AMPK (II)

Ningún modelo que ignore la respuesta real del ser vivo va a ser útil para entender o revertir el proceso de engordar

Introducción

En la primera entrega de esta entrada he tratado de explicar que la teoría del balance energético es fraudulenta, entre otras cosas, porque aparte de la primera ley de la termodinámica, que no incumple, intenta hacer pasar como legítimo un comportamiento de nuestro cuerpo que en realidad deriva de realizar una interpretación estúpida de esa ley de la física (ver,ver):

Si estableces un déficit calórico, tu cuerpo se va a ver obligado a quemar grasa corporal

Entre otras, la teoría del balance energético se basa en una falacia: dar a entender que el gasto energético de nuestro cuerpo es constante o controlable, pero, fisiológicamente eso no tiene ningún sentido. Si el gasto energético es tratado como lo que es, un resultado que no controlamos, la teoría del balance energético queda con las vergüenzas al aire. Aunque lo he explicado repetidamente, insisto en que la pseudocientífica teoría del balance energético no tiene más fundamento que deducir el comportamiento de un ser vivo a partir de una tautología (ver,ver,ver,ver,ver): “si comes más de lo que gastas vas a engordar“. En este paralogismo (i.e. razonamiento falso) se da a entender que el gasto energético es una entrada del sistema “cuerpo humano”, cuando en realidad no es más que una salida, un resultado, una consecuencia. En definitiva, lo que afirmo es que se está basando la lucha contra la obesidad en juegos de palabras que no tienen fundamento real. La “teoría del balance energético” no es una ley de la física: es una interpretación estúpida de las leyes de la física (ver). Es pseudociencia.

La teoría del balance energético nos cuenta que nuestro cuerpo tiene un funcionamiento cutre que no sabe gestionar que alguien coma un poco “más de la cuenta”. Pero sabemos, porque es lo que ha pasado hasta los últimos 100 años, que nuestro cuerpo es una maravilla capaz de gestionar sin inmutarse notables oscilaciones en la cantidad de comida. Pero si descuidas la calidad de lo que comes…

El centro de atención de esta segunda entrega será analizar qué defienden nuestras células y qué es de esperar que suceda si se intenta crear hambre a nivel celular, ya sea con una ingesta anormalmente reducida o con excesivo ejercicio físico.

The survival of all organisms depends on the dynamic control of energy metabolism during acute or prolonged shortage of nutrient supply. Over the past years, the 5′-adenosine monophosphate-activated protein kinase (AMPK) has emerged as an important regulator of cellular energy homeostasis that coordinates metabolic pathways in order to balance nutrient supply with energy demand in mammalian cells. (fuente)

La supervivencia de todo organismo depende del control del metabolismo de la energía durante un intenso o prolongado recorte en el suministro de nutrientes. En los pasados años, la AMPK ha surgido como un importante regulador de la homeostasis que coordina los caminos metabólicos de forma que se equilibran el suministro de nutrientes y las demandas energéticas de las células de mamífero

Los mecanismos homeostáticos de nuestro cuerpo defienden tener concentraciones intracelulares estables de partículas energéticas

Creo que es un hecho fisiológico que ayuda a entender por qué la teoría del balance energético es fraudulenta. Basta con plantear que si se consume “demasiada” comida, el gasto energético puede aumentar pues no se necesita esa comida extra para mantener concentraciones de ATP intracelular estables (y nótese que “demasiada” no sería “demasiada”), y si se consume “poca” comida, el gasto energético se puede reducir con el mismo objetivo. O, en otras palabras, lo que tiene sentido desde el punto de vista fisiológico es que:

Si comes más de lo que necesitas, tu gasto energético aumenta para deshacerse del exceso

Es lo lógico, pues siempre comemos por encima de nuestras necesidades energéticas y nuestro cuerpo coge lo que necesita y se deshace del resto. La mayor parte de lo que comemos se disipa en forma de calor (ver,ver). Y sabemos que en las poblaciones del mundo que todavía no han sido colonizadas por la dieta de las harinas y los azúcares, no hay una epidemia de obesidad (ver). Sabemos que, aunque tuviera sentido, sería imposible ajustar la ingesta energética al gasto energético de forma consciente con suficiente precisión para evitar engordar (ver). 

En definitiva, lo que yo creo es que para un cuerpo sano que consume “comida”, la cantidad de comida no es un problema ni debe ser una preocupación: tenemos mecanismos fisiológicos que se deshacen de lo que sobra. Si nuestro cuerpo necesita 4, cuando comes 7 desperdicia 3, y cuando comes 8 desperdicia 4. Y no engordas. En mi opinión, la mejor opción para controlar nuestro peso corporal es comer “comida” y mantenernos sanos haciendo deporte. ¿Y por qué engordamos entonces? Pues, porque con la mierda que nos hemos acostumbrado a comer, la mierda que ha sustituido a la comida de verdad, torpedeamos el funcionamiento normal de nuestro cuerpo.

Si a un motor de gasolina le echas diésel, no funciona como debe, y no es por echarle demasiado diésel

Como dice Leónidas, “no es la cantidad, es la presencia“, porque no hay cantidad buena.

AMPK

¿Cuál es la reacción de una célula si detecta que su suministro energético está amenazado?

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Nuestras células tienen un mecanismo extremadamente sensible de detección de las concentraciones de partículas energéticas (AMP/ATP) en el medio intracelular. Gracias a este mecanismo, denominado AMPK, las células consiguen mantener sus niveles energéticos en un rango muy estable (fuente,fuente):

AMPK has emerged recently as a key evolutionary conserved cellular energy sensor and a master regulator of glucose and lipid metabolism in different tissues. It is a serine/threonine kinase, which is activated by any metabolic stress, often in response to increased AMP/ATP ratio

Overall, this exquisite sensitivity might be very important in the ability of AMPK to maintain the energy state of the cell within narrow limits.

Si la AMPK detecta bajos niveles energéticos, potencia los caminos que aumentan esos niveles y atenúa los que los reducen, y lo contrario cuando detecta elevados niveles (fuente,fuente,fuente):

Activation of AMPK switches off ATP-consuming anabolic pathways and switches on ATP-producing catabolic pathways.

Different metabolic stresses that either inhibit ATP production such as hypoxia and hypoglycemia or increase ATP consumption (e.g., muscle contraction) lead to an activation of AMPK, which then turns on glucose uptake and various catabolic pathways (namely glycolysis and fatty acid oxidation) and switches off biosynthetic pathways (synthesis of glycogen, protein, and fatty acids). It thus activates pathways resulting in ATP production while turning off energy-consuming pathways both at a single cell and the whole-body level (Hardie 2008; Zhang et al. 2009).

when ATP-consuming processes are activated to the extent that the energy charge begins to decrease, ATP production is immediately accelerated to cover the increased energy expenditure. Thus, the rate of energy production in the cell is always equal to the rate of energy expenditure. Regulation of ATP production is very efficient and prompt, because the cell produces and expends energy at so high a rate that, when its energy production stops, ATP becomes depleted in just a few minutes

Las proteínas desacopladoras (ver,ver,ver) son uno de los mecanismos que tiene nuestro cuerpo para deshacerse de los nutrientes que no necesita. Esas proteínas desacopladoras se activan en presencia de elevadas concentraciones de partículas energéticas, si bien en algunas condiciones también son sensibles a la presencia de ácidos grasos libres (fuente,fuente,fuente):

FA have a dual function: they serve as a fuel for thermogenesis, and they also activate the proton conductance function of UCP1. Because ATP-synthesis is bypassed, the respiratory chain is uncoupled and can function at maximum speed, assuring a high oxidation rate of FFA and release of energy as heat

The ability of FFAs to uncouple mitochondrial respiration has been known for decades

in the presence of nucleotides, which are abundant, fatty acids are inactive and the port is closed. Figure 6 summarizes results that denote the fact that fatty acids cannot displace tightly bound nucleotides from the UCP.

O en otras palabras, si hay “exceso” de nutrientes, hay mecanismos reales, fisiológicos, tanto para detectarlo como para deshacerse de ellos. No hay razón por tanto para pensar que engordar es una cuestión de errar en la cantidad de comida. De hecho, es complicado definir “exceso” sin caer en una falacia (ver).

Por el contrario, si a la célula le falta energía, ¿tira de la grasa almacenada en los adipocitos? ¡No está nada claro que sea así! Por contraintuitivo que parezca —contraintuitivo pues se nos ha inculcado como obvio lo contrario— hay datos que sugieren que la activación de la AMPK inhibe la lipólisis, posiblemente como medida para evitar pérdida de energía en la conversión de ácidos grasos a Acyl-CoA (un paso propio de la reesterificación) o para evitar el efecto activador (i.e. derrochador) de estos sobre las proteínas desacopladoras (fuente,fuente,fuente,fuente,fuente,fuente,fuente):

To summarize, AMPK is activated in conditions of increased lipolysis such as exercise and fasting. This activation inhibits fatty acid and triglyceride synthesis and could limit lipolysis. This latter finding might seem counter-intuitive if one considers AMPK as an enzyme which in case of energy shortage should rather enhance energy availability (here fatty acids through lipolysis) for cells. However, a high rate of lipolysis could be very demanding for adipocyte energy homeostasis since part of the fatty acids can be reactivated into acyl-CoA, a reaction which consumes ATP and generates AMP. Alternatively, accumulation of free fatty acids into the adipocyte could be deleterious for energy-producing processes since they are well-known mitochondrial uncouplers (Kadenbach, 2003). Activation of AMPK would then be a feedback mechanism limiting the cellular energy drain associated with lipolysis in adipocytes.

We conclude that, in mature adipocytes, AMP-activated protein kinase activation has a clear anti-lipolytic effect

AMPK inhibits lipolysis by inducing the inhibitory phosphorylation of hormone-sensitive lipase in the adipose tissue

AMPK activation has the potential to minimize the adverse impact of ectopic fat by slowing adipocyte release of free fatty acids

Activation of AMPK in adipose tissue can be achieved through situations such as fasting and exercise […] When activated, AMPK limits fatty acid efflux from adipocytes and favours local fatty acid oxidation.

the reason why AMPK should suppress lipolysis requires more explanation. If fatty acids released by lipolysis are not removed from the cell rapidly enough, they are known to recycle into triglyceride, thus consuming ATP. Inhibition of lipolysis by AMPK has been proposed as a mechanism to limit this recycling, ensuring that the rate of lipolysis does not exceed the rate at which fatty acids can be removed or metabolized by other routes, such as fatty acid oxidation.

 

Es decir, no es una obviedad que la respuesta a una situación de escasez energética esté limitada a quemar grasa procedente de los adipocitos, y mucho menos que sea así en el largo plazo. Aunque se pierda algo de grasa corporal, lo que me parece relevante es ser conscientes de que, en ese hipotético caso, la AMPK también va a regular a la baja otros procesos fisiológicos para reducir las necesidades energéticas. Puesto que habrá poco ATP y aumentará la oxidación de ácidos grasos, si su concentración se reduce, también cabe esperar que disminuya la cantidad de energía desperdiciada en las proteínas desacopladoras. Si falta energía, tiene más sentido aprovechar mejor la comida (ver), que echar mano de los depósitos de grasa corporal. O al menos empezar haciendo lo primero y recurrir a lo segundo si no hay más remedio. Qué acciones se toman puede variar con el tiempo que se lleva haciendo dieta, con el tipo de dieta, con el tipo de ejercicio, etc.

Conditions of energy deficit, such as eating disorders (ED), malnutrition and strenuous physical activity, are associated with subfecundity and infertility […] AMPK certainly has a relevant role in the regulation of reproductive function (fuente)

Condiciones de déficit energético, como trastornos de la alimentación, malnutrición y ejercicio físico agotador están asociadas con pobre fecundidad e infertilidad […] La AMPK sin duda juega un papel relevante en la regulación de la función reproductiva

Más que conocer las reacciones concretas que se desencadenan ante una situación de escasez energética, creo relevante ser conscientes de que lo que sabemos de fisiología es que no necesariamente esa reacción es tan sencilla como sacar grasa de los adipocitos para quemarla. Que la restricción calórica genere efecto rebote es lo lógico (ver,ver,ver).

Nótese que no sólo los niveles de partículas energéticas afectan a la AMPK. Por ejemplo, también lo hace la insulina:

Hyperinsulinemia accompanied by excessive nutrient accumulation inhibits AMPK by inducing AKT mediated inhibitory phosphorylation at S485/491 of the AMPK α-subunit […] calorie restriction decreases blood insulin levels that may activate AMPK by decreasing its AKT-mediated inhibitory phosphorylation (fuente)

Insulin inhibits AMPK by inducing its direct phosphorylation by AKT (fuente)

En definitiva, nuestro cuerpo tiene mecanismos fisiológicos, cuyo elemento central es la AMPK, que defienden mantener los niveles intracelulares de energía estables. Si esos niveles se ven amenazados, la respuesta es atenuar funciones no vitales y ser más eficientes con la comida ingerida, no necesariamente reducir unas reservas de grasa corporal que son garantía de supervivencia a largo plazo.

— Tu cuerpo se va a ver obligado a adelgazar

— No, se va a ver obligado a protegerse

NOTA: los adipocitos no sacan demasiada energía de la oxidación de los ácidos grasos que almacenan (fuente), sino que estos son liberados a plasma, donde se ligan a albúmina y viajan hasta otros tejidos que puedan necesitarlos (ver): “fatty-acid oxidation has been reported to account for only a very small portion of oxygen consumption and ATP production in adipocytes”.

Leer más:

AMPK (I)

Conversación con mi hija mayor:
– El problema no es la conservación de la energía, algo que nadie pone en duda, es deducir el comportamiento del cuerpo humano a partir de una ley general de la física. El error es decir “comes de más” y que es ese “exceso” lo que engorda. Algo así como un cubo de agua que tiene un orificio en su base por el que pierde agua y que si echas demasiada agua ésta se acumula, y si echas poca el contenido del cubo se reduce. Esa idea no deriva de las leyes de la física, pues el comportamiento del cuerpo puede ser simplemente deshacerse de la energía sobrante en forma de calor, quedándose con lo que necesita y “echando a la basura” el resto. Hay mecanismos fisiológicos que permiten a nuestro cuerpo hacer eso. Por ejemplo, las llamadas proteínas desacopladoras.
– ¿O sea como un cubo lleno hasta arriba de agua? Si vierto demasiada agua, lo que sobra simplemente desborda el cubo y se pierde. ¿Algo así?
– Exacto. Ese comportamiento es diferente del que proponen los creyentes en la teoría del balance energético, y no viola ninguna ley de la física. No hay ninguna razón para pensar que alteraciones en la cantidad de comida necesariamente suponen un problema en un cuerpo sano que se alimenta con alimentos de verdad. Tampoco hay razón para pensar que engordar es un problema de cantidad de energía. Nuestras células tienen sensores que detectan cómo andan de reservas de energía, y potencian o atenúan procesos fisiológicos que nos permiten adaptarnos a la cantidad de comida ingerida, como, por ejemplo, desperdiciando más energía en forma de calor gracias a las proteínas desacopladoras.

Ésa es la versión corta de esta entrada, que he preferido divididir en dos entregas. En la segunda hablaré de cómo nuestras células miden sus reservas de energía.

La trampa no está en la física, está en la causalidad

La teoría del balance energético modeliza nuestro cuerpo como un sistema en el que la diferencia entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas determina cuánta energía se acumula en el sistema (ver). Nos dicen que engordamos cuando comemos más de lo que gastamos.

Podemos hacer una analogía con un recipiente en el que se vierte agua y que desagua por unidad de tiempo una cantidad relativamente estable en el tiempo.

imagen_0937  Si puntualmente entra más agua, el agua se acumula en el recipiente (y engorda). En este modelo el sistema defiende un flujo constante de salida de agua

¿Es contrario este modelo a las leyes de la física? No. Lo que viola y suplanta este modelo es la fisiología, no la física. O, en otras palabras, el problema que tiene la teoría del balance energético es que no es, como se presume, sólamente la encarnación directa de las leyes de la física: implícitamente se asume que las oscilaciones en la ingesta energética causan diferencias entre lo que se ingiere y se gasta, y esto se consigue jugando las palabras y haciendo parecer que el gasto energético es independiente de la ingesta (ver). Es decir, una de las trampas del modelo es que la física viene acompañada de un comportamiento ilegítimo, una causalidad, que podríamos interpretar como que nuestro cuerpo defiende un gasto energético estable/constante. Como consecuencia de esa arbitraria —i.e. injustificada— presunción se llega a la fraudulenta conclusión de que las fluctuaciones en la energía ingerida causan la acumulación de energía (ver,ver).

La teoría del balance energético es errónea o tramposa, entre otras cosas, porque va más allá de lo que dicen las leyes de la física. Las leyes de la física establecen que los cambios en el nivel de agua se pueden calcular como la diferencia entre el agua que entra y el agua que sale, un resultado matemático que siempre va a ser cierto, pero no es ésa la única premisa empleada en el modelo anterior, pues como hemos visto, se asume implícitamente un comportamiento en el que el gasto energético no se adapta a la ingesta energética, o en general, que no reacciona ante los cambios en la ingesta energética. Eso lleva a la arbitraria conclusión, clave en esa teoría, de que son las diferencias entre entrada y salida las que causan la acumulación. Quizá no tengas claro que ese comportamiento está incluido en la teoría del balance energético; para aclarar este extremo, basta con suponer un modelo diferente, también compatible con las leyes de la física, pero con un comportamiento diferente, como por ejemplo que nuestro cuerpo defiende que los niveles de grasa corporal se mantengan estables con el tiempo, y que el gasto energético simplemente se adapta para mantener estables esos niveles (ejemplo). Si comes más, gastas más, y si comes menos, gastas menos.

imagen_0934  Si puntualmente entra más agua, el flujo de salida aumenta consecuentemente y el agua no se acumula en el recipiente. En este modelo el sistema defiende un volumen de agua constante

Este otro modelo no viola las leyes de la física, pues también satisface que los cambios en el nivel de agua se pueden calcular como la diferencia entre el agua que entra y el agua que sale. O en otras palabras, la teoría del balance energético no deriva de las leyes de la física, por mucho que se afirme que sí lo hace, porque la tautología de que lo que se acumula se puede calcular como la diferencia entre lo que entra y lo que sale no es la única premisa incluida en el modelo. Nadie dice que la teoría del balance energético sea incompatible con las leyes de la física: el problema está en la causalidad que impone el modelo, es decir, en el comportamiento que inventa a través del lenguaje (ver).

La acumulación de grasa corporal viene determinada por la diferencias entre las calorías que entran y las calorías que salen. ¡La energía no se puede evaporar!

Negar que el comportamiento de nuestro cuerpo sea el propuesto por la teoría del balance energético, no es negar la primera ley de la termodinámica.

— Para que tu musculatura aumente tienes que comer por encima de tus necesidades energéticas

— Disculpa, pero eso es absurdo: no es así cómo funciona nuestro cuerpo

— No entiendo que lo discutas, pues la energía acumulada no puede salir de la nada

El argumento de que “la energía no puede salir de la nada” es falaz, porque la trampa de la teoría del balance energético no está en la física, que no viola, está en la causalidad, es decir, en asumir un comportamiento que ignora la fisiología y que no tiene más fundamento que una interpretación tan estúpida como errónea de las leyes de la física.

Otra conclusión de lo que estamos viendo es que la teoría del balance energético no es el único modelo posible que es compatible con las leyes de la física.

Por ejemplo, podemos suponer que nuestro cuerpo se comporta como el siguiente modelo, en el que entra energía procedente de la comida, pero esa energía en parte se usa para disipar calor (el agua que desborda el recipiente, ver) y en parte se emplea para generar ATP (partículas energéticas) que las células usan para realizar sus funciones fisiológicas (ver).

imagen_0935 Si puntualmente entra más agua, ese exceso desborda el recipiente y no se acumula. En este modelo el sistema defiende un nivel de agua constante

En este modelo (ver teorema de los vasos comunicantes), las reservas de grasa corporal, junto con la disipación de calor ayudarían a defender niveles intracelulares de energía estables. Si comes “más”, tu cuerpo disipa como calor el “exceso” y no engordas, y si comes “menos”, no disipas tanto, y tus células pueden recurrir a las reservas de grasa corporal para tener siempre garantizados sus niveles de partículas energéticas (ver).

¿Viola las leyes de la física este modelo? No, ni mucho menos: los cambios en la cantidad de agua en el sistema siguen guardando relación con cuánta agua entra y cuánta sale, pero es absurdo plantear que si entra más agua de la que sale ésta se acumula, porque no es así cómo se comporta este modelo. No estoy afirmando que nuestro cuerpo se pueda modelar de esta manera: lo que quiero transmitir es que este modelo también satisface la tautología de que se acumula tanta agua como la diferencia entre la que entra y la que sale. Y también estoy diciendo que que se acumule energía porque “entra más de la que sale” no es una idea que derive de las leyes de la física.

Casi que lo más importante que quiero contar es la idea de que en este modelo la obesidad se podría conseguir simplemente ampliando de forma gradual el tamaño del depósito. En ese proceso, transitoriamente entrará más agua de la que saldrá, pero no será ésa la causa del aumento de volumen del depósito. Esto último es importante: en este modelo, que no viola ninguna ley de la física, la acumulación de grasa corporal no se produce por nada relacionado con la entrada o salida de energía (ver). La causa de que exista acumulación es la causa por la que el depósito crece de tamaño, y eso no tiene nada que ver con que entre más agua o salga menos agua. Las leyes de la física no imponen un papel causal del balance energético en el crecimiento de un tejido.

imagen_0936  Mismo esquema que el anterior, pero el depósito de agua etiquetado como “GRASA CORPORAL” ha aumentado de tamaño

Reitero, porque lo veo importante, que en este modelo, al igual que sucede en cualquier crecimiento de un tejido en un ser vivo, que exista una diferencia entre entrada y salida de energía sería un posible síntoma de que existe crecimiento, nunca la causa del mismo. Lo entendemos enseguida cuando se piensa en el tejido muscular: sabes que su crecimiento, aumento de la energía acumulada, no está causado por diferencias entre la entrada y salida de energía en el cuerpo. El músculo, el depósito de energía, crece por razones fisiológicas, y el balance energético en el global del cuerpo es un posible síntoma indirecto e irrelevante del crecimiento. Sabes que es así y sabes que no se viola ninguna ley universal (ver).

Conclusiones

Una conclusión que quiero transmitir con esta primera parte de la entrada es que la teoría del balance energético propone explicaciones y soluciones para la obesidad que no derivan de inviolables leyes de la física (ver). Simplemente suponiendo otro comportamiento, e.g. que nuestro cuerpo defiende niveles intracelulares de energía estables, hemos planteado otro modelo que tampoco viola esas leyes. Esto nos sirve para resaltar que la teoría del balance energético se basa en un premisa implícita y arbitraria, es decir injustificada, que es que lo que nuestro cuerpo defiende es un gasto energético estable. Y esa idea, que es parte fundamental de esa teoría, no deriva de leyes inviolables de la física. Tampoco es lo que nuestro conocimiento de la fisiología sugiere. Y no es la única razón por la que esa teoría es fraudulenta (ver).

La teoría del balance energético no es más que un modelo tramposo y estúpido en el plano intelectual que podría haber sido útil en el plano práctico, pero que no lo ha sido (ver), y que en  ningún caso es intrínsecamente correcto por derivar de leyes de la física, que es lo que se nos cuenta como argumento para que no cuestionemos su utilidad. Siendo que en esta entrada hemos analizado otros modelos que también satisfacen la primera ley de la termodinámica, es evidente que la clave para que un modelo sea correcto no es que satisfaga leyes generales de la física, algo que hace casi cualquier modelo que se nos ocurra, sino qué comportamiento de nuestro cuerpo propone el modelo. Un modelo será más o menos válido en función de la coherencia que exista entre qué defiende el sistema del modelo y qué defiende realmente nuestro cuerpo. ¿Defiende nuestro cuerpo tener un gasto energético estable? ¿Defiende nuestro cuerpo tener niveles intracelulares de energía estables? ¿Defiende nuestro cuerpo tener depósitos de grasa corporal estables? Como decía, y quiero insistir en resaltarlo, el problema de la teoría del balance energético no está en la física, algo que no viola, está en suplantar la fisiología ignorando el comportamiento real del cuerpo.

Por otro lado, el comportamiento de nuestro cuerpo cambia con las circunstancias. Por ejemplo, ante la restricción de comida el cuerpo va poniendo en marcha de manera progresiva mecanismos de ahorro de energía y se prioriza el almacenamiento de grasa corporal (ver,ver). Lo que los primeros meses parece funcionar, deja de hacerlo a partir del sexto mes, más o menos (ver,ver,ver,ver,ver,ver). Ningún modelo que ignore la respuesta real del ser vivo va a ser útil para entender o revertir el proceso de engordar.

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Leer más:

Obesidad inducida por azúcares (en ratas)

Any energy that’s left over after the body has used what it needs is stored as body fat. Stephan Guyenet, PhD

Cualquier energía que queda cuando el cuerpo ha usado la que necesita es almacenada como grasa corporal.

¿Es engordar un problema de cantidad, de comer “más de la cuenta“? Esa teoría es fruto de gravísimos errores de pensamiento y no sólo carece de un mecanismo fisiológico que la sostenga —característica típica de las pseudociencias— sino que además sus defensores presumen de que es así (ejemplo,ejemplo).

En esta entrada vamos a ver tres ejemplos de experimentos científicos que dejan en evidencia a la teoría del balance energético (ver,ver,ver).

Sucrose and Polysaccharide Induced Obesity in the Rat

Experimento con ratas. Las ratas son divididas en 4 grupos que tienen acceso a la misma comida sólida (chow) pero a cuatro bebidas con distinta composición. El grupo control bebe agua y los otros grupos sacarosa, glucosa o glucosa junto con sacarina:

Three experimental groups received, for 30 days, daily ad lib access to chow and water, and one of the following solutions: 32% sucrose (Sucrose group, n=8); 32% Polycose Polycose group, n=9); 0.2% saccharin+32% Poly-cose (Saccharin-Polycose group, n=8). The control group (n=8) received only chow and water during this time.

En la gráfica de la izquierda se puede ver que el grupo control (círculos blancos) consumió la misma cantidad de calorías que el grupo que bebía sacarosa (triángulos negros). En la gráfica de la derecha se puede observar cómo el grupo de la sacarosa ganó el doble de peso durante el experimento que el grupo control. Mismas calorías, diferente resultado en el peso corporal.

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The caloric intakes of the two Polycose groups did not reliably differ, nor did the intakes of the Sucrose and Controls groups differ. The Sucrose, Polycose, and Saccharin-Polycose groups were similar, however, in that they all gained more weight per calorie consumed than did the control group (2.51, 1.99, 2.06 vs. 1.18 g/100 kcal; p<0.001). The three experimental groups did not significantly differ on this measure.

Effect of sucrose solution drinking option on the development of obesity in rats

Experimento con ratas. Se combina una bebida que contiene azúcar con tres dietas que tienen distinta composición. El efecto de la bebida azucarada fue diferente según la dieta, pero en algunas combinaciones se aumentó la adiposidad sin un incremento significativo de la ingesta energética:

For the low fat [high] carbohydrate diets the sucrose solution decreased solid food intake, increased body weight and increased the body fat index without significantly increasing total energy intake.

Lo que se muestra en la siguiente figura es, para los distintos grupos experimentales, cuál fue la ganancia de peso corporal en función de su ingesta energética. Con círculos negros se destacan los grupos que tenían a su disposición la bebida azucarada. Como se puede apreciar, la presencia en la dieta de la bebida azucarada aumentó la pendiente de la relación ganancia de peso corporal–ingesta calórica, es decir la bebida azucarada hizo que las tres dietas (figuras A, B y C) fueran potencialmente más engordantes, pues un mismo incremento en la ingesta energética se convirtió en más engordante.

For each of the three fat diets the availability of the sucrose solution drinking option appeared to increase the potential to gain weight.

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“Taste or Diet Balancing?

Experimento con ratas. Hay tres grupos dietarios: el grupo CONTROL, que bebe agua, el grupo SUCROSE, que bebe una bebida con sacarosa (32% en volumen), y el grupo STARCH, que consume almidón dextrinizado seco.

Como se puede observar en la primera figura, la ingesta calórica fue idéntica en los tres grupos. Sin embargo, la figura de la derecha muestra que el grupo SUCROSE acabó con un peso claramente superior a los otros dos grupos. Los autores del estudio resaltan que el ratio carbohidratos-proteína era el mismo en todos los grupos y que la ingesta calórica fue la misma:

Although the weights of the dextrinized starch and the Purina Chow groups did not differ, both of these groups weighed less than the 32%-sucrose group. This is of particular interest in view of the fact that all groups consumed the same ratio of carbohydrate to protein and that all had similar total caloric intake. These data suggest that different carbohydrate sources, and sucrose in particular, have different metabolic consequences

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Y los autores dicen que este resultado respalda la sospecha de que el azúcar es engordante a largo plazo:

In spite of the fact that all groups consumed the same total caloric intake with the same proportions of protein to carbohydrate, the sucrose group gained weight at a significantly greater rate. Taken together, these findings counter the conventional widsom about the rat’s sweet tooth, at least over 24-hr periods, and support the suspicion of the long-term obesity-promoting propensities of sucrose

Engordante, no por suponer un “exceso calórico“, sino por “engordante“.

 

Leer más:

¿”Exceso calórico”? No digas más…

Falacia de petitio principii (o petición de principio): falacia que se produce cuando la proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas. O, dicho de otra forma, es “aquel razonamiento en el que se introducen proposiciones no verificadas o inverificables como si fueran verdaderas para, desde esa posición, llegar a conclusiones aparentemente lógicas y razonadas y contando de antemano con su aceptación” (fuente).

Ejemplo:

Dios posee todas las perfecciones. La existencia es una perfección, por lo tanto dios existe. (Descartes)

La trampa está en que en las premisas implícitamente se asume que dios existe. Se evita la falacia no dejando que se dé en las premisas esa presunción de lo que se quiere demostrar: “Si existiera, dios poseería todas las perfecciones…”- Es obvio que con esa modificación ya no es posible llegar a la injustificada conclusión de que dios existe.

Un fragmento de una conversación entre Sam Harris y Gary Taubes (no lo traduzco, pero luego analizo bajo el diálogo las partes que me interesan):

— [Gary Taubes] You can’t explain anything meaningful about obesity by this energy conception

— [Sam Harris] Let me ask you a few questions to kind of bound how far-reaching your claims are, because you are not disputing thermodynamics, I assume

— No, I have a physics degree. I am not allowed to

— Right: you’d be far more famous than you are if you were disputing it, credibly. So, I imagine wou would admit that, on some level, we gain weight because of a surplus of calories. So if, for instance, I am going to eat 1500 extra calories a day, it wouldn’t matter if those were extra carbs, fats or protein calories, if I was at that surplus day-in day-out, I would just keep gaining weight, right?

— Yeah, although actually, it might matter. But it depends on how you define “excess”. Let’s use an analogy, a metaphor. Instead of thinking in terms of excess of calories, we are talking about excess money, wealth instead of obesity. Clearly you can’t get rich without taking more money than you expend, right? But you’d never say you got rich because you made more money than you expent

— There are certainly degrees of that disparity and where you put the line is a judgement call, but it’s not just a matter of…

— but also where you put the causality, because again to get rich you have to make more money than you expend, that’s a given, there is conservation of money in the same way there is conservation of energy, unless you are a counterfeiter. To get fat you take in more energy than you expend, but you might get fat because, for instance, I might give you a drug that makes your fat tissue accumulate fat

— What you are saying, clearly, is that there is more to the story

“Exceso calórico” es una expresión siempre falaz

Un argumento sacado del diálogo anterior:

Si consumo todos los días 1500 calorías extra, sin importar si esas calorías vienen de grasa, carbohidratos o proteína, voy a ganar peso, ¿cierto?

Desde el mismo momento en que la premisa da por sentado que se puede hablar de “calorías extra”, cuyo significado es “calorías que por ser consumidas en exceso de nuestras necesidades energéticas van a ser almacenadas como grasa corporal”, la premisa está dando por cierta la teoría que se pretende demostrar con la argumentación. Es decir, la premisa ya incluye la conclusión que se busca, y eso, como hemos visto, tiene un nombre: falacia de petitio principii.

Evitemos la falacia:

Si fuera correcto hablar de “calorías extra”, si consumiera todos los días 1500 calorías extra, no importaría si esas calorías vinieran de grasa, carbohidratos o proteína, y ganaría peso

Lo que obliga a empezar por realizar la pregunta realmente pertinente: ¿es correcto hablar de “calorías extra”? O dicho de otra forma, ¿es correcta la teoría del balance energético?

Cualquier planteamiento en el que se habla de un “exceso calórico” está presuponiendo correcta la teoría del balance energético y no puede ser empleado, por tanto, para tratar de demostrar la validez de esa teoría. “Exceso calórico” siempre es una expresión falaz (ver,ver,ver,ver).

Por otro lado, fijémonos como en el planteamiento se selecciona una única característica de la comida, las calorías, por lo que de antemano se está identificando esa variable como la responsable del “exceso”, es decir, de causar el efecto. Es imposible a partir de ese momento que ninguna otra variable sea relevante en el resultado final. Y, fruto de ello, puesto que en el cómputo de calorías la composición de la dieta es irrelevante, al partir de la premisa de que el engorde es equivalente a 1500 kcal y producido por las kcal, la “conclusión” a la que llega el orador es que no importa la composición de la dieta, sino únicamente las calorías. Es un razonamiento circular: en la premisa se desprecia la composición de la dieta asumiendo que las calorías, el “exceso calórico”, es lo que importa, y, lógicamente, en las conclusiones aparece el contenido de ese caballo de Troya: la composición de la dieta no es relevante.

En definitiva, y de forma concisa, si ya en la premisa se atribuye el efecto a las calorías, al “exceso calórico”, el argumento es falaz como demostración de la validez de la teoría del balance energético. Otra forma de ver el engaño es ser conscientes de que para poder hablar de “exceso calórico” se tiene que presuponer un comportamiento para una salida del sistema, el gasto energético, lo que equivale a tratarla como una entrada e introducir así una causalidad impostada (ver). Lamentablemente, estos argumentos erróneos son tan comunes que se asumen correctos sin cuestionarlos, y no hacen sino consolidar el dañino paradigma energético.

¿Vemos la trampa en estas otras falacias de petitio principii?

Proposición: un niño que sufre gigantismo tiene un problema de apetito y la causa del anormal crecimiento es, en última instancia, que come más de lo que necesita.

Demostración: si consume todos los días 150 calorías extra, sin importar si esas calorías vienen de grasa, carbohidratos o proteína, va a ganar peso

Hablar de “calorías extra” en la premisa ya es asumir como correcta una teoría injustificada sobre las causas del gigantismo. Las leyes de la termodinámica no avalan la existencia de las “calorías extra” porque esas leyes no pueden ser empleadas para establecer una causalidad. Y usar la expresión “calorías extra” implica una causalidad concreta en el crecimiento.

Proposición: un consumo excesivo de azúcares es lo que nos engorda.

Demostración: si todos los días consumo un “exceso de azúcares” y, por tanto, acumulo grasa corporal, si mantengo esa dieta a largo plazo voy a engordar, independientemente de las calorías consumidas

Primero habría que demostrar que es posible hablar del concepto “exceso de azúcares” como causa de la acumulación de grasa corporal, ¿no? Porque si aceptamos, sin más, la expresión estamos aceptando, sin más, cuál es la causa de engordar.

La teoría CICO es contraria a la evidencia científica

Es un detalle que me parece muy importante: la evidencia científica, tanto en animales como en humanos, demuestra que la composición de la dieta afecta a la ganancia/pérdida de peso corporal, en experimentos en los que se controla totalmente la cantidad de calorías e incluso la proporción de macronutrientes (ver,ver,ver). Aunque no entendamos los detalles, aunque no entendamos los argumentos, sabemos que la teoría del balance energético es fraudulenta, sí o sí, porque sus postulados son contrarios a la evidencia científica.

Sólo un comentario más: aunque la evidencia científica fuera coherente con la teoría del balance energético, sería un resultado empírico, no una demostración de que la teoría es conceptualmente sólida. No funcionaría porque tuviera que funcionar, sino por mera casualidad. En el plano teórico la teoría del balance energético es un indiscutible fraude (ver,ver,ver,ver,ver).

NOTA: aunque he evitado desviar la atención hacia ese hecho, soy consciente de que parte del engaño es jugar con una doble definición de “exceso calórico”, ejemplo de libro de una falacia diferente, la falacia de ambigüedad (ver,ver). Se engaña haciendo erróneas deducciones gracias a mezclar a) el significado tautológico de déficit y b) la interpretación de déficit como “comer menos”.

Para adelgazar es necesario que exista un déficit calórico, por lo que cualquier método de adelgazamiento que funcione lo hace reduciendo tu ingesta

Si tengo que analizar todas las falacias contenidas en la sentencia anterior, no acabo nunca (ver,ver,ver,ver). La pongo en este momento como ejemplo de cómo las dos definiciones de “déficit calórico” son empleadas en el mismo argumento induciendo a engaño. Es típico de las pseudociencias engañar jugando con términos definidos de forma no precisa.

Leer más:

Las ratitas no entienden la teoría CICO

Metabolic status in growing rats fed isocaloric diets with increased carbohydrate-to-fat ratio“.

Experimento en ratas, a las que se distribuye en tres grupos, llamados 1:1, 2:1 y 3:1, que se distinguen por seguir dietas con diferente cociente carbohidratos/grasa y misma cantidad de proteína (25% en peso):

The diet composition (per 100 g of diet) was 25 g of protein (lactic casein, 87% protein, mesh 90), 15 g (1:1), 10 g (2:1), or 7.5 (3:1) of lipids (corn oil), 34 g (1:1), 45 g (2:1), or 51 g (3:1) of carbohydrates (corn dextrin from corn refinery)

Aunque no se limita la ingesta, no se aprecian diferencias entre los diferentes grupos de ratas en la ingesta energética.

When total energy intake was analyzed, it did not differ across groups after 28 d

Pero sí hubo claras diferencias en la velocidad a que ganaron peso corporal y, por tanto, en el peso alcanzado al final del experimento (en la tabla Wt es el peso y WtGV es la ganancia diaria en gramos por cada 100g de peso corporal):

Los autores constatan que algunos grupos de ratas ganaron peso a más velocidad que otros, y atribuyeron el efecto al tipo de comida (puesto que las calorías eran las mismas, pocas opciones más tenían):

Our study showed that the 2:1 and 3:1 groups reached the highest weight gain velocities. Moreover, both groups achieved a larger body (weight and body length), possibly due to the source of fat and carbohydrate used in the diets, such as saturated fat (medium and long chain), monounsaturated and polyunsaturated fats (-3 and -6), and simple or complex carbohydrates.

Insisto: no hubo diferencias en la ingesta energética ni en la cantidad de proteína, y los autores atribuyeron el diferente efecto sobre el peso corporal de las dietas a su composición. No es que algunos seamos “negacionistas” que renegamos de leyes impepinables, es que entendemos por qué la teoría del balance energético es pseudociencia y, además, sabemos que la evidencia científica demuestra falsa esa teoría una y otra vez (ver). No olvidemos lo esencial de lo que estamos viendo en estos estudios científicos:

la composición de la dieta puede hacer ganar o perder peso corporal, sin que sea alterando la saciedad/apetito (o cambiando la cantidad de comida ingerida), ni por el contenido en proteína

Si crees que las leyes de la física dicen lo contrario, estás interpretando incorrectamente las leyes de la física (ver).

Cambiando un poco de tema, aunque no del todo, en las conclusiones los autores del experimento nos dicen que con este estudio han demostrado que las dietas contribuyeron a la ganancia de peso, mediante una reducción del metabolismo:

these studies demonstrated that, although energy, protein, vitamin, and micronutrient intakes were constant and adequate, when calorie ratios of carbohydrate to fat were progressively increased from 1:1 to 2:1 and to 3:1, the diet contributed to weight gain by decreasing energy metabolism and leptin secretion through adipose tissue.

Lo cierto es que han observado una reducción del metabolismo en los dos grupos que más peso ganaron, en comparación con el otro, pero eso sólo es una observación de un resultado obtenido. Se están inventando una causalidad, una que carece de mecanismo fisiológico que la respalde (ver).

Energy expenditures, calculated as daily calories per 100 g of rat Wt in addition to calorie per oxygen liter conversion factor of each diet (Fig. 4, inset), at day 28 were 15% and 19% lower in the 2:1 and 3:1 groups, respectively, when compared with the 1:1 group (P<0.01) and showed no significant differences between them (P<0.05).

¿Están cometiendo el error de deducir causalidad de una observación o más bien traían la causalidad aprendida de casa?

Es esta omnipresente falta de rigor en el campo de la nutrición/obesidad lo que nos ha metido en el lío de diabetes y obesidad descontroladas (ver). O, al menos, así lo creo yo.

Leer más:

Denunciemos a los verdaderos culpables

¿Por qué nos ha de importar cómo un niño se ve a sí mismo o cómo le ve su madre? Los autores del artículo citado por este señor nos explican la relevancia:

Nosotros planteamos que podría existir una distorsión de la imagen corporal inversa a los que ocurre en los trastornos de la conducta alimentaria. Postulando que la madre de niño con sobrepeso u obeso, podría ver a su hijo con una contextura menor de lo que es su índice de masa corporal (IMC) real, generando que no se preocupen adecuadamente de sus hábitos de ingesta, y en consecuencia perpetuándose el hecho que sus hijos mantengan un peso superior a lo normal para su talla y edad. (Fuente)

Estos señores no saben qué está causando la obesidad en los niños, pero a partir de un dato observacional conjeturan una cadena de causalidad que culpa a las madres de la obesidad de sus hijos ¡por falta de preocupación! (¡las madres!) Si se hubieran preocupado por la salud de sus hijos, habrían puesto en marcha las medidas que saben que tienen que tomar para prevenir la obesidad.

Lo que quiero resaltar con esta entrada es el hecho de que los “expertos” en obesidad no cuestionan sus recomendaciones. Se plantean cómo hacer llegar su mensaje a la población, cómo explicarlo para que lo asimilemos (porque al parecer somos cortitos y no entendemos las cosas) y cómo conseguir motivar a la gente para que actúe de forma responsable (porque evidentemente es nuestro comportamiento lo que nos hace obesos). Pero ¡nunca cuestionan su mensaje! Nunca se plantean si son ellos los que en realidad están generando el problema con recomendaciones erróneas (ver). Para ellos, el foco de atención está puesto exclusivamente en el obeso (sus hábitos, sus creencias, sus percepciones, sus motivaciones, etc.) y en el entorno en el que vive el obeso.

No caigamos en la trampa. Hagamos la pregunta que los “expertos” no hacen:

¿realmente la población está recibiendo información veraz sobre cómo tiene que comer para evitar la obesidad o qué tiene que hacer para perder peso una vez el problema ya se ha presentado?

No aceptemos que se dé por supuesto que el tratamiento/recomendación es correcto y que si no está funcionando es porque la gente no colabora aplicándolo, y centremos la atención en el tratamiento. Porque si las recomendaciones “oficiales” son erróneas, si el obeso no sabe en realidad cómo comer de forma saludable ni cómo corregir su problema de peso, si la culpa no es de la víctima, al culparla no sólo no se avanza en la resolución del problema sino que además se crea una presión social que está dañando la salud física y mental de esas personas (ver,ver,ver): es añadir daño al daño.

Es difícil impulsar medidas para paliar el problema si los afectados piensan que es algo que no va con ellos, por lo que un paso fundamental es enseñar a reconocer la enfermedad (fuente)

¿Nos damos cuenta de cómo los expertos no cuestionan sus creencias? Toda la atención centrada en el obeso: lo que piensan, lo que entienden, lo que hacen. Pero ellos y sus recomendaciones nunca están entre los “sospechosos habituales”.

Hablemos del tratamiento

¿Cuáles son las medidas que, según estos “expertos”, esas madres no han aplicado porque no se han dado cuenta de que sus hijos estaban engordando?

  • 5 comidas diarias
  • El desayuno es la comida más importante del día
  • La dieta debe estar basada en las harinas de cereales. En una dieta equilibrada el 50-60% de la energía proviene de los hidratos de carbono
  • Hay que adaptar la ingesta energética al gasto energético, o, en otras palabras, que puedes consumir todo aquello que te apetezca, mientras luego lo quemes
  • Debe controlarse el contenido calórico de los alimentos y en este sentido hay que tener en cuenta que las grasas aportan muchas más calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos
  • No hay alimentos buenos y malos, sino buenas o malas dietas. Todos los productos en su debida medida pueden formar parte de nuestra alimentación
  • Si se está subiendo de peso, hay que seguir con la misma dieta pero reducir un poco el tamaño de las raciones y aumentar la actividad física, haciendo todos días al menos media hora de ejercicio

¿La patética y estúpida pseudociencia del balance energético y la demencial pirámide nutricional de las harinas? ¿Son esas las medidas saludables que esas madres no han aplicado? ¿Vemos el problema? ¡Culpabilizan a las madres de esos niños, cuando lo que esas madres creen saber sobre nutrición, lo que han aprendido de los “expertos”, es la receta perfecta para engordar!

Ves que tu hijo está cogiendo peso, aplicas lo que crees saber sobre lo que es una alimentación saludable (más pan, más pasta, más plancha, menos fritos, comiendo a todas horas productos sin grasa bajos en sal, raciones más pequeñas, que se apunte a un equipo deportivo, etc.), y como esas ideas son erróneas la salud del niño no sólo no mejora sino que cada vez está peor. Y te acostumbras a su nuevo peso, lo que según los “expertos” te delata como culpable de su obesidad. A mí no me parece que se pueda descartar “porque sí” que sea esto lo que está sucediendo.

Insisto en el mensaje principal de esta entrada: no aceptemos entrar en un debate viciado en el que las recomendaciones oficiales no son cuestionadas. Esas recomendaciones son con toda probabilidad la causa directa del problema de peso que tenemos. ¿De verdad el planteamiento es que los niños están gordos porque sus madres no se han preocupado de su alimentación al no percibir el sobrepeso? ¿En serio tienen la desvergüenza de acusar a las madres de dañar la salud de sus hijos, sin previamente haber cuestionado sus propias recomendaciones?

Dejemos en paz a las madres y hablemos de la incompetencia de los “expertos” en nutrición y del fundamento de las recomendaciones que esas madres han recibido. Hablemos de cómo la población ha sido engañada durante décadas por estos necios pretenciosos. ¿Quieren encontrar culpables? No hace falta que vayan muy lejos a buscar: ellos han causado este problema.

Leer más:

Catetos atrapados en una tautología (II)

Hace unos días, uno de esos personajes que circulan por el mundo del fitness insultó a Jason Fung llamándole “quack” (ver imagen bajo el título de esa página), que podríamos traducir como “charlatán”, y diciendo que es o “brutalmente deshonesto” o que está “embarazosamente mal informado”. Ése es el tono prepotente de esa entrada, que es, básicamente, el ejemplo típico de cómo se difunde la pseudociencia del balance energético: estupidez y arrogancia a partes iguales.

The Evidence for Caloric Restriction: A Response to Dr. Fung’s CRaP

Sé que he explicado muchas veces por qué la teoría del balance energético es estúpida pseudociencia, pero me apetecía contestar con argumentos a este bravucón. Y, además, este blog tiene una clara dedicación a combatir la pseudociencia.

Lo que se acumula en nuestro tejido adiposo son triglicéridos, no gramos ni calorías

Sacado de esa página:

However, for a net increase or decrease in the body’s energy stores to take place, an imbalance between energy intake (from food) and energy output (from activity) must happen. (fuente)

Sin embargo, para que se produzca un incremento o decremento en los almacenes corporales de energía, debe producirse un desbalance entre la energía ingerida (procedente de la comida) y la energía gastada (por actividad).

¿Nos parece razonable? No lo es. Para empezar, démonos cuenta de que lo que se acumula en el tejido adiposo son triglicéridos, no calorías (ver). Una matización más relevante de lo que parece a simple vista, pues ante la pregunta de por qué se acumulan triglicéridos en el tejido adiposo, no es posible recurrir a hablar de calorías, pues no existe un mecanismo fisiológico que enlace calorías a nivel corporal con acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo. La teoría del balance energético presume de no tener un mecanismo fisiológico que la implemente (ver,ver,ver) y la ausencia de mecanismo es una característica típica de las pseudociencias, que recurren a explicaciones simplistas alejadas de la fisiología y de la anatomía. Lo patético es que los mismos que presumen de estar en contra de las pseudociencias aceptan sin cuestionarlas las explicaciones mágicas del balance energético y hasta argumentan que hablar de mecanismos fisiológicos es una “distracción metabólica”, es decir, alejarse de las verdaderas causas, que para ellos es aquello que nos hace comer “más de la cuenta” (ejemplo,ejemplo). Si hemos de creer en su sinceridad, en tal caso se deduciría que los fanáticos no saben que son fanáticos.

La falacia de composición: ¿dónde estamos aplicando la primera ley de la termodinámica, en el tejido implicado o en todo el cuerpo? ¡Hay que elegir!

  • Si aumenta la población que hay en Madrid, han entrado en Madrid más personas de las que han salido.
  • Si aumenta la población que hay en el Estadio Santiago Bernabéu (estadio que está en Madrid), han entrado en ese estadio más personas de las que han salido.

Ambas afirmaciones son tan correctas como insustanciales, pues no son otra cosa que decir “acumular” personas (ver,ver). Son descripciones tautológicas que nunca pueden aportar información sobre las causas por las que sucede la acumulación. Nunca, salvo que falazmente se introduzca una falsa causalidad, que es en lo que se basa la teoría del balance energético.

¿Se han acumulado porque han entrado más de las que han salido? No, pues “más de las que han salido” es únicamente otra forma de decir “aumentar” la población. La causa real (ver,ver) puede ser  que sea domingo por la tarde-noche y la gente vuelva a la capital tras haber pasado el fin de semana en otra ciudad o que se haya programado un concierto o un partido de fútbol en el estadio, por ejemplo.

Para que aumente la cantidad de personas que hay en el Santiago Bernabéu, se tiene que producir en Madrid una mayor entrada que salida de personas.

¿Es eso cierto? No: es una estupidez. Y es la misma estupidez que nos cuelan los defensores de la teoría del balance energético con el cuerpo humano (Madrid) y el tejido adiposo (el estadio dentro de Madrid). Nos dicen que para que en el tejido adiposo se acumulen triglicéridos tienen que entrar en el cuerpo más calorías de las que salen (ver). Hablemos del tejido muscular para que el engaño quede bien claro: si el tejido muscular crece, se está acumulando energía, así que de acuerdo con la teoría del balance energético:

Para que se produzca un crecimiento del tejido muscular, debe producirse un desbalance entre la energía ingerida (procedente de la comida) y la energía gastada (por actividad).

¿Crees que las leyes de la física nos dicen que para aumentar la musculatura tienes que aumentar tu ingesta energética y/o reducir tus niveles de actividad física? ¿Cualquier método de hipertrofia muscular que sea efectivo, funciona aumentando tu apetito y/o haciéndote más sedentario? Sabes que ninguna ley puede decir eso, ni nada parecido, luego sabes que tiene que haber errores en el razonamiento. Quizá no puedas explicar por qué el razonamiento es erróneo, ni cómo se te está engañando, pero no te cabe duda de que algo tiene que estar mal en ese planteamiento. ¿Dónde está la trampa?

  • Se está combinando, de forma falaz,  “acumulación” en todo el cuerpo (pues ingesta energética y gasto energético están relacionadas con la acumulación de energía en todo el cuerpo) con acumulación en un órgano concreto del cuerpo (tejido muscular en este ejemplo). O las leyes de la física se aplican en un sitio y por tanto siempre que las queramos aplicar tienen que incluir cualquier forma de acumulación de energía en cualquier órgano (ver), o se aplican en el otro y por tanto nada tienen que ver con ingesta y gasto energéticos totales en el cuerpo. Pero escoger parte de los términos de la ecuación de aplicar la ley en un sitio y parte de aplicarla en otro, sencillamente es tramposo.
  • Se está imponiendo un sentido de causalidad que no está basado en la fisiología: que se acumule energía en un órgano —desde ese punto de vista energético— equivale a decir que ha entrado más de lo que ha salido, pero no se puede deducir de esa tautología que se acumule porque entra más de lo que sale.

Ahora aplica lo mismo al tejido adiposo, y entenderás cómo lo que nos han vendido como una verdad “que sólo un ignorante discute”, no es más que una falacia. Si entiendes estas trampas, ya sabes que la teoría del balance energético es una estafa.

La falacia de composición es evidente: se está dando a entender que una característica de una parte de nuestro cuerpo (acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo) es en realidad algo que se produce en todo el cuerpo (acumulación de energía en todo el cuerpo). ¿Para que se acumule gente en el estadio debe producirse un desbalance entre la gente que entra en la ciudad y la gente que sale de la ciudad? ¿Es que nos hemos vuelto imbéciles?

Una parte importante, variable y adaptativa de lo que comes se disipa en forma de calor

Pero, además, supongamos que de todas las personas que entran en Madrid, una cantidad variable y adaptativa, y por tanto desconocida a priori, en el entorno de 60 de cada 100 personas, es subida a autobuses y sacada de Madrid por las fuerzas de orden público (ver). Entre uno y ninguno de los otros 40 puede acabar pisando el estadio (ver). ¿Qué relación dirías que hay entre las tasas de entrada y salida de coches (calorías) a la ciudad y la acumulación de personas (triglicéridos) en el estadio? Y, sin embargo, sí creíste que la cantidad de calorías ingeridas por tu cuerpo determinaba cuántos triglicéridos netos quedaban atrapados en tu tejido adiposo? (ver,ver) ¡Las calorías no podían desaparecer! Pero esa idea intuitiva es falsa: la mayor parte de la energía que hay en la comida, en una cantidad variable, simplemente se disipa en forma de calor y no es convertida en “energía usable”. Es perfectamente posible que comiendo de forma saludable tu cuerpo no engorde aunque tu ingesta varíe de un día para otro, porque tu cuerpo tiene capacidad para ajustar el calor disipado y deshacerse de lo innecesario, de la misma forma que puede hacerse más eficiente cuando ve que no le llegan suficientes nutrientes (ver). Y es razonable que sea así, pues es lo que vemos que sucede en poblaciones que siguen sus dietas tradicionales, que no engordan sin preocuparse lo más mínimo por controlar cuántas calorías ingieren (ver).

Aplica el mismo razonamiento a cualquier otra acumulación de “energía” en tu cuerpo, y verás qué divertido

¿Crees que la acumulación de grasa en tu hígado se produce por un desbalance entre lo que ingieres y lo que gastas? (ver,ver) ¿Crees que las leyes de la física dicen que ésa es la causa de la acumulación de energía en tu hígado?

¿Crees que la causa de que algo se acumule es “que entra más de lo que sale”? En el gigantismo, por ejemplo, hay una evidente acumulación de “energía”, ¿es porque el niño que sufre esa enfermedad come mucho y se mueve poco? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física? ¿Estamos obligados a hablar de las calorías, porque “las calorías importan“? ¿Se corrige esta patología, por tanto, educando a ese niño para que coma menos y sea más activo físicamente? (ver) Hay que ser MUY BURRO para pensar que estamos obligados a recurrir a las leyes de la física para encontrar respuestas para las causas y soluciones a la obesidad, y no darse cuenta de que el uso de esas mismas leyes es absoluta e indiscutiblemente estúpido aplicado a cualquier crecimiento en un ser vivo, incluido el crecimiento del tejido adiposo. La teoría del balance energético no es ciencia: es pseudociencia que sirve de coartada a los prejuicios contra la gente obesa.

Cuando un tumor crece, ¿es, en última instancia, porque hemos comido por encima de nuestras necesidades energéticas? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física o es una burrada tratar de aplicar las leyes de la física para entender y combatir el crecimiento de un tumor? ¿Estás diciendo que las calorías no importan en ese caso? ¿Estás negando el cumplimiento de leyes inviolables de la física?

— Vaya, qué musculado te veo.

— Sí, es que llevo una temporada en la que no hago más que comer y tumbarme en el sofá. No sé qué me pasa, pero me siento muy cansado.

No, en serio, seguimos diciendo que “obviamente las calorías importan”, pero es tan “obvio” que no lo decimos con ningún otro crecimiento en un ser vivo. ¡Ni las nombramos ni nombramos las leyes de la física! Dejemos de tener complejos con los caloréxicos, que no son más que vendedores de aceite de serpiente, y dejemos de dar alas a la teoría del balance energético. Si las leyes de la física dicen que las calorías “importan” cuando engordamos, también dicen que “importan” cuando crece un tumor y por tanto habrá que preguntarse qué nos ha hecho comer más de lo que gastamos, que evidentemente tiene que ser la causa del crecimiento del tumor (ver,ver).

¿Importan las calorías? Sólo en la obesidad se dice que “importan”, porque se busca culpar a la víctima de habérselo ganado ella sola, por su glotonería y vagancia.

“Si lo pones en una tabla con colorines, ya lo has demostrado y sólo un necio lo discutiría”

Cualquier método que haga crecer la musculatura lo hace aumentando tu apetito y reduciendo tus niveles de actividad física

Porque no puede crecer la musculatura sin superávit calórico

¿Ridículo? Sin duda, pero en esencia es lo que defiende el lumbreras de la web que estoy comentando, que dice que cualquier dieta que sirva para perder peso funciona creando un “déficit calórico”, es decir, según su ideología, haciendo que comas menos y te muevas más.

Pero hacer una tabla con muchos colorines no convierte una idea estúpida en un hecho real…

a few weeks ago, we published an infographic which showed that all weight loss diets work through caloric restriction and, consequently, through the resulting caloric deficit.

hace unas semanas publicamos una infografía que mostraba que todas las dietas de pérdida de peso funcionaban a través de la restricción calórica, por el déficit calórico creado

Una vez la tabla ya esté hecha y publicada, el tema está zanjado y no sé cómo hay gente que se atreve a llevarle la contraria. Le sugiero que prepare otra que demuestre que cualquier método de hipertrofia muscular funciona aumentando tu ingesta energética y/o reduciendo tus niveles de actividad física. Un crack como éste no debe de tener problemas en crear una segunda tabla bien coloreada que demuestre esto último. Cuando él lo pone en una tabla, automáticamente es un hecho contrastado.

Cuando sigues sus recomendaciones las mujeres se te arriman que no veas… :mrgreen:

La teoría de la conspiración contra la dieta hipocalórica

Como este señor no entiende que lo que dice no son más que estupideces, su conclusión es que la dieta hipocalórica fracasa porque la gente deja la dieta:

Are you going to sit there and pretend as if you don’t know full well that weight regain happens exactly because of lower dietary adherence and poor compliance over time?

¿Vas a decirnos con cara seria que no sabes perfectamente que la recuperación del peso perdido sucede exactamente porque con el tiempo se reduce el seguimiento de la dieta?

Como cree ser inteligente, no cuestiona su conclusión de que la dieta hipocalórica viene avalada por las leyes de la física. Y si no funciona en la práctica, como es el caso, tiene que ser, obviamente, porque la gente se deja la dieta. Esto no sólo pasa en el mundo del fitness, pues es lo que vemos todos los días en los “expertos” en nutrición, que lamentan en las redes sociales el poco éxito que tienen convenciendo a la gente de que mantengan la dieta a largo plazo. La culpa siempre es de la gente y ellos son poco menos que héroes que nos intentan ayudar con el consejo correcto y que sufren mucho al ver que la gente no les hace caso.

¿Qué hacemos con todos los experimentos cuyos datos dicen que sí se siguió la dieta y aun así no funcionó? (ejemplo,ejemplo,ejemplo) Sin duda existe una conspiración interplanetaria para falsear los datos de los estudios científicos para perjudicar a la dieta hipocalórica. El argumento es que “los datos de los estudios tienen que ser erróneos, porque la teoría del balance energético no puede ser errónea“. Pero la teoría del balance energético es la mayor estupidez perpetrada nunca por el ser humano (ver,ver). ¿No funciona la dieta hipocalórica? Pues claro que no.  Es lo esperable cuando el origen de un tratamiento es la estupidez humana.

¡Pero la gente se deja la dieta!

Puede ser, sí, pero la trampa está en deducir de ese dato observacional que existe la relación causa-efecto “no les funciona porque se la dejan“. Eso no tiene más base real que los prejuicios. ¿Las dietas hipocalóricas no funcionan porque la gente se las deja o no será más bien que la gente deja la dieta hipocalórica porque no funciona? La respuesta a esta pregunta únicamente es evidente desde el fanatismo y la estupidez. ¿Por qué mantener intacta la creencia en que funciona lo que nunca ha funcionado y que no es más que una idea estúpida? Imagina que te están hablando de un tratamiento homeopático —parece que mencionando la homeopatía sí somos capaces de entender que algo es un engaño— para pérdida de peso que ha fracasado sistemáticamente en los estudios científicos y cuya base científica es la absurda idea de diluir tanto una sustancia que cuando llegas al resultado final lo único que tienes es agua. Ahora los homeópatas ponen a prueba el tratamiento en cientos de personas que quieren adelgazar y no consiguen bajar más que un par de kilos. Pero nos cuentan que el problema es que la gente abandona el tratamiento. ¿Aceptaríamos esa explicación? ¿Con la homeopatía de por medio sí vemos la estafa, pero con la dieta hipocalórica nos volvemos ciegos? Igual de pseudocientífica es la homeopatía que la teoría del balance energético. La diferencia es que socialmente está bien visto atacar a la homeopatía, pero criticar la teoría del balance energético te hace enfrentarte a la manada de sinvergüenzas que viven de engañar recetando dietas hipocalóricas.

Volviendo a las causas por las que la dieta hipocalórica fracasa, ¿por qué asumir que la reacción metabólica a la restricción calórica, un hecho científico difícilmente discutible, no es relevante? (ver,ver,ver,ver)  Y, sin embargo, ¿ignoramos esa reacción y suponemos que hay un problema masivo de falta de fuerza de voluntad para mantener una dieta a largo plazo? ¿En serio? ¿La dieta de origen estúpido funciona pero todo el mundo falla? Yo apuesto por que es la dieta hipocalórica la que falla y que la mayor parte de la gente mantendría la dieta a largo plazo si viese que consigue resultados. Pero, en cualquier caso, da igual lo que opinemos: la gente a la que se le está recetando una dieta hipocalórica tiene derecho a saber que ese tratamiento no funciona (ver). Un título universitario no da derecho a estafar. O al menos no debería ser un escudo protector para hacerlo.

Si habéis llegado hasta aquí, ¡gracias!

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