be argued that in many cases obesity treatment is destructive. It may provide patients with failure experiences, expose them to professionals who hold them in low regard, cause them to see themselves as deviant and flawed, confuse their perceptions of hunger and satiety, and divert their attention away from other problems.

mucha gente coincide en señalar que el tratamiento para la obesidad es, en general, inefectivo; es más, se puede argumentar que en muchos casos el tratamiento de la obesidad es destructivo. Puede proporcionar a los pacientes experiencias de fracaso, exponerlos a profesionales que los tienen en baja consideración, provocar que se vean a sí mismos como no normales o defectuosos, confundir sus percepciones de hambre y saciedad, y desviar su atención de otros problemas.

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Que el “come menos y muévete más” no funciona, se sabe desde hace mucho tiempo (ver,ver). Y los efectos del fracaso sobre la autoestima son dañinos. Pero nada cambia: la industria de la pérdida de peso sigue recetando el mismo tratamiento de origen pseudocientífico, sigue ocultando que ese tratamiento no funciona y sigue culpando del fracaso al propio obeso. Lamentablemente, los obesos tienen interiorizado ese discurso y se siguen culpando a sí mismos de no poner suficiente esfuerzo para adelgazar. Es un atropello y una estafa que como sociedad no sólo no combatimos, sino que estamos fomentando.

NOTA: los “expertos en culpar al cliente” te dirán que lo que te frustra es haberte puesto objetivos demasiado ambiciosos, como perder demasiado peso en poco tiempo, o simplemente haberte propuesto cambiar de hábitos. Insisten machaconamente en que el problema son tus irreales expectativas o que te propones objetivos demasiado ambiciosos para ti, que eres basura incapaz de esforzarse en lograrlos. La culpa siempre es tuya, que no vales nada, nunca de su incompetencia recetando una dieta que la evidencia científica dice que no funciona (ver).

El único objetivo realizable, en general, es leer mucho sobre nutrición y pérdida de peso y, en base a ello, tratar de comer lo mejor posible (o sea, “comida”): cómo va a responder tu cuerpo a lo que comas NUNCA está bajo tu control. Intentarlo con conocimiento, sin confiar en quien no merece tu confianza, sí es posible.

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¿Es esto adelgazar? (XXI)

The Impact of a Long-Term Reduction in Dietary Energy Density on Body Weight Within a Randomized Diet Trial

Estudio aleatorizado. Las participantes eran supervivientes de cáncer de pecho y la intervención consistía en reducir la “densidad energética” de la dieta, con la esperanza de que eso redujera la ingesta energética y en consecuencia el peso.

Como veremos a continuación, los participantes reducen su ingesta energética y aumentan su actividad física. El resultado al cabo de 4 años es una ganancia de 1.8 kg de peso corporal.

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En las gráficas se muestra que las participantes (barras grises) aumentaron sus niveles de actividad física y redujeron su ingesta energética. Y ganaron peso.

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Esfuerzo, esperanza y responsabilidad individual

La importancia de ser conscientes de lo que los mensajes significan en el contexto del “balance energético”

Los “expertos” en nutrición nos han hecho creer que engordamos porque “comemos más de la cuenta”. Y nos dicen que cualquier dieta que funcione para adelgazar pasa por “comer menos”. Es decir, nos dan una explicación de por qué engordamos y nos hablan de un remedio para adelgazar. La gente de a pie hemos creído ese mensaje y, por tanto, creemos saber por qué engordamos y creemos saber qué tenemos que hacer para volver a un peso normal. No lo conseguimos, pero nos dicen que es normal que no seamos capaces de seguir sus consejos, porque el “entorno obesogénico” es una jungla llena de peligros: productos hipercalóricos, baratos y sabrosos. O en otras palabras, los obesos somos culpables de nuestro exceso de peso porque sabemos lo que tenemos que hacer para adelgazar, pero ¡eh! se nos perdona la vida (ver,ver,ver). Es importante resaltar que este último mensaje, el “no puedes ser como Rocky“, es exactamente el falso y estigmatizante mensaje de que sabemos lo que tenemos que hacer para adelgazar. No necesitamos que los “expertos” disculpen nuestras debilidades, porque el problema no es la debilidad: es la malinformación.

En este contexto, las alusiones a la saciedad, responsabilidad individual, tomar las riendas de nuestra salud, adherencia a la dieta, etc. significan “sabes lo que tienes que hacer, porque te lo hemos dicho, y no lo estás haciendo“. Este mensaje no nos está ayudando: insiste en la mentira y nos culpabiliza a las víctimas.

¿Entonces el obeso no tiene culpa de nada?

Nos gusta asignar culpas y, sobre todo, nos gusta presumir de fuerza de voluntad, aunque sea a costa de denigrar a otros con los que no nos identificamos. O nos gusta especialmente si al hacerlo, además, denigramos a otros con los que no nos identificamos. La empatía es para los débiles, no para los macho-men. Y con la gente obesa tenemos una oportunidad perfecta para presumir de nuestras virtudes a su costa. Nosotros sabemos lo que es la fuerza de voluntad, nosotros sabemos lo que es la responsabilidad individual porque hemos sabido controlar cuánto comemos o porque hemos pasado horas y horas en el gimnasio haciendo crecer nuestros músculos y no vamos a permitir que los obesos eludan su responsabilidad haciéndose las víctimas. Hinchamos el pecho y presumimos de hacer lo que ellos no hacen. No me equivoco mucho, ¿verdad?

Llevamos décadas recibiendo información errónea sobre lo que es una dieta saludable y llevamos décadas recibiendo información errónea sobre qué tenemos que hacer para adelgazar (ver). Y esa información proviene de fuentes oficiales, las que se supone que velan por nuestra salud. Y la gente de a pie hemos creído esos mensajes. ¿Culpables de haber creído en la competencia de las fuentes oficiales? ¡Por favor! No podemos culpar de eso a la gente “de la calle”, ni podemos culparles de que sigan creyendo en esas fuentes aunque otros les digamos que están siendo engañados. ¿Deberían ser más inteligentes y deberían tener más responsabilidad individual y desconfiar de las fuentes oficiales? Fijémonos en el despropósito de ese argumento: por un lado a los obesos se nos responsabiliza de no seguir los consejos oficiales y por otro de seguirlos. ¡Hagas lo que hagas la culpa siempre es tuya!

Yo, de verdad, no veo a las personas obesas como culpables, sino como víctimas de la malinformación procedente de nutricionistas y médicos incompetentes. Me da rabia y no se trata de eludir la responsabilidad, sino de señalar a los verdaderos culpables.

Esperanza

Pues si no hay forma de adelgazar, voy a comer lo que me dé la gana. ¡Total, qué más da!

Dejemos los prejuicios: los obesos no somos idiotas y es insultante pretender que la única razón por la que no estamos aún más gordos es por miedo a engordar. Además, esos mensajes, aparte de estigmatizantes, lo que buscan es afianzar la idea de que se sabe qué hay que hacer para no engordar.

Existe la pérdida de peso y existe la salud. En cuanto a la pérdida de peso, me parece conveniente tener tanta esperanza como la que ofrecen algunos estudios científicos:

Yo lo intentaría. Y pondría toda la carne en el asador, nunca mejor dicho, porque de tener todavía exceso de peso, necesitaría saber si puedo o no puedo perder el peso que me sobra. Pero siempre siendo consciente de que no existe un método validado científicamente para pérdida de peso y que, por tanto, los resultados pueden o pueden no llegar. Precisamente por ello no me andaría con medias tintas.

¡Pero a ti te funcionó!

Sí, a mí me ha funcionado y estoy contentísimo, pero eso no garantiza que haciendo tú exactamente lo mismo también te vaya a funcionar. Ten esperanza, pero de forma “controlada” y racional.

Y luego está la salud. Creo que al margen del peso que tengamos, hay que despertar. Se nos ha criado en una cultura en la que la comida de verdad ha sido sustituida por alimentos creados por el hombre (pan, pasta, pizza, cerveza, galletas, helado, etc.) y creo que a todos nos iría mejor volviendo a lo que debería ser, que son los alimentos de verdad, los que existen tal cual en la naturaleza y que pueden ser consumidos en su estado natural (aunque por precaución los cocinemos). Aunque no puedas perder peso, yo veo razones para cambiar de forma permanente los hábitos alimentarios hacia la comida de verdad. Una vez lo haces, veo complicado que vuelvas al “lado oscuro”, porque te das cuenta de que tú no tenías ningún problema: era lo que estabas comiendo.

Fíjate que lo que te estoy diciendo supone desconfiar de los mensajes oficiales: te estoy diciendo que la pirámide de las harinas no es saludable y que el “come menos” es un método que la evidencia científica dice que no funciona. Sí, te están engañando, pero no te voy a culpar por no creerme. ¿Vas a creer a un bloguero más que a tu médico?

El papel de la fuerza de voluntad

Entonces, ¿no hace falta fuerza de voluntad? Yo no he dicho eso (ver,ver). ¡Claro que hace falta fuerza de voluntad para intentarlo y para mantener un estilo de vida realmente saludable! Otra cosa es que, reitero, no te dejes engañar por el falso y estigmatizador mensaje de que “sabes lo que tienes que hacer, pero no lo consigues porque hace falta una fuerza de voluntad sobrehumana. La culpa no es tuya, sino del entorno obesogénico” (ejemplo). Como decía antes, ese mensaje es parte integral de la misma mentira que es la causa raíz del problema. No ayuda: te hunde más.

Pues claro que hace falta esforzarse, pero en la dirección correcta. No va a ser sencillo renunciar a consumir esos productos que te gustan, no va a ser sencillo desoír a los que te dicen que puedes seguir consumiéndolos con moderación, no va a ser fácil ser el “fracasado/a” que no puede comer de todo lo que los demás sí comen, no va a ser fácil tener que estar defendiendo constantemente tu decisión de cambiar tus hábitos, ante la presión de los ignorantes que te van a decir que no es necesario y que no es bueno llevar una dieta “desbalanceada”. Habrá gente que querrá que vuelvas a tus viejos hábitos, y necesitarás fortaleza para no desistir. Claro que sí.

No lo interpretes como que le quito mérito a tu esfuerzo, porque no lo hago, pero en mi caso es verdad que no estoy haciendo ningún esfuerzo. Hablo sólo de mí. Es muy fácil comer siempre lo que crees saludable y ver que no subes de peso. Estoy disfrutando de la comida, disfrutando del deporte, disfrutando de no tener los problemas de salud que tenía cuando era obeso. Como lo que quiero y cuanto quiero, sin ningún tipo de remordimiento, ni de sentimiento de culpa, y sin sentir en ningún momento que la comida me domina. Pero esto es sólo mi experiencia: que en mi caso no sienta estar ejerciendo fuerza de voluntad alguna no quiere decir que tú en tus circunstancias no lo estés haciendo y que no tenga mérito. No creo que lo tengas fácil y no quiero quitarte nada del mérito.

Manda a la mierda a quien opine sobre tu peso, aunque presuman de querer ayudarte

No es normal que la gente se atreva a opinar sobre tu peso. No lo aceptes. No necesitas ni su opinión, ni su juicio, ni su “ayuda”. Tenlo claro: las opiniones sobre tu peso corporal nunca buscan ayudarte, porque nunca te van a decir algo que no sepas. Nunca.

Aceptemos al obeso pero no normalicemos la obesidad

¿Has escuchado a alguien decir que no hay que “normalizar la fibrosis quística” o que no hay que “normalizar el cáncer”? ¿Sabes por qué sí se hace con la obesidad? Porque hay gente que te quiere hacer creer que tienes la culpa de tus problemas de peso. La industria de la pérdida de peso quiere que te sientas presionado/a para adelgazar, como si fueras idiota y necesitaras sentirte juzgado/a y presionado/a para reaccionar. Ese mensaje estigmatizante es más de lo mismo: “sabes lo que tienes que hacer y no lo haces”. La alusión continua a la responsabilidad individual, a tomar las riendas de tu salud, etc. lo único que consigue es que te sientas mal con tu propio cuerpo y eso nunca va a ser bueno. Por culpa de esa “presión social” cada vez que hables con alguien, vas a sentir que están censurando tu peso corporal, cada vez que veas una noticia sobre la “guerra contra la obesidad”, vas a sentir que tú eres “enemigo/a de la sociedad” y que no eres aceptable como eres. ¡Vaya favor te están haciendo! Eres ¡una carga para la sanidad pública! Eres moralmente reprochable. ¡Ocupas demasiado espacio en los aviones! No deberías maquillarte ni llevar ropa bonita, porque tienes que darte cuenta de una vez de que lo tuyo es una enfermedad. No intentes ser feliz, porque no lo mereces.

Ése es el discurso oficial, el de los “expertos” en nutrición y los gurús del fitness: tienes un problema de comportamiento y te estás negando a adoptar el estilo de vida saludable que esos “expertos” te están recomendando. Pero, quizá, esos mismos “expertos” son los que han ocasionado tu problema y no deberías haber confiado en su consejo antes, ni en su opinión ahora. ¿Quieren opinar sobre tu peso corporal? ¿Quién les ha dicho que pueden opinar sobre eso? Que se vayan a la mierda.

Como decía antes, estoy convencidísimo de que tenemos que retomar una alimentación basada en comida de verdad, al margen de nuestro peso corporal. Si eso te ayuda a perder peso, fantástico, pero si no lo consigues, no dejes que nadie te juzgue porque no tienen derecho a hacerlo.

“El peligro de comer en exceso siempre está ahí, incluso comiendo comida de verdad”

No existe “comer en exceso”. Es una trampa dialéctica (ver): existe engordar y la causa de engordar puede ser la mala calidad de la dieta, no necesariamente “comer más de la cuenta”, que no es más que una tautología falaz de engordar. No te dejes engañar por el mensaje de que si comes más de la cuenta vas a engordar, comas saludable o comas comida basura (ver).

Si comiendo comida de verdad engordas, en mi opinión, tienes un problema metabólico, porque eso no es normal: las poblaciones del mundo que consumen dietas tradicionales no sufren de obesidad, ni de diabetes ni de otras enfermedades relacionadas (ver). Si te encuentras en esa situación, no me atrevo a recomendarte qué hacer, pero sí insistir en que no tienes control de tu peso corporal: puedes conseguir tus objetivos o puedes no conseguirlos. Yo te animo a que te olvides de la comida basura —que no es lo que los “expertos” te dicen que es comida basura— porque no veo ninguna opción de adelgazar ni de estar sano con la alimentación equivocada. Lee todo lo que puedas sobre nutrición, evitando creer en la palabra de nadie. Pero ten siempre presente que los resultados no dependen de ti, lamentablemente (ver).

El entorno obesogénico

Entorno obesogénico: Es el formado por
los científicos, médicos, nutricionistas y
gurús del “mundo gimnasio”
que divulgan la pseudocientífica teoría
de que la obesidad es causada por una
excesiva ingesta calórica y/o
un insuficiente gasto energético, y que
promueven tratamientos para la obesidad
que carecen de fundamento científico

¿Dieta vegetariana para pérdida de peso?

Vegetarian Diets and Weight Reduction: a Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials

Voy a examinar los datos procedentes de este metaanálisis que recopila estudios de pérdida de peso con dietas vegetarianas. Muchos de esos estudios son de seis meses o menos de duración, y por tanto no sirven para nada, pues a corto plazo cualquier dieta te hace perder unos kilos (ver). El riesgo con este tipo de metaanálisis, que a menudo no son más que una forma de mentir (ver,ver,ver), es que alguien quiera engañarnos interpretando cualquier diferencia con otras dietas inefectivas como si fuera prueba de efectividad a largo plazo, que es lo relevante. Hay que estar atentos para que no nos engañen y el mejor antídoto es mirar uno mismo los datos de los artículos incluidos en los metaanálisis.

¿Hay algún estudio a largo plazo que permita deducir que una dieta vegana o vegetariana puede ser efectiva para adelgazar (i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo)? Yo no lo he visto.

Repaso los experimentos incluidos en el metaanálisis que tienen una duración de al menos un año.

A low-fat vegan diet and a conventional diabetes diet in the treatment of type 2 diabetes: a randomized, controlled, 74-wk clinical trial

Estudio de año y medio de duración. Se compara dieta vegana con dieta “convencional” (si ni aun así gana, sería para echarse a llorar). Antes de ver los datos finales de pérdida de peso, me interesa resaltar que en los estudios de pérdida de peso hay que buscar la evolución con el tiempo de la pérdida de peso corporal, porque no es lo mismo haber perdido 5 kg en año y medio siendo la pérdida progresiva, que perder 7 kg en los dos primeros meses y luego estar recuperando peso y que al cabo de ese año y medio la pérdida ya sea de sólo 5 kg. Por ejemplo, en este estudio nos dan la evolución con el tiempo de la hemoglobina glucosilada y lógicamente la evolución hace pensar que ha habido un efecto a corto plazo, pero que a largo plazo estas dietas no están funcionando.

En cuanto al peso corporal, se perdieron 4.4 kg en año y medio de dieta vegana.

Pero como decía, más importante que esa cifra es saber si están perdiendo peso o si lo están recuperando. Vamos a ver a continuación un artículo previo de ese mismo experimento que nos da un dato anterior de pérdida de peso.

A low-fat vegan diet improves glycemic control and cardiovascular risk factors in a randomized clinical trial in individuals with type 2 diabetes

A los 5 meses y medio, el grupo de dieta vegana había perdido 5.8 kg. Siendo que, como hemos visto antes, la pérdida de peso era de sólo 4.4 kg un año después, esto quiere decir que durante el último año estuvieron recuperando peso:

A randomized clinical trial of a standard versus vegetarian diet for weight loss: the impact of treatment preference

Estudio en el que los participantes son asignados a cuatro grupos diferentes, de una forma un tanto atípica. Me da igual el cómo y el por qué de ese proceso, a la vista de la gráfica de evolución del peso corporal en los cuatro grupos:

A Two-Year Randomized Weight Loss Trial Comparing a Vegan Diet to a More Moderate Low-Fat Diet

En el grupo vegano, pérdida de 4.9 kg en un año, que se reduce a 3.1 kg al cabo de dos años.

The vegan group participants lost more weight than the NCEP group at 1 year [-4.9 (-0.5, -8.0) kg vs. -1.8 (0.8, -4.3) kg, respectively; p < 0.05] and at 2 years [-3.1 (0.0, -6.0) kg vs. -0.8 (3.1, -4.2) kg, respectively; p < 0.05]

Comparison of the Atkins, Zone, Ornish, and LEARN Diets for Change in Weight and Related Risk Factors Among Overweight Premenopausal Women

Sin comentarios.

Comparison of the Atkins, Ornish, Weight Watchers, and Zone Diets for Weight Loss and Heart Disease Risk Reduction

De este estudio ya hablé en esta entrada, comentando que todas las dietas habían sido esencialmente la misma. La tabla de pérdida de peso (kg) al cabo de un año en los cuatro grupos dietarios muestra que no se llegó a los 4 kg:

Mis conclusiones

No te puedes fiar de nadie. La industria de la pérdida de peso (i.e. nutricionistas y gurús del fitness) te va a hacer creer que sus consejos son lo que se sabe que hay que hacer para adelgazar. Te darán detalles de cómo lo tienes que hacer, te hablarán de adherencia, te hablarán de que lo importante es que cambies tus hábitos de forma permanente, te dirán que tienes que perder el peso poco a poco y te dirán también que si dejas de seguir sus consejos recuperarás todo lo perdido. Y te van a ocultar los resultados reales a largo plazo de sus recomendaciones: te van a ocultar que sus consejos han fracasado sistemáticamente en los estudios científicos, cuando estos tienen suficiente duración. Si estás desinformado/a, te van a engañar y acabarás culpándote de no haber conseguido nada.

Por si acaso, tampoco te fíes de mí. Yo no tengo ningún interés por engañar a nadie, pero me puedo equivocar.

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El estigma de la obesidad (I)

No estoy diciendo que las personas no tengan control sobre su situación. Nuestras decisiones impactan nuestros resultados, pero esas decisiones están muy influenciadas a su vez por el entorno. Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario)

El mensaje, típico de la industria del fitness, es tan falso como estigmatizante.

¿Qué es el estigma de la obesidad?

El origen del término estigma viene de un “rasgo corporal que delata algo inusual o malo en la moral de un individuo”. El estigma era quemado o cortado en la piel para identificar a su poseedor como un esclavo, un traidor o un criminal. En la actualidad, el término hace referencia a una característica de una persona que se interpreta como algo que la desacredita (ver). Estigma y sesgo por obesidad (weight-bias) vienen a ser el mismo concepto: el sesgo por obesidad sería la inclinación a realizar juicios al carácter de una persona en base a su peso corporal, mientras que el estigma serían las acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona obesa o con sobrepeso (ver).

obesity represents the outward manifestation of selfindulgence and spiritual imperfection, exemplifying the biblical admonition “the spirit is willing but the flesh is weak” (Matthew 26:41). (fuente)

la obesidad representa la manifestación visible de la autoindulgencia y la imperfección espiritual, ejemplificando la enseñanza bíblica de que “el espíritu está dispuesto pero la carne es débil” (Mateo 26:41)

¿Qué causa la estigmatización?

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad de la obesidad”:

  • se cree que el estigma o avergonzar motiva a la gente a perder peso, y además
  • se cree que la gente es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de fuerza de voluntad.

El mensaje estigmatizante es que “sabes lo que tienes que hacer para adelgazar“, y sigue siendo estigmatizante aunque a continuación se perdone la vida al obeso añadiendo que se entiende que es muy complicado que lo consiga por la influencia del entorno (ver). El mensaje es el mismo: está en tu mano, es difícil, pero está en tu mano si te lo propones. Difundir falsedades sobre la obesidad causa estigmatización, aunque se diga que se está en contra de ella. Es muy típico que decir explícitamente que estás en contra de que se haga algo sea el paso previo a hacerlo.

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¿Qué consecuencias tiene el estigma?

Aparte de consecuencias económicas o sociales, el estigma tiene efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo de caer en trastornos de la alimentación, terapias para pérdida de peso poco saludables, de evitar la actividad física o de rehuir el tratamiento médico. Además, el estigma puede tener efectos directos en la salud, quizá a través del estrés.

Health consequences can include behaviors such as binge eating, unhealthy weight control practices, coping with stigma by eating more, refusing to diet, and avoiding physical activity. Weight bias can also lead to higher blood pressure, increased stress (which may contribute to physical health problems and increased adiposity), and an overall poor quality of life.

¿Cómo combatimos la estigmatización?

Difundiendo información veraz y contrastada sobre la controlabilidad de la obesidad:

las personas obesas desconocen un método efectivo para adelgazar

Es un dato objetivo (ver,ver,ver) y como prueba de ello fíjate en que nunca nadie te ha mostrado evidencia científica de cuál es ese método basado en dieta y ejercicio (conocido además por la población obesa y procedente de las fuentes de su confianza), que es efectivo a largo plazo para combatir la obesidad. Nunca has visto esas pruebas, porque NO EXISTE UN TRATAMIENTO.

Engañar a la gente diciendo que la dieta hipocalórica funciona crea sufrimiento y aumenta los prejuicios y la estigmatización

Cualquier mensaje que transmite la idea de que sí existe una solución conocida por el obeso para adelgazar fomenta la estigmatización. Hablar de “esfuerzo”, “saciedad”, “adherencia”, “dificultad de tener hábitos saludables en un entorno obesogénico” para justificar el fracaso sistemático de la dieta hipocalórica no tiene el respaldo de la evidencia científica y es dañino para la salud.

La falsa lucha contra la estigmatización

Many significant contributors to obesity are beyond the control of individuals. In addition to the important role of genetic and biological factors regulating body weight, multiple social and economic influences have significantly altered the environment to promote and reinforce obesity (fuente).

Como decía, la percepción de que la obesidad es algo controlable por parte del obeso es la principal causa del estigma (ver). Algunas personas argumentan que el obeso no es responsable de su condición porque hay factores que no controla, como la genética o los condicionantes sociales y económicos; “el entorno” en pocas palabras. Todo eso está muy bien, ¿pero cómo no vamos a pensar que es responsable, si al mismo tiempo se dice que la solución al problema es algo tan factible como “comer menos de lo que se gasta”? Hablar de “difícil” es implícitamente decir “factible”. Con esfuerzo, pero factible, es decir, equivale a decir que la obesidad es controlable y que el obeso sí es responsable por no aplicar el suficiente esfuerzo. ¿Es eso una ayuda o dar la puntilla? Si se defiende que la solución a la obesidad es mayor actividad física y/o controlar la ingesta energética (ejemplo), no se puede argumentar que es algo que no está bajo control del obeso, porque no sería cierto. El discurso de la “dificultad” (ver) no hace sino reforzar el mensaje de la controlabilidad, ¡que es la causa principal del estigma!

“Si reconocemos que no hay tratamiento, la gente dejará de esforzarse”

El mensaje de la industria (y me refiero a la del fitness y a la de la dieta, o sea a la gran mayoría de gurús de la musculación y nutricionistas) es que tienes que hacer algo para bajar de peso. Ese algo, por supuesto, es contratar sus servicios. Nos dicen que no podemos aceptar ser obesos, que no podemos ser felices siéndolo. Quieren “alarma social”, quieren que no se “normalice” la obesidad, quieren que exista una permanente campaña contra la obesidad que presione a los/as obesos/as para que intenten adelgazar. Y entre los argumentos que nos dan para no decir la verdad sobre la inexistencia de un tratamiento efectivo, está que dejaremos de esforzarnos para perder peso: continua alusión a la conducta del obeso, como si ésa fuera la causa y solución del problema.

Fomentan el estigma diciendo que el tratamiento “funciona”, pero que hace falta mucho “esfuerzo”. Nos cuentan que la difusión de imágenes positivas de gente obesa es “normalizar” la obesidad y que eso es negativo porque la gente va a decidir copiar a esos/as modelos y volverse obeso/a. “¡La obesidad es contagiosa!” Es decir, su mensaje es que ser obeso es consecuencia de una decisión voluntaria de adoptar hábitos de vida poco saludables. Esta industria hace negocio creando sufrimiento en la gente.

En tanto no haya un remedio conocido para la obesidad, quiérete, acéptate como eres y, en la medida en que te sea posible, lee sobre lo que de verdad es comer de forma saludable. Tus luchas con tu peso corporal no son asunto de nadie más que tuyo y las opiniones de la industria sobre ti no te definen, sólo les definen a ellos y a sus bastardos intereses. Tu peso corporal no es un reflejo de quién eres. Come de forma saludable —desde luego te animo a que lo hagas— pero NO cometas el error de creer el mensaje interesado de que tienes control de tu peso corporal. No puedes culparte por el resultado que obtengas, ni aceptes como normal que otras personas opinen sobre si tu peso corporal es o no es “aceptable” en nuestra sociedad. Tú eres tan aceptable como cualquier otra persona, tengas el peso que tengas.

La industria de la pérdida de peso tiene interés por su negocio, no interés por tu salud.

¡Todo esto que cuentas son excusas para su falta de esfuerzo!

¿”Su”? También hablas de “mi” falta de esfuerzo, pues he sido obeso. En cualquier caso, esta conversación va a acabar muy pronto:

dame evidencia científica de cuál es el método de adelgazamiento, efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo, que las personas obesas conocen de fuentes en las que confían pero que no quieren aplicar

¿Esfuerzo? ¿Para aplicar qué tratamiento? ¿Exiges esfuerzo pero eres incapaz de indicarme cuál es el tratamiento efectivo en el que hay que esforzarse?

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Harto y asqueado

Esta campaña publicitaria nos parece mal, porque entendemos que la delgadez extrema es una “enfermedad” que debe ser tratada, no “promocionada” entre los/las más jóvenes. El mensaje deseable es que las personas que sufren esta condición deben buscar ayuda de un/a profesional.


Y ahora lo comparamos con esta otra campaña publicitaria. Peor aún, porque ¡la obesidad mata más que la anorexia!

Porque las mujeres no pueden recibir el mensaje de que tener esos cuerpos “plus-size” es normal. Si se “normaliza la obesidad” las mujeres no van a tener incentivo por “comer menos y moverse más”, que es lo que tendrían que hacer.

¿Es la obesidad un problema de comportamiento?

¿Saben las mujeres obesas qué es lo que tienen que hacer para perder los kilos que les sobran? No es una pregunta retórica: ¿puede alguien decirme cuál es exactamente ese tratamiento que esas mujeres saben que funciona pero que no quieren aplicar? Acompañado de la evidencia científica de que eso funciona, por favor.

Una persona pasada de peso no necesita motivación, necesita un tratamiento que funcione. Pero no sólo no les damos ese tratamiento, sino que nos comportamos como si existiera y se negaran a aplicarlo. Y las culpabilizamos cruelmente de su condición. Yo debo de ser de otro planeta, pero, ¿qué mujer no querría tener un cuerpo saludable y “normal”? Seguramente, ¡más que los hombres! ¿A quién se le ocurre pensar que conocen el remedio pero no quieren aplicarlo? ¿A quién se le ha ocurrido la genial idea de que una mujer desearía ser obesa para parecerse a una modelo “plus-size”? ¿Cuál es el peligro real de la visibilidad? ¿Que sean felices siendo como son? ¿En qué mente cabe que aceptar la diversidad sea equivalente a promocionar lo que nadie desea?

Como sociedad, no estamos siendo capaces de ofrecer un tratamiento que funcione ni de ofrecer unas pautas que prevengan la obesidad. A falta de que la población tenga información correcta, la obesidad no es un problema de comportamiento, es un problema de malnutrición, creado, en mi opinión, por esos “sabios” que creen que las leyes de la física dan las respuestas para tratar el problema y que tienen interés económico en fomentar el mensaje de que sí se conoce un tratamiento efectivo para la obesidad.

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