¿Más proteína vegetal que proteína animal? La Bruja Lola nos da la respuesta.

El tipo de sinAzucar.org sigue a lo suyo, que es repetir las fantasías de ciertos nutricionistas para que estos le perdonen ser un intruso y le acepten como uno más en el rebaño. Estupidez que suelte Julio Basulto, Aitor Sánchez o Lucía Martínez, estupidez que el tipo de sinAzucar.org va a repetir. Que le den su caramelito ya, que se lo ha ganado.

Se le salen los estudios por las orejas, pero lo que presenta es la típica basura epidemiológica.

Association of Animal and Plant Protein Intake With All-Cause and Cause-Specific Mortality.

Observacional. 5 años de seguimiento.

¿Cómo saben qué comían los individuos participantes? Porque les pasaron un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos durante el año anterior.

A semiquantitative food frequency questionnaire was used to assess usual intake of 138 food and beverage items during the previous year.

Vale, o sea que les enseñan fotos de una centena de productos, los participantes dicen “menos de 1 vez al mes” durante el año pasado, los “investigadores” traducen esa frecuencia en un número concreto de veces al mes, se inventan el tamaño de la ración y usan una tabla estándar de composición nutricional para traducir todos esos datos inventados (cuyo punto de partida es el recuerdo de los participantes de lo que hicieron el año pasado) en un consumo de nutrientes concreto. Ni la Bruja Lola aspiraría a inventarse el consumo de nutrientes con ese mecanismo tan “científico”.

Pero espera, que intentaron validar los números con cálculos sacados de registros de comida durante 2 ó 4 semanas y de repetir el cuestionario en parte de los participantes con 1 año de diferencia. Pero aparentemente les dio igual que el consumo de proteína, que es lo que destacan en el título del artículo, no fuera refrendado por este intento de validación:

The correlation coefficient for validity for protein intake was moderate to low.

Da igual, sigue adelante y publica, que de eso se trata, de publicar.

¿Y cuántas veces les pasaron el cuestionario? Porque en 5 años una persona puede cambiar bastante sus hábitos de consumo. Mi inglés no es muy bueno, pero creo que “a single assessment at baseline” significa que sólo pasaron el cuestionario 1 vez, al comienzo del experimento:

Dietary information was also based on a single assessment at baseline, and dietary habits might have changed during follow-up.

Sólo una vez y a dar por sentado que en los 5 siguientes años todos comen como creen recordar haber comido el año anterior, traducido mágicamente a cifras concretas, ¡vaya basura!

Relación encontrada entre consumo de proteína de origen animal y mortalidad: ninguna.

¿Relación entre consumo de proteína de origen vegetal y mortalidad? Ninguna. Porque en un estudio epidemiológico un RR=0.87 (o equivalentemente 1.15) entre extremos de consumo no significa nada.

Relación estadística no significa relación causa-efecto. Pero como la epidemiología es “charlatanería oficial”, es consentida y publicada en revistas científicas. Eso no cambia nada: relación estadística sigue sin significar relación causa-efecto. Pero no pidamos responsabilidad a los “plant-based”, ¿verdad?

Como acabamos de ver, no hay proporcionalidad entre la supuesta causa (consumo de proteína de origen vegetal) y el supuesto efecto (menor mortalidad). De hecho, la diferencia entre el primer quintil y el resto es básicamente la misma para todos ellos: es decir, si hubiese una relación causa efecto, la causa sería la diferencia entre consumir un 4.9% de las calorías procedentes de proteína vegetal o que ese porcentaje fuese del 5.7%. Hay algo mágico en la proteína vegetal y está en ese 1% de diferencia entre grupos. Claro que sí, guapi.

¿Puede ser que la mínima diferencia estadística entre grupos tenga una causa que no sea la que este artículo propone? Es decir, ¿es posible por ejemplo, que consumir más proteína de origen vegetal sea sólo un síntoma de que esas personas están concienciadas con su salud y tienen múltiples hábitos que creen saludables, entre los que se encuentra consumir más proteína de origen vegetal? Los datos hablan por sí solos:

¿Cómo se contrarresta el efecto del “participante saludable”? No se puede contrarrestar, por mucho que matemáticamente se intenten tener en cuenta las diferencias entre grupos. Garbage In Garbage Out: por mucho que proceses los datos, lo que tienes es ruido en el que se mezclan todo tipo de causas-efecto desconocidas. Pretender que la causa-efecto es la correlación (relación meramente estadística) que los autores del estudio quieren resaltar porque la quieren resaltar es ridículo. Pero esto es la epidemiología: charlatanería.

Y esta basurilla es lo que el tipo de sinAzucar.org nos dice que a él le sirve de prueba de que hay que consumir más proteína vegetal y menos animal. Yo creo que el que quiera escuchar a Basulto hará bien en ir directamente a la fuente, sin intermediarios falderos.

Sobre los cuestionarios de frecuencia de consumo:

los métodos basados en recuerdo de consumo son pseudocientíficos y no deberían ser usados para políticas de información al público ni para establecer recomendaciones dietéticas para la población. Archer et al.

Y si los cuestionarios los pasas sólo al principio de un periodo de 5 años y quieres imaginar que el consumo no ha variado más allá del 1% mágico en esos 5 años, entonces ya es pseudociencia al cuadrado, o pseudo-pseudociencia.

¿Quién usa la charlatanería para hacer avanzar sus agendas? Siempre son los mismos.

Leer más:

La ciencia es asín (X)

Relatively high-protein or ‘low-carb’ energy-restricted diets for body weight loss and body weight maintenance?

Cuatro dietas, con distinta composición (las cuatro combinaciones de alta y normal en proteína, alta y normal en carbohidratos). Los porcentajes de cada macronutriente son diferentes en las tres fases del experimento.

Fase inicial (run-in, 100% de la energía). 20% frente a 10% de proteína:

The four diets had the following macronutrient compositions: protein/carbohydrate/fat of

  • 20/25/55 En% for the high-protein low-carbohydrate (HPLC) diet, of
  • 20/50/30 En% for the high-protein normal-carbohydrate (HPNC) diet, of
  • 10/25/65 En% for the normal-protein low-carbohydrate (NPLC) diet, and of
  • 10/50/40 En% for the normal-protein normal-carbohydrate (NPNC) diet

Fase de pérdida de peso (33% de la energía). 60% frente a 30% de proteína:

This resulted in the following macronutrient compositions during the weight loss period of time when 33% of the original energy requirement was provided: protein/carbohydrate/fat of

  • 60/5/35 En% for HPLC, of
  • 60/35/5 En% for HPNC, of
  • 30/5/65 En% for NPLC, and of
  • 30/35/35 En% for NPNC.

Fase de mantenimiento del peso (67% de la energía). 30% frente a 15% de proteína:

During the weight maintenance period thereafter energy intakes were 67% of the individuals’ energy requirement, resulting in macronutrient compositions of

  • 30/25/45 En% for HPLC; of
  • 30/45/25 En% for HPNC; of
  • 15/25/60 En% for NPLC and of
  • 15/45/40 En% for NPNC.

El resultado en términos de cambio en la grasa corporal en los distintos grupos en dos instantes temporales: tras la fase de pérdida de peso y tras la fase de mantenimiento de peso:

imagen_0232

Los mismos datos en forma de tabla:

 mes\grupo HPNC HPLC NPNC NPLC
0 0 0 0 0
3 -11.9 -11.9 -8.6 -10
12 -10 -8.2 -6.7 -8.5

Si nos fijamos en los grupos rojo y verde (HPLC y NPLC), el primero tiene el doble de proteína que el segundo, y no hay diferencias en pérdida de grasa corporal.

Si comparamos el azul con el rojo (HPNC y HPLC)  vemos que el primero tiene casi el doble de carbohidratos que el segundo, y sin embargo han perdido 2 kg más de grasa corporal, lo que sorprende, dada la conocida superioridad de la restricción de carbohidratos para pérdida de grasa corporal (ver,ver,ver) y hace dudar, por tanto, de los resultados de este estudio.

Por otro lado, las dietas amarilla y verde (NPNC y NPLC) tienen la misma cantidad de proteína, y sin embargo la pérdida de grasa corporal ha sido diferente. Y, además ha perdido más grasa corporal el grupo con menos carbohidratos (justo lo contrario de lo que sucedía en los dos grupos comentados anteriormente).

Ésta es la tabla a partir de la cual he generado la gráfica:

Se supone que los investigadores controlaron los niveles de nitrógeno en la orina para cerciorarse de que la ingesta de proteína era la prescrita. Por tanto los investigadores saben que hay dos grupos que han perdido la misma masa grasa, a pesar de una notable diferencia en la ingesta de proteína. Y saben que otros dos grupos han perdido distinta cantidad de masa grasa, a pesar de haber consumido la misma cantidad de proteína. Recordemos estos datos para cuando leamos las conclusiones que escribieron.

Por otro lado, fijémonos en que todos los grupos están recuperando la masa grasa que perdieron en los tres primeros meses, y, mientras eso sucede, la ingesta teóricamente es de sólo un 67% de las supuestas necesidades (basado en el punto de partida). Es decir, si los participantes están cumpliendo con el menú que les han dado los investigadores, este estudio estaría demostrando que el comer poco NO funciona para adelgazar (i.e. perder el peso que nos sobra y mantener lo perdido a largo plazo).

Pero los investigadores no saben qué comieron los participantes. Ni siquiera proporcionan datos basados en cuestionarios, por poco fiables que sean:

Although the prescribed energy-restriction was iso-energetic for the four diets, differences in energy intake in relation to the higher satiating effect of protein cannot be excluded, since the study was free-running, and in practice the energy-intake restriction had to take place following the volunteers’ own applications of the prescribed diets.

differences in energy intake … cannot be excluded … free-running … volunteers’ own applications of the prescribed diets

No sabemos ni qué ni cuánto comieron los participantes. ¿Estamos viendo el efecto de la distinta composición de las dietas o de las distintas ingestas energéticas de los participantes? ¿Siguieron los participantes las dietas que se les asignaron? Los autores del artículo no tienen respuesta para estas preguntas.

Conclusiones del estudio:

The study showed irrefutably, that, despite the success all-over with all four diets, the answer is that it is the relatively high-protein content per se, that supports the even greater success, and not the relatively lower carbohydrate content.

Este estudio demuestra de forma irrefutable, que a pesar del éxito en todos los aspectos de las cuatro dietas, la respuesta es que es el relativamente elevado contenido en proteína per se, lo que produce el mayor éxito, y no el bajo contenido en carbohidratos.

Vayamos por partes. Nos dicen que las cuatro dietas han triunfado “en todos los aspectos”. Yo veo la evolución de la masa grasa en las cuatro dietas, y no veo el “éxito” por ninguna parte. Si creemos los datos del estudio, los participantes están recuperando masa grasa con una ingesta de un 67% de lo que consumían originalmente. Si con esa ingesta estás recuperando masa grasa, ¿qué va a suceder en los siguientes meses? La palabra que buscamos es “fracaso” (ver).

Luego dicen que han demostrado ¡de forma irrefutable! que es la proteína la que confiere una ventaja a las dietas low-carb, y no la restricción de carbohidratos. Ya. Recordemos que en este estudio han encontrado que duplicar la ingesta de proteína no afecta a la pérdida de grasa corporal (me estoy refiriendo a los grupos rojo y verde, de los que he hablado antes), y que con la misma ingesta de proteína hay diferencias en la pérdida de masa grasa (grupos amarillo y verde). Creo que los datos lo dicen todo. Por otro lado, cualquier estudio, uno sólo, en que a igualdad de proteína, las dietas low-carb hacen perder más grasa corporal, está demostrando de forma exactamente igual de “irrefutable” exactamente lo contrario de lo que dicen estos señores, que no es la proteína lo que da una ventaja a las dietas low-carb (ver,ver). Si ésa es la hipótesis que lanzan los autores, tendrían, además, que explicar por qué en general la proteína no tiene un efecto relevante en la pérdida de masa grasa, a igualdad de calorías (entrada,meta-análisis):

No significant effects of protein intake on loss of either body mass or fat mass were observed

No se observó un efecto significativo de la ingesta de proteína ni en el peso corporal ni en la masa grasa

Supongo que este artículo ha pasado una revisión por pares… ¡Vaya tela!

Finalmente, una reflexión. Hay quien cita (ejemplo) este estudio como experimento en condiciones controladas (¡chúpate ésa!), coge textualmente las fantasiosas conclusiones de los autores sin hacer un análisis de los datos, nos dice que el estudio apoya la idea de que no hay una ventaja metabólica en la restricción de carbohidratos, nos dice que sí la hay en la proteína, y concluye que ¡las calorías importan! Como hemos visto, y a pesar de las increíbles conclusiones de los autores del estudio, el contenido del artículo no respalda ninguna de esas hipótesis. Pero si se da por supuesto que los datos del estudio son correctos, en tal caso este estudio demuestra que la restricción calórica NO funciona para adelgazar, aunque se siga la dieta. El estudio no sólo no ayuda a los caloréxicos a defender el dogma de que es la proteína la que da una ventaja a las dietas low-carb, sino que da el beso de la muerte al “come menos” como método de adelgazamiento, es decir, liquida uno de los pilares básicos de la teoría del balance energético. A la luz de este dato, ¿seguirán proclamando que éste es un “estudio elegante” o quizá ha dejado de ser elegante? Creo que me quedaré con las ganas de saber qué característica del estudio lo hacía elegante y a buen seguro ya no existe.

NOTA: si, como nos cuentan los caloréxicos, la ventaja metabólica de ingerir proteína consiste en que sacia el apetito y/o que aumenta el gasto energético, lo lógico es esperar que no ayude nada a perder peso a largo plazo, pues en tal caso es equivalente a “comer menos”, el método que ha demostrado una y otra vez que no sirve para adelgazar (ver).

Leer más:

Ayuno modificado para prevenir la pérdida de músculo

Multidisciplinary Treatment of Obesity with a Protein-sparing Modified Fast: Results in 668 Outpatients

Es un estudio muy interesante. Los participantes siguen una dieta de “ayuno modificado para prevenir la pérdida de músculo” (PSMF, del inglés Protein-Sparing Modified Fast). No es una dieta hiperproteica, pues la cantidad de proteína es moderada: 1.5 g por kilo de peso ideal. Básicamente la dieta es carne o pescado y suplementos vitamínicos.

This diet provides a daily intake of 1.5 gm of protein per kilogram of ideal body weight in the form of lean meat, fish, or fowl.

En la tabla se muestran los kilos perdidos por los participantes en función del tiempo que siguieron la dieta (número de semanas). Nótese que los que más exceso de peso tienen son los que siguen la dieta más tiempo, y son los que pierden más peso.

Selección_916

Esos números no son habituales: ¿35 kg perdidos en los participantes que siguieron la dieta seis meses o más? Sabemos que eso no sucede en estudios científicos que usan dietas hipocalóricas: pierdes peso durante unos meses, hasta unos 9 kg en término medio, pero a partir de los seis meses lo vas a recuperar. Si la dieta es bajísima en calorías, puedes bajar más al principio, hasta unos 18 kg a los seis meses, pero luego lo recuperas muy rápido (ver):

Selección_118

¿Qué hace diferente este experimento de “ayuno modificado”? ¿Cómo es que logran perder 35 kg? Se me ocurren varias posibles explicaciones:

  1. Es fruto del azar: todas las dietas funcionan si se siguen y en este experimento a los participantes les dio por cumplir con la dieta, a diferencia de todos los demás  experimentos con dieta hipocalórica, donde casi nadie sigue las indicaciones
  2. La carne/pescado tiene propiedades mágicas para adelgazar
  3. Es el resultado del efecto termogénico y saciante de la proteína
  4. Es el resultado de la ausencia de carbohidratos

Dado que el número de participantes era muy elevado (668 en total) y que conocemos precedentes en los que dietas muy bajas en carbohidratos dan resultados que las hipocalóricas no consiguen (ver,ver,ver), la hipótesis del azar no me parece defendible. Tampoco me consta que haya nada mágico en la carne/pescado para adelgazar. En cuanto al efecto saciante o termogénico de la proteína, ese argumento es el penúltimo engaño de los contadores de calorías y equivale a decir que el efecto que vemos sería el mismo reduciendo la ingesta calórica, pero eso no tiene sentido, pues la evidencia científica dice que la simple reducción de la ingesta no proporciona estos resultados. Además, como ya he comentado, esta dieta no es hiperproteica.

¿Un indicio más de que quizá para muchas personas puede existir esperanza de adelgazar siguiendo una dieta baja en carbohidratos? Yo diría que sí. No tengo claro que todo el mundo pueda adelgazar (ver), pero quizá para algunas personas la restricción de carbohidratos pueda ser útil (ver,ver,ver). Pero no seamos demasiado optimistas: la evidencia científica también indica que prácticamente nadie consigue adelgazar y mantener un peso normal (ver,ver).

El hambre

El hambre es a la vez un mal síntoma y un mal presagio. Síntoma de que la dieta no funciona (ver,ver), presagio de que no se sostendrá a largo plazo —porque el común de los mortales no puede aguantar pasar hambre indefinidamente—, y presagio también de que va a existir una reacción metabólica que va a hacer recuperar el peso perdido, aunque no se deje la dieta (ver,ver,ver,ver,ver).

Los autores del estudio que he comentado atribuyen a la ausencia de carbohidratos que no exista sensación de hambre ni preocupación por la comida:

a recent randomized trial found that patients on a PSMF reported significantly less hunger and preoccupation with eating when compared to patients on a formula diet with carbohydrate included.

“Más” puede ser “menos”, si la calidad de lo que se come es inadecuada. Según los autores, si a esta misma dieta le añades comida rica en carbohidratos, lo que cabe esperar es que se reduzca la pérdida de peso y que aumente la sensación de hambre (i.e. comes más y pasas más hambre). Y quizá, añado yo, agravas la reacción metabólica que hace recuperar el peso perdido (ver).

¿Es saludable consumir mucha proteína?

Mis reflexiones:

Cuando empecé a comer low-carb miraba con recelo a los que seguían dietas en las que presuntamente se podía consumir una cantidad excesiva, no saludable, de proteínas. ¿Era una opinión fundada o fui víctima de una de las habituales “campañas de intoxicación”? Si por ejemplo alguien sigue la dieta Dukan, que creo que es alta en proteínas, ¿está poniendo su salud en riesgo? Vayamos por partes, como decía Jack.

1) Recalco que no sigo ni me interesan ahora mismo las dietas altas en proteína: la mía es baja en hidratos, alta en grasa y moderada en proteínas.

2) No hay que confundir cantidades absolutas con relativas. Si quitas casi por completo los hidratos de carbono de una dieta, la grasa y la proteína suben en porcentaje, pero las cantidades absolutas de ambas pueden no cambiar demasiado respecto de otras dietas. En la siguiente imagen (ver origen) se muestran los macronutrientes de dos dietas, una “habitual” (naranja) y una “low-carb” (azul):

eric_westman21

 

Los porcentajes de proteínas y grasas son muy diferentes en ambas dietas, pero no las cantidades absolutas. Si en ese ejemplo la cantidad de proteína es peligrosa en la dieta low-carb también lo es en la dieta “habitual”. Si escuchamos o leemos que la dieta tal o cual baja en hidratos es muy alta en proteína, quizá sólo lo es en porcentaje, pero no en términos absolutos.

3) Que yo sepa no se ha encontrado en humanos relación entre un consumo elevado de proteína y problemas renales (ver Diet, indicators of kidney disease, and later mortality among older persons in the NHANES I Epidemiologic Follow-Up Study), salvo que ya tengas un problema renal, en cuyo caso sí se cree perjudicial una dieta alta en proteínas.

4) ¿Puede consumirse demasiada proteína si ésta procede de alimentos naturales, no procesados? Me cuesta creerlo. Es más una corazonada que otra cosa, pero salvo que solo comas carne y queso (hasta 35-40g de proteína por cada 100g en el caso del queso y la carne), y teniendo en cuenta que el resto de alimentos de la dieta no suelen tener demasiada proteína, veo complicado que el consumo sea excesivo.

Como anécdota, cuando yo usaba fatsecret.es para controlar qué comía cada día, sin limitarlo de forma consciente, mi consumo medio de proteína fue de unos 110g/día. Nada preocupante.

Éste es un review de supuestos efectos adversos de las dietas altas en proteína. Las conclusiones son muy duras con las asociaciones que lanzan mensajes alarmistas no respaldados por evidencia científica.

Está claro que la declaración del Comité de Nutrición de la Asociación del Corazón Americana sobre proteína en la dieta y reducción de peso contiene información engañosa e incorrecta. Ciertamente, esas advertencias públicas deben basarse en un análisis exhaustivo de la literatura científica, no miedos y falsedades sin fundamento. Para las personas con función renal normal, los riesgos son mínimos y deben equilibrarse con el riesgo real y establecido de obesidad continuada.

En este otro artículo se concluye lo mismo:

En la actualidad, no hay pruebas suficientes para justificar las directivas de salud pública dirigidas a restringir la ingesta de proteínas de la dieta en adultos sanos con el fin de preservar la función renal.

La enfermedad renal crónica suele producirse por diabetes o hipertensión, es decir, que una vez más encontramos al “delincuente habitual”, los hidratos de carbono. Posiblemente deberíamos pensar en restringir los carbohidratos si queremos evitar problemas de riñón.

Leer más: