Lecciones caloréxicas (V): Ismael Galancho

Tenemos una nueva lección caloréxica:

Sí, la termodinámica se cumple y por tanto el impacto energético de los alimentos en el balance calórico es clave. Así que sí, las calorías cuentan, pese a no existir como tal puesto que tan solo es un método de cuantificación energética de los alimentos, pero sí, cuentan y mucho. El problema es que se confunde esto conque diferentes alimentos o macronutrientes tengan efectos metabólicos y termogénicos dispares, que lo tienen obviamente. Por tanto podemos decir que las calorías cuentan, por supuesto que cuentan, pero no lo son todo a la hora de determinar qué efecto va a tener en el cómputo global de un proceso nutricional con un objetivo concreto. Y si hablamos de macros en lugar de alimentos (que no es lo ideal) pues pasa igual: Un exceso de grasa será inevitablemente y fácilmente acumulado como grasa, pero dependerá del total calórico para que esto ocurra (estar en superávit). Por poner un ejemplo, una dieta cetogénica (alta en grasas) no te hará engordar si no estás en superávit. Un excedente de carbohidratos en la dieta será moderadamente más difícil que se acumulen como grasa, puesto que dependerá de cómo estén nuestras reservas (por tanto dependen directamente de nuestra actividad física) y además contienen la mitad de calorías que las grasas por lo que se necesitarán más para acumularse como grasa (lipogénesis). Pero por muchos hidratos que comas, si tus reservas tienen rotación (ejercicio) y no se está en superávit calórico no engordarás. Por último, un exceso de proteína será más dificil que se acumule como grasa por su baja densidad calórica, efecto saciante, termogénesis elevada y dificultad para lipogénesis de novo. Así que dejemos de creer en magias metabólicas, dejemos de temer a las grasas o de temer a los carbohidratos. (fuente)

Voy a ir analizando el texto por partes. Escribo en rojo los fragmentos de la lección caloréxica y en negro mis comentarios.

dejemos de creer en magias metabólicas

Empiezo por la parte final. Éste que estamos viendo es el discurso clásico de la pseudociencia del balance energético: sus defensores presumen de estar defendiendo la termodinámica (“la termodinámica se cumple”) y, de forma arrogante, a las explicaciones que se salen de su pseudociencia las llaman “magia metabólica”. Los defensores de la idea de que nuestro cuerpo funciona ¡¡según una resta!! presumen de ser los que defienden “la ciencia”. Lógicamente, son incapaces de explicar cuál es el mecanismo fisiológico que usa la resta mágica para empujar los triglicéridos dentro de los adipocitos. ¡Su mecanismo es la magia!

Sí, la termodinámica se cumple y por tanto el impacto energético de los alimentos en el balance calórico es clave. Así que sí, las calorías cuentan […], cuentan y mucho.

En cuanto a lo de que “la termodinámica se cumple”, aclaro que la hipótesis CICO no viola la primera ley de la termodinámica, igual que no la viola la hipótesis carbohidratos-insulina e igual que no la viola el comportamiento real del cuerpo, que no tiene por qué ser parecido a ninguna de las dos hipótesis anteriores. La idea de que la hipótesis CICO es lo mismo que la primera ley de la termodinámica o que viene avalada por ella es sencillamente un engaño, y es la razón por la que se puede afirmar con rotundidad que CICO es pseudociencia (ver,ver).

De que “la termodinámica se cumple” Galancho supuestamente deduce que existe un “impacto energético de los alimentos en el balance calórico” que es “clave”. ¿Clave para qué? ¿Para adelgazar y mantener lo perdido a largo plazo? ¿Para que nuestros hijos no engorden nunca? Clave no significa nada por sí mismo, sin identificar en qué son clave. Pero si dijera en qué son clave entonces tendría que aportar pruebas científicas de que hablar de calorías tiene alguna utilidad práctica. Y eso, aparte de ser inconveniente para cualquier caloréxico, dejaría bien claro que no es la termodinámica la que avala esa hipotética utilidad.

Por otro lado, habla de impacto en el “balance calórico”. Aquí entra en juego la ambigüedad en la que se mueve siempre la hipótesis CICO. ¿Qué es el “balance calórico”? ¿CI-CO, es decir, la resta de dos de los elementos de la ecuación del balance de energía? ¿O es la ecuación verdadera del balance de energía, considerando los tres términos, y no sólo dos? Parte del engaño que es la hipótesis CICO es sustituir la ecuación por una definición, que posteriormente es interpretada como fórmula, anulando de esa forma las dependencias fisiológicas del término “cambio en la energía acumulada en el cuerpo” (ver). Lógicamente no vamos a caer nosotros en esa trampa: vamos a suponer que Galancho está hablando de la ecuación correcta, con tres términos:

CI=CO+ΔE

donde —y esto es importante— los tres teŕminos tienen dependencias fisiológicas/hormonales, si bien el término CI podemos suponerlo esencialmente controlable a voluntad. Repito: a priori los tres términos están “vivos” y pueden variar por sí mismos (y lógicamente los otros términos se adaptarían a esos cambios).

En la obesidad lo que nos importa es una parte de ΔE que está relacionada con los triglicéridos almacenados en el tejido adiposo. Viendo la ecuación anterior, ¿por qué hemos de pensar que las variaciones en CI han de traducirse necesariamente en variaciones en esa parte de ΔE que es la que nos importa? ¿No puede, por ejemplo, cambiar CO para equilibrar los cambios en CI, de tal forma que ni siquiera ΔE cambie cuando cambia CI? ¿No puede una parte de ΔE reducirse al tiempo que la energía acumulada en el tejido adiposo aumenta, sin que ese cambio tenga nada que ver con lo que hace CI? La termodinámica no nos va a decir cómo se comporta un tejido de un ser vivo ante un cambio en la cantidad de comida que ingiere ese animal. Pretender lo contrario es estúpido.

el impacto energético de los alimentos en el balance calórico es clave.

Eso no se deduce del hecho de que “la termodinámica se cumple”, por lo que estamos ante un mal razonamiento, o falacia non sequitur, si queremos verlo así. Ninguna sorpresa: no se puede defender pseudociencia con planteamientos rigurosos.

Así que sí, las calorías cuentan […], cuentan y mucho.

Cuentan o importan, lo mismo da que da lo mismo: es el típico refugio de los caloréxicos: se agarran al lenguaje ambiguo para defender su charlatanería. Estos verbos no significan nada y nunca se da una definición rigurosa y explícita que permita falsar la afirmación (ver). En ciencia este tipo de argumentos son inaceptables, pues no son falsables, pero CICO, obviamente, no es ciencia.

Repasemos el argumento:

(1) La termodinámica se cumple —> (2) Las calorías de los alimentos son clave —> (3) Las calorías cuentan.

Lo segundo no se deduce de lo primero, aparte de que “clave” no significa nada sin contexto. Y el tercer elemento tampoco significa nada. De las leyes de la termodinámica no se deduce que hablar de calorías en el tema de la obesidad sea importante para nada. Quien diga lo contrario o no sabe de lo que habla, o miente. Como el principio de conservación de la materia se cumple, eso demuestra que el peso de la comida es clave y que los gramos cuentan. ¡¡Ole!! ¡¡Oooooooooooole!! Claro que sí, campeones. (ver)

El problema es que se confunde esto con que diferentes alimentos o macronutrientes tengan efectos metabólicos y termogénicos dispares, que lo tienen obviamente. Por tanto podemos decir que las calorías cuentan, por supuesto que cuentan, pero no lo son todo a la hora de determinar qué efecto va a tener [un alimento] en el cómputo global de un proceso nutricional con un objetivo concreto.

Vemos la insistencia en que “las calorías cuentan”, un verbo que no significa nada pero que en el texto ya se da como demostrado que es así: “por tanto”, dice Galancho. La demostración, como hemos visto, no ha existido.

Por otro lado, vemos la típica maniobra de crear un hombre de paja con la crítica a esta pseudociencia: el problema, nos dice este señor, es que la gente se confunde y cree que los efectos metabólicos y termogénicos de los alimentos sólo dependen de las calorías. No es cierto que ése sea el problema: el problema de CICO es, en resumidas cuentas, la estúpida creencia de que en la ecuación CI=CO+ΔE el tercer término es pasivo y viene determinado por los otros dos (ver,ver). A eso es a lo que deberían contestar los caloréxicos, en lugar de inventar falsos problemas en su ideología. No somos los críticos los que tenemos un problema de comprensión. A ver si contestan a los argumentos de verdad, para variar.

Y si hablamos de macros en lugar de alimentos (que no es lo ideal) pues pasa igual: Un exceso de grasa será inevitablemente y fácilmente acumulado como grasa, pero dependerá del total calórico para que esto ocurra (estar en superávit).

Esto ya es la fiesta total. Hablar de “exceso” ya es dar por buena la pseudociencia del balance energético. Si dice “un exceso de grasa”, ya ha introducido como premisa las conclusiones a las que va a llegar: están en el término “exceso”. Exceso significa que la causa es la cantidad. Y si eso no es cierto, la palabra exceso es inapropiada. Antes de usar ese término habría que demostrar que su uso es correcto, es decir, que la ideología que se está defendiendo es correcta. ¿Cómo se evita esta falacia? Haciendo explícito que sólo es una premisa: “si fuera correcto hablar de exceso de grasa” y a ver quién es el guapo que llega a una conclusión falaz empezando así el planteamiento. No me extiendo más con esto. Remito a un par de entradas del blog:

Por otro lado, la afirmación es muy interesante. Y lo que quiero que veamos es lo siguiente: en el texto que estoy analizando no hay pensamiento, es sólo repetición acrítica de los dogmas clásicos de la calorexia. Nada de lo que estoy explicando va a ser rebatido nunca por ningún caloréxico, por la sencilla razón de que nunca han cuestionado la validez de lo que están diciendo. Y algunos seguirán sin cuestionarla, seguro. Lo dicen, lo afirman con contundencia para que parezca que saben de qué hablan, pero no saben de lo que hablan.

Bueno, al grano. ¿Qué es “exceso de grasa”? Si es “exceso” se tiene que acumular en el tejido adiposo, pues de otro modo no se podría hablar de “exceso”. Si lo quemas no ha sido excesivo, ¿no? De eso se trata en parte, de que confunden una tautología con una explicación (ver,ver). Y si no es necesario que se acumule un “exceso”, ¿cómo se define “exceso de grasa”? Vale. Seguimos. Primero dice que “inevitablemente” será acumulado como grasa corporal (por supuesto, pues ése es el tautológico significado de “exceso”: que se acumula). Inevitablemente, dice. Pero a continuación matiza el “inevitablemente” y dice: “pero dependerá del total calórico para que esto ocurra (estar en superávit)”. O es inevitablemente, o no es inevitablemente. ¿Se acumula o no se acumula un exceso de grasa en déficit calórico? Esto es como la pregunta de qué puede más si el misil que lo destruye todo o la fortaleza indestructible. ¿Qué puede más, el “exceso” de grasa o el “déficit” de calorías? ¿Cómo es posible que no se dé cuenta de que algo falla en lo que está diciendo?

Como ya sabemos el supuesto exceso/déficit calórico (términos siempre falaces) no tiene que ver con la entrada y salida de energía en un tejido concreto del cuerpo (ver). Pero, como decía, el origen de todo es que tras estos planteamientos hay cero pensamiento: son simple repetición de los dogmas comunes de la tribu.

Por poner un ejemplo, una dieta cetogénica (alta en grasas) no te hará engordar si no estás en superávit.

Si es que esto es una fiesta continua: atentos a la interpretación que hace Galancho de “exceso de grasa”: que la dieta sea alta en grasa. ¡Qué cachondeo! ¡Qué falta de rigor! Y ya que estamos, resalto que se parece a la falacia de ambigüedad que se emplea con superávit o déficit calórico (ver): por ejemplo, superávit calórico puede ser tanto “comer más de lo que se gasta” como “comer mucho”, dos significados que se usan de forma alterna sin advertir de ello al interlocutor, creando una falacia de ambigüedad.

Un excedente de carbohidratos en la dieta será moderadamente más difícil que se acumulen como grasa, puesto que dependerá de cómo estén nuestras reservas (por tanto dependen directamente de nuestra actividad física) y además contienen la mitad de calorías que las grasas por lo que se necesitarán más para acumularse como grasa (lipogénesis).

“contienen la mitad de calorías que las grasas por lo que se necesitarán más para acumularse como grasa”. Es curioso el cambio de unidades. Todo el rato hablando de calorías y ahora le interesa hablar de gramos para decirnos que se necesitan más para acumularse como grasa. Pero bueno, el principal problema de este fragmento no es esa extraña maniobra, el problema es nuevamente la falta de rigor propia de esta pseudociencia. En general los carbohidratos no se acumulan por cantidad: si la cantidad es elevada se aumenta su oxidación y no se acumulan (ver). Y la idea de que el “exceso” se va a traducir en acumulación de grasa corporal es simple charlatanería. Empezando por el tautológico e injustificado uso del término “exceso” y siguiendo por la desconexión total con la fisiología: venga, supongamos que hay muchos carbohidratos y que se acaban oxidando, y ahora supongamos, porque sí, que eso va a suponer que se almacenen triglicéridos en el tejido adiposo. ¿No eran excesivos los carbohidratos? Pues tendrá que haber acumulación, ¿no? De acuerdo, ¿cuál es el mecanismo fisiológico que detecta el exceso de carbohidratos y cómo se traslada la orden a los adipocitos de que tienen que acumular grasa corporal en la medida concreta de ese “exceso”? ¿Participa la insulina en esa orden? (ver) Por supuesto nadie va a contestar a esto, por la sencilla razón de que los caloréxicos cometen la burrada de interpretar una relación causal a partir de una tautología, y al hacer eso lógicamente esa hipótesis carece de un mecanismo fisiológico que la implemente. Y no tener un mecanismo fisiológico plausible es una de las características que sirven para identificar a las pseudociencias (ver). Si la calorexia existe desde hace 120 años, es sospechoso que sus defensores todavía no hayan encontrado un mecanismo fisológico que implemente su marcianada, ¿verdad? Sólo ellos no ven el problema porque tienen mucha fe en su resta mágica.

No me enrollo más en esto: solo añado que convertirse en agua no es la única forma en que una mano puede llenar una bañera (ver). Los defensores de CICO nos quieren hacer creer que sí, precisamente porque la principal trampa en la que se basa su ideología es hacer desaparecer la fisiología del tejido adiposo del problema de la obesidad. En pocas palabras, eso es lo que está implícito en “exceso”:

Pero por muchos hidratos que comas, si tus reservas tienen rotación (ejercicio) y no se está en superávit calórico no engordarás.

Por muchos hidratos que comas… si no estás en superávit no engordarás.

Creo que esta frase puede ser el perfecto resumen de lo que es la charlatanería caloréxica: se parte de una premisa falaz que es suponer un “superávit calórico” (término siempre falaz) que implícitamente se asume que no viene determinado por otra cosa más que por las calorías, y se llega, obviamente, a la conclusión de que lo que marca nuestro peso corporal es el “balance energético”. El planteamiento es una clara falacia de petición de principio. Remito a un par de entradas donde está explicada esta falacia:

Y eso es todo. ¿Magia metabólica? Sí, la de los caloréxicos y su resta mágica. Dime de qué presumes…

Leer más:

 

Lecciones caloréxicas (IV): Sergio Espinar

La magia del “balance energético”

Como todos sabemos, la ecuación del balance de energía aplicada al cuerpo humano se puede expresar con sólo 3 términos: calorías que entran (CI), calorías que salen (CO) y cambio en la energía acumulada (ΔE):

CI=CO+ΔE

La hipótesis CICO, o pseudociencia del balance energético, hace desaparecer mágicamente uno de los términos de la ecuación. Atentos a cómo sucede:

El balance energético siempre se refiere a la cantidad de calorías que consumimos menos la cantidad de calorías que quemamos. S. Espinar

Lo vemos, ¿no? Balance energético es una definición que sólo considera dos términos de la ecuación del balance de energía: las calorías que entran (CI) y calorías que salen (CO). ¿Dónde está el tercer término, el ΔE? ¡¡Ya no está!!

Para quemar grasa corporal hay que consumir menos calorías de las que quemamos y si ganamos grasa corporal se debe a que estamos consumiendo más calorías de las que gastamos. S. Espinar

Fijémonos en lo que dice Espinar: engordamos por culpa de CI y CO, y para adelgazar hay que prestar atención a CI y CO. Ya nos ha hecho Espinar el truco de magia: nos está haciendo creer lo único que importa son los dos términos con los que de forma injustificada se ha quedado.

La problemática trucha del balance energético

Como parte del engaño, Espinar hace un falso análisis de los problemas de la hipótesis CICO: nos dice que el problema es la gente interpreta mal esa hipótesis, creyendo que CI y CO son variables independientes, cuando en realidad no lo son:

El problema que nos encontramos con este término o con esta ecuación es que pensamos que es un fórmula estática, es decir que la cantidad de calorías que consumimos va por un lado, y la cantidad de calorías que quemamos va por otro, cuando realmente es una fórmula dinámica. Sergio Espinar

No nos dejemos engañar por Espinar: sólo habla de dos de los tres términos. ¿Dónde está el término “cambio en la energía acumulada” en la definición de balance energético? ¿Por qué en la hipótesis CICO la regulación hormonal/fisiológica de este tercer término es ignorada, y únicamente se consideran las posibles dependencias hormonales/fisiológicas de CI y CO?

Repito la pregunta, porque es clave:

¿Qué parte de la Primera Ley de la Termodinámica dice que las únicas dependencias fisiológicas relevantes son las de CI y CO, no así las de ΔE?

Ninguna parte de esa ley lo dice, ¿verdad?

Ningún defensor de esta pseudociencia va a dar respuesta a la pregunta que estoy haciendo. Porque responder equivale a reconocer que su ideología va más allá de lo que las leyes de la física establecen (ver). Y reconocer que defiendes charlatanería es una verdad inconveniente.

No es que algunos no entendamos la estúpida charlatanería del “balance energético”, es que entendemos cómo se crea el engaño en esta pseudociencia. Por ejemplo, como estamos viendo, haciendo que mágicamente sólo 2 de los 3 términos de la ecuación del balance de energía sean relevantes y convirtiendo el tercero en pasivo.

NOTA: Aitor Sánchez también sabe mogollón de termodinámica. Pero mogollón mogollón…

Leer más:

Lecciones caloréxicas (III): Mike Aesthetic

La insulina no reduce la pérdida de grasa si estás en un déficit. Mike Aesthetic

Y este planteamiento Mike Aesthetic lo acompaña con el insulto: si no lo entiendes, eres un burro.

mike

El razonamiento es estúpido por dos razones:

Primera. Se está confundiendo “déficit calórico” de un tejido concreto con el “déficit calórico” de todo el cuerpo. En déficit calórico del cuerpo puede aumentar la grasa acumulada en el tejido adiposo. No es una confusión inocente: es parte importante en el engaño del argumento.

Segunda. Se está usando un razonamiento circular (o falacia de petición de principio): se establece como premisa un resultado (“déficit calórico” no es una entrada, es un resultado) y se asume de forma implícita que ese resultado no ha sido producido por la insulina, sino por las calorías: “estás en un déficit”. Ése es el punto de partida. Por supuesto, con ese comportamiento del cuerpo implícito en el punto de partida, obligatoriamente vamos a llegar a la conclusión de que la insulina no es relevante. Es una falacia de petición de principio, que, como digo, es un tipo de razonamiento circular.

¿Cómo es posible que planteamientos claramente estúpidos como éste tengan tanto predicamento en el “mundo gimnasio”? Y es que no es la primera vez que comento esta misma estupidez en el blog. Que yo recuerde, la hemos visto también en Vázquez, Reyes y Norton.

La arrogancia es un argumento sólo válido ante otros gym-bros.

Leer más:

 

Hilazo de Javier

Si ingieres más calorías de las que quemas, ganas peso, y si es al contrario, pierdes peso.

  1. Falacia de petición de principio: en las premisas se da por supuesto que el gasto energético se establece sin tener en cuenta el comportamiento del tejido adiposo.
  2. ¿También es aplicable cuando la causa del crecimiento de peso es un tumor? ¿Es por tanto un exceso calórico la causa de que un tumor crezca? ¿Tienen crecimientos que fisiológicamente no guardan relación entre sí una misma causa próxima?

La respuesta de Javier es fantástica. Posiblemente mucha gente no entenderá lo que está diciendo, porque tendemos a tratar de encajar lo que dice el oponente en nuestras estructuras mentales actuales. Y con tal de seguir siendo parte de la tribu, cualquier argumento, por malo que sea, nos parece suficiente.

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Lecciones caloréxicas (II). Marcos Vázquez

CICO se cumple siempre, por definición. Ley uno de la termodinámica. […] Termodinámica… se cumple, se cumple pero que se cumple, vamos, de eso no hay ninguna discusión. M. Vázquez (Fitness Revolucionario)

Vázquez nos lo explica. Y si lo afirma Vázquez, tiene que ser correcto. Además, lo dice con tanta contundencia que es imposible no creerle. Si no estamos de acuerdo con lo que dice Vázquez, seguramente es porque no estamos prestando suficiente atención a sus enseñanzas, como bien resaltan sus seguidores (ejemplo,ejemplo,ejemplo).

¿Es así? ¿Es CICO lo mismo que la Primera Ley de la Termodinámica?

¿Es la idea de que la causa próxima de la obesidad es consumir demasiada comida (ver) algo que se deduce con argumentos rigurosos de la Primera Ley de la Termodinámica? ¿Es así para cualquier acumulación de energía o sólo es así para la obesidad? 🙂

¿Es la idea de que nuestro peso corporal viene determinado por el balance entre calorías consumidas y calorías gastadas (ver) algo que se deduce con argumentos rigurosos de la Primera Ley de la Termodinámica? ¿Que las calorías gastadas sean determinadas por el balance entre ingesta y acumulación de energía viola esa ley? (ver)

Como estamos viendo en las afirmaciones de Vázquez, la primera línea de defensa de la charlatanería caloréxica es pretender que CICO y Primera Ley de la Termodinámica son lo mismo. No es cierto: CICO es pseudociencia, mientras que la Primera Ley de la Termodinámica es una ley de la física que nadie discute. Que no te engañe Vázquez.

 

Leer más:

Podcast con @AntiguoAthlon (III)

Según la hipótesis CICO, la obesidad es una condición de origen multifactorial, en la que esos factores en última instancia crean un desbalance entre calorías ingeridas y calorías gastadas, lo que obliga a nuestro cuerpo a obedecer a una resta para no violar las leyes de la física.

Causa última: los factores que nos hacen comer mucho o llevar una vida sedentaria.

Causa próxima: comer más de la cuenta (ingesta energética que supera al gasto energético).

¿Es consumir más calorías de las que gastamos la causa próxima de cualquier acumulación de energía en el cuerpo o sólo lo es de la obesidad?

¿Así lo imponen inviolables leyes de la física?

¿Por qué los defensores de esta pseudociencia no responden a estas preguntas?

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