Teresa…

Hace año y medio publiqué la entrevista que le hice mi cuñada, que acababa de perder el peso que le sobraba. También publiqué sus fotos “antes-después” (ver).

La evolución de Teresa desde aquel entonces no ha sido buena: ha recuperado gran parte de lo que perdió. ¿Cuánto ha recuperado? No lo sé, pero vuelve a tener exceso de peso. Y no le puedo pedir detalles ni sus opiniones porque ningún momento va a ser bueno para ahondar en su herida resaltando lo que ya sabe y no le gusta. A nadie le gusta tener exceso de peso. Y, además, no me extrañaría que se culpe de su mal resultado. Pero, como digo, sólo es una intuición pues no puedo preguntar.

Por lo que yo sé, volvió a “comer de todo”.

¿Fallo del método? ¿Fallo de ella? No lo sé.

Todos somos diferentes y tenemos diferentes prioridades en la vida. Para mí lo prioritario en el tema de mi peso es:

  1. No recuperarlo.
  2. En caso de recuperarlo tener claro que he hecho todo lo que estaba en mi mano para mantenerme delgado.

Para mí sería inconcebible haber conseguido adelgazar y abandonar la dieta recuperándolo todo o casi todo, entre otras cosas porque no sabría identificar la causa del fracaso y a buen seguro me culparía. Si haces todo lo que está en tu mano, digo yo que algo se reducirá la tendencia a culparse del fracaso. Y eso no es poco.

Pero no todo el mundo tiene estas mismas prioridades. Hay quien prioriza la cervecita con los amigos, su bocadillo para almorzar o no destacar como el raro que no come ciertas cosas. En ciertos entornos creo que es más fácil presumir ante los amigos o familiares de no cuidarnos que decir “no puedo comer de eso”. O también puede que busquemos en la mala comida un alivio a problemas laborales o personales.

No lo juzgo. Sencillamente yo veo las cosas de otra forma y tengo otros objetivos.

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