Insulina, obesidad, zombis y fanatismo (1/2)

Una pequeña introducción, pues esta entrada es larguilla, tiene varias partes y quizá parezca confusa: voy a empezar hablando de un estudio en ratones que concluye que es necesario que la insulina esté elevada para que se produzca acumulación de grasa. A continuación citaré algunos estudios en humanos en los que se comprueba que las inyecciones de insulina suelen traer como efecto secundario que se gane grasa/peso corporal. Pero ninguno de esos estudios demuestra que que una dieta que aumenta la insulina engorda, pues inyectar insulina no replica cómo son ni la distribución espacial ni la evolución temporal ni de la insulina, ni de otras hormonas, cuando se sigue una dieta alta en carbohidratos. ¿Quiere eso decir que es imposible demostrar el papel protagonista de las hormonas en la nutrición? No, ni mucho menos. En la parte final hablaré de un par de estudios que demuestran que mientras sigamos atascados en el paradigma del balance energético, no vamos a entender qué nos ha vuelto gordos.

Hecha esta pequeña aclaración, entro en materia.

Experimento con ratones

Hyperglycemia in rodent models of type 2 diabetes requires insulin-resistant alpha cells

A parte de los ratones (a los indicados con -/- en la tabla) se les bloquea genéticamente la funcionalidad de la hormona glucagón. Esos ratones no desarrollan ni hiperglucemia ni hiperinsulinemia (es decir, mantienen niveles no elevados de glucosa e insulina en sangre). Esos ratones no engordan cuando se les somete a la dieta que se sabe que engorda a los ratones (alta en grasa, indicada con HF en la tabla).

Dieta engordante (HF) en ratones con glucagón no funcional (GcgR -/-): no engordan.

Dieta engordante (HF) en ratones con glucagón funcional (GcgR +/+): engordan.

Selección_420

Miremos los datos de insulina: segunda fila de las resaltadas en amarillo, los ratones con glucagón no funcional (GcgR -/-) no están engordando con la dieta HF y mantienen niveles normales de glucosa e insulina.

¿Qué sucede si a esos mismos ratones les insertamos subcutáneamente pellets de insulina, tratando de replicar los niveles de insulina presentes en los ratones que sí tienen glucagón funcional y que siguen la dieta alta en grasa?

Eso es lo que se muestra en la tabla anterior en la primera y tercera fila de las resaltadas en amarillo. Al añadir la insulina, los ratones Sí engordaron con la dieta HF. Esos mismos ratones, sin la adición de la insulina (segunda fila resaltada en amarillo) no habían engordado. Los autores concluyeron:

As shown in Fig. 1C and Table 1, the insulin-treated HFF GcgR−/− mice became just as obese as the GcgR+/+ mice, evidence that hyperinsulinemia is an obligatory factor in the diet-induced obesity independent of its effects of suppressing glucagon.

Tal y como se muestra en la Figura 1C y en la Tabla 1, los ratones GcgR−/− HF tratados con insulina se volvieron tan obesos como los GcgR+/+ [HF], evidenciando que la hiperinsulinemia es un factor obligatorio en la obesidad inducida por dieta, independientemente de sus efectos suprimiendo el glucagón.

La hiperinsulinemia es un factor obligatorio en la obesidad inducida por dieta“, dicen los autores. No sé. Como mínimo lo que sí parece es que una misma dieta puede engordar o no en función de los niveles hormonales que hay en el organismo.

Hay otra cosa interesante en la tabla: estos ratones a los que se les ha insertado insulina han acabado con tres veces más insulina en plasma que los mismos ratones a los que no se les ha insertado insulina. Y sin embargo, tienen más glucosa en sangre (150 frente a 123). Según los propios autores, aparentemente con la inserción de insulina se han vuelto resistentes a la insulina y están desarrollando una diabetes suave.

Dos comentarios

Primero, ¿sucede lo mismo en personas? ¿Nos engorda la insulina exógena? Veamos algunos artículos:


 

The effect of intensive treatment of diabetes on the development and progression of long-term complications in insulin-dependent diabetes mellitus. The Diabetes Control and Complications Trial Research Group

At five years, patients receiving intense therapy had gained a mean of 4.6 Kg more than patients receiving conventional therapy.

Más insulina, más engorde.

Intensified conventional insulin treatment retards the microvascular complications of insulin-dependent diabetes mellitus (IDDM): the Stockholm Diabetes Intervention Study (SDIS) after 5 years.”

Whereas weight was stable in the RT group, the body mass index increased by 5.8% in the ICT group

Mismo resultado, un mayor uso de la insulina en los pacientes resultó en un claro incremento del índice de masa corporal.

Insulin injection regimens and metabolic control in an international survey of adolescents with type 1 diabetes over 3 years: results from the Hvidore study group

an increase in insulin dose, a deterioration of metabolic control, and an increase in BMI were observed

En este estudio, cambiar la frecuencia de las inyecciones de insulina supuso al mismo tiempo un incremento de la dosis y un incremento en el índice de masa corporal.

Intensive blood-glucose control with sulphonylureas or insulin compared with conventional treatment and risk of complications in patients with type 2 diabetes (UKPDS 33). UK Prospective Diabetes Study (UKPDS) Group

Weight gain was significantly higher in the intensive group (mean 2.9 kg) than in the conventional group (p<0.001), and patients assigned insulin had a greater gain in weight (4.0 kg) than those assigned chlorpropamide (2.6 kg) or glibenclamide (1.7 kg).

Otra vez lo mismo, los que más insulina recibían engordaron más que los que menos insulina recibían. La insulina engordó más que otros tratamientos.

Intensive Insulin Therapy and Weight Gain in IDDM

Body weight increased 2.6 ± 0.8 kg with intensive insulin therapy (P < 0.05) as a result of an increase in fat mass (2.4 ± 0.8 kg, P < 0.05)

O sea más de lo mismo: más insulina inyectada, más ganancia de grasa corporal. Casualmente Tom Naughton ha escrito sobre este mismo tema, y aporta algunas evidencias en el mismo sentido (ver). No sé si alguno de los estudios coincide, pero siempre es interesante leer a Naughton.


Como hemos visto en los estudios anteriores, en general, la inyección de insulina aumenta el peso y la grasa corporal.

Segundo comentario: ¿es inyectar insulina un fiel reflejo del aumento de la insulina que produce una dieta con demasiados hidratos de carbono, especialmente los de rápida absorción (azúcar/cereales)?

En mi opinión, no, no es lo mismo. La insulina no es la única hormona que hay en nuestro cuerpo, y su efecto depende de las concentraciones de otras hormonas. Lo que comemos afecta a nuestro metabolismo en general, no solo a la insulina. Por ejemplo, en algún experimento (ver) se comprobó que ciertos procesos fisiológicos dependían del cociente glucagón:insulina, y no tanto de las concentraciones absolutas de ambas hormonas por separado:

a 100-1,000 fold change in insulin and glucagon concentration at a constant glucagon:insulin ratio, did not alter the rate of gluconeogenesis, ketogenesis, ureogenesis, glycogenolysis or lactate production

O en otras palabras, tener niveles bajos o elevados de insulina puede no ser suficiente para entender qué está pasando, si no sabemos qué niveles tienen otras hormonas en cada momento.

Es decir, inyectar insulina (insulina exógena) no es, en mi opinión, un experimento válido para deducir si la insulina endógena es engordante o no. Las concentraciones que se producen en estos experimentos no replican la evolución temporal de las concentraciones reales en los distintos puntos de nuestro organismo, ni se alteran el resto de concentraciones de otras hormonas para replicar la evolución temporal de sus concentraciones reales.

Pero aunque sea complicado demostrar la implicación de una u otra hormona en los cambios en la grasa corporal, sí es posible afirmar que esos cambios son relevantes.

Dos estudios en ratones muy interesantes

Por ejemplo, en el siguiente estudio (ver,ver) dos dietas isocalóricas en ratones produjeron resultados muy distintos. Como se ve en la figura B, la ingesta energética (energy intake) fue similar, pero sin embargo la ganancia de grasa corporal (adipose tissue) y de peso (weight gain) fue radicalmente diferente. Los autores creen que la diferencia deriva del ratio glucagón:insulina, que como se puede apreciar en la figura D es pequeño en la dieta engordante y grande en la dieta no engordante. Esos niveles hormonales están medidos tras la ingesta, no en ayunas.

Selección_421

Si nos fijamos en la figura B, la eficiencia energética (gramos de peso ganados por calorías consumidas) fue radicalmente distinta entre dietas. Una misma caloría engordaba tres veces más en una dieta que en la otra. ¿Cuántas balas son necesarias para matar la teoría del balance energético (Calories In Calories Out)? ¿Se trata de algún tipo de zombi que nunca muere?

La conclusión de los autores es que una dieta con un ratio carbohidratos:proteína elevado produjo un ratio glucagón:insulina pequeño, y eso es lo que engordó a los ratones. ¡Hormonas! Por el contrario, en la otra dieta, con un ratio carbohidratos:proteína reducido no se produjo tal engorde.

Seen as a whole, our study indicate that the sucrose:protein ratio […] determines development of obesity, adipose tissue inflammation and glucose intolerance

En conjunto, nuestro estudio indica que el ratio azúcar:proteína […] determina el desarrollo de la obesidad, la inflamación del tejido adiposo y la intolerancia a la glucosa.

Recordemos que es un resultado obtenido en ratones, pero como a menudo encontramos proclamas que rechazan el papel de las hormonas en la obesidad empleando estudios en ratones, creo que es aceptable usar un estudio en ratones para rebatir/cuestionar la validez de sus argumentos. Los experimentos a los que me refiero suelen involucrar inyecciones de insulina, sin controlar otras hormonas, y produciendo concentraciones espacial y temporalmente diferentes de las fisiológicas.

En este experimento que acabamos de ver, dos dietas con las mismas calorías en la comida producen efectos completamente diferentes. Y la hipótesis de los autores es que son las diferencias en la respuesta hormonal las que marcan si la dieta es engordante o no.

¿Qué otras conclusiones podemos sacar de este estudio?

Pues por ejemplo, que si engordar, o no, depende de los cambios hormonales, también será importante, por ejemplo, tener resistencia a la insulina (o diabetes), o no, en el efecto de una misma dieta. Un resultado en personas sensibles a la insulina no tiene por qué ser aplicable a personas resistentes a la insulina. De hecho, es así, pues los estudios en humanos demuestran que la misma dieta tiene efectos distintos según el grado de resistencia a la insulina de la persona.

Distintas respuestas hormonales llevan a distintos resultados, aunque las calorías sean las mismas.
Importa la composición de la dieta. Importa el estado metabólico de la persona.

El dogma que domina el mundo de la nutrición en este momento dice que un exceso de calorías, sin que importe su origen, es la causa de la obesidad. Nos dicen que una caloría es una caloría, y que hablar de la composición de la dieta no es compatible con las leyes de la termodinámica. Pero es mentira. El sentido común y todo tipo de experimentos desmienten esas teorías. Experimentos como el anterior que hemos comentado, o por ejemplo éste otro:

High-glycemic index carbohydrates abrogate the antiobesity effect of fish oil in mice

Tenemos ratones alimentados con cuatro dietas isocalóricas, pero diferentes en los porcentajes de azúcar en la dieta (13, 23, 33 y 43%).

Selección_422

La figura E muestra la grasa corporal medida, y como se aprecia, a mayor cantidad de azúcar en la dieta, mayor adiposidad. Con las mismas calorías totales. Una caloría en la dieta con más azúcar engorda 5 veces más que una caloría en la dieta con menos azúcar. Y es evidente que hay una relación dosis-efecto: mayor dosis de azúcar, mayor grasa corporal. La gráfica es tan impactante que la voy a volver a poner:

Selección_422

Los autores del artículo lo resumen perfectamente:

Obviously, increased adipose tissue mass is related to energy intake. However, macronutrient composition can influence energy efficiency in such a way that mice consuming the same amount of calories end up with quite different amounts of adipose tissue

Evidentemente, una mayor ingesta calórica está relacionada con mayor masa de tejido adiposo. Sin embargo, la composición en macronutrientes de la dieta puede influir en la eficiencia energética de tal forma que ratones que consumen la misma cantidad de calorías acaban con diferentes cantidades de tejido adiposo.

Este resultado es imposible según los negacionistas. Según ellos si las dietas low-carb han demostrado ser mejores que otras opciones para pérdida de peso (ver) es por una reducción en la ingesta y en el apetito (ver). No reconocen la existencia de una ventaja metabólica, porque según ellos eso violaría las leyes de la termodinámica. Y argumentan que cuando el estudio se realiza en un pabellón metabólico (“metabolic ward“), o en otras palabras, cuando la ingesta está siendo controlada, las diferencias no existen. Esa idea —que ya vimos que era falsa (ver)— implicaría que sistemáticamente en los estudios científicos se cometen errores que favorecen a las dietas low-carb, lo que como hipótesis me parece un sinsentido, pues no veo ninguna razón para que se produzca ese error sistemático. Pero es que además este tipo de experimentos en ratones demuestra que esos planteamientos están equivocados de raíz: es una realidad constatada una y otra vez en la literatura científica que unas dietas adelgazan o engordan más que otras a igualdad de calorías. ¡A igualdad de calorías! La reducción del apetito no puede explicar el resultado.

Lo repito: nos dicen que “cuando se controla al 100% lo que se come, se demuestra que lo único que cuenta son las calorías totales”. Aunque ya sabemos que esa afirmación es falsa en humanos, estos experimentos en ratones confirman que no es así, que la composición de la dieta es importante y que por tanto contar calorías es absurdo.

Hablamos de fanatismo cuando alguien decide ignorar la evidencia científica para sostener sus falsos dogmas.

La teoría del balance energético (ver,ver) es un cadáver ambulante, un zombi sostenido por la industria alimentaria, que son los únicos que se benefician de que se hable de calorías:

Before we had the obesity epidemic do you think our grandparents were counting calories? The only people who benefit from calorie counting are companies that sell low-fat junk food based on low calories, but full of sugar, which is lower in calories than fat (ver)

Antes de la epidemia de obesidad, ¿acaso nuestros abuelos contaban calorías? Las únicas personas que se benefician de contar calorías son las compañías que venden comida basura “baja en grasa” y baja en calorías pero llena de azúcar, que tiene menos calorías que la grasa

En breve, la segunda parte

Leer más:

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9 thoughts on “Insulina, obesidad, zombis y fanatismo (1/2)

    • He leido tu libro y tus entradas, soy diabetico tipo 2 y hace tiempo llegué a la coclusión que todos los tratamientos inútiles a los que he sido sometido, tan solo han logrado “joder” mí organismo.
      Llevo dos meses sin tomar absolutamente nada(antes insulina rápida y lenta y canagliflozina)en este tiempo, he mantenido una dieta casi exclusiva a base de proteinas, mi analítica al día de ayer es la misma que cuando me medicaba, pero no he bajado los niveles y mi glucosa postprandial no consigo que baje de 240mg cuando pasa muchas horas sin ingerir alimentos se me dispara llegando a superar los 350mg. Podrías ayudarme a interpretar los motivos y/o sugerirme alguna solución?
      Te quedaría sumamente agradecido
      PD: No tomo nada de harinas

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      • Hola José,
        si has leído el librito, supongo que está claro que no soy médico ni mi opinión puede ser interpretada como un consejo médico. No soy médico, soy ingeniero.

        Supongo que has leído esta entrada.

        Si te sobra algo de peso, intentar perderlo sería el primer paso. Lamentablemente nadie conoce la forma de conseguirlo. Yo tengo mis ideas basadas en lo que he leído, pero no hay un método 100% fiable para perder peso.

        These data demonstrate that intentional weight loss achieved at home by health-motivated individuals can
        reverse Type 2 diabetes. (fuente)

        ¿Estás haciendo ejercicio físico? Hay resultados publicados que hablan de mejora en la sensibilidad a la insulina con ejercicio físico (ver). Probarlo parece buena idea.

        Dependiendo de la persona, a lo mejor quitarse del todo la medicación es imposible. Según los datos del artículo de la cita anterior, 1/3 de los participantes no consiguieron revertir la diabetes. Pero además constataron que el éxito tenía que ver con el tiempo que se había padecido la enfermedad:

        The reversal rates in the short, medium and long duration groups were 73, 56 and 43%, respectively

        El 73% de los que habían sido diabéticos T2 menos de 4 años tuvieron éxito.
        El 43% de los que habían sido diabéticos T2 más de 8 años tuvieron éxito.

        Yo no me obsesionaría con quitarme toda la medicación. Si puedes, fantástico, pero si no puedes, pues resignación.

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        • Hola Vicente,
          Ante todo muchas gracias por responder. Sé que no eres médico, el motivo de dirigirme a tí, fué porque después de leer tu libro e investigaciones, pensé que podrias orientarme….
          Hace 8 años me diagnosticaron T2 pesaba 120 Kgs, quisieron tratarme con metformina y mi organismo la rechazó de pleno, a raíz de eso, empecé a investigar y llegué a tus mismas conclusiones…contacté con una universidad de Nueva zelanda e intercambiamos pareceres y datos(todos basados en IG) empecé a expirimentar en mí intercambiando información de alimentos y los resultados de ingerirlos, para no aburrirte, en 6 meses había bajado 20 kgs no quise seguir bajando porque me pareció excesivo y lo dejé ahí. Me mantuve 3 años en ese peso comiendo de todo tan solo limitaba un poco la ingesta excesiva de carbohidratos…diabetes bajo control…las cosas cambiaron y volví a tener niveles altos de azucar.
          Recurrí de nuevo a los médicos y ahí fué donde me equivoqué, me atiborraron de distintos tratamientos y tan solo conseguí engordar.
          Como te dije en mí anterior escrito, lo he dejado todo y en tan solo 2 meses he perdido 6 kgs,(había vuelto a los 116kgs) sigo tus líneas pero no bajo lo que quisiera y mis niveles de azúcar tampoco bajan, mi endocrino insiste en que vuelva a la insulina y demás, cosa a la cual me niego a la vista de los resultados.
          Tan solo quería saber si en tus investigaciones,diste con algún dato que justifique ese porqué de no conseguir bajar, porque el higado sigue soltando glucosa en largos periodos de ayunas.
          Gracias por aguantar a este pesado, que comulga al cien por cien con tus teorias alimentarias.

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      • @Jose: Perdona por meterme donde no me llaman (tampoco ni médico ni con titulación alguna ni del ámbito sanitario ni dietético). Ya anteriormente he enlazado por aquí a Jenny. Convendría que leyeses entera su entrada sobre la metformina; par de extractos (traduzco para resto de lectores, por si las moscas): “La metformina está disponible en formato de liberación sostenida, que supuestamente es ligeramente más suave para el sistema digestivo.”, “A la metformina le lleva sobre 3 días para empezar a actuar y 3 semanas para alcanzar su máximo efecto. Dado que puede provocar intensos problemas gástricos, es recomendable empezar con una dosis baja e ir subiendo. La mayoría de la gente no obiene un efecto visible sobre la glucemia hasta que están tomando entre 1 y 1’5 g al día.”. Va de memoria (busca rápida me da esto sustentándolo), pero los problemas digestivos creo que iban relacionados con los carbohidratos. Ten en cuenta que el curso “natural” de la diabetes tipo II es que el páncreas llegue un momento que deje de segregar insulina… en ese caso deberías considerarla, supongo; Jenny lo hace. Por cierto, como visión auxiliar, el dr. Eenfeldt considera el tratamiento de la diabetes en la siguiente escala (donde se controle, se para): 1.- dieta baja en carbohidratos, 2.- metformina, 3.- análogo de la GLP-1, 4.- canaglifozina y similares.

        Un saludo.

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  1. Está claro lo que ocurre: aunque las calorías ingeridas sean las mismas los ratones alimentados con más azúcar quedan extasiados de pacer y se saltan el ejercicio. La teoría no falla, fallan los ratones negligentes.

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    • Entonces es un problema de comportamiento. Hay que hablar seriamente con esos ratones para que entiendan que no pueden ser tan sedentarios. Les falta educación y se demuestra que lo único que importan son las calorías. ¡Si esos ratones no hubieran dejado de salir a correr todas las mañanas!

      Esto de la obesidad está en el cerebro (que es lo que les falla a los obesos, que no tienen cerebro). Con moderación, se puede incorporar la comida basura a la dieta.

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