La insulina engorda, pero no porque sea engordante…

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¿La terapia con insulina causa ganancia de grasa corporal, pero no es porque la insulina cause ganancia de grasa corporal? Bueno, si la terapia con insulina causa ganancia de grasa corporal, la causa es la insulina. Vamos, digo yo.

Aclarado eso, lo cierto es que este señor dice “lo cause en sí”. Supongo que quiere decir “mediante una acción fisiológica directa de la insulina en el tejido adiposo”. Es mi interpretación.

Posibles mecanismos de ese aumento de grasa corporal causado por la insulina:

  1. Reducción del gasto energético, lo que supuestamente produce a través de la (falsa) ecuación del balance energético un incremento de la energía acumulada en el tejido adiposo.
  2. Reducción de la pérdida de glucosa a través de la orina. Equivaldría a un aumento de la ingesta energética, y, al igual que en el caso anterior, supuestamente el cuerpo actuaría a través de la (falsa) ecuación del balance energético.
  3. Incremento de la ingesta energética. Idéntico al anterior.
  4. Acción directa de la insulina sobre el tejido adiposo, adaptándose el gasto energético a la menor disponibilidad de nutrientes en sangre (ver).

Nótese que aunque las opciones 1 y 4 involucran una reducción del gasto energético, en la opción 1 esa reducción es causa y en la opción 4 es consecuencia de ganar grasa corporal. Detectar que se ha reducido el gasto energético no aporta información sobre en qué situación de las dos nos encontramos. Y podría ser una situación mixta entre ambas, pues la insulina podría también tener acción directa tanto en el gasto energético, reduciendo la actividad del tejido adiposo marrón (ver), como fomentar directamente la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo blanco (ver).

¿Qué comprobaron en el artículo en cuestión?

The weight gain could result from an increased caloric intake, elimination of glycosuria, or a reduction in EE

La ganancia de peso podría ser el resultado de un incremento en la ingesta energética, la eliminación de la glucosuria o una reducción en el gasto energético.

¿Nos hemos dado cuenta de qué falta en la lista? ¡¡No consideran la cuarta posibilidad!! Consideran sólo las tres primeras causalidades, que son las permitidas en la Teoría CICO: las posibles causas de un aumento de la energía acumulada en el tejido adiposo tienen que ser un aumento de la energía ingerida, una reducción del gasto energético o una combinación de ambas. Esa teoría sólo permite que un factor hormonal/fisiológico afecte a los dos términos marcados en verde en la ecuación del balance energético bajo estas líneas, pero esa teoría no permite que el tercer término de la ecuación cambie por sí mismo (ver).

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Puesto que la reducción en el gasto energético y la reducción de la glucosuria podían explicar la ganancia de grasa corporal, los autores del artículo descartaron que los participantes hubieran comido más de lo que decían:

The combined total contribution to the positive daily energy balance, from the elimination of glycosuria and reduction in 24-h EE, was 408 ± 97 kcal/day or -25,000 kcal over the 2 mo of treatment. This was remarkably close to the energy content of the average 2.4 kg of fat accumulated over the same period, equivalent to 22,656 kcal (9.44 kcal/g fat) (27). Because the reductions in glycosuria and 24-h EE could account totally for the increment in body fat with I IT, it appeared unlikely that noncompliance with the prescribed diet and an increase in caloric intake was a significant factor in this weight gain.

La contribución total combinada al balance energético diario positivo, de la eliminación de la glucosuria y de la reducción del gasto energético (EE) de 24 h, fue de 408 ± 97 kcal / día o -25,000 kcal durante los 2 meses de tratamiento. Esto fue notablemente cercano al contenido de energía del promedio de 2,4 kg de grasa acumulada durante el mismo período, equivalente a 22,656 kcal (9,44 kcal / g de grasa) (27). Debido a que las reducciones en glucosuria y EE de 24 horas podrían explicar totalmente el incremento en la grasa corporal con el tratamiento intensivo de insulina, parecía poco probable que el incumplimiento de la dieta prescrita y un aumento en la ingesta calórica fueran un factor significativo en este aumento de peso.

¿Y cómo saben que la insulina no ha actuado directamente sobre el tejido adiposo, resultando como consecuencia de ello en una reducción del gasto energético? ¿Cómo saben que lo que han medido no es consecuencia, en lugar de causa? No lo saben y ni siquiera se plantean que no lo saben: creen que la Teoría CICO es la única opción posible y ni se molestan en considerar y descartar otras posibilidades.

Thus, intensive insulin therapy causes an increase in body fat as a result of the elimination of glycosuria and reduction in 24-h energy expenditure

Por lo tanto, la terapia intensiva de insulina causa un aumento en la grasa corporal como resultado de la eliminación de la glucosuria y de la reducción en el gasto de energía en 24 h.

Ni siquiera está claro que eliminar la glucosuria sea la causa de la acumulación de grasa corporal, aunque, según estos autores, pueda explicar el 70% de ese efecto. En ausencia de la eliminación de la glucosa (glucosuria), la acumulación de grasa corporal podría haber sido la misma y simplemente el gasto energético habría sido aún menor. O se podría haber perdido músculo, manteniéndose la misma ganancia de grasa corporal. La cuestión es que no es imposible, y no pueden dar por supuesto qué está causando qué, porque sencillamente no lo saben ni se han preocupado en saberlo. Por otro lado, si la ausencia de glucosuria es la causa, ¿no deberíamos los no diabéticos tipo 1 engordar al mismo ritmo que los diabéticos tipo 1? Esa hipótesis no es otra cosa que suponer, porque sí, la existencia de un “exceso calórico” que la ausencia de glucosuria no causa.

Nótese cómo los autores confuden sus fantasías caloréxicas con la realidad:

Therefore, weight gain will occur as a result of an increase in body fat, unless caloric intake is reduced appropriately.

Por lo tanto, el aumento de peso se producirá como resultado de una aumento en la grasa corporal, a menos que se reduzca la ingesta de calorías adecuadamente.

Si quieren demostrar eso, que hagan el experimento, a ver qué pasa. Los resultados que sólo existen en nuestras fantasías en realidad no existen.

En definitiva, ¿es este experimento prueba de que, en el tratamiento con insulina, la insulina no engorda por su acción directa en el tejido adiposo? Evidentemente no lo es: los autores ni siquiera se han molestado en considerar esa causalidad.

¿Qué podría ayudarnos a discernir si estamos en la situación 1 o en la situación 4? Antes de dar respuesta a eso, quiero resaltar que la situación 4 es posible, pero la Teoría CICO no permite ese comportamiento fisiológico. La Teoría CICO no es otra cosa que una hipótesis fraudulenta, pues está basada en premisas injustificadas y es presentada como si fuera una ley de la física: es pseudociencia.

Hecha esa aclaración, si al inyectar insulina la causa de acumular grasa corporal es una reducción del gasto energético o un aumento de la ingesta energética, es decir, que es como si hubiéramos comido “de más”, concepto fraudulento donde los haya, ¿hay alguna razón para que esa grasa corporal se acumule en nuestro cuerpo siguiendo una distribución diferente a la de la grasa ya acumulada? Cambiando un poco la pregunta: si la acumulación de la grasa corporal se produce por acción directa de la insulina en el tejido adiposo, ¿es previsible encontrar mayor acumulación de grasa corporal en las zonas cercanas a los sitios de inyección, donde la concentración de insulina será más elevada?

Bueno, pues empecemos por un resultado en ratas que comentaré más adelante en el blog (ver,ver). En ese experimento se encontró:

A significant hypertrophy of the fatty tissue at the site of repeated injections. This hypertrophy represents at least in part an actual increase in lipids, and there is evidence to indicate that this is due to an increased amount of fat stored in the individual fat cells.

Una hipertrofia significativa del tejido adiposo en el sitio de las inyecciones repetidas. Esta hipertrofia representa, al menos en parte, un aumento real en los lípidos, y hay evidencia que indica que esto se debe a una mayor cantidad de grasa almacenada en las células grasas individuales.

¿En qué hipótesis de las dos encaja mejor este resultado? Si la insulina simplemente hace que se reduzca el gasto energético, ¿por qué la grasa se acumula donde se pincha la insulina?

¿Se produce la lipohipertrofia en los lugares de inyección o puede suceder en cualquier punto del cuerpo? ¿Qué quiere decir “efectos lipogénicos locales“? ¿Qué quiere decir efecto anabólico directo de la insulina? ¿Cómo explica la Teoría CICO que la acumulación de grasa en la zona de inyección dependa del tiempo de contacto adipocito-insulina?

Lipohypertrophy is thought to be the direct anabolic effect of insulin on local skin leading to fat and protein synthesis and hence this is observed even with recombinant insulin preparations and continuous insulin infusion pumps. […] Changing insulin to rapid acting humanised insulin has been shown to decrease this side effect as adipocytes are in contact with insulin for short periods and thus local lipogenic effects are minimised (fuente)

Se cree que la lipohipertrofia es el efecto anabólico directo de la insulina en la piel local que conduce a la síntesis de grasas y proteínas y, por lo tanto, esto se observa incluso con preparaciones de insulina recombinante y bombas de infusión continua de insulina. […] Se ha demostrado que el cambio de insulina a insulina humanizada de acción rápida disminuye este efecto secundario ya que los adipocitos están en contacto con la insulina durante períodos cortos y, por lo tanto, los efectos lipogénicos locales se reducen al mínimo

Lipohypertrophy is the most common cutaneous complication characterized by a tumor-like swelling of the fatty tissue around subcutaneous insulin injection sites […] The pathophysiology of insulin-induced lipohypertrophy is generally thought to be the result of the lipogenic effects of insulin and adipocytes enlarge and hypertrophy due to stimulation of proliferation and differentiation of preadipocytes as explained in a classic paper from Japan by Fujikura et al. Microscopic examination of a resected insulin-induced lipohypertrophy lump showed nests of mature adipocytes expanding toward the dermal reticular layer. The hypertrophic adipocytes were twice as large as those from normal subcutaneous areas and contained numerous small lipid droplets. Electron microscopic analysis also revealed a minor population of small adipocytes, suggesting active differentiation or proliferation.(fuente)

La lipohipertrofia es la complicación cutánea más común, caracterizada una hinchazón de aspecto tumoral del tejido adiposo alrededor de los sitios de inyección subcutánea de insulina […] La fisiopatología de la lipohipertrofia inducida por insulina generalmente se piensa que es el resultado de los efectos lipogénicos de la insulina y los adipocitos engordan y se hipertrofian debido a la estimulación de la proliferación y diferenciación de los preadipocitos, como se explica en un artículo clásico de Japón de Fujikura y otros. El examen microscópico de un tumor de lipohipertrofia inducida por insulina resecado mostró nidos de adipocitos maduros que se expandían hacia la capa reticular dérmica. Los adipocitos hipertróficos eran dos veces más grandes que los de las áreas subcutáneas normales y contenían numerosas gotas pequeñas de lípidos. El análisis por microscopía electrónica también reveló una pequeña población de adipocitos pequeños, lo que sugiere una diferenciación o proliferación activa.

En la imagen, las flechas negras señalan la presencia de adipocitos de nueva creación en la zona de inyección de insulina. El efecto de la insulina es no sólo hipertrofiar los adipocitos maduros, sino crear nuevos adipocitos a partir de células precursoras.

Insulin-induced lipohypertrophy: report of a case with histopathology

Se sabe que la insulina fomenta la hiperplasia, es decir, la proliferación y diferenciación de preadipocitos que se convierten en nuevos adipocitos capaces de llenarse de grasa (ver). La imagen anterior procede de una observación in vivo de ese proceso.

En esta otra imagen podemos ver el efecto de pincharse insulina de forma repetida siempre en los mismos dos sitios:

¿Ha sido causada esa acumulación por un gasto energético reducido (que actuaría a través de la operación matemática del balance energético) o por acción anabólica directa de la insulina en el tejido adiposo? Seguramente la insulina le ha vuelto sedentario y el gasto energético reducido ha creado un “superávit calórico” que le ha engordado. Seguro que sí.

Hemos visto en el blog otros resultados en los que se relacionan de forma local la concentración de insulina y la acumulación de grasa corporal (ver,ver,ver). De hecho, se sabe que cuando se inyecta insulina, la acumulación de grasa corporal no es análoga a la acumulación de grasa corporal normal: en comparación se acumula más grasa subcutánea que visceral, lo que es coherente con el hecho de que en términos relativos a las concentraciones fisiológicas normales, con la insulina inyectada la concentración de insulina es más elevada en la zona subcutánea que en la zona visceral (ver,ver).

Tampoco olvidemos que la insulina es la principal hormona implicada en la acumulación de triglicéridos en los adipocitos (ver,ver). Sólo la creencia en la pseudociencia del balance energético, asumiendo sus injustificadas premisas (ver,ver), explica descartar de raíz su acción directa en el tejido adiposo. ¿Por qué no se considera la acción hormonal directa de la insulina en el tejido adiposo? Pues porque la Teoría CICO no permite considerar la fisiología del tercer término de la ecuación del balance energético, que es, ni más ni menos, el único término relacionado de alguna forma con el tejido adiposo.

Como comentario final, un experimento científico que ni siquiera se plantea que la insulina engorde afectando directamente al tejido adiposo, es presentado en twitter como supuesta prueba de que no es así cómo engorda la insulina. Mi consejo es que no nos fiemos de quien pone enlaces a artículos que supuestamente respaldan sus creencias: hay que abrir los artículos y analizarlos de forma crítica.

NOTA: aunque sea un obviedad, aclaro que confirmar que se cumple la Primera Ley de la Termodinámica (i.e. que las cuentas de calorías cuadran) no valida la Teoría CICO (ver,ver). Que las matemáticas tienen que cuadrar nadie lo pone en duda: es el comportamiento del cuerpo inventado en la Teoría CICO lo que no tiene fundamento. La Teoría CICO no es la Primera Ley de la Termodinámica, ni un corolario de la misma (ver).

NOTA: el papel de la insulina en la acumulación de grasa corporal es innegable. Basta con leer lo que está publicado en la literatura científica para ver que es así (ver,ver).

estos hallazgos corroboran, sin embargo, una cantidad sustancial de evidencia que muestra el excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas (fuente)

Excepcionalmente potente efecto engordante, pero no porque sea engordante… ya sabes…

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“Los productos procesados y precocinados son una adicción que está matando a la gente”

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Obesidad sin hiperfagia

Development of Obesity in Diabetic Mice Pair-Fed with Lean Siblings

En este experimento se compara el engorde de ratones diabéticos con sus hermanos (siblings) no diabéticos. Los ratones diabéticos suelen ser hiperfágicos (i.e. comen más de lo normal). Los autores plantean dos posibles causas (etiología) para la obesidad, de acuerdo con los postulados de Mayer y Thomas (fuente):

  • “reguladora”, o que se ha perdido el control del apetito, y
  • “metabólica”, o que hay un “error” en el metabolismo de los tejidos.

Los autores comparan el engorde de los ratones diabéticos con sus hermanos no diabéticos (denominados misty) cuando ambos reciben la misma cantidad de comida: los ratones diabéticos sólo pueden comer cada día la misma cantidad que comen los misty. Y el resultado que obtienen es que el engorde se sigue produciendo.

The results indicate that neither hyperphagia nor a hyperphagic feeding pattern is necessary for development of obesity in the db. Restricted dbs gained nearly half again (142%) as much body weight and accumulated approximately five times as much carcass fat as did the lean siblings with which they were pairfed.

Los resultados indican que ni la hiperfagia ni un patrón de alimentación hiperfágico son necesarios para el desarrollo de la obesidad en el ratón diabético db. Los dbs con ingesta restringida aumentaron casi un 50% (142%) en peso corporal y acumularon aproximadamente cinco veces más grasa en el cuerpo que los hermanos delgados con los que se igualaron en cantidad de comida.

“ni la hiperfagia ni un patrón de alimentación hiperfágico son necesarios para el desarrollo de la obesidad”

Por tanto, los autores concluyen que la obesidad en estos ratones es “metabólica”.

Si fuera cierto que se engorda porque se consume más energía de la que se necesita, esos ratones no deberían haber engordado. Bajo ese supuesto, limitarles la cantidad de comida debería haber detenido el engorde. Pero no lo hizo. Y nótese que éste es el consejo que nos dan los “expertos” para evitar la obesidad (ver). Me interesa la causalidad:

ese tejido adiposo quería crecer. Y lo hizo, aunque la ingesta energética fuera normal.

El tejido adiposo no sólo creció: al hacerlo, dejó sin comida al resto del cuerpo, limitando de esa forma el crecimiento lineal (lo que en humanos sería la altura):

The relative stunting of the restricted dbs suggests also that linear growth was sacrificed in favor of lipid accumulation.

El menor crecimiento relativo de los ratones diabéticos db con ingesta restringida sugiere también que el crecimiento lineal se sacrificó a favor de la acumulación de lípidos.

¡¡Causalidad!! Si les restringes la comida, siguen engordando hasta el punto de que no tienen suficientes nutrientes para otras funciones corporales, en este caso el crecimiento. La realidad que muestra este experimento es opuesta a la causalidad inventada por la charlatanería del balance energético: no engordaron por comer más de lo que gastaban, estaban desnutridos porque estaban engordando. Y seguro que el gasto energético se redujo: una consecuencia más del engorde, no su causa. Quien no entiende la trampa de causalidad que hay en la pseudociencia del balance energético, es que no entiende nada (ver,ver,ver).

El problema es que no sabemos cuántas calorías gastamos cada día

No, el problema es que el planteamiento CICO (Calorías que Entran Calorías que Salen) inventa una causalidad en nuestro cuerpo que no tiene más base que juegos de palabras falaces. Como consecuencia de esa charlatanería hemos llegado a creer que nuestro cuerpo va a tener hoy un gasto energético determinado y que, si fuéramos capaces de ajustar la ingesta energética a ese gasto, no engordaríamos. El problema de ese planteamiento no son las matemáticas, que sí encajan, sino el comportamiento del cuerpo, que es inventado (ver).

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“El excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”

Insulin increases ceramide synthesis in skeletal muscle

En este experimento los ratones reciben inyecciones de insulina. Como vemos en la gráfica (parte izquierda), en comparación con el grupo control, los ratones pinchados con insulina ganaron mucho más peso corporal. Pero según la segunda gráfica (parte derecha) el consumo de comida fue similar en ambos grupos de ratones.

insulin-injected animals gained significantly greater body weight (Figure 5(a)), despite similar food consumption (Figure 5(b))

los animales inyectados con insulina ganaron un peso corporal significativamente mayor (Figura 5 (a)), a pesar del similar consumo de alimentos (Figura 5 (b))

Los autores del experimento resaltaron en el título del artículo que la inyección de insulina aumentó la concentración de ceramidas en el tejido muscular (gráfica abajo izquierda), pero yo resaltaría también que esos ratones acumularon claramente más triglicéridos (gráfica abajo derecha) en el hígado comparados con el grupo control. Más insulina, más grasa en el hígado.

we observed a significant increase in body weight in the insulin-injected animals compared with the saline-injected mice (Figure 5(a)), despite no significant difference in food consumption. While the treatment period is relatively short, these findings nonetheless corroborate a substantial body of evidence showing the uniquely potent fattening effect of insulin [4953], regardless of calories consumed [5455].

observamos un aumento significativo en el peso corporal en los animales inyectados con insulina en comparación con los ratones inyectados con solución salina (Figura 5 (a)), a pesar de que no había una diferencia significativa en el consumo de alimentos. Si bien el período de tratamiento es relativamente corto, estos hallazgos corroboran, sin embargo, una cantidad sustancial de evidencia que muestra el excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas.

“estos hallazgos corroboran, sin embargo, una cantidad sustancial de evidencia que muestra el excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”.

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Recopilación de artículos acerca de la insulina

He creado un pequeño listado de experimentos y artículos que hemos visto en el blog relativos a los efectos fisiológicos de la insulina. Son 17 entradas muy interesantes.

1. La fisiología de engordar (3 de 9)

En este experimento una mayor/menor activación de las proteínas transportadoras FATP1, que son dependientes de la insulina, ha resultado en un mayor/menor engorde.

2. “El exceso de energía puede no compensar el efecto catabólico de la deficiencia de insulina”

En ausencia de insulina, las ratas perdían peso a pesar de estar alimentadas muy por encima de sus necesidades energéticas.

3. Sin acción de la insulina no hubo engorde (en ratones)

Anulando los receptores de insulina del tejido adiposo se engordó menos, a pesar de una ingesta mayor en términos relativos al propio peso.

4. Sin subida de la insulina en sangre no hubo engorde (en ratones)

Sin diferencias significativas en la ingesta energética ni en la actividad física, al reducir la secreción de insulina se evitó el engorde característico de las dietas engordantes para ratones.

Experimento con ratas en el que con idéntica ingesta energética e idénticos niveles de actividad física, la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Experimento en ratones. Con menor ingesta energética la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Sin diferencias en la ingesta energética, inyectar insulina produjo una mayor acumulación de grasa corporal. En ratas.

Experimento en personas a las que se inyecta insulina. La ingesta energética se redujo, pero los participantes ganaron 8.7 kg en seis meses.

9. Menos insulina, menos ganancia de peso a pesar de una mayor ingesta

Experimento con ratas. Con un fármaco se reducen los niveles de insulina en el periodo postabsortivo. Aunque esos animales comieron más que los animales control, ganaron menos peso corporal.

10. Insulina. ¿Fisiología o magia?

La inyección de insulina en ratas produjo acumulación preferentemente de grasa subcutánea, lo que es inconsistente con la hipótesis de que la insulina engorda a través de la ecuación matemática del balance energético.

11. Misma ingesta calórica, menos insulina, menos engorde (en roedores)

Los grupos de ratas tratados con metformina tuvieron una insulinemia más baja en ayunas y ganaron menos peso corporal que las ratas que consumían la misma dieta pero no fueron tratadas con metformina. Sin diferencias en la ingesta de alimentos.

Experimento en humanos. Sin diferencias en la ingesta energética ni en el reparto de macronutrientes, una dieta diseñada para producir una baja respuesta insulínica resultó en una mayor pérdida de peso corporal.

13. “La hiperinsulinemia fetal es la fuerza motriz del excesivo crecimiento del feto”. La hipótesis de Pedersen

Las concentraciones de insulina en el cordón umbilical se correlacionan fuertemente con el crecimiento fetal. En estudios en humanos y animales.

14. La ciencia es asín (I)

Misma dieta y misma cantidad de comida, y los ratones a los que se inyecta insulina acumulan grasa corporal, más cuanta más insulina se inyecta.

15. “El excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”

Los ratones pinchados con insulina ganaron mucho más peso corporal. El consumo de comida fue similar al del resto de ratones.

16. La vena portal hepática y la grasa visceral (III)

En este experimento se encontró una correlación entre el engorde sufrido en ciertas partes del cuerpo y la concentración de insulina que afectaba a esas partes del cuerpo.

17. Lesiones del hipotálamo ventromedial

Una lesión en el hipotálamo puede causar excesiva secreción de insulina, que viene acompañada por acumulación de grasa corporal incluso en ausencia de un incremento en la ingesta de comida .

 

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Glucemia de mis padres (mayo 2018)

Resultados de análisis de laboratorio (ella 73 años, él 76, si no me equivoco):

Hemoglobina glucosilada (%)  Mayo 2015 Septiembre 2015 Junio 2017  Mayo 2018
Mi madre  5.9  4.9  5.8  5.6
Mi padre  6.4 6.2  –  5.9

Glucemia en ayunas:

  • Madre: 85 mg/dl
  • Padre: 106 mg/dl

Transaminasas:

Madre Padre
GOT 21 16
GPT 22 20
GGT 48 19

Triglicéridos/HDL (mg/dl/mg/dl):

  • Madre: 68/63
  • Padre: 102/48

Como curiosidad, los datos de glucemia de 2015 con el glucómetro de casa:

Leer más:

 

Hipoglucemias que no lo son

The glycaemic benefits of a very-low-carbohydrate ketogenic diet in adults with Type 1 diabetes mellitus may be opposed by increased hypoglycaemia risk and dyslipidaemia

En este artículo los autores reportan que con una dieta cetogénica los participantes (diabéticos tipo 1) han tenido más episodios de hipoglucemia de lo normal. Pero no es cierto. En realidad lo que los autores encontraron es que los participantes habían tenido más episodios de hipoglucemia de lo normal, con su definición matemática de hipoglucemia: que la glucemia bajase de 54 mg/dl.

Although participants self-reported a median of 0.0 (0.0–2.0) and a mean of 0.4±0.7 episodes of hypoglycaemia per week, they spent ~3.6% of their time with blood glucose <3.0 mmol/l, and experienced 0.9 (0.0–2.0) episodes of hypoglycaemia per day (defined as blood glucose level <3.0 mmol/l).

Pero como se lee en el texto anterior, los participantes apenas dijeron haber sufrido hipoglucemias, es decir, no hubo apenas “hipoglucemias” entendidas como manifestación de los síntomas típicos. Los autores del experimento sugieren que una leve cetosis podría ser lo que les protegió de padecer los síntomas típicos:

Of concern, however, is the high frequency and duration of hypoglycaemic episodes experienced by our participants (6.3 episodes/week) as compared with the literature (1 –2 episodes/week, 11 ). It is remarkable that this number of recorded hypoglycaemic episodes is considerably higher than that self-reported by our participants and similar to that reported by Nielsen et al. [ 3 ]. This discrepancy might have to do, at least in part, with hypoglycaemia unawareness and/or a lowering of the hypoglycaemia threshold for neuroglycopenic and neurogenic symptoms because of the mild ketotic state of our participants. This latter interpretation is supported by the findings of Amiel et al. [12 ] , who showed that ketone infusion reduces cognitive impairment during induced hypoglycaemia.

Un fragmento del artículo de Amiel et al. que citan para reforzar esta hipótesis, en el que a parte de los participantes se les infunden cuerpos cetónicos al tiempo que se reducen los niveles de glucosa en sangre:

The glucose level at which symptoms of hypoglycaemia were first reported was unaffected by ketone infusion, but all subjects stated that they felt more comfortable and less severely affected during ketone infusion. […] Subjects did not know whether or not they were receiving ketone infusions.

El nivel de glucosa en el que se informó por primera vez de síntomas de la hipoglucemia no se vio afectado por la infusión de cuerpos cetónicos, pero todos los sujetos declararon que se sentían más cómodos y menos severamente afectados durante la infusión de cuerpos cetónicos. […] Los participantes no sabían si estaban recibiendo infusiones de cuerpos cetónicos o no.

No sé hasta qué punto infundir cuerpos cetónicos es un modelo fisiológico apropiado para una persona que genera cuerpos cetónicos de forma endógena en respuesta a la dieta a la que está adaptado.

Las siguientes gráficas muestran para los dos grupos experimentales (con y sin cuerpos cetónicos):

  1. Evolución de la glucemia a lo largo de 4 horas de experimento
  2. Respuesta de adrenalina

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Nótese cómo en la dieta en que se infunden cuerpos cetónicos la respuesta de adrenalina se produce en niveles de glucemia más bajos y además es de menor amplitud que en ausencia de cuerpos cetónicos.

En este artículo citan el siguiente artículo que vamos a ver, como posible evidencia de que una dieta cetogénica puede ser protectora en el caso de personas con frecuentes episodios de hipoglucemia:

Drenick et al. [8] suggested that patients with recurrent hypoglycaemia might be protected by a ketogenic diet.

Resistance to symptomatic insulin reactions after fasting

En este experimento, comentado por Petro, tras dos meses de ayuno reducir con insulina la glucemia hasta 9 mg/dl (¡no es una errata!) no causó síntomas de hipoglucemia:

After fasting 2 months, administration of weight-adjusted doses of insulin produced identical maximum insulin concentrations and disappearance curves. However, no insulin reactions nor significant rises in catecholamine excretion occurred despite equal extent and rate of glucose fall. Glucose concentrations as low as 0.5 mmoles/liter (9 mg/100 ml) failed to precipitate hypoglycemic reactions.

Después de un ayuno de 2 meses, la administración de dosis de insulina ajustadas al peso produjo idénticas concentraciones máximas de insulina y curvas de desaparición. Sin embargo, no se produjeron reacciones a la insulina ni aumentos significativos en la excreción de catecolaminas a pesar de la misma extensión y tasa de caída de glucosa. Concentraciones de glucosa tan bajas como 0.5 mmoles / litro (9 mg/100 ml) no precipitaron reacciones hipoglucémicas.

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Una posible explicación para la bajada que se ve en la gráfica anterior en la concentración de ß-hidroxibutirato tras la inyección de insulina es que los tejidos recurran a él como combustible:

fuel-starved tissues, peripheral as well as brain, may utilize more ß-OHB

Mis conclusiones

El resultado del estudio con el que he empezado, que los participantes estuvieran protegidos frente a las hipoglucemias, es difundido en las redes sociales como que han tenido más episodios de hipoglucemia. Se convierte lo positivo de una dieta en negativo.

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