¿Por qué injuriar a los obesos (todavía) se consiente socialmente?

A efectos de estigmatización y de injurias, yo me siento obeso, porque sigo siendo la misma persona, con los mismos defectos y virtudes que cuando pesaba 25 kilos más. La única diferencia es que cuando pesaba 25 kg más era una persona malinformada y con creencias erróneas/infundadas sobre qué hacer para mantenerme sano y delgado.

¿Por qué la gente se atreve a decir públicamente que los obesos no adelgazamos porque no tenemos fuerza de voluntad o que somos vagos?

Perhaps because weight stigma remains a socially acceptable form of bias, negative attitudes and stereotypes toward obese persons have been frequently reported by employers, coworkers, teachers, physicians, nurses, medical students, dietitians, psychologists, peers, friends, family members, and even among children aged as young as 3 years (fuente)

Quizá porque el estigma de peso continúa siendo una forma de discriminación socialmente aceptable, las actitudes y estereotipos negativos hacia las personas obesas han sido constatadas con frecuencia en empleadores, compañeros de trabajo, profesores, médicos, enfermeras, estudiantes de medicina, dietistas, psicólogos, colegas, amigos, familiares e incluso en niños de tan sólo 3 años de edad.

No diríamos que los afroamericanos tienen peores trabajos que los caucásicos porque son faltos de fuerza de voluntad. No diríamos que las mujeres tienen más problemas de peso que los hombres porque son más vagas y comilonas. No asociamos raza ni sexo con defectos en la personalidad. Raza y sexo han sido motivo de discriminación en el pasado —y lo siguen siendo en países poco avanzados en los derechos “humanos”— pero actualmente sería socialmente inaceptable en nuestro país hacer esas asociaciones. Hemos avanzado, pero todavía lo consentimos con los obesos. ¿Por qué?

La respuesta es evidente: la causa es la atribución de control (ver,ver,ver). Creemos saber qué causa la obesidad y creemos saber que existe un remedio conocido por el obeso o la obesa. Si no adelgazan es porque no quieren seguir el tratamiento efectivo que saben que tienen que seguir.

To generate dislike of fat people, one must think fat undesirable and simultaneously blame the person for his or her situation (fuente)

Para generar desagrado hacia la gente gorda, uno debe pensar que estar gordo es indeseable y simultáneamente culpar a la persona por su situación

Pensemos un momento cómo contribuye a esta situación que médicos y nutricionistas hagan referencia a los obesos como vagos, comilones o personas que no se esfuerzan. Si ésa es la opinión de los “expertos” en el tema, ¿por qué va nadie a pensar lo contrario? Y, además, nos disgustan los gordos…

almost 80% of our respondents reported that patients frequently or almost always lacked discipline, and 52% felt patients lacked motivation to lose weight (fuente)

casi el 80% de los participantes [médicos de familia] infomaron de que los pacientes frecuentemente o casi siempre carecen de disciplina y el 52% creía que carecen de motivación para perder peso

¿Igual de faltos de fuerza de voluntad que todo el mundo, pero con un problema de peso?

Y si tenemos en cuenta que 3 de cada 4 de esos médicos recomendaban a sus pacientes una dieta baja en grasa y ejercicio físico para adelgazar, ¿qué es lo que esos médicos están observando? Quizá se pierde la motivación por adelgazar cuando se ve que los esfuerzos previos no sirvieron de nada. ¿Qué es causa y qué es efecto? ¿Quién puede pasarse toda la vida motivado para conseguir un objetivo viendo que fracasa una y otra vez? ¿Estamos culpando a la persona por el fracaso de un método cuya única justificación es pseudociencia?

Lo realmente sorprendente para algunos autores no es que una persona esté desmotivada para volver a hacer dieta hipocalórica, sino que lo vuelva a intentar.

The generally negative outcome of many such self-change efforts makes it difficult to understand why so many individuals persist at these attempts (fuente)

El resultado habitualmente negativo de los esfuerzos por cambiar hace difícil entender por qué tantos individuos insisten en intentarlo

Y de forma muy reveladora estos autores hablan de “self-change” dando por supuesto que eso es lo que el obeso no consigue hacer. Los “expertos” tienen la creencia de que ellos son inteligentes y entienden el problema y que son los obesos los que no tienen capacidad para aplicar el remedio (ver). Es la atribución de control: es suponer que los obesos sabemos cómo tenemos que cambiar nuestros hábitos, pero no somos capaces de hacerlo. Ésa es la injustificada creencia que está en la base del estigma. 

Repeated failure, however, threatens to undermine the reinforcing power of these incentives or rewards. After all, they are rarely if ever experienced (fuente)

La reiteración en el fracaso, sin embargo, amenaza con socavar el efecto motivador de esos incentivos o recompensas. Y es que rara vez se experimentan esas recompensas.

Los autores del artículo citado atribuyen los reintentos al “síndrome de la falsa esperanza“, que es tener falsas expectativas sobre lo que pueden conseguir. En ese caso los expertos creen que la gente se esfuerza en vano en cambiar. Lo que yo creo es que se intenta una y otra vez adelgazar por una combinación de factores: de forma resumida, porque funciona a corto plazo, lo que hace creer que el método funciona, porque se cree conocer qué ha fallado en los intentos anteriores y porque se confía —injustificadamente— en que el médico/nutricionista que lo receta es competente en su trabajo.

¿Por qué las injurias contra los obesos se interpretan como “decir las verdades que pocos se atreven a decir”? ¿Por qué se hace referencia a nosotros como vagos, glotones, carentes de fuerza de voluntad o irresponsables con nuestra salud? ¿Cómo es posible que se estigmatice así a personas que demuestran todo lo contrario en otras facetas de sus vidas? Se podría decir que en última instancia la causa es la estupidez humana, pero eso ayuda poco a corregir el problema de la estigmatización. Sin embargo, explicar que la verdadera causa es la pseudociencia del balance energético es igual de correcto, pero además sí ayuda a encontrar un remedio para el problema de la estigmatización, pues ayuda a señalar a los charlatanes que son los verdaderos culpables de esta situación.

¿Vaguetes, comilones, faltos de fuerza de voluntad? Yo creo que lo que necesitamos los obesos son tratamientos que funcionen, no ser injuriados. Es especialmente grave cuando la fuente del estigma son médicos y nutricionistas

¿Qué papel puede jugar la estigmatización en tratar una condición médica? Ninguno.

The question of where stigma fits in public health practice has an easy answer: nowhere (fuente)

La cuestión de cómo encaja el estigma en la práctica de la salud pública es sencilla: de ninguna forma.

No deberíamos consentir lo que está pasando con la obesidad ni un minuto más.

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Denunciemos a los verdaderos culpables

¿Por qué nos ha de importar cómo un niño se ve a sí mismo o cómo le ve su madre? Los autores del artículo citado por este señor nos explican la relevancia:

Nosotros planteamos que podría existir una distorsión de la imagen corporal inversa a los que ocurre en los trastornos de la conducta alimentaria. Postulando que la madre de niño con sobrepeso u obeso, podría ver a su hijo con una contextura menor de lo que es su índice de masa corporal (IMC) real, generando que no se preocupen adecuadamente de sus hábitos de ingesta, y en consecuencia perpetuándose el hecho que sus hijos mantengan un peso superior a lo normal para su talla y edad. (Fuente)

Estos señores no saben qué está causando la obesidad en los niños, pero a partir de un dato observacional conjeturan una cadena de causalidad que culpa a las madres de la obesidad de sus hijos ¡por falta de preocupación! (¡las madres!) Si se hubieran preocupado por la salud de sus hijos, habrían puesto en marcha las medidas que saben que tienen que tomar para prevenir la obesidad.

Lo que quiero resaltar con esta entrada es el hecho de que los “expertos” en obesidad no cuestionan sus recomendaciones. Se plantean cómo hacer llegar su mensaje a la población, cómo explicarlo para que lo asimilemos (porque al parecer somos cortitos y no entendemos las cosas) y cómo conseguir motivar a la gente para que actúe de forma responsable (porque evidentemente es nuestro comportamiento lo que nos hace obesos). Pero ¡nunca cuestionan su mensaje! Nunca se plantean si son ellos los que en realidad están generando el problema con recomendaciones erróneas (ver). Para ellos, el foco de atención está puesto exclusivamente en el obeso (sus hábitos, sus creencias, sus percepciones, sus motivaciones, etc.) y en el entorno en el que vive el obeso.

No caigamos en la trampa. Hagamos la pregunta que los “expertos” no hacen:

¿realmente la población está recibiendo información veraz sobre cómo tiene que comer para evitar la obesidad o qué tiene que hacer para perder peso una vez el problema ya se ha presentado?

No aceptemos que se dé por supuesto que el tratamiento/recomendación es correcto y que si no está funcionando es porque la gente no colabora aplicándolo, y centremos la atención en el tratamiento. Porque si las recomendaciones “oficiales” son erróneas, si el obeso no sabe en realidad cómo comer de forma saludable ni cómo corregir su problema de peso, si la culpa no es de la víctima, al culparla no sólo no se avanza en la resolución del problema sino que además se crea una presión social que está dañando la salud física y mental de esas personas (ver,ver,ver): es añadir daño al daño.

Es difícil impulsar medidas para paliar el problema si los afectados piensan que es algo que no va con ellos, por lo que un paso fundamental es enseñar a reconocer la enfermedad (fuente)

¿Nos damos cuenta de cómo los expertos no cuestionan sus creencias? Toda la atención centrada en el obeso: lo que piensan, lo que entienden, lo que hacen. Pero ellos y sus recomendaciones nunca están entre los “sospechosos habituales”.

Hablemos del tratamiento

¿Cuáles son las medidas que, según estos “expertos”, esas madres no han aplicado porque no se han dado cuenta de que sus hijos estaban engordando?

  • 5 comidas diarias
  • El desayuno es la comida más importante del día
  • La dieta debe estar basada en las harinas de cereales. En una dieta equilibrada el 50-60% de la energía proviene de los hidratos de carbono
  • Hay que adaptar la ingesta energética al gasto energético, o, en otras palabras, que puedes consumir todo aquello que te apetezca, mientras luego lo quemes
  • Debe controlarse el contenido calórico de los alimentos y en este sentido hay que tener en cuenta que las grasas aportan muchas más calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos
  • No hay alimentos buenos y malos, sino buenas o malas dietas. Todos los productos en su debida medida pueden formar parte de nuestra alimentación
  • Si se está subiendo de peso, hay que seguir con la misma dieta pero reducir un poco el tamaño de las raciones y aumentar la actividad física, haciendo todos días al menos media hora de ejercicio

¿La patética y estúpida pseudociencia del balance energético y la demencial pirámide nutricional de las harinas? ¿Son ésas las medidas saludables que esas madres no han aplicado? ¿Vemos el problema? ¡Culpabilizan a las madres de esos niños, cuando lo que esas madres creen saber sobre nutrición, lo que han aprendido de los “expertos”, es la receta perfecta para engordar!

Ves que tu hijo está cogiendo peso, aplicas lo que crees saber sobre lo que es una alimentación saludable (más pan, más pasta, más plancha, menos fritos, comiendo a todas horas productos sin grasa bajos en sal, raciones más pequeñas, que se apunte a un equipo deportivo, etc.), y como esas ideas son erróneas la salud del niño no sólo no mejora sino que cada vez está peor. Y te acostumbras a su nuevo peso, lo que según los “expertos” te delata como culpable de su obesidad. A mí no me parece que se pueda descartar “porque sí” que sea esto lo que está sucediendo.

Insisto en el mensaje principal de esta entrada: no aceptemos entrar en un debate viciado en el que las recomendaciones oficiales no son cuestionadas. Esas recomendaciones son con toda probabilidad la causa directa del problema de peso que tenemos. ¿De verdad el planteamiento es que los niños están gordos porque sus madres no se han preocupado de su alimentación al no percibir el sobrepeso? ¿En serio tienen la desvergüenza de acusar a las madres de dañar la salud de sus hijos, sin previamente haber cuestionado sus propias recomendaciones?

Dejemos en paz a las madres y hablemos de la incompetencia de los “expertos” en nutrición y del fundamento de las recomendaciones que esas madres han recibido. Hablemos de cómo la población ha sido engañada durante décadas por estos necios pretenciosos. ¿Quieren encontrar culpables? No hace falta que vayan muy lejos a buscar: ellos han causado este problema.

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El estigma de la obesidad (II)

Antes de hacer un comentario, positivo o negativo, a alguien sobre su peso corporal plantéate por qué sientes necesidad de decirle a esa persona algo que ya sabe. Porque seguramente vas a hacer más daño de lo que crees.

El daño psicológico afectará a la autoestima y a la propia imagen, aumentando el riesgo de que esa persona caiga en un trastorno alimentario, rehuya atención médica, evite la actividad física o pueda caer en una depresión, o cosas peores (fuente). Pero no sólo hay daño a nivel psicológico.

The body politic: the relationship between stigma and obesity-associated disease

Obese persons experience a high degree of stress, alnd this stress plausibly explains a portion of the BMI-health association.

Las personas obesas experimentan un alto grado de estrés, y este estrés puede explicar una parte de la relación entre IMC y salud.

Perceived weight discrimination and chronic biochemical stress: A population‐based study using cortisol in scalp hair

Mean hair cortisol concentrations were 33% higher in those who had experienced weight discrimination than those who had not (mean log pg/mg 1.241 vs. 0.933, F = 12.01, P = 0.001). The association between weight discrimination and hair cortisol was particularly pronounced in individuals with severe (class II/III) obesity (1.402 vs. 0.972, F = 11.58, P = 0.001).

Las concentraciones medias de cortisol en el pelo fueron un 33% superiores en aquellos que habían experimentado discriminación [por peso] en comparación con los que no […]. La asociación entre discriminación por peso y cortisol en el pelo fue especialmente pronunciada en individuos con obesidad clase II/III

Associations of Weight Stigma With Cortisol and Oxidative Stress Independent of Adiposity

Independent of abdominal fat, weight stigma was significantly related to measures of cortisol (including salivary measures of cortisol awakening response and serum morning levels) as well as higher levels of oxidative stress.

Al margen de la grasa abdominal, el estigma por peso estuvo relacionado de forma significativa con las medidas de cortisol […] y también con altos niveles de estrés oxidativo.

Pressure to be Thin and Insulin Sensitivity among Adolescents

Pressure to be thin was positively associated with fasting insulin (p = .01) and negatively associated with insulin sensitivity (p = .02), after controlling for pubertal stage, sex, race, height, fat-free mass, and adiposity. Pressure to be thin was associated with a greater odds of having hyperinsulinemia (fasting insulin ≥ 15 µIU/mL; Odds Ratio (95% CI): 1.65 (1.08–2.50), p = .02), adjusting for the same covariates.

La presión por ser delgado estuvo asociada positivamente con la insulina en ayunas (p=0.01) y asociada negativamente con la sensibilidad a la insulina (p=0.02), tras controlar por estado pubescente, sexo, raza, altura, masa libre de grasa y adiposidad. La presión por ser delgado estuvo asociada con una mayor probabilidad de tener hiperinsulinemia (insulina en ayunas ≥ 15 µIU/mL: cociente de riesgo (95% IC): 1.65 (1.08–2.50), p = .02), ajustando para las mismas covariables.

Weight Discrimination and Risk of Mortality

Controlling for the demographic characteristics, discrimination based on weight was associated with an almost 60% increased risk of mortality in both HRS (Table 2) and MIDUS (Table 3). [..]  In the both samples, BMI, subjective health, disease burden, depressive symptoms, smoking history, and physical activity reduced this association but did not eliminate it.

The present findings indicate that the harmful effect of unfair treatment because of body weight is not limited to psychological distress and morbidity, but extends to risk of mortality.

Controlando características demográficas, la discriminación por peso estuvo asociada con un riesgo de muerte incrementado en casi un 60% tanto en el HRS como en el MIDUS […] En ambas muestras, el BMI, la salud subjetiva, la carga de la enfermedad, los síntomas de depresión, la historia de tabaquismo, y la actividad física redujeron la asociación pero no la eliminaron.

Los presentes hechos indican que el efecto dañino de un tratamiento injusto por el peso corporal no está limitado al malestar psicológico y morbilidad, sino que alcanzan también al riesgo de muerte.

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El estigma de la obesidad (I)

No estoy diciendo que las personas no tengan control sobre su situación. Nuestras decisiones impactan nuestros resultados, pero esas decisiones están muy influenciadas a su vez por el entorno. Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario)

El mensaje, típico de la industria del fitness, es tan falso como estigmatizante.

¿Qué es el estigma de la obesidad?

El origen del término estigma viene de un “rasgo corporal que delata algo inusual o malo en la moral de un individuo”. El estigma era quemado o cortado en la piel para identificar a su poseedor como un esclavo, un traidor o un criminal. En la actualidad, el término hace referencia a una característica de una persona que se interpreta como algo que la desacredita (ver). Estigma y sesgo por obesidad (weight-bias) vienen a ser el mismo concepto: el sesgo por obesidad sería la inclinación a realizar juicios al carácter de una persona en base a su peso corporal, mientras que el estigma serían las acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona obesa o con sobrepeso (ver).

obesity represents the outward manifestation of selfindulgence and spiritual imperfection, exemplifying the biblical admonition “the spirit is willing but the flesh is weak” (Matthew 26:41). (fuente)

la obesidad representa la manifestación visible de la autoindulgencia y la imperfección espiritual, ejemplificando la enseñanza bíblica de que “el espíritu está dispuesto pero la carne es débil” (Mateo 26:41)

¿Qué causa la estigmatización?

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad de la obesidad”:

  • se cree que el estigma o avergonzar motiva a la gente a perder peso, y además
  • se cree que la gente es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de fuerza de voluntad.

El mensaje estigmatizante es que “sabes lo que tienes que hacer para adelgazar“, y sigue siendo estigmatizante aunque a continuación se perdone la vida al obeso añadiendo que se entiende que es muy complicado que lo consiga por la influencia del entorno (ver). El mensaje es el mismo: está en tu mano, es difícil, pero está en tu mano si te lo propones. Difundir falsedades sobre la obesidad causa estigmatización, aunque se diga que se está en contra de ella. Es muy típico que decir explícitamente que estás en contra de que se haga algo sea el paso previo a hacerlo.

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¿Qué consecuencias tiene el estigma?

Aparte de consecuencias económicas o sociales, el estigma tiene efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo de caer en trastornos de la alimentación, terapias para pérdida de peso poco saludables, de evitar la actividad física o de rehuir el tratamiento médico. Además, el estigma puede tener efectos directos en la salud, quizá a través del estrés.

Health consequences can include behaviors such as binge eating, unhealthy weight control practices, coping with stigma by eating more, refusing to diet, and avoiding physical activity. Weight bias can also lead to higher blood pressure, increased stress (which may contribute to physical health problems and increased adiposity), and an overall poor quality of life.

¿Cómo combatimos la estigmatización?

Difundiendo información veraz y contrastada sobre la controlabilidad de la obesidad:

las personas obesas desconocen un método efectivo para adelgazar

Es un dato objetivo (ver,ver,ver) y como prueba de ello fíjate en que nunca nadie te ha mostrado evidencia científica de cuál es ese método basado en dieta y ejercicio (conocido además por la población obesa y procedente de las fuentes de su confianza), que es efectivo a largo plazo para combatir la obesidad. Nunca has visto esas pruebas, porque NO EXISTE UN TRATAMIENTO.

Engañar a la gente diciendo que la dieta hipocalórica funciona crea sufrimiento y aumenta los prejuicios y la estigmatización

Cualquier mensaje que transmite la idea de que sí existe una solución conocida por el obeso para adelgazar fomenta la estigmatización. Hablar de “esfuerzo”, “saciedad”, “adherencia”, “dificultad de tener hábitos saludables en un entorno obesogénico” para justificar el fracaso sistemático de la dieta hipocalórica no tiene el respaldo de la evidencia científica y es dañino para la salud.

La falsa lucha contra la estigmatización

Many significant contributors to obesity are beyond the control of individuals. In addition to the important role of genetic and biological factors regulating body weight, multiple social and economic influences have significantly altered the environment to promote and reinforce obesity (fuente).

Como decía, la percepción de que la obesidad es algo controlable por parte del obeso es la principal causa del estigma (ver). Algunas personas argumentan que el obeso no es responsable de su condición porque hay factores que no controla, como la genética o los condicionantes sociales y económicos; “el entorno” en pocas palabras. Todo eso está muy bien, ¿pero cómo no vamos a pensar que es responsable, si al mismo tiempo se dice que la solución al problema es algo tan factible como “comer menos de lo que se gasta”? Hablar de “difícil” es implícitamente decir “factible”. Con esfuerzo, pero factible, es decir, equivale a decir que la obesidad es controlable y que el obeso sí es responsable por no aplicar el suficiente esfuerzo. ¿Es eso una ayuda o dar la puntilla? Si se defiende que la solución a la obesidad es mayor actividad física y/o controlar la ingesta energética (ejemplo), no se puede argumentar que es algo que no está bajo control del obeso, porque no sería cierto. El discurso de la “dificultad” (ver) no hace sino reforzar el mensaje de la controlabilidad, ¡que es la causa principal del estigma!

“Si reconocemos que no hay tratamiento, la gente dejará de esforzarse”

El mensaje de la industria (y me refiero a la del fitness y a la de la dieta, o sea a la gran mayoría de gurús de la musculación y nutricionistas) es que tienes que hacer algo para bajar de peso. Ese algo, por supuesto, es contratar sus servicios. Nos dicen que no podemos aceptar ser obesos, que no podemos ser felices siéndolo. Quieren “alarma social”, quieren que no se “normalice” la obesidad, quieren que exista una permanente campaña contra la obesidad que presione a los/as obesos/as para que intenten adelgazar. Y entre los argumentos que nos dan para no decir la verdad sobre la inexistencia de un tratamiento efectivo, está que dejaremos de esforzarnos para perder peso: continua alusión a la conducta del obeso, como si ésa fuera la causa y solución del problema.

Fomentan el estigma diciendo que el tratamiento “funciona”, pero que hace falta mucho “esfuerzo”. Nos cuentan que la difusión de imágenes positivas de gente obesa es “normalizar” la obesidad y que eso es negativo porque la gente va a decidir copiar a esos/as modelos y volverse obeso/a. “¡La obesidad es contagiosa!” Es decir, su mensaje es que ser obeso es consecuencia de una decisión voluntaria de adoptar hábitos de vida poco saludables. Esta industria hace negocio creando sufrimiento en la gente.

En tanto no haya un remedio conocido para la obesidad, quiérete, acéptate como eres y, en la medida en que te sea posible, lee sobre lo que de verdad es comer de forma saludable. Tus luchas con tu peso corporal no son asunto de nadie más que tuyo y las opiniones de la industria sobre ti no te definen, sólo les definen a ellos y a sus bastardos intereses. Tu peso corporal no es un reflejo de quién eres. Come de forma saludable —desde luego te animo a que lo hagas— pero NO cometas el error de creer el mensaje interesado de que tienes control de tu peso corporal. No puedes culparte por el resultado que obtengas, ni aceptes como normal que otras personas opinen sobre si tu peso corporal es o no es “aceptable” en nuestra sociedad. Tú eres tan aceptable como cualquier otra persona, tengas el peso que tengas.

La industria de la pérdida de peso tiene interés por su negocio, no interés por tu salud.

¡Todo esto que cuentas son excusas para su falta de esfuerzo!

¿”Su”? También hablas de “mi” falta de esfuerzo, pues he sido obeso. En cualquier caso, esta conversación va a acabar muy pronto:

dame evidencia científica de cuál es el método de adelgazamiento, efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo, que las personas obesas conocen de fuentes en las que confían pero que no quieren aplicar

¿Esfuerzo? ¿Para aplicar qué tratamiento? ¿Exiges esfuerzo pero eres incapaz de indicarme cuál es el tratamiento efectivo en el que hay que esforzarse?

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