Etiquetado: Borja Bandera

La defensa del statu quo ignorando la crítica no es moderación, es dogmatismo y abusar de la confianza de la gente

Los fundamentos no se discuten, lo aceptado por la mayoría hegemónica no admite confrontación. Si alguien se atreve a pensar que las calorías no son las determinantes del sobrepeso […] si el apóstata deja oír su voz disidente, si expone sus argumentos, no será escuchado ni discutido científicamente; será desterrado del reino. Su propuesta será estigmatizada: “dietas de moda”, “reduccionismo biologicista”, “medicalización”; la descalificación sustituye a la refutación argumentativaDaniel Flichtentrei 

El desprecio a las críticas, el desprecio a los críticos, que la única respuesta sea la simple descalificación de la crítica a las ideas propias, como si el debate fuera absurdo, es una falta de respeto a los clientes.

¿Cuál es la “refutación argumentativa” de la crítica que aporta este señor? Ninguna, sólo aporta la descalificación gratuita de la crítica: “absurda batalla“.

¿Es absurda la batalla? ¿Es irrelevante que el paradigma energético, el que emplean la mayoría de los médicos y nutricionistas para tratar de prevenir y combatir la obesidad de sus clientes, esté basado en gravísimos errores conceptuales? ¿Cómo puede ser absurdo hacer frente de forma argumentada a la crítica? ¿Cómo se puede despreciar sin más el debate diciendo que es una “absurda batalla”? El debate sólo es absurdo si la crítica es manifiestamente errónea. Y si es tan errónea, se debería de poder explicar fácilmente dónde están los errores en la crítica. Si la crítica es tan claramente errónea como para decir “absurda batalla”, debería de ser muy fácil explicar dónde están los errores.

Nada puede cambiar si antes no se acepta que lo que hemos estado haciendo es insuficiente o erróneo o ilegítimo. Daniel Flichtentrei

El señor Bandera, como hacen muchos otros, recurre al ardid de presentar como moderación ni para ti ni para mí, venga, no discutamos y dejémoslo todo como está lo que no es otra cosa que la defensa acrítica de sus dogmas, que son en los que ha sido formado. Y que son los dogmas que, en mi opinión, llevan 80 años machacando nuestra salud. Su postura no es moderación, es dogmatismo. Su postura no es moderación, es despreciar sin más la crítica y defender el statu quo. Su postura le reporta un beneficio social a él, pero no beneficia a sus clientes.

“El metabolismo humano no es una ecuación”, pero “las calorías importan y siempre han importado”.

Decir “las calorías importan” es no decir nada y sólo cumple una función: mostrar adhesión y respaldo a la pseudociencia común (ver,ver). Ningún caloréxico ha sido capaz, hasta el momento, de definir “importan” de forma que se pueda refutar o confirmar la validez de esa afirmación. Defender la ideología propia con afirmaciones ambiguas es un claro síntoma de que lo que se está defendiendo es una ideología pseudocientífica. Dicen “importan” y dan el debate por finiquitado antes de se produzca. Es el desprecio a la crítica como único argumento.

Es natural y deseable que en el ámbito de la ciencia (y en el de la medicina que no es una ciencia) existan controversias. Es siempre saludable que se confronten hipótesis diferentes ante la complejidad de los hechos que estudiamos. Daniel Flichtentrei

Si quiere deshacerse de la crítica y el debate, que les haga frente con argumentos

Si el señor Bandera quiere acabar con la crítica a su charlatanería, lo tiene muy fácil: que defienda su ideología con argumentos rigurosos y libres de falacias. El desafío a los caloréxicos está sobre la mesa:

Por ahora ningún paladín de la calorexia ha aceptado el reto. Nadie lo hará. Tampoco Bandera lo hará, porque la hipótesis CICO es indefendible con argumentos rigurosos. Si hay rigor, CICO no tiene cabida.

Es mejor debatir una cuestión sin resolverla que resolver una cuestión sin debatirla. Joseph Joubert

Las creencias, aunque se aprendan en la Universidad, no valen nada si no pueden defenderse con argumentos racionales. Y no dejemos que las palabras nos engañen: despreciar la crítica sin hacerle frente no es ni humildad ni estar abierto a aprender. El señor Bandera presume de una cosa y hace la contraria.

CICO es una estrategia para convencer de que el problema no está en la comida, sino en la persona. Lo peor no es CICO, lo peor son los profesionales que juegan a darle credibilidad, culpando y condenando con ello a las personas. Malomalísimo

Los “profesionales” como Bandera, que defienden CICO de forma acrítica y que carecen de capacidad para defender su ideología con argumentos, no son la solución: son el problema.

NOTA: hablar de “consenso” es políticamente correcto, pero no es un bien en sí mismo. Cuando hay “profesionales” que tratan a sus clientes con teorías pseudocientíficas, en tal caso el consenso, la falta de crítica, es un problema. Cuando se está haciendo algo mal, el debate, la discusión, la crítica, el conflicto e incluso la existencia de bandos, son necesarios para arreglar el problema. 

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