Visita al especialista de digestivo

  • ¿Perdiste entonces peso? (ésa había sido su indicación la última vez que nos vimos)
  • Sí. Me puse a dieta, y cuando vi que dejaba de perder peso me pasé a una dieta baja en carbohidratos y alta en grasa. Bajé hasta los 69 Kg y luego me estabilicé en 70-71. Ahora estoy en 73. Kg. Y me ha desaparecido todo lo que tenía: tengo las transaminasas en menos de 20, el hierro y la ferritina están en valores normales (mientras se lo contaba le pasaba los últimos resultados). Estoy perfecto. Solo venía a dar señales de vida, después de dos años.
  • Bueno, eso es lo que tiene el hígado graso, que si bajas de peso mejora.
  • Yo creo que el mérito es de la dieta que sigo.
  • Sí, claro, desde luego no mucha gente consigue perder 20 Kg de peso. Te felicito, enhorabuena por haberlo conseguido. Has hecho un esfuerzo y has obtenido una recompensa.
  • Ah, y se me olvidaba, ya no tomo la medicación para el reflujo. Estoy bien y no tengo síntomas. Y si recuerdas, tú me diagnosticaste la hernia de hiato.
  • Perfecto entonces. Se diría que te ha cambiado la vida. Según mis notas en julio del 2009 tenías la GPT en casi 300.
  • Sí, en 2009 las transaminasas estuvieron peor que nunca.

En otro instante de la conversación ha vuelto a achacar la mejoría a la pérdida de peso, a lo que yo he vuelto a matizar que era la restricción de carbohidratos la responsable. Creo que cada vez que el lo ha atribuido a “pérdida de peso” yo he matizado “dieta”.

  • Pero los carbohidratos aportan energía.
  • Yo ahora la energía la saco de la grasa.

“Los carbohidratos aportan energía”… y muchas otras cosas que gracias a Dios ya no tengo.

Me ha pesado en su báscula, una de estas de uso clínico en que se desplazan pesas sobre barras horizontales hasta alcanzar el equilibrio, y se lee en la barra horizontal el peso. Según sus notas la última vez fueron 95Kg en esa misma báscula. Hoy ha medido 75 Kg, es decir 20 Kg menos según su báscula.

Me ha dicho que con esos resultados, hasta dentro de un año no me haga más analíticas. Me ha dicho que para esa analítica me incluye el PSA, y cuando le he preguntado que qué era eso me ha dicho que mirar a ver cómo anda la próstata. Para esos análisis vuelve a pedir los valores de bilirrubina. Yo le he comentado que ya no debo tener el síndrome de Gilbert (si todo lo demás me ha desaparecido…), pero me ha dicho que no se me va a ir, que siempre voy a tener la bilirrubina indirecta por encima de la directa (aun estando ambos valores en el rango normal). Y me lo ha demostrado con la analítica de septiembre pasado, que sí tenía datos de la bilirrubina. Parece que hay cosas que la dieta low-carb no me va a arreglar.

En definitiva, no creo que este médico saque conclusiones de mi experiencia. Ha atribuido mi cambio a mi esfuerzo, algo por lo que me ha felicitado, pero adelgazar en mi caso no ha sido una cuestión de esfuerzo. No es que antes yo fuera un dejado sin fuerza de voluntad para adelgazar, y ahora sí la he tenido. No es eso. No solo es eso. Él ha interpretado los datos según su esquema mental: “se ha esforzado, ha comido menos, ha hecho ejercicio, ha adelgazado y su salud ha mejorado”.