Análisis clínicos (diciembre 2017)

Acabo de recoger los resultados de un análisis de sangre (de este lunes).

Colesterol total en 237 mg/dl.

May Oct. Feb. Sept. Mar. Ene. Dic.
2013 2013 2014 2014 2015 2016 2017
HDL (mg/dl) 54 70 64 78 70 73 77
LDL (mg/dl) 127 123 133 115 110 131 148
TG (mg/dl) 69 52 45 65 51 49 59
TG/HDL 1.3 0.7 0.7 0.8 0.7 0.7 0.8
Ác. úrico (mg/dl,<7) 6.1 5.1 5.7 6.8 5.2 5.8
GGT (<45) 48 21 21 17 18 17 19
GOT (<40) 35 26 23 24 17 21 22
GPT (<40) 96 26 20 15 14 17 18
Glucosa 86 74 98 89 86 100
Hematocrito 50.3 46 45.8 45 48.7 48.3 45.2
Hemoglobina 17.1 14.9 15.3 15.6 16.3 15.8 14.9
Hierro (<160) 194  – 174 93 70 198 64
Ferritina(<300) 281  – 300 95 64 28 17
Peso (Kg) 94 77 70 70 73

La médico que me ha dicho que reduzca la frecuencia de las donaciones de sangre, que “tengo el hierro demasiado bajo y eso me pone en riesgo de infecciones”. Antes por arriba, ahora por abajo…

NOTA: le dije a la médico que lo único que me preocupaba era el hierro y no me han medido la glucemia en ayunas 😦

4 años manteniendo el peso

Ninguna novedad, lo que en sí mismo es buena noticia y motivo de celebración. Fue más o menos hace 4 años cuando alcancé mi objetivo de pérdida de peso. Quizá luego subí algo, pero no me preocupa porque no fue grasa corporal o al menos yo no veo que haya ganado grasa corporal. Sigo sin pesarme así que todo lo que tengo son mis sensaciones en el espejo: me veo genial, algo que para mí es más que suficiente.

Hace unos meses me lesioné el codo (epicondilitis que yo atribuyo al pádel). A ojo me pareció que subí un poco de grasa corporal, pero todo volvió a su sitio al retomar mi ritmo normal de actividad deportiva. Fue un error despistarme y bajar mi frecuencia normal de deporte. Estaré atento para que no vuelva a pasar.

Como en los últimos tiempos se me ha preguntado (en privado) si soy otra persona en las redes sociales, aprovecho para aclarar que no uso las redes sociales salvo como observador y que no tengo ninguna cuenta abierta en ninguna red social. Ni la tengo ni la he tenido ni creo que la vaya a tener nunca. Tampoco tengo otro blog. Bastante tiempo invierto en este blog como para emplear más aún en otros sitios. Tampoco tengo ningún tipo de interés comercial en estos temas ni lo voy a tener nunca. Si alguien está esperando a que venda un suplemento, un libro o el secreto para perder peso, puede esperar sentado. No vendo nada y eso va a ser así siempre.

Tranquilidad, información y esfuerzo

El primer par de años tras perder el peso que me sobraba tenía miedo de recuperarlo, pero ese miedo ha desaparecido por completo. Ahora me siento muy tranquilo con la alimentación que sigo: no me preocupa la comida. Tengo totalmente integrada en mi vida la dieta que sigo y, como he dicho otras veces, si la dieta no me falla yo no fallaré a la dieta.

Supongo que habrá personas que querrán llevar un resultado como el mío al terreno del esfuerzo: me he esforzado y lo he conseguido. Pero no es cierto. No es eso lo que ha cambiado en mí. La diferencia, en mi opinión, ha venido de leer, no de esforzarme más. La persona que yo era hace 5 años ni siquiera era consciente de que no sabía nada de nutrición y obesidad. Creo que en aquel entonces no había ni escuchado que existieran dietas bajas en carbohidratos, ni sabía lo que era una dieta cetogénica ni, por supuesto, era consciente de la gran estafa que es la teoría del balance energético y la dieta hipocalórica.

¿Ahora sí me esfuerzo? Por no presumir de nada, conozco gente que tiene un gran problema de peso y que de lunes a viernes trabaja de 7 a 7 en una fábrica y que los fines de semana trabaja en un bar. ¿Exceso de peso porque no se esfuerzan? ¡Venga ya! Veo constantemente a jóvenes pasados de peso en equipos deportivos, aguantando el chaparrón de ser un estorbo para l@s compañer@s porque no tienen velocidad suficiente en los partidos. ¿Exceso de peso porque no se esfuerzan en remediarlo? En mi opinión, todo ese sufrimiento lo causa esa “ideología del esfuerzo”, desde la causa por la que tienen exceso de peso hasta las razones por las que no son capaces de resolverlo.

Felicitarme por mi esfuerzo sería no querer entender nada. No sería un halago: sería querer interpretar los hechos de una forma que no se corresponde con la realidad de los mismos.

No fumo. No juego. No bebo alcohol. No requiere esfuerzo no hacerlo porque ni lo necesito ni me interesa.

¿Azúcar, harina, chocolate, coca-cola? Cero esfuerzo para no consumirlos. No me interesan y no tengo intención ni deseo de volver a caer en los mismos errores que me volvieron obeso y que me crearon problemas de salud. Sólo hay sacrificio y renuncia si hay deseo y yo no tengo ese deseo. Sé lo que me pierdo y no me pierdo nada: estoy mejor que nunca.

Entrevista a Teresa

Teresa es mi cuñada. Acaba de perder peso haciendo dieta y como me parece interesante su experiencia, le he pedido que se deje entrevistar para el blog. Aclaro que no estoy promocionando lo que ella ha hecho para adelgazar, pues de hecho me parece innecesario recurrir a comidas en sobres, al menos si primero no se ha intentado con alimentos de verdad. Tema económico aparte. Pero como digo, es una entrevista a ella y son sus elecciones y sus respuestas. Por favor, no me preguntéis ni por el médico ni por la marca de sobres: yo no lo sé y no quiero preguntárselo, porque no quiero promocionar esta forma de adelgazar. Pese a ello, me parece interesante conocer su experiencia.

Me ha dicho que me dará fotos de “antes” y “después”, pero no creo que me las dé antes de septiembre. Si me las da, las publicaré en el blog.

Aviso de que la entrevista es larga.

NOTA: la mayoría de las preguntas las hago yo, pero algunas son realizadas por sus hermanas, presentes en la conversación.

— ¿Durante cuánto tiempo has hecho dieta?

El 17 de Septiembre del año pasado empecé.

— ¿Y cuándo acabaste?

No considero que haya acabado.

— Cuéntame por encima en qué ha consistido tu dieta

— Cuando empecé la dieta mi peso era de 105 kg, mido 173 cm y tengo 39 años. Un día llamo a una clínica para hacerme un tratamiento estético. Los del tratamiento estético me dicen que no lo hacen si no paso primero consulta con un médico. El médico me recibe y me pregunta, porque ese tratamiento, que se llama LPG, yo ya lo había hecho. Me dice que él considera que no necesito hacer LPG, que lo que tengo que hacer es perder peso. Me dice que necesito perder cerca de 30 kg. Y me dice que hay dos formas: la dieta de toda la vida, en la cual se pesan las cosas y se restringen determinados alimentos, o una dieta en la cual pues comes la comida de una marca determinada. Es más rápido, se entra en cetosis, y, a partir de ahí, la pérdida del primer mes él me orienta que van a ser 10 kg y a partir de ahí 1 kg semanal, o algo así.

Lo hablo en casa. La dieta es costosa, pero valoramos la opción de cogerla. Empiezo un viernes y él me advierte que durante dos días me voy a encontrar mareada, que es el tiempo que yo voy a entrar en cetosis.

— ¿Qué es cetosis?

— Pues que realmente mi cuerpo no ingiere hidratos.

Tengo que hacer 5 comidas y esas comidas durante el primer mes son comidas de esa marca.

— De sobres

— Sí. Entonces, durante ese mes yo no bajo 10 kilos, yo bajo 8, porque en la comida y en la cena puedo tomar verduras. Hay unas verduras que están restringidas, como pueden ser las cebollas y tomates. Todo lo que sea verde sin problemas, pero el resto tienen que ser pesados. Durante el primer mes tomo mucha cebolla. Porque me gusta la cebolla. Y realmente no bajo lo esperado. Ah, y espárragos.

— ¡Son verdes!

Sí, pero todo lo que tenga que ver con el suelo… él me dice que como regla mnemotécnica, todo lo que tenga que ver con el suelo tengo que pesarlo. Eso son 200 g al día máximo. Si tomo espárragos no puedo tomar tomates. Él me dice que retengo más líquidos con esas verduras. A partir de ese momento yo ya empiezo a hacer mejor la dieta y empiezo a perder un kg a la semana. El primer mes 8 kg y a partir de ahí 4, 3, 3.5 kg. Llega navidades, sigo perdiendo peso. Soy la única paciente que él me reconoce que ha perdido peso en navidades. En navidades por ejemplo no hice tanto caso del peso de las comidas, porque a partir del primer mes, ya el mes siguiente en la comida podía comer proteínas, o bien carne o bien pescado. Al mes siguiente ya era tanto tanto en la comida como en la cena que podía tomar proteína. Pesadas. A mediodía me hacía una ensalada y por la noche siempre tomaba verdura hecha, o bien una parrillada de verduras o col o brócoli al vapor.

A partir de ahí, la verdad es que el resto de meses ha sido lo mismo. Es decir, en la comida me hacía la ensalada y, por ejemplo, he tomado mucho salmón. Me resultaba cómodo para la ensalada hacerla con salmón.

— ¿Salmón ahumado?

— Sí. Y, si no, pues me llevaba el pollo de casa hecho a la plancha, porque como como en el trabajo me tengo que llevar la comida hecha. Y la cena sí que me la hacía en el momento: me hacía algo de carne o de pescado. Y prácticamente así hasta el final.

— ¿Al principio tomabas más sobres y luego poco a poco menos sobres y más comida?

— Realmente no, a partir del segundo mes hacía la comida de proteínas “libres” de carne o pescado en la comida y en la cena, y el desayuno, la merienda y la cena siempre han sido sobres, hasta hace muy poquito tiempo. Por ejemplo, en el mes de mayo pasamos a la fase 4, por decirlo de alguna forma. En la fase 4 se podían introducir hidratos. A mí me gusta mucho el pan e introduje el pan integral, pero más a lo mejor de lo que… ¡Y la fruta! En toda la dieta no he tomado fruta. Durante ese mes tomé muchas fresas. Después de cenar tomaba fresas. Después de almorzar tomaba fresas. Al final la conclusión de ese mes es que engordé. En ese mes de “medio vuelta a la normalidad” engordé. Entonces me dijo, “si tienes que tomar fruta, tómate dos piezas de fruta al día, pero tómatelas antes de la comida, en desayuno y almuerzo. En el resto del día no hagas más ingesta de hidratos. Si tienes que tomar pan, que sea en ese periodo”.

En mayo empiezo a correr algo. Empiezo a hacer más ejercicio aeróbico. Pero bueno, la primera fase era andar.

— ¿Antes nada?

— Antes nada. Antes iba en bici a trabajar. Pero, “significativamente”, nada. Es en mayo cuando empiezo a correr. Empezar a correr es que una semana andaba dos minutos y corría uno. Ahora corro 45 minutos.

Ese mes de junio restrinjo más la fruta e incorporo jamón serrano a mi vida. Ahora desayuno café con hielo, que lo he tomado mucho durante toda la dieta. Mucho café con hielo con sacarina. He introducido también zumo de limón. En casi todas las comidas bebo agua con limón. Las dos piezas de fruta me las tomo por la mañana y almuerzo jamón serrano sin pan. Y en algún momento, en algún día puntual, compro pan integral. Un pedacín de “na”.

He comido mucho fuet. Me apetecía más que tomarme un sobre de ellos. Si quería picar algo, era fuet. Llegaba a casa y hasta la hora de la cena, lo que tomaba era fuet. El fuet y yo somos uno. Y no echo de menos los dulces o la leche. Lo único que echo de menos es el pan. Intento no comer pan todos los días, intento comer pan integral, intento controlar la cantidad de pan. Pero no echo de menos comer pasta. No echo de menos el dulce en general.

Ese mes que corrí más y que hice eso, perdí 3 kg y medio, y ya no tomaba ningún sobre de ellos. En ese mes, 3 kg y medio.

— ¿Pero pasando hambre en algún momento?

— No, no he pasado hambre nunca.

— ¿Y has perdido cuántos kilos?

— Empecé con 105 y ahora mismo estoy en 73.5 [es decir, 31.5 kg]

— Y te quedan por perder…

— Objetivo mío, 70 kg. Objetivo “visual”, he pasado de una 48 a una 38, literalmente. El otro día fui a comprarme unos pantalones, porque iba en moto y llevaba minifalda, y me dicen “¿talla 38?, y yo “vale”. ¡Talla 38!

— ¿Y te reconocieron?

— No. Yo le dije: “antes te compraba 48’s”. Y me preguntó si me había operado. Le dije que no, que no me había operado.

Pero también es cierto que he reducido mucho volumen. O sea, la dieta sobre todo lo que yo he notado es que he perdido volumen. El otro día, por ejemplo, fui a ver a una amiga. Me acerqué al cristal de su establecimiento, y me mira y baja los ojos. Volvió a levantar la mirada. Cuando me abrió me dijo “no eras tú, vi a una mujer más bajita en comparación contigo”. Pensó que era una clienta y como eran las 3 menos cinco, pues no iba a atenderme. Un montón de clientes y compañeros me dicen que parezco otra persona.

— Me dijiste que, al ver tu transformación, varios compañeros de trabajo se habían apuntado a tu dieta

Tengo, fehacientemente, dos compañeros de trabajo, el amigo de A [su marido], no, tres compañeros de trabajo y el amigo de mi marido.

— El médico ha conseguido cuatro clientes gracias a ti

— Sí.

— Han ido al mismo médico

— Sí

— Eres la típica de las revistas, de “antes” y “después”.

— Sí, sí. Todo el mundo me pregunta qué he hecho, y yo contesto que hacer la dieta bien. Una de mis compañeras de trabajo me dice “es de que yo de vez en cuando me tomo una chuchería”. Y contesto que eso no se puede hacer. Aquí lo más importante es que no te lo saltes, porque como te lo saltes es tiempo perdido.

— Dices que eso es lo más importante, pero tú habías intentado adelgazar antes…

— Yo en otra ocasión había perdido 20 kg.

— Y los recuperaste

— Y los recuperé. Eso fue hace 10 años.

— Hace 10 años ya tenías problemas de peso. ¿Cuántos años has estado con exceso de peso?

— Cuando bajé de peso la primera vez pasé de 95 a unos 70. Cuando me quedé embarazada la última vez, yo pesaba 86 kg. Eso fue hace 7 años. Tras dar a luz me quedé bien, pero un año después, o sea hace seis años, es cuando empiezo a coger mucho más peso. El techo lo he cogido esta última vez.

— Cuando te casaste la primera vez, ¿cuánto pesabas?

— 65 kg

— ¿Qué edad tenías?

— 24

— ¿Tuviste que adelgazar para llegar a ese peso?

— No. No busqué ese peso para la boda. Era mi peso.

— ¿Algún problema que quieras contarme?

— Me he quedado sin pechos. Ahora tengo mucha piel para poco pecho.

— O sea que tienes exceso de piel

— Del resto del cuerpo estoy perfecta. En el resto del cuerpo yo no considero que me haya quedado mal [nos muestra el abdomen a los presentes]

— Pero sí que se te nota la barriga

— Vale, pero por un embarazo, y porque tengo dos cesáreas aquí. No me veo mal. Pero si me véis los pechos…

Yo he gastado una 115 copa D. Ahora de contorno puede que me entre una 90-95, pero es que de copa… si llego a la C será de milagro. Lo peor de todo es que es mucho pellejo ahora mismo.

— ¿Y qué te ha dicho el médico sobre eso?

— Lo que estoy leyendo es ejercicio…

— Pero, ¿por qué no le preguntas a él?

— Porque es cirujano plástico

— ¿El médico que te ha llevado la dieta es cirujano plástico?

— Es una clínica de estética. En alguna ocasión le he preguntado y la respuesta fue “cortamos por aquí…” y yo “vale, vale, ya lo tengo claro”.

El pecho, yo lo que he leído es que trabajando la musculatura inferior algo mejoraré, pero que en ningún caso volveré a estar con la copa que tenía antes. La copa es el volumen del pecho, el contorno es el volumen del cuerpo. Es lo que peor llevo, pero es porque siempre he tenido mucho pecho.

— ¿Y a partir de ahora?

— Estoy muy obesionada. Me preocupo y me ocupo. El médico me ha dicho que me relaje, que este verano si me quiero tomar un helado que me lo tome, pero que lo importante viene a partir de ahora. No tengo que incurrir en los mismos errores. No se pueden comer las cosas porque sí.

Mi marido también está muy preocupado por el peso. Él también hace dieta cetogénica o hiperproteica.

— Por su cuenta

— Por su cuenta. Entonces, comer en casa es muy fácil. En casa prácticamente no cocino pasta. Arroz muy puntualmente. Comemos ya muy así, muy de verduras…

— Verdura, carne y pescado

— Sí. Estamos muy acostumbrados a comer así.

— ¿Ha perdido peso él?

— A ha perdido 13 kg.

— ¿Y ahora está bien de peso?

— Sí

— ¿Lo ha mantenido durante un tiempo o lo acaba de perder?

— Lo ha mantenido durante dos años y medio, o tres años. Tiene 50 años. Corre hora y media, va al gimnasio, hace pesas.

— Cuando tenía exceso de peso, ¿también hacía ejercicio?

— Sí, pero no lo podía hacer tan bien. Eso tú te lo notas cuando sales a correr.

— Tú sufres de fibromialgia. ¿Te ha cambiado la medicación al adelgazar?

— No

— ¿Porque no has querido reducir?

— Es que no me encuentro bien. Ha habido días en los que por estar mi marido fuera me ha puesto los parches de morfina mi madre en lugar de mi marido, y no me los ha puesto bien, me he tenido que ir del trabajo. Sigo mal de la fibromialgia.

En general, no tiene nada que ver cómo estoy ahora con cómo estaba antes. Estoy muy contenta. No es una cuestión estética. A veces mis padres me dicen que pare de hacer cosas, pero no lo necesito. Esta mañana, por ejemplo, me he despertado a las 2 AM y no me he vuelto a dormir, a las 8 AM me iba a hacer ejercicio con mi marido, luego he fregado todo el suelo del piso, he planchado todas las camisas de mi marido, no he descansado y estoy bien. Y he comido una manzana y una pera, mi café, almendras y avellanas, no he almorzado, porque no he almorzado, y de la paella me he puesto casi toda la verdura y casi nada de arroz y pollo. Ni tengo hambre, ni me siento desfallecida, ni me encuentro mal.

— O sea que estás contenta, no piensas cambiar la forma de comer y con propósito de mantenerte

— Mi objetivo es perder un poco más, pero no me preocupa perderlo en tres meses. Sobre todo lo que quiero es estar bien. Es que me encuentro muy bien, comparativamente hablando. Mi marido me dice que antes estaba “muerta” y que ahora sigo su ritmo y él es una persona muy activa. Por ejemplo, ahora me puedo llevar a mis sobrinos a jugar al pádel, y les doy cañita yo. Todos los días intento hacer algo de actividad física, cosa que antes ni podía plantearme. Ahora mismo, cansarme es muy difícil.

— Estás hablando de los últimos tres meses

— Sí

— Y si tan bien estás, ¿cómo es que no adelgazaste antes? ¿Por qué la vez anterior recuperaste el peso si te encontrabas así de bien?

— La otra vez no estaba así

— No te encontrabas tan bien

— Yo la otra vez no hice ejercicio físico

— ¿Y pasaste hambre?

— La otra vez fue una dieta normal y pasé hambre. Fue una dieta restrictiva, no tiene nada que ver.

— ¿Por qué crees que engordaste?

— Porque comía mucho. No es una cuestión de dulces o no dulces. Yo no era de las que se hinchaba a chocolate. A mí el chocolate no me gusta especialmente. Comía mucho. Al final, si ingieres 2000 kcal y gastas 1000, la diferencia tiene que quedarse en algún sitio. Ahora lo que noto es que también me muevo. Antes tomaba mucha coca-cola

— ¿Con azúcar?

— No, siempre light. Pero tomaba mucha coca-cola. En el almuerzo coca-cola, en la comida coca-cola, en la merienda coca-cola y en la cena coca-cola.

— Ahora nada

— Nada.

— ¿Antes había cosas que te atraían y que querías comer y ahora ya no te atraen tanto?

— No me atraen nada.

— Pero antes sí

— Sí

— O sea que algo ha cambiado que hace que ya no sientas necesidad de tomar ciertas cosas

— Sí, sí, sí. A lo mejor había una especie de dependencia alimentaria

— Una especie de adicción y has pasado el mono y ya está

— No te digo que un día no me tome una coca-cola, pero no es a diario en todas las comidas

Ahora me exprimo dos limones, los pongo con hielo y me lo tomo muy a gusto. Y café. No me gusta, pero lo tomo muy aguado.

— ¿Con qué frecuencia ibas al médico?

— Cada 3 ó 4 semanas

— ¿El resto de pacientes que tú conoces consiguen resultados?

— Se lo empiezo a notar

— Pero no son tan estrictos como tú

— No. Cuando lo hablé con mi marido una de las cosas en que estábamos de acuerdo es que si nos gastábamos el dinero en esto, era también para concienciarnos de que había que cambiar a comer de otra forma. Ya en casa nuestros hijos comen de otra forma

— ¿Menos McDonalds?

Menos McDonalds. A lo mejor cada dos semanas sí vamos a McDonalds, pero el resto de comidas comen bien.

— ¿Han protestado por el cambio de hábitos?

— No. Es que la comida está buena. Unas judías con jamón serrrano, si lo sofríes con cebolla, está muy bueno. No es un hervidito. Los niños ahora comen muy bien.

— ¿Tienes que seguir yendo al médico?

— Yo le he pedido seguir durante un año. Él dice que este primer año es muy importante, que el cuerpo tiene efecto memoria y quiere recuperar el peso. Yo creo que estaré un año más.

Edit: ver fotos de “antes” y “después”