¿Es esto adelgazar? (XXIII)

“Extended and standard duration weight-loss programme referrals for adults in primary care (WRAP): a randomised controlled trial”

En este estudio los participantes siguen el método comercial Weight Watchers durante 12 ó 52 semanas. Y se nos dan datos de seguimiento que abarcan un total de 2 años.

Es lo de siempre: pérdida de peso durante unos seis meses, que rara vez llega a los 10 kg, y a partir de ahí a recuperar los perdido poquito a poquito. La diferencia entre seguir el método 3 meses o un año es de tan sólo 1.3 kg al cabo de dos años y ninguno de los dos grupos consigue adelgazar : -3 kg y -4.3 kg y ni siquiera es una pérdida consolidada.

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Los datos de la tabla no encajan con la gráfica, pero supongo que eso es debido a que el número de participantes se fue reduciendo con el tiempo. Es típico y suele hacer que los resultados parezcan mejores de lo que realmente son. Creo que la tabla es el dato fiable, pues la gráfica incluyó todos los datos de peso corporal disponibles, mientras que presupongo que las pérdidas de peso de la tabla estarán calculadas únicamente con los que siguieron en el estudio hasta esos instantes (y para los que sí se podía calcular la pérdida de peso de forma individualizada).

The weight trajectories of the three intervention groups at each timepoint using all measured weights are in figure 2.

Al cabo de dos años, entre 2.2 y 3.4 kg perdidos de grasa corporal (con tendencia a reducir esas cifras):

grasa

No se trata del típico mantra de que para perder peso hay que hacerlo poco a poco: ¡están recuperando peso, no perdiendo!

Y esto es para los 2/3 de los participantes que sí acabaron el estudio. Los resultados reales, incluyendo a todos los participantes son, presumiblemente, aún peores.

Los autores del artículo, financiado por Weigth Watchers, nos dicen que es mejor el tratamiento de larga duración y que, según sus cálculos, sale a cuenta, a pesar de ser más caro.

A 52-week programme produces greater weight loss and other clinical benefits than a 12-week programme and, although it costs more, modelling suggests that the 52-week programme is cost-effective in the longer term.

 

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18 estudios en que los participantes “comieron menos” y no funcionó

La gran mentira de la nutrición y la obesidad es la teoría del balance energético. No es que sea la única mentira que nos están contando, pero por sus gravísimas consecuencias y por lo absolutamente estúpido de su origen, es, en mi opinión, la más importante de todas.

Como parte del gran engaño que es la teoría del balance energético, encontramos las dietas hipocalóricas. Estas dietas han fracasado sistemáticamente en la vida real y en los estudios científicos, pues, tal y como muestra la curva verde de la gráfica, hacen perder algo de peso a corto plazo (en media no llega a los 10 kg), pero con el tiempo la pérdida de peso desaparece y comienza una fase de recuperación del peso perdido. No es que se recupere muy deprisa, pero al cabo de 3 ó 4 años la pérdida de peso ronda los 4 kg (ver,ver,ver):

¿Cómo es posible que médicos y nutricionistas estén recetando un tratamiento para la obesidad que desde hace décadas se sabe que no funciona (ver,ver)? Pues porque o bien creen que tiene que funcionar, porque creen que así lo dictaminan las leyes de la física, lo que es una burrada de dimensiones intergalácticas, o porque sencillamente tienen interés económico en ignorar que el tratamiento no funciona (algunos reconocen abiertamente que no funciona, pero dicen que quedarse cruzados de brazos no es una opción). La explicación “oficial” es que la dieta hipocalórica no da resultados porque la gente abandona la dieta. Como parte de la campaña de desinformación, se llega a afirmar que prácticamente todas las dietas funcionan, por lo que hay que intensificar los esfuerzos en convencer a los obesos de que no las dejen, o, en la misma línea, se afirma que se ha demostrado que la adherencia a la dieta es la principal determinante del resultado obtenido (ver).

Al margen de las razones por las que estamos engañando a los obesos con un tratamiento que según la evidencia científica no funciona, lo que realmente me parece muy grave es el efecto que tiene en el obeso que se le haga creer que el tratamiento funciona y que el fracaso es culpa suya por no mantener el tratamiento. El efecto perjudicial del engaño va mucho más allá de que los obesos no salgan de su problema de peso (ver,ver,ver).

Revisando las entradas del blog he encontrado 18 estudios científicos en los que:

  1. los participantes están recuperando el peso perdido, y
  2. los datos de ingesta energética dicen que mientras recuperaban lo perdido, seguían manteniendo la restricción calórica (también el incremento en la actividad física, si era parte de la intervención).

Nótese además que rara vez se llega a los 10 kg perdidos.

¿La dieta hipocalórica sí funciona y son falsos los datos de ingesta energética de todos estos estudios?

NOTA: Pinchando en las imágenes se puede acceder al título del estudio y los datos de ingesta energética.

1. Jakicic et al. (2008)

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2. Sanghvi et al. (2015)

3. Dulloo et al. (2012)

4. Ello-Martin et al. (2007). (Fuente)imagen_1097

5. Bazzano et al. (2014)Selección_151

6. Saslow et al. (2017)imagen_0567

7. Leermakersa et al. (1999)

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8. Guldbrand et al. (2012)9. Ebbeling et al. (2007)

10. Jakicic et al. (2016)imagen_0161

11. Mellberg et al. (2014)Selección_507

12. Trepanowski et al. (2017)13. Saquib et al. (2008)

14. Jakicic et al. (2015)

15. Jakicic et al. (2012) (fuente)

16. Gardner et al. (2007)

17. Viegener et al. (1990)

18. Das et al. (2009)

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¿Cuál es la reacción de un animal ante el hambre? Ser más eficiente acumulando grasa corporal:

¿Nos sorprende que pasar hambre produzca ese mismo efecto en humanos?

¿Por qué estamos tratando la obesidad con una dieta que NUNCA ha demostrado funcionar?

Leer más:

¿Es esto adelgazar? (XXII)

Bajar poco a poco es preferible a no bajar nada

No te engañes a ti misma: no has elegido bajar poco a poco, ni estás bajando nada. Bajas 200 g hoy y subes 300 g mañana. Sé realista. Has intentado bajar de peso, otra vez más, y tras perder 5 kg has dejado de perder peso, otra vez más. Poco a poco irás recuperando lo perdido y te vas a echar la culpa.

Metabolic and weight-loss effects of a long-term dietary intervention in obese patients

Experimento de pérdida de peso en el que a los participantes, en su mayoría mujeres, se les preparan dietas hipocalóricas de 1200–1500 kcal/d. Hay dos fases en el estudio: en la primera fase (3 meses de duración) los participantes reciben la comida que han de consumir, durante la segunda fase los participantes deben seguir el mismo régimen dietario, pero por su cuenta. En el grupo B algunas de las comidas entregadas a los participantes no eran alimentos sino productos dietéticos. En la segunda fase ambos grupos reciben productos dietéticos para sustituir una comida y un snack diario.

El peso medio de inicio del grupo A fue 92.7 kg y bajaron una media de 5.5 kg (tomo el dato de la gráfica, pues debido a la mezcla de hombres y mujeres de pesos muy diferentes y a que no se especifica el sexo de los participantes que abandonaron el estudio, no me fio de los pesos que se dan en la tabla 3 del artículo). El peso medio de inicio del grupo B fue 92.6 kg y bajaron una media de 10.4 kg.

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Es curioso el artefacto que hay justo antes del mes 15 en el grupo B. Estaban recuperando peso en ese momento, pero de repente en el mes 15, en el que había un control en el experimento, cambia la tendencia. ¿Quizá un artefacto provocado por ese control o por el 37% de participantes que dejó el estudio antes de llegar al último mes? Aun así, lo que se puede ver en la gráfica anterior es que hubo pérdida de peso los primeros 6 meses, pero a partir de entonces el peso prácticamente no cambió.

¿Es esto adelgazar? A mí NO me lo parece. Miremos más cosas que la gráfica: estas personas, en su mayoría mujeres, pesan al final del estudio 83 kg de media y están consumiendo alrededor de 1600 kcal/d:

A  MJ/d kcal/d  Cambio
Baseline 7.52 1802 0
Mes 3 7.15 1713 -89
Mes 15 6.5 1557 -244
Mes 27 6.72 1610 -192
B  MJ/d  kcal/d  Cambio
Baseline 7.59 1819 0
Mes 3 5.96 1428 -391
Mes 15 6.28 1505 -314
Mes 27 6.6 1581 -237

Los autores del estudio no se explicaban que una ingesta tan reducida no estuviera produciendo pérdida de peso:

when the diary data were compared with change in body weight, it appeared that patients reported less than they consumed

cuando los datos dietarios se compararon con el cambio en el peso corporal, parecía que los pacientes estaban diciendo que comían menos de lo que realmente comían

¿El método no da el resultado predicho? Los autores del estudio sugieren que posiblemente los participantes no están siendo meticulosos registrando todo lo que comen. La culpa siempre es de la gente y el método nunca es cuestionado, ¡viene de las leyes de la física!

Este mismo resultado, mantener de forma “artificial” (con ingestas muy reducidas insostenibles a largo plazo) una pérdida de unos 10 kg, lo hemos visto en condiciones absolutamente controladas (participantes confinados en la Biosphere 2) que no permiten echar la culpa a los participantes: se sabe lo que comían y se sabe que su metabolismo se había ralentizado. Para mí es evidente que los principales sospechosos del fracaso del método tienen que ser los cambios metabólicos producidos por el método. Y es importante resaltar que esos cambios son mucho más que un apetito voraz (ver,ver), que no es otra cosa que la cantinela caloréxica de la cantidad, la saciedad, las calorías y la idea de que tienes la culpa de que el método no funcione porque has dejado de hacer la dieta. Pero no, el médico o el nutricionista nos cuentan que el éxito a corto plazo es virtud del método, mientras que el fracaso a largo plazo es culpa de la persona. Y a seguir insistiendo una y otra vez en el mismo mensaje, a ver si convencen a las personas de que pongan de su parte… Si tan sólo quisieran esforzarse…

Fijándonos en el otro grupo, el grupo B, el que ha bajado su peso 10 kg en media: en los dos años finales del experimento han bajado un total de 2 kg.

  • No son delgadas: peso medio de 82 kg al final del estudio (¡y la mayoría son mujeres!)
  • Ingesta de 1600 kcal/d, y
  • El peso corporal lleva dos años estancado (cuidado en la intepretación de la gráfica con los artefactos causados por los que abandonan el estudio)

Han bajado algo de peso pero no han resuelto su problema de peso: no han “adelgazado”. Y más importante que quedarnos con un dato aislado, como si en sus vidas no hubiera un mañana, es considerar cómo sigue la historia a partir de ese momento. ¿Cuáles son las opciones? ¿Pueden seguir consumiendo tan poca comida? ¿Qué persona puede resistir eso a largo plazo, viendo además que su peso corporal no baja nada? ¿Qué efectos tendrá en su metabolismo y salud mental esa “tortura” fisiológica y psicológica? ¿Qué va a pasar? La respuesta la sabemos: que volverán a comer normal, porque esa situación es insostenible, y serán culpadas de no haber conseguido sus objetivos por no haber mantenido la dieta. Y se autoculparán por no tener fuerza de voluntad, lo que es aún más grave.

En definitiva, lo que la evidencia científica dice es que con la dieta hipocalórica existe una reacción metabólica que hace que el cuerpo se adapte (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver), hasta el punto de que la única forma de mantener el poco peso perdido a medio plazo son ingestas insostenibles (ejemplo,ejemplo,ejemplo). Con esa dieta no se sabe cómo mantener el peso perdido a largo plazo, porque no ha sucedido nunca en un experimento científico (salvo en casos aislados que sólo significan que a otros les ha ido mucho peor aún que a la media). En general, se recupera el peso perdido aunque se mantenga la restricción calórica (ver,ver,ver).  

La otra opción es que los datos de los estudios científicos siempre sean erróneos y que el método sí funcione, y que la realidad sea que la mayor parte de la gente es incapaz de ingerir la cantidad de calorías adecuada en cada momento. No es imposible que ésa sea la verdad, pero no es más que una teoría. ¿Qué fundamento tiene esa hipótesis, aparte de los prejuicios hacia los obesos y la pseudociencia del balance energético? ¿Es eso suficiente base para seguir ignorando los resultados en la práctica de la dieta hipocalórica y seguir estigmatizando a los obesos con el mensaje de que no adelgazan porque no se esfuerzan?

Leer más:

John Cisna perdió 27 kg con seis meses de restricción calórica, pero el tiempo no se detuvo ahí

John Cisna se hizo famoso hace tres años por su experimento, en el que perdió 27 kg. Terminó los seis meses de dieta a mediados de marzo de 2014. Me parece revelador que, según sus propios datos, en el último mes y medio de dieta tan sólo perdió 2 kg, frente a los 10 kg que perdió en ese mismo tiempo al principio del experimento, lo que seguramente a más de uno le habría llamando la atención, pero, como también ganó una camiseta roja, no dejó ver la evolución real de su cuerpo en ese periodo final del experimento. Las imágenes en las que aparece haciendo ejercicio en este vídeo tienen fecha de ese periodo final de los seis meses, y, aunque la calidad de imagen no es buena, parece que el azul no favorece su figura tanto como el rojo.

Éstas son fotos que muestran su aspecto físico desde entonces hasta principios del presente año:

Foto de Mayo 2014Foto de Julio 2015, Foto de Noviembre 2015Foto de Julio 2016Foto de Noviembre 2016Foto de Enero 2017

Una foto de Noviembre de 2015, año y medio después de acabar el experimento, es de perfil y quizá ayuda a hacernos una mejor idea de su evolución (o falta de ella):

No tuitea (por tanto tampoco tuitea fotos) desde enero de 2017, aunque algún comentario suyo de abril de este año he visto en otros hilos de twitter.

No sé exactamente en qué consistió la dieta: lo único que sé es que consistió en comer en McDonalds todas las comidas y orientada a restringir calorías. La historia de John Cisna se ha usado una y otra vez (ejemplo,ejemplo) como supuesta demostración de que perder peso es únicamente cuestión de fuerza de voluntad, la necesaria para reducir la ingesta calórica, incluso comiendo en McDonalds, y para hacer ejercicio.

¿Qué veo interesante en este experimento?

En primer lugar, me parece interesante que haya personas que dan más publicidad y validez a un experimento no controlado con un único participante, que a la abrumadora evidencia científica que contradice las conclusiones de ese experimento (ver,ver,ver,ver,ver). En twitter a más de uno le debió faltar tiempo para concluir que “se puede delgazar controlando las calorías, incluso comiendo en McDonalds” (ejemplo). ¿Y la evidencia científica que dice que no es cierto?

También me parece interesante como ejemplo de falacia del “hombre de paja”. ¿Alguien pone en duda que a corto plazo se pierde algo de peso con una dieta hipocalórica? Nadie, que yo sepa. ¿Qué demuestra este señor con un experimento a corto plazo? Nada que no sepamos: si comes muy poco puedes perder 20 kg en unos meses (ver), y vas a recuperar lo perdido en los siguientes 4-5 años. La gran victoria para los defensores de la teoría del balance energético es un experimento no controlado con un único participante en el que se ve lo que nadie pone en duda. Han vencido al hombre de paja que han creado, ¡bravo!

También me parece interesante como muestra de la falta de rigor a la hora de interpretar el resultado de un experimento. Si cambia su dieta durante seis meses, aunque crea que lo que está haciendo es “reducir las calorías”, ¿es ése realmente el único cambio que ha hecho en la dieta, cuando ha pasado a comer todas sus comidas en un restaurante? ¿Son las calorías lo único que cambia cuando consume menos calorías? (ver) ¿Ha hecho el experimento con una composición de dieta diferente, para tratar de confirmar que son las calorías las que están determinando el resultado? ¿Ha  hecho el mismo experimento sin alterar las calorías, para tratar de confirmar que no es un elemento diferente del que cree el que está determinando el resultado? ¿Se ha hecho el experimento con suficiente número de personas y de condiciones diversas, para poder extraer una conclusión generalizable? No, como come menos calorías y cree que le ha funcionado, el resultado lo atribuye a las calorías y lo generaliza para la población en general. Y tan pancho, porque encaja en sus creencias. El susodicho es profesor de ciencias en un instituto, o al menos lo era en el momento de hacer el experimento. Nivel no, nivelazo.

En el mismo sentido que lo anterior, este experimento no está pensado para demostrar que se equivoca, sino para demostrar que tiene razón. En lugar de plantearse si la restricción calórica funciona a largo plazo o cuáles son los efectos de variar la calidad de la comida, da por supuestas las respuestas a esas cuestiones, de acuerdo con sus creencias.

No amount of experimentation can ever prove me right; a single experiment can prove me wrong.  Albert Einstein

Todas las pruebas experimentales del mundo no pueden probar que tengo razón: un sólo experimento es suficiente para demostrar que me equivoco.

Si a los seis meses de hacer dieta ya das el experimento por exitoso lo único que demuestras es que tienes la creencia de que no existe una reacción metabólica y de que si la restricción calórica fracasa es porque la gente no cumple. Ignorar que esa reacción como mínimo puede existir (a mí me parece un hecho contrastado) no es una excusa cuando quieres dar lecciones sobre dietas de adelgazamiento.

Y por supuesto, tenemos el problema de que el hecho de que a una persona le funcione no demuestra que le vaya a funcionar a todo el mundo, ni siquiera que le vaya a funcionar a mucha gente. Pero claro, para la teoría del balance energético no existe la fisiología ni, por tanto, la posibilidad de que la respuesta fisiológica sea diferente según la persona. Para tener en cuenta eso habría que hacer experimentos aleatorizados y controlados, con un número suficiente de participantes. Puesto que esos resultados existen, ¿cómo es posible que alguien pretenda dar más validez a la supuesta experiencia de una única persona, que a lo que está publicado en cientos de experimentos científicos? No falta evidencia científica en este tema.

Otro problema que veo es el de “sesgo de publicación” o incluso la posibilidad de que el experimento sea falsificado. Lo que quiero decir, es que si este señor empieza a recuperar poco a poco el peso perdido, en lugar de salir en las noticias diciendo que ha fracasado a largo plazo, lo que cabe esperar es que trate de ocultar el fracaso. Sin embargo, si consigue mantenerse delgado durante años, es más probable que quiera seguir “educando” al mundo con su ejemplo. Y, por otro lado, si empieza a recuperar el peso perdido, también existe cierta probabilidad de que en lugar de reconocer el fracaso intente adelgazar por medios diferentes al que reconoce públicamente, con lo que se estaría atribuyendo el buen resultado a largo plazo a un método que realmente ha fracasado. Son consecuencias lógicas de que un señor se haga famoso por presumir de tener virtudes que cree que otros no tienen y entender cosas que cree que otros no entienden. Esconder el fracaso sería muy humano.

Finalmente, tengo curiosidad por saber qué se deduce de este experimento si a largo plazo Cisna recupera el peso perdido. ¿Si tiene éxito, es como él dice, demostración de que todo el mundo puede adelgazar sin más que proponérselo, pero si fracasa entonces no es demostración de que no se puede adelgazar con dieta hipocalórica? Quizá este tipo de preguntas habría que responderlas antes de iniciar el experimento, para luego no presumir de haber demostrado lo que no se ha demostrado.

¿Por qué no está delgado?

A la vista de las fotos, a mí me da la sensación de que este profesor ha subido de peso desde que finalizó el experimento, que como he comentado fue a principios de 2014. En las fotos de finales de 2015 y 2016 marca un buen tripón y en la foto de principios de 2017, la más reciente que he encontrado, a mí me da la sensación de que tiene cara y cuello de haber cogido peso. En cualquier caso, yo no le veo delgado. ¿Por qué no está delgado? ¿Falta de motivación para “hacer buenas elecciones” en lo que come? Cuando has sido famosillo en todo el mundo por tu experimento, motivación para llegar a ser delgado es lo único que no te va a faltar. Si fracasas quedas en evidencia a escala mundial. Si engordas de nuevo, dejas de usar las redes sociales, si tienes un blog lo abandonas, dejas de publicar fotos tuyas (o sales siempre con chaqueta para que no se vea cómo has engordado) y te escondes bajo una piedra en el desierto más lejano que encuentras. Ninguna excusa te saca de ese embrollo. Y lo sabes.

Según sus palabras, lo que quiso explicar a la gente con su experimento es que no hay excusas: si tienes sobrepeso, asume la responsabilidad porque han sido tus malas decisiones las que te han llevado a ello.

The major things i want people to understand about this little experiment is that there are THOUSANDS of people, just like myself, who don’t have the aforementioned reasons to blame being overweight except for the fact that they don’t, or won’t, take accountability for their choices. John Cisna

John Cisna ha tenido máxima motivación, dice conocer el secreto para adelgazar, pero no ha conseguido llegar a ser delgado. ¿Por qué? ¿Por qué la prueba viviente de que es posible adelgazar sin más que “comer menos”, no ha sido capaz de librarse de su sobrepeso?

¿Aceptamos como respuesta que John Cisna no se cae, que John Cisna se tira?

Un chulo madrileño va en la plataforma central de un autobús de línea en Madrid, fardando de equilibrio. “El titi no se cae”. “El titi no se cae”. No va agarrado a ninguna sujeción: sólo hace contrapeso con el cuerpo, sorteando cualquier curva del itinerario sin caerse. El pique con el conductor va en aumento porque el chico empieza a retarlo, con los gestos y las palabras: “El titi no se cae”, insiste desafiante. El autobusero cada vez fuerza más las cosas para intentar que el descarado muerda el polvo… Finamente, frenazo en seco brutal tras un feroz cambio de sentido y el titi sale disparado hacia adelante. Aterriza junto al conductor e impacta con fuerza contra el salpicadero. Un guantazo de campeonato. El conductor no se puede contener y le suelta con una media sonrisa:

— “Con que el titi no se cae, ¿no?”.

La respuesta del chulo no se hace esperar. Mientras se limpia la sangre que le sale por la nariz, proclama en voz alta:

— “El titi no se cae. El titi se tira”.

La gran estafa de la dieta hipocalórica. Cómo te engañan los nutricionistas

Así funciona el engaño

— Crean presión social para que te sientas obligada a adelgazar. Te dicen que la obesidad es una enfermedad, que tu cuerpo no es aceptable y que no podemos “normalizar la obesidad”. Disfrazan de preocupación por tu salud, algo que no tienen, lo que es preocupación por su negocio.

— Te dicen que la dieta hipocalórica funciona. Incluso te dan detalles de cosas que no debes hacer si quieres tener éxito: no debes reducir demasiado la ingesta, no debes abandonar la dieta, debes llevar un registro de lo que comes para ser consciente de cuánto comes, etc.

— Te dicen que la única forma de adelgazar es “comer menos de lo que se gasta” y que cualquier dieta que funcione lo hace porque te hace comer menos. Fíjate, están creando la sensación de control: si adelgazar es cuestión de controlar el apetito, adelgazar está bajo tu control. Están dejando claro que tú y sólo tú vas a tener la culpa si no lo consigues.

— Te dicen que el resto de dietas son dietas milagro, que o bien son peligrosas, o no funcionan porque producen “efecto rebote”, o no son más que dietas hipocalóricas desequilibradas que dicen funcionar por otras razones, pero que en realidad simplemente te hacen comer menos.

— Te dicen que la dieta hipocalórica deriva directamente de las leyes de la física: con un déficit calórico tienes que adelgazar, sí o sí. Te dicen que si una dieta no está basada en contar calorías, entonces es una dieta “mágica”. Insisto en resaltar cómo construyen tu culpabilidad: si el método funciona y fracasas, sólo hay una explicación, y es que tú no has seguido las directrices del nutricionista/médico.

— Te dicen lo que quieres escuchar, que es que no es necesario cambiar nada, que puedes seguir comiendo lo mismo, pero controlando las calorías totales. No sólo eso, te dicen que es bueno que sigas comiendo las cosas que te gustan, para así maximizar la adherencia a la dieta. Son muy inteligentes en su maldad: te están dando la dieta que te permite comerte el minihelado de postre o no tener que quedar en evidencia ante tus amistades siendo la fracasada que “está a dieta”.

— Te hablan de la importancia de la adherencia a la dieta. Te dicen que la adherencia es la clave para tener éxito, más allá de la dieta que sigas (aunque ya te han dicho que el resto de dietas son peligrosas, ¿verdad?). Fíjate bien cómo siguen construyendo la culpabilidad: te hacen creer que la dieta funciona y que todo depende de ti. Si tienes adherencia conseguirás adelgazar. Si fracasas, sólo hay una culpable: tú.

— Te hablan del “entorno obesogénico”. Más culpabilidad para ti: la dieta funciona, pero fracasas porque no eres capaz de resistir las tentaciones.

Tienen una excusa para todo: la gente come más de lo que cree, la gente se cansa de hacer dieta y la abandona, la gente no sigue sus directrices, la gente no puede resistir las tentaciones, etc. Fíjate en que la explicación siempre es que tú has fallado. Eres culpable.

— “Comer menos”, efectivamente, te hará perder unos kilos los primeros meses. Eso te hace creer que la dieta funciona, y, lógicamente, refuerza la idea de que el fracaso es por tu culpa.

— El que te receta la dieta tiene un título de dietista/nutricionista o médico.

Con esos mimbres, una persona desinformada y confiada sólo va a ver una opción para tratar de perder peso. Pensará que es lo prudente, lo que funciona, lo que protege su salud. La han engañado, y lo han hecho muy bien.

Todo es una gran mentira

“¿Es que acaso si creo un déficit calórico no voy a perder peso?”. Esa idea, que no es otra cosa que la teoría del balance energético, es pseudociencia y encierra tantas falacias que a veces se me olvida enumerarlas todas. En cualquier caso, este blog está dedicado casi en exclusiva a explicar por qué esa idea es errónea, así que remito al lector al librito o a las casi 800 entradas del blog (algunas de las más representativas están enlazadas en la parte derecha del blog).

“¿Cómo te atreves a decir que la dieta hipocalórica no funciona?”. Lo digo y lo mantengo, porque es lo que dice la evidencia científica (ver,ver,ver,ver,ver).

“¿Y no es posible que sea cierto que la dieta hipocalórica funciona, pero la gente no mantiene la dieta el suficiente tiempo?”. Filosóficamente es posible, pero es altamente improbable. Y, además, que exista esa remotísima posibilidad sigue sin dar validez a las mentiras de los nutricionistas: hacen creer a sus clientes que la dieta funciona, y, como mínimo, no tienen esa certeza. Pero creo que es únicamente una posibilidad hipotética, no real. ¿Todos los estudios de pérdida de peso basados en esta dieta fracasan a largo plazo, y la culpa es de la gente? Se sabe que existe una reacción metabólica a la restricción calórica, luego lo lógico es pensar que esa reacción metabólica es la culpable del fracaso del método (ver,ver,ver,ver,ver,ver).

Protege tu salud: pídele al que te recete la dieta hipocalórica un estudio científico que demuestre su efectividad a largo plazo (ver). Si lo haces, cuéntame la respuesta. Te aseguro que no va a ser ese estudio que le pides.

Fíjate que el “efecto rebote” es la respuesta característica obtenida con restricción calórica. Y sin embargo los nutricionistas te dicen que el efecto rebote es cosa de las otras dietas. Yo te aconsejo que mires los estudios científicos y que decidas por ti misma quién miente y quién dice la verdad.

32897271216_fd83024dc8_mCanadian Obesity NetworkAlgunos derechos reservados

¿Qué mal puede hacer?

Es típico que los que defienden terapias pseudocientíficas aleguen que el tratamiento es inocuo, que quizá no haga nada, pero que tampoco va a matar a nadie. En este caso, ese argumento vendría de los mismos que asustan a los/las obesos/as para que adelgacen con el argumento de que es un factor de riesgo para enfermedades como el cáncer o la enfermedad cardiovascular. Si el tratamiento no hace nada y por tanto no te saca de obesa, según sus propios argumentos sí estaría poniendo en riesgo tu salud.

Pero sí hace daño. Quizá una parte de la población obesa sí puede adelgazar con dieta y ejercicio, y seguir recetando un tratamiento pseudocientífico e inútil es negarles a esas personas la posibilidad de recuperar un peso normal. Quizá a otra parte de esa misma población se le están dando falsas esperanzas en conseguir unos objetivos que para ellos no son posibles con dieta y ejercicio. Las falsas esperanzas acaban con culpabilización, baja autoestima, depresión y mayor riesgo de enfermedades. Un tratamiento inefectivo enquistado es mucho peor que que no haya tratamiento: nos roba el futuro.

Y también hace daño porque la misma pseudociencia en que basan el tratamiento de la obesidad, es la que usan para decirnos cómo comer de forma saludable, es decir, entre otras cosas para prevenir la obesidad. La pseudociencia sí hace daño.

realizar especiales esfuerzos en la educación, de forma que se pueda ayudar a la población a comprender el significado y alcance del concepto de equilibrio energético, y su importancia en la prevención del sobrepeso y obesidad, y promoción de la salud (fuente)

Mis comentarios sobre la cita anterior tienen que ser autocensurados.

Leer más:

El alto coste de la falsa esperanza en el tratamiento de la obesidad (2 de 2)

If at First You Don’t Succeed. False Hopes of Self-Change

Artículo de 2002. Algunos extractos del artículo, y mi traducción a continuación:

the primary internal attribution used by failed dieters is (lack of) effort. Dieters conclude that they did not try hard enough or try hard for long enough. The “not long enough” attribution is fostered by the dynamic of dieting, which usually involves an initial phase of gratifying weight loss followed by a second (asymptote) phase in which weight loss slows and then stops, and then by a third phase of weight regain. […] Because the defense of body weight is usually not activated until some considerable weight has been lost, the relatively easy first phase gives way to the more difficult second phase; the same effort that produced noticeable weight loss in the first phase may produce no weight loss in the second phase. Yet the delayed onset of resistance to weight loss is easy to misinterpret as a matter of exhaustion of effort. Dieting becomes more difficult as it progresses, even if a constant effort is maintained, but the dieter may be tempted to assume that the difficulty of dieting remains constant and that therefore the problem must stem from declining effort. Thus, the stage is set for an attribution of insufficient effort; in fact, those who fail at resolutions to change actually claim to have less willpower than do those who succeed (Norcross et al., 1989).

the promoters of the diet in question have a vested interest in blaming the dieter rather than the diet. If the dieter consults the diet promoter—be it her doctor, her friend, or the clinic where the diet program was obtained—she is likely to be told that she is at fault, in what amounts to a classic instance of blaming the victim (Ryan, 1976). The victim, who has supposedly failed to make the full effort required for success, has before her the opportunity to redeem herself by trying harder next time. Failure is due to an attributionally unstable characteristic (effort) and is therefore correctable.

Confidence would appear to conduce toward success in cases where, without the effort inspired by confidence, failure would be the likely outcome. Confidence, however, is not omnipotent; some obstacles cannot be overcome, despite the prevalent belief that if one tries hard enough, one can achieve anything.

Overconfidence is at the heart of the false hope syndrome. If it were possible, realistically, to accomplish the goal, then the hope would not be false. What we have described, however, is a process whereby the indicators that the task may be beyond one’s capacity are ignored, rebutted, or distorted, with the result that people convince themselves that they can in fact do it, no matter how solid the evidence to the contrary may be. Thus, whereas optimism is generally associated with positive outcomes, optimistic beliefs that turn out to be wrong can be costly

la atribución interna primaria utilizada por los que han hecho dieta y no han tenido éxito es (falta de) esfuerzo. Esas personas concluyen que no se esforzaron suficientemente o no se esforzaron durante el tiempo suficiente. La atribución “durante tiempo insuficiente” es fomentada por la dinámica de la dieta, que suele implicar una fase inicial gratificante de pérdida de peso seguida de una segunda fase (asíntota) en la que la pérdida de peso se ralentiza y luego se detiene, y luego por una tercera fase de recuperación de peso. […] Debido a que la defensa del peso corporal por lo general no se activa hasta que se ha perdido un peso considerable, la primera fase relativamente fácil da paso a la segunda fase más difícil; el mismo esfuerzo que produjo una pérdida notable de peso en la primera fase puede no producir pérdida de peso en la segunda fase. Sin embargo, el retraso en la aparición de la resistencia a la pérdida de peso es fácil de interpretar como una cuestión de agotamiento del esfuerzo. La dieta se vuelve más difícil a medida que progresa, incluso si se mantiene un esfuerzo constante, pero el que está haciendo la dieta puede estar tentado a asumir que la dificultad de la dieta sigue siendo constante y que, por lo tanto, el problema debe derivar de un esfuerzo en declive. Así, la escena está preparada para una atribución de esfuerzo insuficiente; de hecho, aquellos que fracasan en las resoluciones para cambiar realmente afirman tener menos fuerza de voluntad que los que tienen éxito (Norcross et al., 1989).

los promotores de la dieta en cuestión tienen un interés investido en culpar al obeso en lugar de a la dieta. Si el obeso consulta al promotor de la dieta — ya sea su médico, su amigo, o la clínica donde se obtuvo el plan de dieta — es probable que le digan que él es culpable, en lo que equivale a una instancia clásica de culpar a la víctima (Ryan, 1976). La víctima, que supuestamente no ha realizado el esfuerzo completo necesario para el éxito, tiene ante sí la oportunidad de redimirse esforzándose más duro la próxima vez. El fracaso es debido a una culpabilizable característica inestable (esfuerzo) y es, por lo tanto, corregible.

La confianza podría conducir hacia el éxito en los casos en que, sin el esfuerzo inspirado por la confianza, el fracaso sería el resultado probable. Sin embargo, la confianza no es omnipotente; algunos obstáculos no pueden ser superados, a pesar de la creencia predominante de que si uno se esfuerza lo suficiente, uno puede lograr cualquier cosa.

La sobreconfianza está en el corazón del “síndrome de la falsa esperanza”. Si fuera posible, realista, lograr la meta, entonces la esperanza no sería falsa. Sin embargo, lo que hemos descrito es un proceso mediante el cual los indicadores de que la tarea puede estar más allá de la capacidad de uno son ignorados, refutados o distorsionados, con el resultado de que la gente se convence de que pueden hacerlo, sin importar cuán sólidas sean las pruebas de lo contrario. Por lo tanto, mientras que el optimismo se asocia generalmente con resultados positivos, las creencias optimistas que resultan ser erróneas pueden ser costosas

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Mi comentario

los indicadores de que la tarea puede estar más allá de la capacidad de uno son ignorados, refutados o distorsionados, con el resultado de que la gente se convence de que pueden hacerlo, sin importar cuán sólidas sean las pruebas de lo contrario

Decirle a alguien que la meta es alcanzable con esfuerzo, puede ayudar cuando es cierto que es cuestión de esfuerzo. Pero cuando no se sabe si es así, ocultar la evidencia, los datos, que dicen que el objetivo puede estar más allá de lo alcanzable con simplemente proponérselo, no sólo no ayuda, sino que hace daño.

El hecho de que la dieta hipocalórica produzca pérdida de peso los primeros meses (ver) permite que se engañe al obeso haciéndole creer que con esfuerzo puede lograr el objetivo. Todo está preparado para que cuando, al cabo de unos pocos meses, la dieta deje de funcionar, exista un claro culpable: el obeso ha decaído en su esfuerzo.

La industria de la dieta culpa a la víctima del fracaso de la dieta. Eso es lo que significa hablar de todas las tentaciones que se tienen alrededor (de forma nada inocente usan el término “entorno obesogénico“) y perdonar la vida al obeso diciéndole que es muy difícil resistir la influencia del entorno. El mensaje, que podemos resumir como “no puedes ser como Rocky” (ver,ver), no es ninguna ayuda, sino todo lo contrario: refuerza el dogma de que el objetivo es alcanzable con esfuerzo: es insistir en la atribución de control. Pero la realidad es que se le están ocultando al obeso todos los datos que indican que perder peso no es algo que esté bajo su control, al menos con el método “oficial” (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Además de saber que la evidencia científica dice que el método no funciona, el obeso NECESITA saber que ese método —la dieta hipocalórica— no deriva de las leyes de la física, sino que es pseudociencia fruto de graves errores de razonamiento.

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