¿Alguien puede aportar pruebas científicas en contra del jamón serrano?

Este tipo afirma que la OMS deja claro que el jamón serrano no es saludable:

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¿Dónde están la declaración de la OMS diciendo que el jamón serrano no es saludable? ¿Me la puede pasar alguien? ¿O sencillamente no existe tal declaración y este tipo se lo está inventando?

¿Cuántos experimentos aleatorizados y controlados en humanos con jamón serrano ha empleado la OMS para llegar a esa conclusión? ¿Ninguno?

¿Cuántos estudios observacionales con jamón serrano ha empleado la OMS para llegar a esa conclusión? ¿Ninguno?

¿Hereda el jamón serrano el diagnóstico obtenido a partir de productos procesados cuya composición y procesamiento nada tienen que ver con el del jamón serrano? ¿Por qué? Eso no tiene ningún sentido y es irresponsable asociar el jamón serrano con una salchicha de Frankfurt con todo tipo de mierdas (soja, gluten, etc.) sólo porque alguien quiere englobarlos en bajo una misma denominación de carnes procesadas. Es como argumentar que el arroz hereda todo lo malo del trigo sólo porque ambos son cereales.

Cuando la OMS decidió clasificar la carne como posible cancerígeno algunas voces vieron claro que el jamón serrano no era uno de los productos incluidos en los estudios observacionales que había manejado la OMS. Tal y como cuenta la fábula de la rana y el agua que se va calentando poco a poco, un tiempo después esas mismas personas calificaban el mismo texto de la OMS como “totalizador” y “sin matices” (ver). Está claro que la campaña a los productos de origen animal es una campaña política, sin base alguna en pruebas científicas. La OMS es un órgano político, no científico.

Como nota final, la epidemiología es basura pseudocientífica. En este caso se están usando cocientes de riesgo (risk ratio) que son prácticamente 1 para lanzar un mensaje alarmista sobre los productos cárnicos. Esta charlatanería existe para engañar. Quienes ven bien que esto se haga se quedan sin razones para criticar a otras pseudociencias.

Cociente de riesgo de 1.18. Debería darles vergüenza usar epidemiología de mierda para atacar a la carne.

The experts concluded that each 50 gram portion of processed meat eaten daily increases the risk of colorectal cancer by 18%. (fuente)

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Lecciones caloréxicas (VI)

Si un evento A y un evento B tienen una correlación perfecta, se deduce que la existencia de A es indispensable para que se produzca B, siendo A el evento de los dos que se elija porque sí. Por tanto se deduce que A causa B. Ni B puede causar A, ni puede existir un C que cause tanto A como B.

Ningún error en la lógica, ¿verdad?

No puede haberlo, porque todos sabemos que de una correlación se puede deducir causalidad (ver). No puede haberlo, porque todos sabemos que de una tautología se puede deducir causalidad (ver). No puede haberlo, porque este “razonamiento” es el que se lleva aplicando los últimos 120 años para tratar de prevenir y combatir la obesidad. No puede ser un razonamiento estúpido porque eso significaría que se está intentando prevenir y combatir la obesidad con una hipótesis inválida confundida con una ley de la física, es decir con pseudociencia.

¿Errores en la “lógica caloréxica”? No se me ocurre ninguno. Encontrar errores en la lógica caloréxica sería como negar las leyes de la física, ¿no?



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Profesores del Grado en Nutrición Humana y Dietética, ¿no os da vergüenza?

“Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar”. Fernando Savater

La pseudociencia del balance energético no tiene un único manantial: es una enfermedad institucional que ha infectado a científicos, médicos y nutricionistas. Y de ahí se ha extendido a la población general. Pero uno de los manantiales de la charlatanería es la Universidad, donde esta pseudociencia es enseñada como si fuera conocimiento indiscutible.

¿Que es lo que todo el mundo dice? Eso ya lo sabemos. Encontramos esta pseudociencia una y otra vez en la literatura “científica”:

El exceso calórico sostenido es la causa principal de la obesidad (fuente)

La obesidad es un trastorno extremadamente complejo que, evidentemente, requiere un entorno que promueva un alto consumo de energía y/o un bajo nivel de actividad física. (fuente)

Está claro que la obesidad se debe a un desequilibrio de la entrada de energía y el gasto de energía (fuente)

La causa última de la obesidad es un desequilibrio energético positivo a largo plazo [la ingesta de energía (EI) excede el gasto de energía (EE)] (fuente)

No se puede deducir causalidad de una correlación (ver).

No se puede deducir causalidad de una tautología (ver).

Las “enseñanzas” universitarias no pueden consistir en la repetición acrítica de dogmas. Si eso sucede, no es Universidad, es otra cosa.

Precisamente por el hecho de que CICO es una pseudociencia que está muy extendida y que está siendo usada para tratar de prevenir y revertir la obesidad, hablamos de un error que es importante corregir.

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“¿Y vosotros por qué no podéis comer de todo, como las personas normales?”

Ése es el comentario que nos hizo hace un tiempo un joven de unos 15 años. Estábamos en un restaurante y mis hijas me estaban preguntando qué podían comer de lo que habían servido en el centro de la mesa.

La persona normal

Persona normal: el joven que hizo el comentario come en McDonalds o Burger King de 1-3 veces por semana, siempre tiene en casa cruasanes, chuches, lacasitos, actimel, chocolate, galletas oreo, galletas chips-ahoy y helados. Bebe Fanta y Coca-Cola en las comidas y todas las noches cena bocadillos. No todas las semanas, pero con frecuencia come o cena pizza. La persona normal come de todo lo que hay en la casa, sin limitación ni exclusión por motivos de salud. Pero realmente no come de todo, sólo de lo que le apetece comer. Su restricción no es problemática, porque su razón para no comer ciertas cosas es que no lo hace porque no le gustan.

Si eso es ser una persona normal, es verdad que en mi familia no somos personas normales.

No querer no es no poder

“Vicente, ¿tú de esto no puedes comer, no?”. Sí, poder sí puedo. No quiero, porque no me interesa, porque no me apetece, y porque no quiero volver a ser obeso. Y quiero dar buen ejemplo a mis hijas.

¿Y vosotros por qué no podéis comer de todo, como las personas normales?

No queremos comer de todo. Sí podemos. No es una “imposibilidad”, es una “decisión” informada.

No comer de todo

Si un niño no come salmón o cordero porque no le gusta, nadie le pregunta por qué no come de todo “como las personas normales”.

Si una niña no come cerdo porque es musulmana, nadie le pregunta por qué no come de todo “como las personas normales”.

Las personas “normales” tampoco comen de todo. La pregunta sólo existe cuando lo haces por motivos de salud que la otra persona no comparte. Si es por gustos que no comparte, no es un problema y hasta es de mala educación meterte donde no te llaman. Si es por religión que no comparte, no es un problema y no se cuestiona la motivación, pues se es respetuoso con las creencias ajenas. Si es por razones de salud que no comparte, entonces sí se puede preguntar por qué no eres “normal”.

Lecciones caloréxicas (V): Ismael Galancho

Tenemos una nueva lección caloréxica:

Sí, la termodinámica se cumple y por tanto el impacto energético de los alimentos en el balance calórico es clave. Así que sí, las calorías cuentan, pese a no existir como tal puesto que tan solo es un método de cuantificación energética de los alimentos, pero sí, cuentan y mucho. El problema es que se confunde esto conque diferentes alimentos o macronutrientes tengan efectos metabólicos y termogénicos dispares, que lo tienen obviamente. Por tanto podemos decir que las calorías cuentan, por supuesto que cuentan, pero no lo son todo a la hora de determinar qué efecto va a tener en el cómputo global de un proceso nutricional con un objetivo concreto. Y si hablamos de macros en lugar de alimentos (que no es lo ideal) pues pasa igual: Un exceso de grasa será inevitablemente y fácilmente acumulado como grasa, pero dependerá del total calórico para que esto ocurra (estar en superávit). Por poner un ejemplo, una dieta cetogénica (alta en grasas) no te hará engordar si no estás en superávit. Un excedente de carbohidratos en la dieta será moderadamente más difícil que se acumulen como grasa, puesto que dependerá de cómo estén nuestras reservas (por tanto dependen directamente de nuestra actividad física) y además contienen la mitad de calorías que las grasas por lo que se necesitarán más para acumularse como grasa (lipogénesis). Pero por muchos hidratos que comas, si tus reservas tienen rotación (ejercicio) y no se está en superávit calórico no engordarás. Por último, un exceso de proteína será más dificil que se acumule como grasa por su baja densidad calórica, efecto saciante, termogénesis elevada y dificultad para lipogénesis de novo. Así que dejemos de creer en magias metabólicas, dejemos de temer a las grasas o de temer a los carbohidratos. (fuente)

Voy a ir analizando el texto por partes. Escribo en rojo los fragmentos de la lección caloréxica y en negro mis comentarios.

dejemos de creer en magias metabólicas

Empiezo por la parte final. Éste que estamos viendo es el discurso clásico de la pseudociencia del balance energético: sus defensores presumen de estar defendiendo la termodinámica (“la termodinámica se cumple”) y, de forma arrogante, a las explicaciones que se salen de su pseudociencia las llaman “magia metabólica”. Los defensores de la idea de que nuestro cuerpo funciona ¡¡según una resta!! presumen de ser los que defienden “la ciencia”. Lógicamente, son incapaces de explicar cuál es el mecanismo fisiológico que usa la resta mágica para empujar los triglicéridos dentro de los adipocitos. ¡Su mecanismo es la magia!

Sí, la termodinámica se cumple y por tanto el impacto energético de los alimentos en el balance calórico es clave. Así que sí, las calorías cuentan […], cuentan y mucho.

En cuanto a lo de que “la termodinámica se cumple”, aclaro que la hipótesis CICO no viola la primera ley de la termodinámica, igual que no la viola la hipótesis carbohidratos-insulina e igual que no la viola el comportamiento real del cuerpo, que no tiene por qué ser parecido a ninguna de las dos hipótesis anteriores. La idea de que la hipótesis CICO es lo mismo que la primera ley de la termodinámica o que viene avalada por ella es sencillamente un engaño, y es la razón por la que se puede afirmar con rotundidad que CICO es pseudociencia (ver,ver).

De que “la termodinámica se cumple” Galancho supuestamente deduce que existe un “impacto energético de los alimentos en el balance calórico” que es “clave”. ¿Clave para qué? ¿Para adelgazar y mantener lo perdido a largo plazo? ¿Para que nuestros hijos no engorden nunca? Clave no significa nada por sí mismo, sin identificar en qué son clave. Pero si dijera en qué son clave entonces tendría que aportar pruebas científicas de que hablar de calorías tiene alguna utilidad práctica. Y eso, aparte de ser inconveniente para cualquier caloréxico, dejaría bien claro que no es la termodinámica la que avala esa hipotética utilidad.

Por otro lado, habla de impacto en el “balance calórico”. Aquí entra en juego la ambigüedad en la que se mueve siempre la hipótesis CICO. ¿Qué es el “balance calórico”? ¿CI-CO, es decir, la resta de dos de los elementos de la ecuación del balance de energía? ¿O es la ecuación verdadera del balance de energía, considerando los tres términos, y no sólo dos? Parte del engaño que es la hipótesis CICO es sustituir la ecuación por una definición, que posteriormente es interpretada como fórmula, anulando de esa forma las dependencias fisiológicas del término “cambio en la energía acumulada en el cuerpo” (ver). Lógicamente no vamos a caer nosotros en esa trampa: vamos a suponer que Galancho está hablando de la ecuación correcta, con tres términos:

CI=CO+ΔE

donde —y esto es importante— los tres teŕminos tienen dependencias fisiológicas/hormonales, si bien el término CI podemos suponerlo esencialmente controlable a voluntad. Repito: a priori los tres términos están “vivos” y pueden variar por sí mismos (y lógicamente los otros términos se adaptarían a esos cambios).

En la obesidad lo que nos importa es una parte de ΔE que está relacionada con los triglicéridos almacenados en el tejido adiposo. Viendo la ecuación anterior, ¿por qué hemos de pensar que las variaciones en CI han de traducirse necesariamente en variaciones en esa parte de ΔE que es la que nos importa? ¿No puede, por ejemplo, cambiar CO para equilibrar los cambios en CI, de tal forma que ni siquiera ΔE cambie cuando cambia CI? ¿No puede una parte de ΔE reducirse al tiempo que la energía acumulada en el tejido adiposo aumenta, sin que ese cambio tenga nada que ver con lo que hace CI? La termodinámica no nos va a decir cómo se comporta un tejido de un ser vivo ante un cambio en la cantidad de comida que ingiere ese animal. Pretender lo contrario es estúpido.

el impacto energético de los alimentos en el balance calórico es clave.

Eso no se deduce del hecho de que “la termodinámica se cumple”, por lo que estamos ante un mal razonamiento, o falacia non sequitur, si queremos verlo así. Ninguna sorpresa: no se puede defender pseudociencia con planteamientos rigurosos.

Así que sí, las calorías cuentan […], cuentan y mucho.

Cuentan o importan, lo mismo da que da lo mismo: es el típico refugio de los caloréxicos: se agarran al lenguaje ambiguo para defender su charlatanería. Estos verbos no significan nada y nunca se da una definición rigurosa y explícita que permita falsar la afirmación (ver). En ciencia este tipo de argumentos son inaceptables, pues no son falsables, pero CICO, obviamente, no es ciencia.

Repasemos el argumento:

(1) La termodinámica se cumple —> (2) Las calorías de los alimentos son clave —> (3) Las calorías cuentan.

Lo segundo no se deduce de lo primero, aparte de que “clave” no significa nada sin contexto. Y el tercer elemento tampoco significa nada. De las leyes de la termodinámica no se deduce que hablar de calorías en el tema de la obesidad sea importante para nada. Quien diga lo contrario o no sabe de lo que habla, o miente. Como el principio de conservación de la materia se cumple, eso demuestra que el peso de la comida es clave y que los gramos cuentan. ¡¡Ole!! ¡¡Oooooooooooole!! Claro que sí, campeones. (ver)

El problema es que se confunde esto con que diferentes alimentos o macronutrientes tengan efectos metabólicos y termogénicos dispares, que lo tienen obviamente. Por tanto podemos decir que las calorías cuentan, por supuesto que cuentan, pero no lo son todo a la hora de determinar qué efecto va a tener [un alimento] en el cómputo global de un proceso nutricional con un objetivo concreto.

Vemos la insistencia en que “las calorías cuentan”, un verbo que no significa nada pero que en el texto ya se da como demostrado que es así: “por tanto”, dice Galancho. La demostración, como hemos visto, no ha existido.

Por otro lado, vemos la típica maniobra de crear un hombre de paja con la crítica a esta pseudociencia: el problema, nos dice este señor, es que la gente se confunde y cree que los efectos metabólicos y termogénicos de los alimentos sólo dependen de las calorías. No es cierto que ése sea el problema: el problema de CICO es, en resumidas cuentas, la estúpida creencia de que en la ecuación CI=CO+ΔE el tercer término es pasivo y viene determinado por los otros dos (ver,ver). A eso es a lo que deberían contestar los caloréxicos, en lugar de inventar falsos problemas en su ideología. No somos los críticos los que tenemos un problema de comprensión. A ver si contestan a los argumentos de verdad, para variar.

Y si hablamos de macros en lugar de alimentos (que no es lo ideal) pues pasa igual: Un exceso de grasa será inevitablemente y fácilmente acumulado como grasa, pero dependerá del total calórico para que esto ocurra (estar en superávit).

Esto ya es la fiesta total. Hablar de “exceso” ya es dar por buena la pseudociencia del balance energético. Si dice “un exceso de grasa”, ya ha introducido como premisa las conclusiones a las que va a llegar: están en el término “exceso”. Exceso significa que la causa es la cantidad. Y si eso no es cierto, la palabra exceso es inapropiada. Antes de usar ese término habría que demostrar que su uso es correcto, es decir, que la ideología que se está defendiendo es correcta. ¿Cómo se evita esta falacia? Haciendo explícito que sólo es una premisa: “si fuera correcto hablar de exceso de grasa” y a ver quién es el guapo que llega a una conclusión falaz empezando así el planteamiento. No me extiendo más con esto. Remito a un par de entradas del blog:

Por otro lado, la afirmación es muy interesante. Y lo que quiero que veamos es lo siguiente: en el texto que estoy analizando no hay pensamiento, es sólo repetición acrítica de los dogmas clásicos de la calorexia. Nada de lo que estoy explicando va a ser rebatido nunca por ningún caloréxico, por la sencilla razón de que nunca han cuestionado la validez de lo que están diciendo. Y algunos seguirán sin cuestionarla, seguro. Lo dicen, lo afirman con contundencia para que parezca que saben de qué hablan, pero no saben de lo que hablan.

Bueno, al grano. ¿Qué es “exceso de grasa”? Si es “exceso” se tiene que acumular en el tejido adiposo, pues de otro modo no se podría hablar de “exceso”. Si lo quemas no ha sido excesivo, ¿no? De eso se trata en parte, de que confunden una tautología con una explicación (ver,ver). Y si no es necesario que se acumule un “exceso”, ¿cómo se define “exceso de grasa”? Vale. Seguimos. Primero dice que “inevitablemente” será acumulado como grasa corporal (por supuesto, pues ése es el tautológico significado de “exceso”: que se acumula). Inevitablemente, dice. Pero a continuación matiza el “inevitablemente” y dice: “pero dependerá del total calórico para que esto ocurra (estar en superávit)”. O es inevitablemente, o no es inevitablemente. ¿Se acumula o no se acumula un exceso de grasa en déficit calórico? Esto es como la pregunta de qué puede más si el misil que lo destruye todo o la fortaleza indestructible. ¿Qué puede más, el “exceso” de grasa o el “déficit” de calorías? ¿Cómo es posible que no se dé cuenta de que algo falla en lo que está diciendo?

Como ya sabemos el supuesto exceso/déficit calórico (términos siempre falaces) no tiene que ver con la entrada y salida de energía en un tejido concreto del cuerpo (ver). Pero, como decía, el origen de todo es que tras estos planteamientos hay cero pensamiento: son simple repetición de los dogmas comunes de la tribu.

Por poner un ejemplo, una dieta cetogénica (alta en grasas) no te hará engordar si no estás en superávit.

Si es que esto es una fiesta continua: atentos a la interpretación que hace Galancho de “exceso de grasa”: que la dieta sea alta en grasa. ¡Qué cachondeo! ¡Qué falta de rigor! Y ya que estamos, resalto que se parece a la falacia de ambigüedad que se emplea con superávit o déficit calórico (ver): por ejemplo, superávit calórico puede ser tanto “comer más de lo que se gasta” como “comer mucho”, dos significados que se usan de forma alterna sin advertir de ello al interlocutor, creando una falacia de ambigüedad.

Un excedente de carbohidratos en la dieta será moderadamente más difícil que se acumulen como grasa, puesto que dependerá de cómo estén nuestras reservas (por tanto dependen directamente de nuestra actividad física) y además contienen la mitad de calorías que las grasas por lo que se necesitarán más para acumularse como grasa (lipogénesis).

“contienen la mitad de calorías que las grasas por lo que se necesitarán más para acumularse como grasa”. Es curioso el cambio de unidades. Todo el rato hablando de calorías y ahora le interesa hablar de gramos para decirnos que se necesitan más para acumularse como grasa. Pero bueno, el principal problema de este fragmento no es esa extraña maniobra, el problema es nuevamente la falta de rigor propia de esta pseudociencia. En general los carbohidratos no se acumulan por cantidad: si la cantidad es elevada se aumenta su oxidación y no se acumulan (ver). Y la idea de que el “exceso” se va a traducir en acumulación de grasa corporal es simple charlatanería. Empezando por el tautológico e injustificado uso del término “exceso” y siguiendo por la desconexión total con la fisiología: venga, supongamos que hay muchos carbohidratos y que se acaban oxidando, y ahora supongamos, porque sí, que eso va a suponer que se almacenen triglicéridos en el tejido adiposo. ¿No eran excesivos los carbohidratos? Pues tendrá que haber acumulación, ¿no? De acuerdo, ¿cuál es el mecanismo fisiológico que detecta el exceso de carbohidratos y cómo se traslada la orden a los adipocitos de que tienen que acumular grasa corporal en la medida concreta de ese “exceso”? ¿Participa la insulina en esa orden? (ver) Por supuesto nadie va a contestar a esto, por la sencilla razón de que los caloréxicos cometen la burrada de interpretar una relación causal a partir de una tautología, y al hacer eso lógicamente esa hipótesis carece de un mecanismo fisiológico que la implemente. Y no tener un mecanismo fisiológico plausible es una de las características que sirven para identificar a las pseudociencias (ver). Si la calorexia existe desde hace 120 años, es sospechoso que sus defensores todavía no hayan encontrado un mecanismo fisológico que implemente su marcianada, ¿verdad? Sólo ellos no ven el problema porque tienen mucha fe en su resta mágica.

No me enrollo más en esto: solo añado que convertirse en agua no es la única forma en que una mano puede llenar una bañera (ver). Los defensores de CICO nos quieren hacer creer que sí, precisamente porque la principal trampa en la que se basa su ideología es hacer desaparecer la fisiología del tejido adiposo del problema de la obesidad. En pocas palabras, eso es lo que está implícito en “exceso”:

Pero por muchos hidratos que comas, si tus reservas tienen rotación (ejercicio) y no se está en superávit calórico no engordarás.

Por muchos hidratos que comas… si no estás en superávit no engordarás.

Creo que esta frase puede ser el perfecto resumen de lo que es la charlatanería caloréxica: se parte de una premisa falaz que es suponer un “superávit calórico” (término siempre falaz) que implícitamente se asume que no viene determinado por otra cosa más que por las calorías, y se llega, obviamente, a la conclusión de que lo que marca nuestro peso corporal es el “balance energético”. El planteamiento es una clara falacia de petición de principio. Remito a un par de entradas donde está explicada esta falacia:

Y eso es todo. ¿Magia metabólica? Sí, la de los caloréxicos y su resta mágica. Dime de qué presumes…

Leer más:

 

“Lo que está claro es que, para perder peso, déficit calórico tiene que haber”

¿Se puede perder o ganar grasa corporal por cambiar la composición de la dieta, sin alterar la ingesta energética ni los niveles de actividad física?

Más que explicar nuevamente en qué trampas conceptuales se basa la hipótesis CICO, lo que que busco con esta entrada es poner en cuestión lo que creemos saber que hay que hacer para adelgazar (fruto de nuestra creencia en CICO) y contrastarlo con los resultados de un experimento científico en animales, y, por tanto, absolutamente controlado.

Optimizing Low-Carbohydrate Diets to Promote Weight Loss in Mice

En el siguiente experimento, a parte de los ratones los hemos engordado con una dieta “alta en grasa”. Todos los grupos cuyo nombre empieza por “HF-” han sufrido ese engorde, como se puede comprobar en la gráfica de peso corporal:

En la segunda parte del experimento, a parte de los ratones los cambiamos a diferentes dietas, identificadas por la segunda parte del nombre del grupo. Sólo el grupo SC-SC ha mantenido siempre la dieta estándar. En la gráfica vemos la ingesta energética.

Hay dos grupos cuya comparación es muy interesante, que son los que he resaltado con una elipse roja en la gráfica anterior:

  • HF-HF come poco de la dieta engordante (HF)
  • HF-SC come mucho de la dieta no engordante (SC)

¿Qué grupo adelgazará más, el que come mucho o el que come poco? ¿El que sigue la dieta engordante o el que sigue la dieta no engordante?

La respuesta la tenemos en la siguiente gráfica: el que come menos no baja nada de peso, mientras que el que come más pierde peso y se pone casi al nivel del grupo SC-SC, el que nunca engordó.

Lo que está claro es que, para perder peso, déficit calórico tiene que haber

No. Para perder grasa corporal, el tejido adiposo debe liberar ácidos grasos de forma neta y estos tienen que ser oxidados. Que el tejido adiposo libere ácidos grasos de forma neta no es lo mismo que conseguir un “déficit calórico” a nivel de todo el cuerpo. Ni necesariamente se consigue “comiendo menos”, como acabamos de ver. Como comento un poco más abajo, ninguna de las dos definiciones de “déficit calórico” es necesaria ni suficiente para perder grasa corporal.

Como vemos en la siguiente gráfica,

  • con la dieta engordante, comiendo poco se ha almacenado grasa corporal, mientras que
  • con la dieta no engordante, comiendo mucho se ha perdido grasa corporal.

No es agua lo que se ha perdido en el grupo HF-SC: ha sido grasa corporal.

Podemos observar lo mismo comparando otras dietas: en las dos remarcadas en la imagen los ratones que más calorías consumen (ingesta en la gráfica en la parte izquierda) son los que más bajan de peso y más reducen su grasa corporal (peso corporal en la gráfica de la parte derecha).

¿Han perdido peso porque se ha establecido un déficit calórico?

Bueno, ya sabemos que la pseudociencia del balance energético usa la falacia de ambigüedad con dos definiciones diferentes de “déficit calórico” (ver). Quien afirma “déficit calórico tiene que haber” transmite la idea de que para perder grasa corporal es necesario y suficiente prestar atención a la cantidad de energía contenida en la comida (comer menos o aumentar el ejercicio físico). No es eso lo que este experimento demuestra.

We demonstrated that short-term exposure to low-carbohydrate diets with restrictive protein percentage results in body weight loss, as well as improvements in several physiological parameters, in mice even though similar energy was consumed in these mice, suggesting that merely altering the macronutrient composition of the diet is sufficient to achieve changes in body weight.

Demostramos que la exposición a corto plazo a dietas bajas en carbohidratos con un porcentaje de proteína restrictivo produce pérdida de peso corporal, así como mejoras en varios parámetros fisiológicos, en ratones, aunque se consumió una energía similar en estos ratones, lo que sugiere que simplemente alterar la distribución de macronutrientes de la dieta es suficiente para lograr cambios en el peso corporal.

“aunque se consumió una energía similar” … “simplemente alterar la distribución de macronutrientes de la dieta es suficiente para lograr cambios en el peso corporal”

¿Sin “déficit calórico”? ¿Sin “comer menos”? ¿Sólo prestando atención a la calidad de lo que comemos?

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