El Estudio China

El Estudio China (The China Study) fue un proyecto desarrollado por un par de universidades y el Gobierno Chino, en el que se recogieron datos sobre dieta, hábitos y enfermedades en 65 zonas rurales de China. Los datos se recogieron en dos etapas, 1983/84 y 1989/90, usando cuestionarios, muestras de sangre y orina, observación de la dieta durante tres días y tasas de mortalidad de enfermedades crónicas importantes. El Estudio China es por tanto un estudio observacional (también llamado epidemiológico) y por tanto no sirve para establecer relaciones causa-efecto. En la práctica los estudios observacionales son armas de destrucción masiva del conocimiento, pues se usan una y otra vez para relacionar de forma engañosa hábitos alimenticios, o de vida, con enfermedades. Y los datos son muy agradecidos, porque con un poco de habilidad puedes relacionar cualquier parámetro A de un estudio con otro parámetro B del mismo. Y el problema es que una relación matemática (una “correlación”) entre A y B rara vez es indicativa de una verdadera relación causa-efecto entre A y B. Por ejemplo, el tamaño del pie está relacionado de forma incuestionable con el cociente intelectual: a mayor pie, mayor inteligencia. ¿Buscamos fármacos que aumenten el tamaño del pie para así desarrollar la inteligencia? Los estudios observacionales son una fuente constante de desinformación.

El caso es que T. Colin Campbell, director del Estudio China, escribió un libro llamado “El Estudio China“, y al parecer uno de los capítulos del libro está dedicado a interpretar los resultados del estudio homónimo. Según este señor, el Estudio China (el estudio, no el libro) establece claramente que el consumo de carne está relacionado con el cáncer o la enfermedad cardiovascular.

Pues bien, una joven, llamada Denise Minger, examinó por su cuenta los datos procedentes del Estudio China y se dio cuenta de que las conclusiones de Campbell en su libro no estaban justificadas con los propios datos del estudio.

¿Cómo se usaron los datos para engañarnos? Muy complicado de resumir: hay que leer los escritos de Denise Minger. Pero para dar una idea pongo algunos ejemplos del tipo de afirmaciones realizadas y la explicación del engaño en cada caso:

  • “A está relacionado con B, y B está relacionado con C, luego A está relacionado con C”. Parece lógico, ¿no? Pues no lo es, porque cuando se analizan los datos se comprueba que “A no está relacionado con C” (aunque las relaciones A-B y B-C sean ciertas). Hablando de las relaciones A-B y B-C, pero ocultando la A-C se nos está engañando.
  • “A está relacionado con B, y B está relacionado con C, luego A está relacionado con C”. Pero resulta que la relación B-C no tiene base científica. (ver)
  • A está relacionado con B“. Pero cuando se miran los datos con detalle se comprueba que hay una explicación razonable a través de una tercera variable: casualmente existe una relación A-C y es en realidad C la que causa B, no A. A y B están relacionadas matemáticamente por la influencia de C. Este tipo de falacia se puede desmontar simplemente estudiando la relación A-B para datos con un mismo valor de C.
  • A está relacionado con B“. Pero en realidad esa relación matemática es prácticamente inapreciable o probablemente debida al azar (“estadísticamente poco significativa”), mientras que se oculta la relación mucho más fuerte entre C y B.

Pasados los años aparecieron algunas publicaciones científicas que entraban en clara contradicción con las tesis mantenidas por Campbell en su libro (ver). Es curioso que el propio Campbell firmaba algunas de esas publicaciones.

Como nota final, cuando Denise Minger analizó los datos del Estudio China encontró que un elemento de la dieta estaba asociado de forma consistente con el Índice de Masa Corporal y con la enfermedad coronaria era… ¡EL TRIGO! Pero cuidado, porque igual el trigo es inocente y hay algún tipo de explicación exonerante. Reitero que, a pesar del mal uso que se hace de ellos, los estudios observacionales solo muestran relaciones matemáticas y, salvo que esas relaciones sean de verdad inapelables, no permiten extraer conclusiones, sino tan solo formular hipótesis.

Moraleja: si tienes un vegetariano en casa, no le dejes jugar con estudios observacionales, porque te va a hacer un destrozo en la cocina y al final te va a tocar limpiarlo todo.

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