“Quiero hablar con una endocrino”

Yo ya sé que después de escucharme quieres hablar con una endocrino, con una nutricionista, con tu pareja o con la vecina del quinto. Porque quieres creer.

Quieres creer que me equivoco en mi diagnóstico de las opciones que tienes.

Quieres que alguien te diga que puedes seguir comiendo las mismas cosas que llevas años comiendo y aun así adelgazar.

Quieres creer que el “come menos y muévete más” a ti sí te va a funcionar. Esta vez sí te lo vas a tomar en serio (recuerda: como todas las veces anteriores).

Inténtalo. Seis meses van a pasar hasta que la pérdida de peso se paralice, un año hasta que ya no puedas engañarte sobre el resultado: llevarás meses recuperando poco a poco los 8 kg perdidos, pasando hambre, de mal humor y sin que nada te haya servido para evitar esa lenta recuperación del peso. Va a ser un año de sufrimiento para nada. Y si quieres engañarte echándote la culpa porque “no has hecho todo perfecto”, piensa que precisamente por eso escogiste el “come menos y muévete más”, porque significaba no hacer cambios en tu vida que no quieres hacer. Tu primer impulso fue volver a intentarlo sin cambiar nada.

El problema es que estás engañada. Tu felicidad no depende de consumir las cosas que comes y que has comido mientras engordaste. Ahora cambiar a una dieta más paleo/evolutiva/low-carb te parece un sacrificio inasumible. Ya lo sé. Y te vas a aferrar a cualquiera que te diga que es innecesario o peligroso para la salud. Fíjate que para comer carne y tomarte una tortilla de dos huevos buscas la aprobación de la endocrino, pero no se te ocurrió consultar con nadie para ir dos veces por semana al McDonalds. Necesitas bien poco para creer.

No digo que vayas a adelgazar si haces caso a mis sugerencias, lo que digo es que intentarlo no es tan duro como ahora te parece. Los productos que crees que te dan la felicidad, no lo hacen. Simplemente te han esclavizado. Quizá al principio los eches en falta, pero te aseguro que al cabo de un tiempo vas a obtener las mismas sensaciones, la misma felicidad, consumiendo comida de verdad que te guste. La misma, ni un poquito menos, de verdad. Pero te habrás librado de la culpa, de la ansiedad por comer y, a lo mejor, de algunos kilos. Y no sólo no volverás atrás, sino que te preguntarás cómo no cambiaste antes la forma de comer. Ya verás cómo si al final te decides, me darás la razón en esto. Anota en una hoja de papel o en el ordenador lo que piensas ahora, porque cuando cambies tu forma de comer no vas a entender en qué estabas pensando y por qué no actuabas.

No has renunciado a nada, comes como tendrías que haber comido siempre

Renunciar a las harinas, al azúcar o a las bebidas azucaradas no es una renuncia. Nunca deberíamos haber iniciado su consumo. Lo hicimos de forma irreflexiva, simplemente porque los productos estaban a la venta y nos gustaban. No lo decidimos y no sabíamos cuáles iban a ser las consecuencias. Simplemente lo hicimos. Y nos gustan de forma especial precisamente porque no son comida y porque de alguna forma, adicción o no, son los únicos productos que nos cuesta dejar de consumir. Piénsalo y verás que es así. Es la no-comida lo que nos atrapa y nos somete. Liberarse no es un sacrificio. Cuidarse no es un sacrificio. Comer lo que tendríamos que haber comido siempre no es un sacrificio.

Tu primer impulso es hablar con una endocrino. Lo sé.

Yo lo que quiero es que conozcas los resultados reales, documentados en la literatura científica, de la dieta que quieres seguir, la que te permite seguir comiendo de todo, la que consiste en no cambiar nada.

Quiero que conozcas cuál va a ser el efecto en tu cuerpo y las razones por las que seguramente no te va a ser posible mantener a largo plazo esos 8 kg que vas a perder. Quiero que no te culpes cuando el método fracase, porque la culpa no será de haberlo hecho mal.

Quiero que te plantees que para parte de los obesos es posible que no exista una forma de recuperar un peso normal con dieta y ejercicio. Inténtalo, pero no des por supuesto que los resultados tienen que llegar.

Quiero que te plantees que, quizá, lo que has estado haciendo hasta ahora ha sido comer de forma irreflexiva, sin cuestionar los efectos sobre tu salud de lo que has estado comiendo. Pero que las cosas no nos maten en 24h no significa que no tengan efectos en nuestra salud a largo plazo.

Y, por último, quiero que te plantees que hasta que no te libres de los kilos que te sobran no estarás en disposición de elegir libremente. Ahora mismo cambiar tu forma de comer no tiene ningún coste. Esa decisión va requerir confiar en que los resultados pueden llegar. Si tienes la suerte de adelgazar, volver a los viejos hábitos sí tendrá un coste. Y no sentirás ningún deseo de volver a tu vieja dieta. No des por supuesto que tu forma de pensar, tu decisión, es la actual: si consigues adelgazar, vas a ver la comida de forma diferente, vas a dejar de desear la no-comida y vas a tener cosas que perder. Ahora no tienes que decidir pues sólo hay datos en una parte de la balanza: ahora toca actuar. Tu verdadera forma de pensar sucederá cuando ya hayas adelgazado y te hayas librado del deseo de consumir no-comida.

 

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Pseudociencia del balance energético y engaño en la causalidad (2 de 2)

Los mensajes que quiero transmitir con esta segunda parte de la entrada son dos:

  1. Seguir con las explicaciones que inicié en la primera parte, que se pueden resumir como que la teoría del balance energético no deriva legítimamente de las leyes de la termodinámica. Es una posibilidad que los cambios en ingesta energética y gasto energético no sean ni causa ni solución al problema de obesidad que tenemos.
  2. Usar un sencillo modelo matemático de pérdida de peso para tratar de aclarar el fraude de la causalidad y sus consecuencias en la práctica, pero además, para explicar las limitaciones de los modelos matemáticos.

Escogeré un modelo muy sencillo de evolución de peso corporal, sacado de un artículo (ver) de Kevin Hall, un conocido defensor de la pseudociencia del balance energético. En el pasado he criticado las pretensiones de este señor de hacer pasar los pronósticos de sus modelos matemáticos como evidencia científica, algo siempre criticable pero especialmente gravoso porque en su caso lo usa para responsabilizar a las víctimas, a los obesos, de no poder adelgazar (ver,ver).

Que nadie se moleste en criticar las modificaciones que voy a poner a prueba en ese sencillo modelo: no pretendo proponer un modelo alternativo ni mejorar el modelo. Las ideas que quiero transmitir son otras y su modelo me parece charlatanería, pues en lugar de modelizar el fenómeno de interés, que es la acumulación de triglicéridos en el tejido adiposo, lo que hace es modelizar los términos del balance energético (ver primera parte de esta entrada). Un modelo matemático basado en la teoría del balance energético es, en mi opinión, charlatanería insalvable.

Modelo #1. Modelo sin adaptación fisiológica

Asumo en lo sucesivo que estos son los datos de ingesta diarios (respecto del origen de tiempos, que se supone punto de equilibrio ingesta-peso):

El modelo es muy sencillo de entender. La ingesta es la entrada (parte izquierda) y el peso corporal es la salida (parte derecha). Cada día se calcula (bloque amarillo) la diferencia entre ingesta y gasto energético y eso determina, en este modelo, lo que se va a aumentar el peso ese día. El peso corporal se calcula como la suma (bloque naranja) de todos esos cambios diarios.

En este modelo NO se ha incorporado una adaptación fisiológica.

En la gráfica de la izquierda muestro la evolución del peso corporal y en la derecha la del gasto energético. Por diseño de este modelo, cuando el gasto energético se reduce unas 200 kcal/d el peso corporal se estabilizará. Se puede demostrar que ante una ingesta constante la salida modelo se estabiliza en peso=ingesta/epsilon, que en este caso es -200/25.8=-7.75 kg. No es necesario poner en marcha las simulaciones para saberlo pues, como he dicho antes, que sea así es por diseño del modelo.

No estamos viendo un efecto rebote porque en el modelo no hemos incluido un mecanismo que implemente una adaptación fisiológica.

¿Deducimos de esta simulación que el efecto rebote no existe en la realidad y que lo que pasa es que simplemente la gente come más de lo que nos dice? (ver).

Modelo #2: Modelo que SÍ incorpora adaptación fisiológica

Supongamos ahora que debido a la restricción de comida nuestra fisiología ha cambiado. En el Modelo #2 seguimos manteniendo que existe una cierta tendencia a perder grasa corporal, por el hecho de que estamos comiendo poco, pero además ahora nuestro tejido adiposo se ha vuelto especialmente propenso a acumular grasa corporal (ver bloque gris claro y un nuevo bloque amarillo que suma esos dos efectos en el esquema):

Con esta nueva versión del modelo, el peso corporal evoluciona como muestra la curva azul en la parte izquierda, mientras que el gasto energético se reduce como muestra la curva azul en la parte derecha. La gráfica de la derecha lo que muestra es que el gasto energético se ha reducido gradualmente hasta llegar a unos -50 kcal/d adicionales a lo que esperábamos (que sería la curva del Modelo #1, en rojo):

    

No se recupera el peso por “comer más de lo que se gasta”, sino más bien por todo lo contrario, pues la reacción fisiológica modelada viene causada por la restricción de comida, es decir, por haber “comido menos” de forma sostenida. ¿Se ha violado alguna ley de la física? Para nuestro cuerpo apañarse con lo que no ha sido almacenado es como si sencillamente hubiéramos consumido unos gramos menos de comida. No es complicado entender que el Modelo #2 no viola ninguna ley de la física ni supone una situación imposible de procesar para nuestro cuerpo.

No creo que tenga sentido explicar cómo he implementado el mecanismo de adaptación fisiológica en el Modelo #2. Lo que quiero que veamos es que si yo creo que existe esa adaptación fisiológica y la incorporo al modelo, el modelo muestra una adaptación fisiológica. Y el Modelo #2 no está haciendo nada que sea claramente imposible: es una reducción adicional del gasto de 50 kcal/d al final de los dos años. Nótese que los cálculos de Hall eran que los participantes del CALERIE2 estaban consumiendo unas 37 kcal/d más de las que realmente consumían (diferencia entre las barras negras y blancas en la gráfica), que es una diferencia del mismo orden de magnitud que esas 50 kcal/d que yo he simulado. Lo que el modelo de Hall atribuye a una ingesta aumentada respecto de la realidad es probablemente causado por la adaptación fisiológica cuyo efecto Hall desprecia.

En definitiva, lo que quiero decir es que cuando Hall argumenta que no hay adaptación fisiológica en la realidad porque su modelo no la muestra ese argumento es falaz: si él incorpora a su modelo una reducción adicional del gasto energético como yo he hecho, su modelo mostrará reacción fisiológica. En definitiva, su argumento se puede resumir como: “la adaptación fisiológica no existe en la vida real porque no he querido programarla en mi modelo matemático”.

This simulation illustrates the very long equilibration time for weight loss in obese subjects and demonstrates that the weight loss plateau observed after 6 mo cannot be a result of metabolic adaptation (fuente)

Modelo #3: Modelo energético que SÍ incorpora reacción fisiológica

El Modelo #3 es matemáticamente idéntico al Modelo #2. También incorpora una reacción fisiológica, idéntica en todo a la del modelo anterior, pero ahora la magnitud de esa reacción modifica directamente el gasto energético total y, aplicando la ecuación del balance energético, eso determina la acumulación diaria de grasa corporal:

Nótese que los valores de ingesta, gasto energético y evolución del peso corporal son idénticos a los del Modelo #2, porque matemáticamente los Modelos #2 y #3 son idénticos (sólo cambia en qué punto del circuito se añade la reacción fisiológica). Lo que diferencia ambos modelos es la causalidad que se ha dado por supuesta.

Modelo #2. Tu tejido adiposo almacena más grasa –> Tu cuerpo no tiene ese combustible para gastarlo –> Tu cuerpo reduce su gasto energético

Modelo #3. Tu cuerpo reduce su gasto energético –> Tu cuerpo tiene más combustible para almacenar –> Tu tejido adiposo almacena más grasa

En el Modelo #2 los adipocitos han cambiado su comportamiento y buscan recuperar la grasa perdida, y el cuerpo no puede gastar lo que se almacena en el tejido adiposo, con lo que como consecuencia de estar engordando, el gasto energético se reduce exactamente igual que en Modelo #3. La reducción del gasto energético sólo sería una consecuencia del proceso fisiológico subyacente, que es el que realmente está causando los cambios en la grasa acumulada.

Para que quede claro, así evolucionan peso (curva azul en la parte izquierda) y gasto energético (curva azul en la parte derecha) en el Modelo #3:

La pseudociencia del balance energético asume que si estás recuperando el peso perdido es porque se ha creado un desbalance energético y ese desbalance causa la recuperación del peso perdido. Lo que estamos viendo es que es perfectamente compatible con la primera ley de la termodinámica otra causalidad: que engordar esté siendo causado por cambios fisiológicos, al margen de las calorías ingeridas o gastadas, por el hecho de pasar hambre, por perder peso, porque cambia el tamaño de los adipocitos o por otra causa fisiológica. En este supuesto el gasto energético sería un posible síntoma irrelevante del proceso fisiológico que está causando la reacción a la falta de comida. Y ese modelo no viola ninguna ley de la física aunque sí señala el fraude de la causalidad en la pseudocientífica teoría del balance energético.

it can be calculated that a weight loss of 20-kg body weight in an obese patient will result in an obligatory average reduction of 400 kcal in daily EE. Besides this obligatory or passive energy economy, further reductions in daily EE can also be expected as it has repeatedly been demonstrated that the fall in EE is greater than predicted by the loss of body mass, thereby underscoring the operation of mechanisms that actively promote energy conservation through adaptive suppression of thermogenesis.

se puede predecir que una pérdida de peso corporal de 20 kg en una persona obesa resultará en una reducción media de 400 kcal en su gasto energético diario. Además de este cambio pasivo u obligatorio es de esperar una adicional reducción del gasto energético pues se ha demostrado repetidamente que la caída del gasto energético supera lo que la pérdida de la masa corporal predice, subrayando que se han puesto en marcha mecanismos que promueven de forma activa la conservación de la energía a través de una supresión adaptativa de la termogénesis. (fuente)

No necesariamente “a través” de la supresión de la termogénesis: están dando por supuesto que es causa lo que quizá es efecto.

Cómo evitar la reacción fisiológica

Desde el punto de vista de la pseudociencia del balance energético, si hay una reacción fisiológica de 50 kcal, si comes 50 kcal menos vas a compensar el efecto fisiológico. Pero entender lo que está pasando requiere conocer la causalidad: si la causa de la adaptación fisiológica fuera una ingesta excesiva, reducir la ingesta haría desaparecer la reacción y el peso se mantendría estable. Pero la causa de esa reacción no es comer “de más”, más bien al contrario, puede que esté causada por bajar de peso “comiendo de menos”, es decir por adelgazar pasando hambre. Si confundimos el gasto energético, un síntoma, con la causa de recuperar el peso, no evitaremos la reacción.

¿Qué predice el modelo si consumimos 50 kcal menos? Que la reacción fisiológica seguirá existiendo, porque su causa no es una ingesta energética excesiva. Cambiar la ingesta es tratar de corregir un síntoma, el “balance energético”, no la causa real de esa reacción.

No pretendo sacar ninguna conclusión sobre si en la realidad existe esa reacción fisiológica que he incorporado al modelo. ¡Todo lo contrario! Lo que pretendo explicar es que ninguna conclusión útil se puede sacar de una simulación sobre la existencia o inexistencia de esa adaptación, pues la simulación hace únicamente lo que le decimos que haga.

Y la otra conclusión tiene que ver con la causalidad: para que algo nos haga engordar, nos tiene que hacer engordar, no necesariamente tiene que tener un efecto directo en nuestra ingesta energética ni en nuestro gasto energético. Ahorramos por las razones por las que ahorramos y esas razones no se entienden examinando qué determina nuestros ingresos ni nuestros gastos.

Leer más:

Pseudociencia del balance energético y engaño en la causalidad (1 de 2)

(english version: click here)

Imagina que todos los meses tu familia ahorra 300 euros, la diferencia entre los 2000 euros que ganáis y los 1700 euros que gastáis.

Ahorro = Ingresos – Gastos

300 = 2000 – 1700

La ecuación anterior es correcta, pero no nos dice nada sobre la razón por la que estás ahorrando. Los datos de ingresos, gastos y ahorro son una observación que hacemos, pero si no conozco a tu familia, si no conozco sus intereses y motivaciones, no voy a entender las razones por las que estáis ahorrando 300 euros al mes.

Tu ahorro viene determinado por lo que ingresas y gastas. ¡Si no ingresas nada no puedes ahorrar!

Este argumento es falaz porque habla de una situación diferente en la que el comportamiento es diferente. Por supuesto que si no tienes ingresos no puedes ahorrar, pero ésa no es la situación de la que estamos hablando. Estamos hablando de una situación en la que ingresas 2000 euros al mes y en ese caso ahorrar sí es una posibilidad.

Lo que ahorras viene determinado por la diferencia entre lo que ingresas y gastas

Es típico de las pseudociencias emplear términos ambiguos que se introducen en el discurso con un significado pero luego que se interpretan con otro para introducir el engaño. Lo que ahorras se puede calcular conociendo los ingresos y los gastos, de la misma forma que el gasto se puede calcular conociendo los ingresos y lo ahorrado. Pero “determinan” pasa de significar que cualquiera de los términos se puede calcular empleando una mera suma/resta, a implicar que son los cambios en ciertos parámetros los que causan los cambios en otros. Nótese la diferencia entre las dos siguientes sentencias:

Ahorras porque ingresas más de lo que gastas

Lo que ahorras se puede calcular a partir de los ingresos y los gastos

¿Cuáles son las razones por las que estáis ahorrando 300 euros al mes? ¿Quizá porque queréis comprar un coche a medio plazo? ¿Es posible que no tuvieseis ese interés, simplemente gastarais todo lo que ingresáis? ¿Es posible que si tuvierais un gasto previsto en el futuro de mayor magnitud, ahorraseis más y redujeseis en consecuencia vuestros gastos? Salvo en condiciones particulares o extremas, las causas por las que ahorráis nada tienen que ver con ingresar más o menos, gastar más o menos. En general ahorráis por otras razones y ajustaréis los gastos en consecuencia.

Por supuesto, también es posible que una familia no preste atención a cuánto ahorra cada mes. En ausencia de control, en ausencia de regulación, el ahorro sí vendría establecido por la diferencia entre lo ingresado y lo gastado. No es imposible, pero un comportamiento no regulado de los ahorros no es más que eso, una posibilidad, no un mandato divino.

Por supuesto estoy hablando de la pseudociencia del balance energético. Los defensores de esta estúpida teoría creen estar defendiendo una ley inviolable de la física, cuando la realidad es que lo que defienden es la idea de que si de repente en tu familia pasáis a ahorrar 400 euros al mes en lugar de 300, para averiguar por qué se ha producido ese cambio lo que tenemos que estudiar es qué determina los ingresos y qué determina los gastos. Hasta construyen modelos matemáticos basados en esa estúpida idea para tratar de entender la obesidad, en lugar de estudiar los procesos fisiológicos implicados en la incorporación y liberación de triglicéridos en el tejido adiposo (lipogénesis y lipólisis). El sentido común lo que nos dice es que las razones por las que ahora ahorras más no se van a poder deducir estudiando variables que son síntomas de ese cambio en lugar de estudiar el propio proceso.

Los factores que determinan la acumulación de grasa corporal pueden no tener efecto directo ni en el gasto energético ni en la ingesta. Un modelo matemático de la obesidad basado en la ecuación del balance energético es simple pseudociencia.

Has visitado a un amigo que está ingresado en el hospital, y como resultado de esa visita has cambiado la cantidad de dinero que ahorras cada mes. Pero según la teoría del “balance económico” esa visita no es relevante en la dinámica de tus ahorros, porque la visita apenas ha alterado tus gastos (un par de euros para el autobús no son nada en el global del mes) y esa visita no afecta a tus ingresos. 

Aunque hiciéramos un modelo matemático muy detallado de qué determina los cambios en los ingresos y de qué determina los cambios en los gastos, estaríamos modelizando los síntomas, no el fenómeno de interés que sería el ahorro y las causas reales de los cambios en su comportamiento. Tal modelo matemático sería simple pseudociencia.

An imbalance between energy intake and energy expenditure will lead to a change in body weight (mass) and body composition (fat and lean masses). (fuente)

For example, the incidence of obesity and its co-morbidities has increased at a rapid rate over the past two decades. These conditions are characterized by changes in body weight (mass) that arise from an imbalance between the energy derived from food and the energy expended to maintain life and perform work.(fuente)

Mathematical models are beginning to provide a quantitative framework for integrating experimental data in humans and thereby help us better understand the dynamic imbalances of energy and macronutrients that give rise to changes in body weight and composition (fuente)

Obesity could be due to excess energy intake or decreased energy expenditure (fuente)

for insulin to cause fat gain, it must either increase energy intake, decrease energy expenditure, or both (fuente)

El fraude de la teoría del balance energético no reside en las matemáticas, está en la causalidad. La trampa no es violar las leyes de la física, pues la teoría del balance energético no las viola, es asumir de forma injustificada un comportamiento pasivo o no regulado fisiológicamente del tejido adiposo (ver). Nótese que sabemos que existe una regulación fisiológica del tejido adiposo (ver).

¿Por qué nadie propone estudiar los cambios en el tejido muscular empleando la pseudociencia del balance energético? ¿Es porque la primera ley de la termodinámica no se cumple en el caso del tejido muscular? ¿Es comer más de lo que se gasta la vía que marcan las leyes de la física para aumentar nuestra masa muscular? (ver)

Hasta aquí la primera parte. Leer la segunda parte.

Leer más:

¿Se puede aprender algo de la pérdida de peso en personas sanas que no necesitan perder peso?

A raíz de una entrada anterior del blog, Kevin Hall publicó en twitter una gráfica en la compara la predicción de su modelo (curva sólida) con los datos reales del experimento CALERIE 2 (círculos):

Las gráficas anteriores no permiten ver bien lo que está sucediendo con el peso corporal en la parte final del estudio. En esta otra figura se aprecia mejor (círculos blancos):

Como vemos ahora mucho más claro, durante el segundo año del experimento la tendencia es a recuperar el peso corporal en el grupo experimental (grupo CR), no a mantener el peso. ¿Es que los participantes han abandonado la dieta? No exactamente. Hay otro artículo que aclara este aspecto, pues miden de forma precisa el gasto energético (con agua doblemente marcada, DLW) y la grasa corporal (técnica DXA) y a partir de esos dos valores deducen la ingesta energética. El resultado se muestra en la siguiente gráfica con barras blancas:

Es decir, que durante el experimento siempre se ha estado “comiendo menos” (al menos unas 200 kcal menos) y sin embargo en término medio se está recuperando peso. ¿Han dejado la restricción calórica? No, no la han dejado. ¿Y por qué están recuperando peso? Pues depende de a quién preguntemos. Una gran parte de los defensores de la pseudociencia del balance energético (ejemplo) dice que si todos los días comes un poco menos, a largo plazo habrás perdido mucho peso  y así evitas causar efecto rebote (ver), pero otros, como Hall, defienden una teoría CICO ligeramente diferente, algo parecido a la existencia de un settling point que viene determinado por la ingesta energética. Lo que propone esta segunda facción es que nuestro cuerpo tiende a alcanzar un “peso de equilibrio” que es esencialmente determinado por la ingesta energética que mantenemos. Según esta hipótesis de Hall, en el experimento que estamos viendo, el peso corporal en el caso de las mujeres se estabilizará en unos -8 kg. En la gráfica B de esta imagen sacada de este artículo se puede comprobar que ése es el comportamiento del modelo de Hall, pues la ingesta energética en esa simulación es cualitativamente parecida a la ingesta energética real del CALERIE 2.

Sin embargo, vemos que el peso real no parece haber alcanzado un equilibrio al final del experimento CALERIE 2 en las mujeres (que son dos terceras partes de los participantes):

A falta de datos experimentales de mayor duración, no podemos saber exactamente qué evolución seguiría el peso en la realidad, si se mantuviera una restricción calórica de unas 200 kcal/d respecto del inicio. Pero no hay razones para pensar que vaya evolucionar como el modelo de Hall predice, especialmente a la vista de cómo su modelo no reproduce la subida de peso que se aprecia al final del estudio.

Según esta segunda versión de la teoría del balance energético, la de Hall, si tras bajar de peso recuperas lo perdido sin haber dejado nunca de “comer menos” es porque al reducir tu peso corporal también se ha reducido tu gasto energético y, aunque estés comiendo menos, estás comiendo por encima de lo que “necesitas” para tu ahora reducido peso corporal. En fin, teorías sobre el papel basadas en la pseudociencia del balance energético que no sólo ignoran la fisiología y la evidencia científica, sino que la suplantan (ver). La evidencia científica sobre la existencia de una reducción “inesperada” del gasto energético es abrumadora (ver,ver,ver,ver,ver,ver):

Although evidence of physiological adaptations to weight loss which encourage weight regain continues to accumulate, there are currently no non-surgical treatments available with demonstrated long-term safety and efficacy to circumvent these changes and assist weight-reduced obese people who are unable to maintain weight loss (fuente)

Aunque se acumula cada vez más evidencia sobre estas adaptaciones fisiológicas que fomentan la recuperación del peso perdido, no hay disponible a día de hoy ningún tratamiento no-quirúrgico con eficacia y seguridad demostradas a largo plazo para evitar estos cambios y ayudar a los obesos que han perdido peso y que son incapaces de mantener lo perdido

En cualquier caso, como curiosidad, en este artículo se detalla que en este mismo experimento el gasto energético total estaba —como en realidad era de esperar— más reducido “de lo esperado” (la barra gris en el recuadro rojo en la siguiente gráfica muestra la diferencia entre la reducción real del gasto energético y la esperada, a ojo unas 150 kcal/d menos de lo previsto), y se confirma lo que ya sabemos de otras veces, que ese efecto no suele manifestarse en la tasa metabólica en reposo (parte izquierda de la gráfica, barra gris en el mes 24) (ver,ver,ver,ver)

NOTA: la predicción de cómo debería evolucionar el gasto energético con la pérdida de peso se obtiene de ajustar por regresión cuadrática el gasto energético de los propios participantes en función de su composición corporal antes de iniciarse el experimento. Cuando se dice que tras perder peso el gasto energético “se ha reducido más de lo esperado” significa que el gasto energético queda por debajo de lo que le correspondería para esa composición corporal según la recta calculada antes de perder peso (ver). Aunque la siguiente explicación es para el “RMR residual”, nos sirve también para el gasto energético total:

“RMR residual,” that is, the difference between an individual’s RMR measured by indirect calorimetry during the intervention and RMR predicted from a regression of RMR as a function of fat mass and fat-free mass in participants at baseline.

El texto del artículo confirma lo que hemos visto en la gráfica anterior, que el gasto energético se redujo en unas 150 kcal/d adicionales a lo esperado en base al cambio en la composición corporal:

TDEE residual also decreased by 164±19 and 157±21 kcal/d at 12 and 24 months, respectively

Nótese que ni siquiera pensando en términos de calorías se puede afirmar que estén recuperando el peso porque “comen más de lo que su nuevo peso corporal requiere”.

¿Qué haces si estás “comiendo menos” y estás recuperando lo perdido? ¿Comer aún menos? Desde el punto de vista del balance energético ésa es la solución, claro, porque en su simplismo los defensores de esta teoría sólo conciben consumir más o menos calorías (ver), pero ¿es realmente insistir en la restricción calórica la solución a la recuperación del peso perdido? En cualquier caso, es sólo una creencia nacida de la pseudociencia del balance energético: no hay evidencia científica de que, cuando estás recuperando el peso perdido, simplemente comiendo algo menos vayas a conseguir estabilizar tu peso corporal. No hay evidencia científica de que la causa de ese aumento de peso sea que se consumen demasiadas calorías. La verdad, insistir en comer menos cuando tu cuerpo está defendiéndose de ese ataque no parece razonable (ver). Y nótese que tampoco en este experimento estamos viendo un peso corporal estable a largo plazo (salvo si achatamos la gráfica lo suficiente para que no se perciba que se está recuperando peso): el peso corporal sólo se mantiene estable a largo plazo en las simulaciones de Hall. Pero ya sabemos que lo que no encaja en sus simulaciones es erróneo.

¿150 kcal/d no son mucho? Se mire como se mire, lo importante no es la energía: el fenómeno de interés es que los participantes del experimento están recuperando el peso corporal sin haber dejado nunca de hacer dieta. Yo no creo que esa reducción “extra” del gasto energético sea la causa, sino sólo un síntoma irrelevante de la reacción fisiológica causada por el hambre. ¿Ha implementado Hall una reducción extra de ese orden de magnitud del gasto energético total en su modelo y aun así el peso se ha mantenido estable? Yo creo que si lo hubiera hecho, el peso corporal no se estabilizaría en -8 kg.

La siguiente gráfica es realmente impactante y me refiero al rango en el que se mueve el peso corporal:

¿El peso de partida son 72 kg? ¡¿Cómo?! ¿Qué es esto? Pues lo que parece: en este experimento se ha hecho “comer menos” a personas a las que no les sobra peso. Los participantes tienen un IMC entre 22 y 28 y son de mediana edad (entre 21 y 50 años) (fuente). No sólo eso, los participantes tenían que estar sanos: no podían participar en el estudio si fumaban, si tomaban algún tipo de medicación, si tenían diabetes o si tenían alguna analítica fuera de rango (fuente,fuente):

The CALERIE Phase 2 study is the first randomized controlled trial that systematically investigated sustained CR on aging in relatively healthy, non-obese humans.

The cohort had normal blood pressures, fasting blood glucose, insulin and lipids at baseline

Exclusion criteria (detailed in ref. 9) included significant medical conditions (eg, cardiovascular disease or diabetes), abnormal laboratory markers (eg, elevated potassium, or below-normal hemoglobin levels), present or potential psychiatric or behavioral problems (eg, eating disorders or depressive symptoms), regular use of medications except oral contraceptives, current smoking, a high level of regular physical activity, and pregnancy.

Los 218 participantes fueron rigurosamente escogidos entre miles de voluntarios para tratar de garantizar su total cumplimiento con las exigencias del experimento. 99 de los 143 participantes del grupo experimental eran mujeres. En media ellas pesaban 68 kg y ellos 82 kg (fuente).

No es que sea un experimento tramposo de pérdida de peso: este experimento no estaba planteado como experimento de pérdida de peso, sino para estudiar los efectos de la restricción calórica en la calidad de vida de personas sanas que no necesitan perder peso (fuente):

This study did not aim to investigate weight loss or the efficacy of different weight loss modalities, nor was it about the impact weight loss in obese individuals. Rather, it investigated the physiological and psychological impact of sustained caloric restriction in normal weight and slightly overweight individuals, who would otherwise likely not require a weight loss or caloric restriction program

this study provides the first evidence from a randomized controlled trial that sustained CR is both feasible and without adverse effects on quality of life in nonobese humans

¿Se puede aprender algo de este experimento en cuanto a pérdida de peso en personas obesas? ¿Qué tienen que ver 8 kg perdidos en una persona sana y sin obesidad, que puede incluso ser de constitución naturalmente delgada (ver), con los 25 kg que tiene que perder una persona obesa? Por lo pronto, si en personas obesas un experimento hubiese hecho perder 8 kg para a continuación hacer recuperar lo perdido, estaríamos hablando de fracaso (si pesas 100 kg bajar a 92 y recuperar poco a poco lo perdido ni es adelgazar ni te va a dejar contento/a, especialmente si has estado pasando hambre y registrando todo lo que comes durante meses para no pasarte de calorías).

¿Es posible extrapolar la reacción a la restricción calórica de estas personas, relativamente jóvenes, sanas y sin problemas de peso, a personas obesas que tienen diabetes o prediabetes, que tienen hígado graso, que tienen resistencia a la insulina, que tienen hiperplasia del tejido adiposo, que se medican o que tienen alguna analítica fuera de los rangos normales? ¿Son los perfiles metabólicos comparables de algún modo?

the model-based method is presently limited in its application to young and middle-aged adults whose EE and body composition dynamics are accurately represented by the model assumptions (fuente)

el método basado en el modelo está limitado en su aplicación a jóvenes y adultos de mediana edad cuya dinámica de gasto energético y composición corporal están representadas con precisión por las suposiciones del modelo

Hall, la misma persona que firma esas palabras está usando el modelo para justificar su mensaje de que los obesos no adelgazamos porque no mantenemos la restricción calórica. Definitivamente ha olvidado que eso ya no es lo que piensa, sólo lo que pensaba antes…

Como la mayor parte de la gente, Kevin Hall solía pensar que las razones por las que la gente engorda son simples. ¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?“, recuerda haber pensado (fuente)

Y no olvidemos lo esencial: no estamos discutiendo un experimento exitoso de pérdida peso en personas obesas, manteniendo a largo plazo lo perdido.

La dieta hipocalórica sólo funciona en el ordenador de Hall

¿Culpamos a las víctimas, como hace Hall, de no poder adelgazar usando modelos que no han sido validados en experimentos reales con población obesa a largo plazo? ¿Damos por buenas unas simulaciones hechas por ordenador —que por definición hacen lo que el programador quiere que hagan— en ausencia de un estudio científico REAL que demuestre que la dieta hipocalórica es eficaz para perder peso y mantener lo perdido a largo plazo?

Es posible que Kevin Hall tenga razón en sus creencias: a lo mejor la culpa de que la dieta hipocalórica no funcione es porque los obesos no somos capaces, en general, de mantener esta dieta a largo plazo. Pero sólo es una hipótesis que su modelo matemático no refuerza, sólo la implementa en un ordenador. Yo no creo que las simulaciones de Hall sean base suficiente para fomentar la estigmatización de los obesos, haciendo —y haciéndonos— creer que sabemos lo que tenemos que hacer para adelgazar (ver,ver,ver).

No olvidemos que la dieta hipocalórica es parte de la pseudocientífica teoría del balance energético y su fracaso en la práctica, constatado una y otra vez en la vida real y en la literatura científica, es perfectamente compatible con la primera ley de la termodinámica.

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Modelos matemáticos para futurología y estigmatización de los obesos (2 de 2)

(Ir a la primera parte)

The Biggest Loser es un concurso televisivo del que ya he comentado algún resultado en el blog. En orden cronológico, en estas dos entradas:

Quiero recordar las predicciones de Hall relativas a este concurso, basadas en sus modelos matemáticos: según Hall los participantes no tendrían ningún problema en mantener el peso perdido, sin más que controlar su ingesta energética y niveles de ejercicio físico. Era lo que sus simulaciones, reflejo de sus creencias, predecían.

Simulated weight loss maintenance could be achieved with a modest 20 min/d of vigorous exercise and a 3000 kcal/d diet (fuente)

En la simulación el mantenimiento del peso se puede conseguir sin más que hacer 20 minutos diarios de ejercicio intenso y consumir una dieta de 3000 kcal/d.

Un poco de ejercicio al día, una ingesta calórica normal, y según los modelos matemáticos de Hall se tiene que mantener el peso. El problema de asegurar que el método funciona es que, en consecuencia, si los participantes no consiguen adelgazar, es porque no están siendo honestos en los datos de ingesta y/o de actividad física. Ésa es la explicación típica de por qué falla la dieta hipocalórica: falla el obeso, la dieta es correcta.

The weight loss trap

Artículo en la revista Time de mediados de este mismo año.

When Hall discovered, however — and what frankly startled him— was that even when the Biggest Loser contestants gained back some of their weight, their resting metabolism didn’t speed up along with it. Instead, in a cruel twist, it remained low, burning about 700 fewer calories per day than it did before they started losing weight in the first place. “When people see the slowing metabolism numbers,” says Hall, “their eyes bulge like, How is that even possible?

Lo que Hall descubrió, sin embargo —y fue lo que francamente le sorprendió— fue que incluso cuando ya habían recuperado parte de su peso, su metabolismo no se recuperaba al mismo ritmo. En lugar de eso, en un desenlace cruel, permanecía ralentizado, quemando unas 700 calorías menos al día de lo que sucedía cuando empezaron a perder peso. “Cuando la gente ve los datos de ralentización del metabolismo”, dice Hall, “se quedan ojipláticos, como diciendo, ¿cómo es posible que esto esté pasando?

Like most people, Kevin Hall used to think the reason people get fat is simple. “Why don’t they just eat less and exercise more?” he remembers thinking.

Como la mayor parte de la gente, Kevin Hall solía pensar que las razones por las que la gente engorda son simples. ¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?“, recuerda haber pensado

“¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?” Solía pensar… recuerda haber pensado…

Todo el mundo “sabe” las razones por las que los obesos hemos engordado y “sabe” las razones por las que no podemos adelgazar. Ellos son inteligentes y entienden y ven lo que el obeso ni entiende ni ve. Y algunos sienten unas ganas irrefrenables de “educarnos” por nuestro bien. Es muy sencillo: engordamos porque comemos más de la cuenta. ¡Son leyes de la física! (ver,ver) Y si no podemos adelgazar es porque no sabemos cerrar la boca y mover el culo, ¡basta ya de excusas, si no puedes adelgazar te falta fuerza de voluntad! (ver) ¡Deja ya de decir que tienes mala genética o huesos anchos, lo que no tienes son ganas de esforzarte!

Recomiendo leer los comentarios de la entrada anterior del blog. Hall, lejos de reconocer haber estado equivocado en sus creencias sobre el “come menos y muévete más”, insiste en defender el modelo matemático que usó en el vídeo para culpar a las víctimas de no poder adelgazar. Defiende ese modelo diciendo que ha sido validado. No es cierto, como explico en esos comentarios: nunca ha validado su modelo reproduciendo la evolución real del peso corporal a largo plazo. Lo que ha hecho en el artículo que cita en twitter nada tiene que ver con validar las predicciones a largo plazo del modelo: en ese artículo calcula de forma aproximada la ingesta energética presuponiendo un gasto energético y una determinada composición de la masa corporal perdida. Nada tiene que ver ese cálculo, en el que los errores en el modelo tienen pocas consecuencias, con la forma en que emplea sus simulaciones en el vídeo, que es predecir la evolución del peso corporal para una ingesta determinada. Yo le recuerdo su predicción con ese modelo “validado”:

Ningún parecido con la realidad.

Exactamente, ¿con qué experimentos reales a largo plazo ha validado Hall las predicciones de sus modelos? ¿Ninguno? Poca base es para culparnos a los obesos de no poder adelgazar, me parece a mí.

En la siguiente entrada hablaré de 18 estudios en que los participantes en todo momento “comieron menos”, según los datos de esos estudios, y la dieta no funcionó para adelgazar. ¿Son falsos los datos de esos 18 estudios? Dado el estúpido fundamento de la dieta hipocalórica, creo que es mucho más sensato pensar que es el método el que no funciona.

Leer más:

Modelos matemáticos para futurología y estigmatización de los obesos (1 de 2)

Ya no se juzga más a los modelos por la manera correcta en que reproducen la información del mundo real; cada vez más, son los modelos los que generan esos datos como si ellos mismos fuesen una realidad. Michael Crichton

El “experto” del vídeo se llama Kevin Hall. En el minuto 45 del vídeo este señor nos muestra el efecto rebote característico de la dieta hipocalórica (ver): se pierde algo de peso (menos de 10 kg) durante los primeros 6 meses, y a partir de ese momento se recupera poco a poco lo perdido:

Según Hall, la explicación “típica” de esa curva es que “el metabolismo se ralentiza hasta igualar las calorías que se están consumiendo, la pérdida de peso se estanca aunque la gente sigue haciendo dieta y la gente no ve razón para seguir haciendo dieta y se deja la dieta“. No es cierto que ésa sea la explicación típica: la cantinela predominante es la que propagan los “expertos” como Hall, que consiste en culpar al obeso de que el método no funcione: nos han hecho creer que la dieta hipocalórica no funciona a largo plazo porque la gente deja la dieta. Lamentablemente, también el obeso/a lo cree y se culpa a sí mismo/a del fracaso.

Pero como decía, Hall nos cuenta que lo habitual es lo otro:

That is the story that’s typically told to explain this weight trajectory

Ésa es la historia que se nos cuenta normalmente para explicar esa trayectoria del peso

Y se pregunta si esa explicación es coherente con su modelo matemático:

What we can ask is, does that match up with what our model says?

Lo que podemos preguntarnos es, ¿encaja eso con lo que dice nuestro modelo?

Pese a que el objetivo primario de cualquier modelo matemático que pretenda ser útil, es en primer lugar ser validado reproduciendo correctamente los datos experimentales, Hall no se pregunta si su modelo matemático es capaz de reproducir la realidad: este señor se pregunta si los datos experimentales ¡son capaces de ajustarse a su modelo! Y si la realidad no se ajusta al modelo, él deduce que los datos reales son falsos… ¡Cuánta arrogancia! 

Así que Hall llega a la conclusión de que la dieta hipocalórica no funciona porque la gente deja de hacer dieta casi antes de haber empezado:

People are really good initially at cutting their calories, but then they basically lose adherence relatively quickly

La gente es muy buena reduciendo las calorías al principio, pero relativamente pronto dejan de hacer dieta

Según su modelo matemático, ya no es que la gente sigamos la dieta hipocalórica poco tiempo, es que no la seguimos nada:

¿Es razonable su hipótesis? ¿Es razonable la curva de ingesta que muestra, para todos los estudios realizados con dieta hipocalórica? A mí no me parece razonable. Su hipótesis es que los datos de los estudios de pérdida de peso son falsos y que el método no funciona porque la gente no mantiene la dieta hipocalórica ni unos meses. ¿Ni por casualidad en uno sólo de los cientos de estudios científicos ya realizados (ver)? No lo cuenta como lo que es, una hipótesis implausible y sin fundamento, sino que lo está afirmando, porque es lo que él deduce de su modelo matemático. Es espeluznante.

La magia no existe

Un modelo matemático se comporta según cómo se ha modelizado. La magia no existe ni en las matemáticas ni en la informática, salvo en las películas de ciencia ficción: los programas informáticos no cobran vida propia “inteligente” y deciden comportarse de una forma diferente a cómo han sido programados. Si modelizas un sistema biológico mediante un sistema de ecuaciones matemáticas, el modelo, el programa, se ciñe a esas ecuaciones matemáticas. Puede que no controles el resultado final de la simulación, pero has establecido al 100% las bases de su comportamiento.

Los modelos matemáticos proponen descripciones simplificadas de la realidad que, actualmente, pueden ser programadas en un computador. Si tu modelo, si esa “interpretación simplificada de la realidad”, es capaz de reproducir lo que sucede en la vida real, puedes usar el modelo para tratar de entender en qué forma los distintos factores/parámetros escogidos en el modelo condicionan el resultado final. Si, por el contrario, tu modelo no reproduce lo que sucede en la vida real, una posibilidad es que los datos procedentes de la vida real sean erróneos, pero la otra opción, la más probable y es una posibilidad que no puedes ignorar, es que el “modelo simplificado” que estás empleando sea conceptualmente erróneo o incompleto. Si, por ejemplo, se intenta modelizar el comportamiento de un ser vivo empleando la pseudociencia del balance energético, no vamos a ser capaces de reproducir los resultados reales de estudios científicos absolutamente controlados (ver). Todos los datos reales podrían ser erróneos, hipotéticamente, pero lo más seguro es que sea el modelo programado el que es incorrecto.

Si Hall creyera que existe una “reacción metabólica” que paraliza la pérdida de peso, habría buscado la forma de modelizar con sus ecuaciones (ver) esa reacción metabólica, hasta lograr reproducir los resultados experimentales. Si, como es el caso, no cree que exista, no lo incorpora a su modelo. Su modelo matemático se comporta según lo que él programa, ni más ni menos.

En definitiva, ¿tiene sentido deducir de un modelo matemático que la culpa de que la dieta hipocalórica no funcione es de la gente, que no sigue la dieta? Deducir eso de las predicciones de un modelo matemático es un acto arrogante carente de sentido. Si tú has programado “mecanismos” por los que la recuperación del peso y la grasa corporal se van a producir, incluso aunque no aumentes la ingesta, el modelo matemático se comportará de esa manera y a partir de ahí puedes tratar de aprender algo sobre esa reacción analizando la evolución de los parámetros incluidos en el modelo. Pero si, consciente o inconscientemente, no incorporas esos mecanismos al modelo, no se comportará de esa manera y eso no demostrará nada sobre la existencia o inexistencia de esa reacción. Supongo que Hall sabe qué hay programado en los modelos que maneja y supongo que sabe si se han considerado mecanismos por los cuales podría reproducirse esa reacción, por lo que su pretensión de concluir, a partir de esos modelos, la inexistencia real de esos mecanismos es alucinante. Si, como es el caso, su modelo no reproduce los resultados experimentales, su modelo no puede usarse para tratar de entender esa realidad: únicamente nos dice cuáles son los supuestos empleados a la hora de crear el modelo. Como decía, los modelos matemáticos no cobran vida inteligente una vez programados en un computador.

la arrogancia de los modeladores me quita el aliento. En todos los siglos han existido científicos que decían saberlo todo. Dado que el clima puede ser un sistema caótico —nadie está seguro— estas predicciones son inherentemente dudosas, por decirlo amablemente. Pero, centrándonos en el quid de la cuestión, aún si los modelos fuesen correctos científicamente, jamás podrán incluir la sociología. Predecir cualquier cosa a cien años vista es simplemente absurdo. Michael Crichton

Pero para los caloréxicos el cuerpo humano es más sencillo de modelizar que el clima, pues el “modelo energético” dice que nuestro cuerpo funciona a base de sumas y restas de calorías…

La campaña para culpar al obeso del fracaso de la dieta hipocalórica es intensa e incesante. Y las consecuencias son gravísimas: el obeso cree saber lo que tiene que hacer y, por tanto, no busca otras explicaciones ni otras soluciones a su problema de peso. El obeso insiste una y otra vez en aplicar el mismo remedio, obteniendo una y otra vez el mismo resultado. O deja de intentarlo, pues el único resultado que obtiene es frustración y daño a la autoestima. No sólo no logra resultados: se culpa de ello (ver,ver,ver,ver). El daño que nos hace a los obesos la pseudociencia del balance energético es doble: es físico, pero también es psicológico.

Ir a la segunda parte

Leer más:

Obesidad, una narrativa (II)

Dieters wage a war against their bodies that the can’t possibly win

Los que hacen dieta libran una guerra con sus cuerpos que no pueden ganar

En la primera parte de esta entrada he comentado la idea de que podemos estar engordando por estar generando continuamente situaciones de hambre, combinado con una dieta alejada de los alimentos de verdad. Según Jean Antonello, la autora del libro “The Great Big Diet Lie“, la solución de los “expertos” nos lleva a cada vez más obesidad:

eat less and exercise more is leading to greater and greater obesity

comer menos y moverse más lleva a una cada vez mayor obesidad

Nuestro cuerpo se defiende del hambre, ente otras cosas, haciendo que deseemos los alimentos engordantes, porque busca almacenar grasa corporal:

They eat these high sugar and carb-loaded foods because they crave them because they need them. They need fat and the best ingredient necessary for making fat is sugar (fuente)

Consumen esos productos cargados de azúcar y de carbohidratos porque los ansían porque los necesitan. Necesitan grasa [corporal] y el mejor ingrediente necesario para fabricar grasa es el azúcar

Si tienes hambre, el cuerpo no te pide consumir alimentos de verdad, sino productos engordantes.

Algunos extractos del libro y mi traducción a continuación.

The Great Big Diet Lie: Why Diets Backfire and How to Eat Enough to Lose

[Fat is the Energy Reserve on a Human Body] Intermittently, dieters eat less food than they need, and because this is a famine to their bodies, this under eating triggers a protective response in their bodies—one that stimulates the need for more energy reserves. They actually develop a need for more energy backup fat than non-dieters. The very act of dieting causes dieters’ bodies to plump up their energy reserves to get ready for the next diet. Isn’t this absolutely crazy? It’s the way dieters try to lose weight that makes them gain it back. Let me say that again: Eat-less dieting causes the rebound that dieters almost inevitably experience. Diets make lasting weight loss impossible.

[La grasa es la reserva de energía en un cuerpo humano] De forma intermitente, los que están a dieta comen menos alimentos de los que necesitan, y debido a que esto significa hambre para sus cuerpos, no comer suficiente comida desencadena una respuesta protectora en sus cuerpos — una que estimula la necesidad de tener más reservas de energía. En realidad, desarrollan la necesidad de tener más grasa de respaldo energético que los que no hacen dieta. El mismo acto de hacer dieta hace que los cuerpos de los que están a dieta incrementen sus reservas de energía para prepararse para la próxima dieta. ¿No es una absoluta locura? Es la forma en que la que el que hace dieta trata de perder peso lo que le hace recuperarlo. Voy a decirlo de nuevo: las dietas de “comer menos” causan el rebote de peso que casi inevitablemente todos los que hacen dieta experimentan. Las dietas hacen la pérdida de peso imposible de mantener a largo plazo.

[The Half Plate Diet] A veteran dieter of 22 years, Janet knew overeating was her problem. She had 55 extra pounds to prove it. She said she just couldn’t keep the control she needed to get to her goal weight. Sometime during every diet she’d end up eating too much and all the wrong kinds of food. So, at one point, she began to design her own diets, thinking that maybe the diets were at fault for the weight rebounds she experienced. The most recent diet Janet made up was simple; she’d just eat half of anything on her plate. She thought the deprivation of most of her diets had set her up to fail, so, she didn’t deprive herself of any type of food and said she enjoyed eating and never missed a meal. This sounds like a perfectly sane approach on the surface, and Janet lost nearly 50 pounds over a year. She was encouraged and thought she’d finally found the answer. Unfortunately, she gradually gained 6o pounds over the following two years. Janet had found a track that worked for her but it didn’t work for her body.

[La dieta del medio plato] Janet, una veterana mujer a dieta de 22 años, sabía que comer demasiado era su problema. Tenía 25 kg extra que lo demostraban. Ella decía que simplemente no podía controlarse como era necesario para alcanzar su objetivo de peso. En algún momento durante cada dieta acababa comiendo demasiado y siempre de los tipos equivocados de comida. Así que, en un momento dado, ella comenzó a diseñar sus propias dietas, pensando que tal vez las dietas tenían la culpa de los rebotes de peso que experimentó. La dieta más reciente que Janet probó era simple; sólo comería la mitad de lo que había en el plato. Ella pensó que privarse de las cosas era por lo que la mayoría de sus dietas había fracasado, por lo que ella no iba a restringir el tipo de comida y dijo que disfrutó comiendo y que nunca se perdió una comida. Esto suena como un enfoque perfectamente cuerdo en la superficie, y Janet perdió casi 23 kg durante un año. Se animó y pensó que finalmente había encontrado una solución. Desafortunadamente, gradualmente ganó 27 kg en los dos años siguientes. Janet había encontrado un camino que le servía a ella, pero no funcionó para su cuerpo.

Here’s a review of how bodies fight dieters:

  1. Drop in metabolic rate-15-30%
  2. Low energy and reluctance for physical activity
  3. Increased appetite
  4. Cravings for sweets and fatty foods
  5. Preoccupation with food and eating

So when dieters go on an eat-less, exercise-more diet, they unknowingly trigger their bodies to adapt in these five ways. Taken together, these five adaptations protect the fat already there and may eventually promote even more fat accumulation. These changes do not seem to occur at first, of course. The rewarding weight loss comes first. But these adaptations, transmitted by biochemical changes, lie in wait, eventually causing the dieter to lose control of her eating. And when they take over, the frustration and weight gain begin.

Éste es un resumen de cómo los cuerpos luchan contra las personas que hacen dieta:

  1. descenso de la tasa metabólica-15-30%
  2. baja energía y renuencia por la actividad física
  3. aumento del apetito
  4. antojos de dulces y alimentos grasos
  5. preocupación por la comida y la alimentación

Así que cuando los personas se embarcan en una dieta en la que comen menos y hacen más ejercicio, sin saberlo ponen en marcha que sus cuerpos se adapten de estas cinco maneras. En conjunto, estas cinco adaptaciones protegen la grasa que ya se tiene y pueden eventualmente promover aún más acumulación de grasa. Estos cambios no parecen ocurrir al principio, por supuesto. La gratificante pérdida de peso sucede primero. Pero estas adaptaciones, transmitidas por cambios bioquímicos, esperan su momento, causando eventualmente que la persona pierda el control de su alimentación. Y cuando las adaptaciones toman el control, la frustración y el aumento de peso comienzan.

Is this why we are so fat when we are the most diet-conscious nation on earth? It has a lot to do with it. The connection between our diet-obsessed country and our obesity statistics is undeniable when you consider the overall effect of quick weight loss dieting on the body. We have been approaching the weight problem from a completely wrong direction for over fifty years, and it shows. The terrible truth about dieting is that, for most people, not only does it fail in solving weight problems; it actually causes weight gain for most dieters over the long run.

¿es por esto que estamos tan gordos cuando somos la nación más consciente de la dieta en la tierra? Tiene mucho que ver. La conexión entre nuestro país obsesionado con la dieta y nuestra estadística de la obesidad es innegable cuando se considera el efecto general de la dieta de rápida pérdida de peso en el cuerpo. Nos hemos estado acercando al problema del peso desde una dirección completamente incorrecta durante más de 50 años, y ahí están los resultados. La terrible verdad sobre la dieta es que, para la mayoría de la gente, no sólo falla en la solución de los problemas de peso; en realidad, causa aumento de peso en el largo plazo para la mayoría de los que siguen la dieta.