“Adelgaza de una puta vez, gorda”

There it was. A stranger telling me, in no uncertain terms, that my body entitled him to treat me however he saw fit. […] You have seen this before. I am not your first. So why didn’t you say anything? (fuente)

Ahí estaba. Un extraño diciéndome, de forma inequívoca, que mi cuerpo le autorizaba a tratarme como le diera la gana. […] Lo has visto hacer otras veces. No soy tu primera vez. Así que, ¿por qué no dijiste nada?

Aunque el maltrato psicológico a otras personas por su físico fuera efectivo para algo, ¿tenemos derecho a hacerlo? Si creemos sinceramente que nuestras intenciones son buenas, ¿podemos referirnos a otras personas como cuerpo-alien o cuerpo-escombro? ¿Podemos decirle a alguien “adelgaza de una puta vez, gorda”? ¿Llamar “gorda” a una persona es una forma respetuosa de dirigirnos a esa persona? ¿Qué nos autoriza a faltarle al respeto?

Y los que ríen las gracias al bufón de turno, ¿qué clase de persona creen que son?

Por supuesto, hay gente que actúa movida por intereses bastardos, que pueden ser tan miserables como querer ganar notoriedad en las redes sociales o aceptación en un foro o grupo social. En otros casos, se puede tratar de simple ignorancia.

La excusa es la preocupación por nuestra salud

Todos los bullies ponen la misma excusa: es que se preocupan por la salud de las personas que tenemos problemas de peso. Sencillamente no es cierto: tratar sin respeto y con desprecio a las personas que tienen exceso de peso no ayuda nada y puede hacer mucho daño. No hay excusa para hacerlo.

Obesity Stigma: A Failed and Ethically Dubious Strategy

Not only does weight stigmatization impose psychological and social harm, but it fails as an incentive for improving health behaviors and may instead reinforce obesity.

La estigmatización por peso no sólo causa daños psicológicos y sociales, sino que falla como incentivo para mejorar los comportamientos de salud y, en cambio, puede reforzar la obesidad.

Even if obesity stigma were entirely effective, we submit that its use still violates ethical norms of social justice. […] The intense harms stigma can impose and the way it can literally spoil identity provide a powerful argument against its usage regardless of the consequences.

Incluso si el estigma de la obesidad fuera completamente efectivo, afirmamos que aún así su uso viola las normas éticas de la justicia social. […] Los fuertes daños que el estigma puede causar y la forma en que literalmente puede dañar la identidad proporciona un poderoso argumento en contra de su uso, independientemente de las consecuencias.

Callahan offers no evidence that stigmatization is an effective approach to address obesity and acknowledges that obesity stigma actually tends to exacerbate obesity, but nevertheless contends that “social pressure” is necessary for amelioration of obesity. We do not understand this claim. To be clear, there is consistent evidence that individuals exposed to weight stigmatization are vulnerable to numerous adverse health consequences, including depression, anxiety, low self- esteem, suicidal ideation, and avoidance of health care. They also tend to eat in an unhealthy way, consuming lots of calories and indulging in binge-eating, and they do not engage in physical activity, which can reinforce weight gain and impair weight loss efforts. Furthermore, recent evidence shows that public health campaigns containing messages that stigmatize and shame obese persons actually induce less motivation and lower intentions to improve health behaviors among the American public compared to campaigns that instead encourage specific eating or exercise behaviors to help prevent or reduce obesity.

Callahan no ofrece evidencia de que la estigmatización sea un enfoque eficaz para abordar la obesidad y reconoce que el estigma de la obesidad en realidad tiende a exacerbar la obesidad, pero, sin embargo, sostiene que la “presión social” es necesaria para mejorar la obesidad. No entendemos esta afirmación. Para ser claros, existe evidencia consistente de que las personas expuestas a la estigmatización por peso son vulnerables a numerosas consecuencias adversas para la salud, como depresión, ansiedad, baja autoestima, pensamientos suicidas y evitar la atención médica. También tienden a comer de una manera poco saludable, consumiendo muchas calorías y cayendo en atracones, y no realizan actividades físicas, lo que puede reforzar el aumento de peso y perjudicar los esfuerzos para perder peso. Además, la evidencia reciente muestra que las campañas de salud pública que contienen mensajes que estigmatizan y avergüenzan a las personas obesas en realidad inducen menos motivación y menos intenciones para mejorar los comportamientos de salud entre el público estadounidense en comparación con las campañas que en cambio fomentan conductas específicas de alimentación o ejercicio para ayudar a prevenir o reducir la obesidad.

Obesity stigma has already been shown to be a failure. Yet even if it worked, it should not be tolerated as a public health strategy in a just social order. Callahan argues that despite its drawbacks, stigmatizing the obese “is worth a try.” No, it is not

El estigma de la obesidad ya ha demostrado ser un fracaso. Sin embargo, incluso si funcionara, no debería ser tolerado como una estrategia de salud pública en un orden social justo. Callahan sostiene que a pesar de sus inconvenientes, estigmatizar a los obesos “merece una oportunidad”. No, no la merece.

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9 respuestas a ““Adelgaza de una puta vez, gorda”

  1. Hola, Vicente.

    Hace unos días, a raíz de uno de tus artículos, estuve intentando recordar dónde había leído que algunos proponían como método de hacer que la gente se pusiera a dieta el hacer que se sintieran avergonzados de su gordura. Inicialmente creía recordar que había sido una propuesta de algún médico del NHS británico. La pista me la has dado con el nombre “Callahan”. En esta consulta a Google hay unos cuantos resultados relacionados con ese tema: https://www.google.com/search?q=callahan+obesity&ie=utf-8&oe=utf-8

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    • Hola Óscar,
      el autor de la frase que ha motivado la entrada no es británico ni es una persona prominente. Pero sólo es la persona que pone la guinda en lo que otros han cocinado. El problema está en los que sostienen el paradigma, aunque no sean los que nos faltan al respeto de forma evidente:
      — Tener obesidad indudablemente es nuestra decisión
      — La gente recupera el peso porque abandona los hábitos
      — Perder peso es tan sencillo como comer menos de lo que se gasta

      Si esa ideología no es cuestionada, seguirán apareciendo voces que crean saber y hacer lo que los obesos no sabemos y no hacemos. Puede ser un psicólogo, puede ser una nutricionista, o puede ser un hipertrofiador de un foro. Lo que quiero decir es que algunos de los que alardean de estar en contra del fat-shaming, son en realidad los que sostienen el paradigma que de facto culpabiliza a la víctima. Digan lo que digan con sus palabras, por sus actos son tan culpables de que esto suceda como el desgraciado que suelta el “Adelgaza de una puta vez, gorda”. O como los que no se lo reprochan cuando eso sucede.

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  2. El administrador de ese blog es un “perejil”, dice lo justo y necesario para no decir ni cambiar nada. En lugar de abrir un debate serio sigue posteando magufadas y algunas provocadoras. Contesté uno de sus “twits” pero lo eliminó al instante, je!
    Y es verdad lo que decís de ir la fuentes, si bien es algo mas técnico no es imposible la interpretación y uno se quita el miedo a intentar comprender “lo nuevo”. Gracias Vicente, por brindarnos la posibilidad de aprender de verdad, y a despertar un verdadero espíritu crítico.

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    • Si explicamos las trampas en las que se basa el paradigma con el que esta gente hace daño, les quitamos la posibilidad de seguir haciéndolo. Sujetos capaces de cualquier cosa con tal de conseguir unos “likes” los va a haber siempre. Es la navaja lo que hay que quitarles, no esperar a que dejen de existir.

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