¿Es esto adelgazar? (XVI)

Long-Term Weight Loss Maintenance: Assessment of a Behavioral and Supplemented Fasting Regimen

Estudio de larga duración en el que se emplean dos estrategias de pérdida de peso: ayuno modificado para preservación de músculo y terapia conductual (convencer a los obesos de que tienen que hacer dieta hipocalórica).

¿Resultado? El de siempre: espejismo a corto plazo, fracaso a largo plazo.

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NOTA: se agrupan los datos en función de cuántas veces se pudieron medir parámetros en el participante.

Una cosa que hay que resaltar en la gráfica anterior es el número de participantes: 485 iniciaron el experimento y 268 lo terminaron. Si únicamente la mitad de los participantes completaron el experimento, cabe pensar que el resultado real es, probablemente, mucho peor de lo que muestra la gráfica.

Creo muy relevante que tras la fase de pérdida de peso se reintroduce la “comida normal” en la dieta de los participantes.

The program used two strategies: a protein supplemented modified fast and interactive weekly sessions in behavior modification. The supplement provided minimal calories, essential fats, amino acids, vitamins, minerals, and trace elements. Patients were asked to desist from normal food consumption and prescribed the supplement for the first 16-26 weeks of the program. During this period, they were taught to alter their eating behaviors. Approximately six weeks later regular food was phased back into their diet. By the 22-32 weeks, all but the most massively obese patients were off the supplement completely.

Los autores nos dicen que el resultado obtenido en los experimentos de pérdida de peso es decepcionante, pero que, según la teoría del aprendizaje, no cabe esperar otra cosa, porque los pacientes con sobrepeso se acostumbran a comer de más y hacer poco ejercicio:

This is disappointing but may be exactly what should be expected. Learning theory assumes that overweight patients have learned to overeat and to underexercise.

Yo tengo otra teoría, también basada en la “teoría del aprendizaje”. Creo que los arrogantes, incompetentes e ignorantes expertos en obesidad han aprendido que cualquier estupidez que se les ocurre, es publicada en las revistas científicas. Según la teoría del aprendizaje, como han visto que no pensar y repetir, sin más, prejuicios sin fundamento facilita que su carrera profesional avance, no tienen estímulo para hacer otra cosa. No es que lo diga yo: es lo que dice la teoría del aprendizaje.

¿Achacar que se recupere el peso perdido a la sobrealimentación y el sedentarismo? ¿En serio? ¡Menuda estupidez!

Obesity treatment by very low-calorie-ketogenic diet at two years: reduction in visceral fat and on the burden of disease

Este estudio tiene un título engañoso: no han empleado una dieta cetogénica durante un par de años, sino durante únicamente un par de meses, como mucho, y además empleando en ese tiempo un producto comercial en lugar de comida. Posteriormente (5-6 meses siguientes) se van introduciendo gradualmente alimentos reales en la dieta y en el resto del estudio la dieta es “balanceada” e hipocalórica (1500-2250 kcal/día). Reitero que no es un estudio de dieta cetogénica a largo plazo.

En la gráfica, en rojo, se muestra la pérdida de grasa corporal. Se llegaron a perder 19 kg de grasa corporal, a partir de los seis meses se recupera grasa corporal y al final del estudio ya se había recuperado la mitad de lo perdido (se habían recuperado 10 de los 19 kg perdidos). Y únicamente 45 participantes acabaron el estudio, de los 79 que lo empezaron, lo que sugiere que el resultado real es peor de lo que muestra la gráfica.

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Mismo patrón que en el estudio anterior: pérdida a corto plazo, para a continuación recuperar gran parte de lo perdido. En ambos casos se ha empleado una dieta para perder peso y al volver a la dieta “balanceada” se recupera el peso perdido. ¿Se está recuperando porque es imposible mantener el nuevo peso, o se está recuperando porque la dieta elegida para mantenerlo es errónea? ¿Qué hubiera pasado si se hubiera seguido una dieta restringida en carbohidratos en lugar de volver a la dieta “balanceada”?

¿Se habrán planteado los autores de estos dos estudios que, quizá, lo que ellos llaman “regular food” o “balanced diet” son en realidad los malos hábitos alimentarios que causan el problema en primer lugar o que impiden mantener el nuevo peso tras haber perdido unos kilos? No afirmo que sea así, pero, si el método no funciona para mantener el peso perdido, antes de asumir que la culpa del fracaso es del cliente, ¿por qué no demuestran primero que el método es correcto? ¿Por qué no demuestran primero que esa “dieta balanceada” a la que hacen volver a los participantes no es, en realidad, la causa del problema?

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“Lo importante es querer”

Una familiar mía ha padecido obesidad durante los últimos años. También su marido tenía sobrepeso. Aunque han ido cambiando su forma de comer gradualmente, gracias a los cambios que han hecho en los últimos meses él ya tiene un peso normal y ella ha perdido 18 kg (y quiere perder una decena más).

¿Lo han conseguido siguiendo mis consejos? No exactamente. Desde luego conocen mi experiencia, conocen el blog, y conocen mis ideas. Y también saben que hago lo que digo, porque lo ven en las comidas familiares. Supongo que ver que yo he sido capaz de adelgazar y de mantenerme delgado durante varios años puede haber influido en cómo han evolucionado en su búsqueda de soluciones. O en el hecho de que haya existido esa búsqueda de soluciones. Cuando yo adelgacé, ellos pensaban en “moderación” y no comer ciertos productos les parecía “radical”. Un par de años después su discurso es diferente: alaban la dieta cetogénica con la que están consiguiendo resultados y están convencidos de que no pueden volver a comer como antes, si quieren mantener el peso.

Estas navidades ella comentó durante una cena que, en su opinión, lo importante era querer. Yo respondí que no estaba de acuerdo, que lo importante era estar correctamente informados.

efforts-and-courage-are-not-enough-without-purpose-and-direction

Los esfuerzos y el coraje no son suficiente si carecen de propósito y dirección.

¿Es que mi familiar no se está esforzando? Sí, se está esforzando, pero seguro que también se esforzó cuando intentó adelgazar, sin éxito, en el pasado. Lo que ha cambiado es la dirección en la que se está produciendo ese esfuerzo. Y también han cambiado los resultados, lo que ha hecho que no se conforme con el resultado obtenido, sino que quiera seguir esforzándose para acercarse aún más a un peso normal. Seguro que cuando el método no le daba resultados, no tenía la misma motivación por seguir esforzándose. No es el esfuerzo la clave del éxito, sino el cambio de dirección gracias a una mejor información.

También importa la procedencia de esa información. No es lo mismo que sea el médico el que te diga que una dieta cetogénica te puede servir para adelgazar y que no es ningún problema para la salud, que que esa misma información la obtengamos de un blog de autor anónimo, al tiempo que la comunidad médica nos dice que esas dietas son peligrosas y que lo saludable es la pirámide nutricional de las harinas.

Responsabilizando a la víctima

para perder peso debe haber una verdadera implicación por parte del paciente y debe buscar un equilibrio en su propia autoexigencia (fuente)

El mensaje es clarísimo: es el cliente el que falla. Las claves son su “verdadera implicación” y el “equilibrio en su autoexigencia”. ¿Y de que el método que se recomienda haya fracasado sistemáticamente en los experimentos científicos, no se dice nada?

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¿Es esto adelgazar? (XV)

“Safety, tolerability and sustained weight loss over 2 years with the once-daily human GLP-1 analog, liraglutide”

Experimento en humanos en el que se emplea un fármaco que reduce el apetito. Dos años de duración, aunque el doble-ciego únicamente duró 20 semanas para el espónsor y un año para el resto de involucrados. Los participantes del estudio tenían obesidad, con más de 40 kg/persona de grasa corporal, en media, antes de empezar el experimento.

Aparte de las inyecciones del fármaco, la directriz fue seguir una dieta hipocalórica clásica: restricción calórica de 500 kcal/día y aumentar el ejercicio físico. Se puede ver en la flecha azul de la gráfica cómo esa directriz no tenía fecha de caducidad:

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500 kcal/día de déficit calórico darían lugar a una pérdida de peso de 47 kg al cabo de los dos años de duración del estudio (según unos cálculos que en realidad no tienen fundamento y que únicamente hago para constatar que no se cumplen).

¿Qué sucedió? Lo podemos ver en la gráfica: pérdida de peso los primeros siete meses y a partir de ese momento, en general no se perdió nada. ¿Nos suena?

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Los que habían estado con placebo (puntos grises) hasta la semana 52, fueron pasados en ese momento al fármaco y, aunque perdieron 4 kg los primeros meses tras el cambio, también dejaron de perder peso.

En el mejor de los casos se perdieron 10 kg, pero ese dato no es real: nótese que los participantes a final del estudio son menos de la mitad de los que empezaron. Los resultados que muestra la gráfica son, a buen seguro, engañosos.

Supuestamente, estamos viendo el efecto de “inyecciones de saciedad”. Si realmente el fármaco lo único que hiciera fuera reducir el apetito (artículo,artículo), sería como eliminar la fuerza de voluntad de la ecuación: gracias al fármaco no hace falta esforzarse en “comer menos”. Y la intervención no ha funcionado, porque la pérdida de peso que vemos, aparte de modesta en quien parte de 40 kg de grasa corporal, no es sostenible, salvo que vayan a pasarse toda la vida comiendo poco, haciendo ejercicio y pinchándose un fármaco cuya lista de efectos secundarios es preocupante (náuseas, vómitos, reacciones a las inyecciones, diarrea, dolor abdominal, problemas psicológicos, etc.). Ni siquiera haciendo eso hay garantía, a partir de la gráfica anterior, de que esos 10 kg perdidos por la mitad de los participantes se vayan a mantener en los siguientes años.

 

NOTA: Hay algo que no encaja en el uso de este fármaco. Quizá yo sea un poco rarito, pero a mí me parece que pincharse un fármaco (que además del pinchazo tiene otros efectos secundarios) requiere más fuerza de voluntad que seguir una dieta hipocalórica.

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Cuatro estudios de pérdida de peso

Estudio 1: “Metabolic and behavioral effects of a high-sucrose diet during weight loss

Sólo 6 semanas de duración. Toda la comida es proporcionada a los participantes:

The trial was conducted as a controlled feeding study in which subjects were provided with all meals and snacks for the 6-wk period.

En la tabla de ingesta vemos que el grupo “bajo en azúcar” consumió más calorías que el grupo “alto en azúcar” (un 6% más):

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Y el resultado es que, en sólo mes y medio el grupo “bajo en azúcar”, perdió medio kilo más de grasa corporal (un 11% más):

  • (96.69×0.4971)−(89.74×0.4854)=4.5 kg
  • (96.1×0.4867)−(88.73×0.4707)=5.0 kg

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Básicamente el mismo porcentaje de proteína y el mismo porcentaje de carbohidratos, y consumiendo más calorías se pierde más grasa corporal en el grupo “bajo en azúcar”. Un resultado interesante.

Estudio 2: “Benefit of low-fat over low-carbohydrate diet on endothelial health in obesity

Igual que el anterior, de tan sólo 6 semanas de duración. También un estudio en el que se suministra comida a los participantes, para tener mayor control de la dieta real que siguen:

Dietary control and compliance were maximized by providing complete preprepared meals in the General Clinical Research Center bionutrition kitchen and a daily multivitamin, all distributed for 6 weeks.

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El grupo low-carb perdió 2.1 kg de grasa corporal, mientras que el low-fat ganó 2.75 kg de grasa corporal:

  • (95.4-54.7)-(89.9-51.3)=2.1 kg
  • (100.2-60.7)-(96.1-53.85)=-2.75 kg

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El grupo low-carb consumió las mismas calorías que el low-fat:

Throughout the first 4 weeks, daily consumption averaged 1855±100 (LC) versus 1755±202 (LF; P value not significant) kcal/d. During the weight maintenance phase (weeks 4 to 6), energy intake increased to 2522±277 and 2484±275 kcal/d in the LC versus LF diets, respectively (Table S1).

En resumen, consumiendo las mismas calorías se perdió grasa corporal en el grupo low-carb, a diferencia del low-fat, en el que se ganó grasa corporal. Tremendo.

Estudio 3: “Comparison of weight-loss diets with different compositions of fat, protein, and carbohydrates

Estudio de dos años de duración.

Among the 80% of participants who completed the trial, the average weight loss was 4 kg

En el 80% de participantes que completaron el estudio, la pérdida de peso media fue de 4 kg. 

Ese “gran éxito” es de los participantes que acabaron el estudio… “Grandísima” prueba de que es posible adelgazar con una dieta alta en carbohidratos: ¡nunca dejaron de “comer menos” y no funcionó!

No me entretengo con este estudio, pues ya he hablado de él antes: Sucks 2009 y su demostración de que la restricción calórica permite adelgazar

Estudio 4: “Changes in Body Weight and Metabolic Indexes in Overweight Breast Cancer Survivors Enrolled in a Randomized Trial of Low-Fat vs. Reduced Carbohydrate Diets

Estudio de 6 meses de duración.

Fijémonos en el grupo low-fat (círculos): perdió 4.9 kg de peso en las primeras seis semanas. A partir de ese momento, en las siguientes 18 semanas, tan sólo 1.4 kg. El peso corporal apenas ha bajado 6 kg en todo ese tiempo y no se está perdiendo peso en la parte final del estudio.

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No hay ninguna razón para pensar que estamos viendo algo diferente al típico patrón de pérdida de peso con dieta hipocalórica: pérdida de peso los primeros seis meses, y a partir de ahí lenta e inexorable recuperación del peso perdido (ver). Este estudio no demuestra que se pueda adelgazar con esa dieta.

¿Por qué estos 4 estudios?

Porque los he visto citados como prueba de que “claramente” se puede perder peso con una dieta rica en carbohidratos.

Varios estudios ( estudio 1, estudio 2, estudio 3, estudio 4 ) han demostrado claramente que se puede perder peso perfectamente haciendo una dieta rica en CH y un metaanálisis de 2014 observó que una dieta baja en CH no reporta mejores pérdidas de peso que una más alta en CH siempre que las proteínas estén igualadas. Víctor Reyes (FitnessReal)

Si el señor que cita estos estudios como prueba de que “se puede perder peso”, está queriendo decir que a corto plazo se pierde algo de peso con una dieta hipocalórica, no le veo el sentido, porque eso no lo niega nadie y se corre el riesgo de que un lector interprete que lo que está diciendo es que esas dietas son efectivas para adelgazar (i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo). Y si está hablando de pérdida de peso a largo plazo, estos estudios o no sirven como prueba de eso, o son prueba de lo contrario. En cualquier caso, insisto una vez más en que la evidencia científica dice que las dietas hipocalóricas no funcionan para perder peso y mantener lo perdido a largo plazo (ver,ver,ver). Hablar de los efectos a corto plazo no es sólo inútil, es engañoso.

Aparte de esos cuatro estudios, se cita un metaanálisis de 2014 que ha sido revisado por otros autores (artículo), encontrando tal cantidad de datos falsos, prácticamente todos en el mismo sentido, que los autores de la revisión se preguntan cuál es la probabilidad de que eso suceda por azar, especialmente cuando los autores se han manifestado públicamente en contra de las dietas bajas en carbohidratos:

what is the chance that essentially all these errors favoured the so-called balanced diet and disadvantaged the lower-CHO diet, especially when many of the authors of this article are on public record as being vigorously opposed to lower- or low-CHO diets and to those who promote such eating plans?

En cuanto a que si el contenido en proteína de las dietas es el mismo, entonces no hay diferencias en pérdida de grasa corporal o de peso, eso es sencillamente falso (ver). La pseudociencia del balance energético sólo se puede defender con falsedades y estupideces (ver,ver,ver,ver,ver).

Leer más:

“Comer menos” no es un método de adelgazamiento basado en evidencia científica

El único secreto para adelgazar es que no hay secreto: comer menos y moverse más es lo único que funciona

Las dietas que funcionan lo hacen porque te llevan a comer menos. No existen los milagros

¿Suena razonable? No lo es. Es quackery.

The Results of Treatment for Obesity. A Review of the Literature and Review of a Series

Artículo del año 1959, es decir, de hace 57 años. Es posiblemente el primer artículo en el que se constata en una revista científica que el “come menos” no es útil para adelgazar (ver). El autor principal del artículo estaba mosqueado con las dificultades que tenía para ayudar a adelgazar a sus pacientes. No le cuadraban sus propios resultados con la presunción de que el método era sencillo y efectivo. Al principio pensó que había tenido mala suerte con los pacientes que le habían tocado, pero hizo una revisión de lo que se había publicado al respecto en los 30 años anteriores, desde 1930 hasta ese momento. Encontró cientos de artículos científicos relativos a adelgazamiento, pero en general eran un desastre, por falta de rigor a la hora de reportar los datos (por ejemplo dando valores medios en lugar de datos individuales u ocultando que gran parte de los participantes habían dejado el tratamiento). Quitando los artículos con deficiencias, llegó a quedarse con únicamente 8 estudios científicos. El resultado fue devastador: únicamente un 25% de los participantes llegaban a perder más de 9 kg en algún momento, porcentaje que se reducía al 5% de los participantes si se trataba de haber llegado a perder 18 kg. Los autores se plantearon que si ése era el resultado obtenido por “expertos” en obesidad en sus experimentos, el resultado medio del médico de a pie podía ser aún peor.

Los autores decidieron hacer su propio estudio. Iban a analizar el resultado obtenido por 100 pacientes obesos a los que se sometería a una dieta hipocalórica (800-1500 kcal/día). Se hizo un seguimiento durante dos años y medio. El resultado fue el siguiente (100 pacientes):

  • Sólo 12 pacientes llegaron a perder más de 9 kg en algún momento.
  • Sólo 1 paciente llegó a perder más de 18 kg en algún momento.
  • 39 pacientes nunca volvieron al hospital, tras la visita inicial en la que se les instruyó sobre la dieta a seguir.
  • De los 12 pacientes que habían perdido al menos 9 kg, un año después de acabar el tratamiento únicamente 6 se mantenían al menos 9 kg por debajo de su peso inicial. Dos años después, únicamente 2 pacientes se mantenían al menos 9 kg por debajo de su peso inicial.

Los autores se plantearon que si el médico era incapaz de ofrecer resultados, los pacientes acabarían acudiendo a cualquier entidad no-médica que se los prometiera. Y entendían que la proliferación de ese tipo de entidades era la prueba de que los médicos estaban fallando a sus pacientes. Su propuesta era reconocer las dificultades del proceso y tratar a los pacientes con respeto:

un paciente respetado por su médico tiene pocas razones para buscar tratamiento en otro sitio“.

“Respetado por su médico…”

Como decía, este artículo es de hace 57 años. Lo que ya entonces se sabía que no funcionaba, ha seguido fracasando una y otra vez (ver,ver,ver,ver). Pero el dogma no cambia: “comer menos funciona, sin que importe qué se come, pero la gente no mantiene la restricción calórica porque no es consciente de que come demasiado o porque se cansan de hacer dieta“.

¿Por qué nuestra sociedad forma “profesionales” que recetan dietas hipocalóricas para adelgazar y que engañan a sus clientes ocultando que el método es inefectivo o que directamente afirman que el método funciona? Como mínimo, deberían estar obligados por ley a informar a sus clientes de que su práctica “profesional” NO está basada en evidencia científica. O, en otras palabras, que su actividad profesional es engañar a la gente por dinero.

We live in an era of evidence-based medicine; the evidence does not support the efficacy of diet therapy for maintenance of weight loss in obesity (artículo)

Vivimos en una era de medicina basada en la evidencia: la evidencia no respalda la eficacia de las terapias dietarias para el mantenimiento del peso perdido en la obesidad

Salvo, quizá, cuando dejemos de ser unos burros que creen que las leyes de la física dicen que “intervención dietaria” equivale a “dieta hipocalórica”.

Leer más:

Recuperación de la grasa corporal durante la restricción calórica (en ratas)

Prolonged Effects of Fasting-Refeeding on Rat Adipose Tissue Lipoprotein Lipase Activity: Influence of Caloric Restriction during Refeeding

Experimento en ratas. Se les retira la comida durante tres días y a continuación se las divide en tres grupos que tienen distintos niveles de restricción calórica: uno ad libitum (que come cuanto quiere, referencia 100%), uno con ingesta limitada al 75%, y uno con ingesta limitada al 50%.

Me voy a fijar únicamente en el grupo con la ingesta limitada al 50% del ad-libitum. ¿Qué sucede con su grasa corporal? Repito: esas ratas han estado 3 días si comer y a continuación siguen con restricción calórica, pero comiendo algo. El resultado es el que vemos remarcado con una flecha roja en la tabla: la grasa corporal de esas ratas está aumentando con el paso de los días.

Siguen “haciendo dieta”, siguen “pasando hambre”, y su grasa corporal no sólo no baja, sino que está aumentando. Nótese que no están aumentando la grasa corporal por hiperfagia (comer mucho) a consecuencia de haber pasado hambre.

En la figura se muestra el tamaño de los adipocitos en los distintos grupos. Tras los tres días de ayuno ha subido en todos los grupos, sigan o no con restricción calórica.

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Los autores del artículo lo resumen así:

Metabolic adaptations that occur during refeeding following a fast act to replenish depleted body fat stores

Las adaptaciones metabólicas que ocurren durante la ingesta que sigue al ayuno actúan para reponer las previamente vaciadas reservas de grasa.

Y no es por pasarse comiendo.

Como resultado interesante, aumentaron los niveles de lipoproteína-lipasa (LPL) sin que se detectara un aumento de los niveles postprandiales de la insulina. La LPL es la enzima que extrae los ácidos grasos de las lipoproteínas para su posterior absorción por parte de los adipocitos:

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En condiciones normales la LPL responde ante los cambios en los niveles de insulina (ver), pero en este experimento aumentó sin que lo hiciera la insulinemia:

in this study the overshoot of LPL during ad libitum refeeding seemed to occur without a detectable change in postprandial plasma insulin levels

La restricción de la ingesta está aumentando la facilidad con la que el animal engorda. Ese cambio fisiológico no se está produciendo por un aumento de los niveles de insulina, sino incluso con niveles de insulina postprandiales no elevados.

Mis reflexiones

Los que ganan dinero recetando dietas hipocalóricas nos cuentan que la culpa del fracaso es del obeso: el obeso miente sobre cuanto come o no sabe contar cuantas calorías consume. Nos cuentan que la reacción del cuerpo a la restricción calórica es un mito, o admiten que existe, pero afirman que es insuficiente para impedir adelgazar. También nos dicen que si la restricción calórica es moderada, entonces se evita esa reacción metabólica.

La realidad es que el método “comer menos y moverse más” no funciona para adelgazar (i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo). La evidencia científica es contundente en ese sentido (ver,ver,ver). Y tampoco tiene fundamento el mensaje de que la restricción calórica moderada sí funciona (ver). Y esos resultados son lógicos, pues el “come menos y muévete más” no tiene más fundamento que la estupidez humana (ver,ver,ver).

En este estudio en ratas hemos visto que, aunque los animales han reaccionado a la restricción calórica con una pérdida inicial de grasa corporal, a continuación están recuperando la grasa perdida aunque se mantenga la restricción calórica. Sabemos que esto es posible, porque lo estamos viendo en este estudio. ¿Cómo saben los “expertos” que en humanos no se produce este mismo fenómeno, de tal forma que a partir del sexto mes, más o menos, comas cuanto comas, vas a empezar a recuperar la grasa perdida en los seis meses previos? ¿Cómo se atreven a culpar al obeso del fracaso del método, cuando la evidencia científica dice que el método ha fracasado todas y cada una de las veces que se ha puesto a prueba en un experimento científico? ¿En qué evidencias basan su acusación de que el método no funciona porque el obeso no sabe contar cuanto come? ¿Dónde están las pruebas de que el método funciona? ¿Por qué nadie nos muestra esas pruebas?

Que no nos engañen: las pruebas científicas dicen que el método NO funciona. No hay falta de pruebas.

Leer más:

La ciencia es asín (X)

Relatively high-protein or ‘low-carb’ energy-restricted diets for body weight loss and body weight maintenance?

Cuatro dietas, con distinta composición (las cuatro combinaciones de alta y normal en proteína, alta y normal en carbohidratos). Los porcentajes de cada macronutriente son diferentes en las tres fases del experimento.

Fase inicial (run-in, 100% de la energía). 20% frente a 10% de proteína:

The four diets had the following macronutrient compositions: protein/carbohydrate/fat of

  • 20/25/55 En% for the high-protein low-carbohydrate (HPLC) diet, of
  • 20/50/30 En% for the high-protein normal-carbohydrate (HPNC) diet, of
  • 10/25/65 En% for the normal-protein low-carbohydrate (NPLC) diet, and of
  • 10/50/40 En% for the normal-protein normal-carbohydrate (NPNC) diet

Fase de pérdida de peso (33% de la energía). 60% frente a 30% de proteína:

This resulted in the following macronutrient compositions during the weight loss period of time when 33% of the original energy requirement was provided: protein/carbohydrate/fat of

  • 60/5/35 En% for HPLC, of
  • 60/35/5 En% for HPNC, of
  • 30/5/65 En% for NPLC, and of
  • 30/35/35 En% for NPNC.

Fase de mantenimiento del peso (67% de la energía). 30% frente a 15% de proteína:

During the weight maintenance period thereafter energy intakes were 67% of the individuals’ energy requirement, resulting in macronutrient compositions of

  • 30/25/45 En% for HPLC; of
  • 30/45/25 En% for HPNC; of
  • 15/25/60 En% for NPLC and of
  • 15/45/40 En% for NPNC.

El resultado en términos de cambio en la grasa corporal en los distintos grupos en dos instantes temporales: tras la fase de pérdida de peso y tras la fase de mantenimiento de peso:

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Los mismos datos en forma de tabla:

 mes\grupo HPNC HPLC NPNC NPLC
0 0 0 0 0
3 -11.9 -11.9 -8.6 -10
12 -10 -8.2 -6.7 -8.5

Si nos fijamos en los grupos rojo y verde (HPLC y NPLC), el primero tiene el doble de proteína que el segundo, y no hay diferencias en pérdida de grasa corporal.

Si comparamos el azul con el rojo (HPNC y HPLC)  vemos que el primero tiene casi el doble de carbohidratos que el segundo, y sin embargo han perdido 2 kg más de grasa corporal, lo que sorprende, dada la conocida superioridad de la restricción de carbohidratos para pérdida de grasa corporal (ver,ver,ver) y hace dudar, por tanto, de los resultados de este estudio.

Por otro lado, las dietas amarilla y verde (NPNC y NPLC) tienen la misma cantidad de proteína, y sin embargo la pérdida de grasa corporal ha sido diferente. Y, además ha perdido más grasa corporal el grupo con menos carbohidratos (justo lo contrario de lo que sucedía en los dos grupos comentados anteriormente).

Ésta es la tabla a partir de la cual he generado la gráfica:

Se supone que los investigadores controlaron los niveles de nitrógeno en la orina para cerciorarse de que la ingesta de proteína era la prescrita. Por tanto los investigadores saben que hay dos grupos que han perdido la misma masa grasa, a pesar de una notable diferencia en la ingesta de proteína. Y saben que otros dos grupos han perdido distinta cantidad de masa grasa, a pesar de haber consumido la misma cantidad de proteína. Recordemos estos datos para cuando leamos las conclusiones que escribieron.

Por otro lado, fijémonos en que todos los grupos están recuperando la masa grasa que perdieron en los tres primeros meses, y, mientras eso sucede, la ingesta teóricamente es de sólo un 67% de las supuestas necesidades (basado en el punto de partida). Es decir, si los participantes están cumpliendo con el menú que les han dado los investigadores, este estudio estaría demostrando que el comer poco NO funciona para adelgazar (i.e. perder el peso que nos sobra y mantener lo perdido a largo plazo).

Pero los investigadores no saben qué comieron los participantes. Ni siquiera proporcionan datos basados en cuestionarios, por poco fiables que sean:

Although the prescribed energy-restriction was iso-energetic for the four diets, differences in energy intake in relation to the higher satiating effect of protein cannot be excluded, since the study was free-running, and in practice the energy-intake restriction had to take place following the volunteers’ own applications of the prescribed diets.

differences in energy intake … cannot be excluded … free-running … volunteers’ own applications of the prescribed diets

No sabemos ni qué ni cuánto comieron los participantes. ¿Estamos viendo el efecto de la distinta composición de las dietas o de las distintas ingestas energéticas de los participantes? ¿Siguieron los participantes las dietas que se les asignaron? Los autores del artículo no tienen respuesta para estas preguntas.

Conclusiones del estudio:

The study showed irrefutably, that, despite the success all-over with all four diets, the answer is that it is the relatively high-protein content per se, that supports the even greater success, and not the relatively lower carbohydrate content.

Este estudio demuestra de forma irrefutable, que a pesar del éxito en todos los aspectos de las cuatro dietas, la respuesta es que es el relativamente elevado contenido en proteína per se, lo que produce el mayor éxito, y no el bajo contenido en carbohidratos.

Vayamos por partes. Nos dicen que las cuatro dietas han triunfado “en todos los aspectos”. Yo veo la evolución de la masa grasa en las cuatro dietas, y no veo el “éxito” por ninguna parte. Si creemos los datos del estudio, los participantes están recuperando masa grasa con una ingesta de un 67% de lo que consumían originalmente. Si con esa ingesta estás recuperando masa grasa, ¿qué va a suceder en los siguientes meses? La palabra que buscamos es “fracaso” (ver).

Luego dicen que han demostrado ¡de forma irrefutable! que es la proteína la que confiere una ventaja a las dietas low-carb, y no la restricción de carbohidratos. Ya. Recordemos que en este estudio han encontrado que duplicar la ingesta de proteína no afecta a la pérdida de grasa corporal (me estoy refiriendo a los grupos rojo y verde, de los que he hablado antes), y que con la misma ingesta de proteína hay diferencias en la pérdida de masa grasa (grupos amarillo y verde). Creo que los datos lo dicen todo. Por otro lado, cualquier estudio, uno sólo, en que a igualdad de proteína, las dietas low-carb hacen perder más grasa corporal, está demostrando de forma exactamente igual de “irrefutable” exactamente lo contrario de lo que dicen estos señores, que no es la proteína lo que da una ventaja a las dietas low-carb (ver,ver). Si ésa es la hipótesis que lanzan los autores, tendrían, además, que explicar por qué en general la proteína no tiene un efecto relevante en la pérdida de masa grasa, a igualdad de calorías (entrada,meta-análisis):

No significant effects of protein intake on loss of either body mass or fat mass were observed

No se observó un efecto significativo de la ingesta de proteína ni en el peso corporal ni en la masa grasa

Supongo que este artículo ha pasado una revisión por pares… ¡Vaya tela!

Finalmente, una reflexión. Hay quien cita (ejemplo) este estudio como experimento en condiciones controladas (¡chúpate ésa!), coge textualmente las fantasiosas conclusiones de los autores sin hacer un análisis de los datos, nos dice que el estudio apoya la idea de que no hay una ventaja metabólica en la restricción de carbohidratos, nos dice que sí la hay en la proteína, y concluye que ¡las calorías importan! Como hemos visto, y a pesar de las increíbles conclusiones de los autores del estudio, el contenido del artículo no respalda ninguna de esas hipótesis. Pero si se da por supuesto que los datos del estudio son correctos, en tal caso este estudio demuestra que la restricción calórica NO funciona para adelgazar, aunque se siga la dieta. El estudio no sólo no ayuda a los caloréxicos a defender el dogma de que es la proteína la que da una ventaja a las dietas low-carb, sino que da el beso de la muerte al “come menos” como método de adelgazamiento, es decir, liquida uno de los pilares básicos de la teoría del balance energético. A la luz de este dato, ¿seguirán proclamando que éste es un “estudio elegante” o quizá ha dejado de ser elegante? Creo que me quedaré con las ganas de saber qué característica del estudio lo hacía elegante y a buen seguro ya no existe.

NOTA: si, como nos cuentan los caloréxicos, la ventaja metabólica de ingerir proteína consiste en que sacia el apetito y/o que aumenta el gasto energético, lo lógico es esperar que no ayude nada a perder peso a largo plazo, pues en tal caso es equivalente a “comer menos”, el método que ha demostrado una y otra vez que no sirve para adelgazar (ver).

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