“Un relato alternativo del sobrepeso y la obesidad”

Miguel Franco, autor de “El Amor No es Suficiente“, ha creado un vídeo explicando una de las ideas principales de un artículo reciente de este blog. Creo que es muy de agradecer el tiempo que ha dedicado Miguel a grabar el vídeo y me parece que sus explicaciones son impecables. Como mínimo, como dice en la parte final, es una posibilidad que lo que nos ha llevado al problema actual de alarmante prevalencia de la obesidad no sea cuánto hemos comido —una idea deducida erróneamente de una tautología—, sino la presencia en nuestra dieta de “productos comestibles” que han sido introducidos en nuestra alimentación de forma irreflexiva. Quizá ha llegado el momento de cuestionar qué estamos comiendo y bebiendo.

Sólo son 10 minutos y vale la pena verlo:

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“Cuándo debemos llamar charlatán a un charlatán”

Ése es el título de un artículo de la web “Science Based Medicine”: “Cuándo debemos llamar charlatán a un charlatán”. Algunos extractos del artículo o de los comentarios en él recogidos:

I think the most dangerous ones are doctors like Andrew Weil who combine good scientific medicine with nonsense in such a way that patients can’t tell the differenceHarriet Hall

Creo que los más peligrosos son los médicos como Andrew Weil que combinan buena medicina científica con tonterías de tal manera que los pacientes no pueden detectar la diferencia

Regarding who does more harm, true believers or con artists, I would not be so quick to conclude it’s the true believers. Think of Kevin Trudeau. Perhaps con artists are much more crafty and deliberate in what they do.

Regarding the distinction, while I think there are pure con artists out there, I think things are much more fuzzy at the other end of the spectrum. I think most true believers are guilty of overstating claims, sloppy thinking, and accepting BS because it fits their belief. They rationalize their cons, but there is still some con in the mix. Steven Novella

Con respecto a quién hace más daño, si verdaderos creyentes o estafadores, yo no sería tan rápido concluir que son los verdaderos creyentes. Piensa en Kevin Trudeau. Quizá los estafadores son mucho más astutos y deliberados en lo que hacen.

En cuanto a la distinción, aunque creo que hay estafadores puros por ahí, creo que las cosas son mucho más difusas en el otro extremo del espectro. Creo que la mayoría de los verdaderos creyentes son culpables de exagerar afirmaciones, pensamientos descuidados, y aceptar charlatanería porque encaja con su creencia. Racionalizan sus engaños, pero todavía hay algo de estafa en la mezcla.

We are all affected by the tension between wanting to call a spade a spade and respecting our cultural need to be polite […] please don’t be offended by the legitimate exasperation of writers who have suffered through decades of observing swindlers swindle (Val Jones en Science Based Medicine)

Todos estamos influenciados por la tensión entre querer llamar pala a una pala y respetar nuestra necesidad cultural de ser corteses […] por favor no te ofendas por la legítima exasperación de escritores que han sufrido durante décadas por observar estafar a los estafadores 

¿Y cómo saben que no son ellos los charlatanes? ¿Y cómo saben que sus “exasperaciones” son realmente “legítimas”?

Voy a comentar un texto de Steven Novella, uno de los autores de la mencionada web. Este señor es médico (neurólogo) y pertenece a los autodenominados “escépticos”.

Copio dos extractos de este artículo de Novella, y, aunque no los traduzco, los analizo a continuación:

In the “diet wars” the first law of thermodynamics has been thrown around a lot. Up to now I have been aware of two camps defending their position with thermodynamic arguments. The first (and the one that I find most compelling) is the calorie in vs calorie out camp, that argues that the laws of thermodynamics apply to people too. This means that weight management must be a function of calories in (the total calories consumed by a person) – calories out (the total caloric expenditure, including metabolic processes, waste heat, exercise, and others). Thermodynamics must be obeyed and so if one wishes to lose weight they must burn more calories than they consume.

The second camp are the defenders of special weight-loss diets who claim that the type of calories one consumes significantly affects weight loss. They reject the “calorie is a calorie” mantra, and instead preach about the evils of carbs, or fats, or glycemic index. They argue that all calories are not equal because some calories are more efficient than others – they require less energy to metabolize. If you want to lose weight you want to consume inefficient calories (i.e. – more of the energy from these calorie sources is wasted as heat, or they require greater overall metabolic activity, so less is available for muscles and other uses). Therefore, they argue, thermodynamics (when efficiency is considered) favors manipulating macronutrients (protein, carbohydrates, and fats) for weight loss.

El fragmento me parece ilustrativo del bajísimo nivel intelectual que tiene, en general, la defensa de la teoría CICO (Calorías que Entran, Calorías que Salen). Fijémonos en cómo Steven Novella afirma:

  1. Que los defensores de la teoría CICO son los que creen que la primera ley de la termodinámica también es aplicable en personas (¡guau!)
  2. Que, por tanto, el control del peso corporal tiene que ser función de las calorías que entran y las calorías que salen (¡doble guau!)
  3. Que si alguien quiere perder peso, esas personas tienen que quemar más calorías de las que consumen (¡triple guau!)

Enseguida analizo los puntos anteriores, pero antes destaco algo que me parece revelador: Novella enmarca las críticas a la teoría CICO en un problema de energía. Dice concretamente que los críticos a esa teoría hablan de “distinta eficiencia energética”. Este señor no se entera de nada, lo que no le impide dar lecciones. Si alguien afirma que para desarrollar la musculatura hay que “comer más de lo que se gasta”, ni esa persona está defendiendo que “la primera ley de la termodinámica también es aplicable en personas”, ni los críticos de esa idea estaríamos argumentando que “no todas las ‘calorías’ son igual de eficientes haciendo crecer los músculos”. El crecimiento de un tejido vivo no es un problema de energía y los que decimos que la teoría del balance energético es pseudociencia no estamos argumentando que unas calorías son más eficientes que otras. Ni aumentando el tejido adiposo ni aumentando el tejido muscular.

1. “Los defensores de la teoría CICO son los que creen que la primera ley de la termodinámica también es aplicable en personas”

Ni de casualidad: la teoría CICO es patética charlatanería, pero la primera ley de la termodinámica es aplicable también en los seres vivos. Lo he explicado una y otra vez en el blog. Los defensores de la teoría CICO que creen estar defendiendo una ley de la física sencillamente no se enteran de qué va el asunto ni aunque se lo expliquen.

Diez entradas del blog en las que explico que no son lo mismo: ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver

2. “Por tanto, el control del peso corporal tiene que ser función de las calorías que entran y las calorías que salen”

El argumento es que “puesto que la primera ley de la termodinámica es aplicable también en el caso de la hipertrofia muscular, el crecimiento del músculo tiene que ser función de las calorías que entran y las calorías que salen“. ¿Qué significa eso, que para hacer crecer la musculatura lo que en última instancia hay que controlar es cuánto comes y cuánto ejercicio haces?

¿Es comer más y moverse menos el camino señalado por las leyes de la física para desarrollar el músculo? (ver,ver,ver)

La pseudociencia del balance energético (o teoría CICO) se basa en jugar con las palabras hasta llegar a conclusiones que son falaces (ver,ver). Parte del engaño es jugar con términos ambiguos que tienen dobles interpretaciones, sin aclarar en qué momento se emplea un significado u otro. ¿Qué significa que el peso corporal es “función de” las calorías? Esto es típico de las pseudociencias, pues en la ambigüedad suele radicar el engaño. Lo analizo en el siguiente apartado.

“Si alguien quiere perder peso, ellos tienen que quemar más calorías de las que consumen”

Nótese cómo los defensores de la teoría CICO a veces hablan de “perder peso” pero otras veces de “perder grasa”. No se puede hablar de “perder grasa”, pues están aplicando la primera ley de la termodinámica al nivel de todo el cuerpo, no en el tejido adiposo (ver), pero hablando de “perder peso” están dejando a la vista una parte de cómo funciona el fraude: ¿qué dicen las leyes de la física que tengo que hacer para ganar musculatura? Puesto que si gano musculatura ganaré peso, tengo que consumir más calorías de las que gasto, ¿no?

Hecho el inciso anterior, fijémonos en cómo el engaño se basa en el uso de un verbo de definición ambigua: tienen“. Se introduce en la oración con un sentido, pero se da a entender otro. Y en el mismo sentido también hay un “ellos” que refuerza el sentido fraudulento de “tienen”, que es el segundo de los dos que expongo a continuación:

  1. Tiene que” significa que obligatoriamente en su cuerpo sucederá lo que se dice en la oración subordinada
  2. Tiene que” significa que la oración subordinada describe lo que la persona tiene que hacer para adelgazar

El primer significado hace la frase carente de interés, el segundo la hace un fraude intelectual. Para que tu musculatura crezca “tienes” que consumir más calorías de las que quemas. No sólo es inútil, ¡es falso! (ver,ver) Incorrecto e inútil como descripción del resultado desde el punto de vista de la conservación de la energía, pues hay otras formas de energía acumuladas en el cuerpo, y estúpido y falaz si se interpreta como las instrucciones que hay que seguir para desarrollar la musculatura (ver). Insisto en que tampoco es correcto en el primer caso, pues la aplicación de la primera ley de la termodinámica en todo el cuerpo no permite NUNCA particularizar el resultado para un tejido concreto (ver).

En fin, si Novella tenía razón en su afirmación de que “racionalizan sus engaños, pero todavía hay algo de estafa en la mezcla, eso le deja en muy mal lugar, pues es reconocer que, de alguna forma, es consciente de lo que está haciendo. Yo no creo que sea consciente de estar difundiendo dañina charlatanería como si fuera ciencia.

Catetos atrapados en una tautología (III)

Es imposible alcanzar la zanahoria si tu velocidad no es, en término medio, superior a la velocidad de la zanahoria. Por tanto, alcanzar la zanahoria es función de nuestra velocidad y de la velocidad de la zanahoria. Se deduce que si quieres alcanzar la zanahoria, puedes:

  1. aumentar tu velocidad,
  2. reducir la velocidad de la zanahoria, o
  3. una combinación de ambas medidas.

El único secreto es que no hay secreto:

No puede fallar y no hay lugar para las excusas: las matemáticas nos dan una solución obvia a este problema. Sabes lo que tienes que hacer y si con estas directrices no alzanzas la zanahoria es porque no corres suficientemente rápido. Cualquier solución que no esté basada en correr más que la zanahoria implica que leyes impepinables de la física no se cumplen en esta situación. Y sí se cumplen.

NOTA: reto a cualquiera a que me demuestre que se puede coger la zanahoria sin tener más velocidad media que ésta…

Leer más:

Muchas más calorías –> ningún cambio en la grasa corporal (en humanos)

Excess FOOD is stores [sic] as fat–period. It doesn’t matter whether it’s excess carbs, fat, or protein.

El exceso de comida se almacena como grasa. Punto. No importa si son carbohidratos, grasa o proteína en exceso.

Todos sabemos que lo único importante para perder peso es comer menos calorías de las que gastamos

Esencialmente, eso es lo que nos dice la pseudocientífica teoría del balance energético, que engordamos porque comemos en “exceso”, que nuestro peso corporal viene determinado por el total de calorías ingeridas (ver,ver,ver,ver) y que “comer menos de lo que se gasta” es lo único importante para adelgazar. Es la charlatanería derivada del tautológico “exceso”, que para colmo es una tautología errónea (ver). Burrada al cuadrado.

A High Protein Diet Has No Harmful Effects: A One-Year Crossover Study in Resistance-Trained Males

Experimento en el que los mismos participantes siguen dos dietas diferentes, primero una y luego la otra, en un orden establecido por azar. Una de las dietas es más baja en proteína y se sigue durante dos meses, la otra es más alta en proteína y se sigue durante cuatro meses. La principal diferencia entre ambas dietas era la cantidad de proteína, que tuvo asociada una diferencia en la cantidad de calorías ingeridas.

No hubo diferencias en la cantidad de grasa corporal de los participantes al finalizar ambos periodos dietarios, “a pesar” de claras diferencias en la ingesta energética:

despite the total increase in energy intake during the high protein phase, subjects did not experience an increase in fat mass

a pesar del incremento total en la ingesta energética durante la fase de alta proteína, los participantes no experimentaron un incremento en la masa grasa

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Sin diferencias en la grasa corporal:

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¡Habrán transformado la energía extra en músculo!

400 kcal/d de diferencia entre dietas durante cuatro meses son 48000 kcal. Teniendo en cuenta que un kilo de magro de cerdo son 1560 kcal y que la diferencia en masa no grasa entre dietas no llega a los 0.6 kg, estaríamos hablando de unas 1000 kcal almacenadas como músculo. Yo diría que esas 48000 kcal no han ido a parar a más músculo.

La tabla anterior muestra que no hubo diferencias significativas entre periodos dietarios en la cantidad de peso levantado cada semana.

the high protein group lost more fat mass compared to the normal protein group in spite of the fact that they consumed on average ∼400 kcals more per day over the treatment period.

Y pierden más grasa corporal consumiendo más calorías. Es como para reflexionar…

The effects of consuming a high protein diet (4.4 g/kg/d) on body composition in resistance-trained individuals

Dos grupos de participantes. Uno sigue una dieta normal en proteína (grupo control) mientras que otro (alto en proteína) consume más o menos el doble de proteína. Sin diferencias apreciables entre los dos grupos en el resto de macronutrientes:

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Como se aprecia en la tabla anterior, un grupo consume 800 kcal/d más que el otro.

This is the first investigation in resistance-trained individuals which demonstrates that a hypercaloric high protein diet does not contribute to a fat mass gain

Ésta es la primera investigación en individuos entrenados en resistencia que demuestra que una dieta hipercalórica alta en proteína no contribuye a ganar grasa corporal

¡Consumir calorías extra no contribuye a ganar grasa corporal! ¡Glups! ¿Qué significa entonces hipercalórica? ¿Qué significa entonces “extra”? Bueno Houston, hemos tenido un problema aquí con el tautológico “exceso”: hay exceso pero no hay exceso (ver,ver).

En comparación con el grupo control, el grupo HP redujo 0.5 kg más la grasa corporal, consumiendo 800 kcal/d “extra”:

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8 semanas con 800 kcal/día más que el otro grupo son 44800 kcal de diferencia. Ganaron 600 g de masa no grasa más que el otro grupo, pero perdieron 0.5 kg de masa grasa que tiene más calorías por gramo. O en otras palabras, perdieron energía acumulada a pesar de consumir muchísimas más calorías.

Nótese que ambos grupos recibieron instrucciones de no alterar sus rutinas de entrenamiento:

The CON group was instructed to maintain the same training and dietary habits over the course of the 8 week study. The HP group was instructed to consume 4.4 grams of protein per kg body weight daily. They were also instructed to maintain the same training and dietary habits (e.g. maintain the same fat and carbohydrate intake).

Los autores encontraron al realizar una revisión de experimentos análogos, que si la diferencia entre grupos es a base de mayor ingesta de carbohidratos, sí existe mayor ganancia de grasa corporal en el grupo que más comida ingiere.

It is therefore not surprising that eight weeks of overfeeding on food that is largely comprised of carbohydrate would result in a fat mass gain. This is in agreement with other studies

Cuidadín con las supuestas demostraciones de que se engorda por un “exceso calórico” (ver,ver).

Nota: hay cientos de estudios en animales que demuestran que engordar/adelgazar no es una cuestión de más o menos calorías (ver). No tiene sentido suponer que cuando esos mismos resultados se dan en humanos los datos de los experimentos tienen que ser erróneos. Cuando nuestras creencias van en contra de la evidencia científica, en animales y en humanos, no son los estudios los que se equivocan. 

Nota: puede que el resultado que hemos visto en ambos estudios esté relacionado con el hecho de que en ambos casos los participantes eran activos físicamente. Este hecho no altera las conclusiones sobre el fraude que es la teoría del balance energético, pues hubo un claro aumento de la ingesta energética sin cambios en la actividad física, pero creo posible que en personas no habituadas a hacer ejercicio físico el resultado hubiese sido diferente. 

Nota: estos resultados nada tienen que ver con el efecto termogénico de la proteína, penúltimo engaño procedente de los contadores de calorías.

Leer más:

Adelanto de lo que viene en el blog

La siguiente entrada que tengo previsto publicar es una reseña sobre dos experimentos científicos en los que los participantes consumen decenas de miles de kcal “extra” (¡ja!) y no acumulan nada de grasa corporal. Son experimentos en humanos.

Y a continuación vendrá la entrada más larga que he publicado en el blog hasta el momento (y creo que es una de las más interesantes). Se titulará “La fisiología de engordar” y la he dividido en nueve entregas para que sea algo más manejable. Gracias de antemano a los que empleáis vuestro valioso tiempo en leer las cosas que escribo, especialmente si son tan largas.

Este largo artículo girará alrededor de la idea que expongo a continuación.

El fraude de la teoría del balance energético es, esencialmente, inventar con juegos de palabras una causalidad para el proceso de engordar y pretender que esa causalidad deriva legítimamente de la primera ley de la termodinámica (ver). Entre todas las falacias que son la base de esa pseudociencia, hay una muy clara: se usa el lenguaje para tratar un resultado (el gasto energético) como si fuera un dato conocido a priori, y con esa maniobra se llega a la fraudulenta conclusión de que la cantidad de grasa que acumulamos cada día viene determinada por las calorías ingeridas o que el proceso de engordar es un problema de energía. Sería el esquema que muestro en la parte izquierda de la figura: esta teoría plantea que, cuando comemos, una cierta parte de la comida ingerida es en primer lugar usada por nuestros órganos/tejidos (el gasto energético) y lo que sobra se almacena en nuestro tejido adiposo, “pues no puede desaparecer sin más”. Según esta teoría, si comes más almacenarás más y engordar/adelgazar son en última instancia una cuestión de controlar la ingesta energética y el gasto energético.

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Pero, como decía, ese comportamiento del cuerpo humano se ha inventado jugando con las palabras ¡e ignorando la fisiología! El comportamiento de nuestro cuerpo puede ser diferente de lo que esa teoría asume —tramposamente— como obvio. Por ejemplo, tras una comida nuestro tejido adiposo puede almacenar una cierta cantidad de grasa en función tanto de los cambios hormonales producidos por esa comida como de la cantidad de sustratos (ácidos grasos libres y triglicéridos en lipoproteínas) que hay en ese momento en sangre. Lo que no quede retenido en el tejido adiposo en las 2-3 horas posteriores a la comida será gestionado por el resto de órganos/tejidos. Sería lo que está representado en la parte derecha de la figura anterior.

Frente al enfoque “energético” que concluye —fraudulentamente— que engordar es en última instancia una cuestión de calorías, la realidad puede ser otra, como por ejemplo la segunda posibilidad que estoy describiendo, la cual nos llevaría a pensar que la calidad de lo que comemos y la salud son determinantes a la hora de engordar/adelgazar. Partiendo de esta segunda posibilidad buscaríamos crear las condiciones adecuadas para que nuestro tejido adiposo no se viese inclinado a almacenar grasa y para que nuestros órganos/tejidos gestionasen correctamente lo que el tejido adiposo no almacena tras la comida.

Puede que ninguna de las dos posibilidades que contrapongo sea totalmente correcta. Las cuestiones serían más bien a) cuál se parece más a la realidad y b) qué forma de pensar nos va a proporcionar más salud y mejor control de nuestro peso corporal. Pero para poder plantear estas importantes cuestiones es imprescindible dar un paso previo: entender que la “teoría del balance energético” no es una ley inviolable: es sólo una hipótesis basada en errores de razonamiento y juegos de palabras.

 

Pseudociencia del balance energético: definición, origen y consecuencias

el peso corporal es una cuestión de balance energético

No, no lo es. O al menos no necesariamente lo es . Intento explicarlo, una vez más (ver,ver), tratando de centrarme en los conceptos más básicos.

Primera Ley de la Termodinámica

La energía no puede ni crearse ni destruirse, tiene que conservarse. Y esto también es aplicable en un ser vivo.

Nadie niega en este blog el cumplimiento de esta ley.

Imaginemos que yo planteo que

el crecimiento del músculo viene determinado por la diferencia entre lo que ingiero y lo que gasto, de tal forma que si un día consumo 2500 kcal y gasto 2400 kcal, mi músculo va a crecer el equivalente a 100 kcal.

Todos sabemos que el planteamiento anterior es erróneo. De hecho, sabemos que aumentar el gasto energético con más actividad física en el gimnasio va a producir aumento de la masa muscular, pero según el planteamiento anterior aumentar el gasto energético debería reducir la cantidad de energía acumulada, no aumentarla.

En definitiva, si tenemos una ley de la física que es inviolable, es evidente que una teoría errónea no puede derivar legítimamente de esa ley de la física. Esa teoría, por tanto, no puede ser llamada “primera ley de la termodinámica”, porque es algo distinto que no se deduce de ella.

Teoría del balance energético

Esta teoría está basada en los siguientes postulados:

  • Engordamos porque comemos más de la cuenta (o por encima de nuestras necesidades energéticas)
  • Cualquier método que sirva para adelgazar tiene que estar basado en comer menos de lo que se gasta
  • (A igualdad de proteína) si un día consumo X kcal, el resultado en la grasa/peso corporal va a ser el mismo independientemente de la composición de la comida
  • Tu gasto energético depende únicamente de tu composición corporal y niveles de actividad física, variando algo con el efecto termogénico de la proteína
  • Si algo nos engorda lo hace aumentando nuestra ingesta o reduciendo nuestro gasto energético

Basta con intentar aplicar estas mismas ideas al crecimiento del tejido muscular para entender que estas ideas no son incuestionables, como sería el caso si realmente fueran un corolario legítimo de una ley universal e inviolable (que, nos guste o no, es igual de aplicable en el músculo que en la grasa corporal).

¿Cómo se llama este paradigma? El nombre no se lo he puesto yo: esta teoría se llama teoría, hipótesis o paradigma del “balance energético”  (ejemplo,ejemplo,ejemplo,ejemplo,ejemplo,ejemplo). Quizá las personas que creen que esa teoría es lo mismo que la primera ley de la termodinámica omiten la palabra “teoría”, pues no la consideran una mera hipótesis sino un hecho irrefutable. También se suele hacer referencia a esta teoría como CICO (Calorías que Entran Calorías que Salen), de sus siglas en inglés. No hay una única versión (ver), pero todas ellas son igual de fraudulentas.

Hipótesis -versus- pseudociencia

La teoría del balance energético no es matemáticamente imposible (ver), o en otras palabras, no es incompatible con la primera ley de la termodinámica. Por tanto, una persona puede tener la creencia de que la hipótesis puede demostrarse correcta en la práctica o ser útil de alguna manera. A priori, nada más que una creencia.

La pseudociencia es afirmar que la teoría del balance energético deriva legítimamente de la primera ley de la termodinámica. No es así. Sólo es una hipótesis que puede ser más o menos correcta dependiendo del sistema estudiado. Como decía, es claramente incorrecta con cualquier crecimiento en un tejido vivo: crecimiento de un niño, gigantismo, desarrollo del pecho en una adolescente, hipertrofia muscular, joroba de búfalo, etc. Ninguno de esos crecimientos es un problema de energía (ver), lo que no significa que esas situaciones violen la primera ley de la termodinámica. Porque primera ley de la termodinámica y teoría del balance energético no son lo mismo (ver):

  • Primera ley de la termodinámica: correcta pero irrelevante en el crecimiento de un tejido del cuerpo
  • Teoría del balance energético: fraudulenta pues presume de ser la primera ley de la termodinámica, cuando en realidad lo que hace es asumir de forma injustificada una causalidad en la primera ley de la termodinámica

¿Dónde están las trampas en la teoría del balance energético?

He dedicado numerosas entradas del blog a explicarlo. Tratando de resumirlo mucho, las trampas están en juegos de palabras que engañan para llegar a conclusiones que no están fundamentadas. O, en otras palabras, que son falaces.

  1. Particularizar la teoría para un tejido concreto, el adiposo, ocultando que su aplicación para otros tejidos demuestra falsa esta teoría. La teoría del balance energético se basa en el uso de límites espaciales incorrectos en la aplicación de la primera ley de la termodinámica (ver).
  2. Deducir del comportamiento a corto plazo de la dieta hipocalórica que la teoría es aplicable también a largo plazo (ver)
  3. Ningunear el comportamiento fisiológico del cuerpo sustituyéndolo por un comportamiento creado por juegos de palabras que establecen una injustificada causalidad (“si comes 2000 y gastas 1800, vas a engordar, comas lo que comas”) (ver,ver). Nótese cómo se convierte el gasto energético, que es una salida del sistema, en una premisa/entrada para poder crear la falsa causalidad (ver).
  4. Relacionado con lo anterior, se emplea la falacia de petitio principii, llegando a conclusiones que en realidad eran los propios injustificados supuestos del tramposo planteamiento (ver)
  5. Deducir conocimiento de una tautología (que además está mal empleada) (ver,ver,ver)
  6. Uso de términos de significado ambiguo, que se introducen en los argumentos con un significado pero posteriormente se emplean con otro, o de términos cuyo uso ya implica asumir como cierta la teoría que se pretende justificar, (e.g. “exceso calórico”) (ver). Nótese que “exceso calórico” es a su vez usado con doble significado como parte del fraude que es esta teoría (ver). Otros ejemplos de expresión ambigua pueden ser que “la diferencia entre ingesta y gasto energético determina la acumulación de grasa corporal” (ver), que el peso corporal “es función de las calorías” o que para adelgazar “hay que” quemar más calorías de las que se ingieren (ver).
  7. Se atribuye injustificadamente a las calorías los efectos de realizar cambios en la dieta (ver,ver).
  8. Se emplean para su justificación afirmaciones que no permiten la refutación (e.g. “las calorías importan”). Cuando estos argumentos son cuestionados no se pueden explicar sin caer en falacias o sin dejar en evidencia el nulo fundamento real de la teoría (ver).

No sé si me dejo alguna, pero creo que es una lista bastante elocuente. Y además de las trampas en lo que se dice, también está la trampa de lo que no se dice: se desoye toda la evidencia científica que demuestra que la teoría y las conclusiones derivadas de ella son erróneas (ver,ver).

Si hubiese que buscar el ejemplo perfecto de pseudociencia, hablaríamos de la teoría del balance energético. Y posiblemente la más dañina que ha habido nunca.

Esta estupidez tiene consecuencias

¿Da igual que la teoría del balance energético no tenga fundamento, porque en el fondo todos sabemos que los obesos engordamos porque somos unos vagos que no sabemos cerrar la boca a tiempo? ¿Da igual la falta de rigor, porque sabemos que “comer menos de lo que se gasta” es la solución a la obesidad? ¿Lo sabemos y ya está? ¿Es eso suficiente para recetar un tratamiento a una persona?

El rigor no es un capricho. Las trampas en los razonamientos tienen consecuencias en personas reales, con nombres y apellidos: estamos tratando la obesidad con un tratamiento que no tiene otro fundamento que tramposos juegos de palabras y que no ha funcionado nunca en la práctica (ver). Y acusamos a las víctimas, a los obesos, de no conseguir objetivos porque no cumplen con la dieta. Esta situación tiene un coste en la salud física y en la salud mental para los que tenemos problemas de peso (ver,ver,ver,ver). No es un errorcito sin consecuencias: es un escándalo de gravísimas consecuencias.

— Basado en ideas estúpidas

— La evidencia científica dice que no funciona

¿De verdad no nos damos cuenta de que estamos haciendo en el tratamiento de la obesidad LO MISMO que criticamos, por ejemplo, en la homeopatía? Dada la base real del tratamiento, ¿durante cuánto tiempo más vamos a seguir culpando a la víctima?

Todavía no puedo creerme que llevemos 50 años cometiendo este error (Gary Taubes)

NOTA FINAL: argumentar que todas las calorías no son iguales por motivos de saciedad/apetito es exactamente la misma charlatanería del balance energético, sólo que más peligrosa porque se camufla de ser algo diferente (ver).

Leer más:

 

Pseudociencia del balance energético y engaño en la causalidad (2 de 2)

Los mensajes que quiero transmitir con esta segunda parte de la entrada son dos:

  1. Seguir con las explicaciones que inicié en la primera parte, que se pueden resumir como que la teoría del balance energético no deriva legítimamente de las leyes de la termodinámica. Es una posibilidad que los cambios en ingesta energética y gasto energético no sean ni causa ni solución al problema de obesidad que tenemos.
  2. Usar un sencillo modelo matemático de pérdida de peso para tratar de aclarar el fraude de la causalidad y sus consecuencias en la práctica, pero además, para explicar las limitaciones de los modelos matemáticos.

Escogeré un modelo muy sencillo de evolución de peso corporal, sacado de un artículo (ver) de Kevin Hall, un conocido defensor de la pseudociencia del balance energético. En el pasado he criticado las pretensiones de este señor de hacer pasar los pronósticos de sus modelos matemáticos como evidencia científica, algo siempre criticable pero especialmente gravoso porque en su caso lo usa para responsabilizar a las víctimas, a los obesos, de no poder adelgazar (ver,ver).

Que nadie se moleste en criticar las modificaciones que voy a poner a prueba en ese sencillo modelo: no pretendo proponer un modelo alternativo ni mejorar el modelo. Las ideas que quiero transmitir son otras y su modelo me parece charlatanería, pues en lugar de modelizar el fenómeno de interés, que es la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo, lo que hace es modelizar los términos del balance energético (ver primera parte de esta entrada). Un modelo matemático basado en la teoría del balance energético es, en mi opinión, charlatanería insalvable.

Modelo #1. Modelo sin adaptación fisiológica

Asumo en lo sucesivo que estos son los datos de ingesta diarios (respecto del origen de tiempos, que se supone punto de equilibrio ingesta-peso):

El modelo es muy sencillo de entender. La ingesta es la entrada (parte izquierda) y el peso corporal es la salida (parte derecha). Cada día se calcula (bloque amarillo) la diferencia entre ingesta y gasto energético y eso determina, en este modelo, lo que se va a aumentar el peso ese día. El peso corporal se calcula como la suma (bloque naranja) de todos esos cambios diarios.

En este modelo NO se ha incorporado una adaptación fisiológica.

En la gráfica de la izquierda muestro la evolución del peso corporal y en la derecha la del gasto energético. Por diseño de este modelo, cuando el gasto energético se reduce unas 200 kcal/d el peso corporal se estabilizará. Se puede demostrar que ante una ingesta constante la salida modelo se estabiliza en peso=ingesta/epsilon, que en este caso es -200/25.8=-7.75 kg. No es necesario poner en marcha las simulaciones para saberlo pues, como he dicho antes, que sea así es por diseño del modelo.

No estamos viendo un efecto rebote porque en el modelo no hemos incluido un mecanismo que implemente una adaptación fisiológica.

¿Deducimos de esta simulación que el efecto rebote no existe en la realidad y que lo que pasa es que simplemente la gente come más de lo que nos dice? (ver).

Modelo #2: Modelo que SÍ incorpora adaptación fisiológica

Supongamos ahora que debido a la restricción de comida nuestra fisiología ha cambiado. En el Modelo #2 seguimos manteniendo que existe una cierta tendencia a perder grasa corporal, por el hecho de que estamos comiendo poco, pero además ahora nuestro tejido adiposo se ha vuelto especialmente propenso a acumular grasa corporal (ver bloque gris claro y un nuevo bloque amarillo que suma esos dos efectos en el esquema):

Con esta nueva versión del modelo, el peso corporal evoluciona como muestra la curva azul en la parte izquierda, mientras que el gasto energético se reduce como muestra la curva azul en la parte derecha. La gráfica de la derecha lo que muestra es que el gasto energético se ha reducido gradualmente hasta llegar a unos -50 kcal/d adicionales a lo que esperábamos (que sería la curva del Modelo #1, en rojo):

    

No se recupera el peso por “comer más de lo que se gasta”, sino más bien por todo lo contrario, pues la reacción fisiológica modelada viene causada por la restricción de comida, es decir, por haber “comido menos” de forma sostenida. ¿Se ha violado alguna ley de la física? Para nuestro cuerpo apañarse con lo que no ha sido almacenado es como si sencillamente hubiéramos consumido unos gramos menos de comida. No es complicado entender que el Modelo #2 no viola ninguna ley de la física ni supone una situación imposible de procesar para nuestro cuerpo.

No creo que tenga sentido explicar cómo he implementado el mecanismo de adaptación fisiológica en el Modelo #2. Lo que quiero que veamos es que si yo creo que existe esa adaptación fisiológica y la incorporo al modelo, el modelo muestra una adaptación fisiológica. Y el Modelo #2 no está haciendo nada que sea claramente imposible: es una reducción adicional del gasto de 50 kcal/d al final de los dos años. Nótese que los cálculos de Hall eran que los participantes del CALERIE2 estaban consumiendo unas 37 kcal/d más de las que realmente consumían (diferencia entre las barras negras y blancas en la gráfica), que es una diferencia del mismo orden de magnitud que esas 50 kcal/d que yo he simulado. Lo que el modelo de Hall atribuye a una ingesta aumentada respecto de la realidad es probablemente causado por la adaptación fisiológica cuyo efecto Hall desprecia.

En definitiva, lo que quiero decir es que cuando Hall argumenta que no hay adaptación fisiológica en la realidad porque su modelo no la muestra ese argumento es falaz: si él incorpora a su modelo una reducción adicional del gasto energético como yo he hecho, su modelo mostrará reacción fisiológica. En definitiva, su argumento se puede resumir como: “la adaptación fisiológica no existe en la vida real porque no he querido programarla en mi modelo matemático”.

This simulation illustrates the very long equilibration time for weight loss in obese subjects and demonstrates that the weight loss plateau observed after 6 mo cannot be a result of metabolic adaptation (fuente)

Modelo #3: Modelo energético que SÍ incorpora reacción fisiológica

El Modelo #3 es matemáticamente idéntico al Modelo #2. También incorpora una reacción fisiológica, idéntica en todo a la del modelo anterior, pero ahora la magnitud de esa reacción modifica directamente el gasto energético total y, aplicando la ecuación del balance energético, eso determina la acumulación diaria de grasa corporal:

Nótese que los valores de ingesta, gasto energético y evolución del peso corporal son idénticos a los del Modelo #2, porque matemáticamente los Modelos #2 y #3 son idénticos (sólo cambia en qué punto del circuito se añade la reacción fisiológica). Lo que diferencia ambos modelos es la causalidad que se ha dado por supuesta.

Modelo #2. Tu tejido adiposo almacena más grasa –> Tu cuerpo no tiene ese combustible para gastarlo –> Tu cuerpo reduce su gasto energético

Modelo #3. Tu cuerpo reduce su gasto energético –> Tu cuerpo tiene más combustible para almacenar –> Tu tejido adiposo almacena más grasa

En el Modelo #2 los adipocitos han cambiado su comportamiento y buscan recuperar la grasa perdida, y el cuerpo no puede gastar lo que se almacena en el tejido adiposo, con lo que como consecuencia de estar engordando, el gasto energético se reduce exactamente igual que en Modelo #3. La reducción del gasto energético sólo sería una consecuencia del proceso fisiológico subyacente, que es el que realmente está causando los cambios en la grasa acumulada.

Para que quede claro, así evolucionan peso (curva azul en la parte izquierda) y gasto energético (curva azul en la parte derecha) en el Modelo #3:

La pseudociencia del balance energético asume que si estás recuperando el peso perdido es porque se ha creado un desbalance energético y ese desbalance causa la recuperación del peso perdido. Lo que estamos viendo es que es perfectamente compatible con la primera ley de la termodinámica otra causalidad: que engordar esté siendo causado por cambios fisiológicos, al margen de las calorías ingeridas o gastadas, por el hecho de pasar hambre, por perder peso, porque cambia el tamaño de los adipocitos o por otra causa fisiológica. En este supuesto el gasto energético sería un posible síntoma irrelevante del proceso fisiológico que está causando la reacción a la falta de comida. Y ese modelo no viola ninguna ley de la física aunque sí señala el fraude de la causalidad en la pseudocientífica teoría del balance energético.

it can be calculated that a weight loss of 20-kg body weight in an obese patient will result in an obligatory average reduction of 400 kcal in daily EE. Besides this obligatory or passive energy economy, further reductions in daily EE can also be expected as it has repeatedly been demonstrated that the fall in EE is greater than predicted by the loss of body mass, thereby underscoring the operation of mechanisms that actively promote energy conservation through adaptive suppression of thermogenesis.

se puede predecir que una pérdida de peso corporal de 20 kg en una persona obesa resultará en una reducción media de 400 kcal en su gasto energético diario. Además de este cambio pasivo u obligatorio es de esperar una adicional reducción del gasto energético pues se ha demostrado repetidamente que la caída del gasto energético supera lo que la pérdida de la masa corporal predice, subrayando que se han puesto en marcha mecanismos que promueven de forma activa la conservación de la energía a través de una supresión adaptativa de la termogénesis. (fuente)

No necesariamente “a través” de la supresión de la termogénesis: están dando por supuesto que es causa lo que quizá es efecto.

Cómo evitar la reacción fisiológica

Desde el punto de vista de la pseudociencia del balance energético, si hay una reacción fisiológica de 50 kcal, si comes 50 kcal menos vas a compensar el efecto fisiológico. Pero entender lo que está pasando requiere conocer la causalidad: si la causa de la adaptación fisiológica fuera una ingesta excesiva, reducir la ingesta haría desaparecer la reacción y el peso se mantendría estable. Pero la causa de esa reacción no es comer “de más”, más bien al contrario, puede que esté causada por bajar de peso “comiendo de menos”, es decir por adelgazar pasando hambre. Si confundimos el gasto energético, un síntoma, con la causa de recuperar el peso, no evitaremos la reacción.

¿Qué predice el modelo si consumimos 50 kcal menos? Que la reacción fisiológica seguirá existiendo, porque su causa no es una ingesta energética excesiva. Cambiar la ingesta es tratar de corregir un síntoma, el “balance energético”, no la causa real de esa reacción.

No pretendo sacar ninguna conclusión sobre si en la realidad existe esa reacción fisiológica que he incorporado al modelo. ¡Todo lo contrario! Lo que pretendo explicar es que ninguna conclusión útil se puede sacar de una simulación sobre la existencia o inexistencia de esa adaptación, pues la simulación hace únicamente lo que le decimos que haga.

Y la otra conclusión tiene que ver con la causalidad: para que algo nos haga engordar, nos tiene que hacer engordar, no necesariamente tiene que tener un efecto directo en nuestra ingesta energética ni en nuestro gasto energético. Ahorramos por las razones por las que ahorramos y esas razones no se entienden examinando qué determina nuestros ingresos ni nuestros gastos.

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