Mi respuesta a Pablo Ojeda

Estimado Pablo,

esta entrada es mi respuesta a tu comentario.

El error categorial

Error categorial: es la inclusión de un problema en una categoría en la que no podrá encontrar su solución.

Tu definición de obesidad está condicionada a que tus creencias sobre las causas de la obesidad sean correctas: por esa razón tu definición es incorrecta como una definición. Incurres en una falacia denominada definición persuasiva. Y, lo que es más grave, probablemente cometes un error categorial. El error lo cometes tú en la definición que haces, no lo cometen otras personas. No hay otras personas, como dices, asegurando que la pérdida de peso sea sólo un factor fisiológico.

La definición de obesidad:

la obesidad es una acumulación excesiva de grasa corporal, ya sea porque se llenan los adipocitos existentes y/o porque se crean nuevos adipocitos que también se llenan.

Esta última definición es correcta y, a diferencia de la tuya, no presupone una etiología concreta para la obesidad. Esta definición no presupone una causa fisiológica, de la misma forma que no presupone una causa conductual.

Tú eres el que propones una definición errónea. No son otros los que se equivocan, diciendo cosas que te inventas.

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En lugar de rectificar el error, has huido hacia adelante. A la vista está.

No eres capaz de aportar evidencia científica que respalde el tratamiento que usas con tus clientes

En ausencia de un cambio de hábitos generalizado, la obesidad tiende a regresar. Pablo Ojeda

Te pregunté por ese cambio de hábitos y te pedí la evidencia científica que respaldaba el tratamiento que usas con tus clientes. Pongo una captura de mi petición:

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No diste respuesta a eso. Resalto por tanto que no has aportado evidencia científica que respalde el cambio de hábitos del que estás hablando.

Supongamos que hablo con un médico homeópata, y

  1. Le explico la falta de fundamento de la hipótesis de la memoria del agua.
  2. Le pido evidencia científica de que los tratamientos que promueve funcionan.

Y supongamos que su respuesta es lo siguiente:

  1. No aporta ninguna evidencia científica que demuestre eficacia de los tratamientos que usa con sus clientes.
  2. Dice que yo soy un “gran teórico” pero no tengo la experiencia que él tiene tratando clientes.
  3. Dice que la prueba de que sus teorías son correctas es que sus clientes sí se benefician del tratamiento.
  4. Dice que la memoria del agua es una teoría que está sólidamente demostrada.

¿Admitirías tú su experiencia cobrando a clientes por un tratamiento pseudocientífico como prueba de que las creencias de ese médico son correctas? ¿Admitirías tú su palabra de que el tratamiento sí funciona a sus clientes, cuando sabes que la evidencia científica dice que no funciona? Si crees que tu situación no es comparable a la del homeópata, posiblemente es porque todavía no entiendes que tus ideas sobre la obesidad son pseudociencia. ¿Qué te diferencia del médico homeópata de la analogía? Nada: la hipótesis CICO y la homeopatía tienen la misma base científica: ninguna. En breve hablamos de por qué CICO es pseudociencia.

Algunas referencias sobre el fracaso de tus ideas como tratamiento para la obesidad:

Lo anterior ha tenido que ver con el plano práctico. Hablemos ahora de la hipótesis CICO en el plano teórico.

La hipótesis CICO

Decías —con sorna, obviamente—, que soy un “gran teórico”. No es cierto: soy una persona normal, ni más tonto ni más listo que el vecino del quinto izquierda. Pero puedo explicar por qué tus creencias sobre la causa de la obesidad y los posibles tratamientos son pseudocientíficas. A poco que leas verás que no hace falta un “gran cerebro” para entenderlo.

No soy yo precisamente quien debe desmontar esa teoría ya que esta sólidamente demostrada. Pablo Ojeda

Vayamos por partes: dices que está sólidamente demostrada. Las preguntas pertinentes son: ¿qué teoría exactamente es la que dices que ha sido demostrada correcta, con qué enunciado? ¿cuáles son esas pruebas?

Añado, por tanto, dos peticiones (segunda y tercera) a la que ya te hice (y no supiste responder):

  1. Define explícitamente lo que dice la hipótesis CICO, obteniendo ese enunciado con rigor y sin emplear falacias a partir de la Primera Ley de la Termodinámica. Te recuerdo que estamos hablando de que, según tu ideología, las leyes de la física dicen que engordamos porque comemos demasiado. “La física de la obesidad es sencilla”, decías (ver)
  2. Indica qué experimentos en concreto han validado esa hipótesis como correcta, con la definición que acabas de dar, obviamente.

No vas a ser capaz contestar a estas preguntas. Y no es porque yo sea muy listo y haga preguntas complicadas: sencillamente es que la idea de que engordamos porque comemos demasiado (ver) no deriva legítimamente de las leyes de la física. Y es realmente fácil entender dónde están las trampas en la hipótesis CICO. Si quieres saber más sobre esto, te recomiendo que intentes contestar a este reto:

Posiblemente ni siquiera entiendes todavía la diferencia entre lo que tú defiendes, la hipótesis CICO —una hipótesis basada en falacias y premisas injustificadas—, y la Primera Ley de la Termodinámica. Te paso algunas referencias que explican por qué no son lo mismo y cuáles son las principales trampas en tu pseudociencia:

Mi cuarta petición: cuéntame los errores que hay en mis explicaciones en las tres entradas anteriores, en las que explico las falacias en las que se basa la hipótesis CICO. No creo que te cueste más de 20 minutos leer esas tres entradas. Y, si hay errores, los detectarás inmediatamente. 20 minutos no es mucho tiempo y si estás cometiendo un error gravísimo en tu trabajo, te interesa saberlo, ¿verdad?

En resumen, mis peticiones son cuatro:

  1. Evidencia científica que respalda el tratamiento por el que cobras a tus clientes.
  2. Definición de lo que dice la hipótesis CICO, derivando —con rigor y sin falacias— esa definición de las leyes de la física.
  3. Experimentos científicos que demuestran que la hipótesis CICO es correcta, dada la definición empleada en la petición #2.
  4. Listado detallado de mis errores en las explicaciones de que la hipótesis CICO está basada en premisas injustificadas y no es, por tanto, la Primera Ley de la Termodinámica.

No vas a poder contestar a ninguna de mis 4 peticiones.

NOTA: me calificaste como “odiador” (ver). Quiero resaltar que yo sólo he hablado de tus creencias, en ningún momento de ti como persona. Ni te he dicho charlatán, ni embaucador, ni nada parecido. He calificado tus creencias como pseudociencia. Insisto en que mis calificativos no han ido dirigidos a tu persona en ningún momento. Por otro lado, en lugar de limitarte a decir que no sé de qué va la pérdida de peso, es mucho más didáctico que contestes a mis 4 peticiones y demuestres lo poco que sé.

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Leer más:

 

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¿Es esto adelgazar? (XXXIV)

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¿Efectividad de hacer dieta? En temas de obesidad y sobrepeso, las proclamas que ponen “terapia” y “efectivo” en la misma sentencia hay que comprobarlas siempre. Vamos a ver el estudio que enlaza este señor, pero antes de ver los datos del estudio quiero explicar una cosa: el estudio involucra niños que en media tienen 10-11 años de edad. En el caso de los niños, el Índice de Masa Corporal (IMC o BMI, en inglés) no es un buen indicador de si se tiene sobrepeso/obesidad: una niña que a los 7 años tiene un IMC=20 (kg/m²) es “obesa”, mientras que si tiene ese mismo IMC=20 a los 15 años su peso es normal. Por esa razón en los experimentos con niños se suele emplear el BMIz, que lo que indica es la desviación relativa respecto del peso normal a esa edad. En las siguientes gráficas de la OMS se ve muy claro:

  • BMIz=0 significa que tienes peso normal,
  • BMIz positivo significa que tienes exceso de peso (BMIz>=2 sería obesidad según las gráficas), y
  • BMIz negativo significa que se tiene menos peso que la media.
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Una vez aclarado qué es el BMIz, explico el experimento.

Effect of Attendance of the Child on Body Weight, Energy Intake, and Physical Activity in Childhood Obesity Treatment: A Randomized Clinical Trial

En este experimento se ponen a dieta tanto los padres como sus hijos, en dos modalidades:

  1. PBT: sólo los padres reciben instrucciones para adelgazar, y a su vez estos explican la dieta a sus hijos, o
  2. FBT: tanto los padres como los hijos reciben instrucciones para adelgazar.

Child-parent dyads were randomly assigned to FBT or PBT stratified by sex of the child. The treatment programs included 20 visits over 6 months, and the content was based on published trials of FBT. Parents in both FBT and PBT attended a 1-hour parent group. Children in FBT attended a 1-hour simultaneous child group. Children in PBT did not attend any treatment meetings.

Los hijos

Para los hijos, como vemos en la gráfica bajo estas líneas, al margen de la modalidad de tratamiento, el efecto es el mismo: se reduce el BMIz los primeros meses, bajando de 2 a 1.7, pero los niños se estancan en BMIz=1.8, que, de acuerdo con las gráficas anteriores, es sobrepeso rozando obesidad.

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¿Ha sido efectivo el tratamiento para los niños? Evidentemente no: los niños siguen pasados de peso, y llevan todo el último año del estudio estancados. Y sin diferencias entre grupos.

Los padres

Para los padres sí que se se usa el IMC, y vemos que ninguno de los dos grupos consigue bajar del IMC=30, que es el límite de la obesidad. Igual que ha sucedido con los niños, se ha producido una pequeña bajada los primeros meses, pero a partir de ahí, hay estancamiento en un grupo y recuperación de todo lo perdido (y más) en el otro.

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¿Ha sido efectivo el tratamiento para los padres? Evidentemente no.

No se nos dan datos absolutos de peso corporal, pero un grupo de padres perdió un 1.1% de su peso y el otro ganó un 2.8%. Suponiendo que pesaran inicialmente 100 kg (me lo invento), un grupo habría perdido 1 kg y el otro habría ganado 3 kg. Si pesaran menos en el punto de partida, los cambios habrían sido incluso menores.

Mean (SD) percent weight loss for parents in FBT and PBT was −3.9% (5.3) and −5.0% (5.5) at 6 months and −1.1% (6.7) and 2.8% (13.4) by the final 18-month time, respectively.

Conclusiones

¿Muestra un éxito este experimento tras dos años de seguimiento de los participantes? Al parecer sí, y la clave es “trabajar con la familia” (supongo que a diferencia de trabajar sólo con los padres, que era el otro grupo experimental). ¿Efectivo? Sí: ha sido un tratamiento efectivo en un mundo mágico en el que las fantasías se convierten en realidad.

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NOTA: yo, a priori, no me fío de los opinadores sin skin in the game (ver), como los que tienen interés económico en divulgar falsedades, pero no les pasa nada si lo que están diciendo es falso.

NOTA: según los datos del estudio, en todo momento los participantes, padres e hijos, mantuvieron su ingesta energética por debajo de los valores de partida. Según los datos del estudio, los padres estaban consumiendo 200 kcal/d menos al final del estudio que antes de empezarlo. También los padres que ganaron peso.

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Leer más:

“La obesidad, por definición, es un descontrol de los impulsos”

¿Por definición? Menuda burrada: es confundir lo que dice una teoría estúpida y pseudocientífica con la definición de una condición fisiológica.

Hypothalamic and Genetic Obesity in Experimental Animals: an Autonomic and Endocrine Hypothesis

Our discussion of hypothalamic obesity could take many points of departure and move in one of several directions. It could focus on the behavioral aspects of the obese animals, since all obesity results from an excess intake of energy relative to energy expenditure. Since energy is obtained from food, and the ingestion of food is a behavioral process, this would be a rational approach and has been taken by some recent reviews in this field

Nuestra discusión sobre la obesidad hipotalámica podría tomar muchos puntos de partida y moverse en una de varias direcciones. Podría centrarse en los aspectos conductuales de los animales obesos, ya que toda obesidad resulta de una ingesta energética excesiva en relación con el gasto energético. Dado que la energía se obtiene de los alimentos, y la ingestión de alimentos es un proceso conductual, éste sería un enfoque racional y ha sido asumido en algunas revisiones recientes en este campo

Es la estúpida y pseudocientífica “teoría del balance energético”. En este caso publicada hace 40 años.

Toda obesidad resulta de una ingesta energética excesiva en relación con el gasto energético

En toda acumulación de energía en un órgano/tejido entra más energía en el órgano/tejido de la que sale. Pero de ninguna manera de eso se deduce que se acumule en el órgano/tejido porque entra en el cuerpo más de la que sale (ver,ver,ver).

  • ¿Crece un niño porque come más de lo que gasta? No. La causa es hormonal/fisiológica.
  • ¿Crece el músculo porque comemos más de lo que gastamos? No. La causa es hormonal/fisiológica.
  • ¿Crece un tumor porque la persona come más de lo que gasta? No. La causa es hormonal/fisiológica.
  • ¿Crece el cuerpo de una mujer embarazada porque come más de lo que gasta? No. La causa es hormonal/fisiológica.
  • ¿Crece el cuerpo de un niño que sufre de gigantismo porque come más de lo que gasta? No. La causa es hormonal/fisiológica.

En todos los ejemplos anteriores cuando los tejidos crecen hay acumulación de energía en los tejidos, y en ningún caso la causa del crecimiento es que consumimos más energía de la que gastamos. En ningún caso. Y las leyes de la física son las mismas para la obesidad y para cualquier otro crecimiento de un tejido vivo.

Toda obesidad resulta de una ingesta energética excesiva en relación con el gasto energético

No. No hay razones para pensar que ésa es la causa. De hecho, es una estupidez incuestionable creer que esa idea deriva de las leyes de la física.

El gigantismo resulta de una ingesta energética excesiva en relación con el gasto energético.

El crecimiento de un tumor es, por definición, un descontrol de los impulsos.

Si ganas peso porque te está creciendo un tumor, has comido por encima de tus necesidades energéticas, ¿no? ¿Se define en tal caso el crecimiento de un tumor como un descontrol de los impulsos? ¿Si crece es porque no has comido la cantidad de comida correcta? (ver)

A partir de ese error, a partir de esa descomunal estupidez, viene el resto de la charlatanería energética: puesto que la obesidad es el resultado de “comer más de la cuenta” y comer es un comportamiento, la obesidad tiene su causa en un comportamiento inadecuado. Y cuando el tratamiento fracasa, la causa está clara: aguantaste comer con moderación durante un tiempo, pero has vuelto a comer “de más”.

Para no recuperar tu peso te va a tocar cambiar a largo plazo (durante toda tu vida) el consumo/gasto de calorías. Si vuelves a las kcal iniciales y al gasto inicial, vuelta al peso inicial (o superior). Visto esto, es fácil entender el motivo de que las dietas como tal no funcionen nunca. Se trata de un cambios de hábitos, un cambio de estilo de vida. Alejandro Gayo

Ésta es la situación en la que estamos: los “expertos” en obesidad son incapaces de salir de la charlatanería que vienen repitiendo durante los últimos 80 años. Y esta increíble estupidez tiene víctimas: la población obesa, y también los que no son obesos pero que lo serán por culpa de confiar en que nuestras instituciones son competentes en materia de nutrición y obesidad.

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