Muchas más calorías –> ningún cambio en la grasa corporal (en humanos)

Excess FOOD is stores [sic] as fat–period. It doesn’t matter whether it’s excess carbs, fat, or protein.

El exceso de comida se almacena como grasa. Punto. No importa si son carbohidratos, grasa o proteína en exceso.

Todos sabemos que lo único importante para perder peso es comer menos calorías de las que gastamos

Esencialmente, eso es lo que nos dice la pseudocientífica teoría del balance energético, que engordamos porque comemos en “exceso”, que nuestro peso corporal viene determinado por el total de calorías ingeridas (ver,ver,ver,ver) y que “comer menos de lo que se gasta” es lo único importante para adelgazar. Es la charlatanería derivada del tautológico “exceso”, que para colmo es una tautología errónea (ver). Burrada al cuadrado.

A High Protein Diet Has No Harmful Effects: A One-Year Crossover Study in Resistance-Trained Males

Experimento en el que los mismos participantes siguen dos dietas diferentes, primero una y luego la otra, en un orden establecido por azar. Una de las dietas es más baja en proteína y se sigue durante dos meses, la otra es más alta en proteína y se sigue durante cuatro meses. La principal diferencia entre ambas dietas era la cantidad de proteína, que tuvo asociada una diferencia en la cantidad de calorías ingeridas.

No hubo diferencias en la cantidad de grasa corporal de los participantes al finalizar ambos periodos dietarios, “a pesar” de claras diferencias en la ingesta energética:

despite the total increase in energy intake during the high protein phase, subjects did not experience an increase in fat mass

a pesar del incremento total en la ingesta energética durante la fase de alta proteína, los participantes no experimentaron un incremento en la masa grasa

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Sin diferencias en la grasa corporal:

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¡Habrán transformado la energía extra en músculo!

400 kcal/d de diferencia entre dietas durante cuatro meses son 48000 kcal. Teniendo en cuenta que un kilo de magro de cerdo son 1560 kcal y que la diferencia en masa no grasa entre dietas no llega a los 0.6 kg, estaríamos hablando de unas 1000 kcal almacenadas como músculo. Yo diría que esas 48000 kcal no han ido a parar a más músculo.

La tabla anterior muestra que no hubo diferencias significativas entre periodos dietarios en la cantidad de peso levantado cada semana.

the high protein group lost more fat mass compared to the normal protein group in spite of the fact that they consumed on average ∼400 kcals more per day over the treatment period.

Y pierden más grasa corporal consumiendo más calorías. Es como para reflexionar…

The effects of consuming a high protein diet (4.4 g/kg/d) on body composition in resistance-trained individuals

Dos grupos de participantes. Uno sigue una dieta normal en proteína (grupo control) mientras que otro (alto en proteína) consume más o menos el doble de proteína. Sin diferencias apreciables entre los dos grupos en el resto de macronutrientes:

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Como se aprecia en la tabla anterior, un grupo consume 800 kcal/d más que el otro.

This is the first investigation in resistance-trained individuals which demonstrates that a hypercaloric high protein diet does not contribute to a fat mass gain

Ésta es la primera investigación en individuos entrenados en resistencia que demuestra que una dieta hipercalórica alta en proteína no contribuye a ganar grasa corporal

¡Consumir calorías extra no contribuye a ganar grasa corporal! ¡Glups! ¿Qué significa entonces hipercalórica? ¿Qué significa entonces “extra”? Bueno Houston, hemos tenido un problema aquí con el tautológico “exceso”: hay exceso pero no hay exceso (ver,ver).

En comparación con el grupo control, el grupo HP redujo 0.5 kg más la grasa corporal, consumiendo 800 kcal/d “extra”:

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8 semanas con 800 kcal/día más que el otro grupo son 44800 kcal de diferencia. Ganaron 600 g de masa no grasa más que el otro grupo, pero perdieron 0.5 kg de masa grasa que tiene más calorías por gramo. O en otras palabras, perdieron energía acumulada a pesar de consumir muchísimas más calorías.

Nótese que ambos grupos recibieron instrucciones de no alterar sus rutinas de entrenamiento:

The CON group was instructed to maintain the same training and dietary habits over the course of the 8 week study. The HP group was instructed to consume 4.4 grams of protein per kg body weight daily. They were also instructed to maintain the same training and dietary habits (e.g. maintain the same fat and carbohydrate intake).

Los autores encontraron al realizar una revisión de experimentos análogos, que si la diferencia entre grupos es a base de mayor ingesta de carbohidratos, sí existe mayor ganancia de grasa corporal en el grupo que más comida ingiere.

It is therefore not surprising that eight weeks of overfeeding on food that is largely comprised of carbohydrate would result in a fat mass gain. This is in agreement with other studies

Cuidadín con las supuestas demostraciones de que se engorda por un “exceso calórico” (ver,ver).

Nota: hay cientos de estudios en animales que demuestran que engordar/adelgazar no es una cuestión de más o menos calorías (ver). No tiene sentido suponer que cuando esos mismos resultados se dan en humanos los datos de los experimentos tienen que ser erróneos. Cuando nuestras creencias van en contra de la evidencia científica, en animales y en humanos, no son los estudios los que se equivocan. 

Nota: puede que el resultado que hemos visto en ambos estudios esté relacionado con el hecho de que en ambos casos los participantes eran activos físicamente. Este hecho no altera las conclusiones sobre el fraude que es la teoría del balance energético, pues hubo un claro aumento de la ingesta energética sin cambios en la actividad física, pero creo posible que en personas no habituadas a hacer ejercicio físico el resultado hubiese sido diferente. 

Nota: estos resultados nada tienen que ver con el efecto termogénico de la proteína, penúltimo engaño procedente de los contadores de calorías.

Leer más:

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“Quiero hablar con una endocrino”

Yo ya sé que después de escucharme quieres hablar con una endocrino, con una nutricionista, con tu pareja o con la vecina del quinto. Porque quieres creer.

Quieres creer que me equivoco en mi diagnóstico de las opciones que tienes.

Quieres que alguien te diga que puedes seguir comiendo las mismas cosas que llevas años comiendo y aun así adelgazar.

Quieres creer que el “come menos y muévete más” a ti sí te va a funcionar. Esta vez sí te lo vas a tomar en serio (recuerda: como todas las veces anteriores).

Inténtalo. Seis meses van a pasar hasta que la pérdida de peso se paralice, un año hasta que ya no puedas engañarte sobre el resultado: llevarás meses recuperando poco a poco los 8 kg perdidos, pasando hambre, de mal humor y sin que nada te haya servido para evitar esa lenta recuperación del peso. Va a ser un año de sufrimiento para nada. Y si quieres engañarte echándote la culpa porque “no has hecho todo perfecto”, piensa que precisamente por eso escogiste el “come menos y muévete más”, porque significaba no hacer cambios en tu vida que no quieres hacer. Tu primer impulso fue volver a intentarlo sin cambiar nada.

El problema es que estás engañada. Tu felicidad no depende de consumir las cosas que comes y que has comido mientras engordaste. Ahora cambiar a una dieta más paleo/evolutiva/low-carb te parece un sacrificio inasumible. Ya lo sé. Y te vas a aferrar a cualquiera que te diga que es innecesario o peligroso para la salud. Fíjate que para comer carne y tomarte una tortilla de dos huevos buscas la aprobación de la endocrino, pero no se te ocurrió consultar con nadie para ir dos veces por semana al McDonalds. Necesitas bien poco para creer.

No digo que vayas a adelgazar si haces caso a mis sugerencias, lo que digo es que intentarlo no es tan duro como ahora te parece. Los productos que crees que te dan la felicidad, no lo hacen. Simplemente te han esclavizado. Quizá al principio los eches en falta, pero te aseguro que al cabo de un tiempo vas a obtener las mismas sensaciones, la misma felicidad, consumiendo comida de verdad que te guste. La misma, ni un poquito menos, de verdad. Pero te habrás librado de la culpa, de la ansiedad por comer y, a lo mejor, de algunos kilos. Y no sólo no volverás atrás, sino que te preguntarás cómo no cambiaste antes la forma de comer. Ya verás cómo si al final te decides, me darás la razón en esto. Anota en una hoja de papel o en el ordenador lo que piensas ahora, porque cuando cambies tu forma de comer no vas a entender en qué estabas pensando y por qué no actuabas.

No has renunciado a nada, comes como tendrías que haber comido siempre

Renunciar a las harinas, al azúcar o a las bebidas azucaradas no es una renuncia. Nunca deberíamos haber iniciado su consumo. Lo hicimos de forma irreflexiva, simplemente porque los productos estaban a la venta y nos gustaban. No lo decidimos y no sabíamos cuáles iban a ser las consecuencias. Simplemente lo hicimos. Y nos gustan de forma especial precisamente porque no son comida y porque de alguna forma, adicción o no, son los únicos productos que nos cuesta dejar de consumir. Piénsalo y verás que es así. Es la no-comida lo que nos atrapa y nos somete. Liberarse no es un sacrificio. Cuidarse no es un sacrificio. Comer lo que tendríamos que haber comido siempre no es un sacrificio.

Tu primer impulso es hablar con una endocrino. Lo sé.

Yo lo que quiero es que conozcas los resultados reales, documentados en la literatura científica, de la dieta que quieres seguir, la que te permite seguir comiendo de todo, la que consiste en no cambiar nada.

Quiero que conozcas cuál va a ser el efecto en tu cuerpo y las razones por las que seguramente no te va a ser posible mantener a largo plazo esos 8 kg que vas a perder. Quiero que no te culpes cuando el método fracase, porque la culpa no será de haberlo hecho mal.

Quiero que te plantees que para parte de los obesos es posible que no exista una forma de recuperar un peso normal con dieta y ejercicio. Inténtalo, pero no des por supuesto que los resultados tienen que llegar.

Quiero que te plantees que, quizá, lo que has estado haciendo hasta ahora ha sido comer de forma irreflexiva, sin cuestionar los efectos sobre tu salud de lo que has estado comiendo. Pero que las cosas no nos maten en 24h no significa que no tengan efectos en nuestra salud a largo plazo.

Y, por último, quiero que te plantees que hasta que no te libres de los kilos que te sobran no estarás en disposición de elegir libremente. Ahora mismo cambiar tu forma de comer no tiene ningún coste. Esa decisión va requerir confiar en que los resultados pueden llegar. Si tienes la suerte de adelgazar, volver a los viejos hábitos sí tendrá un coste. Y no sentirás ningún deseo de volver a tu vieja dieta. No des por supuesto que tu forma de pensar, tu decisión, es la actual: si consigues adelgazar, vas a ver la comida de forma diferente, vas a dejar de desear la no-comida y vas a tener cosas que perder. Ahora no tienes que decidir pues sólo hay datos en una parte de la balanza: ahora toca actuar. Tu verdadera forma de pensar sucederá cuando ya hayas adelgazado y te hayas librado del deseo de consumir no-comida.

 

Modelos matemáticos para futurología y estigmatización de los obesos (2 de 2)

(Ir a la primera parte)

The Biggest Loser es un concurso televisivo del que ya he comentado algún resultado en el blog. En orden cronológico, en estas dos entradas:

Quiero recordar las predicciones de Hall relativas a este concurso, basadas en sus modelos matemáticos: según Hall los participantes no tendrían ningún problema en mantener el peso perdido, sin más que controlar su ingesta energética y niveles de ejercicio físico. Era lo que sus simulaciones, reflejo de sus creencias, predecían.

Simulated weight loss maintenance could be achieved with a modest 20 min/d of vigorous exercise and a 3000 kcal/d diet (fuente)

En la simulación el mantenimiento del peso se puede conseguir sin más que hacer 20 minutos diarios de ejercicio intenso y consumir una dieta de 3000 kcal/d.

Un poco de ejercicio al día, una ingesta calórica normal, y según los modelos matemáticos de Hall se tiene que mantener el peso. El problema de asegurar que el método funciona es que, en consecuencia, si los participantes no consiguen adelgazar, es porque no están siendo honestos en los datos de ingesta y/o de actividad física. Ésa es la explicación típica de por qué falla la dieta hipocalórica: falla el obeso, la dieta es correcta.

The weight loss trap

Artículo en la revista Time de mediados de este mismo año.

When Hall discovered, however — and what frankly startled him— was that even when the Biggest Loser contestants gained back some of their weight, their resting metabolism didn’t speed up along with it. Instead, in a cruel twist, it remained low, burning about 700 fewer calories per day than it did before they started losing weight in the first place. “When people see the slowing metabolism numbers,” says Hall, “their eyes bulge like, How is that even possible?

Lo que Hall descubrió, sin embargo —y fue lo que francamente le sorprendió— fue que incluso cuando ya habían recuperado parte de su peso, su metabolismo no se recuperaba al mismo ritmo. En lugar de eso, en un desenlace cruel, permanecía ralentizado, quemando unas 700 calorías menos al día de lo que sucedía cuando empezaron a perder peso. “Cuando la gente ve los datos de ralentización del metabolismo”, dice Hall, “se quedan ojipláticos, como diciendo, ¿cómo es posible que esto esté pasando?

Like most people, Kevin Hall used to think the reason people get fat is simple. “Why don’t they just eat less and exercise more?” he remembers thinking.

Como la mayor parte de la gente, Kevin Hall solía pensar que las razones por las que la gente engorda son simples. ¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?“, recuerda haber pensado

“¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?” Solía pensar… recuerda haber pensado…

Todo el mundo “sabe” las razones por las que los obesos hemos engordado y “sabe” las razones por las que no podemos adelgazar. Ellos son inteligentes y entienden y ven lo que el obeso ni entiende ni ve. Y algunos sienten unas ganas irrefrenables de “educarnos” por nuestro bien. Es muy sencillo: engordamos porque comemos más de la cuenta. ¡Son leyes de la física! (ver,ver) Y si no podemos adelgazar es porque no sabemos cerrar la boca y mover el culo, ¡basta ya de excusas, si no puedes adelgazar te falta fuerza de voluntad! (ver) ¡Deja ya de decir que tienes mala genética o huesos anchos, lo que no tienes son ganas de esforzarte!

Recomiendo leer los comentarios de la entrada anterior del blog. Hall, lejos de reconocer haber estado equivocado en sus creencias sobre el “come menos y muévete más”, insiste en defender el modelo matemático que usó en el vídeo para culpar a las víctimas de no poder adelgazar. Defiende ese modelo diciendo que ha sido validado. No es cierto, como explico en esos comentarios: nunca ha validado su modelo reproduciendo la evolución real del peso corporal a largo plazo. Lo que ha hecho en el artículo que cita en twitter nada tiene que ver con validar las predicciones a largo plazo del modelo: en ese artículo calcula de forma aproximada la ingesta energética presuponiendo un gasto energético y una determinada composición de la masa corporal perdida. Nada tiene que ver ese cálculo, en el que los errores en el modelo tienen pocas consecuencias, con la forma en que emplea sus simulaciones en el vídeo, que es predecir la evolución del peso corporal para una ingesta determinada. Yo le recuerdo su predicción con ese modelo “validado”:

Ningún parecido con la realidad.

Exactamente, ¿con qué experimentos reales a largo plazo ha validado Hall las predicciones de sus modelos? ¿Ninguno? Poca base es para culparnos a los obesos de no poder adelgazar, me parece a mí.

En la siguiente entrada hablaré de 18 estudios en que los participantes en todo momento “comieron menos”, según los datos de esos estudios, y la dieta no funcionó para adelgazar. ¿Son falsos los datos de esos 18 estudios? Dado el estúpido fundamento de la dieta hipocalórica, creo que es mucho más sensato pensar que es el método el que no funciona.

Leer más:

Si el efecto se da sin que se dé la causa, ésa no es la causa

Gaining body fat comes from taking in more calories than you burn. Anyone who can prove otherwise will surely win a Nobel Prize in physics for disproving the first law of thermodynamics. James Fell

Ganar grasa corporal viene de tomar más calorías de las que quemas. Cualquier persona que pueda probar lo contrario seguramente ganará un Premio Nobel de física por refutar la primera ley de la termodinámica.

Effects of aerobic and/or resistance training on body mass and fat mass in overweight or obese adults

En este estudio el grupo RT (Resistance Training) gana 830 g de peso, que se distribuyen en una ganancia de 1090 g de masa no grasa y una pérdida de 260 g de grasa corporal. Es decir, ese grupo ha subido de peso al tiempo que ha perdido grasa corporal.

Si los participantes han subido de peso, el balance energético ha sido positivo, ¿cierto? Pero han perdido grasa corporal. Si, según las leyes de la física un balance energético negativo, “comer menos de lo que se gasta”, es la causa de perder grasa corporal, ¿por qué en este estudio se ha perdido grasa corporal si el balance energético ha sido positivo? No es una pregunta retórica: me gustaría que alguien diera una respuesta basada en las leyes de la física. Engordamos porque comemos más de lo que necesitamos, ¿no?

¿Crees que este experimento viola la primera ley de la termodinámica?

¿Cómo es posible que haya sucedido el efecto, sin que haya sucedido la causa “garantizada” por las leyes de la física? Pues porque la teoría del balance energético es una estafa intelectual, no la encarnación de las leyes de la física (ver,ver,ver,ver).

“Effect of a Hypocaloric Diet, Increased Protein Intake and Resistance Training on Lean Mass Gains and Fat Mass Loss in Overweight Police Officers”

En este experimento podemos encontrar un resultado parecido al del estudio anterior: se ha perdido casi la misma grasa corporal (barra gris) que músculo se ha ganado (barra negra). Siendo que se ha perdido peso (barra blanca), ha habido un “déficit calórico”, pero éste no puede explicar ni el crecimiento del tejido muscular ni la reducción del tejido adiposo.

¿Cuál ha sido la causa de ganar músculo en este estudio, de acuerdo a las leyes de la física?

¿Cuál ha sido la causa de perder grasa corporal en este estudio, de acuerdo a las leyes de la física?

NOTA: la respuesta a estas últimas dos preguntas es obvia. Han acumulado energía en forma de músculo porque han comido más de lo que han gastado, y han perdido energía en forma de grasa corporal porque han comido menos de lo que han gastado. Así es cómo funciona nuestro cuerpo.

Leer más:

¿Qué causa los lipomas?

Unos familiares me comentaron hace unos días el caso de un conocido de la familia al que le aparecen bultos de grasa bajo la piel. Si no me equivoco, esos bultos reciben el nombre de lipomas superficiales. He leído algún artículo por ahí, y me ha sorprendido ver que decían que la causa de los lipomas es desconocida. Es sorprendente que la comunidad científica no haya asimilado todavía el concepto de balance energético: si se está acumulando energía en el cuerpo, la ingesta energética ha tenido que ser superior al gasto energético, es decir, esa persona ha comido por encima de sus necesidades energéticas. No puede ser de otra forma, pues la primera ley de la termodinámica es inviolable: ha comido demasiado y/o lleva una vida sedentaria. Lógicamente la realidad no es tan sencilla como dice el balance energético, pues son muchos los factores implicados en la regulación de cuánto comemos y cuánto ejercicio hacemos. La causa real puede ser, por ejemplo, que haya consumido alimentos poco saciantes y eso haya hecho que aumente su ingesta energética.

¡Necesitamos educar a la comunidad científica en el concepto de balance energético!

Este gráfico, preparado por la Sociedad Española Para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), es muy ilustrativo de todos los factores que influyen en crear un balance energético positivo: ingesta que supera al gasto y que, en consecuencia, produce obesidad.

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Es un esquema muy interesante, pues permite entender cualquier crecimiento, patológico o no patológico, en un ser vivo, desde por qué crece un tumor hasta por qué se produce el gigantismo en un niño. Puesto que en una acumulación de energía lo relevante es la diferencia entre ingesta y gasto energético, el esquema deja claro que en todos los casos las causas por las que comemos más o nos movemos menos son siempre las mismas, independientemente del tipo de crecimiento, lo que sin duda es un avance científico muy importante. Y también ayuda a encontrar remedio para cualquier crecimiento anormal, pues deja claro que la solución siempre es comer menos y hacer más ejercicio. Cómo conseguirlo es una cuestión diferente y que se puede dejar a elección del paciente, aunque está claro que hace falta esfuerzo y adherencia a la dieta.

Por supuesto no estoy hablando en serio. Estoy intentando explicar, una vez más, por qué la teoría del balance energético es una colosal estupidez. Y no es cualquier estupidez: es la estupidez con la que la mayoría de médicos y nutricionistas tratan a sus clientes obesos. Es muy sencillo ver que es una estupidez: basta con intentar aplicar los mismos “razonamientos” a otros crecimientos en un ser vivo.

Según las leyes de la física, ¿en qué crecimientos de un tejido la causa del crecimiento es que la ingesta energética supera al gasto energético? ¿Cuando crecen los músculos? ¿Cuando crece un tumor? ¿Cuando engordamos? ¿Gigantismo? ¿Joroba de búfalo? ¿El crecimiento de un niño? ¿Cuando una embarazada gana peso? ¿Cuando una adolescente desarrolla el pecho? ¿En el caso de los lipomas? ¿En qué casos?

Las leyes de la física son aplicables en todos los casos. ¿Estamos de acuerdo en eso? ¿Por qué sólo se usan con la obesidad? ¿No habíamos quedado en que son leyes universales de cumplimiento “impepinable”? ¿Pueden ser irrelevantes aunque se cumplan siempre? Es así en todos los casos, menos en uno…

¿Por qué no probamos a aplicar la teoría del balance energético en todos esos casos, a ver a qué conclusiones llegamos? Si no como más de lo que gasto el tumor no puede crecer, ¿cierto? ¿Qué conclusiones saco de esa afirmación? ¿Determina la diferencia entre lo que como y lo que gasto el crecimiento del tumor? ¿Estás viendo a dónde llevan estas preguntas?

Como he tratado de explicar en una entrada reciente (ver), el problema de la teoría del balance energético no es que incumpla la primera ley de la termodinámica, que no incumple, sino el comportamiento del cuerpo humano que inventa desde el lenguaje:

Si comes más de lo que gastas ganarás peso

No puedes adelgazar si no comes menos de lo que gastas

No diciendo nada en realidad, pues únicamente se expresa una estúpida tautología de forma tramposa (ver), se convierte la obesidad en un problema de energía, controlable modificando cuánto comes y cuánta energía gastas (ver). No es más que una gran falacia, una trampa dialéctica que no viene de las leyes de la física.

Leer más:

Entrevista a Teresa

Teresa es mi cuñada. Acaba de perder peso haciendo dieta y como me parece interesante su experiencia, le he pedido que se deje entrevistar para el blog. Aclaro que no estoy promocionando lo que ella ha hecho para adelgazar, pues de hecho me parece innecesario recurrir a comidas en sobres, al menos si primero no se ha intentado con alimentos de verdad. Tema económico aparte. Pero como digo, es una entrevista a ella y son sus elecciones y sus respuestas. Por favor, no me preguntéis ni por el médico ni por la marca de sobres: yo no lo sé y no quiero preguntárselo, porque no quiero promocionar esta forma de adelgazar. Pese a ello, me parece interesante conocer su experiencia.

Me ha dicho que me dará fotos de “antes” y “después”, pero no creo que me las dé antes de septiembre. Si me las da, las publicaré en el blog.

Aviso de que la entrevista es larga.

NOTA: la mayoría de las preguntas las hago yo, pero algunas son realizadas por sus hermanas, presentes en la conversación.

— ¿Durante cuánto tiempo has hecho dieta?

El 17 de Septiembre del año pasado empecé.

— ¿Y cuándo acabaste?

No considero que haya acabado.

— Cuéntame por encima en qué ha consistido tu dieta

— Cuando empecé la dieta mi peso era de 105 kg, mido 173 cm y tengo 39 años. Un día llamo a una clínica para hacerme un tratamiento estético. Los del tratamiento estético me dicen que no lo hacen si no paso primero consulta con un médico. El médico me recibe y me pregunta, porque ese tratamiento, que se llama LPG, yo ya lo había hecho. Me dice que él considera que no necesito hacer LPG, que lo que tengo que hacer es perder peso. Me dice que necesito perder cerca de 30 kg. Y me dice que hay dos formas: la dieta de toda la vida, en la cual se pesan las cosas y se restringen determinados alimentos, o una dieta en la cual pues comes la comida de una marca determinada. Es más rápido, se entra en cetosis, y, a partir de ahí, la pérdida del primer mes él me orienta que van a ser 10 kg y a partir de ahí 1 kg semanal, o algo así.

Lo hablo en casa. La dieta es costosa, pero valoramos la opción de cogerla. Empiezo un viernes y él me advierte que durante dos días me voy a encontrar mareada, que es el tiempo que yo voy a entrar en cetosis.

— ¿Qué es cetosis?

— Pues que realmente mi cuerpo no ingiere hidratos.

Tengo que hacer 5 comidas y esas comidas durante el primer mes son comidas de esa marca.

— De sobres

— Sí. Entonces, durante ese mes yo no bajo 10 kilos, yo bajo 8, porque en la comida y en la cena puedo tomar verduras. Hay unas verduras que están restringidas, como pueden ser las cebollas y tomates. Todo lo que sea verde sin problemas, pero el resto tienen que ser pesados. Durante el primer mes tomo mucha cebolla. Porque me gusta la cebolla. Y realmente no bajo lo esperado. Ah, y espárragos.

— ¡Son verdes!

Sí, pero todo lo que tenga que ver con el suelo… él me dice que como regla mnemotécnica, todo lo que tenga que ver con el suelo tengo que pesarlo. Eso son 200 g al día máximo. Si tomo espárragos no puedo tomar tomates. Él me dice que retengo más líquidos con esas verduras. A partir de ese momento yo ya empiezo a hacer mejor la dieta y empiezo a perder un kg a la semana. El primer mes 8 kg y a partir de ahí 4, 3, 3.5 kg. Llega navidades, sigo perdiendo peso. Soy la única paciente que él me reconoce que ha perdido peso en navidades. En navidades por ejemplo no hice tanto caso del peso de las comidas, porque a partir del primer mes, ya el mes siguiente en la comida podía comer proteínas, o bien carne o bien pescado. Al mes siguiente ya era tanto tanto en la comida como en la cena que podía tomar proteína. Pesadas. A mediodía me hacía una ensalada y por la noche siempre tomaba verdura hecha, o bien una parrillada de verduras o col o brócoli al vapor.

A partir de ahí, la verdad es que el resto de meses ha sido lo mismo. Es decir, en la comida me hacía la ensalada y, por ejemplo, he tomado mucho salmón. Me resultaba cómodo para la ensalada hacerla con salmón.

— ¿Salmón ahumado?

— Sí. Y, si no, pues me llevaba el pollo de casa hecho a la plancha, porque como como en el trabajo me tengo que llevar la comida hecha. Y la cena sí que me la hacía en el momento: me hacía algo de carne o de pescado. Y prácticamente así hasta el final.

— ¿Al principio tomabas más sobres y luego poco a poco menos sobres y más comida?

— Realmente no, a partir del segundo mes hacía la comida de proteínas “libres” de carne o pescado en la comida y en la cena, y el desayuno, la merienda y la cena siempre han sido sobres, hasta hace muy poquito tiempo. Por ejemplo, en el mes de mayo pasamos a la fase 4, por decirlo de alguna forma. En la fase 4 se podían introducir hidratos. A mí me gusta mucho el pan e introduje el pan integral, pero más a lo mejor de lo que… ¡Y la fruta! En toda la dieta no he tomado fruta. Durante ese mes tomé muchas fresas. Después de cenar tomaba fresas. Después de almorzar tomaba fresas. Al final la conclusión de ese mes es que engordé. En ese mes de “medio vuelta a la normalidad” engordé. Entonces me dijo, “si tienes que tomar fruta, tómate dos piezas de fruta al día, pero tómatelas antes de la comida, en desayuno y almuerzo. En el resto del día no hagas más ingesta de hidratos. Si tienes que tomar pan, que sea en ese periodo”.

En mayo empiezo a correr algo. Empiezo a hacer más ejercicio aeróbico. Pero bueno, la primera fase era andar.

— ¿Antes nada?

— Antes nada. Antes iba en bici a trabajar. Pero, “significativamente”, nada. Es en mayo cuando empiezo a correr. Empezar a correr es que una semana andaba dos minutos y corría uno. Ahora corro 45 minutos.

Ese mes de junio restrinjo más la fruta e incorporo jamón serrano a mi vida. Ahora desayuno café con hielo, que lo he tomado mucho durante toda la dieta. Mucho café con hielo con sacarina. He introducido también zumo de limón. En casi todas las comidas bebo agua con limón. Las dos piezas de fruta me las tomo por la mañana y almuerzo jamón serrano sin pan. Y en algún momento, en algún día puntual, compro pan integral. Un pedacín de “na”.

He comido mucho fuet. Me apetecía más que tomarme un sobre de ellos. Si quería picar algo, era fuet. Llegaba a casa y hasta la hora de la cena, lo que tomaba era fuet. El fuet y yo somos uno. Y no echo de menos los dulces o la leche. Lo único que echo de menos es el pan. Intento no comer pan todos los días, intento comer pan integral, intento controlar la cantidad de pan. Pero no echo de menos comer pasta. No echo de menos el dulce en general.

Ese mes que corrí más y que hice eso, perdí 3 kg y medio, y ya no tomaba ningún sobre de ellos. En ese mes, 3 kg y medio.

— ¿Pero pasando hambre en algún momento?

— No, no he pasado hambre nunca.

— ¿Y has perdido cuántos kilos?

— Empecé con 105 y ahora mismo estoy en 73.5 [es decir, 31.5 kg]

— Y te quedan por perder…

— Objetivo mío, 70 kg. Objetivo “visual”, he pasado de una 48 a una 38, literalmente. El otro día fui a comprarme unos pantalones, porque iba en moto y llevaba minifalda, y me dicen “¿talla 38?, y yo “vale”. ¡Talla 38!

— ¿Y te reconocieron?

— No. Yo le dije: “antes te compraba 48’s”. Y me preguntó si me había operado. Le dije que no, que no me había operado.

Pero también es cierto que he reducido mucho volumen. O sea, la dieta sobre todo lo que yo he notado es que he perdido volumen. El otro día, por ejemplo, fui a ver a una amiga. Me acerqué al cristal de su establecimiento, y me mira y baja los ojos. Volvió a levantar la mirada. Cuando me abrió me dijo “no eras tú, vi a una mujer más bajita en comparación contigo”. Pensó que era una clienta y como eran las 3 menos cinco, pues no iba a atenderme. Un montón de clientes y compañeros me dicen que parezco otra persona.

— Me dijiste que, al ver tu transformación, varios compañeros de trabajo se habían apuntado a tu dieta

Tengo, fehacientemente, dos compañeros de trabajo, el amigo de A [su marido], no, tres compañeros de trabajo y el amigo de mi marido.

— El médico ha conseguido cuatro clientes gracias a ti

— Sí.

— Han ido al mismo médico

— Sí

— Eres la típica de las revistas, de “antes” y “después”.

— Sí, sí. Todo el mundo me pregunta qué he hecho, y yo contesto que hacer la dieta bien. Una de mis compañeras de trabajo me dice “es de que yo de vez en cuando me tomo una chuchería”. Y contesto que eso no se puede hacer. Aquí lo más importante es que no te lo saltes, porque como te lo saltes es tiempo perdido.

— Dices que eso es lo más importante, pero tú habías intentado adelgazar antes…

— Yo en otra ocasión había perdido 20 kg.

— Y los recuperaste

— Y los recuperé. Eso fue hace 10 años.

— Hace 10 años ya tenías problemas de peso. ¿Cuántos años has estado con exceso de peso?

— Cuando bajé de peso la primera vez pasé de 95 a unos 70. Cuando me quedé embarazada la última vez, yo pesaba 86 kg. Eso fue hace 7 años. Tras dar a luz me quedé bien, pero un año después, o sea hace seis años, es cuando empiezo a coger mucho más peso. El techo lo he cogido esta última vez.

— Cuando te casaste la primera vez, ¿cuánto pesabas?

— 65 kg

— ¿Qué edad tenías?

— 24

— ¿Tuviste que adelgazar para llegar a ese peso?

— No. No busqué ese peso para la boda. Era mi peso.

— ¿Algún problema que quieras contarme?

— Me he quedado sin pechos. Ahora tengo mucha piel para poco pecho.

— O sea que tienes exceso de piel

— Del resto del cuerpo estoy perfecta. En el resto del cuerpo yo no considero que me haya quedado mal [nos muestra el abdomen a los presentes]

— Pero sí que se te nota la barriga

— Vale, pero por un embarazo, y porque tengo dos cesáreas aquí. No me veo mal. Pero si me véis los pechos…

Yo he gastado una 115 copa D. Ahora de contorno puede que me entre una 90-95, pero es que de copa… si llego a la C será de milagro. Lo peor de todo es que es mucho pellejo ahora mismo.

— ¿Y qué te ha dicho el médico sobre eso?

— Lo que estoy leyendo es ejercicio…

— Pero, ¿por qué no le preguntas a él?

— Porque es cirujano plástico

— ¿El médico que te ha llevado la dieta es cirujano plástico?

— Es una clínica de estética. En alguna ocasión le he preguntado y la respuesta fue “cortamos por aquí…” y yo “vale, vale, ya lo tengo claro”.

El pecho, yo lo que he leído es que trabajando la musculatura inferior algo mejoraré, pero que en ningún caso volveré a estar con la copa que tenía antes. La copa es el volumen del pecho, el contorno es el volumen del cuerpo. Es lo que peor llevo, pero es porque siempre he tenido mucho pecho.

— ¿Y a partir de ahora?

— Estoy muy obesionada. Me preocupo y me ocupo. El médico me ha dicho que me relaje, que este verano si me quiero tomar un helado que me lo tome, pero que lo importante viene a partir de ahora. No tengo que incurrir en los mismos errores. No se pueden comer las cosas porque sí.

Mi marido también está muy preocupado por el peso. Él también hace dieta cetogénica o hiperproteica.

— Por su cuenta

— Por su cuenta. Entonces, comer en casa es muy fácil. En casa prácticamente no cocino pasta. Arroz muy puntualmente. Comemos ya muy así, muy de verduras…

— Verdura, carne y pescado

— Sí. Estamos muy acostumbrados a comer así.

— ¿Ha perdido peso él?

— A ha perdido 13 kg.

— ¿Y ahora está bien de peso?

— Sí

— ¿Lo ha mantenido durante un tiempo o lo acaba de perder?

— Lo ha mantenido durante dos años y medio, o tres años. Tiene 50 años. Corre hora y media, va al gimnasio, hace pesas.

— Cuando tenía exceso de peso, ¿también hacía ejercicio?

— Sí, pero no lo podía hacer tan bien. Eso tú te lo notas cuando sales a correr.

— Tú sufres de fibromialgia. ¿Te ha cambiado la medicación al adelgazar?

— No

— ¿Porque no has querido reducir?

— Es que no me encuentro bien. Ha habido días en los que por estar mi marido fuera me ha puesto los parches de morfina mi madre en lugar de mi marido, y no me los ha puesto bien, me he tenido que ir del trabajo. Sigo mal de la fibromialgia.

En general, no tiene nada que ver cómo estoy ahora con cómo estaba antes. Estoy muy contenta. No es una cuestión estética. A veces mis padres me dicen que pare de hacer cosas, pero no lo necesito. Esta mañana, por ejemplo, me he despertado a las 2 AM y no me he vuelto a dormir, a las 8 AM me iba a hacer ejercicio con mi marido, luego he fregado todo el suelo del piso, he planchado todas las camisas de mi marido, no he descansado y estoy bien. Y he comido una manzana y una pera, mi café, almendras y avellanas, no he almorzado, porque no he almorzado, y de la paella me he puesto casi toda la verdura y casi nada de arroz y pollo. Ni tengo hambre, ni me siento desfallecida, ni me encuentro mal.

— O sea que estás contenta, no piensas cambiar la forma de comer y con propósito de mantenerte

— Mi objetivo es perder un poco más, pero no me preocupa perderlo en tres meses. Sobre todo lo que quiero es estar bien. Es que me encuentro muy bien, comparativamente hablando. Mi marido me dice que antes estaba “muerta” y que ahora sigo su ritmo y él es una persona muy activa. Por ejemplo, ahora me puedo llevar a mis sobrinos a jugar al pádel, y les doy cañita yo. Todos los días intento hacer algo de actividad física, cosa que antes ni podía plantearme. Ahora mismo, cansarme es muy difícil.

— Estás hablando de los últimos tres meses

— Sí

— Y si tan bien estás, ¿cómo es que no adelgazaste antes? ¿Por qué la vez anterior recuperaste el peso si te encontrabas así de bien?

— La otra vez no estaba así

— No te encontrabas tan bien

— Yo la otra vez no hice ejercicio físico

— ¿Y pasaste hambre?

— La otra vez fue una dieta normal y pasé hambre. Fue una dieta restrictiva, no tiene nada que ver.

— ¿Por qué crees que engordaste?

— Porque comía mucho. No es una cuestión de dulces o no dulces. Yo no era de las que se hinchaba a chocolate. A mí el chocolate no me gusta especialmente. Comía mucho. Al final, si ingieres 2000 kcal y gastas 1000, la diferencia tiene que quedarse en algún sitio. Ahora lo que noto es que también me muevo. Antes tomaba mucha coca-cola

— ¿Con azúcar?

— No, siempre light. Pero tomaba mucha coca-cola. En el almuerzo coca-cola, en la comida coca-cola, en la merienda coca-cola y en la cena coca-cola.

— Ahora nada

— Nada.

— ¿Antes había cosas que te atraían y que querías comer y ahora ya no te atraen tanto?

— No me atraen nada.

— Pero antes sí

— Sí

— O sea que algo ha cambiado que hace que ya no sientas necesidad de tomar ciertas cosas

— Sí, sí, sí. A lo mejor había una especie de dependencia alimentaria

— Una especie de adicción y has pasado el mono y ya está

— No te digo que un día no me tome una coca-cola, pero no es a diario en todas las comidas

Ahora me exprimo dos limones, los pongo con hielo y me lo tomo muy a gusto. Y café. No me gusta, pero lo tomo muy aguado.

— ¿Con qué frecuencia ibas al médico?

— Cada 3 ó 4 semanas

— ¿El resto de pacientes que tú conoces consiguen resultados?

— Se lo empiezo a notar

— Pero no son tan estrictos como tú

— No. Cuando lo hablé con mi marido una de las cosas en que estábamos de acuerdo es que si nos gastábamos el dinero en esto, era también para concienciarnos de que había que cambiar a comer de otra forma. Ya en casa nuestros hijos comen de otra forma

— ¿Menos McDonalds?

Menos McDonalds. A lo mejor cada dos semanas sí vamos a McDonalds, pero el resto de comidas comen bien.

— ¿Han protestado por el cambio de hábitos?

— No. Es que la comida está buena. Unas judías con jamón serrrano, si lo sofríes con cebolla, está muy bueno. No es un hervidito. Los niños ahora comen muy bien.

— ¿Tienes que seguir yendo al médico?

— Yo le he pedido seguir durante un año. Él dice que este primer año es muy importante, que el cuerpo tiene efecto memoria y quiere recuperar el peso. Yo creo que estaré un año más.

Edit: ver fotos de “antes” y “después”