Denunciemos a los verdaderos culpables

¿Por qué nos ha de importar cómo un niño se ve a sí mismo o cómo le ve su madre? Los autores del artículo citado por este señor nos explican la relevancia:

Nosotros planteamos que podría existir una distorsión de la imagen corporal inversa a los que ocurre en los trastornos de la conducta alimentaria. Postulando que la madre de niño con sobrepeso u obeso, podría ver a su hijo con una contextura menor de lo que es su índice de masa corporal (IMC) real, generando que no se preocupen adecuadamente de sus hábitos de ingesta, y en consecuencia perpetuándose el hecho que sus hijos mantengan un peso superior a lo normal para su talla y edad. (Fuente)

Estos señores no saben qué está causando la obesidad en los niños, pero a partir de un dato observacional conjeturan una cadena de causalidad que culpa a las madres de la obesidad de sus hijos ¡por falta de preocupación! (¡las madres!) Si se hubieran preocupado por la salud de sus hijos, habrían puesto en marcha las medidas que saben que tienen que tomar para prevenir la obesidad.

Lo que quiero resaltar con esta entrada es el hecho de que los “expertos” en obesidad no cuestionan sus recomendaciones. Se plantean cómo hacer llegar su mensaje a la población, cómo explicarlo para que lo asimilemos (porque al parecer somos cortitos y no entendemos las cosas) y cómo conseguir motivar a la gente para que actúe de forma responsable (porque evidentemente es nuestro comportamiento lo que nos hace obesos). Pero ¡nunca cuestionan su mensaje! Nunca se plantean si son ellos los que en realidad están generando el problema con recomendaciones erróneas (ver). Para ellos, el foco de atención está puesto exclusivamente en el obeso (sus hábitos, sus creencias, sus percepciones, sus motivaciones, etc.) y en el entorno en el que vive el obeso.

No caigamos en la trampa. Hagamos la pregunta que los “expertos” no hacen:

¿realmente la población está recibiendo información veraz sobre cómo tiene que comer para evitar la obesidad o qué tiene que hacer para perder peso una vez el problema ya se ha presentado?

No aceptemos que se dé por supuesto que el tratamiento/recomendación es correcto y que si no está funcionando es porque la gente no colabora aplicándolo, y centremos la atención en el tratamiento. Porque si las recomendaciones “oficiales” son erróneas, si el obeso no sabe en realidad cómo comer de forma saludable ni cómo corregir su problema de peso, si la culpa no es de la víctima, al culparla no sólo no se avanza en la resolución del problema sino que además se crea una presión social que está dañando la salud física y mental de esas personas (ver,ver,ver): es añadir daño al daño.

Es difícil impulsar medidas para paliar el problema si los afectados piensan que es algo que no va con ellos, por lo que un paso fundamental es enseñar a reconocer la enfermedad (fuente)

¿Nos damos cuenta de cómo los expertos no cuestionan sus creencias? Toda la atención centrada en el obeso: lo que piensan, lo que entienden, lo que hacen. Pero ellos y sus recomendaciones nunca están entre los “sospechosos habituales”.

Hablemos del tratamiento

¿Cuáles son las medidas que, según estos “expertos”, esas madres no han aplicado porque no se han dado cuenta de que sus hijos estaban engordando?

  • 5 comidas diarias
  • El desayuno es la comida más importante del día
  • La dieta debe estar basada en las harinas de cereales. En una dieta equilibrada el 50-60% de la energía proviene de los hidratos de carbono
  • Hay que adaptar la ingesta energética al gasto energético, o, en otras palabras, que puedes consumir todo aquello que te apetezca, mientras luego lo quemes
  • Debe controlarse el contenido calórico de los alimentos y en este sentido hay que tener en cuenta que las grasas aportan muchas más calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos
  • No hay alimentos buenos y malos, sino buenas o malas dietas. Todos los productos en su debida medida pueden formar parte de nuestra alimentación
  • Si se está subiendo de peso, hay que seguir con la misma dieta pero reducir un poco el tamaño de las raciones y aumentar la actividad física, haciendo todos días al menos media hora de ejercicio

¿La patética y estúpida pseudociencia del balance energético y la demencial pirámide nutricional de las harinas? ¿Son esas las medidas saludables que esas madres no han aplicado? ¿Vemos el problema? ¡Culpabilizan a las madres de esos niños, cuando lo que esas madres creen saber sobre nutrición, lo que han aprendido de los “expertos”, es la receta perfecta para engordar!

Ves que tu hijo está cogiendo peso, aplicas lo que crees saber sobre lo que es una alimentación saludable (más pan, más pasta, más plancha, menos fritos, comiendo a todas horas productos sin grasa bajos en sal, raciones más pequeñas, que se apunte a un equipo deportivo, etc.), y como esas ideas son erróneas la salud del niño no sólo no mejora sino que cada vez está peor. Y te acostumbras a su nuevo peso, lo que según los “expertos” te delata como culpable de su obesidad. A mí no me parece que se pueda descartar “porque sí” que sea esto lo que está sucediendo.

Insisto en el mensaje principal de esta entrada: no aceptemos entrar en un debate viciado en el que las recomendaciones oficiales no son cuestionadas. Esas recomendaciones son con toda probabilidad la causa directa del problema de peso que tenemos. ¿De verdad el planteamiento es que los niños están gordos porque sus madres no se han preocupado de su alimentación al no percibir el sobrepeso? ¿En serio tienen la desvergüenza de acusar a las madres de dañar la salud de sus hijos, sin previamente haber cuestionado sus propias recomendaciones?

Dejemos en paz a las madres y hablemos de la incompetencia de los “expertos” en nutrición y del fundamento de las recomendaciones que esas madres han recibido. Hablemos de cómo la población ha sido engañada durante décadas por estos necios pretenciosos. ¿Quieren encontrar culpables? No hace falta que vayan muy lejos a buscar: ellos han causado este problema.

Leer más:

Catetos atrapados en una tautología (II)

Hace unos días, uno de esos personajes que circulan por el mundo del fitness insultó a Jason Fung llamándole “quack” (ver imagen bajo el título de esa página), que podríamos traducir como “charlatán”, y diciendo que es o “brutalmente deshonesto” o que está “embarazosamente mal informado”. Ése es el tono prepotente de esa entrada, que es, básicamente, el ejemplo típico de cómo se difunde la pseudociencia del balance energético: estupidez y arrogancia a partes iguales.

The Evidence for Caloric Restriction: A Response to Dr. Fung’s CRaP

Sé que he explicado muchas veces por qué la teoría del balance energético es estúpida pseudociencia, pero me apetecía contestar con argumentos a este bravucón. Y, además, este blog tiene una clara dedicación a combatir la pseudociencia.

Lo que se acumula en nuestro tejido adiposo son triglicéridos, no gramos ni calorías

Sacado de esa página:

However, for a net increase or decrease in the body’s energy stores to take place, an imbalance between energy intake (from food) and energy output (from activity) must happen. (fuente)

Sin embargo, para que se produzca un incremento o decremento en los almacenes corporales de energía, debe producirse un desbalance entre la energía ingerida (procedente de la comida) y la energía gastada (por actividad).

¿Nos parece razonable? No lo es. Para empezar, démonos cuenta de que lo que se acumula en el tejido adiposo son triglicéridos, no calorías (ver). Una matización más relevante de lo que parece a simple vista, pues ante la pregunta de por qué se acumulan triglicéridos en el tejido adiposo, no es posible recurrir a hablar de calorías, pues no existe un mecanismo fisiológico que enlace calorías a nivel corporal con acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo. La teoría del balance energético presume de no tener un mecanismo fisiológico que la implemente (ver,ver,ver) y la ausencia de mecanismo es una característica típica de las pseudociencias, que recurren a explicaciones simplistas alejadas de la fisiología y de la anatomía. Lo patético es que los mismos que presumen de estar en contra de las pseudociencias aceptan sin cuestionarlas las explicaciones mágicas del balance energético y hasta argumentan que hablar de mecanismos fisiológicos es una “distracción metabólica”, es decir, alejarse de las verdaderas causas, que para ellos es aquello que nos hace comer “más de la cuenta” (ejemplo,ejemplo). Si hemos de creer en su sinceridad, en tal caso se deduciría que los fanáticos no saben que son fanáticos.

La falacia de composición: ¿dónde estamos aplicando la primera ley de la termodinámica, en el tejido implicado o en todo el cuerpo? ¡Hay que elegir!

  • Si aumenta la población que hay en Madrid, han entrado en Madrid más personas de las que han salido.
  • Si aumenta la población que hay en el Estadio Santiago Bernabéu (estadio que está en Madrid), han entrado en ese estadio más personas de las que han salido.

Ambas afirmaciones son tan correctas como insustanciales, pues no son otra cosa que decir “acumular” personas (ver,ver). Son descripciones tautológicas que nunca pueden aportar información sobre las causas por las que sucede la acumulación. Nunca, salvo que falazmente se introduzca una falsa causalidad, que es en lo que se basa la teoría del balance energético.

¿Se han acumulado porque han entrado más de las que han salido? No, pues “más de las que han salido” es únicamente otra forma de decir “aumentar” la población. La causa real (ver,ver) puede ser  que sea domingo por la tarde-noche y la gente vuelva a la capital tras haber pasado el fin de semana en otra ciudad o que se haya programado un concierto o un partido de fútbol en el estadio, por ejemplo.

Para que aumente la cantidad de personas que hay en el Santiago Bernabéu, se tiene que producir en Madrid una mayor entrada que salida de personas.

¿Es eso cierto? No: es una estupidez. Y es la misma estupidez que nos cuelan los defensores de la teoría del balance energético con el cuerpo humano (Madrid) y el tejido adiposo (el estadio dentro de Madrid). Nos dicen que para que en el tejido adiposo se acumulen triglicéridos tienen que entrar en el cuerpo más calorías de las que salen (ver). Hablemos del tejido muscular para que el engaño quede bien claro: si el tejido muscular crece, se está acumulando energía, así que de acuerdo con la teoría del balance energético:

Para que se produzca un crecimiento del tejido muscular, debe producirse un desbalance entre la energía ingerida (procedente de la comida) y la energía gastada (por actividad).

¿Crees que las leyes de la física nos dicen que para aumentar la musculatura tienes que aumentar tu ingesta energética y/o reducir tus niveles de actividad física? ¿Cualquier método de hipertrofia muscular que sea efectivo, funciona aumentando tu apetito y/o haciéndote más sedentario? Sabes que ninguna ley puede decir eso, ni nada parecido, luego sabes que tiene que haber errores en el razonamiento. Quizá no puedas explicar por qué el razonamiento es erróneo, ni cómo se te está engañando, pero no te cabe duda de que algo tiene que estar mal en ese planteamiento. ¿Dónde está la trampa?

  • Se está combinando, de forma falaz,  “acumulación” en todo el cuerpo (pues ingesta energética y gasto energético están relacionadas con la acumulación de energía en todo el cuerpo) con acumulación en un órgano concreto del cuerpo (tejido muscular en este ejemplo). O las leyes de la física se aplican en un sitio y por tanto siempre que las queramos aplicar tienen que incluir cualquier forma de acumulación de energía en cualquier órgano (ver), o se aplican en el otro y por tanto nada tienen que ver con ingesta y gasto energéticos totales en el cuerpo. Pero escoger parte de los términos de la ecuación de aplicar la ley en un sitio y parte de aplicarla en otro, sencillamente es tramposo.
  • Se está imponiendo un sentido de causalidad que no está basado en la fisiología: que se acumule energía en un órgano —desde ese punto de vista energético— equivale a decir que ha entrado más de lo que ha salido, pero no se puede deducir de esa tautología que se acumule porque entra más de lo que sale.

Ahora aplica lo mismo al tejido adiposo, y entenderás cómo lo que nos han vendido como una verdad “que sólo un ignorante discute”, no es más que una falacia. Si entiendes estas trampas, ya sabes que la teoría del balance energético es una estafa.

La falacia de composición es evidente: se está dando a entender que una característica de una parte de nuestro cuerpo (acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo) es en realidad algo que se produce en todo el cuerpo (acumulación de energía en todo el cuerpo). ¿Para que se acumule gente en el estadio debe producirse un desbalance entre la gente que entra en la ciudad y la gente que sale de la ciudad? ¿Es que nos hemos vuelto imbéciles?

Una parte importante, variable y adaptativa de lo que comes se disipa en forma de calor

Pero, además, supongamos que de todas las personas que entran en Madrid, una cantidad variable y adaptativa, y por tanto desconocida a priori, en el entorno de 60 de cada 100 personas, es subida a autobuses y sacada de Madrid por las fuerzas de orden público (ver). Entre uno y ninguno de los otros 40 puede acabar pisando el estadio (ver). ¿Qué relación dirías que hay entre las tasas de entrada y salida de coches (calorías) a la ciudad y la acumulación de personas (triglicéridos) en el estadio? Y, sin embargo, sí creíste que la cantidad de calorías ingeridas por tu cuerpo determinaba cuántos triglicéridos netos quedaban atrapados en tu tejido adiposo? (ver,ver) ¡Las calorías no podían desaparecer! Pero esa idea intuitiva es falsa: la mayor parte de la energía que hay en la comida, en una cantidad variable, simplemente se disipa en forma de calor y no es convertida en “energía usable”. Es perfectamente posible que comiendo de forma saludable tu cuerpo no engorde aunque tu ingesta varíe de un día para otro, porque tu cuerpo tiene capacidad para ajustar el calor disipado y deshacerse de lo innecesario, de la misma forma que puede hacerse más eficiente cuando ve que no le llegan suficientes nutrientes (ver). Y es razonable que sea así, pues es lo que vemos que sucede en poblaciones que siguen sus dietas tradicionales, que no engordan sin preocuparse lo más mínimo por controlar cuántas calorías ingieren (ver).

Aplica el mismo razonamiento a cualquier otra acumulación de “energía” en tu cuerpo, y verás qué divertido

¿Crees que la acumulación de grasa en tu hígado se produce por un desbalance entre lo que ingieres y lo que gastas? (ver,ver) ¿Crees que las leyes de la física dicen que ésa es la causa de la acumulación de energía en tu hígado?

¿Crees que la causa de que algo se acumule es “que entra más de lo que sale”? En el gigantismo, por ejemplo, hay una evidente acumulación de “energía”, ¿es porque el niño que sufre esa enfermedad come mucho y se mueve poco? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física? ¿Estamos obligados a hablar de las calorías, porque “las calorías importan“? ¿Se corrige esta patología, por tanto, educando a ese niño para que coma menos y sea más activo físicamente? (ver) Hay que ser MUY BURRO para pensar que estamos obligados a recurrir a las leyes de la física para encontrar respuestas para las causas y soluciones a la obesidad, y no darse cuenta de que el uso de esas mismas leyes es absoluta e indiscutiblemente estúpido aplicado a cualquier crecimiento en un ser vivo, incluido el crecimiento del tejido adiposo. La teoría del balance energético no es ciencia: es pseudociencia que sirve de coartada a los prejuicios contra la gente obesa.

Cuando un tumor crece, ¿es, en última instancia, porque hemos comido por encima de nuestras necesidades energéticas? ¿Es eso lo que dicen las leyes de la física o es una burrada tratar de aplicar las leyes de la física para entender y combatir el crecimiento de un tumor? ¿Estás diciendo que las calorías no importan en ese caso? ¿Estás negando el cumplimiento de leyes inviolables de la física?

— Vaya, qué musculado te veo.

— Sí, es que llevo una temporada en la que no hago más que comer y tumbarme en el sofá. No sé qué me pasa, pero me siento muy cansado.

No, en serio, seguimos diciendo que “obviamente las calorías importan”, pero es tan “obvio” que no lo decimos con ningún otro crecimiento en un ser vivo. ¡Ni las nombramos ni nombramos las leyes de la física! Dejemos de tener complejos con los caloréxicos, que no son más que vendedores de aceite de serpiente, y dejemos de dar alas a la teoría del balance energético. Si las leyes de la física dicen que las calorías “importan” cuando engordamos, también dicen que “importan” cuando crece un tumor y por tanto habrá que preguntarse qué nos ha hecho comer más de lo que gastamos, que evidentemente tiene que ser la causa del crecimiento del tumor (ver,ver).

¿Importan las calorías? Sólo en la obesidad se dice que “importan”, porque se busca culpar a la víctima de habérselo ganado ella sola, por su glotonería y vagancia.

“Si lo pones en una tabla con colorines, ya lo has demostrado y sólo un necio lo discutiría”

Cualquier método que haga crecer la musculatura lo hace aumentando tu apetito y reduciendo tus niveles de actividad física

Porque no puede crecer la musculatura sin superávit calórico

¿Ridículo? Sin duda, pero en esencia es lo que defiende el lumbreras de la web que estoy comentando, que dice que cualquier dieta que sirva para perder peso funciona creando un “déficit calórico”, es decir, según su ideología, haciendo que comas menos y te muevas más.

Pero hacer una tabla con muchos colorines no convierte una idea estúpida en un hecho real…

a few weeks ago, we published an infographic which showed that all weight loss diets work through caloric restriction and, consequently, through the resulting caloric deficit.

hace unas semanas publicamos una infografía que mostraba que todas las dietas de pérdida de peso funcionaban a través de la restricción calórica, por el déficit calórico creado

Una vez la tabla ya esté hecha y publicada, el tema está zanjado y no sé cómo hay gente que se atreve a llevarle la contraria. Le sugiero que prepare otra que demuestre que cualquier método de hipertrofia muscular funciona aumentando tu ingesta energética y/o reduciendo tus niveles de actividad física. Un crack como éste no debe de tener problemas en crear una segunda tabla bien coloreada que demuestre esto último. Cuando él lo pone en una tabla, automáticamente es un hecho contrastado.

Cuando sigues sus recomendaciones las mujeres se te arriman que no veas… :mrgreen:

La teoría de la conspiración contra la dieta hipocalórica

Como este señor no entiende que lo que dice no son más que estupideces, su conclusión es que la dieta hipocalórica fracasa porque la gente deja la dieta:

Are you going to sit there and pretend as if you don’t know full well that weight regain happens exactly because of lower dietary adherence and poor compliance over time?

¿Vas a decirnos con cara seria que no sabes perfectamente que la recuperación del peso perdido sucede exactamente porque con el tiempo se reduce el seguimiento de la dieta?

Como cree ser inteligente, no cuestiona su conclusión de que la dieta hipocalórica viene avalada por las leyes de la física. Y si no funciona en la práctica, como es el caso, tiene que ser, obviamente, porque la gente se deja la dieta. Esto no sólo pasa en el mundo del fitness, pues es lo que vemos todos los días en los “expertos” en nutrición, que lamentan en las redes sociales el poco éxito que tienen convenciendo a la gente de que mantengan la dieta a largo plazo. La culpa siempre es de la gente y ellos son poco menos que héroes que nos intentan ayudar con el consejo correcto y que sufren mucho al ver que la gente no les hace caso.

¿Qué hacemos con todos los experimentos cuyos datos dicen que sí se siguió la dieta y aun así no funcionó? (ejemplo,ejemplo,ejemplo) Sin duda existe una conspiración interplanetaria para falsear los datos de los estudios científicos para perjudicar a la dieta hipocalórica. El argumento es que “los datos de los estudios tienen que ser erróneos, porque la teoría del balance energético no puede ser errónea“. Pero la teoría del balance energético es la mayor estupidez perpetrada nunca por el ser humano (ver,ver). ¿No funciona la dieta hipocalórica? Pues claro que no.  Es lo esperable cuando el origen de un tratamiento es la estupidez humana.

¡Pero la gente se deja la dieta!

Puede ser, sí, pero la trampa está en deducir de ese dato observacional que existe la relación causa-efecto “no les funciona porque se la dejan“. Eso no tiene más base real que los prejuicios. ¿Las dietas hipocalóricas no funcionan porque la gente se las deja o no será más bien que la gente deja la dieta hipocalórica porque no funciona? La respuesta a esta pregunta únicamente es evidente desde el fanatismo y la estupidez. ¿Por qué mantener intacta la creencia en que funciona lo que nunca ha funcionado y que no es más que una idea estúpida? Imagina que te están hablando de un tratamiento homeopático —parece que mencionando la homeopatía sí somos capaces de entender que algo es un engaño— para pérdida de peso que ha fracasado sistemáticamente en los estudios científicos y cuya base científica es la absurda idea de diluir tanto una sustancia que cuando llegas al resultado final lo único que tienes es agua. Ahora los homeópatas ponen a prueba el tratamiento en cientos de personas que quieren adelgazar y no consiguen bajar más que un par de kilos. Pero nos cuentan que el problema es que la gente abandona el tratamiento. ¿Aceptaríamos esa explicación? ¿Con la homeopatía de por medio sí vemos la estafa, pero con la dieta hipocalórica nos volvemos ciegos? Igual de pseudocientífica es la homeopatía que la teoría del balance energético. La diferencia es que socialmente está bien visto atacar a la homeopatía, pero criticar la teoría del balance energético te hace enfrentarte a la manada de sinvergüenzas que viven de engañar recetando dietas hipocalóricas.

Volviendo a las causas por las que la dieta hipocalórica fracasa, ¿por qué asumir que la reacción metabólica a la restricción calórica, un hecho científico difícilmente discutible, no es relevante? (ver,ver,ver,ver)  Y, sin embargo, ¿ignoramos esa reacción y suponemos que hay un problema masivo de falta de fuerza de voluntad para mantener una dieta a largo plazo? ¿En serio? ¿La dieta de origen estúpido funciona pero todo el mundo falla? Yo apuesto por que es la dieta hipocalórica la que falla y que la mayor parte de la gente mantendría la dieta a largo plazo si viese que consigue resultados. Pero, en cualquier caso, da igual lo que opinemos: la gente a la que se le está recetando una dieta hipocalórica tiene derecho a saber que ese tratamiento no funciona (ver). Un título universitario no da derecho a estafar. O al menos no debería ser un escudo protector para hacerlo.

Si habéis llegado hasta aquí, ¡gracias!

Leer más:

Discurso claramente estúpido que está siendo muy dañino para nuestra salud

Si comes peor de lo que debes vas a engordar, comas mucho o poco

“peor de lo que debes”. ¿Demuestra esta afirmación que es la calidad de lo que comemos lo que realmente importa, sin que haya un efecto relevante de la cantidad de comida? No, no lo demuestra. Es sólo retórica falaz basada en una tautología: “peor de lo que debes” es una tramposa tautología de que “hay un efecto negativo”, que en este caso es engordar. Si la premisa es que el efecto se produce, cualquier factor que mencionemos en la oración subordinada, por relevante que en realidad sea, acaba de ser convertido en irrelevante. La falacia es clarísima.

Y es la misma falacia que vemos en esta otra afirmación:

Si ingieres más calorías de las que debes vas a engordar, comas comida saludable o no

Son exactamente la misma falacia, pero, lamentablemente, la “doctrina oficial” sobre las causas y soluciones a la obesidad está basada en esta segunda afirmación y mucha gente la repite creyendo que está diciendo algo inteligente. Es increíble que ésa sea la nula capacidad de raciocinio de las personas que toman decisiones sobre nuestra salud. Y así nos va.

No me entretengo más con argumentos, porque tengo en mente escribir otra entrada en la que voy a insistir en explicar por qué la teoría del balance energético no es más que patética pseudociencia. Y, en mi opinión, esta pseudociencia es lo que nos está destrozando la salud.

Leer más:

¡Es la industria alimentaria!

¿Lo de estafar a la gente recetando la dieta hipocalórica y diciendo que funciona? Es la industria alimentaria.

¿Lo de la pirámide nutricional basada en la harina? Es la industria alimentaria.

¿Lo de que “engordamos porque nuestra ingesta energética supera a nuestro gasto energético”, o sea porque comemos “más de la cuenta”? Es la industria alimentaria.

¿Lo de que cualquier dieta que nos haga “comer menos” funciona para adelgazar y por tanto es conveniente incluir en nuestra dieta alimentos que nos gustan, para así aumentar la adherencia a largo plazo? Es la industria alimentaria.

¿Lo de que la dieta hipocalórica no funciona porque la gente la abandona? Es la industria alimentaria.

¿Lo de consumir alimentos saciantes, el “de todo con moderación” y reducir el tamaño de las raciones? Es la industria alimentaria.

¿Lo de la dieta para diabéticos con galletas María y harinas, porque “deben seguir la misma dieta saludable que el resto de la población”? Es la industria alimentaria.

¡Es la industria alimentaria!

Y seguro que los ciudadanos de a pie también tenemos culpa, porque, aunque sabemos que 200 kcal de pan o azúcar no tienen en nuestro cuerpo el mismo efecto que 200 kcal de carne, y aunque sabemos que no se puede compensar el efecto de una mala dieta con ejercicio físico, nos hacemos los tontos porque queremos comer pan, pizza y helados y beber coca-cola y cerveza. Ahora no nos quejemos de estar gordos. No nos hagamos las víctimas, porque, seamos sinceros, la industria alimentaria nunca llegó a engañarnos con sus mentiras.

“Ganaron peso corporal en ausencia de exceso calórico”

Trans fat diet induces abdominal obesity and changes in insulin sensitivity in monkeys

Durante 6 años alimentan a dos grupos de monos con dos dietas idénticas en términos de macronutrientes. También la energía ingerida es la misma, pues a ambos grupos de monos se les proporciona la misma cantidad de comida en términos de calorías (70 kcal/kg) y toda la comida era consumida (en menos de media hora, según los autores del estudio).

Dietas idénticas salvo porque en una dieta hay ácidos grasos TRANS y en la otra son CIS.

Al cabo de 6 años, los monos del grupo TRANS habían incrementado su peso corporal 4 veces más que el grupo CIS. Un grupo aumentó su peso corporal un 1.8%, el otro un 7.2%:

in the absence of caloric excess, TFA induces greater weight gain over time, with enhanced intra-abdominal deposition of fat between the two groups as measured at study termination.

en ausencia de exceso calórico, los ácidos grasos trans inducen una mayor ganancia de peso, con una aumentada deposición de grasa en comparación con el otro grupo según las medidas realizadas al final del estudio

Ganaron más peso en ausencia de “exceso calórico”. O en otras palabras, la indiscutible causa de engordar es comer “más de la cuenta”, pero los monos que engordaron no comieron “más de la cuenta”. ¡Fantástico! El origen pseudocientífico de la teoría del balance energético lleva a este tipo de contradicciones, como he explicado otras veces, pues de forma falaz se usan dos definiciones de “exceso calórico” (ver):

  • la que hace “exceso calórico” equivalente a decir “engordar”, al tiempo que tramposamente se responsabiliza del engorde a la energía (ver,ver). Ésta es la definición que se usa para engañar a la gente haciendo creer que la teoría del balance energético deriva de las leyes de la física.
  • la que hace “exceso calórico” equivalente al injustificable, acientífico y prejuicioso “sé que te has pasado comiendo, gordo”. Ésta es la definición que están usando los autores del estudio.

Una imagen vale más que mil palabras. Grasa intraabdominal (corte de tomografía computerizada) en animales representativos de ambos grupos dietarios:

Mismas calorías. Misma distribución en términos de macronutrientes. Diferente acumulación de grasa corporal.

Mismas calorías. Misma distribución en términos de macronutrientes. Diferente acumulación de grasa corporal.

Mismas calorías. Misma distribución en términos de macronutrientes. Diferente acumulación de grasa corporal.

Quizá has escuchado decir que en experimentos controlados, donde a los participantes se les proporciona la comida, se demuestra que lo único que importa son las calorías. Pues bien, ahora ya sabes que hay cientos de experimentos controlados como éste que dicen que eso es falso. La teoría del balance energético sólo se puede defender con falacias y mentiras.

Leer más:

Gigantismo y obesidad. El contradictorio enfoque de estas dos patologías

Gigantismo

¿Por qué el cuerpo de este hombre es mucho más grande de lo normal? ¿Es porque ha comido más de lo que ha gastado?

La causa real, sea la que sea, ¿lo que hace es esencialmente aumentar el apetito y reducir el gasto energético? ¿Es así como se consigue un cuerpo de ese tamaño? ¿Dicen las leyes de la física que la única forma de obtener ese mismo resultado es comer mucho y llevar una vida sedentaria? ¿Es eso lo que obtendré siguiendo esa directriz?

Si un niño sufre de gigantismo, se busca la causa de su desajuste hormonal, nunca la razón por la que tiene un apetito desmedido o que le hace ser sedentario (ejemplo,ejemplo,ejemplo). ¿Por qué no se usa la teoría del balance energético para tratar esta patología?

¿Es cierta la siguiente afirmación?

Nos digan lo que nos digan sobre la causa del gigantismo, en última instancia ese cuerpo es el resultado de una ingesta aumentada y/o un gasto energético reducido

Obesidad

ya sabes, restringir carbohidratos, restringir grasa, restringir esto o lo otro, paleo, ya sabes,… todas se describen a sí mismas funcionando por otros mecanismos, pero la realidad es que todas funcionan porque te llevan a consumir menos calorías (fuente)

El mismo “razonamiento” que es claramente estúpido en el caso del gigantismo, es lo que cuentan los defensores de la pseudocientífica teoría del balance energético como si fuera algo de sentido común y como si supieran de lo que hablan.

 

En el caso del gigantismo cualquier alusión a las calorías de la dieta o al sedentarismo nos delataría como absolutos imbéciles. En la obesidad, por el contrario, estamos obligados a hablar de calorías y balance energético porque así lo imponen impepinables leyes de la física. Dos patologías y dos enfoques contradictorios entre sí. Endocrinología en un caso, teoría del balance energético en el otro. Ciencia en un caso, charlatanería pseudocientífica en el otro.

NOTA: no nos creamos lo de que la dieta hipocalórica “funciona”. NO ES VERDAD. La dieta hipocalórica es una dieta milagro: está basada en pseudociencia y la evidencia científica dice que es inefectiva en el largo plazo (ver, ver,ver,ver,ver).

Leer más:

“Obviamente los gramos importan, pero importan más tus hormonas”

— ¿Los gramos? ¿Cómo puedes decir que el peso de la comida importa?

— Ley de conservación de la materia, amigo mío, una de las leyes fundamentales de la ciencia: la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cuando engordamos en nuestros adipocitos se acumula materia y esa materia no sale de la nada: para que se acumule, la masa entrante ha tenido que ser superior a la masa que sale del cuerpo:

Es indiscutible: no puede aumentar la materia acumulada si no entra más materia de la que sale. Para que lo entiendas mejor, si no comes nada no puedes engordar, tan sencillo como eso. Los gramos importan.

— Nadie dice que la materia surja de la nada, pero de eso no se deduce que el peso de la comida que consumes determine los cambios en tu peso corporal.

— No sabes lo que dices. No puedes negar el cumplimiento de una ley básica de la ciencia. Además, en los experimentos científicos, cuando se aumenta la cantidad de comida, la gente engorda más. Si quieres adelgazar, debes pesar la comida y ajustar la cantidad a tus necesidades. Si no consigues bajar de peso, no te preocupes, reduce un poco más los gramos totales y bajarás. La ciencia dice que con un déficit de materia tienes que perder peso, sí o sí.

— Aunque no me estás mostrando ninguno de esos estudios, asumiendo que sea cierto lo que afirmas, al decir que los gramos importan o que contando gramos puedes controlar tu peso corporal estás afirmando que es la variación en los gramos la que determina el resultado. Pero puedes variar la composición de la comida, de forma que con menos gramos engordes más, o lo contrario, que engordes menos con más gramos. Pero tú, hablando de gramos, estás dando a entender que es el peso de la comida lo que determina si hay engorde o no, y eso no es cierto. 

— ¿Me estás diciendo que los gramos no importan, que si consumo todos los gramos que me apetezca no voy a engordar? ¿Quieres apostar algo?

— A ver, no me estás entendiendo. Cuando digo que los gramos no importan lo que estoy diciendo es que no son el parámetro de nuestra ingesta que determina si engordamos o no y que por lo tanto una estrategia de control de peso corporal basada en pesar la comida es sencillamente estúpida. 

— Bueno, di lo que quieras. Creo que es obvio que si la cantidad de gramos es excesiva vas a engordar. Si consumes demasiados gramos, independientemente de lo que comas, engordas. Y si estableces un déficit en tu balance de materia, adelgazas. No sé cómo estás discutiéndome algo tan evidente.

— En serio, ¿demasiados gramos? ¿Es la cantidad de gramos la que marca si engordas o no? Creo que deberías responder a esta última pregunta y además hacerlo respaldando lo que dices con evidencia científica. Reitero que al hablar de gramos tú estás señalando de forma falaz el peso de la comida como la variable que determina que haya engorde. Por otro lado, estás usando los tautológicos “demasiado” y “excesivo” de forma tramposa, pues no son más que otra forma de decir “engordar” y, de forma falaz, al decir “demasiados gramos” identificas los gramos como la causa del resultado. No lo estás demostrando, sólo juegas con las palabras y haces parecer que los gramos son el parámetro de interés, lo que determina si hay engorde o no hay engorde.

— Mira, déjalo porque esto es un diálogo de besugos. Si te parece, ahora para adelgazar tienes que consumir más comida, no menos. Estás ignorando que la ley de conservación de la materia es aplicable SIEMPRE, también en los seres humanos. Decir que los gramos no importan es decir que los seres humanos somos entes mágicos que existen al margen de las leyes universales. Además, medir las cosas es importante para mejorar, porque a lo mejor estás comiendo más de lo que crees. En la próxima entrega explicaré cómo pesar la comida para controlar nuestro peso corporal. Si no tenéis una balanza de cocina de precisión, necesitaréis una.

La falacia de la moderación (o falacia del punto medio)

Esta falacia consiste en suponer que cuando hay dos posiciones encontradas, una postura conciliadora, equidistante o intermedia entre ambas es lo óptimo, lo más razonable o lo que tiene más credibilidad. De forma falaz y arbitraria se califican las otras posturas como “extremistas” y se presume de ser “moderado” por defender una posición a medio camino entre posturas radicalizadas.

“Los gramos importan pero tus hormonas importan más” no es una postura más razonable que otras por ser la conciliación de dos posturas encontradas. Si “los gramos importan” es charlatanería —y sin duda lo es— “los gramos importan pero tus hormonas importan más” es exactamente la misma charlatanería. No nos dejemos engañar, alardear de “moderación” sólo es marketing, nunca un argumento.

No se puede razonar con quien no razona

Reasoning will never make a Man correct an ill Opinion, which by Reasoning he never acquired. Jonathan Swift

Razonar nunca hará que una persona corrija una postura errónea, si no fue a través del razonamiento como fue adquirida.

Ése es uno de los problemas que hay a la hora de denunciar la pseudociencia del balance energético. La gente que defiende esa teoría no ha llegado a su postura razonando, sino asumiendo como ciertos los postulados que todo el mundo defendía (y que no dudo les parecieron lógicos o sensatos), pero que eran falaces (ejemplo,ejemplo). Y, además, cuando llevas años dando lecciones desde tu estrado y cobrando a la gente por consejos basados en el balance energético, cuando tienes libros a la venta en los que defiendes esa estúpida teoría como si fuera incuestionable, no es sencillo reconocer que te has estado equivocando de forma gravísima año tras año. Tu prestigio quedaría por los suelos y tu obeso ego no quiere sufrir esa terrible humillación. Sólo necesitas un poco de respaldo social, algunas palmaditas en la espalda, para decidir no afrontar una dolorosísima autocrítica. A lo mejor, si sigues repitiendo lo mismo de siempre, con la misma arrogancia de siempre —o quizá mayor aún, para aparentar que tus convicciones son firmes— el problema desaparecerá solo.

 

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