La guerra del lenguaje (II): dieta balanceada o equilibrada

¿Cómo se nos engaña con este término?

En pocas palabras: hay una doble definición de dieta balanceada o equilibrada. Y además una de esas definiciones “vive del cuento”, como la cría del cuco.

Primera definición del término:

Una dieta balanceada o equilibrada es aquella que a través de los alimentos que forman parte de cada una de las comidas aporta nutrientes en las proporciones que el organismo sano necesita para su buen funcionamiento.

Con esta definición mi forma de comer es mucho más balanceada que la dieta de las semillas. Por ahora no hay engaño, pero esto no acaba aquí.

La segunda definición es:

una dieta equilibrada sigue las proporciones de macronutrientes de:

Hidratos de Carbono: 50-60%
Proteínas: 12-18%
Grasas: 25-35%

o similares:

Una dieta balanceada debe incluir necesariamente todos los grupos de nutrientes en las siguientes proporciones: 6 porciones diarias de hidratos de carbono complejos; 5 porciones de frutas o verduras; 2 porciones de leche o yogur (o bien, leche de soja enriquecida con calcio); 2 porciones de proteínas, y de 15 a 25 gramos de grasas y aceites.

Aquí sí hay engaño. En primer lugar porque todo el mundo entiende que “lo balanceado es bueno” y “lo desbalanceado es malo”. Sin concretar en ningún caso, por simple definición del término, lo balanceado es positivo. Redefiniendo balanceado como equivalente a una determinada proporción de macronutrientes están arrogándose las connotaciones positivas del término y arrojando las negativas al resto de dietas, que pasan a ser “desbalanceadas” o “desequlibradas”. A diferencia de la definición que veíamos en primer lugar, en este caso no hay ninguna razón para llamar “balanceada” a una proporción concreta de macronutrientes. ¿Por que no la llaman “dieta de las harinas” en lugar de “dieta balanceada”? Nos están engañando.

Y jugando con la doble definición del término, una dieta como la mía, que aporta sin problemas todos los nutrientes que necesita el organismo, y que intuyo es bastante más saludable que “la dieta de las harinas”, se ha convertido por arte de birlibirloque en “desbalanceada”. Seriously?

Como vamos a ver, ellos mismos entran en contradicción al usar las dos definiciones de “balanceada”. Como es lógico no tiene sentido decir que una dieta “balanceada” es inapropiada, pues según la propia redefinición “una dieta balanceada es la que proporciona los nutrientes que el organismo necesita en las proporciones que necesita”. Entendiendo que “proporción” hace referencia a cantidad y no a porcentaje, y por tanto “balanceado” no puede ser nunca “inapropiado”. Pero la primera definición es ignorada y se quedan con la segunda:

Aunque una alimentación equilibrada y balanceada está recomendada para casi todas las personas, incluyendo a los vegetarianos, gente de todos los países y los obesos, no es apropiada para todos. (ver)

¿Cómo puede ser inapropiada para alguien la dieta que proporciona los nutrientes en las proporciones que necesitamos? La explicación es que “balanceada” deja de ser la que aporta todos los nutrientes y pasa a ser la dieta de la pirámide nutricional de los agricultores, la de la USDA. Como decía, una vez hecha la segunda definición de “dieta balanceada”, se olvidan de la primera y se apropian de las connotaciones positivas del término “balanceada”.

Otro ejemplo es el de un “experto” que nos dice que una dieta equilibrada no necesariamente es saludable porque puedes cumplir el reparto de macronutrientes con comida de baja calidad. Sólo tiene sentido si la definición de balanceada que usa es la arbitraria, la segunda que hemos visto.

Resumen:

Cuando alguien habla de “dieta balanceada (o equilibrada) yo siempre interpreto que me quiere engañar. Es un engaño basado en jugar con redefiniciones arbitrarias del concepto “balanceado” y apropiarse indebidamente de las connotaciones positivas propias de “balanceado”.

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3 thoughts on “La guerra del lenguaje (II): dieta balanceada o equilibrada

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