Morphing nutricional (V)

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El mito de la adhesión a la dieta

Tanto para la pérdida de peso como para obtener cualquier otro beneficio atribuible a la alimentación, una de las más importantes claves es la adherencia al plan de alimentación. Julio Basulto

Y la dieta cetogénica, además de ser muy restrictiva, se aleja de un patrón de dieta sana, como indicó en octubre de 2018 el doctor Donald Hensrud. Julio Basulto

¿Por qué la dieta cetogénica se aleja de un patrón de dieta sana? Porque no sigue las directrices de lo que es una “dieta sana” según la definen los “expertos”: fruta, vegetales y cereales.

Instead, Dr. Hensrud recommends focusing on a healthier lifestyle with exercise; portion control; and a diet with more fruits, vegetables and whole grains. You might not lose weight quite as quickly, but it will be healthier for your body long term.

¿Pruebas científicas aportadas de que una dieta con más frutas y con harina es más saludable que una dieta cetogénica? Ninguna: sólo es un “experto” usando como argumento que lo dice otro “experto” en un recorte de prensa. Y, por cierto, el médico citado es un defensor de las dietas basadas en plantas (ver). Es decir, Basulto enlaza a otra opinión como si dos opiniones sin fundamento fueran más que una sola.

Y tampoco quiero dejar pasar la falacia de definir como “dieta sana” lo que te venga en gana, y luego cualquier dieta que se sale de tu definición ya no tiene el patrón de “dieta sana” (ver). Es patético que éste sea el nivel intelectual en el que se mueven los “expertos” en nutrición.

Pero no quiero desviarme de lo que quería contar en esta entrada: el mito de que la clave para perder peso es la adhesión a la dieta. Con ese dogma como base, los nutricionistas montan su pseudocientífico discurso, por no decir directamente charlatanería: si la adhesión es la clave, la dieta tiene que contener los productos que la gente quiere comer. Las dietas restrictivas, según su razonamiento, son peor opción que comer lo que se quiera pero moderando las cantidades porque la gente no va a mantener una dieta restrictiva a largo plazo. Ésa es la película que se montan los nutricionistas, salvo alguna excepción.

¿Suena razonable? No me extraña: es lo que a la población se nos ha hecho creer durante décadas.

Why do obese patients not lose more weight when treated with low-calorie diets? A mechanistic perspective

Es el artículo citado por Basulto como prueba de que la adhesión a la dieta es “una de las más importantes claves” para perder peso.

Dos fragmentos de ese artículo:

The small maximal weight loss observed with LCD treatments thus is likely not due to gastrointestinal adaptations but may be attributed, by deduction, to difficulties with patient adherence or, to a lesser degree, to metabolic adaptations induced by negative energy balance that are not captured by the current models.

La pequeña pérdida de peso máxima observada con los tratamientos con LCD probablemente no se deba a adaptaciones gastrointestinales, sino que puede atribuirse, por deducción, a dificultades con la adhesión del paciente o, en menor grado, a adaptaciones metabólicas inducidas por un balance energético negativo que no son capturadas por los modelos actuales.

We examined 2 mechanisms, improved FEA and energetic adaptation to under-feeding. A third potential mechanism, low adherence to the prescribed energy deficit, was the default selection that was based on deductive logic after analysis of the first 2 mechanisms.

Examinamos 2 mecanismos, FEA mejorada y adaptación energética a la subalimentación. Un tercer mecanismo potencial, la baja adhesión al déficit de energía prescrito, fue la selección por defecto que se basó en la lógica deductiva después del análisis de los 2 primeros mecanismos.

Como vemos, en este artículo no se ha demostrado que manteniendo una dieta hipocalórica a largo plazo se pierda la grasa corporal que sobra y se mantenga el nuevo peso también a largo plazo. Lo que estos señores dicen es que no saben por qué la gente consigue perder tan poco peso a largo plazo. Y, como la razón no la encuentran con su “modelo” actual, deducen por descarte de posibilidades que probablemente lo que sucede es que la gente no sigue el consejo. Pero no han demostrado que su deducción sea correcta, ni siquiera han intentado demostrarla con un experimento a largo plazo: sólo es lo único que se les ocurre que puede estar pasando tras descartar otras opciones. Pero, como ellos mismos reconocen, hay otra opción: que el modelo que emplean para analizar el problema no sea capaz de explicar lo que está sucediendo. Es decir, que falle el “experto”.

Ésta es la gran prueba que aporta Basulto. Es, como todo lo que dice Basulto, una prueba basura. Y decir esto con Basulto no es exagerar.

¿Dónde están las pruebas científicas de que manteniendo una dieta hipocalórica a largo plazo se puede mantener un peso saludable? ¿Que matando a alguien de hambre durante años, como si estuviera en un campo de concentración (ver,ver), lo vas a dejar en los huesos y va a perder la salud? No me cabe ninguna duda, pero ni ése es el método del que estamos hablando, por extremo, ni son esos los resultados que buscamos, ni en salud ni en peso, ¿verdad? Los casos extremos cambian la situación de interés por otra que no es la de interés: falacia de falsa analogía, falacia de causa única, falacia del continuum, etc. En la realidad hay efectos techo y efectos suelo.

¿No es importante la adhesión a la dieta?

Ésa es una pregunta equivocada. La pregunta correcta es:

¿Es tan importante la adhesión a la dieta que la composición de la dieta puede ser sacrificada, orientándola a maximizar la adhesión a largo plazo?

Ésa es la pregunta, porque eso es lo que Basulto, como tantos otros nutricionistas, está diciendo. ¿Es irrelevante la composición de la dieta para adelgazar? ¿Basta con reducir la ingesta y hacer más ejercicio, al margen de lo que se coma? Porque eso es lo que significa sacrificar la composición para, supuestamente, ganar en adhesión. Éste es un consejo que lleva fracasando un siglo, el mismo tiempo que los “expertos” nos llevan culpando a la población obesa de que el método, su método, no nos funcione (ver).

¿Que la gente no suele mantener la dieta mucho tiempo? Puede ser. Lo que no se puede aceptar sin más es el dogma de que ésa es la causa de que las dietas no funcionen. La falta de adhesión puede ser una consecuencia esperable del fracaso de éstas: si una dieta no funciona lo lógico es que la adhesión a la misma decaiga, porque la falta de resultados desanima a cualquiera. La creencia de que cualquier dieta funciona si te hace comer menos y de que, por lo tanto, la mejor dieta es aquella que eres capaz de mantener a largo plazo es sólo ideología, no un hecho científico. Da igual que los “expertos” lo hayan repetido un millón de veces: carece de fundamento.

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“Lo que está claro es que, para perder peso, déficit calórico tiene que haber”

¿Se puede perder o ganar grasa corporal por cambiar la composición de la dieta, sin alterar la ingesta energética ni los niveles de actividad física?

Más que explicar nuevamente en qué trampas conceptuales se basa la hipótesis CICO, lo que que busco con esta entrada es poner en cuestión lo que creemos saber que hay que hacer para adelgazar (fruto de nuestra creencia en CICO) y contrastarlo con los resultados de un experimento científico en animales, y, por tanto, absolutamente controlado.

Optimizing Low-Carbohydrate Diets to Promote Weight Loss in Mice

En el siguiente experimento, a parte de los ratones los hemos engordado con una dieta “alta en grasa”. Todos los grupos cuyo nombre empieza por “HF-” han sufrido ese engorde, como se puede comprobar en la gráfica de peso corporal:

En la segunda parte del experimento, a parte de los ratones los cambiamos a diferentes dietas, identificadas por la segunda parte del nombre del grupo. Sólo el grupo SC-SC ha mantenido siempre la dieta estándar. En la gráfica vemos la ingesta energética.

Hay dos grupos cuya comparación es muy interesante, que son los que he resaltado con una elipse roja en la gráfica anterior:

  • HF-HF come poco de la dieta engordante (HF)
  • HF-SC come mucho de la dieta no engordante (SC)

¿Qué grupo adelgazará más, el que come mucho o el que come poco? ¿El que sigue la dieta engordante o el que sigue la dieta no engordante?

La respuesta la tenemos en la siguiente gráfica: el que come menos no baja nada de peso, mientras que el que come más pierde peso y se pone casi al nivel del grupo SC-SC, el que nunca engordó.

Lo que está claro es que, para perder peso, déficit calórico tiene que haber

No. Para perder grasa corporal, el tejido adiposo debe liberar ácidos grasos de forma neta y estos tienen que ser oxidados. Que el tejido adiposo libere ácidos grasos de forma neta no es lo mismo que conseguir un “déficit calórico” a nivel de todo el cuerpo. Ni necesariamente se consigue “comiendo menos”, como acabamos de ver. Como comento un poco más abajo, ninguna de las dos definiciones de “déficit calórico” es necesaria ni suficiente para perder grasa corporal.

Como vemos en la siguiente gráfica,

  • con la dieta engordante, comiendo poco se ha almacenado grasa corporal, mientras que
  • con la dieta no engordante, comiendo mucho se ha perdido grasa corporal.

No es agua lo que se ha perdido en el grupo HF-SC: ha sido grasa corporal.

Podemos observar lo mismo comparando otras dietas: en las dos remarcadas en la imagen los ratones que más calorías consumen (ingesta en la gráfica en la parte izquierda) son los que más bajan de peso y más reducen su grasa corporal (peso corporal en la gráfica de la parte derecha).

¿Han perdido peso porque se ha establecido un déficit calórico?

Bueno, ya sabemos que la pseudociencia del balance energético usa la falacia de ambigüedad con dos definiciones diferentes de “déficit calórico” (ver). Quien afirma “déficit calórico tiene que haber” transmite la idea de que para perder grasa corporal es necesario y suficiente prestar atención a la cantidad de energía contenida en la comida (comer menos o aumentar el ejercicio físico). No es eso lo que este experimento demuestra.

We demonstrated that short-term exposure to low-carbohydrate diets with restrictive protein percentage results in body weight loss, as well as improvements in several physiological parameters, in mice even though similar energy was consumed in these mice, suggesting that merely altering the macronutrient composition of the diet is sufficient to achieve changes in body weight.

Demostramos que la exposición a corto plazo a dietas bajas en carbohidratos con un porcentaje de proteína restrictivo produce pérdida de peso corporal, así como mejoras en varios parámetros fisiológicos, en ratones, aunque se consumió una energía similar en estos ratones, lo que sugiere que simplemente alterar la distribución de macronutrientes de la dieta es suficiente para lograr cambios en el peso corporal.

“aunque se consumió una energía similar” … “simplemente alterar la distribución de macronutrientes de la dieta es suficiente para lograr cambios en el peso corporal”

¿Sin “déficit calórico”? ¿Sin “comer menos”? ¿Sólo prestando atención a la calidad de lo que comemos?

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¿Es esto adelgazar? (XXXVIII)

He encontrado en la Wikipedia (ver) el secreto para perder peso y mantener lo perdido:

For two years, Duke University psychology and global health professor Gary Bennett and eight colleagues followed 365 obese patients who had already developed hypertension. They found that regular medical feedback, self-monitoring, and a set of personalized goals can help obese patients in a primary care setting lose weight and keep it off.

Durante dos años, el profesor de psicología y salud global de la Universidad de Duke Gary Bennett y ocho colegas siguieron a 365 pacientes obesos que ya habían desarrollado hipertensión. Descubrieron que la retroalimentación médica regular, el autocontrol y un conjunto de objetivos personalizados pueden ayudar a los pacientes obesos en un entorno de atención primaria a perder peso y no recuperarlo.

Perder peso y no recuperarlo. Y esto los psicólogos ya los descubrieron en 2012.

Obesity Treatment for Socioeconomically Disadvantaged Patients in Primary Care Practice

Los participantes son obesos, con una media de peso corporal de 100 kg. El grupo control recibió el tratamiento habitual, mientras que el otro grupo recibió una intervención comportamental con objetivos personalizados, automonitorización y entrenamiento de habilidades.

La diferencia entre grupos tras dos años fue “espectacular”: 1 kg menos al cabo de 2 años.

At 24 months, weight change in the intervention group compared with that in the usual care group was −1.03 kg

A los 24 meses, el cambio de peso en el grupo de intervención comparado con el del grupo de atención habitual fue de -1.03 kg

Alguien se preguntará, ¿y esos 30 g? Vale, es cierto, la diferencia fue de 1.03 kg.

Pero eso no es nada: en términos absolutos el grupo de intervención logró perder 1.25 kg en los primeros 6 meses, y ¡¡¡¡mantuvo esa pérdida hasta finalizar el periodo de 2 años!!!!

¡Una reducción de 1.25 kg mantenida dos años! Así lo reflejan los autores, que resaltan la ausencia de efecto rebote en este experimento:

We did not observe the expected pattern of large initial (6-month) weight losses followed by weight regain. Rather, 6-month weight changes were modest but sustained through 24 months of follow-up.

No se observó el patrón esperado de grandes pérdidas de peso iniciales (6 meses) seguidas de la recuperación de peso. Por el contrario, los cambios de peso en 6 meses fueron modestos pero se mantuvieron durante 24 meses de seguimiento.

El secreto para adelgazar estaba en la Wikipedia, a la vista de todos. ¡Qué fuerte es esto! ¿Por qué este resultado no se difunde más?

En forma de tabla es más impresionante todavía: partían de 99.7 kg de media, y al cabo de dos años ya sólo pesaban 98.2 kg. Cabe preguntarse si es saludable bajar de peso tan deprisa.

Descubrieron que la retroalimentación médica regular, el autocontrol y un conjunto de objetivos personalizados pueden ayudar a los pacientes obesos en un entorno de atención primaria a perder peso y no recuperarlo.

Ésa es la clave.

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¿Es esto adelgazar? (XXXVII)

The BROAD study: A randomised controlled trial using a whole food plant-based diet in the community for obesity, ischaemic heart disease or diabetes

Experimento con dieta vegana.

A los participantes no se les pide que “coman menos”, sólo que cambien la dieta a una compuesta por alimentos “de verdad” de origen exclusivamente vegetal.

Los participantes pierden una media de 12 kg en los primeros 6 meses, y mantienen esa pérdida en los 6 siguientes.

Los participantes, que en su mayoría son mujeres (2 de cada 3 lo son), han bajado en término medio de un IMC=34.5 a un IMC=30, pero no han reducido nada su peso en los segundo seis meses del experimento. Es decir, siguen siendo obesos y llevan meses sin bajar de peso.

Afortunadamente, se nos dan las gráficas de cambio en el IMC de cada persona. Sólo 5 personas reducen su IMC en los segundos 6 meses; los 18 restantes o mantienen el peso o recuperan peso. Y 5 (1 de cada 5-6 que lo empezaron) han abandonado el estudio.

Me sirve este experimento como prueba de concepto: cambiar la calidad de la dieta, por sí mismo, sin pretender comer menos, puede hacer que perdamos unos kilos. Y, si seguimos con esa nueva dieta, quizá podamos mantener lo perdido a largo plazo. Pero, quizá, como les sucede a parte de los participantes de este experimento, sólo perdamos una parte de lo que nos sobra. En este experimento, con una dieta concreta, hay gente que ha perdido bastante peso, pero al cabo de un año sigue siendo obesa y su peso lleva meses estancado. Como hipótesis, es posible que una buena dieta te lleve al cuerpo más delgado que puedes tener, pero quizá el cuerpo “más delgado que puedes tener” no significa ser delgado (ver).

¿Y con una dieta diferente? Pues no lo sabemos, obviamente, pero es una posibilidad que con otra dieta el resultado hubiese sido, de alguna forma, distinto. El resultado que hemos visto no es, a priori, generalizable a otras dietas.

La descripción de la dieta seguida en este experimento:

This dietary approach included whole grains, legumes, vegetables and fruits. Participants were advised to eat until satiation. We placed no restriction on total energy intake. Participants were asked to not count calories. We provided a ‘traffic-light’ diet chart to participants outlining which foods to consume, limit or avoid (Supplementary Table S1). We encouraged starches such as potatoes, sweet potato, bread, cereals and pasta to satisfy the appetite. Participants were asked to avoid refined oils (e.g. olive or coconut oil) and animal products (meat, fish, eggs and dairy products). We discouraged high-fat plant foods such as nuts and avocados, and highly processed foods. We encouraged participants to minimise sugar, salt and caffeinated beverages. We provided 50 μg daily vitamin B12 (methylcobalamin) supplements.

Este enfoque dietético incluía granos enteros, legumbres, verduras y frutas. Se aconsejó a los participantes que comieran hasta la saciedad. No se estableció ninguna restricción en la ingesta energética total. Se pidió a los participantes que no contaran calorías. Proporcionamos una tabla de dieta de tipo “semáforo” a los participantes que describía qué alimentos consumir, limitar o evitar (Tabla Suplementaria S1). Fomentamos los almidones como patatas, batata, pan, cereales y pastas para satisfacer el apetito. Se pidió a los participantes que evitaran los aceites refinados (por ejemplo, aceite de oliva o de coco) y los productos animales (carne, pescado, huevos y productos lácteos). Desaconsejamos los alimentos vegetales con alto contenido de grasa, como las nueces y los aguacates, y los alimentos altamente procesados. Animamos a los participantes a minimizar el azúcar, la sal y las bebidas con cafeína. Proporcionamos 50 μg de suplementos diarios de vitamina B12 (metilcobalamina).

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¿Es esto adelgazar? (XXXVI) La dieta del arroz (y los latigazos)

En el artículo que voy a comentar se presentan datos experimentales de una centena de personas que pierden una burrada de peso (64 kg en media). Los autores afirman haber demostrado que es posible corregir la obesidad con la dieta empleada.

It demonstrates that massive obesity can be corrected, and without the necessity of surgical intervention, prolonged fasting, hospitalization, or pharmacological manipulation.

Demuestra que la obesidad masiva se puede corregir y sin necesidad de intervención quirúrgica, ayuno prolongado, hospitalización o manipulación farmacológica.

En ciencia, es vital no extrapolar los resultados de un experimento más allá de las condiciones en las que se ha obtenido ese resultado. Los autores del artículo del que hablo deberían acompañar sus proclamas con: “de forma temporal, sólo en algunas personas“. Y yo añadiría: de aquel entonces, porque quizá la obesidad actual es diferente de la de aquella época.

Treatment of massive obesity with rice/reduction diet program. An analysis of 106 patients with at least a 45-kg weight loss

La dieta que se prescribe se va cambiando conforme avanza el experimento, pero se mantiene en todo momento por debajo de las 1000 kcal/d.

Always, the prescribed diet is low in calories (less than 1,000 kcal/day) and very low in sodium (less than 100 mg/day).

En el artículo se muestran espectaculares fotos de antes-después, y gráficas de pérdida de peso tremendas, como la que muestro: esta persona baja de 200 a 60 kg en un año, es decir una pérdida de 140 kg en un año de dieta muy hipocalórica.

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¿Son falsos los datos? Nada me hace pensar que lo sean.

¿Entonces? ¿Es éste el secreto para adelgazar, una dieta muy hipocalórica mantenida hasta llegar al peso deseado?

En primer lugar, los autores del artículo han aplicado la dieta a X personas, de las cuales han seleccionado 106 cuyos resultados son sobresalientes. No estamos viendo los datos de un experimento aleatorizado y controlado: no han cogido a 106 personas, les han aplicado la dieta y nos cuentan el resultado. La diferencia entre una cosa y otra es abismal, y, en cualquier caso, pensemos que no hay razón para escoger a los que tienen éxito: se podrían haber dado los datos de todos los sometidos a la dieta que tuvieran mucho peso que perder. Se deberían haber dado los datos de todos los que siguieron la dieta y partían de condiciones similares. Escoger a los “exitosos” ofrece un resultado falseado. Y no veo razón alguna que justifique hacerlo.

Por otro lado, este artículo es de 1975, es decir, de hace casi medio siglo. ¿Por qué creemos que la obesidad de aquel entonces se parece a la de ahora? ¿Se puede dar por supuesto que es así, sin más? Y, poniendo el factor tiempo sobre el tablero, si esta dieta funcionara de verdad, ¿por qué no tenemos experimentos posteriores que confirmen la efectividad de este tratamiento a largo plazo? (ver) ¿Y por qué no hay datos de seguimiento a largo plazo de estas mismas personas?

Incluso olvidando esos dos comentarios que acabo de hacer, lo que realmente me parece importante es: ¿qué pasa con esas personas una vez terminan la dieta? Imaginemos que esto sí ha sido un estudio aleatorizado y controlado, imaginemos que eran sólo 106 personas las que empezaron el experimento y que perdieron 64 kg de media con una dieta de menos de 1000 kcal/d. Imaginemos que es así, aunque no sea verdad. ¿Qué pasa a partir del día que termina la dieta de 1000 kcal/d? ¿Cómo sigue la historia?

Adelgazar no es bajar de peso temporalmente: es mantener lo perdido. Y así lo dicen los autores del artículo, que reconocen que ellos no han demostrado mantenimiento de lo perdido a largo plazo:

The criterion of ultimate success of any weight reduction program is dependent on long-term maintenance of weight loss. Such data are not yet available for the patients analyzed in this report.

Not yet… Todavía no… Es sospechoso que posteriormente no fueran publicados datos de seguimiento. Denise Minger encontró algún dato sobre el seguimiento publicado en un libro, no en revista científica (ver). Si esos datos se obtuvieron, ¿por qué no se publicaron?

NOTA: Si alguien quiere ver las fotos antes-después del artículo, que busque “Kempner” en esa misma página de Minger y rápidamente las encontrará.

Pero, aún así, los autores afirman:

Weight loss can be achieved, massive obesity can be corrected, and it can be done without drastic intervention

La pérdida de peso se puede lograr, la obesidad extrema se puede corregir y se puede hacer sin una intervención radical

Un año entero consumiendo menos de 1000 kcal/d no es radical… Con la dieta equivocada puede ser tortura.

Tampoco cometamos el error de dar por supuesto que los resultados de consumir 1000 ó 1500 kcal/d han de ser comparables. Quizá una dieta de 1000 kcal/d puede ser efectiva donde una de 1500 kcal/d no lo es. La diferencia no tiene por qué ser lograr lo mismo antes o después; perfectamente puede ser lograr el objetivo o no lograrlo.

Resultados a corto plazo

¿Sólo nos importa bajar de peso los primeros meses? La dieta hipocalórica es una dieta milagro, una medida cortoplacista que fabrica un espejismo: pérdida de peso a corto plazo. Ese espejismo se convierte con el tiempo en retorno al peso de partida. Y el resultado es interpretado de acuerdo con el paradigma caloréxico:

  1. la bajada inicial es atribuida a la adhesión a la dieta, mientras que
  2. la recuperación del peso se atribuye a la falta de adhesión a la dieta.

Ni siquiera tras constatar de primera mano el tremendo efecto que tiene en el cuerpo una dieta como la de este experimento (ver), los caloréxicos han puesto en cuestión sus dogmas. Siguen limitando las posibles explicaciones a sólo 2 de los 3 términos de la falsa ecuación del balance de energía. No tiene ninguna justificación.

La motivación “extra”

Como comentario final, Walter Kempner, el señor que da nombre a la dieta (dieta Kempner o dieta del arroz) fue denunciado por dar latigazos a sus clientes.

“I have whipped people in order to help them and because they say they want to be whipped,″ Kempner said. (fuente)

“He dado latigazos a gente para ayudarles y porque ellos decían que querían ser azotados”, dijo Kempner

Bueno, fue denunciado por más cosas, como se explica en ese artículo.

NOTA: Algunas curiosidades sobre la dieta:

As in the original rice diet, salt intake is exceedingly low (less than 60 mg of sodium per day), and fluid intake is thus markedly reduced to prevent water intoxication.

Como en la dieta de arroz original, la ingesta de sal es extremadamente baja (menos de 60 mg de sodio por día) y la ingesta de líquidos se reduce notablemente para evitar la intoxicación por agua.

The diet is supplemented daily with multivitamins to prevent any possible nutritional deficiencies.

La dieta se complementa diariamente con multivitaminas para prevenir cualquier posible deficiencia nutricional.

NOTA: la dieta empleada es bajísima en grasa. En la parte derecha de la gráfica se muestra la distribución de macronutrientes para 2400 kcal/d. Destacan los 5g/d de grasa. Si, como en el experimento, la dieta no llega a 1000 kcal/d, ¿cuánta grasa consumían?

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NOTA: cuesta muy poco tuitear datos experimentales como los que acabamos de ver, dando a entender que adelgazar es posible simplemente comiendo menos. Estos datos no demostraron eso.

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¿Es esto adelgazar? (XXXV)

Year-long weight loss treatment for obese patients with type II diabetes: does including an intermittent very-low-calorie diet improve outcome?

93 participantes diabéticos tipo 2 con un IMC medio de 38 se distribuyen al azar en dos modalidades de dieta hipocalórica:

  • Grupo LCD: 1000-1200 kcal/d
  • Grupo VLCD: alternar cada 3 meses 400-500 kcal/d con 1000-1200 kcal/d

En la gráfica se ve perfectamente en qué consiste la intervención dietaria en cada grupo:

El resultado es el que vemos en la parte izquierda de la gráfica: pérdida de peso los primeros 6 meses, pero a partir de ahí la pérdida de peso se convierte en recuperación. Fijémonos en la escala: se llegan a perder 14-18 kg.

Los participantes pesaban 107 kg de media al empezar el experimento: no han bajado de los 90 kg y 2 de cada 3 participantes son mujeres.

Nótese que en la segunda parte de la gráfica hay un único dato, que es el peso al cabo de 2 años —6-7 kg de pérdida—, obtenido a partir de sólo 73 de los 93 participantes, sólo aquellos que respondieron a la petición de participar. Cabe pensar que la realidad es aún peor de lo que muestra la gráfica.

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