El médico en casa (y la industria fuera de ella)

Excelente programa de la BBC: “Doctor in the house“. En inglés sin subtítulos.

(Y no sé cuánto tardarán en borrarlo de youtube, o si lo borrarán, pero yo aprovecharía para verlo mientras esté disponible)

Es el primer episodio del programa, y hay tres pacientes en la casa: el padrastro, la madre y la hija.

El padrastro tiene diagnosticada diabetes tipo 2 desde hace diez años. El médico corrige su dieta, y también la adopta el resto de la familia, para favorecer la adherencia, y le anima a hacer HIIT (una variante adaptada a las posibilidades del paciente). Gracias a esa intervención el paciente consigue mejor control de la glucosa con menos medicación. Y pierde unos kilos.

Lo que comento a continuación no tiene que ver exactamente con el vídeo, sino mas bien con los zarpazos que da la industria para defender sus intereses económicos.

Una asociación de dietistas ha criticado el programa del que hablábamos empleando la falsedad y demagogia habitual en este tipo de colectivos: “porque en el programa no queda claro que el tratamiento tiene que ser personalizado” (ver). Ya. Claro. Porque si en el programa el médico simplemente le hubiera aumentado la medicación al paciente, habrían protestado por esa misma razón, ¿verdad? ¿Creen que la gente es imbécil? En cualquier caso, la personalización del tratamiento es evidente, pues ¡hay un médico presente! Y el médico controla cómo debe reducirse la medicación con el cambio de dieta y cómo tiene que hacer ejercicio físico. Lo de estos dietistas es pura demagogia. ¿Cómo de personalizado ha de ser el mensaje “tienes diabetes, deja de consumir los productos que te suben la glucosa en sangre, narices“? A mí me parece que no hay mucho que criticar por falta de personalización en ese mensaje. ¿O es que esos dietistas dirían algo diferente a una persona con diabetes? ¿O es que los dietistas querrían haber metido baza en el programa para poder vender su mercancía averiada? Ése es el problema real: lo que les mueve es que el enfoque de ese médico desafía abiertamente los falsos mensajes que difunden esos dietistas, especialmente sobre la necesidad de consumir cereales. Y la mentira de los dietistas no es nada original. Es la de siempre, la del miedo: ¡¡¡¡¡¡¡es peligroso!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡te vas a morir!!!!!! Qué cara tienen.

¡Grandes males caerán sobre nosotros si no consumimos con moderación los productos de sus patrocinadores!

¿Te apetecen unas galletitas belVita, unos cereales Nestle o un yogur Danone? No pasa nada por ser diabético, con más medicación asunto resuelto.

Si no defienden los intereses de los patrocinadores, los patrocinadores no pagan… Eso significa “patrocinio”, y no otra cosa. Las empresas no regalan el dinero.

Consumir comida de verdad, mejor control de la glucosa y menos medicación. ¿Cuál es el peligro? El “peligro” es recuperar la salud y que te des cuenta de lo inútiles que son ciertos “profesionales”, lo carentes de fundamento que son casi todos sus mensajes y los lazos económicos que les unen con la industria. Lo peligroso de verdad es confiar lo más mínimo en esos “profesionales”.

Leer  más:

Las grasas saturadas ya no son malas… ¿Y ya está?

En los últimos tiempos hemos visto como algunas asociaciones de dietistas han reculado en su demonización de las grasas saturadas. Ha pasado en EEUU y también en España.

¿Y ya está?

Si antes había pruebas para recomendar reducir el consumo de grasa saturada, ¿dónde están ahora esas pruebas?

Y si antes no tenían pruebas, ¿cómo se atrevieron a lanzar recomendaciones sobre limitar su consumo a la población?

Nos dijeron que las grasas saturadas subían el colesterol. ¿Mintieron? Antes subían el colesterol, ¿pero no lo hacen?

Nos dijeron que un colesterol total alto era un riesgo para la salud. ¿Mintieron? Antes era un riesgo para la salud, ¿ya no lo es?

Esto no puede quedar así. Si las grasas saturadas subían el colesterol y eso era un riesgo para la salud, pero ellos mismos reconocen ahora que el consumo de grasa saturada no afecta a la mortalidad, ni genera enfermedad cardiovascular, hace falta una explicación. Tienen que explicar cómo y por qué nos engañaron. No pueden simplemente decir ahora lo contrario de lo que llevan diciendo durante décadas y no asumir ninguna responsabilidad.

Han hecho cero autocrítica. Y sin autocrítica, volverán a cometer los mismos errores una y otra vez. Y es nuestra salud la que paga sus errores.

No basta con una disculpa, que no se ha producido: es necesario que expliquen cómo y por qué nos han engañado.

Porque luego tendremos que hablar de cómo a los diabéticos les hemos estado matando, literalmente, con una dieta basada en los alimentos que sus cuerpos no toleran. ¿Y por qué? Para evitar esas grasas saturadas que eran tan malas. Y ahora que ya no lo son. ¿Cuánto van a tardar en revisar la dieta recomendada actualmente para la diabetes? ¿Y qué les van a decir? ¿”La grasa saturada era mala y ya no lo es“? ¿”No teníamos pruebas y te hemos estado jodiendo la salud sin motivo“?

Nos tienen que explicar cómo es posible que hayan ignorado durante todo este tiempo que no había pruebas contra las grasas saturadas.

Pero no basta con derribar un dogma. A mí, la verdad, me dejan indiferente las migajas. Tienen que caer todos los dogmas sin fundamento. Si no pueden demostrar algo, lo tienen que abandonar:

  • No hay por qué basar la alimentación en los carbohidratos. No es de recibo que sigan diciendo que ha de ser así.
  • Se desconocen los efectos a largo plazo de las dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos, aunque a la vista del experimento incontrolado hecho con la población mundial en las últimas décadas, hablaríamos de diabetes, obesidad y enfermedad cardiovascular. ¿No hubiese sido más rentable hacer ese experimento de forma controlada y con pocas personas?
  • Las dietas altas en grasa y en grasa saturada no son “dietas milagro”, sino que a diferencia de las altas en carbohidratos, vienen avaladas por la evidencia científica.
  • No hay ninguna razón para incluir el gluten en la dieta, y sin embargo su consumo es una potencial fuente de problemas de salud.
  • No estamos gordos por vagos y glotones (más bien estamos gordos por haber hecho caso a los malos dietistas).
  • Contar calorías nunca ha dado resultados en términos de pérdida de peso. Es una idea basada en graves errores conceptuales y que la experiencia ha demostrado errónea.
  • La composición de la dieta sí importa, para la salud y para la pérdida de peso.
  • Se desconocen los efectos sobre la salud de los productos químicos añadidos en los alimentos procesados. Salvo que seas indestructible, minimizar su consumo es lo prudente.
  • Las harinas de cereales son un alimento de quinta categoría, que solo debería consumirse en caso de necesidad. Determinadas semillas no pueden consumirse en su estado natural, y únicamente cuando son procesadas industrialmente y convertidas en harina pueden ser “consumidas”. Basar la alimentación de la población en las harinas es uno de los mayores errores cometidos por el ser humano a lo largo de su historia.

¿No están de acuerdo? Me parece perfecto: que demuestren sus planteamientos empleando la evidencia científica. La carga de la prueba está en los que llevan décadas haciendo esas recomendaciones. Y si no pueden demostrar estos dogmas, que los abandonen y se limiten a decir lo que sí saben con certeza. Necesitamos mensajes basados en la verdad demostrable científicamente. Y la mayoría de nosotros no podemos esperar 100 años a que los malos dietistas tengan a bien reconocer que sus dogmas carecen de fundamento.

Por cierto, no veo que estén dando mucha difusión al giro radical que han dado respecto de las grasas saturadas. Quizá deberían informar por carta a los medios de comunicación. Algo así como:

Estimados señores,

Si recuerdan, les dijimos que había infinitas pruebas contra las grasas saturadas, que aumentaban el colesterol y que obstruían las arterias. La verdad es que no había ninguna prueba. A partir de ahora nuestro mensaje es todo lo contrario: las grasas saturadas no son un peligro para la salud. Pero lo diremos con la boca pequeña para no crear alarma social ni descrédito de las instituciones. La gente debe seguir confiando en que sabemos lo que hacemos, aunque sea mentira.

Seguimos manteniendo sin cambios el resto de nuestras recomendaciones sin fundamento.

Atentamente,

Los expertos en nutrición

Rectificar solo es de sabios cuando esa rectificación viene acompañada de autocrítica y una explicación, para que nunca más vuelvan a cometerse los mismos errores.

Leer más:

Suecia y el consumo de grasas

Se ha contrastado hasta el infinito la relación directa que existe entre las enfermedades cardiovasculares y el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol” (escrito por un nutricionista)

En 2005 una médico generalista sueca, la doctora Annika Dahlqvist, fue denunciada por dos diestistas ante el Swedish National Board of Health and Welfare. Su delito fue recetar a sus pacientes una dieta alta en grasa y baja en hidratos de carbono (LCHF, del inglés low-carb high-fat). Esta mujer había comprobado en primera persona que estas dietas eran efectivas para bajar de peso. Además, su IBS y su fibromialgia habían desaparecido, comía comida sabrosa y no pasaba hambre. Sus pacientes también mejoraron, en algunos casos librándose de medicación que antes necesitaban. Y ella comenzó a dar charlas y a difundir sus buenos resultados en su blog. Como he dicho, acabó siendo denunciada por unos dietistas.

La respuesta a dicha denuncia tardó dos años (enero 2008) en llegar:

low carb diets can today be seen as compatible with scientific evidence and best practice for weigh reduction for patients with overweight or diabetes type 2, as a number of studies have shown effect in the short term and no evidence of harm has emerged

las dietas bajas en hidratos de carbono pueden considerarse compatibles con la evidencia científica y con las buenas prácticas para la reducción de peso en pacientes con sobrepeso o con diabetes tipo 2, ya que numerosos estudios han demostrado que son efectivas a corto plazo y no ha surgido evidencia de que puedan ser peligrosas

Unos años más tarde, en 2013, un comité  sueco (del Swedish Council on Health and Technology Assessment), tras revisar más de 16000 artículos científicos, no encontró razones para desrecomendar las dietas bajas en carbohidratos (ver):

A low-carbohydrate diet, even the stricter form, will lead to a greater weight loss in the short term than the low-fat diet, and studies have indicated no adverse effects on blood lipids, provided that the weight stays low.

Una dieta baja en carbohidratos, incluso en sus forma más estricta, lleva a mayor pérdida de peso a corto plazo que la dieta baja en grasa y los estudios no reflejan efectos adversos en los lípidos sanguíneos, si el peso permanece bajo.

Unos meses más tarde se publicó un estudio financiado por la British Heart Foundation, en el que se que revisaban 72 estudios científicos sobre la relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares. Se llegó a la misma conclusión: “no se ha encontrado una relación entre la grasa saturada y las enfermedades del corazón“.

Volvamos a leer la frase inicial de este escrito, procedente de un nutricionista español…

Para leer más sobre los avances en Suecia, el blog de Andreas Eenfeldt, un médico sueco, es un buen punto de partida.

Edición (25/11/2016): he eliminado citas acerca del informe del SBU de 2013 porque no he encontrado la fuente original de las mismas. En su lugar he añadido una cuya fuente sí me consta.

Edición (25/11/2016): la página enlazada en la cita sobre el estudio de la British Heart Foundation ha dejado de existir. Esta otra página habla de ese mismo estudio.