¿Es esto adelgazar? (XXI)

The Impact of a Long-Term Reduction in Dietary Energy Density on Body Weight Within a Randomized Diet Trial

Estudio aleatorizado. Las participantes eran supervivientes de cáncer de pecho y la intervención consistía en reducir la “densidad energética” de la dieta, con la esperanza de que eso redujera la ingesta energética y en consecuencia el peso.

Como veremos a continuación, los participantes reducen su ingesta energética y aumentan su actividad física. El resultado al cabo de 4 años es una ganancia de 1.8 kg de peso corporal.

imagen_0693

En las gráficas se muestra que las participantes (barras grises) aumentaron sus niveles de actividad física y redujeron su ingesta energética. Y ganaron peso.

imagen_0691imagen_0690imagen_0692

 

Leer más:

¿Es esto adelgazar? (XX)

Effect of Alternate-Day Fasting on Weight Loss, Weight Maintenance, and Cardioprotection Among Metabolically Healthy Obese Adults

Experimento de pérdida de peso en el que hay tres grupos: 1) control, 2) dieta hipocalórica (una 1600 kcal/d) y 3) alternar días de unas 1000 kcal con días de unas 1500 kcal. En naranja los datos reales de ingesta, en azul la ingesta deseada.

Los datos de las gráficas anteriores dicen que SÍ se han seguido las dietas, es decir que sí ha habido restricción calórica, más incluso de lo prescrito. Y no ha funcionado: se ha perdido peso los seis primeros meses, llegando a unos 7 kg perdidos, y a partir de ese momento comienza la recuperación de lo perdido. Al cabo de un año, la pérdida era ya de tan sólo 5 kg y la tendencia era a seguir recuperando lo poco perdido.

Es el mismo fracaso de siempre que se pone a prueba la restricción calórica (ver,ver). Pero nuestras autoridades —en este caso las de EEUU— deciden ignorar el fracaso sistemático del método, deciden ignorar el nuevo fracaso del método en este experimento y siguen diciéndonos que la mejor forma de perder peso es comer menos y hacer más ejercicio:

The best way to lose weight is to avoid gimmicks, and instead make permanent changes to the way you eat and exercise. You can do this by making some healthy changes, such as eating more wholegrain food, fruit and vegetables, eating fewer calories and doing more exercise (fuente)

La mejor forma de perder peso es evitar trucos, y en cambio hacer cambios permanentes en la forma de comer y hacer ejercicio. Usted puede hacer esto haciendo algunos cambios saludables, tales como comer más cereales integrales, frutas y verduras, comiendo menos calorías y haciendo más ejercicio

Siempre las mismas mentiras, siempre echando la culpa a la víctima: “cambios permanentes“, que significa “si no dejaras la dieta, funcionaría. El problema es que sólo quieres hacer dieta durante un tiempo“. Los “expertos” dicen que el método funciona, pero los datos del estudio dicen, una vez más, que SÍ se ha seguido la dieta y NO ha funcionado. Pero a nuestras autoridades les ciega la estupidez y la arrogancia: ni siquiera consideran la posibilidad de ser ellos los que se están equivocando. Sólo se les ocurre pensar que la gente no sigue las directrices.

¿Durante cuánto tiempo más vamos a seguir engañando a la gente obesa o con sobrepeso, ocultándoles los resultados de la dieta hipocalórica en la literatura científica? Engañar no da esperanza: te la roba y encima te culpa del hurto. Estos ineptos conducen a la gente a una dieta milagro y ponen la carga del fracaso en los hombros de la víctima, con todas las consecuencias que eso tiene (ver,ver,ver). Y no estamos hablando de resultados sujetos a discusión: las dietas hipocalóricas siempre tienen el mismo efecto en los estudios científicos: pérdida de peso a corto plazo, en el sexto mes la pérdida ya se ha paralizado y se recupera lo perdido a partir de ese momento (ver). Y esto se sabe desde hace mucho tiempo (ver,ver,ver).

¿Durante cuánto tiempo más la lucha contra la obesidad va a seguir basándose en estúpida pseudociencia? ¿Durante cuánto tiempo más nuestras autoridades van a seguir engañando a la población obesa sobre la efectividad real de la dieta hipocalórica?

Leer más:

NOTA: aunque la pérdida de peso nos la dan en porcentaje, los pesos de partida eran próximos a 100 kg en ambas intervenciones dietarias, por lo que los datos que doy en kg son correctos.

NOTA: las dietas eran “oficiales”, hasta arriba de carbohidratos y con supervisión de “expertos” en nutrición. 

The provided meals were in accordance with the American Heart Association guidelines for macronutrient intake, with 30% of energy as fat, 55% as carbohydrate, and 15% as protein. From months 4 to 6, when food was no longer provided, intervention participants met individually with a dietician or nutritionist weekly to learn how to continue with their diets on their own.

¿Es esto adelgazar? (XIX)

Persistence of weight loss and acquired behaviors 2 y after stopping a 2-y calorie restriction intervention

Nuevo “gran éxito” de la dieta hipocalórica. Dos años de intervención dietaria (CALERIE-2) y dos años de seguimiento de los participantes. En la gráfica se muestra la evolución del peso corporal en esos 4 años. Únicamente se perdió peso durante los primeros seis meses (ver), y a partir de ese momento se fue recuperando:

Pérdida media de peso al final de esos 4 años: 4.1 kg.

Y recuperando progresivamente grasa corporal:

Los autores del estudio resaltan que la gente ha conseguido mantener la mitad del peso perdido inicialmente:

After a 2-y intensive CR intervention, ∼50% of CR-induced weight loss was maintained 2 y later

Es el mismo resultado de siempre: 3-4 kg perdidos al cabo de 4 años. Y en este caso hablamos de una treintena de participantes NO OBESOS, con un BMI medio de partida de 25.7. Es posible que para personas que sí padecen obesidad el resultado sea aún peor.

the first randomized clinical trial to examine the metabolic and psychological effects of CR in nonobese humans.

 

Leer más:

“La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final”

Just cutting back calories or fasting if we are not prepared for it is symptomatic treatment. The source of the problem is these fat cells on calorie storage overdrive, mostly by insulin. Once we treat that, these fat cells open up, the calories flood back into the body and you don’t have to force deprivation. David Ludwig

Reducir las calorías o hacer ayuno es simple tratamiento de síntomas, si no estás preparado para ello. La fuente del problema son las células grasas forzadas a almacenar calorías, fundamentalmente debido a la insulina. Una vez se trata eso, las células se abren, las calorías se liberan al cuerpo y no tienes que forzar la escasez.

Comparo en la siguiente gráfica:

  1. curva verde: el resultado típico de evolución del peso corporal con dieta hipocalórica (típicamente -500 kcal/día) combinada con ejercicio físico (según los resultados de experimentos científicos), y
  2. curva azul: el resultado de un experimento científico con una dieta cetogénica.

(Los artículos fuente de los datos se pueden encontrar aquí y aquí)

Según los defensores de la teoría del balance energético, la dieta hipocalórica no funciona porque la gente se cansa de hacer dieta. Por eso, nos dicen, es importante incluir en la dieta los carbohidratos que tanto nos gustan, para así no abandonar la dieta a largo plazo. Cuando los datos de los estudios dicen que la gente ha seguido la dieta, entonces la explicación que nos dan es que esos datos son erróneos y los obesos no somos honestos diciendo cuánto comemos. O en otras palabras, el dogma es que la dieta es correcta y, digan lo que digan los datos, falla el obeso (ver). Si hubiera adherencia, nos cuentan, bajarían de peso.

¿Y el experimento con la dieta cetogénica? Puesto que según la teoría del balance energético nuestro peso corporal reacciona ante la cantidad de calorías, si la dieta cetogénica ha funcionado, según los defensores de esta teoría, la clave ha sido que en este experimento la gente sí ha seguido la dieta a largo plazo: sí ha “comido menos”. Siendo que esa dieta no incluye los productos “que nos dan la felicidad” (ver) —y que según esas personas son la clave para mejorar la adherencia a la dieta— habría una clara contradicción con la idea de que consumir productos con azúcares es clave para que la gente no deje la dieta.

¿Qué tienen en común la dieta paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro (Sergio Espinar)

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final (Marcos Vázquez)

Es importante distinguir lo que es conocimiento contrastado, de lo que es charlatanería y lamentable pseudociencia. La idea de que lo más importante para controlar tu peso corporal son las calorías totales de la dieta no es un hecho científico: es únicamente una creencia basada en estúpidos errores de pensamiento. Ese dogma no se deduce de las leyes de la física y hay indicios en la literatura científica (ver) de que la composición de la dieta puede jugar un papel importante en el mantenimiento a largo plazo del peso perdido, que es donde la dieta hipocalórica fracasa una y otra vez, en los experimentos científicos y en la vida real.

A corto plazo: basta con comer menos de lo que sea y se pierde peso. Hasta la dieta de los pasteles funciona

A largo plazo: lo que comes, no cuánto comes, es lo que cuenta

Ted Naiman

Es necesario considerar que resultados como el que estoy comentando pudieran ser fruto de la casualidad. Pudiera ser que este experimento haya sido exitoso por una razón diferente de la restricción de carbohidratos. Puede ser. Pero es intelectualmente deshonesto argumentar que este experimento es la prueba de que “comer menos” sí funciona. Nunca puede ser prueba de eso, pues este experimento no consistía en “comer menos”, sino en exactamente lo contrario: cuidar la composición de la dieta sin prestar atención a la cantidad total de calorías. Si se sostiene que la composición de la dieta es irrelevante y que todo es cuestión de “comer menos”, el resultado obtenido con una dieta cetogénica nunca puede ser presentado como prueba a favor de esa idea.

En cualquier caso, lo que quiero resaltar es que el resultado que hemos visto puede ser un vestigio de que centrar la atención en la composición de la dieta puede ser el camino correcto hacia unos resultados en la lucha contra la obesidad que la dieta hipocalórica no ha sido capaz de ofrecer ni en la vida real ni en cientos de experimentos científicos (ver,ver,ver). Al menos puede ser un camino para una parte de las personas que necesitan perder peso.

Una losa que no nos deja levantar cabeza

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final

Si te te engañan con esta idea, no vas a ver razones para dejar de consumir los productos que te han engordado, y que evidentemente te gustan. Es lo que quieres escuchar: quieres que todo siga igual, pero moderando el consumo. ¡Es perfecto! Pero creer que el problema de la obesidad es un problema de cantidad de comida no es más que un dogma basado en mentiras y errores de pensamiento. Lo cierto es que la composición de la dieta sí puede ser decisiva para gestionar nuestro peso corporal a largo plazo. Y ninguna ley de la física tiene nada que decir al respecto.

La teoría del balance energético no sólo es inefectiva para combatir la obesidad: es una pesada losa que dificulta explorar otras posibilidades. Sus fanáticos defensores hasta llegan a pedir que se deje de estudiar los efectos de variar la composición de la dieta y se centren todos los esfuerzos en mejorar la adherencia a la dieta hipocalórica. 

Fewer resources should be invested in studying whether or not a low-carbohydrate diet is marginally better than a low-fat diet, or whether intermittent fasting provides marginally better short-term outcomes than a so-called Paleo diet (fuente)

Deberían invertirse menos recursos en investigar si una dieta baja en carbohidratos es un poco mejor que una baja en grasa o si el ayuno intermitente produce resultados un poco mejores a corto plazo que la dieta paleo.

Esta gente defiende el dogma de que los resultados a corto plazo de una dieta son equivalentes a los resultados a largo plazo (ver,ver,ver). Y, por tanto, no necesitan estudiar más el tema: ya saben lo que funciona. Pero si hay una dieta que no merece que se invierta ni un duro más en intentar hacerla funcionar, ésa es sin duda la dieta hipocalórica. ¿Cuántos fracasos más tiene que cosechar para ser declarada públicamente como dieta milagro? Si no hubiera tanto “experto” con título oficial viviendo de esta pseudociencia, seguro que ya se habría hecho.

Si queremos prevenir y encontrar un remedio para la obesidad, en mi opinión hay que empezar por deshacernos de esa lacra que es la teoría del balance energético (ver). Los pacientes no merecemos ningún tratamiento médico cuyo fundamento sean mentiras y estupidez.

NOTA: si un cantamañanas dice que para mantener contenta a tu “enzima prodigiosa” hay que consumir más productos naturales y menos productos procesados, los “expertos” nos dicen que los consejos adecuados basados en falsos fundamentos no son aceptables. Curiosamente esos mismos “expertos” no consideran su propio mensaje desacreditado por estar basado en la fraudulenta teoría del balance energético. Tienen un criterio de exigencia para ellos mismos y otro para los demás.

NOTA: en la gráfica he cogido el resultado promedio de la dieta hipocalórica. Que yo sepa, no hay ningún experimento científico con dieta hipocalórica que haya conseguido algo parecido a la dieta cetogénica que hemos visto en la comparación: con dieta hipocalórica a los seis meses, más o menos, se manifiesta el efecto rebote y comienza la recuperación de lo perdido. Si la dieta es mucho más baja en calorías, se baja más rápido de peso pero el efecto rebote también es más fuerte y el resultado final es parecido.

Leer más:

Seamos honestos con el paciente/cliente obeso

Against a tradition in science which assumes that there are no treatment effects until they are demonstrated, there is an unchallenged convention by which weight loss interventions are presumed effective until there is explicit evidence to the contrary. The reality is that we do not have effective treatment to offer, and we should be candid about this until there is reliable evidence to the contrary. (fuente)

We should stop offering ineffective treatments aimed at weight loss. Researchers who think they have invented a better mousetrap should test it in controlled research before setting out their bait for the entire population. (fuente)

Al contrario de la tradición científica de asumir que no hay efectos del tratamiento hasta que se demuestra que los hay, hay un consenso que no se discute por el cual las intervenciones de la pérdida del peso se presumen eficaces hasta que hay evidencia explícita de lo contrario. La realidad es que no tenemos un tratamiento efectivo que ofrecer, y debemos ser sinceros sobre esto hasta que haya pruebas sólidas de lo contrario.

Debemos dejar de ofrecer tratamientos ineficaces dirigidos a la pérdida de peso. Los investigadores que piensan que han inventado una mejor ratonera deben probarlo con experimentos controlados antes de establecer su cebo para toda la población.

No dicen “dejemos de buscar una solución”: dicen “dejemos de decir a quien quiere perder peso que ya conocemos la solución”.

Honestidad es decirle al paciente qué es lo que SE SABE y distinguirlo claramente de qué es lo que SE CREE.

Lo que se sabe (ver,ver,ver):

  • Se sabe que las dietas hipocalóricas NUNCA han demostrado ser útiles para pérdida de peso a largo plazo en un experimento científico. Al cabo de 3-4 años de dieta, la pérdida de peso es de unos 4 kg en término medio, más o menos.
  • Se sabe que en los experimentos científicos con dieta hipocalórica, a continuación de una pérdida de peso inicial SIEMPRE viene una fase de recuperación del peso perdido.

Lo que es simple creencia (ver,ver,ver,ver):

  • Se cree que el método tiene que funcionar (porque se interpretan erróneamente las leyes de la física).
  • Se cree que la culpa de que no funcione es del paciente, que no tiene suficiente fuerza de voluntad para mantener la dieta a largo plazo.
  • Se cree que la evidencia de pérdida de peso a corto plazo es prueba suficiente de que funciona a largo plazo, mientras que la recuperación del peso perdido se considera culpa del paciente.

Al obeso no se le está diciendo la verdad. Y no es por falta de evidencia científica:

The problem is a subtle one that occurs repeatedly; results are presented as positive when, in fact, all indications are that the long-term projections are quite poor. This matter of interpretation is an especially questionable convention since there are consistent data on the pattern of weight gain that follows weight loss achieved through a wide range of treatment strategies. (fuente)

El problema es sutil y ocurre repetidamente; los resultados se presentan como positivos cuando, de hecho, todas las indicaciones son que las proyecciones a largo plazo son muy pobres. Este asunto de la interpretación es un instrumento especialmente cuestionable ya que existen datos consistentes sobre el patrón de ganancia de peso que sigue a la pérdida de peso mediante una amplia gama de estrategias de tratamiento.

El “experto” debería ser humilde, y, por respeto al paciente, asumir que, por defecto, él es idiota y que el paciente merece ser protegido de su idiotez. ¿Cómo? Haciendo explícito ante el paciente qué es lo que realmente sabe de todo lo que le cuenta. E identificar claramente lo que “cree” como una simple opinión sin fundamento, presentándolo de forma diferenciada de lo que realmente sabe. Ocultar información relevante es deshonesto, especialmente cuando el engaño tiene motivación económica y consecuencias para la salud de otra persona.

Una propuesta para informar correctamente al cliente que busca un método de adelgazamiento:

Seguro que el “experto” se siente mucho más orgulloso de sí mismo siendo honesto que engañando a sus clientes.

Leer más:

Dieta cetogénica en personas con sobrepeso y diabetes tipo 2, y algunas reflexiones sobre la adherencia a las dietas

 “An Online Intervention Comparing a Very Low-Carbohydrate Ketogenic Diet and Lifestyle Recommendations Versus a Plate Method Diet in Overweight Individuals With Type 2 Diabetes: A Randomized Controlled Trial

Estudio publicado hace un par de semanas. Se compara una dieta cetogénica (grupo de intervención) con una dieta basada en el programa “Create Your Plate” de la ADA (American Diabetes Association), que es la que llaman dieta “control”. Pocos participantes (12+13). En un grupo se consumen unos 40 g día de carbohidratos, en el otro unos 135 g. Sin diferencias en la ingesta de proteína (80 g/d en un grupo, 70 g/d en el otro).

¡Muy importante! Por razones que veo difíciles de justificar, la intervención no es simétrica, en el sentido de que en el grupo control el consejo es únicamente dietario, mientras que al grupo de la dieta cetogénica se le hace insistencia en un cambio de hábitos, como, por ejemplo, una mayor actividad física:

We chose to include just the standard dietary information in this group, and not all the extra behavioral help

A los 4 meses con la dieta cetogénica se habían perdido 8.5 kg. En el grupo control sólo 3.9 kg, es decir, menos de la mitad que en el otro grupo. Sin diferencias apreciables en los datos de ingesta energética (1405 kcal/d en un grupo, 1448 kcal/d en el otro).

imagen_0565imagen_0566

En los 4 meses siguientes, el grupo de la dieta cetogénica perdió otros 4.2 kg de peso. El grupo control ganó 0.9 kg en ese mismo periodo. Ahí si hay una pequeña diferencia en la ingesta energética, aunque no podemos dar por supuesto que sea causa y no efecto de tan diferente resultado (ver). Si miramos los datos individuales en la gráfica que hay bajo estas líneas, se ve cómo en el grupo control sólo un par de personas pierden peso en este segundo periodo, a pesar de que la ingesta energética supuestamente es de unas 1500 kcal en término medio (y hablamos de personas de 88 kg de peso corporal, de media, por lo que están consumiendo poca comida).

imagen_0567

El control de la glucemia mejoró mucho más con la dieta cetogénica que con la dieta control. De hecho, la mayoría de los participantes bajaron del 6.5% en el HbA1c con la dieta cetogénica, algo que no consiguió nadie con la dieta control (la recomendada por la ADA, ¡vaya tela!): imagen_0569

Así lo reflejan los autores del estudio en una de las tablas:

imagen_0570

Aparte de la comparación entre dietas, que viene marcada —más bien echada a perder— por la asimetría de la intervención en ambos grupos, volvemos a ver lo de siempre: el consejo oficialmente establecido por los “profesionales” de la salud para pérdida de peso es una estafa, una “dieta milagro”, pues no funciona a largo plazo. Y ha dejado de funcionar a pesar de que, según los datos del estudio, los participantes SÍ están siguiendo la dieta.

Cuando alguien te hable de la importancia de la “adherencia”, pídele la evidencia científica de que el método que te receta es efectivo a largo plazo:

¿cuántos kilos dicen los experimentos científicos que se pierden al cabo de 3-4 años con esta dieta hipocalórica que me estás recetando? ¿Puedes darme la referencia de esos estudios científicos para que los consulte?

No basta que esas personas tengan una titulación académica: pide esos estudios y protégete de los vendedores de humo.

Relacionado con la adherencia a las dietas, a finales del 2014 se publicó un estudio (Bazzano et al.) del que ya he hablado en el blog (ver). Lo repaso brevemente y luego vuelvo al tema de la adherencia.

Duración: 1 año. Dos grupos: uno en el que se consumen unos 100 g/día de hidratos de carbono, frente a otro en el que se consumen 200 g/día. El grupo de los 100 g consume sistemáticamente más calorías que el de 200 g (unas 100-150 kcal más al día). Al final del estudio el grupo de los 100 g ha perdido una media de 5.3Kg de peso, frente a 1.8Kg del otro grupo. Es decir: el grupo que más calorías consumía, el de los 100g de HC, perdió más peso corporal.

En la gráfica que hay bajo estas líneas a la derecha vemos que el grupo que consumía 200 g (low-fat diet) acabó con un porcentaje mayor de grasa que al comienzo del estudio: un poco menos de peso, pero mayor porcentaje de grasa.

Selección_117

En el otro grupo, el de los 100 g de carbohidratos, el porcentaje de grasa corporal sí mejoró.

Pues bien, los autores de este estudio publicaron otro artículo dos años más tarde. En ese segundo artículo analizaron, para los participantes de este estudio, la relación entre su adherencia a la dieta y el resultado obtenido.

Adherence to low‐carbohydrate and low‐fat diets in relation to weight loss and cardiovascular risk factors

Las conclusiones de este análisis fueron que una mayor adherencia a la dieta baja en grasa y alta en carbohidratos no tuvo asociada mayor pérdida de peso:

greater adherence to a low‐fat, high‐carbohydrate diet was not associated with greater weight loss or improvement in CVD risk factors

Y concluían que si por alguna razón no se podía seguir una dieta baja en carbohidratos, una dieta baja en grasa no era una alternativa a recomendar.

if a low‐carbohydrate diet is not tolerated or feasible for an individual, a low‐fat diet should not be recommended as an alternative

Por el contrario, los participantes que tuvieron una mayor adherencia a la dieta baja en carbohidratos SÍ tuvieron un mejor resultado:

In the low‐carbohydrate group, attendance at more dietary sessions, less deviation from carbohydrate goals and presence of urinary ketones at 6 and 12 months were consistently associated with greater reductions in body weight and percent fat mass and increase in percent lean mass

¿Importa la adherencia? Los “expertos” deberían dejar de volcar las culpas en sus clientes y empezar a dar explicaciones sobre el consejo que dan y por el que cobran.

Leer más: