El estigma de la obesidad (I)

No estoy diciendo que las personas no tengan control sobre su situación. Nuestras decisiones impactan nuestros resultados, pero esas decisiones están muy influenciadas a su vez por el entorno. Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario)

El mensaje, típico de la industria del fitness, es tan falso como estigmatizante.

¿Qué es el estigma de la obesidad?

El origen del término estigma viene de un “rasgo corporal que delata algo inusual o malo en la moral de un individuo”. El estigma era quemado o cortado en la piel para identificar a su poseedor como un esclavo, un traidor o un criminal. En la actualidad, el término hace referencia a una característica de una persona que se interpreta como algo que la desacredita (ver). Estigma y sesgo por obesidad (weight-bias) vienen a ser el mismo concepto: el sesgo por obesidad sería la inclinación a realizar juicios al carácter de una persona en base a su peso corporal, mientras que el estigma serían las acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona obesa o con sobrepeso (ver).

obesity represents the outward manifestation of selfindulgence and spiritual imperfection, exemplifying the biblical admonition “the spirit is willing but the flesh is weak” (Matthew 26:41). (fuente)

la obesidad representa la manifestación visible de la autoindulgencia y la imperfección espiritual, ejemplificando la enseñanza bíblica de que “el espíritu está dispuesto pero la carne es débil” (Mateo 26:41)

¿Qué causa la estigmatización?

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad de la obesidad”:

  • se cree que el estigma o avergonzar motiva a la gente a perder peso, y además
  • se cree que la gente es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de fuerza de voluntad.

El mensaje estigmatizante es que “sabes lo que tienes que hacer para adelgazar“, y sigue siendo estigmatizante aunque a continuación se perdone la vida al obeso añadiendo que se entiende que es muy complicado que lo consiga por la influencia del entorno (ver). El mensaje es el mismo: está en tu mano, es difícil, pero está en tu mano si te lo propones. Difundir falsedades sobre la obesidad causa estigmatización, aunque se diga que se está en contra de ella. Es muy típico que decir explícitamente que estás en contra de que se haga algo sea el paso previo a hacerlo.

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¿Qué consecuencias tiene el estigma?

Aparte de consecuencias económicas o sociales, el estigma tiene efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo de caer en trastornos de la alimentación, terapias para pérdida de peso poco saludables, de evitar la actividad física o de rehuir el tratamiento médico. Además, el estigma puede tener efectos directos en la salud, quizá a través del estrés.

Health consequences can include behaviors such as binge eating, unhealthy weight control practices, coping with stigma by eating more, refusing to diet, and avoiding physical activity. Weight bias can also lead to higher blood pressure, increased stress (which may contribute to physical health problems and increased adiposity), and an overall poor quality of life.

¿Cómo combatimos la estigmatización?

Difundiendo información veraz y contrastada sobre la controlabilidad de la obesidad:

las personas obesas desconocen un método efectivo para adelgazar

Es un dato objetivo (ver,ver,ver) y como prueba de ello fíjate en que nunca nadie te ha mostrado evidencia científica de cuál es ese método basado en dieta y ejercicio (conocido además por la población obesa y procedente de las fuentes de su confianza), que es efectivo a largo plazo para combatir la obesidad. Nunca has visto esas pruebas, porque NO EXISTE UN TRATAMIENTO.

Engañar a la gente diciendo que la dieta hipocalórica funciona crea sufrimiento y aumenta los prejuicios y la estigmatización

Cualquier mensaje que transmite la idea de que sí existe una solución conocida por el obeso para adelgazar fomenta la estigmatización. Hablar de “esfuerzo”, “saciedad”, “adherencia”, “dificultad de tener hábitos saludables en un entorno obesogénico” para justificar el fracaso sistemático de la dieta hipocalórica no tiene el respaldo de la evidencia científica y es dañino para la salud.

La falsa lucha contra la estigmatización

Many significant contributors to obesity are beyond the control of individuals. In addition to the important role of genetic and biological factors regulating body weight, multiple social and economic influences have significantly altered the environment to promote and reinforce obesity (fuente).

Como decía, la percepción de que la obesidad es algo controlable por parte del obeso es la principal causa del estigma (ver). Algunas personas argumentan que el obeso no es responsable de su condición porque hay factores que no controla, como la genética o los condicionantes sociales y económicos; “el entorno” en pocas palabras. Todo eso está muy bien, ¿pero cómo no vamos a pensar que es responsable, si al mismo tiempo se dice que la solución al problema es algo tan factible como “comer menos de lo que se gasta”? Hablar de “difícil” es implícitamente decir “factible”. Con esfuerzo, pero factible, es decir, equivale a decir que la obesidad es controlable y que el obeso sí es responsable por no aplicar el suficiente esfuerzo. ¿Es eso una ayuda o dar la puntilla? Si se defiende que la solución a la obesidad es mayor actividad física y/o controlar la ingesta energética (ejemplo), no se puede argumentar que es algo que no está bajo control del obeso, porque no sería cierto. El discurso de la “dificultad” (ver) no hace sino reforzar el mensaje de la controlabilidad, ¡que es la causa principal del estigma!

“Si reconocemos que no hay tratamiento, la gente dejará de esforzarse”

El mensaje de la industria (y me refiero a la del fitness y a la de la dieta, o sea a la gran mayoría de gurús de la musculación y nutricionistas) es que tienes que hacer algo para bajar de peso. Ese algo, por supuesto, es contratar sus servicios. Nos dicen que no podemos aceptar ser obesos, que no podemos ser felices siéndolo. Quieren “alarma social”, quieren que no se “normalice” la obesidad, quieren que exista una permanente campaña contra la obesidad que presione a los/as obesos/as para que intenten adelgazar. Y entre los argumentos que nos dan para no decir la verdad sobre la inexistencia de un tratamiento efectivo, está que dejaremos de esforzarnos para perder peso: continua alusión a la conducta del obeso, como si ésa fuera la causa y solución del problema.

Fomentan el estigma diciendo que el tratamiento “funciona”, pero que hace falta mucho “esfuerzo”. Nos cuentan que la difusión de imágenes positivas de gente obesa es “normalizar” la obesidad y que eso es negativo porque la gente va a decidir copiar a esos/as modelos y volverse obeso/a. “¡La obesidad es contagiosa!” Es decir, su mensaje es que ser obeso es consecuencia de una decisión voluntaria de adoptar hábitos de vida poco saludables. Esta industria hace negocio creando sufrimiento en la gente.

En tanto no haya un remedio conocido para la obesidad, quiérete, acéptate como eres y, en la medida en que te sea posible, lee sobre lo que de verdad es comer de forma saludable. Tus luchas con tu peso corporal no son asunto de nadie más que tuyo y las opiniones de la industria sobre ti no te definen, sólo les definen a ellos y a sus bastardos intereses. Tu peso corporal no es un reflejo de quién eres. Come de forma saludable —desde luego te animo a que lo hagas— pero NO cometas el error de creer el mensaje interesado de que tienes control de tu peso corporal. No puedes culparte por el resultado que obtengas, ni aceptes como normal que otras personas opinen sobre si tu peso corporal es o no es “aceptable” en nuestra sociedad. Tú eres tan aceptable como cualquier otra persona, tengas el peso que tengas.

La industria de la pérdida de peso tiene interés por su negocio, no interés por tu salud.

¡Todo esto que cuentas son excusas para su falta de esfuerzo!

¿”Su”? También hablas de “mi” falta de esfuerzo, pues he sido obeso. En cualquier caso, esta conversación va a acabar muy pronto:

dame evidencia científica de cuál es el método de adelgazamiento, efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo, que las personas obesas conocen de fuentes en las que confían pero que no quieren aplicar

¿Esfuerzo? ¿Para aplicar qué tratamiento? ¿Exiges esfuerzo pero eres incapaz de indicarme cuál es el tratamiento efectivo en el que hay que esforzarse?

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33 thoughts on “El estigma de la obesidad (I)

  1. Imagina que vas al dermatólogo porque tienes un sarpullido en el brazo. El dermatólogo te examina, te dice que desconoce la causa del sarpullido, y te receta una pomada de uso tópico. Te advierte de que esa pomada nunca ha demostrado ser útil para ese tipo de sarpullidos: los alivia un poco al principio, pero con el tiempo vuelven incluso con más fuerza. Te dice además, que la pomada huele realmente mal.

    No es culpa tuya que no puedas ser como Rocky

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  2. Vicente, en este caso creo que equivocas el sentido del texto. Es mas, poco mas abajo Marcos continua hablando precisamente de estigmatización y dice entre otras cosas:

    “Nuestra fuerza de voluntad no ha cambiado en los últimos 50 años, y sin embargo la obesidad se ha disparado. Claramente el culpable principal no es un colapso de la disciplina a nivel global, sino un cambio radical del entorno.”

    En resumen, creo que en este aspecto estáis de acuerdo.

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    • Hola ochoto,

      entiendo que es tu interpretación, pero no lo creo lo más mínimo. Su mensaje es exactamente el mensaje falso y estigmatizante que estoy criticando, ese (no es textual suyo) “podrías lograrlo de hacer lo que te estoy diciendo, pero entiendo que no lo consigas porque hace falta mucha fuerza de voluntad”.

      Y tan grave como eso me parece la estúpida idea que divulga de que “la obesidad es contagiosa” y si la gente que admiramos es obesa vamos a volvernos obesos para emularlo. Esa salvajada equivale decirle a un padre que el hecho de que sus hijos tengan amigos obesos es un riesgo para ellos.

      Si en algún momento una opinión mía coincide con las de Vázquez, me voy a preocupar.

      Un saludo

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  3. ¿De verdad no crees que hay tratamiento efectivo contra la obesidad? Creo que sí lo hay: comida real, ejercicio físico, descanso, control del estrés,… Y sí, el entorno es muy importante, puede hacer que tomemos unas decisiones u otras a la hora de alimentarnos, hidratarnos, descansar, hacer o no ejercicio,…

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    • Hola César,
      ¿De verdad no sabes que no hay evidencia científica de un tratamiento que funcione para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo?

      Preséntame esa evidencia científica. Es una petición muy sencilla de cumplir.

      Por supuesto que el entorno tiene influencia: lo que no es aceptable es engañar a la gente diciendo que la solución es conocida pero que es difícil seguirla por culpa del entorno. No es la influencia del entorno lo que critico, sino ese falso y estigmatizante mensaje.

      Espero respuesta a mi petición. Y una vez aclarado lo que sí sabemos, si quieres hablamos de lo que yo creo.

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      • Sinceramente, no tengo ni idea de si hay estudios que avalen un tratamiento concreto, pero por mi experiencia con pacientes y por lo que he visto en mucha gente de mi entorno lo que te digo (comida real, ejercicio físico adecuado, descanso, control del estrés,…) funciona.

        También hay numeroso testimonios de gente que ha seguido el plan de tu criticado Marcos a los que les ha funcionado esto mismo. En unos casos contando calorías, en otros con dieta cetogénica, en otros low-carb,… pero la base es la misma.

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        • ¿Tienes “pacientes” y desconoces la evidencia científica sobre la efectividad de la dieta hipocalórica o de otras dietas? No me vale: cuesta bien poco estar informado así que no entiendo que alegues ignorancia.

          Marcos Vázquez defiende la estúpida idea de que engordamos porque nuestra ingesta es superior a nuestro gasto energético (ver), así que si en el mismo párrafo defiendes a Vázquez y dices “la base es la misma”, dudo de si lo que estás diciendo es la burrada de que “cualquier dieta que haga perder peso lo hace porque te hace comer menos” (ver). No te conozco, así que no sé si estás diciendo eso o no.

          No entro a cuestionar lo que dices sobre tus pacientes, pero en cualquier caso la descripción de dieta que estás haciendo no es la dieta que conoce la mayoría de la gente que quiere perder peso. Tu supuesta experiencia no puede argumentarse como prueba de que la restricción calórica funciona, al margen de la composición de la dieta. Que tú creas conocer el remedio no es prueba de que el obeso lo conozca ni, si fuera ése el caso, de que confíe en tu consejo lo suficiente como para ir en contra de los mensajes oficiales.

          https://novuelvoaengordar.com/2015/01/11/el-consejo-de-los-expertos-para-adelgazar/

          https://novuelvoaengordar.com/2015/10/07/si-es-cierto-que-comer-menos-no-adelgaza-como-es-que-nadie-nos-lo-dice/

          Mantengo lo dicho: la gente desconoce un método efectivo para adelgazar (perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo). Afirmar que el método existe pero que la gente necesita mucha fuerza de voluntad para aplicarlo no sólo es falso, sino que es estigmatizante pues es mentir sobre la controlabilidad que tienen los/as obesos/as de su condición.

          NOTA: lo de que cualquier dieta que funciona lo hace porque te hace comer menos es la misma estupidez que decir que cualquier plan de ejercicios que te ayuda a desarrollar la musculatura lo hace porque aumenta tu apetito. La misma burrada.

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  4. It’s no fun being a fat kid, period. If you’ve been getting fat, I know you want to change that. And I’ll bet at least a few people have already told you why you’re fat and what to do about it — like the classmates who explained it to me.

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  5. Vicente creo que en este sentido Marcos tiene razon por lo siguiente:

    Nuestro entorno esta predisponiendo a la gente a engorda, que es el entorno obesogenico, cuando se dice asi no es que sea culpable la persona a nivel individual. sino una serie de elementos como que tenemos comida basura en cada esquina, la compra de un supermercado se convierte en imposible en encontrar productos “sanos”, el sedentarismo es otro factor(no como algo que quema calorías), sino como precursos de enfermedades que estamos sufriendo (osteoporosis, enfermedades cardiacas, musculares,etc),

    Yo estoy de acuerdo con Marcos Vazquez es decir culpamos a las personas de su obesidad pero somos muy blanditos con el entorno que lo provoca, sino mira la cantidad de basura alimentaria que hay en sitios como hospitales e instituciones publicas que dicen cuidar de nuestra salud.

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    • Hola Ángel,

      entorno obesogénico es el formado por personas como Vázquez que divulgan teorías pseudocientíficas y en particular la idea de que engordamos porque comemos por encima de nuestro gasto energético. Vázquez es el problema, no la industria alimentaria. Su actitud perdonavidas no es otra cosa que tratar de culpar a otros de lo que él y los que son como él están provocando con su ignorancia y soberbia.

      ¿Están recibiendo los obesos información veraz sobre cuáles son las causas de la obesidad y cómo pueden actuar para remediarla una vez se ha producido?

      NO. ROTUNDO NO. Y ésa es la clave de lo que estoy diciendo. A la gente se nos está engañando haciéndonos creer que consumiendo los mismos productos que estamos consumiendo, pero haciéndolo con moderación, podemos no engordar o revertir un problema de obesidad. Pero esas ideas, que son las que divulga Vázquez, carecen de fundamento científico (no es discutible: reto a cualquiera a que me presente los estudios científicos que demuestran que la dieta hipocalórica es un método efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo). Sus ideas son estúpida pseudociencia. ¿Hay un entorno lleno de productos alimentarios que no deberíamos consumir? Sin duda. ¿La gente sabe lo que tiene que hacer, pero es muy difícil hacerlo en ese entorno? Ni de casualidad: la gente está absolutamente perdida en temas de nutrición: productos bajos en calorías, dieta hipocalórica, hacer ejercicio para quemar calorías, etc. Si diagnosticamos erróneamente la situación, llegamos a la infundamentada conclusión de que aplicando más esfuerzo la gente conseguiría sus objetivos de pérdida de peso. Es lo que un tipo de la industria del fitness quiere que creamos, porque así vende más libros y más planes de ejercicios, pero es falso y estigmatizante. Y además, evita que avancemos en la resolución del problema, pues intentamos remediar falsas causas. ¿Queremos luchar contra el problema de la obesidad? Demos a la gente información veraz, en lugar de dar por supuesto que eso ya se está haciendo. Engañarles y a continuación perdonarles la vida no es defendible.

      ¿Tú has visto los enlaces que puso como justificación a la majadería de que “la obesidad es contagiosa”? Hacer eso va más allá de saber más o saber menos de nutrición. Para mí es un acto inconcebible: ¿qué tipo de persona hace eso? ¿Qué tipo de persona pone dos enlaces para aparentar que lo que dice tiene fundamento, pero en realidad los enlaces no apoyan su tesis? Esto es Vázquez. Disculparle o defenderle no hace ningún favor a nadie.

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  6. Definitivamente sí existe un estigma de la obesidad, en especial cuando se trata de médicos.
    Muchos médicos son los primeros en perpetuar dicho estigma. Prescriben “bajar de peso” como si fuera la cura para todas las enfermedades y pasan por alto síntomas que podrían ser cruciales para el verdadero diagnóstico. Es cierto que llevar un estilo de vida lo más saludable posible mejora la condición física, pero es necesario ver más allá para determinar si un individuo está sano o no.
    Un ejemplo es el caso de mi sobrino. Él tiene sobrepeso, y cuando se quejó de dolor de espalda intenso, el médico solo le dijo que bajara de peso y no le hizo ningún análisis. Mi sobrino se sometió a una dieta hipocalórica e intentó hacer ejercicio, pero tuvo que detenerse cuando el dolor se volvió insoportable. Después de consultar con varios médicos (porque todos le decían que el dolor era por el sobrepeso), por fin se descubrió que tenía una lesión producto de cuando jugaba basquetbol algunos años atrás (y en ese entonces no tenía sobrepeso). En ese caso, el sobrepeso era quizá un síntoma (porque ya no podía hacer ejercicio) y no la causa del padecimiento, pero todos los médicos daban por hecho de que el dolor era por ser “gordo” y no buscaban otra causa.
    Otro ejemplo es el de mi hermana. Ella siempre fue una mujer de constitución gruesa, y todos le recomendaban dietas y ejercicios. Un día, empezó a bajar de peso aunque no había cambiado ni su alimentación ni su nivel de actividad física. Todos la felicitaron por estar tan delgada, incluyendo a su médico cuando ella lo visitó por un dolor abdominal persistente. Al médico no se le ocurrió que la pérdida de peso era un síntoma y pasaron meses de análisis hasta que por fin se descubrió que ella padecía leucemia. En este caso, la pérdida de peso era indicativa de la enfermedad y no debió ser causa de felicitaciones, como fue la reacción inicial del médico.
    El problema es que hay personas con sobrepeso que no tienen presión alta ni diabetes y hay personas delgadas con presión alta y diabetes. Pero los médicos solo se basan en el IMC para determinar si hay sobrepeso y en eso basan toda su evaluación y diagnóstico. Y claro, también se encargan de perpetuar la creencia en las dietas hipocalóricas y en hacer largas sesiones de cardio. Sin embargo, estar delgado no siempre es sinónimo de estar saludable, y tener sobrepeso no necesariamente significa estar enfermo.

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    • Vaya! Siento lo de tu hermana 😦

      Los médicos/nutricionistas deberían informar correctamente a la gente de la efectividad del tratamiento: la dieta hipocalórica no funciona. Y como no funciona, dejar de recetarlo y centrarse en que los hábitos de vida sean lo más saludables posible, lo que nos lleva a otra faceta del mismo problema: la absoluta malinformación que estamos sufriendo sobre lo que son hábitos de vida saludables. Lo que es insostenible es que sigan engañando a la gente que sufre obesidad haciéndoles creer que les están dando un tratamiento efectivo para su problema de peso.

      Le gusta a 1 persona

    • Hola Fabi:

      Lo siento por lo de tu sobrino y hermana, y si es cierto que la obesidad es un estigma ya a nivel social, pero el problema es que estamos en una sociedad donde ser obeso es muy facil por la comida basura y ciertos habitos de vida, pero luego la culpa recae en esas personas cuando no deberia ser asi, y fijandome lo que comentas es grave que la gente y peor todavia los medicos caigan en ese prejuicio.

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        • Estar delgado no significa estar sano, de hecho puedes parecer enfermedades que muchas veces se relacionan con la obesidad: hipertensión, diabetes,etc por eso es peligroso verlo con la perspectiva o prejuicio del obeso, pero eso no quita que cada vez que ese entorno juega en contra de nuestra salud.

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          • Estás señalando a falsos culpables, que es la táctica habitual de la industria de pérdida de peso: los nutricionistas y gurús de gimnasio buscan eludir su responsabilidad atacando a la industria alimentaria y hablando de los malos hábitos de la gente. Según ellos estamos gordos porque no somos conscientes de que estamos gordos (y no ponemos remedio: nuestra responsabilidad), porque tenemos deficiente información nutricional (o sea, nos estamos equivocando y no lo sabemos), etc.

            Maniobras de distracción que persiguen que sigamos sin cuestionar el mensaje procedente de esos “expertos”.

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          • Los consejos sobre alimentacion van dirigidos al gordo que simplemente lo culpabiliza por su estado cuando a una persona delgada que lo consume no se la estigmatiza porque no engorda, eso a de cola para seguir culpando al gordo de comilon y persona con poca fuerza de voluntad en vez de reconocer de una vez por todas que no se sabe como adelgazar y mantenerlo a largo plazo y dejar de decir tonterías de balance energético y cosas así, que hay consejos que son para llorar

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    • que más que aumentar los impuestos de los alimentos grasos (saturados), se lo incluiría a las personas obesas, con sobrepeso y con riesgos cardiovasculares y de salud en general

      no existen ni alimentos buenos ni malos, sino malos hábitos

      levanta tu culo del sofá y ponte a caminar

      Guillermo Rodríguez

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