John Cisna perdió 27 kg con seis meses de restricción calórica, pero el tiempo no se detuvo ahí

John Cisna se hizo famoso hace tres años por su experimento, en el que perdió 27 kg. Terminó los seis meses de dieta a mediados de marzo de 2014. Me parece revelador que, según sus propios datos, en el último mes y medio de dieta tan sólo perdió 2 kg, frente a los 10 kg que perdió en ese mismo tiempo al principio del experimento, lo que seguramente a más de uno le habría llamando la atención, pero, como también ganó una camiseta roja, no dejó ver la evolución real de su cuerpo en ese periodo final del experimento. Las imágenes en las que aparece haciendo ejercicio en este vídeo tienen fecha de ese periodo final de los seis meses, y, aunque la calidad de imagen no es buena, parece que el azul no favorece su figura tanto como el rojo.

Éstas son fotos que muestran su aspecto físico desde entonces hasta principios del presente año:

Foto de Mayo 2014Foto de Julio 2015, Foto de Noviembre 2015Foto de Julio 2016Foto de Noviembre 2016Foto de Enero 2017

Una foto de Noviembre de 2015, año y medio después de acabar el experimento, es de perfil y quizá ayuda a hacernos una mejor idea de su evolución (o falta de ella):

No tuitea (por tanto tampoco tuitea fotos) desde enero de 2017, aunque algún comentario suyo de abril de este año he visto en otros hilos de twitter.

No sé exactamente en qué consistió la dieta: lo único que sé es que consistió en comer en McDonalds todas las comidas y orientada a restringir calorías. La historia de John Cisna se ha usado una y otra vez (ejemplo,ejemplo) como supuesta demostración de que perder peso es únicamente cuestión de fuerza de voluntad, la necesaria para reducir la ingesta calórica, incluso comiendo en McDonalds, y para hacer ejercicio.

¿Qué veo interesante en este experimento?

En primer lugar, me parece interesante que haya personas que dan más publicidad y validez a un experimento no controlado con un único participante, que a la abrumadora evidencia científica que contradice las conclusiones de ese experimento (ver,ver,ver,ver,ver). En twitter a más de uno le debió faltar tiempo para concluir que “se puede delgazar controlando las calorías, incluso comiendo en McDonalds” (ejemplo). ¿Y la evidencia científica que dice que no es cierto?

También me parece interesante como ejemplo de falacia del “hombre de paja”. ¿Alguien pone en duda que a corto plazo se pierde algo de peso con una dieta hipocalórica? Nadie, que yo sepa. ¿Qué demuestra este señor con un experimento a corto plazo? Nada que no sepamos: si comes muy poco puedes perder 20 kg en unos meses (ver), y vas a recuperar lo perdido en los siguientes 4-5 años. La gran victoria para los defensores de la teoría del balance energético es un experimento no controlado con un único participante en el que se ve lo que nadie pone en duda. Han vencido al hombre de paja que han creado, ¡bravo!

También me parece interesante como muestra de la falta de rigor a la hora de interpretar el resultado de un experimento. Si cambia su dieta durante seis meses, aunque crea que lo que está haciendo es “reducir las calorías”, ¿es ése realmente el único cambio que ha hecho en la dieta, cuando ha pasado a comer todas sus comidas en un restaurante? ¿Son las calorías lo único que cambia cuando consume menos calorías? (ver) ¿Ha hecho el experimento con una composición de dieta diferente, para tratar de confirmar que son las calorías las que están determinando el resultado? ¿Ha  hecho el mismo experimento sin alterar las calorías, para tratar de confirmar que no es un elemento diferente del que cree el que está determinando el resultado? ¿Se ha hecho el experimento con suficiente número de personas y de condiciones diversas, para poder extraer una conclusión generalizable? No, como come menos calorías y cree que le ha funcionado, el resultado lo atribuye a las calorías y lo generaliza para la población en general. Y tan pancho, porque encaja en sus creencias. El susodicho es profesor de ciencias en un instituto, o al menos lo era en el momento de hacer el experimento. Nivel no, nivelazo.

En el mismo sentido que lo anterior, este experimento no está pensado para demostrar que se equivoca, sino para demostrar que tiene razón. En lugar de plantearse si la restricción calórica funciona a largo plazo o cuáles son los efectos de variar la calidad de la comida, da por supuestas las respuestas a esas cuestiones, de acuerdo con sus creencias.

No amount of experimentation can ever prove me right; a single experiment can prove me wrong.  Albert Einstein

Todas las pruebas experimentales del mundo no pueden probar que tengo razón: un sólo experimento es suficiente para demostrar que me equivoco.

Si a los seis meses de hacer dieta ya das el experimento por exitoso lo único que demuestras es que tienes la creencia de que no existe una reacción metabólica y de que si la restricción calórica fracasa es porque la gente no cumple. Ignorar que esa reacción como mínimo puede existir (a mí me parece un hecho contrastado) no es una excusa cuando quieres dar lecciones sobre dietas de adelgazamiento.

Y por supuesto, tenemos el problema de que el hecho de que a una persona le funcione no demuestra que le vaya a funcionar a todo el mundo, ni siquiera que le vaya a funcionar a mucha gente. Pero claro, para la teoría del balance energético no existe la fisiología ni, por tanto, la posibilidad de que la respuesta fisiológica sea diferente según la persona. Para tener en cuenta eso habría que hacer experimentos aleatorizados y controlados, con un número suficiente de participantes. Puesto que esos resultados existen, ¿cómo es posible que alguien pretenda dar más validez a la supuesta experiencia de una única persona, que a lo que está publicado en cientos de experimentos científicos? No falta evidencia científica en este tema.

Otro problema que veo es el de “sesgo de publicación” o incluso la posibilidad de que el experimento sea falsificado. Lo que quiero decir, es que si este señor empieza a recuperar poco a poco el peso perdido, en lugar de salir en las noticias diciendo que ha fracasado a largo plazo, lo que cabe esperar es que trate de ocultar el fracaso. Sin embargo, si consigue mantenerse delgado durante años, es más probable que quiera seguir “educando” al mundo con su ejemplo. Y, por otro lado, si empieza a recuperar el peso perdido, también existe cierta probabilidad de que en lugar de reconocer el fracaso intente adelgazar por medios diferentes al que reconoce públicamente, con lo que se estaría atribuyendo el buen resultado a largo plazo a un método que realmente ha fracasado. Son consecuencias lógicas de que un señor se haga famoso por presumir de tener virtudes que cree que otros no tienen y entender cosas que cree que otros no entienden. Esconder el fracaso sería muy humano.

Finalmente, tengo curiosidad por saber qué se deduce de este experimento si a largo plazo Cisna recupera el peso perdido. ¿Si tiene éxito, es como él dice, demostración de que todo el mundo puede adelgazar sin más que proponérselo, pero si fracasa entonces no es demostración de que no se puede adelgazar con dieta hipocalórica? Quizá este tipo de preguntas habría que responderlas antes de iniciar el experimento, para luego no presumir de haber demostrado lo que no se ha demostrado.

¿Por qué no está delgado?

A la vista de las fotos, a mí me da la sensación de que este profesor ha subido de peso desde que finalizó el experimento, que como he comentado fue a principios de 2014. En las fotos de finales de 2015 y 2016 marca un buen tripón y en la foto de principios de 2017, la más reciente que he encontrado, a mí me da la sensación de que tiene cara y cuello de haber cogido peso. En cualquier caso, yo no le veo delgado. ¿Por qué no está delgado? ¿Falta de motivación para “hacer buenas elecciones” en lo que come? Cuando has sido famosillo en todo el mundo por tu experimento, motivación para llegar a ser delgado es lo único que no te va a faltar. Si fracasas quedas en evidencia a escala mundial. Si engordas de nuevo, dejas de usar las redes sociales, si tienes un blog lo abandonas, dejas de publicar fotos tuyas (o sales siempre con chaqueta para que no se vea cómo has engordado) y te escondes bajo una piedra en el desierto más lejano que encuentras. Ninguna excusa te saca de ese embrollo. Y lo sabes.

Según sus palabras, lo que quiso explicar a la gente con su experimento es que no hay excusas: si tienes sobrepeso, asume la responsabilidad porque han sido tus malas decisiones las que te han llevado a ello.

The major things i want people to understand about this little experiment is that there are THOUSANDS of people, just like myself, who don’t have the aforementioned reasons to blame being overweight except for the fact that they don’t, or won’t, take accountability for their choices. John Cisna

John Cisna ha tenido máxima motivación, dice conocer el secreto para adelgazar, pero no ha conseguido llegar a ser delgado. ¿Por qué? ¿Por qué la prueba viviente de que es posible adelgazar sin más que “comer menos”, no ha sido capaz de librarse de su sobrepeso?

¿Aceptamos como respuesta que John Cisna no se cae, que John Cisna se tira?

Un chulo madrileño va en la plataforma central de un autobús de línea en Madrid, fardando de equilibrio. “El titi no se cae”. “El titi no se cae”. No va agarrado a ninguna sujeción: sólo hace contrapeso con el cuerpo, sorteando cualquier curva del itinerario sin caerse. El pique con el conductor va en aumento porque el chico empieza a retarlo, con los gestos y las palabras: “El titi no se cae”, insiste desafiante. El autobusero cada vez fuerza más las cosas para intentar que el descarado muerda el polvo… Finamente, frenazo en seco brutal tras un feroz cambio de sentido y el titi sale disparado hacia adelante. Aterriza junto al conductor e impacta con fuerza contra el salpicadero. Un guantazo de campeonato. El conductor no se puede contener y le suelta con una media sonrisa:

— “Con que el titi no se cae, ¿no?”.

La respuesta del chulo no se hace esperar. Mientras se limpia la sangre que le sale por la nariz, proclama en voz alta:

— “El titi no se cae. El titi se tira”.

La gran estafa de la dieta hipocalórica. Cómo te engañan los nutricionistas

Así funciona el engaño

— Crean presión social para que te sientas obligada a adelgazar. Te dicen que la obesidad es una enfermedad, que tu cuerpo no es aceptable y que no podemos “normalizar la obesidad”. Disfrazan de preocupación por tu salud, algo que no tienen, lo que es preocupación por su negocio.

— Te dicen que la dieta hipocalórica funciona. Incluso te dan detalles de cosas que no debes hacer si quieres tener éxito: no debes reducir demasiado la ingesta, no debes abandonar la dieta, debes llevar un registro de lo que comes para ser consciente de cuánto comes, etc.

— Te dicen que la única forma de adelgazar es “comer menos de lo que se gasta” y que cualquier dieta que funcione lo hace porque te hace comer menos. Fíjate, están creando la sensación de control: si adelgazar es cuestión de controlar el apetito, adelgazar está bajo tu control. Están dejando claro que tú y sólo tú vas a tener la culpa si no lo consigues.

— Te dicen que el resto de dietas son dietas milagro, que o bien son peligrosas, o no funcionan porque producen “efecto rebote”, o no son más que dietas hipocalóricas desequilibradas que dicen funcionar por otras razones, pero que en realidad simplemente te hacen comer menos.

— Te dicen que la dieta hipocalórica deriva directamente de las leyes de la física: con un déficit calórico tienes que adelgazar, sí o sí. Te dicen que si una dieta no está basada en contar calorías, entonces es una dieta “mágica”. Insisto en resaltar cómo construyen tu culpabilidad: si el método funciona y fracasas, sólo hay una explicación, y es que tú no has seguido las directrices del nutricionista/médico.

— Te dicen lo que quieres escuchar, que es que no es necesario cambiar nada, que puedes seguir comiendo lo mismo, pero controlando las calorías totales. No sólo eso, te dicen que es bueno que sigas comiendo las cosas que te gustan, para así maximizar la adherencia a la dieta. Son muy inteligentes en su maldad: te están dando la dieta que te permite comerte el minihelado de postre o no tener que quedar en evidencia ante tus amistades siendo la fracasada que “está a dieta”.

— Te hablan de la importancia de la adherencia a la dieta. Te dicen que la adherencia es la clave para tener éxito, más allá de la dieta que sigas (aunque ya te han dicho que el resto de dietas son peligrosas, ¿verdad?). Fíjate bien cómo siguen construyendo la culpabilidad: te hacen creer que la dieta funciona y que todo depende de ti. Si tienes adherencia conseguirás adelgazar. Si fracasas, sólo hay una culpable: tú.

— Te hablan del “entorno obesogénico”. Más culpabilidad para ti: la dieta funciona, pero fracasas porque no eres capaz de resistir las tentaciones.

Tienen una excusa para todo: la gente come más de lo que cree, la gente se cansa de hacer dieta y la abandona, la gente no sigue sus directrices, la gente no puede resistir las tentaciones, etc. Fíjate en que la explicación siempre es que tú has fallado. Eres culpable.

— “Comer menos”, efectivamente, te hará perder unos kilos los primeros meses. Eso te hace creer que la dieta funciona, y, lógicamente, refuerza la idea de que el fracaso es por tu culpa.

— El que te receta la dieta tiene un título de dietista/nutricionista o médico.

Con esos mimbres, una persona desinformada y confiada sólo va a ver una opción para tratar de perder peso. Pensará que es lo prudente, lo que funciona, lo que protege su salud. La han engañado, y lo han hecho muy bien.

Todo es una gran mentira

“¿Es que acaso si creo un déficit calórico no voy a perder peso?”. Esa idea, que no es otra cosa que la teoría del balance energético, es pseudociencia y encierra tantas falacias que a veces se me olvida enumerarlas todas. En cualquier caso, este blog está dedicado casi en exclusiva a explicar por qué esa idea es errónea, así que remito al lector al librito o a las casi 800 entradas del blog (algunas de las más representativas están enlazadas en la parte derecha del blog).

“¿Cómo te atreves a decir que la dieta hipocalórica no funciona?”. Lo digo y lo mantengo, porque es lo que dice la evidencia científica (ver,ver,ver,ver,ver).

“¿Y no es posible que sea cierto que la dieta hipocalórica funciona, pero la gente no mantiene la dieta el suficiente tiempo?”. Filosóficamente es posible, pero es altamente improbable. Y, además, que exista esa remotísima posibilidad sigue sin dar validez a las mentiras de los nutricionistas: hacen creer a sus clientes que la dieta funciona, y, como mínimo, no tienen esa certeza. Pero creo que es únicamente una posibilidad hipotética, no real. ¿Todos los estudios de pérdida de peso basados en esta dieta fracasan a largo plazo, y la culpa es de la gente? Se sabe que existe una reacción metabólica a la restricción calórica, luego lo lógico es pensar que esa reacción metabólica es la culpable del fracaso del método (ver,ver,ver,ver,ver,ver).

Protege tu salud: pídele al que te recete la dieta hipocalórica un estudio científico que demuestre su efectividad a largo plazo (ver). Si lo haces, cuéntame la respuesta. Te aseguro que no va a ser ese estudio que le pides.

Fíjate que el “efecto rebote” es la respuesta característica obtenida con restricción calórica. Y sin embargo los nutricionistas te dicen que el efecto rebote es cosa de las otras dietas. Yo te aconsejo que mires los estudios científicos y que decidas por ti misma quién miente y quién dice la verdad.

32897271216_fd83024dc8_mCanadian Obesity NetworkAlgunos derechos reservados

¿Qué mal puede hacer?

Es típico que los que defienden terapias pseudocientíficas aleguen que el tratamiento es inocuo, que quizá no haga nada, pero que tampoco va a matar a nadie. En este caso, ese argumento vendría de los mismos que asustan a los/las obesos/as para que adelgacen con el argumento de que es un factor de riesgo para enfermedades como el cáncer o la enfermedad cardiovascular. Si el tratamiento no hace nada y por tanto no te saca de obesa, según sus propios argumentos sí estaría poniendo en riesgo tu salud.

Pero sí hace daño. Quizá una parte de la población obesa sí puede adelgazar con dieta y ejercicio, y seguir recetando un tratamiento pseudocientífico e inútil es negarles a esas personas la posibilidad de recuperar un peso normal. Quizá a otra parte de esa misma población se le están dando falsas esperanzas en conseguir unos objetivos que para ellos no son posibles con dieta y ejercicio. Las falsas esperanzas acaban con culpabilización, baja autoestima, depresión y mayor riesgo de enfermedades. Un tratamiento inefectivo enquistado es mucho peor que que no haya tratamiento: nos roba el futuro.

Y también hace daño porque la misma pseudociencia en que basan el tratamiento de la obesidad, es la que usan para decirnos cómo comer de forma saludable, es decir, entre otras cosas para prevenir la obesidad. La pseudociencia sí hace daño.

realizar especiales esfuerzos en la educación, de forma que se pueda ayudar a la población a comprender el significado y alcance del concepto de equilibrio energético, y su importancia en la prevención del sobrepeso y obesidad, y promoción de la salud (fuente)

Mis comentarios sobre la cita anterior tienen que ser autocensurados.

Leer más:

El alto coste de la falsa esperanza en el tratamiento de la obesidad (2 de 2)

If at First You Don’t Succeed. False Hopes of Self-Change

Artículo de 2002. Algunos extractos del artículo, y mi traducción a continuación:

the primary internal attribution used by failed dieters is (lack of) effort. Dieters conclude that they did not try hard enough or try hard for long enough. The “not long enough” attribution is fostered by the dynamic of dieting, which usually involves an initial phase of gratifying weight loss followed by a second (asymptote) phase in which weight loss slows and then stops, and then by a third phase of weight regain. […] Because the defense of body weight is usually not activated until some considerable weight has been lost, the relatively easy first phase gives way to the more difficult second phase; the same effort that produced noticeable weight loss in the first phase may produce no weight loss in the second phase. Yet the delayed onset of resistance to weight loss is easy to misinterpret as a matter of exhaustion of effort. Dieting becomes more difficult as it progresses, even if a constant effort is maintained, but the dieter may be tempted to assume that the difficulty of dieting remains constant and that therefore the problem must stem from declining effort. Thus, the stage is set for an attribution of insufficient effort; in fact, those who fail at resolutions to change actually claim to have less willpower than do those who succeed (Norcross et al., 1989).

the promoters of the diet in question have a vested interest in blaming the dieter rather than the diet. If the dieter consults the diet promoter—be it her doctor, her friend, or the clinic where the diet program was obtained—she is likely to be told that she is at fault, in what amounts to a classic instance of blaming the victim (Ryan, 1976). The victim, who has supposedly failed to make the full effort required for success, has before her the opportunity to redeem herself by trying harder next time. Failure is due to an attributionally unstable characteristic (effort) and is therefore correctable.

Confidence would appear to conduce toward success in cases where, without the effort inspired by confidence, failure would be the likely outcome. Confidence, however, is not omnipotent; some obstacles cannot be overcome, despite the prevalent belief that if one tries hard enough, one can achieve anything.

Overconfidence is at the heart of the false hope syndrome. If it were possible, realistically, to accomplish the goal, then the hope would not be false. What we have described, however, is a process whereby the indicators that the task may be beyond one’s capacity are ignored, rebutted, or distorted, with the result that people convince themselves that they can in fact do it, no matter how solid the evidence to the contrary may be. Thus, whereas optimism is generally associated with positive outcomes, optimistic beliefs that turn out to be wrong can be costly

la atribución interna primaria utilizada por los que han hecho dieta y no han tenido éxito es (falta de) esfuerzo. Esas personas concluyen que no se esforzaron suficientemente o no se esforzaron durante el tiempo suficiente. La atribución “durante tiempo insuficiente” es fomentada por la dinámica de la dieta, que suele implicar una fase inicial gratificante de pérdida de peso seguida de una segunda fase (asíntota) en la que la pérdida de peso se ralentiza y luego se detiene, y luego por una tercera fase de recuperación de peso. […] Debido a que la defensa del peso corporal por lo general no se activa hasta que se ha perdido un peso considerable, la primera fase relativamente fácil da paso a la segunda fase más difícil; el mismo esfuerzo que produjo una pérdida notable de peso en la primera fase puede no producir pérdida de peso en la segunda fase. Sin embargo, el retraso en la aparición de la resistencia a la pérdida de peso es fácil de interpretar como una cuestión de agotamiento del esfuerzo. La dieta se vuelve más difícil a medida que progresa, incluso si se mantiene un esfuerzo constante, pero el que está haciendo la dieta puede estar tentado a asumir que la dificultad de la dieta sigue siendo constante y que, por lo tanto, el problema debe derivar de un esfuerzo en declive. Así, la escena está preparada para una atribución de esfuerzo insuficiente; de hecho, aquellos que fracasan en las resoluciones para cambiar realmente afirman tener menos fuerza de voluntad que los que tienen éxito (Norcross et al., 1989).

los promotores de la dieta en cuestión tienen un interés investido en culpar al obeso en lugar de a la dieta. Si el obeso consulta al promotor de la dieta — ya sea su médico, su amigo, o la clínica donde se obtuvo el plan de dieta — es probable que le digan que él es culpable, en lo que equivale a una instancia clásica de culpar a la víctima (Ryan, 1976). La víctima, que supuestamente no ha realizado el esfuerzo completo necesario para el éxito, tiene ante sí la oportunidad de redimirse esforzándose más duro la próxima vez. El fracaso es debido a una culpabilizable característica inestable (esfuerzo) y es, por lo tanto, corregible.

La confianza podría conducir hacia el éxito en los casos en que, sin el esfuerzo inspirado por la confianza, el fracaso sería el resultado probable. Sin embargo, la confianza no es omnipotente; algunos obstáculos no pueden ser superados, a pesar de la creencia predominante de que si uno se esfuerza lo suficiente, uno puede lograr cualquier cosa.

La sobreconfianza está en el corazón del “síndrome de la falsa esperanza”. Si fuera posible, realista, lograr la meta, entonces la esperanza no sería falsa. Sin embargo, lo que hemos descrito es un proceso mediante el cual los indicadores de que la tarea puede estar más allá de la capacidad de uno son ignorados, refutados o distorsionados, con el resultado de que la gente se convence de que pueden hacerlo, sin importar cuán sólidas sean las pruebas de lo contrario. Por lo tanto, mientras que el optimismo se asocia generalmente con resultados positivos, las creencias optimistas que resultan ser erróneas pueden ser costosas

Canadian Obesity Network. Algunos derechos reservados

Mi comentario

los indicadores de que la tarea puede estar más allá de la capacidad de uno son ignorados, refutados o distorsionados, con el resultado de que la gente se convence de que pueden hacerlo, sin importar cuán sólidas sean las pruebas de lo contrario

Decirle a alguien que la meta es alcanzable con esfuerzo, puede ayudar cuando es cierto que es cuestión de esfuerzo. Pero cuando no se sabe si es así, ocultar la evidencia, los datos, que dicen que el objetivo puede estar más allá de lo alcanzable con simplemente proponérselo, no sólo no ayuda, sino que hace daño.

El hecho de que la dieta hipocalórica produzca pérdida de peso los primeros meses (ver) permite que se engañe al obeso haciéndole creer que con esfuerzo puede lograr el objetivo. Todo está preparado para que cuando, al cabo de unos pocos meses, la dieta deje de funcionar, exista un claro culpable: el obeso ha decaído en su esfuerzo.

La industria de la dieta culpa a la víctima del fracaso de la dieta. Eso es lo que significa hablar de todas las tentaciones que se tienen alrededor (de forma nada inocente usan el término “entorno obesogénico“) y perdonar la vida al obeso diciéndole que es muy difícil resistir la influencia del entorno. El mensaje, que podemos resumir como “no puedes ser como Rocky” (ver,ver), no es ninguna ayuda, sino todo lo contrario: refuerza el dogma de que el objetivo es alcanzable con esfuerzo: es insistir en la atribución de control. Pero la realidad es que se le están ocultando al obeso todos los datos que indican que perder peso no es algo que esté bajo su control, al menos con el método “oficial” (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Además de saber que la evidencia científica dice que el método no funciona, el obeso NECESITA saber que ese método —la dieta hipocalórica— no deriva de las leyes de la física, sino que es pseudociencia fruto de graves errores de razonamiento.

Leer más:

¿Es esto adelgazar? (XXI)

The Impact of a Long-Term Reduction in Dietary Energy Density on Body Weight Within a Randomized Diet Trial

Estudio aleatorizado. Las participantes eran supervivientes de cáncer de pecho y la intervención consistía en reducir la “densidad energética” de la dieta, con la esperanza de que eso redujera la ingesta energética y en consecuencia el peso.

Como veremos a continuación, los participantes reducen su ingesta energética y aumentan su actividad física. El resultado al cabo de 4 años es una ganancia de 1.8 kg de peso corporal.

imagen_0693

En las gráficas se muestra que las participantes (barras grises) aumentaron sus niveles de actividad física y redujeron su ingesta energética. Y ganaron peso.

imagen_0691imagen_0690imagen_0692

 

Leer más:

¿Es esto adelgazar? (XX)

Effect of Alternate-Day Fasting on Weight Loss, Weight Maintenance, and Cardioprotection Among Metabolically Healthy Obese Adults

Experimento de pérdida de peso en el que hay tres grupos: 1) control, 2) dieta hipocalórica (una 1600 kcal/d) y 3) alternar días de unas 1000 kcal con días de unas 1500 kcal. En naranja los datos reales de ingesta, en azul la ingesta deseada.

Los datos de las gráficas anteriores dicen que SÍ se han seguido las dietas, es decir que sí ha habido restricción calórica, más incluso de lo prescrito. Y no ha funcionado: se ha perdido peso los seis primeros meses, llegando a unos 7 kg perdidos, y a partir de ese momento comienza la recuperación de lo perdido. Al cabo de un año, la pérdida era ya de tan sólo 5 kg y la tendencia era a seguir recuperando lo poco perdido.

Es el mismo fracaso de siempre que se pone a prueba la restricción calórica (ver,ver). Pero nuestras autoridades —en este caso las de EEUU— deciden ignorar el fracaso sistemático del método, deciden ignorar el nuevo fracaso del método en este experimento y siguen diciéndonos que la mejor forma de perder peso es comer menos y hacer más ejercicio:

The best way to lose weight is to avoid gimmicks, and instead make permanent changes to the way you eat and exercise. You can do this by making some healthy changes, such as eating more wholegrain food, fruit and vegetables, eating fewer calories and doing more exercise (fuente)

La mejor forma de perder peso es evitar trucos, y en cambio hacer cambios permanentes en la forma de comer y hacer ejercicio. Usted puede hacer esto haciendo algunos cambios saludables, tales como comer más cereales integrales, frutas y verduras, comiendo menos calorías y haciendo más ejercicio

Siempre las mismas mentiras, siempre echando la culpa a la víctima: “cambios permanentes“, que significa “si no dejaras la dieta, funcionaría. El problema es que sólo quieres hacer dieta durante un tiempo“. Los “expertos” dicen que el método funciona, pero los datos del estudio dicen, una vez más, que SÍ se ha seguido la dieta y NO ha funcionado. Pero a nuestras autoridades les ciega la estupidez y la arrogancia: ni siquiera consideran la posibilidad de ser ellos los que se están equivocando. Sólo se les ocurre pensar que la gente no sigue las directrices.

¿Durante cuánto tiempo más vamos a seguir engañando a la gente obesa o con sobrepeso, ocultándoles los resultados de la dieta hipocalórica en la literatura científica? Engañar no da esperanza: te la roba y encima te culpa del hurto. Estos ineptos conducen a la gente a una dieta milagro y ponen la carga del fracaso en los hombros de la víctima, con todas las consecuencias que eso tiene (ver,ver,ver). Y no estamos hablando de resultados sujetos a discusión: las dietas hipocalóricas siempre tienen el mismo efecto en los estudios científicos: pérdida de peso a corto plazo, en el sexto mes la pérdida ya se ha paralizado y se recupera lo perdido a partir de ese momento (ver). Y esto se sabe desde hace mucho tiempo (ver,ver,ver).

¿Durante cuánto tiempo más la lucha contra la obesidad va a seguir basándose en estúpida pseudociencia? ¿Durante cuánto tiempo más nuestras autoridades van a seguir engañando a la población obesa sobre la efectividad real de la dieta hipocalórica?

Leer más:

NOTA: aunque la pérdida de peso nos la dan en porcentaje, los pesos de partida eran próximos a 100 kg en ambas intervenciones dietarias, por lo que los datos que doy en kg son correctos.

NOTA: las dietas eran “oficiales”, hasta arriba de carbohidratos y con supervisión de “expertos” en nutrición. 

The provided meals were in accordance with the American Heart Association guidelines for macronutrient intake, with 30% of energy as fat, 55% as carbohydrate, and 15% as protein. From months 4 to 6, when food was no longer provided, intervention participants met individually with a dietician or nutritionist weekly to learn how to continue with their diets on their own.

¿Es esto adelgazar? (XIX)

Persistence of weight loss and acquired behaviors 2 y after stopping a 2-y calorie restriction intervention

Nuevo “gran éxito” de la dieta hipocalórica. Dos años de intervención dietaria (CALERIE-2) y dos años de seguimiento de los participantes. En la gráfica se muestra la evolución del peso corporal en esos 4 años. Únicamente se perdió peso durante los primeros seis meses (ver), y a partir de ese momento se fue recuperando:

Pérdida media de peso al final de esos 4 años: 4.1 kg.

Y recuperando progresivamente grasa corporal:

Los autores del estudio resaltan que la gente ha conseguido mantener la mitad del peso perdido inicialmente:

After a 2-y intensive CR intervention, ∼50% of CR-induced weight loss was maintained 2 y later

Es el mismo resultado de siempre: 3-4 kg perdidos al cabo de 4 años. Y en este caso hablamos de una treintena de participantes NO OBESOS, con un BMI medio de partida de 25.7. Es posible que para personas que sí padecen obesidad el resultado sea aún peor.

the first randomized clinical trial to examine the metabolic and psychological effects of CR in nonobese humans.

 

Leer más: