Los primeros días tras dejar las harinas

Se suele hablar de que en una dieta low-carb dejas los carbohidratos, pero no es exactamente así. Yo consumo más vegetales frescos ahora de los que he consumido en mi vida. Y el brócoli, el pimiento, la berenjena, la coliflor y la lechuga tienen carbohidratos. No he dejado los carbohidratos, he dejado las harinas de cereales. Y la coca-cola.

El caso es que se suele decir que los primeros días tras dejar las harinas puedes no encontrarte del todo bien, porque tu cuerpo está acostumbrado a consumir carbohidratos, y se los quitas. Y hasta pasados unos días no se habituará a procesar la grasa, por lo que por el momento no tiene ni carbohidratos (porque apenas los hay en la dieta) ni grasa (porque no está acostumbrado a usarla) de donde sacar energía. Esta idea es algo que se da por cierto, pero ¿es realmente así?

Hay un artículo que nos puede dar la respuesta. Es de 2008, y se titula “Metabolic flexibility and insulin resistance“. Antes de hablar de este artículo hay que explicar un poco lo que vamos a ver.

Empiezo por la idea básica: cuando nuestro cuerpo “quema” comida, la reacción de oxidación que se produce consume oxígeno y genera CO2.

  • En el caso de los carbohidratos, se consume tanto O2 como CO2 se genera.
  • En el caso de las grasas, por cada 23 moléculas de O2 se generan 16 de CO2

Es decir, que si calculamos el cociente respiratorio, definido como CO2 generado dividido por el Oconsumido, ese cociente valdrá 1 en el caso de los carbohidratos y 0.7 en el caso de las grasas.

Por tanto el cociente respiratorio nos da una indicación de cuál es la composición de la dieta. Si se mide el O2 que inhalamos y el CO2 que expelemos a lo largo de un día, el cociente de ambos parámetros será próximo a 1 en una dieta basada en los carbohidratos, y próximo a 0.7 en una dieta basada en las grasas. Una medida puntual puede dar un valor diferente, pero el cociente respiratorio de 24h tiene que reflejar qué comemos. Olvidamos las proteínas por ahora, porque no aportan nada para lo que quiero contar.

Veamos lo que se cuenta en ese artículo. Por ejemplo, en la siguiente gráfica se muestra el cociente respiratorio de varios días (medido a lo largo de 24h), cuando se produce un incremento brusco en el porcentaje de carbohidratos. En la gráfica se ve que a nuestro cuerpo le cuesta cambiar los caminos metabólicos para dejar de quemar grasa y quemar más carbohidratos. Pasar de 0.82 a 0.94 no ha sido inmediato. A unas personas les puede costar menos (4 días en el caso de los puntos negros), mientras que a otras les puede costar más (6 días en el caso de los puntos blancos).

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Eso significa que durante unos días, efectivamente nuestro cuerpo no es capaz de procesar la comida que le damos. Necesita un tiempo para adaptarse.

Y lo mismo sucede en sentido contrario. Cuando se aumenta bruscamente el porcentaje de grasa en la dieta, nuestro cuerpo no cambia sus caminos metabólicos de forma inmediata.

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Otro resultado interesante del artículo es que los investigadores encontraron que la velocidad de adaptación guardaba cierta relación con lo bien o mal que esa persona gestionaba la glucosa (es decir, cómo de resistente a la insulina era esa persona).

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Por ejemplo, esa capacidad de adaptarse rápidamente a un cambio en la dieta, esa “flexibilidad metabólica” puede ser un indicativo de en qué medida cuando dormimos nuestro cuerpo es capaz de dejar de quemar carbohidratos y pasar a quemar grasa:

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Mis conclusiones

Si te pasas a una dieta low-carb, o bien haces una transición gradual, algo que parece muy razonable, o si la transición es abrupta no te extrañes si durante unos días no te sientes muy bien.

Otra conclusión es que cuando en un estudio científico se examina el efecto de unos alimentos, es importante que esa persona esté adaptada a ese tipo de alimentación. Por ejemplo, una comida con un alto porcentaje de grasa no va a ser procesada igual si mi dieta es alta en grasa, que si, por el contrario, habitualmente me hincho a ingerir harina de cereales. Sacar conclusiones sobre una forma de comer, basando los resultados en personas que no están adaptadas a esa forma de comer, es un engaño.

Leer más:

 

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5 thoughts on “Los primeros días tras dejar las harinas

  1. De dónde sacas estos temas tan interesantes? Me ha encantado!
    Esto explicaría por qué la gente se queja de que no tolera ni la grasa de la leche entera cuando apenas toma grasas en su dieta!

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    • Hola Paloma,
      pues éste en concreto no es mérito mío. Un amigo me pasó la referencia y me gustó ver en una gráfica ese periodo de adaptación, del que tanto se habla en el mundillo low-carb.

      Según se cuenta en el artículo, nuestro cuerpo está acostumbrado a un determinado ratio de macronutrientes, y si en alguna comida hay una excepción pues usa las reservas de glucógeno o de grasa corporal para gestionar ese exceso. No tiene facilidad para “quemar” aquello que se sale de la norma. Parece muy razonable pensar que esa grasa puede sentar mal si no estás adaptado.

      Quizá no tenga mucho que ver, y posiblemente ya lo he contado antes, pero mi hernia de hiato me llevó dos veces a urgencias (una de ellas, posiblemente la peor experiencia de mi vida), y si no me equivoco en ambos casos había comido torreznos. Es posible que un alimento alto en grasas fuera el detonante del problema. Ahora consumo torreznos a diario y más grasa de la que he tomado en mi vida. He desayunado las costillas de cerdo que me sobraron de la cena de ayer, por ejemplo. Lo que con una forma de comer me sentaba fatal, ahora no me genera ningún problema.

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      • Pues es lo más interesante que he visto ultimamente 🙂
        Tiene mucho sentido tu explicación. A mi antes la comida me sentaba peor. No muy mal, porque nunca he tenido acidez ni reflujo, ni siquiera embarazada, pero me sentía pesada y con gases.

        Lo que peor me sentaba eran las frutas, yo creo que me fermentaban dentro de mi estómago 🙂

        No sé si me hubieran sentado mal las grasas animales, porque antes casi no tomaba. Ahora me hincho. Debería hacerme un análisis a ver cómo estoy. Pero como me encuentro tan bien, para qué pincharme?

        Sigue así, me alegro de que estés tan bien del reflujo y no necesites más el maldito omeprazol.

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