Etiquetado: salud
«¿Y vosotros por qué no podéis comer de todo, como las personas normales?»
Ése es el comentario que nos hizo hace un tiempo un joven de unos 15 años. Estábamos en un restaurante y mis hijas me estaban preguntando qué podían comer de lo que habían servido en el centro de la mesa.
La persona normal
Persona normal: el joven que hizo el comentario come en McDonalds o Burger King de 1-3 veces por semana, siempre tiene en casa cruasanes, chuches, lacasitos, actimel, chocolate, galletas oreo, galletas chips-ahoy y helados. Bebe Fanta y Coca-Cola en las comidas y todas las noches cena bocadillos. No todas las semanas, pero con frecuencia come o cena pizza. La persona normal come de todo lo que hay en la casa, sin limitación ni exclusión por motivos de salud. Pero realmente no come de todo, sólo de lo que le apetece comer. Su restricción no es problemática, porque su razón para no comer ciertas cosas es que no lo hace porque no le gustan.
Si eso es ser una persona normal, es verdad que en mi familia no somos personas normales.
No querer no es no poder
«Vicente, ¿tú de esto no puedes comer, no?». Sí, poder sí puedo. No quiero, porque no me interesa, porque no me apetece, y porque no quiero volver a ser obeso. Y quiero dar buen ejemplo a mis hijas.
¿Y vosotros por qué no podéis comer de todo, como las personas normales?
No queremos comer de todo. Sí podemos. No es una «imposibilidad», es una «decisión» informada.
No comer de todo
Si un niño no come salmón o cordero porque no le gusta, nadie le pregunta por qué no come de todo «como las personas normales».
Si una niña no come cerdo porque es musulmana, nadie le pregunta por qué no come de todo «como las personas normales».
Las personas «normales» tampoco comen de todo. La pregunta sólo existe cuando lo haces por motivos de salud que la otra persona no comparte. Si es por gustos que no comparte, no es un problema y hasta es de mala educación meterte donde no te llaman. Si es por religión que no comparte, no es un problema y no se cuestiona la motivación, pues se es respetuoso con las creencias ajenas. Si es por razones de salud que no comparte, entonces sí se puede preguntar por qué no eres «normal».
