I love it!

Deleterious Metabolic Effects of High Fructose Intake: The Preventive Effect of Lactobacillus kefiri Administration

Cuatro grupos dietarios en ratones: las cuatro combinaciones de:

  • dieta control y dieta alta en fructosa, y
  • que haya consumo de kéfir o no.

En la gráfica B podemos ver el resultado con la dieta alta en fructosa (FRD): el grupo que tomaba kéfir (azul claro) no aumentó de peso en la misma medida que el que no tomaba (azul oscuro). Y no hubo diferencias en la ingesta energética:

administration of L. kefiri during FRD intake prevented the increase in body weight without changing the caloric intake

Y como demuestra la gráfica A no hubo diferencias en la ingesta energética entre esos dos grupos:

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En la gráfica se muestra el peso de distintos depósitos de grasa corporal (AT). Nótese la diferencia entre el grupo azul oscuro y el grupo azul claro:

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Si comparamos el grupo azul oscuro con el azul claro, ¿qué grupo ha comido “más de la cuenta”?

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No tienes que cambiar tú, tienes que cambiar lo que comes

4. Gain co-operation in advance. Emphasize that the success of the whole enterprise depends as much upon a client’s sincere cooperation as on the consultant’s efforts. This ensures two invaluable ends: the guru has an alibi in case the diagnosis doesn’t click: it’s the client’s fault, not the consultant’s. And the clients will strive to fit the consultant’s generalities to their specific life occurrences. (“Charlatan detection“)

4. Obtenga cooperación por adelantado. Enfatice que el éxito de toda iniciativa depende tanto de la cooperación sincera del cliente como de los esfuerzos del consultor. Esto asegura dos fines invaluables: el gurú tiene una coartada en caso de que el diagnóstico no resulte: es culpa del cliente, no del consultor. Y los clientes se esforzarán por adaptar las generalidades del consultor a sus experiencias personales.

Es el cuarto consejo para los que aspiran a convertirse en charlatanes: establecer una coartada de forma que cuando el consejo dado por el charlatán fracase, el cliente se culpe a sí mismo del fracaso.

Seguro que todos hemos leído artículos creados por la industria de la dieta o la del fitness que nos cuentan “por qué fracasan las dietas“. Nótese que confunden dieta hipocalórica con hacer dieta, pues creen que todas las dietas funcionan porque hacen pasar hambre a nuestro cuerpo y éste se ve forzado a quemar grasa corporal (ver,ver). Si lees esos artículos, supuestamente informativos, verás cómo la narrativa de la industria es que las dietas fracasan porque no puedes resistir el hambre. Lo adornan con términos técnicos, incluso parece que lo disculpan aludiendo a que hay poderosos mecanismos “evolutivos” que lo explican y, seguramente, incluyen enlaces a artículos científicos que, supuestamente, dan soporte a su narrativa.

Apetito y saciedad, saciedad y apetito. E hiperpalatabilidad…

El apetito… herramienta reguladora de defensa de la grasa corporal como medida de supervivencia evolutiva… por eso las dietas hipocalóricas no funcionan

Por eso no funcionan, porque te hacen pasar hambre y al final cedes. O quizá ese mensaje, difundido machaconamente como si fuera algo ya demostrado, lo único que persigue es culparte del fracaso de la dieta, del fracaso de su dieta.

Bueno, lo primero que hay que tener claro es que se nos ha hecho creer que es así, pero ese mensaje carece de evidencia científica que lo respalde. La dieta hipocalórica NUNCA ha demostrado efectividad para lograr una pérdida de peso importante a largo plazo: puedes esperar haber perdido 3-4 kg al cabo de 4 años de hacer dieta (ver,ver).

¡Pero si como menos de lo que gasto voy a perder peso, sí o sí!

Esta idea es la colosal estupidez en la que se sostiene el engaño. Toda la evidencia científica es contraria y su única base real son juegos de palabras falaces. No me entretengo, pues está explicado en otras entradas del blog (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Es una indiscutible estupidez.

La industria nos hace creer que el problema ha sido que no hemos podido controlar el hambre. Ya sabes, “las leyes de la termodinámica son las que son”, así que si recuperas el peso perdido la culpa es tuya por no haber controlado el apetito. Porque las leyes de la física no se pueden poner en duda y que tú hayas cumplido con la dieta sí se puede poner en duda. Han establecido su coartada y nos la hemos creído. Nos la creemos, y tras cada fracaso nos planteamos nuevos propósitos de enmienda: esta vez sí vamos a soportar el hambre, esta vez sí vamos a limitar el consumo de snacks, esta vez sí, esta vez sí.

Los obesos hemos creído esa narrativa porque no se nos ha ocurrido pensar que es errónea. Y aceptamos que la culpa del fracaso de su dieta es nuestra.

Lee blogs de gente que está intentando adelgazar. Verás que el sentimiento de culpa es habitual: hay efectos negativos visibles en nuestro cuerpo y en nuestra salud y creemos saber lo que hemos hecho mal. No queremos hacer ciertas cosas, pero por A o por B acabamos haciéndolas. No quieres comerte más que un sandwich para cenar, pero no puedes evitar levantarte a medianoche y comer lo primero que pillas. No quieres hacerlo pero lo haces. Y cuando el método fracasa, si tu mente busca razones para culparte las va a encontrar.

Quizá el problema no está en nosotros sino en lo que estamos comiendo. Quizá el primer paso para recuperar la salud es salir de la rueda en la que nos han metido los “expertos” en nutrición. Sin azúcar, sin harinas de ninguna clase, sin productos procesados, si tuvieras la suerte de volver a un peso normal, te librarías de las cadenas. Podrías volver a comer sin remordimientos, sabiendo que lo que estás comiendo es lo mejor para tu salud y que comer no es el problema, que puedes comer cuando tienes hambre y que no pasa nada.

También existe la posibilidad de que no recuperes un peso normal, a pesar del cambio a la “comida de humanos”. En tal caso, yo creo que al menos limitas algo la tentación de culparte por algo que en realidad no está bajo tu control. Si haces todo lo que está en tu mano nada debes reprocharte. Más fácil decirlo que hacerlo, lo sé. Te puedes llegar a culpar menos, pero seguramente te sigas culpando.

En definitiva, lo que quería contar es que tenemos que ver venir las maniobras de la industria, tanto la de la dieta como la del fitness: basan su negocio en culpar a la persona de que la dieta o el plan de ejercicios que te venden no den resultado. Fíjate en que buscan centrar la atención en la persona, no en el método por el que te cobran: te dicen que tienes que esforzarte pero no te muestran evidencia científica de que esa dieta o ese plan de ejercicios funcionen a largo plazo. Y lo que quiero resaltar es que quizá no hay nada erróneo en nosotros, sino que sencillamente estamos reaccionando igual que lo haría cualquier otro animal al consumo de no-comida. Podemos seguir pretendiendo que es posible vivir a base de no-comida y recuperar la salud y un peso normal, o podemos probar a alimentarnos con comida de humanos en lugar de meternos productos comestibles por la boca.

Leer más:

¿Quién haría eso?

Hace unos días descubrí que mi nivel es muy bajo y que no tengo ni idea de interpretar meta-análisis. Como mínimo es interesante, de cara a que los lectores de este blog no sean engañados por mi incompetencia. Si he metido la pata, mejor que se sepa.

Ahora cuento de qué estoy hablando. Empiezo por el principio. Hace unas semanas me encontré con el escrito de un señor llamado Joseph Agu (ver) que alababa un meta-análisis que según él mostraba que un aumento en el porcentaje de carbohidratos conducía a un menor riesgo de obesidad.

dos estudios publicados en el último par de semanas sirven para cerrar firmemente el ataúd de los fanáticos de las dietas bajas en carbohidratos. La primera fue una revisión sistemática y un metanálisis publicado en el British Medical Journal hace dos semanas, donde Sartorius y sus colegas se pusieron a prueba la asociación entre las dietas altas y bajas en carbohidratos y la obesidad […] esta vez se encontró lo contrario de los estratos 1; que el aumento del porcentaje de carbohidratos en la dieta conduce a un ligeramente menor riesgo de obesidad (fuente)

conduce a un ligeramente menor riesgo de obesidad”. Causa y efecto. Para él, la demostración definitiva de que las dietas bajas en carbohidratos son incluso engordantes. Y, por supuesto, el estudio no iba sobre dietas bajas en carbohidratos.

Así que le eché un vistazo al meta-análisis y publiqué una entrada con mi análisis sobre ese estudio.

El texto de Agu que dio origen a esa entrada aparece como primer comentario de la misma.

No voy a repetir ahora los argumentos de esa entrada, pero básicamente quiero llamar la atención sobre dos hechos:

  1. A menudo se usa el término “meta-análisis” para dar credibilidad o relevancia a los resultados. Se juntan estudios basura en una única recopilación y se sacan conclusiones que no se sostienen cuando se mira con detalle y espíritu crítico el meta-análisis. Hay una decena de ejemplos en el blog, algunos de ellos enlazados al final de esta entrada.
  2. Casi siempre se usa la palabra “riesgo” para engañar a la gente dando a entender una relación causa-efecto (ver).

El segundo de los engaños es realmente sangrante: es un ejemplo de libro de falacia de ambigüedad:

Falacia de ambigüedad: Se comete cuando en el curso de una argumentación, al menos uno de los términos es utilizado en más de un sentido, o bien una frase esta construida de manera inadecuada.

El cociente de riesgo en el ámbito estadístico es el cociente entre la frecuencia de aparición de una determinada condición (por ejemplo tener síndrome metabólico) en un grupo de personas que tiene ciertas características y la de otro grupo que tiene otras características. Este concepto no implica causalidad. Por ejemplo, la frecuencia de enfermedad de arteria coronaria en hombres calvos es mayor que en los que no son calvos (ver). Usando terminología estadística hablaríamos de que ser calvo está relacionado con un mayor riesgo de padecer esa enfermedad. Pero ni es ser calvo lo que lleva a padecer la enfermedad ni un crecepelo te protege de la enfermedad. No necesariamente. Porque ese “riesgo” no significa que una cosa cause la otra, ni de que sea mayor el riesgo se deduce que sea aconsejable hacer algo para reducir ese “riesgo” definido de esa manera.

Pero en el uso del término “riesgo” hay falacia de ambigüedad, pues se introduce con su definición estadística, pero la gente de la calle no maneja esa definición de “riesgo”. Para el común de los mortales si algo aumenta tu riesgo de padecer una enfermedad, ese algo te está poniendo en peligro y, por tanto, es buena idea reducir ese riesgo. Porque un aumento de riesgo significa que “es más probable que suceda un daño”. Se da a entender causa y efecto, porque si no hay causa-efecto no es más probable. Y con esa falacia de ambigüedad se persigue inducir a la gente a actuar para reducir el riesgo. Todos conocemos este ejemplo: el médico te dice que tener el LDL elevado te pone en riesgo (¿o te dice que aumenta tu riesgo?) de enfermedad cardiovascular así que te da una pastillita para bajar el riesgo. Y crees que estás protegiendo tu salud. Del término riesgo se deduce que existe relación causa-efecto y eso se usa para justificar un tratamiento médico (ver).

Otro ejemplo:

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Estudios observacionales, se supone que no se puede deducir una relación causa-efecto, pero para eso tienen la palabra “riesgo”, para poder engañar a la gente desinformada. Por otro lado, si no se pretende dar a entender una relación causa-efecto, ¿para qué se cuenta? Si le dices a alguien que el síndrome metabólico es más frecuente en los que más consumen carne roja frente a los que menos consumen, ¿no pretendes dar a entender que una cosa causa la otra? Que no nos engañen: ¿para qué se contaría si no es para dar a entender una relación causa-efecto? Porque sin relación causa-efecto esa información carece de interés.

En definitiva, para esto sirve la epidemiología: para engañar. Charlatanería con respaldo oficial.

No hay nada pecaminoso en comprobar si los datos se correlacionan. No hay nada pecaminoso en la búsqueda de variables de confusión. El pecado viene al creer que una hipótesis causal es cierta porque en tu estudio ha salido un resultado positivo, o creer lo contrario porque tu estudio fue negativo. Sander Greenland

Discrepo de esta cita. Los que crean los estudios basura tienen gran parte de la culpa del mal uso que se hace de ellos una vez publicados.

Pero la epidemiología no es la única forma en la que se usan los meta-análisis para engañar. Otro ejemplo, éste con ensayos de intervención:

Y si miras los estudios incluidos en el meta-análisis te das cuenta de que es una tomadura de pelo. Pero ahí está el tipo en twitter lanzando la desinformación y dándole “credibilidad” al mensaje con el término “meta-análisis”.

El caso es que un dietista-nutricionista llamado Eduard Baladia se pregunta en twitter que quién usaría un meta-análisis para dar a entender una relación causa-efecto a partir de datos observacionales.

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Ya he puesto tres ejemplos reales de gente que desinforma en las redes sociales dando a entender relaciones causa-efecto en base a meta-análisis que no permiten extraer las pretendidas conclusiones. En los tres casos, estudios basura cuyas conclusiones coinciden con la ideología de quien los difunde.

Mi mensaje es que no nos dejemos engañar por el término meta-análisis. Que sea un meta-análisis no significa nada en sí mismo: hay que examinar el detalle de los estudios que forman parte de los meta-análisis. No hacerlo es un error.

Por ejemplo, en el que citaba antes de la carne roja nos dicen que han incluido la carne roja PROCESADA como datos de la carne roja:

‘Red meat’ included red meat and processed red meat

Y así se comprueba al hojear un poco los estudios observacionales incluídos en ese meta-análisis. Pero luego en el abstract presentan los datos por separado de carne roja y carne procesada, cuando, como acabamos de ver, dentro de “carne roja” también se incluía carne (roja) procesada:

The pooled RR for metabolic syndrome of the highest versus lowest category of meat intake was 1.14 (95% CI: 1.05, 1.23) for total meat, 1.33 (95% CI: 1.01, 1.74) for red meat, 1.35 (95% CI: 1.18, 1.54) for processed meat, and 0.86 (95% CI: 0.76, 0.97) for white meat.

La persona que nos dice que la carne roja te pone en riesgo de síndrome metabólico ni matiza que el dato de la carne roja incluye carne procesada ni te dice que el risk ratio es de 1.33. Carne procesada… así que estamos poniendo sobre la mesa muchos más factores que “carne roja”: económicos, sociales, el efecto del “consumidor irresponsable” (que consume carne roja y carne roja procesada frente al consejo de los “expertos” de no hacerlo). Y aún así, risk ratio de 1.33. Suficiente para desinformar en twitter:

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¿Qué entiende una persona de la calle cuando lee “mayor riesgo de”? ¿Qué es lo que está diciendo ese mensaje? ¿Qué persigue el autor del texto? No sabemos qué causa qué, pero es un hecho que se usa la epidemiología para intentar engañar a la gente.

Y, por cierto, los autores de ese meta-análisis de estudios observacionales no cometen el error de deducir causa-efecto, porque los buenos científicos no hacen esas cosas. ¿Quién haría eso?

Our findings suggest that the effect on health is different by the types of meat and also support current common dietary guidelines to decrease the intake of red and processed meat and increase the consumption of white meat.

Nuestros hallazgos sugieren que el efecto sobre la salud es diferente según los tipos de carne y también respalda las pautas dietéticas comunes actuales para disminuir la ingesta de carne roja y procesada y aumentar el consumo de carne blanca.

Ah, espera, ¡sí que lo hacen!

A donde quería llegar es que al parecer mi entrada era de nivel muy bajo y no tengo ni idea de meta-análisis:

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Lo veo realmente interesante. Me gustaría saber dónde he metido la pata en esa entrada. A la gente que lee este blog debería resultarle interesante conocerlo. ¿Cuáles de mis argumentos son erróneos? Tienen que ser muchos, porque la entrada es de nivel muy bajo. Y estoy de acuerdo en que no sé nada de meta-análisis. No es falsa modestia, es la realidad. Pero me gustaría saber qué parte de la entrada me ha delatado en ese sentido. Y también tengo curiosidad por saber qué hice mal citando a Ioannidis. También tiene que haber sido algo muy grave y fácil de explicar.

there is massive production of unnecessary, misleading, and conflicted systematic reviews and meta-analyses. Ioannidis JP

existe una ingente producción de revisiones y meta-análisis innecesarios, engañosos e inconsistentes

Leer más:

Lo más vergonzoso que he leído nunca

No estoy exagerando. Es una vergüenza: los “expertos” nos ilustran sobre la necesidad y las bondades de consumir azúcar.

El azúcar en los distintos ciclos de la vida: desde la infancia hasta la vejez

Los hidratos de carbono son nutrientes esenciales que deben estar en la dieta en las diferentes etapas de la vida y situaciones fisiológicas, de acuerdo a las recomendaciones.

Absolutamente falso (ver,ver): los hidratos de carbono NO son nutrientes esenciales. No hay ninguna necesidad de consumirlos, pues no hay ninguna enfermedad producida por no consumirlos.

the human body can adapt to a carbohydrate-free diet and manufacture the glucose it needs (fuente)

El cuerpo humano sabe adaptarse a una dieta sin carbohidratos y fabrica la glucosa que necesita

The lower limit of dietary carbohydrate compatible with life apparently is zero, provided that adequate amounts of protein and fat are consumed (fuente)

La mínima cantidad diaria de carbohidratos compatible con la vida es aparentemente cero, siempre que se consuman cantidades adecuadas de proteína y grasa.

La falsedad típica es que necesitamos consumir cabohidratos para que nuestro cerebro no se quede sin energía (mis negritas):

La principal función del azúcar es proporcionar la energía que nuestro organismo necesita para el funcionamiento
de los diferentes órganos, como el cerebro y los músculos, funcionalidad esencial a lo largo de la vida y situaciones fisiológicas.

constituyen la principal fuente energética del sistema nervioso y de las células sanguíneas, lo que sin duda es un aspecto esencial en todas las etapas de la vida y situaciones fisiológicas, pero de manera muy especial en el embarazo, recién nacidos, deportistas o en las personas mayores.

Pero no es cierto:

The elimination of dietary carbohydrate did not diminish the energy supply to the CNS under the conditions of these experiments (fuente)

La eliminación de los carbohidratos dietarios no disminuyó el suministro de energía al sistema nervioso central en las condiciones de estos experimentos

El artículo insiste una y otra vez en la conveniencia de incluir el azúcar en la dieta (mis negritas):

se debe incluir el consumo de azúcar en cantidad moderada

El consumo de azúcar es particularmente importante, porque permite incrementar y reponer los depósitos de glucógeno, tanto en el músculo como en el hígado. Tanto si la actividad laboral es física como intelectual, el consumo de azúcar sigue siendo aconsejable en la edad adulta.

Entre las mujeres adultas es muy habitual seguir algún tipo de régimen hipocalórico. En este caso, es muy importante conocer el beneficio que el consumo de azúcar implica para el buen desarrollo de la dieta

La alimentación de la diabética embarazada no debe ser ni hipocalórica ni restrictiva en hidratos de carbono

una ingesta moderada de azúcar es compatible con una dieta adecuada nutricionalmente y con el necesario aporte de micronutrientes y fibra dietética

los azúcares también son compatibles con una dieta equilibrada y saludable, y resultan de especial importancia en etapas de la vida que requieren de un aporte muy significativo de glucosa para los continuados procesos de atención y aprendizaje (infancia) o para el mantenimiento del apetito y para que se puedan vehiculizar otros nutrientes de crítica importancia, como sería el caso de las personas mayores, sin olvidar tampoco la importancia en la correcta práctica deportiva. El azúcar, incluso en cantidades muy moderadas, para determinados grupos de edad, constituye una importante fuente de placer en la dieta, pilar fundamental para procurar una correcta nutrición.

Y, según los autores, la percepción de que los carbohidratos engordan provoca un “perfil calórico” inadecuado en el que, en proporción, se consume más azúcar:

 la precepción muy generalizada de que los carbohidratos “engordan”, son perjudiciales o no esenciales, supone de hecho que, en general, su aporte al contenido energético de la dieta (“perfil calórico”) disminuya conforme el poder adquisitivo aumenta, y viceversa. Este fenómeno se viene observando también en España en los últimos años. En este perfil calórico inadecuado, son los hidratos de carbono complejos los que más disminuyen, mientras que, proporcionalmente, determinados hidratos de carbono como la sacarosa o los lípidos y las proteínas aumentarían.

Alucinante cómo se manipulan los conceptos en el texto anterior, jugando con los conceptos relativo-absoluto para meter miedo a la gente dando a entender que si reducen la ingesta de carbohidratos van a consumir más azúcar, que es ¡asustar a la gente con un mayor consumo del producto que esta basura de artículo está promocionando! ¡Madre mía! Puede que sea el argumento más manipulador que yo haya leído en toda mi vida.

Sigo con el artículo: es simplista relacionar azúcar con caries dental pues a lo mejor lo que pasa es no que no te has cepillado suficientemente los dientes, no culpa del consumo de azúcar. Y los carbohidratos evitan la cetosis (mis negritas):

esta relación es compleja, ya que no sólo los azúcares contribuyen al desarrollo de la caries debido a que este proceso también se encuentra interconectado con la frecuencia de la limpieza bucal, el uso de flúor en la misma, así como la composición salivar, por lo que no es admisible científicamente una relación simplista y exclusiva de asociación de la caries dental con el consumo de azúcares

Los hidratos de carbono tienen un efecto anticetogénico, al mismo tiempo que ahorrador de proteínas.

¿Problemas del “posible aumento de cuerpos cetónicos”? Por supuesto, no aportan evidencia de ninguno (ver).

¿Y qué produce la obesidad según los autores? Una excesiva ingesta energética no compensada mediante el gasto energético adecuado, es decir, la pseudociencia del balance energético (mis negritas):

Se calcula que unos 200 millones de niños de edad escolar padecen sobrepeso y unos 50 millones obesidad según la IOTF (International Obesity Task Force), debido a la ingesta excesiva de energía obtenida a base de productos con elevado contenido energético y baja densidad nutricional, pero fundamentalmente a la incapacidad actual para compensar mediante un gasto energético adecuado

no hay evidencia clara todavía para implicar directamente a los azúcares con la obesidad, aunque hay que tener en cuenta que un exceso de energía ya bien provenga de hidratos de carbono simples o de cualquier otro macronutriente energético, y asociado siempre a un estilo de vida sedentario, favorecería dicha patología si no se contrarresta con un adecuado gasto energético.

Las pruebas contra el azúcar

En temas de nutrición y obesidad es complicado establecer las causas de forma definitiva (ver). Eso es un hecho. A partir de ahí, es razonable que las personas tomemos decisiones sobre lo que creemos que es una alimentación saludable, y esas decisiones las vamos a tomar siempre en base a evidencia imperfecta. Unos podemos pensar que lo más sensato es ignorar a los “expertos” en nutrición y seguir una dieta evolutiva o paleo, porque es lo que más sentido tiene: comer lo que la naturaleza nos ofrece, no lo que inventamos en fábricas. Del mismo modo alguien puede creer que los alimentos que encontramos tal cual en la naturaleza son el problema, y que el azúcar es inocuo y/o necesario. Lo que no se puede hacer es usar falsedades para defender el consumo de azúcar: no necesitamos consumir carbohidratos, no necesitamos consumir azúcar, no necesitamos “el placer” que nos da el azúcar para mantener una dieta saludable y es profundamente estúpido argumentar que las leyes de la física dicen que engordamos porque “comemos más de lo que gastamos”. No es discutible (ver).

La verdadera causa del problema de obesidad que tenemos

¿Quién nos dice que engordar es un problema de “comer más de lo que se gasta”? ¿Quién nos dice que el azúcar no sólo no es contraproducente sino que es necesario consumirlo “con moderación”? No nos dejemos engañar: el problema de la obesidad no lo ha causado la industria alimentaria ni el problema es que la gente no siga las recomendaciones de los expertos: se está basando la –supuesta– lucha contra la obesidad en patética pseudociencia y recomendaciones dietarias sin fundamento. ¿Culpables? Para mí lo son los que promocionan la teoría del balance energético y la dieta de las harinas (ver). El problema de la nutrición no viene de las “dietas milagro”, ni de la homeopatía, ni del intrusismo, ni de no saber cerrar la boca a tiempo: viene de una casta de “expertos” que se ha inventado lo que es una “alimentación saludable” (ver). En cuanto rascas un poco te das cuenta de que no hay más fundamento que falsedades y planteamientos pseudocientíficos.

Leer más:

 

Han comido menos de lo normal pero consumían azúcar y ¡han engordado! (en ratas)

Sucrose induces Fatty Liver and Pancreatic Inflammation in Male Breeder Rats Independent of Excess Energy Intake

Experimento en ratas. 4 meses de duración. Dos dietas idénticas en calorías y en todos los nutrientes, salvo que una dieta tiene azúcar y la otra tiene almidón. Evidentemente, también tienen el mismo reparto de macronutrientes:

Rats were administered 40% sucrose or starch diets for 4 months. The diets were identical in all nutrients except that sucrose was replaced with starch, and all rats were pair fed to assure identical caloric intake.

Se les administró a las ratas dietas con un 40% de sacarosa o de almidón durante 4 meses. Las dietas fueron idénticas en todos los nutrientes, excepto que la sacarosa se reemplazó con almidón, y todas las ratas fueron alimentadas “por parejas” para asegurar una ingesta calórica idéntica.

El grupo control perdió 5 gramos, mientras que el grupo del azúcar ganó 14 gramos.

No sólo eso…

We also mildly diet restricted all rats to assure there be no concern that intake was not excessive […] about 10% less than normal intake in these rats

También restringimos ligeramente la dieta de todas las ratas para que no estuviera en cuestión si la ingesta era excesiva […] aproximadamente un 10% menos de la ingesta normal en estas ratas

Esto es interesantísimo: el grupo “sacarosa” ha subido de peso consumiendo un 10% menos de lo que comen normalmente esas ratas. Han “comido menos” pero han comido mal y ¡han engordado!

Conclusiones de los autores:

sucrose is not simply an energy source that may have a role in obesity, but rather has specific metabolic effects that favor the development of fat accumulation and insulin resistance independent of excessive energy intake.

la sacarosa no es simplemente fuente de energía que puede jugar un papel en la obesidad, sino que tiene efectos metabólicos concretos que favorecen el desarrollo de la acumulación de grasa y de la resistencia a la insulina al margen de que la ingesta energética sea excesiva

“favorecen el desarrollo de la acumulación de grasa […] al margen de que la ingesta energética sea excesiva”

¿Qué tratamiento recomendaría una endocrino caloréxica a esas ratas que están engordando “comiendo poco”?

Si no hay misterios. Reduce las calorías. está claro que comes más de lo que gastas […] Pues ya te lo digo yo, que te sobran calorías. Sino no se coge peso. Te lo aseguro

Sí, está “clarísimo”. Nos lo asegura.

La teoría del balance energético es demostrada falsa por la evidencia científica. Es un resultado que hemos visto una y otra vez en el blog (ver,ver). Y lo bueno de los estudios con animales es que no se pueden desacreditar los resultados diciendo que los animales comen más de lo que dicen (ver). ¿Misterio? El misterio es cómo a estas alturas de la historia esta BURRADA es la teoría oficial con la que estamos tratando de prevenir y curar la obesidad. Todo un misterio…

Leer más:

“Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan” (3 de 3)

Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan

En una situación de extrema ingesta de carbohidratos, una parte considerable de esos carbohidratos se convierten a grasa (de novo lipogenesis), pero en condiciones normales ese proceso, que obviamente es posible, apenas se produce (ver):

The summary data (Figure 4) show that de novo lipogenesis did not make a substantial contribution of fatty acids (<5%) to fasting TG on either diet, in either group.

Los datos de resumen (Figura 4) muestran que la lipogénesis de novo no hizo una contribución sustancial de ácidos grasos (<5%) a los TG en ayunas en ninguna dieta, en ninguno de los grupos.

Tal y como vimos en la segunda entrega del artículo, los carbohidratos que sobran sencillamente se queman (es decir, se oxidan):

conversion to fat is an option which only occurs under extreme conditions in humans, and oxidation is increased to match intake

la conversión a grasa es una opción que solo ocurre bajo condiciones extremas en humanos, y la oxidación se incrementa para igualar la ingesta

Sin embargo, la creencia popular es que los carbohidratos “excesivos” se convierten a grasa corporal y nos engordan. Se escucha esa afirmación en muchos gurús de la nutrición e incluso en personas no relacionadas con el mundo de la nutrición. Parece que este mito es fruto del simplismo del balance energético: puesto que la energía no puede desaparecer, esos carbohidratos “excesivos” tienen que tener algún destino, y puesto que según la pseudociencia del balance energético los carbohidratos “excesivos” también son engordantes, pues parece que la única posibilidad que queda cuando no se quiere hablar de hormonas y fisiología es que se conviertan en grasa y así nos engorden. Una explicación tan sencilla como errónea.

¿Quiero eso decir que no nos engordan los carbohidratos consumidos en “exceso”? Ese razonamiento es el que quiero analizar. Sería como decir que la única forma en la que alguien puede llenar una bañera es convirtiéndose en agua y metiéndose entonces dentro de la bañera (ver).

Convertirse en grasa no es la única forma en la que los carbohidratos pueden causar acumulación neta de grasa corporal.

De forma muy simplificada (ver), tras una comida:

  1. a las puertas del tejido adiposo llega un cargamento que contiene la materia prima que puede almacenarse (i.e. los ácidos grasos), y por otro lado
  2. aparece en el endotelio capilar la llave que permite abrir ese cargamento (i.e. la LPL, o lipoproteína lipasa, activada por la insulina):

La insulina facilita sacar los ácidos grasos de los quilomicrones (verver), y la insulina a su vez es estimulada por las concentraciones de glucosa en sangre. Los carbohidratos pueden ser engordantes sin necesidad de que se conviertan en grasa, pues influyen en el proceso de capturar y retener los ácidos grasos en el tejido adiposo. Pueden engordar siendo la mano que abre el grifo, sin necesidad de convertirse en el sustrato que se almacena en el tejido adiposo. Tiene sentido que una comida que estimule la insulina (e.g. azúcar añadido, bebidas azucaradas, harinas, etc.) al mismo tiempo que proporciona grasa dietaria pueda ser especialmente engordante.

Resumen

¿Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan? No, no es así como funciona nuestro cuerpo. Es una invención que no tiene fundamento fisiológico salvo con una ingesta de carbohidratos extrema.

Como hemos visto, aunque es cierto que “si se acumulan entran más de los que salen” no existen los carbohidratos “excesivos” en términos de acumulación y es erróneo plantear que “si consumo más de lo que quemo se va a acumular”, porque esa afirmación da a entender un comportamiento fisiológico que es incorrecto. Conocemos el comportamiento fisiológico y sabemos que nuestro cuerpo no se comporta así. O, en otras palabras, no es correcto convertir la tautología en mecanismo fisiológico. Repito: no es correcto convertir la tautología en mecanismo fisiológico. Que se engorda por “comer más de lo que se gasta” no es una obviedad y no se viola ninguna ley de la física.

Con la grasa corporal se recurre a la pseudociencia

Sacado del mismo artículo que he citado en la segunda parte de esta entrada:

The balance between energy intake (calories consumed) and energy expenditure (calories burned) determines body energy stores (Figure 3). The majority of the energy is stored in the body as fat; therefore, the balance between energy intake and energy expenditure primarily determines whether body fat and hence body weight, is gained or lost.

El equilibrio entre la ingesta de energía (calorías consumidas) y el gasto energético (calorías quemadas) determina los almacenes de energía corporal […]. La mayoría de la energía se almacena en el cuerpo como grasa; por lo tanto, el equilibrio entre el consumo de energía y el gasto energético determina principalmente si la grasa corporal y, por ende, el peso corporal, se gana o se pierde.

Como vemos, con la grasa corporal se asume como obvio lo que se descarta en el caso de los carbohidratos: se asume que las leyes de la física IMPONEN que engordamos por comer más de lo que gastamos, y se nos dice que hablar de mecanismos fisiológicos no es más que buscar excusas para un problema de comportamiento en los obesos: los obesos no somos capaces de cerrar la boca y dejar de comer, y no levantamos el culo del sillón. Hablar de fisiología son “distracciones metabólicas” (ver,ver) que nos alejan de una verdad que sencillamente los obesos no queremos escuchar.

En definitiva, lo que estamos viendo es que el argumento empleado con la acumulación de carbohidratos se nos dice que no es posible hablando de grasa corporal, porque lo impiden las leyes de la física. La realidad es obvia: la pseudociencia del balance energético se basa en juegos de palabras por los cuales no decir nada, una tautología, se convierte mágicamente en un mecanismo que rige el comportamiento de nuestro cuerpo (ver). El conocimiento de la fisiología es sustituido por juegos de palabras.

Aparte de lo anterior, nótese cómo la pseudociencia del balance energético se basa en el uso de dobles sentidos o definiciones ambiguas. En el extracto que hemos visto el verbo “determinar” se introduce con el sentido de cálculo matemático a posteriori (e.g. si he consumido 2500 y he gastado 2600, eso determina que he adelgazado el equivalente a 100). Ese cálculo a posteriori es correcto, pues la primera ley de la termodinámica se va a cumplir siempre (ver). Pero ese “determinan”, introducido como mera comprobación matemática, se transmuta fraudulentamente para dar a entender “comportamiento fisiológico”: que se acumule o no se acumule se convierte en consecuencia de las variaciones en ingesta y gasto energético, es decir, viene “determinado” por las variaciones en la ingesta y gasto energético. Se está inventando un “ilegítimo” comportamiento de un tejido vivo a partir de un juego de palabras y esa trampa se introduce empleando términos con significado ambiguo. Sin las trampas en el lenguaje la pseudociencia del balance energético no existiría.

Leer más:

“Los carbohidratos excesivos se convierten en grasa y también engordan” (2 de 3)

En la segunda y tercera entrega entrega de este artículo lo que quiero es contraponer:

  1. las causas por las que aumentan nuestras reservas de glucógeno, con
  2. las causas por las que según algunos aumentan nuestras reservas de grasa corporal, justificándolo como que es una teoría derivada de las leyes de la física.

Creo que la comparación es muy interesante.

¿Qué causa el aumento de las reservas de glucógeno?

El glucógeno es un polisacárido de glucosa así que a todos los efectos podemos pensar que el glucógeno es un almacén de glucosa que hay en nuestro cuerpo. Si aumenta la cantidad de glucógeno que hay en nuestro cuerpo —y no se modifican otras formas de energía almacenada— aumenta la cantidad de energía acumulada en nuestro cuerpo. Ese “si no” es un “si no” enorme, pero quiero establecer un paralelismo con el tratamiento dado actualmente al crecimiento del tejido adiposo.

¿Aumentan nuestras reservas de glucógeno porque comemos “más de la cuenta”? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física? ¿Es así como dice la primera ley de la termodinámica que funciona nuestro cuerpo? Pues en ese caso tenemos un problema:

  1. Comer “más de la cuenta” está bajo nuestro control (o al menos eso creen los defensores de la teoría del balance energético)
  2. El glucógeno tiene una capacidad de almacenamiento muy limitada

“Comer más de la cuenta” no puede ser causa de la acumulación de glucógeno, pues en tal caso una ingesta anormalmente alta de forma sostenida debería traducirse en una acumulación de energía en forma de glucógeno que sabemos que es fisiológicamente imposible que se produzca.

Es imposible que las reservas de glucógeno aumenten por “comer más de la cuenta” o que se reduzcan por comer “por debajo de nuestras necesidades energéticas”.

Es decir, que lo que se nos dice que es obligatorio para nuestra grasa corporal, que engordamos porque “comemos más de la cuenta”, es en realidad erróneo en el caso del glucógeno. ¡Qué caprichosas son las leyes impepinables!

El razonamiento que acabo de exponer lo encontramos tal cual en el siguiente artículo científico.

Regulation of Body Weight in Humans

No traduzco el siguiente extracto, pero comento tras él lo que me parece relevante:

Dietary carbohydrate stimulates both glycogen storage and glucose oxidation and suppresses fat oxidation [21]. Carbohydrate which is not stored as glycogen is oxidized (not converted to fat), and carbohydrate balance is achieved [19, 21]. Therefore, as with the other non-fat nutrients, a chronic imbalance between carbohydrate intake and oxidation cannot be the basis of weight gain because storage capacity is limited and controlled, conversion to fat is an option which only occurs under extreme conditions in humans, and oxidation is increased to match intake. However there is one exception to this rule. In situations of high acetyl-CoA (excess intake of carbohydrate in the face of excess energy intake overall), acetyl-CoA will be converted to citrate, and an accumulation of citrate will cause it to be transported out of the mitochondria into the cytosol where it is converted back to acetyl-CoA and acetylated to form malonyl-CoA – which the first step in de novo lipogenesis. Therefore in situations of excess carbohydrate and energy intake, carbohydrate store remain in balance and excess carbohydrates are converted to fat which can contribute to weight gain.

Destaco este fragmento:

as with the other non-fat nutrients, a chronic imbalance between carbohydrate intake and oxidation cannot be the basis of weight gain because storage capacity is limited and controlled

como sucede con los nutrientes distintos de la grasa, un desbalance crónico entre la ingesta de carbohidratos y la oxidación de carbohidratos no puede ser la base de la ganancia de peso porque la capacidad de almacenamiento es limitada y está controlada

En el caso del glucógeno, ¡comer más de lo que se gasta NO PUEDE SER la base de la ganancia de peso! Porque esa idea choca con lo que sabemos de fisiología.

¿Están diciendo que si consumo más carbohidratos de los que gasto no voy a acumular carbohidratos? ¿No nos obligan las leyes de la física a que sea así? ¡Ni la materia ni la energía pueden desaparecer! ¡Las leyes de la física también se cumplen en los seres vivos! Me parece interesantísimo. Lo que el autor del texto nos está diciendo es que aunque, obviamente, la acumulación de carbohidratos en un órgano requiere que entren en ese órgano más de los que se gastan, expresar esa tautología, ese truismo a nivel del órgano cambiándolo mágicamente a nivel de todo el cuerpo como “los carbohidratos excesivos se acumulan” es erróneo (ver,ver,ver). Y lo argumenta diciendo que se sabe que no funciona así y que ¡¡¡se sabe que el proceso está regulado!!! No se trata de que las leyes de la física no sean de aplicación: se trata de que el comportamiento del cuerpo no puede deducirse de dichas leyes empleando simples juegos de palabras (ver). Lo repito: el comportamiento del cuerpo no se puede deducir de las leyes de la física haciendo juegos de palabras.

La primera ley de la termodinámica, i.e. considerar que en una acumulación entra más de lo que sale, NO PUEDE SER la base de la acumulación de peso en el caso del glucógeno. Aunque si se acumulan carbohidratos, estarán entrando más de los que salen… Así pues, el autor está dejando claro que la idea de que engordamos porque —¡!porque!— entra más de lo que sale no es obligatoria, es sólo una posibilidad que se descarta en base al conocimiento de lo que sucede realmente. En términos de acumulación no existen los “carbohidratos excesivos” porque, en condiciones normales, no se almacenan por ser “excesivos”, aunque se almacenen…

No existen los “carbohidratos excesivos” a efectos de su acumulación porque no se almacenan por ser excesivos

Ojo, que todo esto no quiere decir que determinados carbohidratos no sean especialmente engordantes, porque acumularse como carbohidratos no es la única forma en que pueden engordar (ver).

En cualquier caso, no es una obviedad que engordemos porque las calorías son excesivas: es sólo una hipótesis, una teoría. Una teoría basada en gravísimos errores de pensamiento y que es pseudociencia desde el momento en que ha sido presentada como derivada de leyes inviolables de la física.

¿Dicen las leyes de la física que engordamos por un “exceso calórico”?

No.

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