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Deleterious Metabolic Effects of High Fructose Intake: The Preventive Effect of Lactobacillus kefiri Administration

Cuatro grupos dietarios en ratones: las cuatro combinaciones de:

  • dieta control y dieta alta en fructosa, y
  • que haya consumo de kéfir o no.

En la gráfica B podemos ver el resultado con la dieta alta en fructosa (FRD): el grupo que tomaba kéfir (azul claro) no aumentó de peso en la misma medida que el que no tomaba (azul oscuro). Y no hubo diferencias en la ingesta energética:

administration of L. kefiri during FRD intake prevented the increase in body weight without changing the caloric intake

Y como demuestra la gráfica A no hubo diferencias en la ingesta energética entre esos dos grupos:

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En la gráfica se muestra el peso de distintos depósitos de grasa corporal (AT). Nótese la diferencia entre el grupo azul oscuro y el grupo azul claro:

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Si comparamos el grupo azul oscuro con el azul claro, ¿qué grupo ha comido “más de la cuenta”?

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No tienes que cambiar tú, tienes que cambiar lo que comes

4. Gain co-operation in advance. Emphasize that the success of the whole enterprise depends as much upon a client’s sincere cooperation as on the consultant’s efforts. This ensures two invaluable ends: the guru has an alibi in case the diagnosis doesn’t click: it’s the client’s fault, not the consultant’s. And the clients will strive to fit the consultant’s generalities to their specific life occurrences. (“Charlatan detection“)

4. Obtenga cooperación por adelantado. Enfatice que el éxito de toda iniciativa depende tanto de la cooperación sincera del cliente como de los esfuerzos del consultor. Esto asegura dos fines invaluables: el gurú tiene una coartada en caso de que el diagnóstico no resulte: es culpa del cliente, no del consultor. Y los clientes se esforzarán por adaptar las generalidades del consultor a sus experiencias personales.

Es el cuarto consejo para los que aspiran a convertirse en charlatanes: establecer una coartada de forma que cuando el consejo dado por el charlatán fracase, el cliente se culpe a sí mismo del fracaso.

Seguro que todos hemos leído artículos creados por la industria de la dieta o la del fitness que nos cuentan “por qué fracasan las dietas“. Nótese que confunden dieta hipocalórica con hacer dieta, pues creen que todas las dietas funcionan porque hacen pasar hambre a nuestro cuerpo y éste se ve forzado a quemar grasa corporal (ver,ver). Si lees esos artículos, supuestamente informativos, verás cómo la narrativa de la industria es que las dietas fracasan porque no puedes resistir el hambre. Lo adornan con términos técnicos, incluso parece que lo disculpan aludiendo a que hay poderosos mecanismos “evolutivos” que lo explican y, seguramente, incluyen enlaces a artículos científicos que, supuestamente, dan soporte a su narrativa.

Apetito y saciedad, saciedad y apetito. E hiperpalatabilidad…

El apetito… herramienta reguladora de defensa de la grasa corporal como medida de supervivencia evolutiva… por eso las dietas hipocalóricas no funcionan

Por eso no funcionan, porque te hacen pasar hambre y al final cedes. O quizá ese mensaje, difundido machaconamente como si fuera algo ya demostrado, lo único que persigue es culparte del fracaso de la dieta, del fracaso de su dieta.

Bueno, lo primero que hay que tener claro es que se nos ha hecho creer que es así, pero ese mensaje carece de evidencia científica que lo respalde. La dieta hipocalórica NUNCA ha demostrado efectividad para lograr una pérdida de peso importante a largo plazo: puedes esperar haber perdido 3-4 kg al cabo de 4 años de hacer dieta (ver,ver).

¡Pero si como menos de lo que gasto voy a perder peso, sí o sí!

Esta idea es la colosal estupidez en la que se sostiene el engaño. Toda la evidencia científica es contraria y su única base real son juegos de palabras falaces. No me entretengo, pues está explicado en otras entradas del blog (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Es una indiscutible estupidez.

La industria nos hace creer que el problema ha sido que no hemos podido controlar el hambre. Ya sabes, “las leyes de la termodinámica son las que son”, así que si recuperas el peso perdido la culpa es tuya por no haber controlado el apetito. Porque las leyes de la física no se pueden poner en duda y que tú hayas cumplido con la dieta sí se puede poner en duda. Han establecido su coartada y nos la hemos creído. Nos la creemos, y tras cada fracaso nos planteamos nuevos propósitos de enmienda: esta vez sí vamos a soportar el hambre, esta vez sí vamos a limitar el consumo de snacks, esta vez sí, esta vez sí.

Los obesos hemos creído esa narrativa porque no se nos ha ocurrido pensar que es errónea. Y aceptamos que la culpa del fracaso de su dieta es nuestra.

Lee blogs de gente que está intentando adelgazar. Verás que el sentimiento de culpa es habitual: hay efectos negativos visibles en nuestro cuerpo y en nuestra salud y creemos saber lo que hemos hecho mal. No queremos hacer ciertas cosas, pero por A o por B acabamos haciéndolas. No quieres comerte más que un sandwich para cenar, pero no puedes evitar levantarte a medianoche y comer lo primero que pillas. No quieres hacerlo pero lo haces. Y cuando el método fracasa, si tu mente busca razones para culparte las va a encontrar.

Quizá el problema no está en nosotros sino en lo que estamos comiendo. Quizá el primer paso para recuperar la salud es salir de la rueda en la que nos han metido los “expertos” en nutrición. Sin azúcar, sin harinas de ninguna clase, sin productos procesados, si tuvieras la suerte de volver a un peso normal, te librarías de las cadenas. Podrías volver a comer sin remordimientos, sabiendo que lo que estás comiendo es lo mejor para tu salud y que comer no es el problema, que puedes comer cuando tienes hambre y que no pasa nada.

También existe la posibilidad de que no recuperes un peso normal, a pesar del cambio a la “comida de humanos”. En tal caso, yo creo que al menos limitas algo la tentación de culparte por algo que en realidad no está bajo tu control. Si haces todo lo que está en tu mano nada debes reprocharte. Más fácil decirlo que hacerlo, lo sé. Te puedes llegar a culpar menos, pero seguramente te sigas culpando.

En definitiva, lo que quería contar es que tenemos que ver venir las maniobras de la industria, tanto la de la dieta como la del fitness: basan su negocio en culpar a la persona de que la dieta o el plan de ejercicios que te venden no den resultado. Fíjate en que buscan centrar la atención en la persona, no en el método por el que te cobran: te dicen que tienes que esforzarte pero no te muestran evidencia científica de que esa dieta o ese plan de ejercicios funcionen a largo plazo. Y lo que quiero resaltar es que quizá no hay nada erróneo en nosotros, sino que sencillamente estamos reaccionando igual que lo haría cualquier otro animal al consumo de no-comida. Podemos seguir pretendiendo que es posible vivir a base de no-comida y recuperar la salud y un peso normal, o podemos probar a alimentarnos con comida de humanos en lugar de meternos productos comestibles por la boca.

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Crónicas caloréxicas (VI): Alejandro Gayo

¿Puede un tumor crecer si no comemos más calorías de las que nuestro cuerpo utiliza? ¿Sí? ¿El cuerpo produce sus propias calorías de la nada y las convierte en células cancerosas? A ver, sin más IN que OUT el tumor no puede crecer: es el único requisito indispensable. Por tanto, el crecimiento del tumor es debido a un balance energético positivo mantenido en el tiempo: más IN que OUT mantenido durante un cierto tiempo, lo que causa acumulación de energía en el tumor. FIN. Otra cosa es por qué se produce ese balance calórico positivo y ahí la cosa ya se complica.

No se puede negar lo evidente: el balance energético positivo es lo básico. Si no hay exceso NO puede crecer el tumor. Gallinas que entran menos gallinas que salen.

Innumerables estudios, miles de millones de euros en investigación, decenas de años, gente dedicando sus VIDAS ENTERAS a la comprensión de esto… no existe debate científico al respecto y está perfectamente establecido.

Si alguien cree que un tumor puede crecer sin que exista un balance energético positivo que lo publique, a ver si le dan el premio Nobel.

No limitemos la estupidez a la prevención y tratamiento de la obesidad. Extendámosla al tratamiento del cáncer: dieta hipocalórica para los enfermos de cáncer y la próxima vez que un médico oncólogo reciba a un paciente cuyo tumor ha crecido que le eche la culpa de dañar su salud por haber comido por encima de sus necesidades energéticas. ¡Sabía lo que tenía que hacer pero no tuvo fuerza de voluntad para hacerlo!

La estupidez es de tal calibre que resulta imposible entender cómo el ser humano ha caído tan bajo.

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La charlatanería pseudocientífica de Guyenet es compatible con hablar de hormonas…

Al menos eso afirma él:

También la homeopatía es compatible con la medicina “convencional”, según los homeópatas…

¿Cuáles son los mecanismos fisiológicos mediante los cuáles nuestra ingesta energética afecta a toda la energía almacenada en nuestro cuerpo, en todas sus formas? ¿Ninguna respuesta?

¿Cómo mide/detecta nuestro cuerpo el “exceso” o “déficit calórico”? ¿Qué parte del cuerpo lo mide/detecta? ¿Qué órgano en concreto? ¿Cómo se transmite la orden a un adipocito de que tiene que acumular grasa? ¿Quién decide el reparto de qué tiene que hacer cada adipocito en concreto? ¿Qué órgano decide que el exceso calórico debe ser convertido en músculo o glucógeno y no grasa corporal? ¿Ninguna respuesta?

La magia de las calorías no se rebaja a explicar mundanos mecanismos fisiológicos: sucede y ya está. Gallinas que entran menos gallinas que salen y no preguntes más.

Cuando el gasto calórico disminuye y el consumo de calorías aumenta, la ecuación del balance energético deja sólo un posible resultado: la ganancia de grasa corporal (Stephan Guyenet, PhD)

La teoría del balance energético es pseudociencia basada en falacias y es incapaz de explicar los mecanismos fisiológicos que la implementan. ¿Compatible con hablar de hormonas? Que no nos vendan la moto.

Esta propuesta de Guyenet no es ningún avance: es lo de siempre. Los caloréxicos creen que las hormonas juegan un papel en la obesidad porque afectan al apetito y, por tanto, a la ingesta energética (ver). Ésa es la compatibilidad de la que nos hablan.

No existe un punto medio virtuoso entre ciencia y pseudociencia (ver). Ciencia y pseudociencia no son compatibles.

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Lo más vergonzoso que he leído nunca

No estoy exagerando. Es una vergüenza: los “expertos” nos ilustran sobre la necesidad y las bondades de consumir azúcar.

El azúcar en los distintos ciclos de la vida: desde la infancia hasta la vejez

Los hidratos de carbono son nutrientes esenciales que deben estar en la dieta en las diferentes etapas de la vida y situaciones fisiológicas, de acuerdo a las recomendaciones.

Absolutamente falso (ver,ver): los hidratos de carbono NO son nutrientes esenciales. No hay ninguna necesidad de consumirlos, pues no hay ninguna enfermedad producida por no consumirlos.

the human body can adapt to a carbohydrate-free diet and manufacture the glucose it needs (fuente)

El cuerpo humano sabe adaptarse a una dieta sin carbohidratos y fabrica la glucosa que necesita

The lower limit of dietary carbohydrate compatible with life apparently is zero, provided that adequate amounts of protein and fat are consumed (fuente)

La mínima cantidad diaria de carbohidratos compatible con la vida es aparentemente cero, siempre que se consuman cantidades adecuadas de proteína y grasa.

La falsedad típica es que necesitamos consumir cabohidratos para que nuestro cerebro no se quede sin energía (mis negritas):

La principal función del azúcar es proporcionar la energía que nuestro organismo necesita para el funcionamiento
de los diferentes órganos, como el cerebro y los músculos, funcionalidad esencial a lo largo de la vida y situaciones fisiológicas.

constituyen la principal fuente energética del sistema nervioso y de las células sanguíneas, lo que sin duda es un aspecto esencial en todas las etapas de la vida y situaciones fisiológicas, pero de manera muy especial en el embarazo, recién nacidos, deportistas o en las personas mayores.

Pero no es cierto:

The elimination of dietary carbohydrate did not diminish the energy supply to the CNS under the conditions of these experiments (fuente)

La eliminación de los carbohidratos dietarios no disminuyó el suministro de energía al sistema nervioso central en las condiciones de estos experimentos

El artículo insiste una y otra vez en la conveniencia de incluir el azúcar en la dieta (mis negritas):

se debe incluir el consumo de azúcar en cantidad moderada

El consumo de azúcar es particularmente importante, porque permite incrementar y reponer los depósitos de glucógeno, tanto en el músculo como en el hígado. Tanto si la actividad laboral es física como intelectual, el consumo de azúcar sigue siendo aconsejable en la edad adulta.

Entre las mujeres adultas es muy habitual seguir algún tipo de régimen hipocalórico. En este caso, es muy importante conocer el beneficio que el consumo de azúcar implica para el buen desarrollo de la dieta

La alimentación de la diabética embarazada no debe ser ni hipocalórica ni restrictiva en hidratos de carbono

una ingesta moderada de azúcar es compatible con una dieta adecuada nutricionalmente y con el necesario aporte de micronutrientes y fibra dietética

los azúcares también son compatibles con una dieta equilibrada y saludable, y resultan de especial importancia en etapas de la vida que requieren de un aporte muy significativo de glucosa para los continuados procesos de atención y aprendizaje (infancia) o para el mantenimiento del apetito y para que se puedan vehiculizar otros nutrientes de crítica importancia, como sería el caso de las personas mayores, sin olvidar tampoco la importancia en la correcta práctica deportiva. El azúcar, incluso en cantidades muy moderadas, para determinados grupos de edad, constituye una importante fuente de placer en la dieta, pilar fundamental para procurar una correcta nutrición.

Y, según los autores, la percepción de que los carbohidratos engordan provoca un “perfil calórico” inadecuado en el que, en proporción, se consume más azúcar:

 la precepción muy generalizada de que los carbohidratos “engordan”, son perjudiciales o no esenciales, supone de hecho que, en general, su aporte al contenido energético de la dieta (“perfil calórico”) disminuya conforme el poder adquisitivo aumenta, y viceversa. Este fenómeno se viene observando también en España en los últimos años. En este perfil calórico inadecuado, son los hidratos de carbono complejos los que más disminuyen, mientras que, proporcionalmente, determinados hidratos de carbono como la sacarosa o los lípidos y las proteínas aumentarían.

Alucinante cómo se manipulan los conceptos en el texto anterior, jugando con los conceptos relativo-absoluto para meter miedo a la gente dando a entender que si reducen la ingesta de carbohidratos van a consumir más azúcar, que es ¡asustar a la gente con un mayor consumo del producto que esta basura de artículo está promocionando! ¡Madre mía! Puede que sea el argumento más manipulador que yo haya leído en toda mi vida.

Sigo con el artículo: es simplista relacionar azúcar con caries dental pues a lo mejor lo que pasa es no que no te has cepillado suficientemente los dientes, no culpa del consumo de azúcar. Y los carbohidratos evitan la cetosis (mis negritas):

esta relación es compleja, ya que no sólo los azúcares contribuyen al desarrollo de la caries debido a que este proceso también se encuentra interconectado con la frecuencia de la limpieza bucal, el uso de flúor en la misma, así como la composición salivar, por lo que no es admisible científicamente una relación simplista y exclusiva de asociación de la caries dental con el consumo de azúcares

Los hidratos de carbono tienen un efecto anticetogénico, al mismo tiempo que ahorrador de proteínas.

¿Problemas del “posible aumento de cuerpos cetónicos”? Por supuesto, no aportan evidencia de ninguno (ver).

¿Y qué produce la obesidad según los autores? Una excesiva ingesta energética no compensada mediante el gasto energético adecuado, es decir, la pseudociencia del balance energético (mis negritas):

Se calcula que unos 200 millones de niños de edad escolar padecen sobrepeso y unos 50 millones obesidad según la IOTF (International Obesity Task Force), debido a la ingesta excesiva de energía obtenida a base de productos con elevado contenido energético y baja densidad nutricional, pero fundamentalmente a la incapacidad actual para compensar mediante un gasto energético adecuado

no hay evidencia clara todavía para implicar directamente a los azúcares con la obesidad, aunque hay que tener en cuenta que un exceso de energía ya bien provenga de hidratos de carbono simples o de cualquier otro macronutriente energético, y asociado siempre a un estilo de vida sedentario, favorecería dicha patología si no se contrarresta con un adecuado gasto energético.

Las pruebas contra el azúcar

En temas de nutrición y obesidad es complicado establecer las causas de forma definitiva (ver). Eso es un hecho. A partir de ahí, es razonable que las personas tomemos decisiones sobre lo que creemos que es una alimentación saludable, y esas decisiones las vamos a tomar siempre en base a evidencia imperfecta. Unos podemos pensar que lo más sensato es ignorar a los “expertos” en nutrición y seguir una dieta evolutiva o paleo, porque es lo que más sentido tiene: comer lo que la naturaleza nos ofrece, no lo que inventamos en fábricas. Del mismo modo alguien puede creer que los alimentos que encontramos tal cual en la naturaleza son el problema, y que el azúcar es inocuo y/o necesario. Lo que no se puede hacer es usar falsedades para defender el consumo de azúcar: no necesitamos consumir carbohidratos, no necesitamos consumir azúcar, no necesitamos “el placer” que nos da el azúcar para mantener una dieta saludable y es profundamente estúpido argumentar que las leyes de la física dicen que engordamos porque “comemos más de lo que gastamos”. No es discutible (ver).

La verdadera causa del problema de obesidad que tenemos

¿Quién nos dice que engordar es un problema de “comer más de lo que se gasta”? ¿Quién nos dice que el azúcar no sólo no es contraproducente sino que es necesario consumirlo “con moderación”? No nos dejemos engañar: el problema de la obesidad no lo ha causado la industria alimentaria ni el problema es que la gente no siga las recomendaciones de los expertos: se está basando la –supuesta– lucha contra la obesidad en patética pseudociencia y recomendaciones dietarias sin fundamento. ¿Culpables? Para mí lo son los que promocionan la teoría del balance energético y la dieta de las harinas (ver). El problema de la nutrición no viene de las “dietas milagro”, ni de la homeopatía, ni del intrusismo, ni de no saber cerrar la boca a tiempo: viene de una casta de “expertos” que se ha inventado lo que es una “alimentación saludable” (ver). En cuanto rascas un poco te das cuenta de que no hay más fundamento que falsedades y planteamientos pseudocientíficos.

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Expertos y veganismo en niños

Esta entrada está basada en tres artículos de Andrés:

No es una entrada larga. Lo que quiero comentar es el argumento de que las dietas veganas son apropiadas para los niños (de cualquier edad) porque la ADA (American Dietetic Association) las respalda.

Lo primero que llama la atención de ese argumento es la referencia a la autoridad en lugar de presentar evidencia científica que respalde lo que se está afirmando. Vamos a ver en qué se basa ese respaldo de la ADA. Del largo documento he señalado 4 partes, que he nombrado con las letras A-D:

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A. Las dietas veganas en cualquier etapa de la vida

Vemos que efectivamente la ADA afirma rotundamente que una dieta vegana bien planificada (tautología inútil donde las haya) es apropiada para todas las etapas de la vida, incluyendo lactancia y embarazo:

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Las dietas veganas, lactovegetarianas y lacto-ovo-vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo de vida, incluidos el embarazo y la lactancia.

¿Con qué evidencia científica respaldan esa afirmación? Esos son los otros fragmentos: B, C y D. Presento a continuación traducciones literales de esos fragmentos.

B. Mujeres embarazadas y lactancia

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Consumo de macronutrientes y energía. Se identificaron cuatro estudios de investigación primaria que examinaron la ingesta materna de macronutrientes durante el embarazo lacto-ovo o lacto-vegetariano (58-61). Ninguno se centró en las veganas embarazadas.

Declaración de Conclusión de EAL: No se identificó ninguna investigación que se centrara en la ingesta de macronutrientes entre las veganas embarazadas.

C. Resultado del parto

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Resultados del parto. Se identificaron cuatro estudios de cohortes que examinaron la relación entre el consumo de macronutrientes maternos durante el embarazo y los resultados del nacimiento, como el peso al nacer y la duración (59-62). Ninguno de los estudios se centró en embarazadas veganas.

Declaración de conclusión de EAL: escasa investigación en poblaciones no estadounidenses indica que no existen diferencias de salud significativas en los bebés nacidos de madres vegetarianas no veganas frente a no vegetarianas.

Declaración de Conclusión de EAL: No se identificó ninguna investigación que se centrara en los resultados del nacimiento de madres veganas versus madres omnívoras.

D. Niños

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Algunos estudios sugieren que los niños veganos tienden a ser un poco más pequeños pero dentro de los rangos normales de los estándares de peso y estatura (58). El poco crecimiento en los niños se ha visto principalmente en aquellos con dietas muy restringidas

NOTA: la referencia 58, la que se usa para justificar la afirmación anterior ni siquiera incluyó participantes veganos, como bien resaltó Andrés.

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Mis reflexiones

¿El único dato que dan relativo a los niños veganos es que son más bajitos de lo normal y encima lo justifican con una referencia que no incluye participantes veganos?

En definitiva, la ADA afirma que “las dietas veganas, lacto-vegetarianas y lacto-ovo- vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo de vida, incluidos el embarazo y la lactancia“, pero esa afirmación no viene respaldada por evidencia científica. Sencillamente se lo inventan.

“Si la dieta está bien planificada no habrá ningún problema”. Teniendo tautologías, ¿quién necesita evidencia científica?

Y, por cierto, una traducción del documento es difundida desde la web de la Unión Vegetariana Española.

Cabe preguntarse cómo es posible que nadie compruebe el único dato que se da sobre los niños que siguen dietas veganas. ¿Ni los múltiples revisores del mismo ni el traductor al castellano ni los siete revisores de la traducción ni los/las nutricionistas que cobran por recetar dietas veganas han tenido una mínima curiosidad de comprobar esa referencia a ver cuál es el problema reportado en el desarrollo de los niños? Habrían detectado rápidamente que la referencia era falsa. Lo sorprendente no es tanto que haya un error, algo que puede pasar, sino que nadie haya comprobado qué sustento tienen las afirmaciones de la ADA. Estos son los revisores de la traducción:

Revisión a cargo de: Eduard Baladia Rodríguez, Julio Basulto Marset, María Blanquer Genovart, Mª Teresa Comas Zamora, Mar García-Aloy, María Manera i Bassols, Iva Marques Lopes.

¿Ocho firmantes, siete de ellos revisores, en una traducción al castellano de un documento y nadie ve nada, nadie comprueba nada? Vaya nivelazo.

Han comido menos de lo normal pero consumían azúcar y ¡han engordado! (en ratas)

Sucrose induces Fatty Liver and Pancreatic Inflammation in Male Breeder Rats Independent of Excess Energy Intake

Experimento en ratas. 4 meses de duración. Dos dietas idénticas en calorías y en todos los nutrientes, salvo que una dieta tiene azúcar y la otra tiene almidón. Evidentemente, también tienen el mismo reparto de macronutrientes:

Rats were administered 40% sucrose or starch diets for 4 months. The diets were identical in all nutrients except that sucrose was replaced with starch, and all rats were pair fed to assure identical caloric intake.

Se les administró a las ratas dietas con un 40% de sacarosa o de almidón durante 4 meses. Las dietas fueron idénticas en todos los nutrientes, excepto que la sacarosa se reemplazó con almidón, y todas las ratas fueron alimentadas “por parejas” para asegurar una ingesta calórica idéntica.

El grupo control perdió 5 gramos, mientras que el grupo del azúcar ganó 14 gramos.

No sólo eso…

We also mildly diet restricted all rats to assure there be no concern that intake was not excessive […] about 10% less than normal intake in these rats

También restringimos ligeramente la dieta de todas las ratas para que no estuviera en cuestión si la ingesta era excesiva […] aproximadamente un 10% menos de la ingesta normal en estas ratas

Esto es interesantísimo: el grupo “sacarosa” ha subido de peso consumiendo un 10% menos de lo que comen normalmente esas ratas. Han “comido menos” pero han comido mal y ¡han engordado!

Conclusiones de los autores:

sucrose is not simply an energy source that may have a role in obesity, but rather has specific metabolic effects that favor the development of fat accumulation and insulin resistance independent of excessive energy intake.

la sacarosa no es simplemente fuente de energía que puede jugar un papel en la obesidad, sino que tiene efectos metabólicos concretos que favorecen el desarrollo de la acumulación de grasa y de la resistencia a la insulina al margen de que la ingesta energética sea excesiva

“favorecen el desarrollo de la acumulación de grasa […] al margen de que la ingesta energética sea excesiva”

¿Qué tratamiento recomendaría una endocrino caloréxica a esas ratas que están engordando “comiendo poco”?

Si no hay misterios. Reduce las calorías. está claro que comes más de lo que gastas […] Pues ya te lo digo yo, que te sobran calorías. Sino no se coge peso. Te lo aseguro

Sí, está “clarísimo”. Nos lo asegura.

La teoría del balance energético es demostrada falsa por la evidencia científica. Es un resultado que hemos visto una y otra vez en el blog (ver,ver). Y lo bueno de los estudios con animales es que no se pueden desacreditar los resultados diciendo que los animales comen más de lo que dicen (ver). ¿Misterio? El misterio es cómo a estas alturas de la historia esta BURRADA es la teoría oficial con la que estamos tratando de prevenir y curar la obesidad. Todo un misterio…

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