Podcast con @AntiguoAthlon

Lo publico de nuevo y lo dejo en portada unos días:

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Dedicado a Nacho Julián

El pensamiento profundo alcanza una nueva cima con Nacho Julián, el crítico de cine:

— Define qué significa exactamente “las calorías importan”.

— Las calorías importan.

Como adorador de la resta mágica que es, no era de esperar otra cosa que esta respuesta.

Leer más:

Si hay cero debate y cero autocrítica seguiremos tratando la obesidad con una pseudoterapia

Por ejemplo en nutrición se podría acordar una base calórica (no lo son todo pero importan) y después mirar a cada persona en detalle cuando esa aproximación no funciona. Pues no, la gente “caloréxica” ahora resulta que es pseudocientífica. Pues vaya. Marc Casañas

Marc Casañas nos quiere hacer creer que hablar de calorías es el punto de partida sensato en nutrición, y que si eso no funciona, entonces hay que pasar a hablar de otros factores. ¿Es realmente sensato seguir tratando a la población con una pseudoterapia, simplemente porque es lo que se ha hecho durante el último siglo y porque es una verdad inconveniente para los “expertos” en nutrición que su formación es pseudocientífica?

¿Es la hipótesis del balance energético una pseudociencia?

Pseudociencia, o falsa ciencia, son ideas para las que sus defensores proclaman que tienen validez científica pero que en realidad carecen de soporte científico o a las que se ha llegado a través de razonamientos erróneos o de una defectuosa metodología científica.

CICO es pseudociencia:

  • Es una hipótesis que se aceptó como paradigma obvio para el tratamiento y prevención de la obesidad (y diabetes) con el argumento de que deriva legítimamente de (o incluso que es tal cual) una ley inviolable de la termodinámica (la Primera Ley de la Termodinámica, para ser más concretos). De hecho, a los que criticamos esta charlatanería nos han acusado de pretender que los seres humanos no cumplen las leyes de la física y en algún caso nos han llamado “negacionistas” (ver, ver, ver, ver, ver, ver), poniéndonos al nivel de los negacionistas del Holocausto, ¡¡nada menos!!
  • Su origen son falacias y paralogismos (i.e. razonamientos erróneos) que he explicado mil veces en el blog (verververver, ver, ver, ver, ver, ver).

Si Marc Casañas cree tener argumentos para defender su pseudociencia, lo tenía muy fácil: podía aceptar el debate que propuse a NutriSapiens (ver), un grupo al que pertenece. No lo hizo, a pesar de que afirma ser un gran defensor de que se debata (ver). Aclaro que Cecilia aceptó inmediatamente mi propuesta de debate, así que nada de lo que estoy contando guarda relación con ella. Más bien al contrario: su disposición a debatir fue innegable. Menuda diferencia entre ambos: día y noche.

Sin duda en ese debate hubiese quedado claro que la hipótesis calórica de la obesidad tiene un fundamento fraudulento. El debate hubiese sido la crónica de una conclusión anunciada. Evitar debatir el origen fraudulento de una pseudoterapia y defenderla como si su uso fuera algo de sentido común, es sencillamente querer tomar el pelo a la gente. Y esto no es una broma, pues estamos hablando de una terapia que afecta a nuestra salud.

Marc Casañas alardea de que hay que evitar la crítica fácil de rebatir, pero a la hora de la verdad eso es lo que ha hecho, huir de la crítica.

La falsa autocrítica y el “nuevo CICO”

¿Qué dice exactamente la hipótesis CICO? El reto de contestar a esa pregunta sigue desierto (ver), porque no hay posible definición de CICO que sea correcta/útil y que derive legítimamente de la Primera Ley de la Termodinámica. Si alguien cree lo contrario, se equivoca. Pero el movimiento se demuestra andando, así que ahí tiene el reto.


Una característica de las pseudociencias es que sus postulados nunca son claramente definidos y eso permite a sus defensores cambiar de versión para así torear la crítica. Como ya vimos en el debate Taubes-Guyenet (ver), algunos defensores de CICO han cambiado de versión y ya no se atreven a hablar de la Primera Ley de la Termodinámica para justificar su ideología, pero en ningún momento han reconocido los errores que son la base de sus creencias: en ningún momento han reconocido que su ideología es una pseudociencia basada en clarísimos errores de pensamiento.

Los posicionamientos de muchos DN que en apariencia son críticos con el balance energético constituyen en realidad la defensa de la nueva versión de esta pseudociencia. Muchas veces hemos visto a los defensores de CICO usar el hashtag #BalancePatético, pero lo que se disfraza de postura crítica con CICO es en realidad su defensa acrítica. Por ejemplo, aquí tenemos a un DN llamado Alejandro Oncina defendiendo la charlatanería energética ¡¡como si su postura fuera en realidad crítica con ésta!!

Que no nos engañen: el nuevo CICO es EXACTAMENTE LA MISMA BASURA ideológica que el viejo CICO:

  1. se sigue deduciendo causalidad de una correlación (ver,ver,ver,ver), y
  2. se sigue equiparando, sin ninguna justificación posible, cambio en la energía en el cuerpo con cambio en la grasa corporal (ver,ver).

No hay un viejo CICO y un nuevo CICO. Como vemos en la siguiente imagen, se mantiene que los cambios en la grasa corporal vienen determinados por las calorías que entran menos las calorías que salen (o sea el CICO de toda la vida), pero el nuevo mensaje es que todo es muy complejo y multifactorial. Y que “come menos y muévete más” no funciona porque realmente no se hace. O sea, la misma tomadura de pelo de siempre, pero pretendiendo ser algo diferente.

Los “renovadores de la nada” son peores que que no haya renovación.

“No son todo pero importan”

Otra característica de las pseudociencias es el uso del lenguaje ambiguo. Los defensores de CICO nos dicen que “las calorías importan“, pero no son capaces de explicar qué significa “importan” (ver, ver, ver, ver). Pero como la población sigue siendo engañada pensando que esta hipótesis es lo que dictamina una ley de la física, el lenguaje ambiguo es más que suficiente para seguir manteniendo el engaño.

En nuestra imaginación todos somos superhéroes, pero en el mundo real…

Lo peor para mí es gente que habla en abstracto (“salvar el mundo”) y después en concreto no salva ni al que tiene al lado […]. Creo que quien predica algo y comete lo contrario tendría que tener una pena mayor. Marc Casañas

En el mundo de las palabras vacías todos somos amantes de la ciencia, del debate y del razonamiento. Y no hay mayor fan del debate y de la ciencia que Marc Casañas (ver). En abstracto, claro. Pero en el mundo real cuando nuestras creencias son desafiadas nos refugiamos en el “esto es así porque siempre se ha hecho así” o, dicho con otras palabras, “ahora resultará que el balance energético es pseudociencia”. Una autocrítica, un pensamiento científico y un rigor que no se pueden aguantar. ¡Bravo, Marc! Y se ve la realidad, que es que no somos capaces ni de argumentar ni de debatir para defender nuestra ideología pero seguimos defendiéndola, y sólo acertamos a repetir dogmas y a resaltar nuestra adhesión a la ideología común del grupo. Podemos retuitear la basurilla de Guyenet o Kevin Bass, pero debatir…

A los que defienden charlatanería no les interesa que haya debate. A la población sí nos interesa.

NOTA: no he querido llamar la atención sobre eso, pero nótese cómo Marc Casañas intenta convertir la crítica a su ideología en un ataque a la persona: “la gente “caloréxica” ahora resulta que es pseudocientífica“. A falta de argumentos todo lo que le queda a este tipo es tratar de desdibujar la crítica. Sólo se engaña a sí mismo.

NOTA: los defensores de CICO siguen siendo incapaces de hacer frente a la crítica. Cuando explicas todos los errores en los que se basa su estúpida charlatanería lo único que aciertan a decir es que no entiendes que todo es muy complejo. Esto es lo que hay en el mundo de la nutrición.

NOTA: Alejandro Oncina en lugar de hacer autocrítica se ríe de la evidencia científica que demuestra que su ideología es una pseudociencia.

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12 Tuits para pensar

1


¿Es posible que en el Bernabéu entren cada vez más personas aunque a Madrid entren menos? Si se dan las condiciones, podría entrar mucha gente en el estadio a pesar de que la afluencia de personas a la capital no aumentara. Solo en caso extremo ambas variables se vincularían. Miguel Franco

2


Las leyes de la termodinámica RESTRINGEN al cuerpo humano. No lo PREDICEN. De las muchas formas en que un cuerpo puede obedecer las leyes, se necesita bioquímica para identificar cuál es NUESTRA forma de cumplirlas. Barry Pearson

3


El problema de las calorías en obesidad y síndrome metabólico es que no son “Herramientas”. Son elementos descriptivos, y tal vez una vaga medida de cantidad de algo. ¡NADA aportan sobre fisiopatología! Y pueden dar falsas respuestas y empeorar más el problema! Esteban Larronde

4


¿La teoría del balance energético (comer más de lo que se gasta) explica el crecimiento de cualquier tejido o solo el del tejido graso? Miguel Franco

5


CICO tal y como se usa en la nutrición, es decir, predecir la variación de energía que va a haber en un sistema (tejido adiposo) teniendo en cuenta las entradas y (no todas) las salidas de energía de otro sistema diferente (el cuerpo en su conjunto), es algo totalmente incorrecto. Marco Llen

6


EL tejido adiposo crece por comer más y moverse menos, y se achica por comer menos y moverse más, es una LEY UNIVERSAL. Si aplicamos la misma ley a un tejido canceroso, seguro se achica… ¿O no se cumple la ley? ¿Hasta cuándo seguimos con esto? Esteban Larronde

7


es extraño que la comunidad médica haya aceptado que un atributo matemático (caloría) como también pueden serlo el color, la forma y el peso, pueda explicar la producción de un fenómeno biológico que depende de ganancia de materia. […] la hipótesis calórica (pura metafísica) tal como la entendemos y aplicamos no puede explicar los fenómenos físicos/biológicos observados como los cambios en la composición corporal. Moviéndonos en un plano más mundano: las calorías no existen, no se conocen receptores para ellas en el organismo, el hipotálamo no tiene forma de distinguir el contenido energético de un nutriente calórico del de otro y no existen (las calorías) en parte alguna del cuerpo. Esteban Larronde

8


¿En qué receptores actúan las calorías? ¿Qué mediadores usan? ¿Qué sistemas reguladores y contrarreguladores intervienen? ¿Qué receptor decide usar una caloría para generar músculo..grasa..crecer o desarrollar un tumor? Esteban Larronde

9


¿La teoría CICO se aplica a grasa corporal pero no a tumores o gigantismo? Entonces decir que se rige por la primera ley de la termodinámica es una falacia. Marco Llen

10


“Más ingesta energética que gasto, a largo plazo, conducirá a la acumulación de grasa”. No. Más ingesta energética que gasto es lo que sucede durante la acumulación de grasa. La causalidad no se puede inferir. Gary Taubes

11


Las uñas. Las uñas también crecen por el balance calórico. Y el cabello. Miles de alopécicos comiendo más para que les crezca el pelo. ¡Es matemática pura! Andreu López

12


Pero es que tú no puedes predecir el gasto que va a tener tu cuerpo. Dais por hecho, que ante una cantidad de comida X, el cuerpo va a usar Y para sus funciones, y si Y<X, la diferencia va a ir al tejido adiposo. ¿Y si el cuerpo primero destinara una cantidad Z para acumular en el tejido adiposo, la cual dependería de la composición de lo que ingieres, la cantidad y del entorno hormonal que genera en tu cuerpo, y el resto se usara como energía o se disipara en forma de calor? ¿Y si hay alimentos que, ante una misma cantidad de calorías pueden hacer que Z sea una cantidad supervariable? Marco Llen

 

“El pan y otros agentes comestibles de enfermedad mental”

The coevolution between humans and grain brought on genetic changes in both parties, but did not render grain a more suitable food for us than it originally was (fuente)

La coevolución de humanos y cereales ha traído cambios genéticos en ambos lados, pero eso no ha hecho los cereales una comida más apropiada para nosotros de lo que originalmente era

Bread and Other Edible Agents of Mental Disease

Los autores de este artículo nos cuentan que desde hace mucho tiempo se sabe que los desórdenes mentales están asociados a patologías gastrointestinales, como por ejemplo inflamación en el intestino o en el estómago, y que existe una barrera intestinal que nos protege de bacterias, toxinas, etc.

An unhealthy gut may open up our body to harmful bacteria, toxins, and undigested pieces of food. In each of us, an intestinal wall whose surface could pave an entire studio apartment (Helander and Fändriks, 2014) faces the challenge of preventing this from happening, while letting water and nutrients through. This feat is accomplished via a sophisticated barrier, where the opening and closing of the junctions between the wall’s cells are adjusted flexibly

Un intestino enfermo puede abrir las puertas de nuestro cuerpo a bacterias dañinas, toxinas y trozos de comida no diferidos. En todos nosotros, una pared intestinal tan grande que podría usarse para decorar una habitación […] asume el desafío de evitar que esto suceda, al tiempo que deja que el agua y los nutrientes entren en el cuerpo. Esta hazaña se consigue gracias a una sofisticada barrera, en la que la apertura y cierre de las uniones de las paredes celulares se ajusta de forma flexible.

Hay una proteína, denominada zonulina, que abre esas barreras, por ejemplo para dejar pasar agua al intestino y expulsar así bacterias y microbios. Y, ¿qué tiene que ver eso con la harina de trigo? El gluten, al igual que la fructosa, incrementa la permeabilidad intestinal estimulando la liberación de zonulina, al tiempo que una dieta libre de gluten reduce ese efecto.

Some common spices […] and food components […] modulate gut permeability too, either increasing it (like fructose, widely used to sweeten commercial beverages) or decreasing it (like the flavonoid quercetin, found in onions and tea). Probably because it is mistaken for a microbial molecule […], gluten stimulates zonulin release and hence features prominently in the former group (Hollon et al., 2015). Ingestion of an inhibitor of zonulin prevents gluten from raising gut permeability, and a gluten-free diet reduces both zonulin levels and gut permeability […]. In all of us, zonulin increases the permeability not only of the intestinal wall, but also of other no less interesting barriers—notably the bloodbrain one

Algunas especias comunes […] y otros componentes alimentarios modulan la permeabilidad intestinal, ya sea aumentándola (como la fructosa, ampliamente usada para endulzar las bebidas comerciales) o disminuyéndola (como la quercetina flavonoide, que se encuentra en la cebolla y el té). Probablemente porque se confunde con una molécula microbiana, […] el gluten estimula la liberación de zonulina y, por tanto, ocupa un lugar prominente en el primer grupo […]. La ingestión de un inhibidor de la zonulina evita que el gluten aumente la permeabilidad intestinal y una dieta sin gluten reduce los niveles de zonulina y la permeabilidad intestinal. En todos nosotros, la zonulina aumenta la permeabilidad no sólo de la pared intestinal, sino también de otras barreras no menos interesantes -especialmente la hematoencefálica

¡Yo puedo tomar gluten, que no soy celíaco!

Puedes comer lo que tú quieras, obviamente, pero el gluten aumenta la permeabilidad intestinal en todas las personas (ver), no sólo en los celíacos. Y tampoco es sólo a los celíacos a los que la harina de trigo les aumenta la glucemia más que el azúcar (ver).

Y si es así, ¿cómo es posible que la harina sea la base de la “alimentación saludable” promovida por los “expertos” en nutrición? Exacto. Buena pregunta. ¿Cómo es posible?

After increasing gut permeability and with its help, gluten can make trouble if it happens to cross the outer layer of the intestinal wall and become the target of immune surveillance.

Tras incrementar la permeabilidad y con su ayuda, el gluten puede generar problemas si consigue atravesar la capa externa de la pared intestinal y convertirse en objetivo de la vigilancia inmune

Quiero resaltar el posible papel del gluten en detonar o agravar enfermedades autoinmunes, así que copio un fragmento de otro artículo:

A fast-growing number of diseases are recognized to involve alterations in intestinal permeability related to changes in TJ competency. These comprise autoimmune diseases, including T1D (107, 117, 149, 163), CD (45, 46, 51, 126), multiple sclerosis (124, 176, 184), and rheumatoid arthritis (52), in which intestinal TJs allow the passage of antigens from the intestinal milieau, challenging the immune system to produce an immune response that can target any organ or tissue in genetically predisposed individuals (1, 13, 57, 58, 70, 151). TJs are also involved in cancer development, infections, and allergies (32, 55, 57, 147). (fuente)

Cada vez es mayor el número de enfermedades en las que se creen implicadas alteraciones en la permeabilidad intestinal relacionadas con cambios en la competencia de las TJ [uniones estrechas]. Estas incluyen enfermedades autoinmunes, incluyendo diabetes T1 […], celiaquía […], esclerosis múltiple […] y artritis reumatoide […], en las que los TJ intestinales permiten el paso de antígenos desde el intestino, desafiando al sistema inmune para producir una respuesta inmune que puede dirigirse a cualquier órgano o tejido en individuos genéticamente predispuestos […]. Los TJ también están involucrados en el desarrollo del cáncer, infecciones y alergias

“Cada vez es mayor el número de enfermedades en las que se creen implicadas alteraciones en la permeabilidad intestinal…”

Y hecho ese inciso, volvemos al artículo de que habla de la relación entre gluten/trigo y enfermedades mentales:

Antibodies against gluten have been found much more often in schizophrenia and autism patients than in the general population or in controls, a result that has been replicated repeatedly

Anticuerpos contra el gluten se han encontrado de forma mucho más frecuente en pacientes autistas y esquizofrénicos que en sujetos control o en la población general, un resultado que se ha encontrado una y otra vez

Evidence that a diet devoid of wheat (and possibly of dairy as well, given the similarity between gluten and casein) can cure some patients with mental illness has been available for nearly 50 years.

La evidencia de que una dieta sin trigo (y posiblemente también sin lácteos, dada la similitud entre gluten y caseína) puede curar a algunos pacientes con enfermedad mental ha estado disponible desde hace cerca de 50 años.

¿No puedes dejar el pan?

Foods that contain exorphins, such as wheat and dairy products, have indeed a reputation for being rewarding and people find it extremely hard to give them up […] Arguably, foodstuffs whose digestion releases exorphins are preferred exactly because of their drug-like properties […] Ironically, the greater the potential benefit of a change in diet, the greater the resistance to it may be (Wadley and Martin, 1993). Grain’s exorphins can create addiction

Los alimentos que contienen exorfinas, como el trigo y los lácteos, tienen de hecho fama de ser recompensadores y que a la gente le cuesta mucho dejar de consumirlos […] se puede argumentar que los productos alimentarios que liberan exorfinas son preferidos precisamente por sus propiedades análogas a las drogas […] Irónicamente, cuanto mayor es el potencial beneficio de un cambio en la dieta, mayor puede ser la resistencia a hacerlo […]. Las exorfinas de los cereales pueden crear adicción

We have shown that in all of us the digestion of grain and dairy generates opioid-like compounds, and that these cause mental derangement if they make it to the brain

Hemos mostrado que en todos nosotros, la digestión de cereales y lácteos genera compuestos opioides y que estos causan trastornos mentales si llegan hasta el cerebro

La harina de trigo no es comida de humanos.

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Entrevista a Teresa

Teresa es mi cuñada. Acaba de perder peso haciendo dieta y como me parece interesante su experiencia, le he pedido que se deje entrevistar para el blog. Aclaro que no estoy promocionando lo que ella ha hecho para adelgazar, pues de hecho me parece innecesario recurrir a comidas en sobres, al menos si primero no se ha intentado con alimentos de verdad. Tema económico aparte. Pero como digo, es una entrevista a ella y son sus elecciones y sus respuestas. Por favor, no me preguntéis ni por el médico ni por la marca de sobres: yo no lo sé y no quiero preguntárselo, porque no quiero promocionar esta forma de adelgazar. Pese a ello, me parece interesante conocer su experiencia.

Me ha dicho que me dará fotos de “antes” y “después”, pero no creo que me las dé antes de septiembre. Si me las da, las publicaré en el blog.

Aviso de que la entrevista es larga.

NOTA: la mayoría de las preguntas las hago yo, pero algunas son realizadas por sus hermanas, presentes en la conversación.

— ¿Durante cuánto tiempo has hecho dieta?

El 17 de Septiembre del año pasado empecé.

— ¿Y cuándo acabaste?

No considero que haya acabado.

— Cuéntame por encima en qué ha consistido tu dieta

— Cuando empecé la dieta mi peso era de 105 kg, mido 173 cm y tengo 39 años. Un día llamo a una clínica para hacerme un tratamiento estético. Los del tratamiento estético me dicen que no lo hacen si no paso primero consulta con un médico. El médico me recibe y me pregunta, porque ese tratamiento, que se llama LPG, yo ya lo había hecho. Me dice que él considera que no necesito hacer LPG, que lo que tengo que hacer es perder peso. Me dice que necesito perder cerca de 30 kg. Y me dice que hay dos formas: la dieta de toda la vida, en la cual se pesan las cosas y se restringen determinados alimentos, o una dieta en la cual pues comes la comida de una marca determinada. Es más rápido, se entra en cetosis, y, a partir de ahí, la pérdida del primer mes él me orienta que van a ser 10 kg y a partir de ahí 1 kg semanal, o algo así.

Lo hablo en casa. La dieta es costosa, pero valoramos la opción de cogerla. Empiezo un viernes y él me advierte que durante dos días me voy a encontrar mareada, que es el tiempo que yo voy a entrar en cetosis.

— ¿Qué es cetosis?

— Pues que realmente mi cuerpo no ingiere hidratos.

Tengo que hacer 5 comidas y esas comidas durante el primer mes son comidas de esa marca.

— De sobres

— Sí. Entonces, durante ese mes yo no bajo 10 kilos, yo bajo 8, porque en la comida y en la cena puedo tomar verduras. Hay unas verduras que están restringidas, como pueden ser las cebollas y tomates. Todo lo que sea verde sin problemas, pero el resto tienen que ser pesados. Durante el primer mes tomo mucha cebolla. Porque me gusta la cebolla. Y realmente no bajo lo esperado. Ah, y espárragos.

— ¡Son verdes!

Sí, pero todo lo que tenga que ver con el suelo… él me dice que como regla mnemotécnica, todo lo que tenga que ver con el suelo tengo que pesarlo. Eso son 200 g al día máximo. Si tomo espárragos no puedo tomar tomates. Él me dice que retengo más líquidos con esas verduras. A partir de ese momento yo ya empiezo a hacer mejor la dieta y empiezo a perder un kg a la semana. El primer mes 8 kg y a partir de ahí 4, 3, 3.5 kg. Llega navidades, sigo perdiendo peso. Soy la única paciente que él me reconoce que ha perdido peso en navidades. En navidades por ejemplo no hice tanto caso del peso de las comidas, porque a partir del primer mes, ya el mes siguiente en la comida podía comer proteínas, o bien carne o bien pescado. Al mes siguiente ya era tanto tanto en la comida como en la cena que podía tomar proteína. Pesadas. A mediodía me hacía una ensalada y por la noche siempre tomaba verdura hecha, o bien una parrillada de verduras o col o brócoli al vapor.

A partir de ahí, la verdad es que el resto de meses ha sido lo mismo. Es decir, en la comida me hacía la ensalada y, por ejemplo, he tomado mucho salmón. Me resultaba cómodo para la ensalada hacerla con salmón.

— ¿Salmón ahumado?

— Sí. Y, si no, pues me llevaba el pollo de casa hecho a la plancha, porque como como en el trabajo me tengo que llevar la comida hecha. Y la cena sí que me la hacía en el momento: me hacía algo de carne o de pescado. Y prácticamente así hasta el final.

— ¿Al principio tomabas más sobres y luego poco a poco menos sobres y más comida?

— Realmente no, a partir del segundo mes hacía la comida de proteínas “libres” de carne o pescado en la comida y en la cena, y el desayuno, la merienda y la cena siempre han sido sobres, hasta hace muy poquito tiempo. Por ejemplo, en el mes de mayo pasamos a la fase 4, por decirlo de alguna forma. En la fase 4 se podían introducir hidratos. A mí me gusta mucho el pan e introduje el pan integral, pero más a lo mejor de lo que… ¡Y la fruta! En toda la dieta no he tomado fruta. Durante ese mes tomé muchas fresas. Después de cenar tomaba fresas. Después de almorzar tomaba fresas. Al final la conclusión de ese mes es que engordé. En ese mes de “medio vuelta a la normalidad” engordé. Entonces me dijo, “si tienes que tomar fruta, tómate dos piezas de fruta al día, pero tómatelas antes de la comida, en desayuno y almuerzo. En el resto del día no hagas más ingesta de hidratos. Si tienes que tomar pan, que sea en ese periodo”.

En mayo empiezo a correr algo. Empiezo a hacer más ejercicio aeróbico. Pero bueno, la primera fase era andar.

— ¿Antes nada?

— Antes nada. Antes iba en bici a trabajar. Pero, “significativamente”, nada. Es en mayo cuando empiezo a correr. Empezar a correr es que una semana andaba dos minutos y corría uno. Ahora corro 45 minutos.

Ese mes de junio restrinjo más la fruta e incorporo jamón serrano a mi vida. Ahora desayuno café con hielo, que lo he tomado mucho durante toda la dieta. Mucho café con hielo con sacarina. He introducido también zumo de limón. En casi todas las comidas bebo agua con limón. Las dos piezas de fruta me las tomo por la mañana y almuerzo jamón serrano sin pan. Y en algún momento, en algún día puntual, compro pan integral. Un pedacín de “na”.

He comido mucho fuet. Me apetecía más que tomarme un sobre de ellos. Si quería picar algo, era fuet. Llegaba a casa y hasta la hora de la cena, lo que tomaba era fuet. El fuet y yo somos uno. Y no echo de menos los dulces o la leche. Lo único que echo de menos es el pan. Intento no comer pan todos los días, intento comer pan integral, intento controlar la cantidad de pan. Pero no echo de menos comer pasta. No echo de menos el dulce en general.

Ese mes que corrí más y que hice eso, perdí 3 kg y medio, y ya no tomaba ningún sobre de ellos. En ese mes, 3 kg y medio.

— ¿Pero pasando hambre en algún momento?

— No, no he pasado hambre nunca.

— ¿Y has perdido cuántos kilos?

— Empecé con 105 y ahora mismo estoy en 73.5 [es decir, 31.5 kg]

— Y te quedan por perder…

— Objetivo mío, 70 kg. Objetivo “visual”, he pasado de una 48 a una 38, literalmente. El otro día fui a comprarme unos pantalones, porque iba en moto y llevaba minifalda, y me dicen “¿talla 38?, y yo “vale”. ¡Talla 38!

— ¿Y te reconocieron?

— No. Yo le dije: “antes te compraba 48’s”. Y me preguntó si me había operado. Le dije que no, que no me había operado.

Pero también es cierto que he reducido mucho volumen. O sea, la dieta sobre todo lo que yo he notado es que he perdido volumen. El otro día, por ejemplo, fui a ver a una amiga. Me acerqué al cristal de su establecimiento, y me mira y baja los ojos. Volvió a levantar la mirada. Cuando me abrió me dijo “no eras tú, vi a una mujer más bajita en comparación contigo”. Pensó que era una clienta y como eran las 3 menos cinco, pues no iba a atenderme. Un montón de clientes y compañeros me dicen que parezco otra persona.

— Me dijiste que, al ver tu transformación, varios compañeros de trabajo se habían apuntado a tu dieta

Tengo, fehacientemente, dos compañeros de trabajo, el amigo de A [su marido], no, tres compañeros de trabajo y el amigo de mi marido.

— El médico ha conseguido cuatro clientes gracias a ti

— Sí.

— Han ido al mismo médico

— Sí

— Eres la típica de las revistas, de “antes” y “después”.

— Sí, sí. Todo el mundo me pregunta qué he hecho, y yo contesto que hacer la dieta bien. Una de mis compañeras de trabajo me dice “es de que yo de vez en cuando me tomo una chuchería”. Y contesto que eso no se puede hacer. Aquí lo más importante es que no te lo saltes, porque como te lo saltes es tiempo perdido.

— Dices que eso es lo más importante, pero tú habías intentado adelgazar antes…

— Yo en otra ocasión había perdido 20 kg.

— Y los recuperaste

— Y los recuperé. Eso fue hace 10 años.

— Hace 10 años ya tenías problemas de peso. ¿Cuántos años has estado con exceso de peso?

— Cuando bajé de peso la primera vez pasé de 95 a unos 70. Cuando me quedé embarazada la última vez, yo pesaba 86 kg. Eso fue hace 7 años. Tras dar a luz me quedé bien, pero un año después, o sea hace seis años, es cuando empiezo a coger mucho más peso. El techo lo he cogido esta última vez.

— Cuando te casaste la primera vez, ¿cuánto pesabas?

— 65 kg

— ¿Qué edad tenías?

— 24

— ¿Tuviste que adelgazar para llegar a ese peso?

— No. No busqué ese peso para la boda. Era mi peso.

— ¿Algún problema que quieras contarme?

— Me he quedado sin pechos. Ahora tengo mucha piel para poco pecho.

— O sea que tienes exceso de piel

— Del resto del cuerpo estoy perfecta. En el resto del cuerpo yo no considero que me haya quedado mal [nos muestra el abdomen a los presentes]

— Pero sí que se te nota la barriga

— Vale, pero por un embarazo, y porque tengo dos cesáreas aquí. No me veo mal. Pero si me véis los pechos…

Yo he gastado una 115 copa D. Ahora de contorno puede que me entre una 90-95, pero es que de copa… si llego a la C será de milagro. Lo peor de todo es que es mucho pellejo ahora mismo.

— ¿Y qué te ha dicho el médico sobre eso?

— Lo que estoy leyendo es ejercicio…

— Pero, ¿por qué no le preguntas a él?

— Porque es cirujano plástico

— ¿El médico que te ha llevado la dieta es cirujano plástico?

— Es una clínica de estética. En alguna ocasión le he preguntado y la respuesta fue “cortamos por aquí…” y yo “vale, vale, ya lo tengo claro”.

El pecho, yo lo que he leído es que trabajando la musculatura inferior algo mejoraré, pero que en ningún caso volveré a estar con la copa que tenía antes. La copa es el volumen del pecho, el contorno es el volumen del cuerpo. Es lo que peor llevo, pero es porque siempre he tenido mucho pecho.

— ¿Y a partir de ahora?

— Estoy muy obesionada. Me preocupo y me ocupo. El médico me ha dicho que me relaje, que este verano si me quiero tomar un helado que me lo tome, pero que lo importante viene a partir de ahora. No tengo que incurrir en los mismos errores. No se pueden comer las cosas porque sí.

Mi marido también está muy preocupado por el peso. Él también hace dieta cetogénica o hiperproteica.

— Por su cuenta

— Por su cuenta. Entonces, comer en casa es muy fácil. En casa prácticamente no cocino pasta. Arroz muy puntualmente. Comemos ya muy así, muy de verduras…

— Verdura, carne y pescado

— Sí. Estamos muy acostumbrados a comer así.

— ¿Ha perdido peso él?

— A ha perdido 13 kg.

— ¿Y ahora está bien de peso?

— Sí

— ¿Lo ha mantenido durante un tiempo o lo acaba de perder?

— Lo ha mantenido durante dos años y medio, o tres años. Tiene 50 años. Corre hora y media, va al gimnasio, hace pesas.

— Cuando tenía exceso de peso, ¿también hacía ejercicio?

— Sí, pero no lo podía hacer tan bien. Eso tú te lo notas cuando sales a correr.

— Tú sufres de fibromialgia. ¿Te ha cambiado la medicación al adelgazar?

— No

— ¿Porque no has querido reducir?

— Es que no me encuentro bien. Ha habido días en los que por estar mi marido fuera me ha puesto los parches de morfina mi madre en lugar de mi marido, y no me los ha puesto bien, me he tenido que ir del trabajo. Sigo mal de la fibromialgia.

En general, no tiene nada que ver cómo estoy ahora con cómo estaba antes. Estoy muy contenta. No es una cuestión estética. A veces mis padres me dicen que pare de hacer cosas, pero no lo necesito. Esta mañana, por ejemplo, me he despertado a las 2 AM y no me he vuelto a dormir, a las 8 AM me iba a hacer ejercicio con mi marido, luego he fregado todo el suelo del piso, he planchado todas las camisas de mi marido, no he descansado y estoy bien. Y he comido una manzana y una pera, mi café, almendras y avellanas, no he almorzado, porque no he almorzado, y de la paella me he puesto casi toda la verdura y casi nada de arroz y pollo. Ni tengo hambre, ni me siento desfallecida, ni me encuentro mal.

— O sea que estás contenta, no piensas cambiar la forma de comer y con propósito de mantenerte

— Mi objetivo es perder un poco más, pero no me preocupa perderlo en tres meses. Sobre todo lo que quiero es estar bien. Es que me encuentro muy bien, comparativamente hablando. Mi marido me dice que antes estaba “muerta” y que ahora sigo su ritmo y él es una persona muy activa. Por ejemplo, ahora me puedo llevar a mis sobrinos a jugar al pádel, y les doy cañita yo. Todos los días intento hacer algo de actividad física, cosa que antes ni podía plantearme. Ahora mismo, cansarme es muy difícil.

— Estás hablando de los últimos tres meses

— Sí

— Y si tan bien estás, ¿cómo es que no adelgazaste antes? ¿Por qué la vez anterior recuperaste el peso si te encontrabas así de bien?

— La otra vez no estaba así

— No te encontrabas tan bien

— Yo la otra vez no hice ejercicio físico

— ¿Y pasaste hambre?

— La otra vez fue una dieta normal y pasé hambre. Fue una dieta restrictiva, no tiene nada que ver.

— ¿Por qué crees que engordaste?

— Porque comía mucho. No es una cuestión de dulces o no dulces. Yo no era de las que se hinchaba a chocolate. A mí el chocolate no me gusta especialmente. Comía mucho. Al final, si ingieres 2000 kcal y gastas 1000, la diferencia tiene que quedarse en algún sitio. Ahora lo que noto es que también me muevo. Antes tomaba mucha coca-cola

— ¿Con azúcar?

— No, siempre light. Pero tomaba mucha coca-cola. En el almuerzo coca-cola, en la comida coca-cola, en la merienda coca-cola y en la cena coca-cola.

— Ahora nada

— Nada.

— ¿Antes había cosas que te atraían y que querías comer y ahora ya no te atraen tanto?

— No me atraen nada.

— Pero antes sí

— Sí

— O sea que algo ha cambiado que hace que ya no sientas necesidad de tomar ciertas cosas

— Sí, sí, sí. A lo mejor había una especie de dependencia alimentaria

— Una especie de adicción y has pasado el mono y ya está

— No te digo que un día no me tome una coca-cola, pero no es a diario en todas las comidas

Ahora me exprimo dos limones, los pongo con hielo y me lo tomo muy a gusto. Y café. No me gusta, pero lo tomo muy aguado.

— ¿Con qué frecuencia ibas al médico?

— Cada 3 ó 4 semanas

— ¿El resto de pacientes que tú conoces consiguen resultados?

— Se lo empiezo a notar

— Pero no son tan estrictos como tú

— No. Cuando lo hablé con mi marido una de las cosas en que estábamos de acuerdo es que si nos gastábamos el dinero en esto, era también para concienciarnos de que había que cambiar a comer de otra forma. Ya en casa nuestros hijos comen de otra forma

— ¿Menos McDonalds?

Menos McDonalds. A lo mejor cada dos semanas sí vamos a McDonalds, pero el resto de comidas comen bien.

— ¿Han protestado por el cambio de hábitos?

— No. Es que la comida está buena. Unas judías con jamón serrrano, si lo sofríes con cebolla, está muy bueno. No es un hervidito. Los niños ahora comen muy bien.

— ¿Tienes que seguir yendo al médico?

— Yo le he pedido seguir durante un año. Él dice que este primer año es muy importante, que el cuerpo tiene efecto memoria y quiere recuperar el peso. Yo creo que estaré un año más.

Edit: ver fotos de “antes” y “después”