Los 10 Mandamientos de la Iglesia Escéptica

En esta entrada comento los 10 Mandamientos que todo buen “escéptico” debe cumplir, y luego detallo el más importante de todos ellos.

Los 10 Mandamientos de la Iglesia Escéptica:

  1. Usarás la falacia de autoridad sobre todas las cosas.
  2. No pensarás por ti mismo ni tendrás opinión propia, para así no caer en sesgos cognitivos.
  3. Si tienes la irrefrenable tentación de pensar y tener opinión propia, eres una vergüenza para la Iglesia Escéptica: aún estás a tiempo de lobotomizarte y no ser expulsado del calor del rebaño.
  4. Adorarás el consenso.
  5. Censurarás las opiniones inconvenientes siempre que puedas.
  6. Participarás en cuantos linchamientos en redes sociales te sea posible.
  7. Defenderás los intereses de la industria farmacéutica/alimentaria como si fueran los tuyos propios.
  8. Criticarás duramente las pseudociencias no amparadas por los estamentos oficiales.
  9. Guardarás silencio cómplice sobre las pseudociencias amparadas por los estamentos oficiales.
  10. Ante la más mínima oposición recurrirás al ad hominem señalando al oponente como homeópata y/o antivacunas, lo sea o no lo sea. En caso de necesidad se puede recurrir a otros ad hominem, como que el oponente es un conspiranoico o que se hace pasar por científico sin serlo.

Nota: recordemos que al final los 10 Mandamientos deben resumirse en 2, siendo el primero adorarás el “like” sobre todas las cosas.

Puesto que un buen “escéptico” es esencialmente una falacia de autoridad con patas, detallo el uso que hacen los “escépticos” de la falacia de autoridad (ad verecundiam).

Falacia de autoridad, versión “escéptica”

Roma locuta, causa finita

Roma ha hablado, el caso está cerrado.

La actividad de los autodenominados “escépticos” gira alrededor de esta falacia:

  1. El “escéptico” dice que ha hablado o preguntado a “expertos” en el tema en cuestión y que transmite la que, según él/ella, es la opinión de esos “expertos”.
  2. El “escéptico” argumenta que quien mantiene posturas diferentes de la que él/ella transmite está poniendo en peligro a las personas que les escuchan.

Recordemos que el segundo mandamiento obliga a los “escépticos” a no tener opinión propia: sólo transmiten lo que la autoridad en la materia dice. Tener opinión propia no es permitido al buen “escéptico”, con el argumento de que si intenta tener una opinión crítica se puede dejar llevar por sesgos (ejemplo).

Como vemos, la falacia es de autoridad (o ad verecundiam) pero el uso (y abuso) que hacen los “escépticos” es peculiar:

  • A menudo se desconoce la identidad de los “expertos” cuya opinión hay que adorar. ¿Quiénes son? ¿Qué méritos tienen? ¿Qué les convierte en “expertos” en la materia? ¿Quién establece el criterio de lo que es un “experto”? ¿Qué conflictos de interés tienen? ¿Existen realmente o se lo está inventando todo el “escéptico” de turno?
  • Se desconoce la opinión textual de los “expertos”. ¿Hay matices en sus opiniones? ¿Cuál es exactamente su opinión? ¿Por qué no se pronuncian ellos/ellas en lugar de los “escépticos”?

Nótese que aunque supiéramos quiénes son esos “expertos” y cuál es su opinión concreta, con todos los matices, la opinión de un “experto” no es evidencia científica (salvo para los propios “expertos”, que dicen que sí lo es, claro). El “escéptico” no es el portavoz de “la ciencia” bajo ningún supuesto.

“Escéptico”: dícese de la persona que repite de forma acrítica lo que supuestamente le comunica directamente la autoridad en la materia, designada como autoridad relevante por el propio escéptico.

NOTA: He hablado otras veces de la falacia de autoridad (ver,ver).

NOTA: el único recurso para opinar de quien no sabe nada de un tema puede ser la falacia de autoridad, pero ese hecho no la hace un argumento válido.

Leer más:

33 respuestas a “Los 10 Mandamientos de la Iglesia Escéptica

  1. Ejemplo de linchamiento en twitter por parte de los “escépticos”. Una persona tuitea un breve resumen de un artículo que nos cuenta que el cáncer renal es conocido como una enfermedad metabólica, y que se está investigando de qué forma se puede usar ese hecho para tratar la enfermedad, ya sea de forma aislada o en conjunción con otro tratamiento.

    Como vemos en el siguiente hilo, el aquelarre “escéptico” ni siquiera lee y analiza el artículo en cuestión. Directamente van al ad hominem: la autora “va de científica”, la autora presume de ser una “verdadera escéptica” y la información tuiteada, convenientemente, ya no procede del artículo, sino que ella se la inventa: “Ufff o muy tonto soy yo o muy lista es ella”, “supongo que cuando eres nutricionista ves enfermedades metabólicas por todas partes”.

  2. Excelente Post ,así es como funcionan.
    Dejando lo de Iglesia para las religiones,le quedaría mejor secta.
    Hay que reconocer que Molina está preparado ,su discurso funciona en mucha gente.
    Hay que reconocer también los talentos del adversario .

  3. También podrías, no sé, preguntar, y te diría sin problemas de qué expertos se tratan. En tema de cáncer consulto con gente de SEOM (Álvaro Rodríguez-Lescure o Joaquim Bosch-Barrera), a la psicooncóloga Tània Estapé, médicos como Vicente Baos o Rafael Abad o a investigadores científicos y divulgadores como Elena Campos, David Aguado y otros, a los que pregunto no por su opinión sino por el consenso en su área sobre el tema consultado.

    Me parece una buena práctica para no sucumbir a mis sesgos o un posible Dunning-Kruger el consultar un tema con varios profesionales del ámbito en el que quiero entender algo, para asegurarme de que no malinterpreto alguna sutileza debido a mi escaso nivel en algún asunto. No acabo de entender que estas precauciones puedan molestar a una tercera persona (más que por albergar motivos malsanos), pero bueno, hay gente pa’ tó.

    Como falacia de muñeco de paja, te pongo un 6.

    • Hola Emilio,
      estaría bien que me detallaras cuál es el hombre de paja que he empleado, cuando en tu comentario lo único que aclaras es que, al menos en tu caso, no te inventas las opiniones de los supuestos expertos sobre cuál es el consenso en los distintos temas. En tu comentario describes como propio el comportamiento acrítico que yo critico en esta entrada. Punto por punto.

      No acabo de entender que estas precauciones puedan molestar a una tercera persona (más que por albergar motivos malsanos), pero bueno, hay gente pa’ tó.

      Argumento ad hominem. Pero vas por mal camino: no tengo esas motivaciones malsanas que insinúas. No defiendo las pseudociencias (ejemplo) ni vendo nada. Simplemente creo que algunos “escépticos”, entre los que te incluyo, habéis perdido el norte.

      ¿Qué crees tú que hay de científico o pro-ciencia en el linchamiento que he enlazado en el primer comentario de esta entrada? No es una pregunta retórica: pronúnciate. ¿Te parecen bien este tipo de comportamientos?

      ¿Te parece bien que a una persona que quiere hacer crowdfunding de un libro le hagáis esto? Desconozco si ya habíais leído el libro o si simplemente os parece intolerable que alguien se plantee escribir un libro con una visión diferente de la vuestra.

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      Espero que no tengas la cobardía de negar que en ese tuit estás llamando hijo de puta a Alfonso Fernández.

      Bajo mi punto de vista, los “escépticos” os habéis convertido en creyentes en las verdades oficiales. Los consensos no los cuestionáis. Y eso es un escepticismo mal entendido. Hasta el punto de que realmente no es escepticismo.

      No te pido que leas este artículo de Michael Crichton, pero lo enlazo por si alguien está interesado en leer sobre consenso y ciencia.

      ¿Qué pasa cuando el consenso es erróneo? Pues que en ese caso eres tú el que divulga pseudociencia:

      imagen_3294

      El consenso dice que la obesidad es un problema de “exceso”. No lo es. No necesariamente. Es una idea estúpida y pseudocientífica. Y sí, es el consenso de los “expertos”.

      ¿Qué te hace mejor que los que defienden la homeopatía? Nada. Haber defendido el “consenso” sólo es una excusa. Si de verdad fueras escéptico, habrías cuestionado el origen de esa idea que divulgas.

      Y ahora que sabes que estás defendiendo una pseudoterapia, ¿qué haces? ¿Piensas por ti mismo y te enfrentas a la manada o sigues defendiendo el consenso? ¿O guardas silencio porque esta pseudoterapia se enseña en nuestras Universidades? ¿Te das cuenta de a dónde te lleva tu concepto de “escéptico”? A ser lo mismo que criticas. Porque no se puede no pensar.

       

      • Hola, Vicente,
        Conozco tu blog, por supuesto, y había leído con placer esta y otras entradas, pero no suelo leer los comentarios. Hoy una persona me avisó de cómo me habías defendido aquí y quería agradecertelo, aunque sea con retraso. No es habitual.
        Un abrazo

        • Hola Alfonso,
          no hay nada que agradecer. Los hechos son clarísimos y están a la vista de todo el mundo.

          Menuda panda. No me extraña que de vez en cuando te tomes vacaciones de twitter.

          Un abrazo

  4. Supongo que en lugar de “camorra” quiere decir “bronca” o equivalente.

    En mi opinión, sobran insultos y faltan datos. En lugar de insultar al que defiende la homeopatía, haz un análisis detallado y bien explicado de qué evidencia científica hay sobre el tema. Coge los argumentos de los defensores de la homeopatía, que los hay, y analízalos de forma crítica.

  5. Si expresas una opinión que no es lo que Molina interpreta que es el “consenso”, te arriesgas a ser insultado. Pero él no sabe nada, sólo insulta cuando ve una oportunidad.

  6. La Iglesia Escéptica establece de qué se puede hablar y de qué no. No se puede poner autismo y gluten en la misma frase. Si lo haces los seguidores de esta religión te insultan en las redes sociales.

    Los únicos mensajes permitidos son los que los “escépticos” dicen que están permitidos.

    Si a alguien le parece que lo de los “escépticos” es otra cosa que un movimiento troll, discrepamos.

  7. Que los miembros de la Iglesia Escéptica no quieran tener opiniones discordantes con lo que ellos interpretan que es el consenso, se entiende. Al fin y al cabo ese movimiento troll se basa en esos principios (o falta de ellos). Pero que pretendan que todo el mundo actúe con fe ciega en los consensos de los “expertos” es sencillamente anticientífico.

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