Recopilación de artículos acerca de la insulina (II)

Amplío de 17 a 21 la recopilación de artículos sobre la insulina que publiqué hace un tiempo (ver).

1. La fisiología de engordar (3 de 9)

En este experimento una mayor/menor activación de las proteínas transportadoras FATP1, que son dependientes de la insulina, ha resultado en un mayor/menor engorde.

2. “El exceso de energía puede no compensar el efecto catabólico de la deficiencia de insulina”

En ausencia de insulina, las ratas perdían peso a pesar de estar alimentadas muy por encima de sus necesidades energéticas.

3. Sin acción de la insulina no hubo engorde (en ratones)

Anulando los receptores de insulina del tejido adiposo se engordó menos, a pesar de una ingesta mayor en términos relativos al propio peso.

4. Sin subida de la insulina en sangre no hubo engorde (en ratones)

Sin diferencias significativas en la ingesta energética ni en la actividad física, al reducir la secreción de insulina se evitó el engorde característico de las dietas engordantes para ratones.

Experimento con ratas en el que con idéntica ingesta energética e idénticos niveles de actividad física, la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Experimento en ratones. Con menor ingesta energética la inyección de insulina produjo mayor acumulación de grasa corporal.

Sin diferencias en la ingesta energética, inyectar insulina produjo una mayor acumulación de grasa corporal. En ratas.

Experimento en personas a las que se inyecta insulina. La ingesta energética se redujo, pero los participantes ganaron 8.7 kg en seis meses.

9. Menos insulina, menos ganancia de peso a pesar de una mayor ingesta

Experimento con ratas. Con un fármaco se reducen los niveles de insulina en el periodo postabsortivo. Aunque esos animales comieron más que los animales control, ganaron menos peso corporal.

10. Insulina. ¿Fisiología o magia?

La inyección de insulina en ratas produjo acumulación preferentemente de grasa subcutánea, lo que es inconsistente con la hipótesis de que la insulina engorda a través de la ecuación matemática del balance energético.

11. Misma ingesta calórica, menos insulina, menos engorde (en roedores)

Los grupos de ratas tratados con metformina tuvieron una insulinemia más baja en ayunas y ganaron menos peso corporal que las ratas que consumían la misma dieta pero no fueron tratadas con metformina. Sin diferencias en la ingesta de alimentos.

Experimento en humanos. Sin diferencias en la ingesta energética ni en el reparto de macronutrientes, una dieta diseñada para producir una baja respuesta insulínica resultó en una mayor pérdida de peso corporal.

13. “La hiperinsulinemia fetal es la fuerza motriz del excesivo crecimiento del feto”. La hipótesis de Pedersen

Las concentraciones de insulina en el cordón umbilical se correlacionan fuertemente con el crecimiento fetal. En estudios en humanos y animales.

14. La ciencia es asín (I)

Misma dieta y misma cantidad de comida, y los ratones a los que se inyecta insulina acumulan grasa corporal, más cuanta más insulina se inyecta.

15. “El excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas”

Los ratones pinchados con insulina ganaron mucho más peso corporal. El consumo de comida fue similar al del resto de ratones.

16. La vena portal hepática y la grasa visceral (III)

En este experimento se encontró una correlación entre el engorde sufrido en ciertas partes del cuerpo y la concentración de insulina que afectaba a esas partes del cuerpo.

17. Lesiones del hipotálamo ventromedial

Una lesión en el hipotálamo puede causar excesiva secreción de insulina, que viene acompañada por acumulación de grasa corporal incluso en ausencia de un incremento en la ingesta de comida.

18. Inyecciones de insulina causan acumulación de grasa corporal sin un aumento de la ingesta energética (en ratones)

Sin aumento de la ingesta y sin cambios en el balance energético, los ratones a los que se inyectó insulina almacenaron grasa corporal.

19. Pérdida de grasa corporal con un fármaco que reduce la secreción de insulina

Administrar un fármaco que, supuestamente, reduce la secreción de insulina, causa una clara pérdida de grasa corporal. En humanos.

20. “También se puede acumular grasa corporal cuando la insulina está baja”

Al administrar una comida que sólo contiene grasa, en ningún momento hay tráfico neto entrante de ácidos grasos en el tejido adiposo.

21. La hipótesis CICO no puede explicar la acción local de las inyecciones de insulina

La hipótesis CICO no puede explicar que ante la inyección de insulina la grasa corporal se acumule en los puntos de inyección, pues ni un aumento de la ingesta ni una reducción del gasto energético pueden explicar la relación local insulina-acumulación de grasa corporal.

Leer más:

Anuncios

La hipótesis CICO no puede explicar la acción local de las inyecciones de insulina

Action of insulin on deposition of glycogen and storage of fat in adipose tissue

Experimento con ratas. Les inyectan insulina en la ingle:

  • en la ingle izquierda se inyecta insulina, mientras que
  • en la ingle derecha se inyecta solución salina (placebo).

Si en el lugar de inyección hay acumulación de grasa corporal, eso demuestra efecto lipogénico directo de la insulina en la acumulación de grasa en el tejido. La hipótesis CICO no puede explicar este resultado, pues ni un aumento de la ingesta ni una reducción del gasto energético pueden explicar la relación local insulina-acumulación de grasa corporal. Comer más no produce ese resultado. Una reducción del gasto energético o moverse menos tampoco producen ese resultado.

En la tabla vemos el peso de la grasa corporal en la ingle izquierda y la ingle derecha de las ratas. Hay mucha más grasa en la ingle izquierda. ¿En qué lado se inyectó insulina? En la ingle izquierda, evidentemente.

Como es lógico, en ausencia de inyecciones la acumulación de grasa corporal es la misma en ambos lados.

the data presented suggest two direct, local actions of insulin on subcutaneous fat: (1) The deposition of glycogen at the site of a single injection. (2) A significant hypertrophy of the fatty tissue at the site of repeated injections. This hypertrophy represents at least in part an actual increase in lipids, and there is evidence to indicate that this is due to an increased amount of fat stored in the individual fat cells.

Los datos presentados sugieren dos acciones locales directas de la insulina sobre la grasa subcutánea: (1) La deposición de glucógeno en el sitio de una sola inyección. (2) Una hipertrofia significativa del tejido graso en el sitio de inyecciones repetidas. Esta hipertrofia representa, al menos en parte, un aumento real en los lípidos, y existe evidencia que indica que esto se debe a una mayor cantidad de grasa almacenada en los adipocitos individuales.

Recordemos lo que dice Stephan Guyenet, PhD:

for insulin to cause fat gain, it must either increase energy intake, decrease energy expenditure, or both. Stephan Guyenet, PhD

para que la insulina cause ganancia de grasa, debe incrementar la ingesta energética o disminuir el gasto energético, o ambos.

Si eso fuera cierto, el resultado del experimento que acabamos de ver no sería posible. La afirmación de Guyenet es errónea desde el punto de vista teórico (ver,ver,ver,ver,ver), y, como acabamos de ver, la evidencia científica también la demuestra falsa.

Si esta entrada te parece interesante, yo leería también “La insulina engorda, pero no porque sea engordante…“.

Leer más:

Inyecciones de insulina causan acumulación de grasa corporal sin un aumento de la ingesta energética (en ratones)

Exposure to excess insulin (glargine) induces type 2 diabetes mellitus in mice fed on a chow diet

Experimento en ratones. Durante 8 semanas reciben inyecciones diarias de insulina “glargine”, una insulina de acción lenta.

As shown in Fig. 1A, mice treated with glargine consumed slightly more diet at the first week and then tended to consume slightly less diet when compared with control mice although the changes did not reach a statistical significance. Mice treated with glargine gained slightly more body weight than control mice although the gain reached a statistical significance only on week 7 (Fig. 1B). However, the percentage of epididymal fat (white adipose tissue, WAT) over the wholebody weight was significantly increased in mice treated with glargine

Como se muestra en la Fig. 1A, los ratones tratados con glargine consumieron un poco más de dieta en la primera semana y luego tendieron a consumir un poco menos de dieta cuando se compararon con los ratones control, aunque los cambios no alcanzaron una significación estadística. Los ratones tratados con glargine ganaron un poco más de peso corporal que los ratones de control, aunque la ganancia alcanzó una significación estadística solo en la semana 7 (Fig. 1B). Sin embargo, el porcentaje de grasa del epidídimo (tejido adiposo blanco, WAT) sobre el peso total se incrementó significativamente en ratones tratados con glargine

Sin diferencias en la ingesta de comida:

imagen_2570

Sin diferencias en el peso corporal:

imagen_2571

Pero el grupo tratado con insulina tiene más grasa corporal que el grupo control:

imagen_2572

¿Por qué han acumulado grasa corporal? Sabemos que esos ratones no han comido “de más”, sea cual sea la definición que empleemos para ese “de más”. Insisto: si, como dice la hipótesis CICO, acumulamos grasa corporal porque consumimos más calorías de las que necesitamos, ¿por qué han acumulado grasa corporal estos ratones?

Leer más:

Pérdida de grasa corporal con un fármaco que reduce la secreción de insulina

High-Dose, Diazoxide-Mediated Insulin Suppression Boosts Weight Loss Induced by Lifestyle Intervention

Experimento en humanos.

Insulin promotes adipocyte lipogenesis by stimulating fatty acid uptake and its conversion into triglycerides (TG) and suppresses lipolysis by inhibition of hormone-sensitive lipase (10, 11). Both mechanisms promote sustained storage of fat in the adipocyte. Hyperinsulinemia may therefore be a major obstacle for weight loss, and it has been suggested that suppression of insulin secretion may help to promote lipolysis and decrease body fat mass (FM). This hypothesis is supported by observations in animals and humans with obesity (12–14).

La insulina promueve la lipogénesis de los adipocitos estimulando la captación de ácidos grasos y su conversión en triglicéridos (TG) y suprime la lipólisis mediante la inhibición de la lipasa sensible a las hormonas. Ambos mecanismos promueven el almacenamiento sostenido de grasa en el adipocito. Por lo tanto, la hiperinsulinemia puede ser un obstáculo importante para la pérdida de peso, y se ha sugerido que la supresión de la secreción de insulina puede ayudar a promover la lipólisis y disminuir la masa grasa corporal (FM). Esta hipótesis está respaldada por observaciones en animales y humanos con obesidad.

En este experimento se pone a prueba el uso del fármaco Diazoxide (DZX), frente a grupo placebo (PL). El fármaco inhibe la secreción de insulina:

Diazoxide (DZX), a nonselective potassium channel agonist that inhibits glucose-stimulated insulin secretion in the pancreatic ß-cell, has been used to study the effects of insulin suppression on body composition in several small studies

El diazoxide (DZX), un agonista del canal de potasio no selectivo que inhibe la secreción de insulina estimulada por la glucosa en las células ß pancreáticas, se ha utilizado para estudiar los efectos de la supresión de la insulina en la composición corporal en varios estudios pequeños

En la tabla podemos ver el resultado de este experimento: mucha más pérdida de grasa corporal, casi el doble, en el grupo tratado con DZX que en el grupo placebo. La ingesta energética no puede explicar el resultado.

imagen_2731

Beneficial Effect of Diazoxide in Obese Hyperinsulinemic Adults

Experimento en humanos.

En la tabla podemos ver que en el grupo tratado con diazoxide se perdió casi el triple de grasa corporal que en el grupo placebo:

Parameter Placebo Diazoxide
Pre Post Pre-Post Pre Post Pre-Post
Weight (kg)
Lead-in week 120.3 ± 6.3 119.8 ± 5.8 −0.50 ± 0.2 111.8 ± 6.9 111.0 ± 7.0 −0.81 ± 0.1
Diazoxide vs.Placebo 119.8 ± 5.8 114.8 ± 5.8 −5.0 ± 1.0 111.0 ± 7.0 101.2 ± 6.6 −9.80 ± 1.01
FFM (kg) 67.5 ± 4.3 65.6 ± 4.0 −1.9 ± 0.5 65.1 ± 4.2 63.8 ± 4.3 −1.30 ± 0.3
BF (kg) 52.8 ± 3.5 49.2 ± 3.2 −3.6 ± 0.9 46.9 ± 3.7 37.6 ± 3.3 −9.30 ± 1.01

Y la ingesta energética no puede explicar el resultado, pues fue similar en los dos grupos:

The mean reported caloric intake was comparable between the groups

Placebo Diazoxide
No. 12 12
Age (yr) 28.0 ± 1.1 31.0 ± 1.2
Sex (females/males) 10/2 10/2
Weight (kg) 120.3 ± 6.3 111.8 ± 6.9
BMI (kg/m2) 42.9 ± 1.4 40.4 ± 2.3
Waist/Hip Ratio 0.88 ± 0.02 0.90 ± 0.03
Reported Caloric Intake (kcal/day) 1953 ± 190 1977 ± 157
Caloric Intake (% RDA) 84 ± 7 86 ± 6

Un fármaco puede hacer ganar más o menos grasa corporal alterando la fisiología y el medio hormonal. ¿Puede la composición de la dieta hacer lo mismo, o lo impiden las leyes de la física? (fuente)

imagen_2732

NOTA: es una posibilidad que los efectos del fármaco en la pérdida de grasa corporal no sean debidos a lo que se cree, que es la reducción en la secreción de insulina, sino a otros efectos del fármaco.

Leer más:

“También se puede acumular grasa corporal cuando la insulina está baja”

James Krieger afirma que la insulina ha sido injustamente atacada. En el artículo “Insulin…an Undeserved Bad Reputation” defiende esa idea con una lista de “mitos” que son supuestamente desmontados.

Vamos a ver lo que nos cuenta este señor. Creo que hay cosas interesantes.

MYTH: A High Carbohydrate Diet Leads to Chronically High Insulin Levels
FACT: Insulin Is Only Elevated During the Time After a Meal In Healthy Individuals
MITO: Una dieta alta en carbohidratos conduce a niveles de insulina crónicamente elevados
HECHO: en personas sanas la insulina sólo se eleva durante el tiempo después de una comida

El argumento es un clarísimo engaño: se desmiente un significado de “crónicamente elevados” que no es el significado empleado en el argumento que se quiere criticar. Crónicamente no significa que la insulina está constantemente elevada a lo largo de 24h, significa que las anormales subidas (postprandiales, obviamente) se producen día tras día (e.g. por culpa de una dieta en la que hay harinas y azúcar).

En el texto se presenta un gráfico y se afirma que la lipogénesis sólo supera a la lipólisis intracelular cuando “se consumen más calorías de las que se gastan”:

This is just a rough chart that I made, but the green area represents the lipogenesis occuring in response to a meal. The blue area represents lipolysis occuring in response to fasting between meals and during sleep. Over a 24-hour period, these will be balanced assuming you are not consuming more calories than you expend.

No pongo el cutre dibujo de esa página, sino una medida real, en la que vemos cómo varía el flujo de entrada de ácidos grasos en los adipocitos a lo largo de un día en el que hay tres comidas:

Selección_497

Como vemos, tras las comidas se almacena grasa de forma neta en el tejido adiposo (curva roja por encima de la recta azul, es decir, positiva) mientras que durante el ayuno nocturno se libera grasa corporal (curva roja por debajo de la recta azul, es decir, negativa).

  • si el área de la zona positiva y el de la zona negativa están equilibradas, no hay almacenamiento de grasa corporal,
  • si hay más área positiva que negativa se almacena grasa corporal,
  • si hay más negativa que positiva se libera.

La idea de que las áreas son diferentes porque consumes más calorías de las que gastas es una estupidez de dimensiones intergalácticas (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Lamentablemente, es la estupidez que a día de hoy todavía se explica en nuestras Universidades (ver).

Por otro lado, en individuos obesos los niveles de insulina están típicamente más elevados que en una persona sana y delgada (ver,ver):

En ese caso, los niveles basales de insulina elevados son posiblemente consecuencia de resistencia a la insulina, no teniendo nada que ver con la causalidad propuesta en la hipótesis carbohidratos-insulina (ver).

MYTH: Carbohydrate Drives Insulin, Which Drives Fat Storage
FACT: Your Body Can Synthesize and Store Fat Even When Insulin Is Low
MITO: Los hidratos de carbono suben la insulina, que impulsa el almacenamiento de grasa
HECHO: su cuerpo puede sintetizar y almacenar grasa incluso cuando la insulina es baja

La idea es sorprendente, pues a lo largo del día nuestro tejido adiposo libera grasa corporal en ayunas, cuando la insulina está baja, y la almacena en el periodo postprandial, cuando la insulina está alta (ver,ver).

In absence of insulin, glucose uptake decreases in the tissues and increases mobilization of lipids in adipocytes. In presence of insulin, glucose uptake increases in the tissues and decreases mobilization of lipids in adipocytes (fuente)

En ausencia de insulina, la captación de glucosa disminuye en los tejidos y aumenta la movilización de lípidos en los adipocitos. En presencia de insulina, la captación de glucosa aumenta en los tejidos y disminuye la movilización de lípidos en los adipocitos.

There is a rapid postmeal increase in adipose tissue blood flow and a rapid insulin-mediated suppression of adipocyte lipolysis enabling a reversal of the direction of FA flux in the tissue […] In the fasting state, the net movement of FA was directed from
the tissue to the capillaries (fuente)

Hay un rápido aumento postprandial en el flujo sanguíneo del tejido adiposo y una rápida supresión mediada por insulina de la lipólisis del adipocito que permite invertir la dirección del flujo de FA en el tejido. […] En el estado de ayuno, el movimiento neto de ácidos grasos fue desde el tejido hacia los capilares

In the fed state, under the influence of insulin, WAT stores excess energy as triacylglycerols (TGs) in the lipid droplet of adipocytes. When energy is needed between meals or during physical exercise, WAT delivers fatty acids (FAs) to be oxidized in peripheral tissues. (fuente)

En el estado alimentado, bajo la influencia de la insulina, el tejido adiposo blanco almacena el exceso de energía como triacilgliceroles (TGs) en la gota de lípidos de los adipocitos. Cuando se necesita energía entre las comidas o durante el ejercicio físico, el tejido adiposo blanco libera ácidos grasos (FA) que se oxidan en los tejidos periféricos.

It has long been recognized that a proportion of these fatty acids may be released directly into the plasma as NEFAs.This proportion is under nutritional control, via insulin, in adipose tissue. In the fed state, a larger proportion is directed into the tissue and a correspondingly smaller proportion released as NEFAs. This can be mimicked by infusion of insulin, which considerably alters the partitioning of LPL-derived fatty acids in adipose tissue. This effect of insulin is presumably brought about in two ways, each discussed earlier: suppression of the activity of the intracellular HSL will reduce the intracellular fatty acid concentration and increase the concentration gradient for fatty acid uptake, and stimulation of the pathway of fatty acid uptake and esterification will have a similar effect. The net effect is to increase fat deposition in adipose tissue in the postprandial period, and also to reduce postprandial circulating NEFA concentrations. (fuente)

Durante mucho tiempo se ha reconocido que una proporción de estos ácidos grasos puede liberarse directamente en el plasma como NEFA. Esta proporción se encuentra bajo control nutricional, a través de la insulina, en el tejido adiposo. En el estado alimentado, una mayor proporción se dirige hacia el tejido y una proporción correspondiente más pequeña se libera como NEFA. Esto puede imitarse mediante la infusión de insulina, que altera considerablemente la partición de los ácidos grasos derivados de LPL en el tejido adiposo. Este efecto de la insulina se produce presumiblemente de dos maneras, cada una de las cuales se discutió anteriormente: la supresión de la actividad de la HSL intracelular reducirá la concentración de ácidos grasos intracelulares y aumentará el gradiente de concentración para la absorción de ácidos grasos, y la estimulación de la vía de la absorción de ácidos grasos y la esterificación tendrán un efecto similar. El efecto neto es aumentar la deposición de grasa en el tejido adiposo en el período postprandial, y también reducir las concentraciones de NEFA circulantes posprandiales.

Como prueba de esa idea de que “se puede acumular grasa corporal con insulina baja“, se da el enlace a este artículo. En el experimento del mismo, lo que se hace es examinar el efecto de una carga de grasa dietaria (vía oral o vía intravenosa), no acompañada de carbohidratos ni proteína. Con la grasa dietaria la insulina no cambia demasiado en el caso de la carga intravenosa, algo sí con la ingesta oral (círculos blancos = intravenoso, círculos negros=oral):

¿Hubo acumulación neta de triglicéridos, a pesar de estar la insulina baja? No, no la hubo. Repito: estando la insulina baja en este experimento no se acumuló grasa corporal.

This is in contrast to what is seen in adipose tissue, where there is no significant trapping of fatty acids in the tissue with either oral or intravenous fat load.

Esto contrasta con lo que se ve en el tejido adiposo, donde no hay atrapamiento significativo de ácidos grasos en el tejido ni con la carga de grasa oral ni con la intravenosa.

O sea que en la supuesta prueba de que se puede acumular grasa corporal con la insulina baja, al comprobar lo que realmente se recoge en el artículo enlazado, vemos que no se acumuló grasa corporal estando la insulina baja. Sí es cierto que se suprimió la lipólisis intracelular, pero, por el contrario, en ausencia de insulina la grasa dietaria no recorrió todo el camino hacia el interior de los adipocitos. De hecho los autores dicen que el flujo de ácidos grasos fue en todo momento en sentido saliente del tejido adiposo, salvo en un momento en el que salía tanto como entraba. Y contrastaron esa observación con lo que sucede con una comida que sí tiene carbohidratos y proteína, es decir, cuando sí hay elevación de la insulina:

With both oral and intravenous fat load, NEFA transcapillary flux across adipose tissue was strongly negative (outward flow) in the fasting state, becoming close to zero at 180- 240 min before becoming strongly negative again (Fig. 7A). After a mixed meal, NEFA transcapillary flux becomes positive after 60 min and stays strongly positive until at least 300 min (15). The different responses can be attributed partly to the lack of reesterification after fat loading and partly to the earlier return of HSL activity.

Tanto en la carga de grasa oral como en la intravenosa, el flujo transcapilar de NEFA a través del tejido adiposo fue fuertemente negativo (flujo hacia afuera) en el estado de ayuno, llegando a cero a los 180-240 min antes de volverse nuevamente negativo (Fig. 7A). Después de una comida mixta, el flujo transcapilar de NEFA se vuelve positivo después de 60 minutos y permanece muy positivo hasta al menos 300 minutos. La diferencia en las respuestas puede atribuirse en parte a la falta de reesterificación después de la carga de grasa y en parte al retorno más temprano de la actividad de la HSL.

Negativo, luego cero, luego nuevamente negativo: en ningún momento hubo acumulación neta de triglicéridos: con insulina baja hubo liberación neta de triglicéridos, a pesar de la presencia de grasa dietaria que se podía almacenar en el tejido adiposo.

Ésta es la gráfica a la que se hace referencia:

O en otras palabras, sin insulina, aunque se ha suprimido la lipólisis intracelular y se ha activado la LPL, la reesterificación de ácidos grasos está tan reducida que el resultado final es que no ha habido acumulación neta de triglicéridos en el tejido adiposo:

These results suggest that insulin is not essential for HSL suppression or LPL activation in the postprandial period but may be important in reesterification of NEFA in adipose tissue, thus affecting NEFA partitioning between adipose tissue and the circulation. Circulating plasma NEFA concentrations strongly influence hepatic VLDL and, therefore, apoB secretion. This provides a link between defective fatty acid reesterification in adipose tissue and hyper-apoB. The upregulation of reesterification by insulin has been shown previously in experiments involving both glucose infusion (43) and insulin infusion (6) and after the eating of a normal meal (9). Insulin may therefore be necessary to give precise control to the pathway of net fat storage.

Estos resultados sugieren que la insulina no es esencial para la supresión de HSL o la activación de la LPL en el período postprandial, pero puede ser importante en la reesterificación de NEFA en el tejido adiposo, lo que afecta a la partición de NEFA entre el tejido adiposo y la circulación. Las concentraciones de NEFA circulantes en plasma influyen fuertemente en las VLDL hepáticas y, por lo tanto, en la secreción de apoB. Esto proporciona un vínculo entre la reesterificación defectuosa de ácidos grasos en el tejido adiposo y la hiper-apoB. La regulación al alza de la reesterificación por insulina se ha demostrado anteriormente en experimentos que involucran tanto la infusión de glucosa (43) como la infusión de insulina (6) y después de comer una comida normal (9). Por lo tanto, la insulina puede ser necesaria para dar un control preciso a la vía de almacenamiento neto de grasa.

O sea que no, que NO se acumuló grasa corporal estando la insulina baja. Más bien al contrario: los autores del artículo resaltan la necesidad de la insulina elevada para que la acumulación neta de grasa corporal se produzca. Este artículo se ha presentado como prueba de exactamente lo contrario que dicen sus resultados.

Por otro lado, recordemos que ya hemos visto en el blog otros resultados que van en la misma línea: por ejemplo éste, en el que en ausencia de insulina, las ratas perdían peso a pesar de estar alimentadas muy por encima de sus necesidades energéticas:

MYTH: Insulin Makes You Hungry
FACT: Insulin Suppresses Appetite
MITO: La insulina te da hambre
HECHO: La insulina suprime el apetito

En los experimentos científicos las dietas bajas en carbohidratos hacen reducir la ingesta energética, sin necesidad de pedírselo a los participantes (ver). Las elucubraciones fantasiosas sobre los mecanismos por los que en un mundo alternativo podría suceder lo contrario me parecen irrelevantes. Además, hablar de ingesta energética y gasto energético es hablar de los 2 términos de la ecuación de los que se habla en la Teoría CICO. Hablemos de la fisiología del tejido adiposo, no de la Teoría CICO.

MYTH: Carbohydrate Is Singularly Responsible for Driving Insulin
FACT: Protein Is a Potent Stimulator of Insulin Too
MITO: Los carbohidratos son los únicos responsables de subir la insulina
HECHO: La proteína también es un potente estimulador de la insulina

Falacia de hombre de paja: nadie dice que los carbohidratos sean el único estimulador dietario de la insulina (ver). Qué gran victoria decir lo que nadie niega. Que le den una medalla ahora mismo, por derrotar valientemente al hombre de paja.

Leer más:

La insulina engorda, pero no porque sea engordante…

imagen_2569

¿La terapia con insulina causa ganancia de grasa corporal, pero no es porque la insulina cause ganancia de grasa corporal? Bueno, si la terapia con insulina causa ganancia de grasa corporal, la causa es la insulina. Vamos, digo yo.

Aclarado eso, lo cierto es que este señor dice “lo cause en sí”. Supongo que quiere decir “mediante una acción fisiológica directa de la insulina en el tejido adiposo”. Es mi interpretación.

Posibles mecanismos de ese aumento de grasa corporal causado por la insulina:

  1. Reducción del gasto energético, lo que supuestamente produce a través de la (falsa) ecuación del balance energético un incremento de la energía acumulada en el tejido adiposo.
  2. Reducción de la pérdida de glucosa a través de la orina. Equivaldría a un aumento de la ingesta energética, y, al igual que en el caso anterior, supuestamente el cuerpo actuaría a través de la (falsa) ecuación del balance energético.
  3. Incremento de la ingesta energética. Idéntico al anterior.
  4. Acción directa de la insulina sobre el tejido adiposo, adaptándose el gasto energético a la menor disponibilidad de nutrientes en sangre (ver).

Nótese que aunque las opciones 1 y 4 involucran una reducción del gasto energético, en la opción 1 esa reducción es causa y en la opción 4 es consecuencia de ganar grasa corporal. Detectar que se ha reducido el gasto energético no aporta información sobre en qué situación de las dos nos encontramos. Y podría ser una situación mixta entre ambas, pues la insulina podría también tener acción directa tanto en el gasto energético, reduciendo la actividad del tejido adiposo marrón (ver), como fomentar directamente la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo blanco (ver).

¿Qué comprobaron en el artículo en cuestión?

The weight gain could result from an increased caloric intake, elimination of glycosuria, or a reduction in EE

La ganancia de peso podría ser el resultado de un incremento en la ingesta energética, la eliminación de la glucosuria o una reducción en el gasto energético.

¿Nos hemos dado cuenta de qué falta en la lista? ¡¡No consideran la cuarta posibilidad!! Consideran sólo las tres primeras causalidades, que son las permitidas en la Teoría CICO: las posibles causas de un aumento de la energía acumulada en el tejido adiposo tienen que ser un aumento de la energía ingerida, una reducción del gasto energético o una combinación de ambas. Esa teoría sólo permite que un factor hormonal/fisiológico afecte a los dos términos marcados en verde en la ecuación del balance energético bajo estas líneas, pero esa teoría no permite que el tercer término de la ecuación cambie por sí mismo (ver).

imagen_2379

Puesto que la reducción en el gasto energético y la reducción de la glucosuria podían explicar la ganancia de grasa corporal, los autores del artículo descartaron que los participantes hubieran comido más de lo que decían:

The combined total contribution to the positive daily energy balance, from the elimination of glycosuria and reduction in 24-h EE, was 408 ± 97 kcal/day or -25,000 kcal over the 2 mo of treatment. This was remarkably close to the energy content of the average 2.4 kg of fat accumulated over the same period, equivalent to 22,656 kcal (9.44 kcal/g fat) (27). Because the reductions in glycosuria and 24-h EE could account totally for the increment in body fat with I IT, it appeared unlikely that noncompliance with the prescribed diet and an increase in caloric intake was a significant factor in this weight gain.

La contribución total combinada al balance energético diario positivo, de la eliminación de la glucosuria y de la reducción del gasto energético (EE) de 24 h, fue de 408 ± 97 kcal / día o -25,000 kcal durante los 2 meses de tratamiento. Esto fue notablemente cercano al contenido de energía del promedio de 2,4 kg de grasa acumulada durante el mismo período, equivalente a 22,656 kcal (9,44 kcal / g de grasa) (27). Debido a que las reducciones en glucosuria y EE de 24 horas podrían explicar totalmente el incremento en la grasa corporal con el tratamiento intensivo de insulina, parecía poco probable que el incumplimiento de la dieta prescrita y un aumento en la ingesta calórica fueran un factor significativo en este aumento de peso.

¿Y cómo saben que la insulina no ha actuado directamente sobre el tejido adiposo, resultando como consecuencia de ello en una reducción del gasto energético? ¿Cómo saben que lo que han medido no es consecuencia, en lugar de causa? No lo saben y ni siquiera se plantean que no lo saben: creen que la Teoría CICO es la única opción posible y ni se molestan en considerar y descartar otras posibilidades.

Thus, intensive insulin therapy causes an increase in body fat as a result of the elimination of glycosuria and reduction in 24-h energy expenditure

Por lo tanto, la terapia intensiva de insulina causa un aumento en la grasa corporal como resultado de la eliminación de la glucosuria y de la reducción en el gasto de energía en 24 h.

Ni siquiera está claro que eliminar la glucosuria sea la causa de la acumulación de grasa corporal, aunque, según estos autores, pueda explicar el 70% de ese efecto. En ausencia de la eliminación de la glucosa (glucosuria), la acumulación de grasa corporal podría haber sido la misma y simplemente el gasto energético habría sido aún menor. O se podría haber perdido músculo, manteniéndose la misma ganancia de grasa corporal. La cuestión es que no es imposible, y no pueden dar por supuesto qué está causando qué, porque sencillamente no lo saben ni se han preocupado en saberlo. Por otro lado, si la ausencia de glucosuria es la causa, ¿no deberíamos los no diabéticos tipo 1 engordar al mismo ritmo que los diabéticos tipo 1? Esa hipótesis no es otra cosa que suponer, porque sí, la existencia de un “exceso calórico” que la ausencia de glucosuria no causa.

Nótese cómo los autores confuden sus fantasías caloréxicas con la realidad:

Therefore, weight gain will occur as a result of an increase in body fat, unless caloric intake is reduced appropriately.

Por lo tanto, el aumento de peso se producirá como resultado de una aumento en la grasa corporal, a menos que se reduzca la ingesta de calorías adecuadamente.

Si quieren demostrar eso, que hagan el experimento, a ver qué pasa. Los resultados que sólo existen en nuestras fantasías en realidad no existen.

En definitiva, ¿es este experimento prueba de que, en el tratamiento con insulina, la insulina no engorda por su acción directa en el tejido adiposo? Evidentemente no lo es: los autores ni siquiera se han molestado en considerar esa causalidad.

¿Qué podría ayudarnos a discernir si estamos en la situación 1 o en la situación 4? Antes de dar respuesta a eso, quiero resaltar que la situación 4 es posible, pero la Teoría CICO no permite ese comportamiento fisiológico. La Teoría CICO no es otra cosa que una hipótesis fraudulenta, pues está basada en premisas injustificadas y es presentada como si fuera una ley de la física: es pseudociencia.

Hecha esa aclaración, si al inyectar insulina la causa de acumular grasa corporal es una reducción del gasto energético o un aumento de la ingesta energética, es decir, que es como si hubiéramos comido “de más”, concepto fraudulento donde los haya, ¿hay alguna razón para que esa grasa corporal se acumule en nuestro cuerpo siguiendo una distribución diferente a la de la grasa ya acumulada? Cambiando un poco la pregunta: si la acumulación de la grasa corporal se produce por acción directa de la insulina en el tejido adiposo, ¿es previsible encontrar mayor acumulación de grasa corporal en las zonas cercanas a los sitios de inyección, donde la concentración de insulina será más elevada?

Bueno, pues empecemos por un resultado en ratas que comentaré más adelante en el blog (ver,ver). En ese experimento se encontró:

A significant hypertrophy of the fatty tissue at the site of repeated injections. This hypertrophy represents at least in part an actual increase in lipids, and there is evidence to indicate that this is due to an increased amount of fat stored in the individual fat cells.

Una hipertrofia significativa del tejido adiposo en el sitio de las inyecciones repetidas. Esta hipertrofia representa, al menos en parte, un aumento real en los lípidos, y hay evidencia que indica que esto se debe a una mayor cantidad de grasa almacenada en las células grasas individuales.

¿En qué hipótesis de las dos encaja mejor este resultado? Si la insulina simplemente hace que se reduzca el gasto energético, ¿por qué la grasa se acumula donde se pincha la insulina?

¿Se produce la lipohipertrofia en los lugares de inyección o puede suceder en cualquier punto del cuerpo? ¿Qué quiere decir “efectos lipogénicos locales“? ¿Qué quiere decir efecto anabólico directo de la insulina? ¿Cómo explica la Teoría CICO que la acumulación de grasa en la zona de inyección dependa del tiempo de contacto adipocito-insulina?

Lipohypertrophy is thought to be the direct anabolic effect of insulin on local skin leading to fat and protein synthesis and hence this is observed even with recombinant insulin preparations and continuous insulin infusion pumps. […] Changing insulin to rapid acting humanised insulin has been shown to decrease this side effect as adipocytes are in contact with insulin for short periods and thus local lipogenic effects are minimised (fuente)

Se cree que la lipohipertrofia es el efecto anabólico directo de la insulina en la piel local que conduce a la síntesis de grasas y proteínas y, por lo tanto, esto se observa incluso con preparaciones de insulina recombinante y bombas de infusión continua de insulina. […] Se ha demostrado que el cambio de insulina a insulina humanizada de acción rápida disminuye este efecto secundario ya que los adipocitos están en contacto con la insulina durante períodos cortos y, por lo tanto, los efectos lipogénicos locales se reducen al mínimo

Lipohypertrophy is the most common cutaneous complication characterized by a tumor-like swelling of the fatty tissue around subcutaneous insulin injection sites […] The pathophysiology of insulin-induced lipohypertrophy is generally thought to be the result of the lipogenic effects of insulin and adipocytes enlarge and hypertrophy due to stimulation of proliferation and differentiation of preadipocytes as explained in a classic paper from Japan by Fujikura et al. Microscopic examination of a resected insulin-induced lipohypertrophy lump showed nests of mature adipocytes expanding toward the dermal reticular layer. The hypertrophic adipocytes were twice as large as those from normal subcutaneous areas and contained numerous small lipid droplets. Electron microscopic analysis also revealed a minor population of small adipocytes, suggesting active differentiation or proliferation.(fuente)

La lipohipertrofia es la complicación cutánea más común, caracterizada una hinchazón de aspecto tumoral del tejido adiposo alrededor de los sitios de inyección subcutánea de insulina […] La fisiopatología de la lipohipertrofia inducida por insulina generalmente se piensa que es el resultado de los efectos lipogénicos de la insulina y los adipocitos engordan y se hipertrofian debido a la estimulación de la proliferación y diferenciación de los preadipocitos, como se explica en un artículo clásico de Japón de Fujikura y otros. El examen microscópico de un tumor de lipohipertrofia inducida por insulina resecado mostró nidos de adipocitos maduros que se expandían hacia la capa reticular dérmica. Los adipocitos hipertróficos eran dos veces más grandes que los de las áreas subcutáneas normales y contenían numerosas gotas pequeñas de lípidos. El análisis por microscopía electrónica también reveló una pequeña población de adipocitos pequeños, lo que sugiere una diferenciación o proliferación activa.

En la imagen, las flechas negras señalan la presencia de adipocitos de nueva creación en la zona de inyección de insulina. El efecto de la insulina es no sólo hipertrofiar los adipocitos maduros, sino crear nuevos adipocitos a partir de células precursoras.

Insulin-induced lipohypertrophy: report of a case with histopathology

Se sabe que la insulina fomenta la hiperplasia, es decir, la proliferación y diferenciación de preadipocitos que se convierten en nuevos adipocitos capaces de llenarse de grasa (ver). La imagen anterior procede de una observación in vivo de ese proceso.

En esta otra imagen podemos ver el efecto de pincharse insulina de forma repetida siempre en los mismos dos sitios:

¿Ha sido causada esa acumulación por un gasto energético reducido (que actuaría a través de la operación matemática del balance energético) o por acción anabólica directa de la insulina en el tejido adiposo? Seguramente la insulina le ha vuelto sedentario y el gasto energético reducido ha creado un “superávit calórico” que le ha engordado. Seguro que sí.

Hemos visto en el blog otros resultados en los que se relacionan de forma local la concentración de insulina y la acumulación de grasa corporal (ver,ver,ver). De hecho, se sabe que cuando se inyecta insulina, la acumulación de grasa corporal no es análoga a la acumulación de grasa corporal normal: en comparación se acumula más grasa subcutánea que visceral, lo que es coherente con el hecho de que en términos relativos a las concentraciones fisiológicas normales, con la insulina inyectada la concentración de insulina es más elevada en la zona subcutánea que en la zona visceral (ver,ver).

Tampoco olvidemos que la insulina es la principal hormona implicada en la acumulación de triglicéridos en los adipocitos (ver,ver). Sólo la creencia en la pseudociencia del balance energético, asumiendo sus injustificadas premisas (ver,ver), explica descartar de raíz su acción directa en el tejido adiposo. ¿Por qué no se considera la acción hormonal directa de la insulina en el tejido adiposo? Pues porque la Teoría CICO no permite considerar la fisiología del tercer término de la ecuación del balance energético, que es, ni más ni menos, el único término relacionado de alguna forma con el tejido adiposo.

Como comentario final, un experimento científico que ni siquiera se plantea que la insulina engorde afectando directamente al tejido adiposo, es presentado en twitter como supuesta prueba de que no es así cómo engorda la insulina. Mi consejo es que no nos fiemos de quien pone enlaces a artículos que supuestamente respaldan sus creencias: hay que abrir los artículos y analizarlos de forma crítica.

NOTA: aunque sea un obviedad, aclaro que confirmar que se cumple la Primera Ley de la Termodinámica (i.e. que las cuentas de calorías cuadran) no valida la Teoría CICO (ver,ver). Que las matemáticas tienen que cuadrar nadie lo pone en duda: es el comportamiento del cuerpo inventado en la Teoría CICO lo que no tiene fundamento. La Teoría CICO no es la Primera Ley de la Termodinámica, ni un corolario de la misma (ver).

NOTA: el papel de la insulina en la acumulación de grasa corporal es innegable. Basta con leer lo que está publicado en la literatura científica para ver que es así (ver,ver).

estos hallazgos corroboran, sin embargo, una cantidad sustancial de evidencia que muestra el excepcionalmente potente efecto engordante de la insulina, independientemente de las calorías consumidas (fuente)

Excepcionalmente potente efecto engordante, pero no porque sea engordante… ya sabes…

Leer más:

Consumo de proteína en el contexto de una dieta baja en carbohidratos

Uno de los argumentos que usan los defensores de la pseudociencia del balance energético es que:

  1. La proteína es insulinogénica igual que los carbohidratos
  2. Por tanto, si la insulina engordase, la proteína engordaría

Siempre he encontrado este argumento ridículo. Por un lado, el consumo de proteína es NATURAL y NECESARIO para la salud, mientras que el consumo de azúcar y harina es ANTINATURAL y totalmente PRESCINDIBLE. Que la carne que consumimos nos haga subir la insulina no significa que la subida adicional e innecesaria de la insulina por consumir azúcar y harina sea deseable, buena o inocua para la salud o para el peso corporal. Ése es el argumento, y es ridículo. Por otro lado, nótese cómo la defensa del azúcar y la harina la disfrazan de defensa de los “carbohidratos”. Nada tienen que ver las respuestas hormonales ante el azúcar o la harina con la que tenemos al consumir pimiento o brócoli. Ni por supuesto es lo mismo una persona obesa que una de constitución delgada, que no engorda coma lo que coma.

Otra frase muy típica es que “tener insulina es necesario”, como si eso aportara algo a nuestro conocimiento sobre el efecto de las antinaturales respuestas hormonales producidas por harina y azúcar. Tener una respuesta insulínica normal es necesario para la salud, pero de eso no se deduce que sea saludable consumir productos que causan antinaturales respuestas hormonales, aparte de posiblemente dañar nuestra salud por otras vías (ver,ver).

Finalmente, un comentario: es una falacia de hombre de paja plantear que el argumento a rebatir es que el azúcar engorda porque aumenta la respuesta insulínica. Abundan los experimentos científicos que demuestran que la restricción de carbohidratos hace perder más peso que dietas con las mismas calorías y el mismo porcentaje de proteína (ver). ¿Qué explicación tienen esos experimentos? ¿Están todos mal hechos o buscamos un mecanismo basado en hormonas y fisiología que los explique? No deducimos el efecto del mecanismo, buscamos un mecanismo que explique el efecto observado.

Como decía, a mí me parece un argumento muy flojete para defender el consumo de azúcar y harina, pero supongo que es suficiente para quien busca cualquier excusa para seguir consumiendo productos en lugar de alimentos. A veces a nuestro cerebro le resulta muy fácil aceptar malos argumentos que llegan a la conclusión a la que queremos llegar desde el principio.

Hechas esas pequeñas reflexiones, el argumento que quiero comentar en esta entrada es que no es lo mismo consumir proteína en el contexto de una dieta baja en carbohidratos que hacerlo en el contexto de una dieta alta en carbohidratos. Recomiendo encarecidamente ver este vídeo de Benjamin Bikman. Vale la pena verlo. Mis comentarios bajo el mismo.

La idea que transmite el vídeo es que insulina y glucagón son hormonas antagónicas, al menos en el hígado y el tejido adiposo. Y habla de que el cociente insulina/glucagón (I/G) es una buena estima de si el efecto global de esas hormonas es anabólico (cociente alto) o catabólico (cociente bajo).

En el minuto 11 nos muestra el resultado de un experimento en perros que es muy interesante. Se compara la respuesta hormonal ante la infusión de un aminoácido (proteína) con infusión de glucosa (parte izquierda de la imagen) y tras un ayuno prolongado (parte derecha de la imagen). Nótese que en condiciones de ayuno, ¡¡la insulinemia no cambia nada!!, mientras que en condiciones de infusión de glucosa la insulinemia se dispara ante el consumo de proteína. También el glucagón se comporta de distinta forma: en un caso se reduce, mientras que en el otro aumenta.

¿Qué veo interesante de este resultado? Pues que la ingesta de proteína puede tener un efecto hormonal diferente en función de la dieta habitual de la persona que la ingiere. Este resultado era en perros, pero más adelante en el vídeo Bikman proporciona datos en humanos. Nos cuenta que en una persona que sigue una dieta alta en carbohidratos el cociente I/G está mucho más elevado que en una persona que sigue una dieta baja en carbohidratos: 4 frente a 1.3, según los datos que da. Pero lo más interesante es que ante el consumo de proteína, en la dieta alta en carbohidratos ese cociente se dispara hasta 70, mientras que en la dieta baja en carbohidratos el cociente I/G no cambia. La imagen es del minuto 21 del vídeo:

¿Y por qué la respuesta es diferente? Bikman sugiere que la razón puede ser que en un caso (dieta high-carb) la gluconeogénesis puede ser suprimida sin peligro para el cuerpo, pues hay suministro dietario de sobra de glucosa, pero que en el otro (dieta low-carb) el cuerpo no quiere elevar la insulina ni reducir el glucagón porque no quiere inhibir la gluconeogénesis.

Vamos a ver un experimento publicado en un artículo.

Basal and Postprotein Insulin and Glucagon Levels During a High and Low Carbohydrate Intake and Their Relationships to Plasma Triglycerides

En este experimento se compara la respuesta hormonal de unas personas que llevan una semana siguiendo una dieta muy baja en carbohidratos (12 g/d) o muy alta en carbohidratos (510 g/d).

Como vemos en la gráfica, la respuesta insulinémica ante la ingesta de gelatina (proteína) es mucho menor en la dieta low-carb que en la dieta high-carb. El glucagón, por el contrario, aumenta más en la dieta low-carb (no lo he mostrado, pero la gráfica sí está en el artículo), y el resultado final, como se muestra en la parte inferior de la gráfica, es que el cociente insulina/glucagón (I/G) se mantiene en todo momento mucho más bajo y estable en la dieta low-carb que en la high-carb.

After the low carbohydrate diet insulin rose to a peak of only 16 ± 2 μU. per milliliter (p<0.005), in contrast to a peak of 28 ± 4 μU. per milliliter (p<0.001) after the high carbohydrate diet, a significant difference (p<0.01). After carbohydrate restriction, glucagon rose to 254 ± 65 pg. per milliliter (p<0.02) at 150 minutes after the gelatin, but to only 147 ± 25 after the high carbohydrate diet (p<0.05). The I/G before and during the gelatin meal was significantly lower at every point after the low carbohydrate diet than after the high carbohydrate regimen.

Después de la dieta baja en carbohidratos, la insulina alcanzó un máximo de solo 16 ± 2 μU. por mililitro (p <0.005), en contraste con un pico de 28 ± 4 μU. por mililitro (p <0.001) después de la dieta alta en carbohidratos, una diferencia significativa (p <0.01). Después de la restricción de carbohidratos, el glucagón aumentó a 254 ± 65 pg. por mililitro (p <0.02) a los 150 minutos después de la gelatina, pero a solo 147 ± 25 después de la dieta alta en carbohidratos (p <0.05). El cociente I/G antes y durante la comida de gelatina fue significativamente menor en todos los puntos temporales después de la dieta baja en carbohidratos que después de la dieta alta en carbohidratos.

Para terminar la entrada, añado algunas citas sobre el efecto en la liberación de grasa corporal (lipólisis intracelular) del glucagón.

Citas sobre lipólisis y glucagón

in the present study physiologic quantities of glucagon infused along with somatostatin resulted in rises in plasma FFA, glycerol, and p-hydroxybutyrate levels which were two- to threefold greater than those observed during infusion of somatostatin alone when endogenous glucagon was suppressed. These observations indicate that physiologic concentrations of glucagon can, under certain conditions, stimulate lipolysis in man. (fuente)

en el presente estudio cantidades fisiológicas de glucagón infundido junto con la somatostatina produjo aumentos en los niveles plasmáticos de ácidos grasos libres plasmáticos, glicerol y p-hidroxibutirato que fueron de dos a tres veces mayores que los observados durante la infusión de somatostatina sola cuando se suprimió el glucagón endógeno. Estas observaciones indican que las concentraciones fisiológicas de glucagón pueden, bajo ciertas condiciones, estimular la lipólisis en humanos.

Our results support a physiological role for glucagon in the regulation of FFA metabolism in vivo, and clarify why this has been difficult for other investigators to confirm. Because numerous factors can influence lipolysis in vivo, such as insulin (30), GH (8), and the plasma glucose concentration (13-15), it was important to control for these variables in order to differentiate a direct from indirect effect of glucagon. (fuente)

Nuestros resultados respaldan un papel fisiológico del glucagón en la regulación del metabolismo de los FFA in vivo, y aclaran por qué esto ha sido difícil de confirmar para otros investigadores. Debido a que numerosos factores pueden influir en la lipólisis in vivo, como la insulina (30), GH (8) y la concentración de glucosa en plasma (13-15), fue importante controlar estas variables para diferenciar un efecto directo del indirecto de glucagón

when the supply of glucose is limited as in fasting or exercise, glucagon would stimulate lipolysis and gluconeogenesis, provide FFAs for oxidation by muscle, and conserve glucose for the brain with its obligatory glucose requirement. (fuente)

cuando el suministro de glucosa es limitado, como en ayunas o ejercicio, el glucagón estimularía la lipólisis y la gluconeogénesis, proporcionaría FFA para la oxidación muscular y conservaría la glucosa para el cerebro con su requerimiento obligatorio de glucosa.

Nota: no creo que se haya demostrado que el cerebro tiene una necesidad obligatoria de glucosa (ver), si bien en ningún caso esa necesidad significa que haya que consumir carbohidratos para satisfacerla.

Glucagon treatments as low as 1E–8 mol/l have been implicated in promoting lipolysis in white adipose tissue (fuente)

Tratamientos con glucagón de tan solo 1E-8 mol/l participan en la promoción de la lipólisis en el tejido adiposo blanco

Glucagon stimulates lipolysis in isolated mouse (48, 114) and human (96) adipocytes, independent of antagonistic effects on insulin action […] Gastric inhibitory polypeptide competes with glucagon for binding to the glucagon receptor and can inhibit glucagon-stimulated lipolysis in adipocytes, indicating that glucagon mediates lipolysis, at least in part, through direct activation of its receptor (27). Although glucagon action is primarily liver specific, glucagon receptors have been reported to be present in membranes of human adipose tissue (83), suggesting that direct action of glucagon likely plays an important role in regulating human, as well as rodent, lipolysis. (fuente)

El glucagón estimula la lipólisis en adipocitos aislados de ratón (48, 114) y humano (96), independientemente de los efectos antagonistas sobre la acción de la insulina […] El polipéptido inhibidor gástrico compite con el glucagón por la unión al receptor de glucagón y puede inhibir la lipólisis estimulada por glucagón en los adipocitos, lo que indica que el glucagón media la lipólisis, al menos en parte, a través de la activación directa de su receptor (27). Aunque la acción del glucagón es principalmente específica del hígado, se ha informado que los receptores de glucagón están presentes en las membranas del tejido adiposo humano (83), lo que sugiere que la acción directa del glucagón probablemente desempeña un papel importante en la regulación de la lipólisis humana y también de roedores.

glucagon raises circulating glucose levels by increasing gluconeogenesis and lipolysis. (fuente)

el glucagón aumenta los niveles circulantes de glucosa al aumentar la gluconeogénesis y la lipólisis


Leer más: