Etiquetado: calorías
Dándole más vueltas al balance energético y a las hormonas
«Long-term, intermittent, insulin-induced hypoglycemia produces marked obesity without hyperphagia or insulin resistance: A model for weight gain with intensive insulin therapy«
Experimento con ratas. Tenemos dos grupos: al grupo RH le inyectamos insulina humana y al grupo Control le inyectamos solución salina. Se inyecta tanta insulina como se comprueba necesaria en cada momento del experimento para forzar un cierto nivel de hipoglucemia (i.e. nivel bajo de glucosa en sangre).
Aunque el experimento se extiende hasta los 12 meses, la gráfica que se nos da en el artículo muestra el peso de distintos depósitos de grasa a los 8 meses:

A los 8 meses el grupo RH tenía una grasa corporal 2.8 veces mayor que la del grupo control. A los 12 meses ya era 4.2 veces mayor. Aparentemente ése es el efecto de inyectar insulina.
¿Es que las hipoglucemias llevaron a esas ratas a consumir más comida? No. Según los autores del estudio, no vieron diferencias en la ingesta calórica entre los dos grupos de ratas.
No group differences were seen in total food intake, neither during the early stages of treatment (Fig. 6) nor at 8 mo (RH average intake 30.4 ± 1.1 g/day, controls average intake 30.7 ± 1.2 g/day, P = NS).
La siguiente gráfica detalla la ingesta de ambos grupos en las primeras 9 semanas:

Si no han comido más, ¿cómo pueden haber engordado mucho más? Los autores del artículo barajan dos posibilidades: a) la mágica y b) la fisiológica, y lógicamente descartan que pueda ser debido a una diferente ingesta entre grupos, pues según hemos visto no ha habido diferencias:
the data suggest that the weight gain observed is a consequence of reduced energy expenditure and/or altered adipose storage rather than any increase in food intake.
La primera opción es la mágica, pues carece de mecanismos fisiológicos que la respalden: según esta opción, la inyección de insulina mágicamente reduce el gasto energético y los adipocitos mágicamente detectan que se ha creado un superávit calórico a nivel corporal y deciden acumular grasa por mecanismos mágicos. Ahí acaban las explicaciones: es así y no preguntes por mecanismos fisiológicos, porque esta opción está por encima de esas vulgaridades. ¡Son leyes universales, mendrugo!

La segunda opción es la que se basa en mecanismos fisiológicos conocidos: se sabe que el principal efecto de la insulina es fomentar la acumulación de triglicéridos en los adipocitos (ver,ver). Si inyectas insulina es de esperar que aumente la acumulación neta de grasa corporal. Y si ese fuel es almacenado, no está disponible para otras funciones, y lo lógico es que, como consecuencia de estar engordando, el cuerpo reaccione ante la falta de alimento reduciendo el gasto energético y que también se reduzcan los niveles de actividad física, como así sucedió. En ese sentido, engordar puede ser una forma de pasar hambre.

Se reduce el gasto energético porque falta el alimento porque se está engordando. Engordar no es consecuencia del superávit calórico, sino su causa. Que se reduzca el gasto energético es un efecto, una consecuencia de estar engordando: no se está engordando por un superávit calórico producido al reducirse el gasto energético. ¿Viola eso alguna ley de la física? No. ¿Responde a mecanismos fisiológicos conocidos y documentados? Sí.
Creo que el detalle es importante, así que insisto. Las opciones son:
- están engordando a causa de un superávit calórico creado por la insulina, o
- están engordando por un cambio hormonal (y eso se refleja desde el punto de vista energético como un irrelevante superávit calórico)
¿Por qué consideran una explicación mágica si tienen ante sus narices una explicación que sí tiene una base fisiológica? Pues porque por alguna extraña razón (creo que nunca llegaré a entender lo que está sucediendo en el mundo de la nutrición con la pseudociencia del balance energético) estos señores creen que la explicación mágica es ineludible, cuando en realidad el hecho de que ellos mismos planteen una alternativa razonable, que no viola las leyes de la física, debería de hacerles reflexionar sobre esa creencia. Pero, increíblemente, los investigadores en temas de obesidad llevan décadas adorando becerros de oro.
La teoría del balance energético, decir que se engorda porque se come demasiado para el gasto energético que se tiene, no es más que una hipótesis, y como tal hubiese podido ser correcta, pero también falsa. Presuponer que es una interpretación inevitable de las leyes de la física es pseudociencia.

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