“Venga, sé honesto y reconócelo”

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“Mejor hablemos de por qué no te esfuerzas”

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¡Es la industria alimentaria!

¿Lo de estafar a la gente recetando la dieta hipocalórica y diciendo que funciona? Es la industria alimentaria.

¿Lo de la pirámide nutricional basada en la harina? Es la industria alimentaria.

¿Lo de que “engordamos porque nuestra ingesta energética supera a nuestro gasto energético”, o sea porque comemos “más de la cuenta”? Es la industria alimentaria.

¿Lo de que cualquier dieta que nos haga “comer menos” funciona para adelgazar y por tanto es conveniente incluir en nuestra dieta alimentos que nos gustan, para así aumentar la adherencia a largo plazo? Es la industria alimentaria.

¿Lo de que la dieta hipocalórica no funciona porque la gente la abandona? Es la industria alimentaria.

¿Lo de consumir alimentos saciantes, el “de todo con moderación” y reducir el tamaño de las raciones? Es la industria alimentaria.

¿Lo de la dieta para diabéticos con galletas María y harinas, porque “deben seguir la misma dieta saludable que el resto de la población”? Es la industria alimentaria.

¡Es la industria alimentaria!

Y seguro que los ciudadanos de a pie también tenemos culpa, porque, aunque sabemos que 200 kcal de pan o azúcar no tienen en nuestro cuerpo el mismo efecto que 200 kcal de carne, y aunque sabemos que no se puede compensar el efecto de una mala dieta con ejercicio físico, nos hacemos los tontos porque queremos comer pan, pizza y helados y beber coca-cola y cerveza. Ahora no nos quejemos de estar gordos. No nos hagamos las víctimas, porque, seamos sinceros, la industria alimentaria nunca llegó a engañarnos con sus mentiras.

Las calorías de un alimento no determinan si éste es engordante o no

Un alimento puede ser engordante, independientemente de sus calorías

¿Es algo que ya he contado antes? Sí, lo he hecho. ¿Cuántos experimentos científicos he comentado en el blog (ejemplo) en los que se demuestra esto mismo, en humanos y en otros animales? ¿Cien? Pero es importante, así que insisto: un producto comestible puede ser más engordante que otro, “aunque” ambos proporcionen las mismas calorías. Y ese “aunque” me rechina, porque no hay razones para pensar que las calorías de un alimento son un indicativo de su capacidad engordante. Esa idea es pseudociencia.

Por ejemplo, recordemos la conclusión sacada por los autores de un estudio hecho con ratas (ver):

la ingesta alta en grasa produce ratas con sobrepeso independientemente de la ingesta energética total

¡Independientemente de la ingesta energética total!

En resumen, la principal conclusión de este experimento es que la diferente distribución de macronutrientes suministrada por dos dietas isocalóricas pair-fed, sin diferencias en términos de ingesta de energía, puede desempeñar un papel importante en el desarrollo de la obesidad y sus enfermedades asociadas.

Otro ejemplo (ver), sólo uno más, antes de ver un nuevo estudio científico:

estos resultados indican que el reparto y tipo de macronutrientes (sacarosa o almidón) en la dieta pueden influir no sólo en la salud cardiometabólica o la sensibilidad a la insulina, sino también en la ganancia de peso y adiposidad.

Esto no son ideas en el aire. No son las elucubraciones de un ingeniero en su blog. Son las conclusiones escritas por científicos cuyos experimentos demuestran que una dieta puede ser más engordante que otra por tener diferente composición, “aunque” se consuman las mismas calorías. “Aunque” los caloréxicos te cuenten que eso no se ha demostrado nunca:

No hay efecto al margen de las calorías, por lo que se sabe. Stephan Guyenet, PhD

 

Vamos a ver otro experimento en el que consumiendo las mismas calorías, una dieta engorda más que otra.

High Dietary Fat Exacerbates Weight Gain and Obesity in Female Liver Fatty Acid Binding Protein Gene-Ablated Mice

Ratones macho y hembra siguen dos dietas isocalóricas durante 12 semanas:

Male and female wild-type (WT) and L-FABP gene-ablated mice, pair-fed a defined isocaloric control or high fat diet for 12 weeks, consumed equal amounts of food by weight and kcal.

Y hubo diferencias en la ganancia de peso corporal:

Thus, consuming the same number of calories as fat (high fat diet) rather than carbohydrate (low fat diet) resulted in increased weight gain in male mice

Por lo tanto, consumir el mismo número de calorías como grasa (dieta alta en grasa) en lugar de carbohidratos (dieta baja en grasas) dio lugar a mayor aumento de peso en ratones machos

Con una dieta se ganó mucho más peso que con la otra (dieta control en la parte izquierda, dieta alta en grasa en la parte derecha):

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Recordemos: misma ingesta energética. Y se ganó tres veces más grasa corporal (FTM, de Fat Tissue Mass en la gráfica) con una dieta que con la otra. Misma conclusión en ratones macho y hembra.

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Hay claras diferencias en la ganancia de grasa corporal, y las dietas son isocalóricas. Otra vez más.

 

NOTA: que no te engañen con el efecto termogénico de la proteína: en este estudio hay la misma cantidad de proteína en ambas dietas. Y si quieres estudios en humanos también con la misma cantidad de proteína en las dietas, estos son algunos ejemplos: Kasper et al., Golay et al., Stimson et al.

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Las grasas saturadas ya no son malas… ¿Y ya está?

En los últimos tiempos hemos visto como algunas asociaciones de dietistas han reculado en su demonización de las grasas saturadas. Ha pasado en EEUU y también en España.

¿Y ya está?

Si antes había pruebas para recomendar reducir el consumo de grasa saturada, ¿dónde están ahora esas pruebas?

Y si antes no tenían pruebas, ¿cómo se atrevieron a lanzar recomendaciones sobre limitar su consumo a la población?

Nos dijeron que las grasas saturadas subían el colesterol. ¿Mintieron? Antes subían el colesterol, ¿pero no lo hacen?

Nos dijeron que un colesterol total alto era un riesgo para la salud. ¿Mintieron? Antes era un riesgo para la salud, ¿ya no lo es?

Esto no puede quedar así. Si las grasas saturadas subían el colesterol y eso era un riesgo para la salud, pero ellos mismos reconocen ahora que el consumo de grasa saturada no afecta a la mortalidad, ni genera enfermedad cardiovascular, hace falta una explicación. Tienen que explicar cómo y por qué nos engañaron. No pueden simplemente decir ahora lo contrario de lo que llevan diciendo durante décadas y no asumir ninguna responsabilidad.

Han hecho cero autocrítica. Y sin autocrítica, volverán a cometer los mismos errores una y otra vez. Y es nuestra salud la que paga sus errores.

No basta con una disculpa, que no se ha producido: es necesario que expliquen cómo y por qué nos han engañado.

Porque luego tendremos que hablar de cómo a los diabéticos les hemos estado matando, literalmente, con una dieta basada en los alimentos que sus cuerpos no toleran. ¿Y por qué? Para evitar esas grasas saturadas que eran tan malas. Y ahora que ya no lo son. ¿Cuánto van a tardar en revisar la dieta recomendada actualmente para la diabetes? ¿Y qué les van a decir? ¿”La grasa saturada era mala y ya no lo es“? ¿”No teníamos pruebas y te hemos estado jodiendo la salud sin motivo“?

Nos tienen que explicar cómo es posible que hayan ignorado durante todo este tiempo que no había pruebas contra las grasas saturadas.

Pero no basta con derribar un dogma. A mí, la verdad, me dejan indiferente las migajas. Tienen que caer todos los dogmas sin fundamento. Si no pueden demostrar algo, lo tienen que abandonar:

  • No hay por qué basar la alimentación en los carbohidratos. No es de recibo que sigan diciendo que ha de ser así.
  • Se desconocen los efectos a largo plazo de las dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos, aunque a la vista del experimento incontrolado hecho con la población mundial en las últimas décadas, hablaríamos de diabetes, obesidad y enfermedad cardiovascular. ¿No hubiese sido más rentable hacer ese experimento de forma controlada y con pocas personas?
  • Las dietas altas en grasa y en grasa saturada no son “dietas milagro”, sino que a diferencia de las altas en carbohidratos, vienen avaladas por la evidencia científica.
  • No hay ninguna razón para incluir el gluten en la dieta, y sin embargo su consumo es una potencial fuente de problemas de salud.
  • No estamos gordos por vagos y glotones (más bien estamos gordos por haber hecho caso a los malos dietistas).
  • Contar calorías nunca ha dado resultados en términos de pérdida de peso. Es una idea basada en graves errores conceptuales y que la experiencia ha demostrado errónea.
  • La composición de la dieta sí importa, para la salud y para la pérdida de peso.
  • Se desconocen los efectos sobre la salud de los productos químicos añadidos en los alimentos procesados. Salvo que seas indestructible, minimizar su consumo es lo prudente.
  • Las harinas de cereales son un alimento de quinta categoría, que solo debería consumirse en caso de necesidad. Determinadas semillas no pueden consumirse en su estado natural, y únicamente cuando son procesadas industrialmente y convertidas en harina pueden ser “consumidas”. Basar la alimentación de la población en las harinas es uno de los mayores errores cometidos por el ser humano a lo largo de su historia.

¿No están de acuerdo? Me parece perfecto: que demuestren sus planteamientos empleando la evidencia científica. La carga de la prueba está en los que llevan décadas haciendo esas recomendaciones. Y si no pueden demostrar estos dogmas, que los abandonen y se limiten a decir lo que sí saben con certeza. Necesitamos mensajes basados en la verdad demostrable científicamente. Y la mayoría de nosotros no podemos esperar 100 años a que los malos dietistas tengan a bien reconocer que sus dogmas carecen de fundamento.

Por cierto, no veo que estén dando mucha difusión al giro radical que han dado respecto de las grasas saturadas. Quizá deberían informar por carta a los medios de comunicación. Algo así como:

Estimados señores,

Si recuerdan, les dijimos que había infinitas pruebas contra las grasas saturadas, que aumentaban el colesterol y que obstruían las arterias. La verdad es que no había ninguna prueba. A partir de ahora nuestro mensaje es todo lo contrario: las grasas saturadas no son un peligro para la salud. Pero lo diremos con la boca pequeña para no crear alarma social ni descrédito de las instituciones. La gente debe seguir confiando en que sabemos lo que hacemos, aunque sea mentira.

Seguimos manteniendo sin cambios el resto de nuestras recomendaciones sin fundamento.

Atentamente,

Los expertos en nutrición

Rectificar solo es de sabios cuando esa rectificación viene acompañada de autocrítica y una explicación, para que nunca más vuelvan a cometerse los mismos errores.

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¿Es un político-económico-sociológico-nutricionista un profesional de la salud?

Lo que menos se sostiene de la dieta es su visión poco escalable y que ignora nuestro sistema de producción alimentario actual. En el año 2014, y siendo el hambre el mayor problema de la humanidad, plantearse una alimentación sin cereales es prácticamente irreal.

Si alguien quiere seguir esta dieta en el Norte del planeta, adelante. Pero que no intenten justificarlo diciendo que los cereales son peligrosos, ya que la gran mayoría del planeta y en especial los países del Sur sobreviven gracias al Arroz, al Sorjo, al Mijo, al Maíz…

Dedicaré en futuros días además un post a la sostenibilidad, a nivel de impacto ambiental, una Dieta Paleolítica casi seguro determinará un mayor impacto ambiental, al no poder consumir cereales y legumbres, y dejando por tanto la ingesta proteica a merced de carne y pescado, la huella ecológica e hídrica de este sistema de alimentación no es para nada asumible ni recomendable a ser llevada a cabo por todas las personas del planeta.

Si mi madre, con sus problemas de glucosa, va al médico, yo creo que el único consejo que puede y debe recibir es la verdad: “en tu estado de salud actual, el pan no te aporta nada y lo único que va a hacer es aumentar la glucosa en sangre, aumentar tu necesidad de medicarte y acelerar el progreso de la diabetes“. No sería de recibo que éste le dijera “hay que seguir una dieta equilibrada y el pan en cantidad moderada debe formar parte de dicha dieta“, porque ese médico está pensando en el impacto medioambiental, la visión poco escalable o el sistema de producción alimentario. Lo que el paciente no puede nunca aceptar es que el consejo del médico esté modulado o influido por su ideología en temas ajenos a la salud.

“que no intenten justificarlo diciendo que los cereales son peligrosos”

Si el médico te dijera “el pan te va a matar, pero debes consumirlo, porque hay que pensar en el impacto que tendría en el sector productivo si todos dejáramos de comer pan“. ¿Te parecería aceptable o sería ésa tu última visita a ese médico?

Es indefendible que otros supuestos profesionales de la salud manejen variables que no tienen que ver con la salud de sus clientes. Si quieren ser economistas, que se hagan economistas. Si quieren ser políticos, que se presenten a las elecciones. Si quieren ser sociólogos, que estudien sociología y que trabajen de eso. Pero si su campo profesional es la salud, los engendros no son aceptables. La salud de las personas no es un juego de mesa. El que quiera jugar a estratega mundial, que se compre el Risk o Conquest of the Empire, pero que no se acerque a la salud de nadie.

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La nutrición como religión (I)

Hace unos días comenté un debate entre una dietista y un médico (ver). En ese debate la dietista se puso en evidencia al caer en flagrantes contradicciones y basar sus argumentos en falsas creencias. Los protagonistas del debate eran de Sudáfrica, pero perfectamente podían haber sido de cualquier otro país del mundo. Mucho me temo que esa concepción de la nutrición como una religión, donde se defienden de forma acrítica los dogmas vigentes, es característica de este tipo de profesionales en muchos lugares del mundo. Carecen por completo de capacidad de autocrítica y se aferran al respaldo de la manada cuando se cuestionan sus creencias. “¿Por qué?” es una pregunta para la que no tienen respuesta.

Me voy a centrar en un ejemplo, uno de estos profesionales, el cual decide poner en su sitio a la “dieta de la zona”. Yo no tengo ningún interés en defender esa dieta, así que esta entrada no va por ese camino. Es más, recuerdo que mi madre me dio un DVD en el que se explicaba la dieta de la zona, y tras ver los primeros minutos el DVD acabó en la basura. No quiero hablar de esa dieta, sino de este tipo de profesionales.

Un primer fragmento del artículo (ver):

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El profesional tiene un dogma, que es que las dietas equilibradas tienen que tener una cierta proporción de macronutrientes, la que él expone. Y ni corto ni perezoso, como la dieta de la que está hablando no cumple esas proporciones la llama “desequilibrada”.

La pregunta es “¿por qué?”. ¿Dónde está la evidencia científica que sustenta que una dieta que aporte todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita tiene que ser como él dice? ¿Qué tipo de profesional desacredita a una dieta basándose en un dogma sin fundamento científico?

De hecho, parece evidente que esas proporciones son una salvajada, con más de la mitad de las calorías procedentes de hidratos de carbono, un nutriente que nuestro cuerpo no necesita para nada (ver). Pero da igual mi opinión: ¿dónde está esa evidencia científica en la que se basa para decir que la dieta a la que está atacando es “desequilibrada”? ¿Está poniendo en su sitio a esa dieta, empleando para ello un dogma sin fundamento? Muy significativo.

Luego se centra en el hecho de que la dieta es, a su entender, hiperproteica. Nos habla de “consensos” y “documentos de posicionamiento”, es decir, el listado de mandamientos de su religión. Desde el punto de vista científico, un cero a la izquierda. Al final del artículo pone la referencia a un artículo (ver) en el que se prueban dos dietas, una con más proteína que otra, durante siete largos días… Lógicamente el artículo no llega a ninguna conclusión útil sobre la seguridad a largo plazo de dichas dietas.

¿Es posible que una dieta con un 30% de las calorías procedentes de proteína sea peligrosa? Sí, es posible, pero para usar eso como argumento lo que hay que hacer es proporcionar evidencias científicas, no creencias religiosas. Y en cualquier caso, tendría que aportar pruebas de que una dieta con un 50-60% de carbohidratos es más saludable a largo plazo. Porque mucha proteína “podría” tener algún peligro, pero evidentemente muchos carbohidratos también “podrían” ser peligrosos. Pruebas, no creencias.

No voy a hacer esta entrada mucho más larga: solo un detalle más. En un momento dado nos habla de los supuestos beneficios de la dieta:

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Usar como argumento la proporción de grasa saturada en una barrita de cereales, como si fuera la proporción total de grasa saturada en la dieta, me parece increíble, por no decir algo más fuerte.

Y nuevamente pone sus creencias en acción: él cree que la grasa saturada es un problema para la salud (ver) y que la ingesta debe ser reducida por debajo del 7%. Y nuevamente no es capaz de aportar evidencia científica que sustente sus creencias. Mucho me temo que pronto le tocará editar este artículo para no quedar en ridículo, pues cada vez más voces denuncian que no existe evidencia científica contra la grasa saturada (ver). ¿Qué tipo de profesional desacredita una dieta sin ser capaz de aportar evidencia científica sólida al hacerlo?

En mi opinión, es un desastre para todos que estos profesionales entiendan su labor como la defensa acrítica de dogmas. Cuando hablamos de la salud, no es de recibo que estos sean los profesionales que estamos creando. El artículo del que he hablado solo es un ejemplo de eso.

Pero como siempre, esto solo es mi opinión.

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