La falacia del francotirador (II)

[Joe Rogan] When you’re eating a sugary diet, a high-calorie diet, you will produce more fat? Your body will get fatter, right?

[Stephan Guyenet] It depends on how many calories you are eating (fuente)

[Joe Rogan] Si consumes una dieta con azúcar, una dieta alta en calorías, ¿se acumulará más grasa corporal? Tu cuerpo engordará, ¿cierto?

[Stephan Guyenet] Depende de cuántas calorías consumas

Dietary fat and adiposity: a dose-response relationship in adult male rats fed isocalorically”

Experimento en ratas de 6 semanas de duración, con cuatro grupos dietéticos que siguen dietas isocalóricas, con idéntico porcentaje de proteína:

imagen_3584

¿Acabarán todos los grupos con el mismo peso y grasa corporal? ¿Cuál es la predicción de la hipótesis CICO para este experimento? ¿Es determinada la grasa corporal acumulada por cuántas calorías se consumen? En tal caso, puesto que las dietas son isocalóricas, la predicción CICO es que no va a haber diferencia entre dietas.

Los pesos de los distintos grupos dietarios no se diferencian demasiado al final del experimento (nótese la escala vertical), si bien los dos grupos con más grasa dietética son los que acaban con más peso:

imagen_3586

Al margen del peso final, nótese la evolución entre las semanas 2-6 de la dieta de los círculos blancos (12% grasa) y la dieta de los triángulos negros (48% de grasa).

En la siguiente gráfica vemos la grasa corporal de 3 diferentes depósitos corporales de grasa (tres barras más a la izquierda en cada cuarteto). Las barras blancas de cada cuarteto representan la grasa corporal total. Los datos son en porcentaje respecto del grupo con un 12% de grasa dietética:

imagen_3583

Es decir, con las mismas calorías y el mismo porcentaje de proteína, cuanta más grasa había en la dieta, mayor era la acumulación de grasa corporal:

Experimental studies in a variety of species have clearly demonstrated that ad libitum consumption of high-fat diets promotes weight gain and obesity. Increased weight gain under such conditions is due in part to hyperphagia, which is characteristic of high-fat feeding. The present study demonstrates that dietary fat promotes increased adiposity even when fed isocalorically with carbohydrate.

Los estudios experimentales en una variedad de especies han demostrado claramente que el consumo ad libitum de dietas altas en grasa promueve el aumento de peso y la obesidad. El aumento de peso en tales condiciones se debe en parte a la hiperfagia, que es característica de la alimentación alta en grasa. El presente estudio demuestra que la grasa en la dieta promueve el aumento de la adiposidad incluso cuando se alimenta de forma isocalórica con carbohidratos.

“Incluso cuando se alimenta de forma isocalórica”. ¿Pero no dice Guyenet, PhD que la acumulación de grasa corporal depende de las calorías? ¿Entonces, no es así?

Suele recurrirse a intentar justificar resultados como éste aduciendo que la absorción de los nutrientes habrá sido diferente con las diferentes dietas. Afortunadamente en este experimento los autores midieron la energía en las heces de los animales, y llegaron a la conclusión de que no había diferencias en términos de absorción entre los distintos grupos dietarios:

Digestible energy was calculated by subtracting fecal energy from intake energy and by dividing the difference by energy intake to obtain the percent energy digested. […] Values for digestibility which did not differ significantly were as follows: 93.3 ± 0.26, 93.4 ± 0.25, 93.4 ± 0.11, and 93.0 ± 0.10 for the 12, 23, 36, and 48% fat diet groups, respectively.

La energía digerible se calculó restando la energía fecal de la energía de ingesta y dividiendo la diferencia por la ingesta de energía para obtener el porcentaje de energía digerida. […] Los valores de digestibilidad, que no difirieron significativamente, fueron los siguientes: 93.3 ± 0.26, 93.4 ± 0.25, 93.4 ± 0.11 y 93.0 ± 0.10 para los grupos de 12, 23, 36 y 48% de grasa en la dieta, respectivamente.

Como comenté en un artículo previo (ver), este tipo de argumentos ad hoc sólo buscan desacreditar resultados incómodos para las propias creencias.

Leer más:

Anuncios

Guyenet en su laberinto

La hipótesis CICO dice, en pocas palabras, que cuando comemos por encima de nuestras necesidades energéticas, el exceso energético es acumulado como grasa corporal (ver,ver).

La hipótesis carbohidratos-insulina propone, en pocas palabras, que una anormal secreción de insulina puede afectar directamente al “atrapamiento” de ácidos grasos en el tejido adiposo, en cuyo caso los cambios en el gasto energético y/o ingesta energética no son causa de la acumulación, sino posible consecuencia (no necesaria) de la misma (ver,ver).

En la gráfica se ve claramente que ambas hipótesis proponen causalidades opuestas:

¿Es posible que a veces nuestro cuerpo se comporte como dice la hipótesis CICO, pero otras veces lo haga de forma más parecida a lo que dice la hipótesis carbohidratos-insulina? Yo creo que sí, pero no caigamos en una falsa dicotomía entre esas dos hipótesis: a veces el comportamiento se parece a lo que predice CICO, pero es posible que otras veces la causa de la pérdida o acumulación de grasa corporal se deba a los cambios que se producen en el propio tejido adiposo, quizá causados por la insulina, pero quizá causados o condicionados por factores fisiológicos diferentes de la insulina. En esta segunda opción, ingesta energética y gasto energético son, como en el esquema anterior, posible consecuencia, no causa, del engorde o pérdida de grasa corporal (ver).

Consideremos el siguiente argumento:

Cuando consumes más calorías de las que quemas, el exceso de calorías es principalmente empujado al tejido adiposo. Tu adiposidad o grasa del cuerpo, aumenta. Es realmente tan simple como eso

“Es realmente tan simple como eso”.

¿Diríamos que el autor de ese argumento está explicando el mecanismo por el que, según él, acumulamos grasa corporal? No parece que dé opción a que la acumulación de grasa corporal se produzca de otra forma, ¿verdad?

Consideremos otro argumento:

para que la insulina cause ganancia de grasa, debe incrementar la ingesta energética, disminuir el gasto energético, o ambos.

Según el argumento anterior, el único mecanismo permitido por el que la insulina puede engordar es actuando según la hipótesis CICO. Según este argumento, la insulina no puede engordar actuando directamente sobre el tejido adiposo como propone la hipótesis carbohidratos-insulina. Esa opción ni siquiera es contemplada.

Bueno, pues las dos citas anteriores son de Stephan Guyenet, PhD: una sacada de su blog y otra sacada de su libro. ¿Nos ha parecido que él defiende la hipótesis CICO como EL mecanismo que explica por qué engordamos? Pues no, seguramente nos estamos confundiendo con otro señor que se llama también Stephan Guyenet, PhD, porque a Stephan Guyenet, PhD lo que le parece criticable es que la gente proponga hipótesis que expliquen por qué engordamos, sin considerar que otros mecanismos pueden ser relevantes:

— Stephan, ¿son ambas hipótesis mutuamente exclusivas?

— Son mutuamente exclusivas, pero sólo porque Gary cree que su mecanismo es la causa “primaria” de la obesidad y otros mecanismos son básicamente irrelevantes.

O sea que el señor que escribe un libro explicando por qué comemos “de más”, no cómo nos engorda la insulina actuando directamente sobre nuestro tejido graso, en realidad cree que es propio de fanáticos defender hipótesis que sean la explicación primaria a por qué engordamos. Él nunca lo haría. Como prueba de que nunca lo haría, una tercera cita donde también lo hace:

Cuando disminuye el gasto calórico y aumenta la ingesta calórica, la ecuación del balance energético deja solamente un resultado posible: ganancia de grasa. Hemos ganado grasa porque hemos consumido más calorías de las necesitábamos para permanecer delgados, dado nuestro nivel de actividad física. En otras palabras, hemos comido de más. Stephan Guyenet, PhD

Y es el mismo señor que escribió un artículo argumentando que la causalidad de la hipótesis carbohidratos-insulina, ¡no es posible! (ver). Ahora dice que sí es posible, y compatible con su ideología, porque él no es dogmático como otros. ¿Cuál es su verdadera opinión, la de entonces o la de ahora?

Veamos otro texto de Guyenet en el que deja clara la nula relevancia, para él, de la insulina frente a las calorías:

Así pues, aunque la insulina temporalmente suprime la quema de grasa y la liberación de grasa desde las células grasas cuando consumes carbohidratos, a fin de cuentas si consumes el mismo número de calorías acabarás con la misma cantidad de grasa en tus células grasas en ambos casos. Ahora ya sabes más sobre la insulina que algunos gurús de nutrición populares. Stephan Guyenet, PhD

Y es que Stephan Guyenet, PhD siempre ha visto con buenos ojos la hipótesis carbohidratos-insulina:

la hipótesis de la insulina no es consistente con la termodinámica básica. Stephan Guyenet, PhD

Cinismo:  mentira y/o defensa de lo indefendible con total descaro.

¿Qué hipótesis lleva casi un siglo siendo usada de forma hegemónica para el tratamiento de la obesidad, con el fraudulento argumento de que es una idea indiscutible, que mama de las ubres de las todopoderosas leyes de la física? Pero Guyenet, PhD, es un moderado que está en contra de las hipótesis que se proponen como explicación a todo y que dicen que otros posibles mecanismos son irrelevantes. Los defensores de CICO nunca harían eso. El descaro de Guyenet, PhD redefine el cinismo.

Mensaje para los caloréxicos: Guyenet, PhD, no defiende CICO con argumentos y lo que hace es mover los postes de la portería, trasladando el debate a que las hipótesis alternativas a CICO pretenden ser la explicación principal de la obesidad excluyendo otras. ¿De verdad eso es todo lo que puede decir para defender la hipótesis que nos ha sido impuesta de forma dogmática en todo el mundo en los últimos 80-100 años?

Ya avisé de que los que creen que CICO es una ley de la física se habían quedado sin gurús a los que seguir. Por favor, circulen por la pasarela hacia la fase 2 de la calorexia. No se detengan y no se acerquen a la barandilla.

Aviso a los caloréxicos: ¡¡el gurú os acaba de dejar tirados!!

Veamos algunos ejemplos de más gente que dice que el balance energético es lo importante, y que la fisiología del tejido adiposo juega un papel irrelevante. Opiniones muy molestas para Guyenet, PhD. Seguro que sí y seguro que en breve atacará duramente a los caloréxicos de fase 1.

1. “Mientras haya déficit de energía, los macronutrientes juegan un rol secundario”

2. “La respuesta de insulina nunca puede ganar al balance energético global de la dieta”

3. “EL TRUCO en los estudios científicos de las dietas Cetogénicas, Paleolíticas, Zona, o lo que sea, es aportar un déficit de energía para que funcione. Para distraerlos, las dietas truchas les desvían la atención hacia “distracciones metabólicas”, como hormonas, insulina, índice glucémico, proporciones de macro-nutrientes, etc etc.”

4. “El balance calorías ingeridas – calorías gastadas determina el peso”

5. “Las hormonas influyen en el hambre y la ingesta energética. Lo que comemos influye en las hormonas”

6. “Un abordaje cetogénico o low-carb no funciona porque genere magia metabólica o los cuerpos cetónicos confieran superpoderes. Frecuentemente funciona porque disminuye el apetito”

7. “Por razones que están respaldadas por la observación, la inferencia, la falacia lógica y los hombres de paja, aparentemente ha decidido que las criaturas vivientes son seres mágicos que viven al margen de las leyes de la física y la termodinámica.” Yoni Freedhoff

Plantear causalidades diferentes de CICO es pretender que somos “seres mágicos que viven al margen de las leyes de la física y la termodinámica”. No parece que Freedhoff considere la posibilidad de que existan mecanismos para engordar fuera de CICO. ¿También se definirá como un moderado?

8. “para cualquier propósito práctico ‘una caloría es una caloría’ cuando se trata de diferencias en grasa corporal y gasto energético entre dietas isocalóricas controladas que se diferencian en el ratio de carbohidratos a grasa”Kevin Hall, PhD

Kevin Hall, PhD hace modelos matemáticos basados 100% en CICO, y que por tanto consideran de facto irrelevante la fisiología del tejido adiposo (ver,ver,ver,ver,ver,ver). ¿Es ésta la coexistencia pacífica y buenrollista de hipótesis que defiende Stephan Guyenet, PhD? Y cuando Kevin Hall, PhD asegura que la gente no adelgaza porque deja de hacer dieta (ver), no parece que Kevin Hall, PhD esté muy abierto a la idea de que mecanismos diferentes a CICO sean relevantes, la verdad.

Pero, eh, que dice Guyenet que el extremista es Taubes porque pretende que su hipótesis es la hipótesis que lo explica todo. Los caloréxicos como Guyenet, PhD nunca harían eso. Nunca lo harían durante un siglo entero. Nunca lo harían durante un siglo entero con una hipótesis errónea que no deja lugar a otras hipótesis porque se nos ha engañado haciéndonos creer que CICO es una ley indiscutible. Nunca lo estarían haciendo en este mismo momento en prácticamente todo el mundo. ¿Qué me estás contando, Guyenet? Vaya hombre de paja has creado, Guyenet. Vaya medalla de moderado te estás poniendo, Guyenet. Este tipo es el dictador que, desde el poder, se queja de que los partidos de la oposición, a los que no nunca se les ha permitido ser legales, lo que quieren es imponer una dictadura en el país. Hay que echarle caradura y cinismo.

Para los más despistados, insisto en que lo que está diciendo Stephan Guyenet, PhD es que él no cree que la causalidad de CICO sea indiscutible. Admite explícitamente que otros comportamientos del cuerpo que no se rigen por CICO son posibles. Hasta el punto de que critica a los que sólo contemplan un mecanismo como posible. Y no se atreve a defender CICO haciendo mención a la Primera Ley de la Termodinámica.

NOTA: Stephan Guyenet, PhD tiene una larga lista de argumentos basura para hacer creer que la insulina no engorda actuando directamente sobre el tejido adiposo (ejemplo, ejemplo, ejemplo, ejemplo, ejemplo, ejemplo, ejemplo). Pero ahora presume de ser un “moderado” que cree que esa acción que ha negado sistemáticamente sí es posible y puede coexistir con lo que él dice. Ya. ¿Adivinamos quién ha presumido una y otra vez de poner el “clavo final en el ataúd de esa hipótesis” (ejemplo)? Pues no, ahora resulta que era un fan de ese modelo. Yo no sé si creerlo.

NOTA: lo de acusar al otro de lo que uno es culpable es una estrategia de desinformación bien conocida. Aunque se atribuye a Goebbels la frase “acusa al otro lado de aquello de lo que tú eres culpable“, no estoy seguro de que la atribución sea correcta (fuente).

Leer más:

Kevin Hall, PhD vuelve a la carga con su basurilla pseudocientífica (2/2)

Hay una cosa muy interesante en el artículo de Hall del que hemos hablado en la primera parte, pues este caloréxico reconoce explícitamente que la causalidad CICO no es la única causalidad posible. Eso es totalmente equivalente a reconocer que la hipótesis CICO no es una ley de la física y que, por tanto, que CICO se cumpla no es una obviedad incuestionable. Según dice Hall, teóricamente un factor de la dieta puede alterar la propensión del tejido adiposo a almacenar más o menos grasa corporal, y el gasto energético se puede adaptar a los cambios que produce la composición de la dieta en el tejido adiposo. Hall lo dice tal cual lo estoy contando:

manipulation of diet composition can result in differences in the endocrine status in a way that could theoretically influence the propensity to accumulate body fat or affect subjective hunger or satiety. These possibilities do not necessarily violate the laws of thermodynamics since any change in the body’s overall energy stores (i.e. fat mass) must be accompanied by changes in calorie intake or expenditure. Therefore, it is theoretically possible that a particular diet could result in an advantageous endocrine or metabolic state that promotes weight loss.

la manipulación de la composición de la dieta puede dar lugar a diferencias en el estado endocrino de una manera que podría, en teoría, influir en la propensión a acumular grasa corporal o afectar el hambre o la saciedad subjetiva. Estas posibilidades no violan necesariamente las leyes de la termodinámica, ya que cualquier cambio en las reservas de energía generales del cuerpo (es decir, la masa grasa) debe ir acompañado de cambios en el consumo o gasto de calorías. Por lo tanto, es teóricamente posible que una dieta particular pueda resultar en un estado endocrino o metabólico ventajoso que promueva la pérdida de peso.

Como Hall está reconociendo, CICO es una hipótesis diferente de la Primera Ley de la Termodinámica, pues la causalidad de CICO no viene de la Primera Ley de la Termodinámica y otros comportamientos del cuerpo son posibles sin violar esa ley (ver).

Es muy interesante. Como he explicado otras veces en el blog, entre los defensores de la calorexia los hay que confunden su ideología con lo que dice una ley de la física (caloréxicos de fase 1), y los hay, como Hall, que creen que la diosa Fortuna les ha sonreído de forma que su fraudulenta ideología ha coincidido casualmente con lo que sucede en la práctica, salvando de esa forma sus carreras basadas en una idea claramente errónea (caloréxicos de fase 2) (ver,ver). Qué suerte ha tenido Hall. Que compre lotería que le toca seguro.

¿Sería mucho pedir que los caloréxicos se aclaren en qué es exactamente lo que defienden?

En segundo lugar, llama la atención que Kevin Hall, PhD sepa que sus modelos matemáticos están basados en una premisa injustificada, que es asumir que puede ignorar la fisiología del tejido adiposo. Debería saber, en tal caso, que todo lo que obtenga con sus modelos va a estar condicionado siempre a cómo de parecida es la realidad a esa premisa. Pero a la vista de que cuando los resultados de sus modelos no encajan en los datos experimentales, Hall culpa a los datos experimentales, tengo serias dudas sobre si Kevin Hall, PhD es consciente de las limitaciones de lo que hace. Su falta de rigor es asombrosa (ver). O al menos lo sería si ocurriera fuera del campo de la nutrición/obesidad.

En tercer lugar, Kevin Hall, PhD, la persona que nos dice que causalidades diferentes de las de CICO son posibles, es la misma persona que escribió un artículo argumentando que causalidades diferentes de las de CICO ¡¡no son posibles!! (ver). Si, como reconoce en este artículo, otras causalidades son posibles, no puede usar un experimento con acipimox para demostrar algo sobre cómo actúa la insulina. Es de cajón. Una incoherencia más a añadir a la larga lista de contradicciones de este señor (ver).

En cuarto lugar, Kevin Hall, PhD, a continuación de reconocer que CICO no es una ley de la física, lo que hace es arremeter contra las personas que decimos que el fundamento de CICO es erróneo (¡como él está reconociendo!) porque damos falsa esperanza a la gente que tiene obesidad diciendo que simplemente cambiando la dieta van a poder perder peso fácilmente:

This promise provides fodder for the diet industry and false hope to the patient with obesity since it implies that if they simply choose the right diet then weight loss can be easily achieved.

Analicemos la infinita hipocresía de Kevin Hall, PhD: él defiende la hipótesis errónea que lleva 80 años fracasando para prevenir y tratar la obesidad. Él crea falsa esperanza asegurando que los obesos pueden adelgazar y mantener lo perdido, si simplemente mantienen la restricción calórica, un resultado que no se ha dado NUNCA en la literatura científica (ver). Y defiende su ideología con resultados basura que no podría publicar en ninguna disciplina realmente científica. Pero dice que los errores en los que se basa su ideología sirven para dar falsas esperanzas a la gente que tiene problemas de peso.

La calorexia es charlatanería

Un par de extractos de uno de los artículos de Hall de los que estamos hablando:

at the central core of the system map lies a fundamental principle of nutrition and metabolism: bodyweight change is associated with an imbalance between the energy content of food eaten and energy expended by the body to maintain life and perform physical work. Any successful intervention targeting obesity (eg, diet, exercise, drugs, bariatric surgery, etc) must tip the balance between energy intake and expenditure. Therefore, to assess the potential of an obesity intervention, its effect on both energy intake and energy expenditure over time needs to be quantified. (fuente)

An imbalance between energy intake and energy expenditure is accounted for by a gain or loss of body fat and lean tissue which generally change in parallel. (fuente)

en el núcleo central del mapa del sistema se encuentra un principio fundamental de la nutrición y el metabolismo: el cambio de peso corporal está asociado con un desequilibrio entre el contenido energético de los alimentos ingeridos y la energía gastada por el cuerpo para mantener la vida y realizar el trabajo físico. Cualquier intervención exitosa dirigida a la obesidad (e.g., dieta, ejercicio, medicamentos, cirugía bariátrica, etc.) debe inclinar el equilibrio entre la ingesta y el gasto de energía. Por lo tanto, para evaluar el potencial de una intervención para la obesidad, es necesario cuantificar su efecto tanto en la ingesta de energía como en el gasto de energía a lo largo del tiempo.

Un desequilibrio entre la ingesta de energía y el gasto de energía es responsable de la ganancia o pérdida de grasa corporal y tejido magro, que generalmente cambian en paralelo.

Antes de analizar el texto anterior, pongo una cita que creo que viene a cuento:

Del mismo modo que hay malos fontaneros, malos abogados y malos médicos, también hay malos científicos. Alguien que piense de forma crítica y escéptica puede cuestionarles. Sólo porque ellos tengan un doctorado y nosotros no, no significa que no podamos desafiar la forma en que piensan y desafiar sus conclusiones. Gary Taubes

Vamos allá con el texto. Fijémonos como inicialmente no se atreve a decir “son causados por”, sino que dice “está asociado”. Es correcto: existe cierta correlación no perfecta entre peso corporal y la diferencia entre calorías ingeridas y gasto energético. Pero, a partir de ahí el rigor de Kevin Hall, PhD desaparece y todo lo que ofrece es calorexia: por ejemplo, en la última frase que he copiado dice textualmente que un desequilibrio entre la ingesta de energía y el gasto de energía es responsable de la ganancia o pérdida de grasa corporal y tejido magro, una afirmación que no tiene ninguna justificación y que no matiza como la hipótesis infundada que es. Ha intentado disimular hablando de asociación, pero la naturaleza del escorpión ha salido a la luz bien pronto.

Nos dice, además, que cualquier intervención exitosa para la obesidad debe centrarse en la ingesta energética y el gasto energético. Pero eso no se deduce del hecho de que exista una correlación entre el peso corporal y CI-CO. Pudiera ser que a largo plazo, tras una restricción calórica prolongada, el tejido adiposo tomara un papel más activo en el proceso de engordar/adelgazar (ver) y el gasto energético, lejos de ser causa se convierta en ese momento en síntoma de los cambios que se producen en el tejido adiposo. En cualquier caso, lo que más me interesa es el engaño en sus argumentos: sus conclusiones no se deducen con rigor de una correlación (ver,ver). Y, como hemos visto, él sabe que es así, pues lógicamente si la causa de recuperar el peso perdido está en el comportamiento del tejido adiposo, su idea de que basta con prestar atención a la ingesta energética y gasto energético es claramente errónea.

Para finalizar, un apunte sobre la importancia de los errores que comete Kevin Hall, PhD. Si la causa de recuperar el peso perdido fuera la que Hall propone, donde hay una pequeña adaptación fisiológica equivalente a una reducción del gasto energético de unas decenas de kcal, simplemente comer algo menos serviría para mantener el peso perdido. Eso es lo que él cree. Pero si la causa es que el tejido adiposo busca recuperar la grasa perdida, por ejemplo porque esa persona tenía una hiperplasia acusada en el tejido adiposo y al perder peso sus adipocitos están muy vacíos y deseosos de recuperar un tamaño normal (ver), en ese caso reducir aún más la ingesta no va a tener ningún efecto, salvo quizá a corto plazo, y quizá agravamos aún más el problema a medio-largo plazo. Es posible que la ideología de Kevin Hall, PhD, aun teniendo un origen fraudulento en el plano teórico, sea una buena aproximación de lo que sucede en la práctica. Pero, ¿y si no lo es en el largo plazo tras hacer restricción calórica? ¿Tienen derecho los caloréxicos a seguir engañando a la población con una ideología que no se sostiene desde el punto de vista teórico? ¿Qué da a alguien el derecho a engañar?

¿Quién crea falsa esperanza? Lo hace el que promete resultados con un método pseudocientífico que ha demostrado sobradamente no funcionar ni en la vida real ni en los experimentos científicos. La falta de rigor de Kevin Hall, PhD no es una broma: tiene consecuencias gravísimas para muchísima gente.

Leer más:

Kevin Hall, PhD vuelve a la carga con su basurilla pseudocientífica (1/2)

Kevin Hall, PhD, un conocido caloréxico (ver,ver,ver,ver,ver), nos cuenta que la recuperación del peso perdido sucede únicamente porque se deja de hacer la dieta/ejercicio que nos hizo perder peso. Lo dice así de tajante:

Pero, ¿no es éste el mismo Kevin Hall, PhD que decía que “ya había entendido” que hay mecanismos fisiológicos que se oponen a la pérdida de peso?

Ahora comprendemos que la ingesta y el gasto de energía son variables interdependientes que se influyen dinámicamente entre sí y con el peso corporal. Los intentos de alterar el balance de energía a través de la dieta o el ejercicio se contrarrestan mediante adaptaciones fisiológicas que resisten la pérdida de peso. Kevin Hall, PhD

Como la mayor parte de la gente, Kevin Hall solía pensar que las razones por las que la gente engorda son simples. ¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?“, recuerda haber pensado (fuente)

Pero, ¿no es éste el mismo Kevin Hall, PhD, que predijo que los concursantes del Biggest Loser podrían mantener su nuevo peso sin más que controlar la ingesta y hacer algo de ejercicio, y se pegó un tremendo batacazo con esa predicción? (ver)

Sí, es el mismo Kevin Hall, PhD, pero parece que ha olvidado lo que ya había comprendido y sigue sin aprender de sus errores. La única explicación que se me ocurre es que “la cabra siempre tira al monte”. O, equivalentemente, el caloréxico, al igual que el escorpión de la fábula (ver), por mucho que se esfuerce no puede escapar de su naturaleza:

Regain occurs only because the intervention wanes over time

La recuperación del peso sólo sucede porque la intervención se diluye con el paso del tiempo

Kevin Hall, PhD ya vuelve a estar seguro de que la culpa de no poder adelgazar es de que los obesos no cumplimos con el fraudulento método que él defiende. Poco le duró la duda. Vamos a ver el artículo que cita, porque es interesante, aunque sólo sea para exponer la basurilla que publica este señor.

Maintenance of lost weight and long-term management of obesity

Primera cosa interesante: nos dice que su modelo matemático ha sido validado:

Using a validated mathematical model of human energy balance dynamics

Y enlaza dos artículos como soporte de esa afirmación: artículo, artículo. ¿Ha conseguido Kevin Hall, PhD reproducir correctamente la recuperación de peso perdido en un experimento a largo plazo con población obesa, a partir de los datos de ingesta de esos participantes? Pues no, no lo ha hecho.

En el primero de esos artículos que enlaza, dice que no es capaz de reproducir los resultados a largo plazo: su modelo hace una cosa y los datos reales hacen otra. Y cuenta que hay dos opciones:

  1. que su modelo no sea bueno, o
  2. que la gente deje de seguir la dieta.

Mmmmmm, ¿Tenemos dudas sobre qué opción le va a parecer más razonable a Kevin Hall, PhD? Sorprendentemente y contra todo pronóstico, le parece más probable que la gente no cumpla con lo que debe hacer:

Although our mathematical model includes the physiology of metabolic adaptation to reduced energy diets, the simulated weight-loss plateau occurs on a much longer timescale. Therefore, assuming perfect adherence to a constant reduction of energy intake, the deviation between the model-simulated weight plateau that occurs after several years and the observed plateau at 6–8 months challenges the usual interpretation of the weight-loss, plateau, and regain trajectory described before. Perhaps the difference between the model simulation and the data is an indication that the model does not appropriately capture the energy metabolism dynamics on long timescales in free-living individuals. But because weight loss in controlled feeding studies is almost linear over 6 months (figures 1A and 1B in agreement with the model), a substantial slowing of metabolism shortly after 6 months would be needed to halt weight loss and thereby explain the typically observed plateau at 6–8 months. Rather, it is more likely that adherence to the prescribed diet was not constant over this timeframe—an interpretation supported by previous results from studies showing that total energy expenditure is much higher than self-reported energy intake at the weight-loss plateau.

A mí esto no me suena a validación del modelo, sino a sesgo de confirmación. Hall tiene la (conveniente para él) creencia de que el modelo matemático en el que ha basado su carrera y que le ha servido para publicar un buen puñado de artículos es correcto. Lo contrario sería bastante inconveniente para él. Aceptar sus creencias sin más sería un acto de fe por el que no estoy dispuesto a pasar.

El segundo artículo que cita dice que el modelo matemático que usa es uno ya validado. Es curioso que cite este artículo como prueba de validación. Y en ese artículo su modelo no es usado para intentar predecir el comportamiento del cuerpo: lo que hace es inventarse los datos a posteriori, no usar sus ecuaciones para predecir la dinámica del cuerpo a partir de los datos de ingesta. Lo explico un poco más. Hall coge datos de evolución del peso corporal, se inventa el gasto energético a partir de una fórmula (fórmula 3 en el artículo) y combina ambos parámetros para inventarse cuál ha sido la ingesta energética de esas personas (fórmula 1 en el artículo). Es decir, Hall se lo inventa todo y todos los datos inventados por su modelo encajan perfectamente en su modelo… No valida nada, en el sentido de que no contrapone la evolución de su modelo dados los datos de ingesta, con la evolución real del peso corporal para esas personas. Es que el modelo matemático ni siquiera predice en este experimento, sólo inventa datos a partir de un resultado real de evolución del peso corporal.

We calculated the free-living energy intake changes in 153 patients treated with 300 mg/day canagliflozin over a 52 week trial using the measured body weight data and an assumed mean UGE of 90 g/day as inputs

Supongo que cualquiera que tenga un poco de experiencia con ecuaciones diferenciales y modelos matemáticos de sistemas biológicos verá claramente la diferencia entre usar el modelo para predecir una evolución y calcular a posteriori datos dada una evolución concreta.

En ningún caso, que yo sepa, Kevin Hall, PhD ha usado su modelo para predecir correctamente la evolución del peso corporal, a largo plazo, de personas obesas, partiendo de los datos de ingesta. En ningún caso, por lo que su modelo no ha sido validado para sacar conclusiones sobre la recuperación del peso perdido. A corto plazo ese modelo sí consigue reproducir, más o menos, la evolución del peso corporal, pero, como todos sabemos, si una adaptación fisiológica causa recuperación del peso perdido, eso se manifiesta con claridad entre los 6 meses y los 3-4 años de hacer dieta. Los modelos de Hall no son capaces de reproducir una recuperación de peso causada por una adaptación fisiológica. En sus modelos, si mantienes la restricción calórica, el peso se mantiene reducido. No me lo invento yo, es lo que Hall dice cuando asegura que si la dieta falla es porque la persona falla.

En conclusión, si quieres adelgazar y mantener lo perdido, el mundo real no es el mejor lugar para ti: vete a vivir al ordenador de Kevin Hall, PhD. Ahí el peso se mantiene sin problemas:

Por otro lado, en ese mismo artículo elucubra sobre la relación entre la ingesta energética que se ha inventado y los cambios en el peso corporal de los participantes, que es el único dato real que maneja. A mi parecer, analizar qué modelo refleja mejor la relación entre esas dos variables, donde una de ellas es fruto de su imaginación, no puede llevar a ninguna conclusión útil. Él cree estar modelizando por qué la gente come más de lo que debe/dice, la causa que él imagina para la recuperación del peso perdido.

Volvemos al artículo original, el que cita Hall en el tuit. Nuevamente nos cuenta que su modelo no reproduce correctamente los resultados de ingesta de los experimentos científicos, lo que, nuevamente, en lugar de interpretarlo como que su modelo es erróneo, lo interpreta como que la gente come más de lo que dice porque se autoengaña. Y con esa suposición tan conveniente, su modelo matemático sería correcto, y todos (o sea él) seríamos felices y comeríamos perdices. Así que eso es lo que él supone que está pasando:

These mathematical model results contrast with patients’ reports of eating approximately the same diet after the weight plateau that was previously successful during the initial phases of weight loss. While self-reported diet measurements are notoriously inaccurate and imprecise, it may be possible to reconcile such data with objectively quantified increases in calorie intake. It is entirely possible that patients truly believe they are sticking with their diet despite not losing any more weight or even regaining weight.

The patient’s perception of ongoing diet maintenance despite no further weight loss may arise because the physiological regulation of appetite occurs in brain regions that operate below the patient’s conscious awareness. Thus, signals to the brain that increase appetite with weight loss could introduce subconscious biases such as portion sizes creeping upwards over time. Such a slow drift upwards in energy intake would be difficult to detect given the large 20–30% fluctuations in energy intake from day to day,.

Yo creo que simplemente los modelos matemáticos de Hall son una basura basada en una premisa claramente errónea, que es que basta con estudiar y modelizar dos términos de la ecuación del balance de energía, y en ningún caso es necesario modelizar la fisiología del principal tejido implicado en la acumulación de grasa corporal (ver,ver). Hall cree que la gente se autoengaña y come más de lo que dice; yo creo que Hall se autoengaña al interpretar los resultados de sus modelos matemáticos y no es consciente ni de su su sesgo, ni de su fanatismo, ni de los tremendos conflictos de interés que tiene a la hora de interpretar si sus modelos matemáticos son útiles para algo.

Algunos defensores de la pseudociencia del balance energético no reconocen que sus creencias están basadas en errores argumentales, al tiempo que usan resultados experimentales a corto plazo como (supuesta) prueba de que su ideología es correcta:

Algunas ideas al respecto:

  1. Ningún resultado experimental puede corregir los paralogismos y falacias en que se basa CICO.
  2. Interpretar resultados a corto plazo como prueba de que CICO es correcto a largo plazo es un error adicional al de confundir CICO con una ley de la física.
  3. Llevamos 80 años confundiendo la hipótesis CICO con una ley de la física. Mientras no se reconozca abiertamente que esa hipótesis tiene una base errónea, vamos a seguir reinterpretando los resultados experimentales para encajarlos en ese paradigma. Y quizá hay soluciones para prevenir y revertir la obesidad que son ignoradas o no exploradas por culpa de esa errónea creencia.

Para acabar esta primera parte, una reflexión: los modelos matemáticos pueden parecer algo mágico y poderoso para quienes no son duchos en matemáticas o ciencia. Bueno, pues que no se engañen: no hay magia. Los modelos matemáticos hacen lo que se programa que hagan. Si Kevin Hall, PhD hace un modelo matemático en base a su concepción errónea de qué nos engorda, sus resultados van a reflejar únicamente las premisas erróneas que ha programado. Ni más ni menos.

Ir a la segunda parte.

Leer más:

Entre los dos términos de una tautología no existe una relación causa-efecto (II)

Hemos cambiado de tautología:

Se acumulan ácidos grasos porque se oxidan menos de los que se ingieren.


Comparación entre la tautología anterior y la actual:

ANTES: Calorías AHORA: Ácidos grasos
Término 1 Se almacenan Se almacenan
Término 2 Se ingieren más de las que se gastan Se ingieren más de los que se oxidan

¿Cómo se inventa la causalidad Nutrirojo?

  1. Usando el tautológico “exceso”, que sólo es aceptable si la causa del efecto es la cantidad. Es decir, su uso injustificado supone una falacia de petición de principio (petitio principii). La consecuencia de usar esa falacia es establecer la cantidad (de ácidos grasos) como causa.
  2. Se asignan valores a los resultados en orden: primero al término que se quiere hacer relevante, y por último al que se quiere hacer irrelevante (ver,ver).

Entonces, ¿no es obvio que se acumula lo que sobra cuando se han oxidado los ácidos grasos ingeridos?

No, no es obvio, y, de hecho, sabemos que no tiene por qué ser así. Voy a explicarlo de dos formas.

Cambiemos el orden en el que asignamos valores a los términos

Se oxida lo que queda cuando el tejido adiposo ha acumulado lo que desea.

¿Algún problema con esta causalidad? Ninguno. Es tan posible a priori como la causalidad propuesta por Nutrirojo, de lo que se deduce que la que él propone no es una obviedad. ¿Posible? Sí, es posible. A priori, igual de posible que que el comportamiento del cuerpo sea otro.

Apliquemos la misma idea a proteína y glucosa

¿Almacenamos como músculo la proteína que es consumida en exceso?

¿Almacenamos como glucógeno los carbohidratos que son consumidos en exceso?

El caso del glucógeno es muy ilustrativo. Recordemos que el glucógeno no se almacena por ser excesivo, sino que se oxida lo que no se almacena (ver):

a chronic imbalance between carbohydrate intake and oxidation cannot be the basis of weight gain because storage capacity is limited and controlled, conversion to fat is an option which only occurs under extreme conditions in humans, and oxidation is increased to match intake.

un desequilibrio crónico entre la ingesta de carbohidratos y la oxidación no puede ser la base del aumento de peso porque la capacidad de almacenamiento es limitada y controlada, la conversión a grasa es una opción que solo ocurre en condiciones extremas en los seres humanos, y la oxidación se incrementa para igualar la ingesta.

No es una obviedad que se pueda hablar de “exceso”. Con los carbohidratos, la oxidación se incrementa lo que haga falta para eliminar lo que no se va a almacenar.

Y con la grasa sabemos que puede suceder lo mismo (ver): todos los días, en todas las comidas, nuestro cuerpo quema parte o toda la grasa que no ha conseguido entrar en el tejido adiposo. No porque haga falta para cubrir nuestras necesidades energéticas, sino porque no se permite que los ácidos grasos libres se acumulen en sangre, posiblemente porque niveles elevados son tóxicos (ver). Es una posibilidad real que se que oxide lo que no se almacena, y no al contrario. No es una obviedad que la causa próxima de una acumulación sea que entra más de lo que sale.

un desequilibrio crónico entre la ingesta de carbohidratos y la oxidación no puede ser la base del aumento de peso

Para acabar, dos comentarios. El primero, que siempre que veamos “exceso”, “sobrealimentación”, “déficit”, etc. estemos alerta, porque son términos que vienen cargados con un comportamiento determinado, basado en la cantidad. Si la cantidad no es la causa real del proceso en cuestión, esos términos son falaces. Salvo que se justifique previamente su uso, siempre son falaces.

Y otro comentario es sobre los argumentos ad hoc, que son argumentos creados para salir airosos en un debate, no porque los argumentos tengan mérito en sí mismos. O al menos para aparentar salir airosos. Normalmente esos argumentos son abandonados en cuanto el debate termina, porque tienen defectos que los hacen inútiles. Nutrirojo ha pasado de defender que CICO es cierto (ver) a defender una versión de CICO que hablaba de grasa corporal, errónea por razones evidentes (ver), y de ahí a defender la idea que he comentado en esta entrada, también basada en la cantidad, pero que no es CICO, y que repite el error principal de CICO de confundir una tautología con una causalidad. Cuando uno detecta que está equivocado en sus creencias, lo que tiene que hacer es reconocerlo, no crear nuevas versiones de las creencias sin reconocer en ningún momento haber estado equivocado. La parte positiva es su disposición a debatir, algo que hay que reconocerle.

NOTA: he obviado la de novo lipogénesis porque Nutrirojo no la nombra y tenerla en cuenta no cambia ninguna conclusión.

Leer más:

Entre los dos términos de una tautología no existe una relación causa-efecto

Tautología: repetición de un pensamiento, idea o concepto expresándolo de otra forma

Ejemplo: todo lo que está de más, sobra.

No existe relación causa-efecto en los dos términos de una identidad/tautología. Es decir, si dos términos de una expresión son dos formas de decir lo mismo, no hay relación de causalidad entre ellos. Su correlación es perfecta, pero su relación no es de causación. Por ejemplo, abrazar no es causado por dar abrazos, aunque siempre que suceda lo primero suceda lo segundo. ¡Porque es otra forma de decir lo mismo! Otro ejemplo: que algo esté de más no causa que sobre.

Si no comes más de lo que gastas es imposible ganar peso corporal

Si no comes menos de lo que gastas es imposible adelgazar

Decir que se come más de lo que se gasta es exactamente lo mismo que decir que se acumula energía. Decir que se come menos de lo que se gasta es exactamente lo mismo que decir que se pierde energía.

En los dos argumentos anteriores se infiere causalidad de correlación (en este caso correlación perfecta, por tratarse de tautologías). Puesto que ambos términos del argumento son una identidad, eso se usa para transmitir la idea de obligatoriedad, y de ahí dar a entender que son requisito previo, el camino o método que hay que seguir: “imposible que una cosa suceda sin la otra, luego ésta es la clave para conseguir ese objetivo”. Y así se crea la idea de que hay relación causa-efecto. Es un clarísimo ejemplo de cómo la hipótesis CICO infiere causalidad de lo que sólo es una correlación.

imagen_3467

En general, cualquier argumento que no permita la posibilidad de que la causa de engordar esté en algo que sucede en el propio tejido adiposo, y que el gasto energético se adapte a esa acción, es con seguridad un argumento falaz (ver). Porque ésta es una posibilidad real que no se puede hacer desaparecer jugando con las palabras (ver,ver).

¿La causa de engordar tiene que estar en una ingesta excesiva o en un gasto energético reducido? No, no tiene por qué ser así. Para entenderlo, planteo la siguiente analogía:

Tenemos un depósito de agua y ese depósito de agua está dividido por la mitad por un tabique vertical. En una de las partes del depósito tenemos una entrada de agua y tenemos una salida de agua, un desagüe. Y, de alguna forma, se regula la entrada y salida de agua para que el nivel del depósito se mantenga constante. La otra parte del depósito en principio la tenemos sin agua, pero en el tabique hay una compuerta. Si abrimos esa compuerta, lo que va a suceder es que el agua va a pasar desde la parte que tiene agua a la que no tenía hasta que se igualen sus niveles, y, durante un cierto tiempo, entrará más agua de la que sale, porque se estará llenando el depósito hasta que el sistema de regulación detecte que se ha recuperado el nivel original. Se duplicará el volumen de agua original.

En esta situación que describo, en el depósito se acumula agua, es decir, entra más agua de la que sale, pero no se acumula porque entre más de la que sale. No es un cambio en el flujo entrante lo que ha causado la acumulación. No es un cambio en el flujo saliente lo que ha causado la acumulación. Si estudiamos qué determina los flujos entrantes y salientes de agua (diámetro de las cañerías, presión del agua, posibles obstrucciones, etc.) no vamos a entender por qué se acumula agua ni cómo impedir que suceda o revertir el cambio. Porque la causa es la apertura de la compuerta, algo que hace que más agua sea atrapada en el depósito, no un cambio en los flujos entrantes/salientes de agua.

¿Es IN>OUT causa próxima en esta acumulación de agua? IN>OUT no causa esta acumulación porque que se produzca no abre la compuerta.

En definitiva, con la analogía del depósito lo que vemos es que IN>OUT no necesariamente es la causa de la acumulación, aunque suceda siempre que hay acumulación. Sucede siempre ¡¡porque es otra forma de decir acumulación!!

Otra forma de ver que es erróneo deducir causalidad de una tautología es invertir el orden de los términos en la tautología:

si no pierdes peso corporal es imposible que ingieras menos de lo que gastas

¿Se deduce que si quieres tener un balance energético negativo tienes que perder peso? Eso nos dejaría en un razonamiento circular. Pero, como digo, expresemos como expresemos la tautología, cualquier intento de dar a entender relación causa-efecto a partir de una tautología/identidad es un argumento falaz. No se puede hacer.

Para terminar, planteo el siguiente argumento:

Si no excretas más gramos de los que consumes/absorbes, es imposible perder peso.

¿Qué deducimos de ese argumento? ¿Se puede deducir causalidad de esta tautología? ¿Deducimos que la única vía avalada por una ley universal para perder peso es reducir el peso de lo que consumimos y/o aumentar nuestro nivel de excreción de materia? ¿Es un exceso de ingesta/absorción de materia lo que causa acumulación de materia?

NOTA: la analogía del depósito no es del todo adecuada para el caso de la obesidad. En el caso de la obesidad, los términos “calorías entrantes” y “calorías salientes” tienen que ver con la energía acumulada en todo el cuerpo, no con la energía acumulada en el depósito, que en ese caso es el tejido adiposo. En la hipótesis CICO la Primera Ley de la Termodinámica se aplica de forma incorrecta, pues los límites espaciales en su aplicación son diferentes en diferentes términos de la ecuación de balance de energía (ver).

NOTA: en la analogía del depósito, podemos plantearnos que aumentar muchísimo el flujo de agua entrante va a causar acumulación de agua, porque posiblemente vamos a desbordar la capacidad de autorregulación del depósito. Pero eso no demuestra que en una situación de flujo normal la causa de que se acumule agua sea ésa, pues, de hecho, puede ser la apertura de la compuerta.

Del mismo modo, podemos taponar el desagüe y eso producirá acumulación de agua, al menos a corto plazo, pero eso no demuestra que en una situación de flujo normal la causa de que se acumule agua sea ésa.

NOTA: la Primera Ley de la Termodinámica habla de energía, no de peso. Es posible subir de peso sin que se acumule energía, por ejemplo si ganamos la misma energía como masa muscular que la que perdemos como grasa corporal. No suelo prestarle atención a este hecho porque creo que desvía la atención de las trampas argumentativas realmente importantes de CICO.

NOTA: a veces en argumentos análogos a los que estoy analizando en esta entrada se emplean términos como “exceso calórico” o “déficit calórico”, que tienen dos definiciones: en ese caso se usa la falacia de ambigüedad para hacer creer que un exceso de calorías y una deficiencia de calorías son las causas obvias de la ganancia y pérdida de peso, respectivamente (ver).

NOTA: “si comes menos de lo que gastas vas a perder peso, sí o sí” es otra variante de esta tautología. Nótese, además, cómo se hace parecer controlable algo que en realidad no podemos controlar: podemos “comer menos”, pero el gasto energético no está bajo nuestro control, y, por tanto, “comer menos de lo que se gasta” no es algo que podamos hacer a voluntad (ver,ver,ver). Se está diciendo algo tan inane como que para conseguir el resultado deseado hay que conseguir el resultado deseado, pero dando a entender que una forma de describir el resultado es el método a seguir. Aparte de que se deduce causalidad de tautología, la lógica dice que algo que no está bajo nuestro control no puede ser parte de un método para adelgazar.

Leer más:

Partiendo de premisas injustificadas se llega a conclusiones fraudulentas (II)

¿Cómo se introducen las premisas injustificadas en la hipótesis CICO?

La fórmula del balance energético (BE), a la que se recurre frecuentemente para explicar cómo deberíamos proceder en el caso de querer perder, ganar o mantener peso, es tan sencilla como cito a continuación:

BE= ingesta calórica (IC) – gasto calórico (GC).

La ecuación anterior está basada en la Ley de la Termodinámica

Alberto Hernández

Espero que al finalizar esta entrada todos veamos en la cita anterior la misma trampa argumentativa que veo yo.

Principio de conservación de la energía

Empezamos. Principio de conservación de la energía: la energía presente en los enlaces químicos de lo que comemos (CI), o bien acaba siendo usada por el cuerpo para generar movimiento/calor (CO), o acaba almacenada en un tejido/órgano del cuerpo (Tejido Adiposo, GLucógeno, Tejido Muscular, TUMor, etc.):

Como nota importante en este momento, suponiendo una ingesta energética determinada, hipotéticamente la energía almacenada en el tejido adiposo puede variar respondiendo a las señales fisiológicas/hormonales que le llegan, y eso, lógicamente, se traduciría en que o bien el gasto energético sería diferente o la energía almacenada en el resto de órganos/tejidos sería diferente. Nada en la ecuación del balance de energía dice que eso no pueda suceder. ¿Por qué digo que es importante resaltar esta posibilidad? Porque una de las cosas que quiero que veamos en esta entrada es cómo en la hipótesis CICO esta posibilidad se hace desaparecer “mágicamente”. Intentaré aclarar en esta entrada cómo sucede esa “magia”.

Hacemos una definición

Definimos el balance energético (BE) como calorías que entran (CI) menos calorías que salen (CO):

Y, habiendo hecho esa definición, tenemos ahora dos expresiones para BE acopladas, es decir, dependientes la una de la otra:

Las igualdades anteriores para BE sólo son correctas en conjunto. En conjunto son la ecuación de conservación de la energía. No es posible considerar de forma aislada una de las igualdades, porque la otra igualdad también contribuye a establecer los valores correctos de esa igualdad. Con rigor, nunca pueden usarse por separado.



¿Qué sucede si centramos la atención en sólo una de las dos igualdades anteriores? Resalto que eso es exactamente lo que hace la cita con la que he empezado:

BE= ingesta calórica (IC) – gasto calórico (GC).

Al considerar de forma aislada la primera igualdad, caemos en el error de interpretar que el término BE viene determinado por CI menos CO. ¿Es que la igualdad anterior no dice eso? ¡¡No, no lo dice!!, ¡porque estamos ignorando la segunda igualdad! BE no es un término “muerto” en esta primera igualdad, determinado por CI y CO: si lo pensamos un momento, la realidad es que BE podría variar de acuerdo con los cambios en la segunda igualdad y CO adaptarse a ese cambio. Al ignorar la segunda igualdad e interpretar BE=CI-CO como la fórmula para calcular BE, hemos llegado a la errónea conclusión de que CI y CO son los términos importantes para BE, los términos que lo “determinan” y, por tanto, los únicos términos en los que tenemos que fijarnos. Al aislar la primera igualdad, se ha creado una falsa causalidad. ¡Y lo grave es que no nos damos cuenta de que cometemos un error!

El balance calorías ingeridas – calorías gastadas determina el peso. Óscar Picazo

Resumiendo: interpretamos erróneamente que BE viene determinado por CI y CO. Asumiendo que la ingesta es controlable, eso señala al gasto energético (CO) como el parámetro responsable de establecer un valor para el balance energético (BE).

Aunque ya sepamos que estamos cometiendo un error, vamos a seguir con el planteamiento para ver a qué conclusiones nos lleva esta forma errónea de proceder. Con un BE que ha sido determinado (fraudulentamente) por CI y CO, ahora sí nos vamos a la segunda igualdad.



Dado un BE ya establecido por la igualdad 1), ahora se hace otra trampa argumentativa en el planteamiento, que es dar por supuesto que sólo la energía almacenada en el tejido adiposo (TA) puede variar. No tiene ninguna justificación y es una trampa (como se evidencia si hacemos lo mismo con cualquier otro término de la segunda igualdad):

Y, a la vista de esta (falsa) segunda igualdad, se deduce que el balance energético (BE) establecido por CI y CO va a obligar al tejido adiposo a almacenar o liberar energía. Como ya anticipé que iba a suceder, al usar las 2 igualdades de forma aislada y secuencial (i.e. una tras la otra), en lugar de usarlas siempre en conjunto, se ha impuesto una premisa injustificada: se ha eliminado la posibilidad de que el término TA varíe por sí mismo y el resto de términos de la igualdad se adapten a ese cambio. La secuencia de errores que hemos cometido ha convertido el tejido adiposo en pasivo: éste hace lo que le impone la diferencia entre las calorías que entran y las calorías que salen. No porque sea lo que la fisiología dice que sucede, ni porque sea lo que se deduce de las leyes de la termodinámica, sino como resultado de los errores de razonamiento que hemos ido cometiendo. Nótese que sin trampas y errores argumentativos no se puede llegar hasta esas conclusiones.

Si miramos de nuevo la cita con la que he empezado, ¿qué vemos?

La fórmula del balance energético (BE), a la que se recurre frecuentemente para explicar cómo deberíamos proceder en el caso de querer perder, ganar o mantener peso, es tan sencilla como cito a continuación:

BE= ingesta calórica (IC) – gasto calórico (GC).

La ecuación anterior está basada en la Ley de la Termodinámica

Alberto Hernández

SI CI y CO determinan BE, sólo se está considerando una de las dos igualdades: la primera. Y, a consecuencia de ese error, el tejido adiposo ha desaparecido como tejido “vivo”, capaz de variar por sí mismo y cuyos cambios afectarán a otros términos. El tejido adiposo no está, porque la segunda igualdad no está. CI y CO determinan BE, y punto. ¿Qué términos importan en el establecimiento de BE? Si sólo usas una de las dos igualdades, sólo importan los términos presentes en la igualdad que usas. Todo el enfoque del tratamiento de la obesidad a partir de este momento se centra en CI y CO. Y se deduce que si algo falla, es porque CI y CO son más complejos de lo que pensábamos. Pero ése no es el error de base.

Es muy fácil entender lo que estoy contando, sin más que empezar por la segunda igualdad, en lugar de por la primera, que es lo que hace CICO. Si en la segunda igualdad suponemos que TA varía por sí mismo, eso nos llevaría a la conclusión de que TA determina los cambios en BE:

Y al usar luego la segunda igualdad, concluiríamos que CO es irrelevante. ¿Se puede aplicar de forma aislada la igualdad anterior para calcular BE? No es una pregunta retórica. ¿Qué respondemos?

Esto mismo que estoy contando es lo que se hace en los argumentos que defienden la hipótesis CICO como la forma en que nuestro cuerpo se comporta: al argumentar se usa la primera igualdad dándole un valor al gasto energético y, por ello, al balance energético, y a continuación se recurre a la segunda igualdad, deduciendo que el tejido adiposo se ve obligado a adaptarse a un balance energético que se ha establecido (desde el lenguaje) sin tener en cuenta al tejido adiposo. Lo vemos claramente en dos citas de Stephan Guyenet, PhD:

Any energy that’s left over after the body has used what it needs is stored as body fat. Stephan Guyenet, PhD

Cualquier energía que queda después de que el cuerpo ha utilizado lo que necesita es almacenada como grasa corporal

When calorie expenditure decreases and calorie intake increases, the energy balance equation leaves only one possible outcome: fat gain. We gained fat as we ate more calories than we needed to remain lean, given our physical activity level. In other words, we overate. Stephan Guyenet, PhD

Cuando disminuye el gasto calórico y aumenta la ingesta calórica, la ecuación del balance energético deja solamente un resultado posible: ganancia de grasa. Hemos ganado grasa porque hemos consumido más calorías de las necesitábamos para permanecer delgados, dado nuestro nivel de actividad física. En otras palabras, hemos comido de más.

Resalto nuevamente cómo en el comportamiento que describen las citas anteriores no es posible que el tejido adiposo cambie por sí mismo y eso afecte al balance energético (definido como CI-CO). Como hemos visto, esto sí es posible en la ecuación correcta, la ecuación de la conservación de la energía, pero no es posible en la hipótesis CICO.

Conclusión

Con los errores en los razonamientos que he comentado, se llega a la conclusión de que el balance energético es establecido por las calorías ingeridas (CI) menos el gasto energético (CO). Dado un balance energético establecido sin tenerle en cuenta, el tejido adiposo hace aquello a lo que se ve obligado por la (falsa) ecuación de conservación de la energía.

En  definitiva, con esta larga explicación lo que pretendo que veamos es que en la hipótesis CICO el tejido adiposo es erróneamente convertido en pasivo: de ser un tejido vivo pasa a ser un término muerto, incapaz de variar por sí mismo. ¿Cómo se produce ese fraudulento cambio? Ese cambio, que es parte fundamental de la hipótesis CICO, es lo que intento explicar con esta entrada, aunque que veamos que esto sucede ya es un avance.

NOTA: si se contemplan las 2 igualdades de las que he hablado por separado, tener en cuenta multitud de factores que afectan a las igualdades no arregla el error que se está cometiendo en el planteamiento. 

NOTA: BE=CI-CO es al mismo tiempo correcto como definición arbitraria pero erróneo —por las razones que he explicado en esta entrada— como fórmula que permite calcular BE. Como hemos visto, si se usa esa definición como fórmula aislada, el principio de conservación de la energía se está ignorando.

Leer más: