Dieta baja en grasa frente a baja en hidratos de carbono

Effects of a low-carbohydrate diet on weight loss and cardiovascular risk factor in overweight adolescents

Estudio de tres meses de duración en adolescentes con sobrepeso. Dieta baja en grasa frente a baja en hidratos de carbono. En término medio los participantes del grupo low-carb perdieron 9.9 kg, mientras que los del grupo low-fat solo perdieron 4.1 kg. En la figura muestro con puntos el peso perdido por los participantes en cada grupo. Hay que resaltar que en la dieta low-carb se consumieron 1830 kcal/día, frente a 1100 kcal/día en el grupo low-fat…

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Los investigadores resaltaron lo interesante de perder peso con una alta ingesta calórica, de cara a no reducir el metabolismo.

The higher caloric intake among LC participants may ameliorate the metabolic response to caloric restriction seen in very-low–energy diets.

Solo un comentario más: cuando leemos un artículo científico que habla de dietas low-carb hay que olvidar los nombres y mirar los gramos diarios de hidratos de carbono. A menudo los investigadores llaman low-carb a dietas que no lo son.

Los autores del experimento plantearon la posibilidad de que los participantes del grupo LC hubiesen sido más precisos reportando qué comían que los del grupo LF:

Although both groups had their diets analyzed by the same technique, and every effort was made to encourage accurate reporting including regular probing for missing items, it is possible that the LC group, told that they could eat as much fat as they wanted beforehand, reported more accurately than the LF group.

Mucho error parece, pero ya hemos visto antes en el blog este tipo de elucubraciones cuando los resultados no encajan en los dogmas oficiales (ver).

Leer más:

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Menos carbohidratos —> más pérdida de grasa corporal

En ningún momento he dicho que todas las calorías sean iguales. EN NINGUN MOMENTO. […] De todas maneras, al final del día lo que acaba determinando la ganancia de peso o pérdida del mismo es el balance calórico. Y esto está demostrado desde hace 20 años, mínimo. (Leído por ahí)

Ya he comentado en otras entradas resultados de dietas bajas en hidratos de carbono, en términos de pérdida de grasa corporal. Algunos de esos estudios se pueden encontrar en las entradas que enlazo al final del texto. De los seis que resumo en esta entrada, creo que sólo uno de ellos ya había aparecido en el blog (aquí).

A Randomized Pilot Trial of a Moderate Carbohydrate Diet Compared to a Very Low Carbohydrate Diet in Overweight or Obese Individuals with Type 2 Diabetes Mellitus or Prediabetes

Se comparan dos dietas: una en la que se pide a los participantes que coman menos (dieta hipocalórica clásica de -500 kcal/día) y otra en la que se pide que se restrinjan carbohidratos (en los primeros 7-10 días no pasar de 20-50 g). El resultado es que los asignados en la dieta hipocalórica redujeron la ingesta más allá de lo que les pedía (-800 kcal/día en lugar de -500 kcal/día), pero en el grupo que restringía los carbohidratos la ingesta también se redujo, sin que se hubiera pedido.

Despite not having specific instruction around caloric restriction, participants in the LCK group had a similar reduction in energy intake as the MCCR group. They also reduced their reported net grams of carbohydrate consumption, to an average of 57.8 grams per day, near the target of between 20 and 50 grams per day

El resultado es que en la dieta baja en carbohidratos a los tres meses la ingesta se había reducido en 700 kcal/día y se perdieron 5.5 kg de peso corporal. Con la dieta hipocalórica la ingesta se redujo 800 kcal/día y se perdieron 2.6 kg.

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¿Pudo ser debida la diferencia a pérdida de agua y glucógeno? ¿Tras tres meses de dieta, todavía están reducidas las reservas de glucógeno? No he visto estudios científicos que den apoyo a esa idea (ver):

the alterations in the water and electrolyte balance observed during the low-carbohydrate diets are reversible phenomena and should thus not be regarded as causal agents of the different weight reduction.

Resistance training in overweight women on a ketogenic diet conserved lean body mass while reducing body fat

Experimento hecho con mujeres. Diez semanas de ejercicio combinado o bien con dieta tradicional (Grupo Ex) o dieta baja en carbohidratos (Grupo Lc+Ex).

Aunque los autores nos dicen que no hubo diferencias significativas en la ingesta energética, sí son algo diferentes:

The dietary records revealed no significant group difference in the total energy intake (p = 0.264). Fat intake was significantly higher (p ≤ 0.001), and carbohydrate was significantly lower in Lc+Ex (p ≤ 0.001).

La ingesta registrada en el grupo low-carb fue 1760 kcal/día, y fue un poco más alta, 1970 kcal/día, en el otro grupo. Una diferencia de unas 210 kcal/día que aplicando la fórmula de 450 g perdidos por cada 3500 kcal de reducción en la ingesta, dan una diferencia de 2 kg de grasa corporal. Que haga ese cálculo no quiere decir que dé por buena esa fórmula (porque, obviamente, perder/ganar grasa corporal no va de calorías).

La ingesta de carbohidratos fue claramente diferente en ambos grupos:

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El grupo low-carb perdió 5 kg más de grasa corporal que el grupo con dieta “habitual” (que de hecho casi no perdió nada de grasa). Tras los dos meses y medio del experimento, todo el peso que se perdió en el grupo low-carb fue pérdida de grasa corporal:

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La grasa corporal se midió con DEXA (Dual Energy X Ray Absorptiometry).

“¡Será por la proteína!”

Sin diferencias en la ingesta de proteína:

Total protein intake (g/day) did not differ between groups (p = 0.133)

Weight loss with high and low carbohydrate 1200 kcal diets in free living women

Típico estudio diseñado para desprestigiar las dietas bajas en carbohidratos: se comparan dos dietas altas en carbohidratos (35 y 58% de la energía) y se analiza el resultado como si una de las dietas hubiese sido baja en carbohidratos. En lugar de 7 raciones de pan al día, en la dieta supuestamente baja en carbohidratos había 4 raciones… Según nos cuentan, les pareció inaceptable un porcentaje de carbohidratos del 24%. ¡No se puede quitar todo el pan! Y a pesar de la maniobra, se tienen que comer con patatas el resultado: con dietas isocalóricas, mayor reducción de peso y de perímetro de la cintura con la dieta con menor cantidad de carbohidratos. ¿Alguien dijo leyes de la física?

1200kcal

No es ninguna sorpresa que al discutir los resultados únicamente hablen de estudios en los que la composición de la dieta no tuvo asociado un efecto demasiado grande en el resultado final. Son los estudios que se salen de la norma (ver), por lo que se trata de cherry-picking.

NOTA: es muy importante mirar los datos de composición de las dietas en este tipo de estudios, pues es muy habitual que se atribuyan los resultados a dietas que realmente no fueron las seguidas por los/las participantes. Por el mismo motivo, no te fíes de quien te resuma los resultados de un estudio (de mí tampoco): usa los enlaces para localizar los artículos, ignora los resúmenes que hagan otras personas y analiza personalmente los datos originales. Muy a menudo te preguntarás cómo narices te estaban enlazando un estudio como supuesto refuerzo de lo que te están contando.

The Effects of a Ketogenic Diet on Exercise Metabolism and Physical Performance in Off-Road Cyclists

Experimento hecho con ocho varones de unos 28 años de media de edad. Experimento cruzado: todos tienen que seguir dos dietas durante un mes cada una y de forma aleatoria se les asigna qué dieta siguen primero y cuál después.

Las dietas son isocalóricas, pero se diferencian en la composición. Una tiene un 50% de carbohidratos y la otra un 15%.

isocaloric diets were composed for both phases of the experiment by a certified dietician with the use of a computer program, Diet 5, recommended by the Polish Institute of Nutrition. The mixed or standard Western diet included 50% carbohydrates, 30% fats and 20% protein, while the ketogenic diet was composed of 70% fat, 15% protein and 15% carbohydrates.

El resultado es que el porcentaje de grasa corporal fue mucho más bajo con la dieta baja en carbohidratos:

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Expresando los datos en kg:

  • 11.9 kg de grasa corporal tenían tras seguir la dieta alta en carbohidratos
  • 8.6 kg de grasa corporal tras seguir la dieta baja en carbohidratos.

Una diferencia de 3.3 kg de grasa corporal, en las mismas personas, siendo las dietas isocalóricas.

“¡Será por la proteína!”

Menos proteína en la dieta baja en carbohidratos que en la otra.

Carbohydrate restriction has a more favorable impact on the metabolic syndrome than a low fat diet

Estudio de tres meses de duración (ver,ver). 40 mujeres con sobrepeso y síndrome metabólico. Dos dietas:

  • Baja en carbohidratos (VLKD), con %CH:grasa:proteina = 12:59:28)
  • Baja en grasa (LFD), con  %CH:grasa:proteina=56:24:20).

10.1 kg perdidos con una dieta, 5.2 kg con la otra. 5.6 kg de grasa corporal perdidos en un grupo, 3.7 kg perdidos en el otro.

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Aunque al grupo low-carb no se le pidió que restringiera la cantidad de comida, lo hicieron y no hubo, en media, diferencias entre grupos en la ingesta energética:

The diets, thus, did not differ in energy consumption averaged over the 12 weeks of the intervention.

Body composition and hormonal responses to a carbohydrate-restricted diet

Experimento de seis semanas de duración, hecho con hombres. Un grupo (low-carb) consume una dieta con un 8% de energía procedente de carbohidratos, en el otro (grupo control) el 58% de la energía procede de carbohidratos. En la tabla podemos ver la ingesta energética de ambos grupos al principio y al final del experimento:

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En el grupo low-carb se perdieron 3.4 kg de grasa corporal, mientras que en el grupo alto en carbohidratos no se perdió nada de grasa corporal.

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NOTA: La lista de argumentos que emplean los caloréxicos para atacar estudios como los resumidos en esta entrada es larguísima:

  • se ha medido mal la ingesta,
  • es pérdida de agua y no de grasa,
  • hay diferencias a corto plazo pero no a largo plazo,
  • no puede haber diferencias según las leyes de la termodinámica,
  • las diferencias se explican por la distinta ingesta de proteína,
  • en los estudios científicos controlados se constata que no hay diferencias,
  • etc.

Supuestos errores sistemáticamente a favor de unas dietas vilipendiadas desde estamentos oficiales, unos argumentos que se contradicen con otros, falsedades clamorosas como lo de las leyes de la termodinámica, uso de estudios en los que las dietas o bien no son low-carb o no tienen adherencia por parte de los participantes, generalización a partir de estudios a muy corto plazo con dietas muy hipocalóricas, etc. Mi consejo es que no te fíes de nadie: busca los estudios y mira los datos en primera persona. Cuantos más estudios leas, mejor. Cuestiona todo lo que lees o lo que crees saber y protege tu salud de la incompetencia ajena.

Leer más:

Hacer ejercicio, hambre y quemar grasa

Nuestro cuerpo se adapta al tipo de comida que hay en la dieta. A él no le da lo mismo la procedencia. Si tu dieta es alta en carbohidratos, tu cuerpo se adapta a quemar muchos carbohidratos al día y poca grasa. Y al contrario, si la dieta es alta en grasa, se adapta a quemar mucha grasa al día, y pocos carbohidratos. Tú puedes cambiar tu forma de comer de un día para otro, pero tu cuerpo necesita unos días de adaptación (ver,ver).

A la hora de hacer ejercicio físico sucede un poco lo mismo. Si en la dieta hay demasiados carbohidratos, al hacer ejercicio nuestro cuerpo prioriza la quema de glucosa frente a la quema de grasa (ver). Ante el mismo ejercicio nuestro cuerpo se decantará por quemar más o menos glucosa o grasa dependiendo, entre otras cosas, de nuestra dieta habitual.

Si se sigue una dieta alta en carbohidratos, al hacer ejercicio se prioriza quemar glucosa. Cuando acaba el ejercicio físico las reservas de glucosa se reponen en cuanto llegan nuevos alimentos altos en hidratos de carbono. ¿Estamos adelgazando?

Quizá crees que si no comes mucho después de hacer ejercicio, y aguantas el hambre, tu cuerpo tendrá que tirar de la grasa corporal, pues has reducido las reservas de glucógeno. Pero el hambre es mal síntoma: quizá significa que tu cuerpo no está siendo capaz de usar esas reservas de grasa corporal. Si fuera capaz, ¿por qué razón ibas a pasar hambre?

Implicit in many discussions of how best to lose weight is the assumption that hunger , which is a consequence of caloric deprivation, is not an issue. Gary Taubes

Implícita en muchas discusiones sobre la mejor forma de perder peso es la presunción de que el hambre, consecuencia de la restricción calórica, no es importante.

Ésa es la cuestión: ¿y si fuera importante? El hambre podría ser un síntoma, un indicador, de que nuestro cuerpo protesta por la falta de comida, o del exceso de ejercicio, y el anticipo, el preaviso, de que se va a defender. En lugar de ver el hambre como algo a resistir, quizá hay que verla como algo a evitar si se quieren obtener buenos resultados a largo plazo. Cabe pensar que hacer dieta no es un fracaso cuando el hambre nos vence, sino que es un fracaso desde el momento en que se manifiesta el hambre, embajadora de la reacción metabólica que nos va a hacer recuperar el peso perdido.

¿Es malo pasar un poco de hambre, de vez en cuando? No lo sé. No lo creo. Yo llego a veces a la hora de comer con algo de hambre y no me preocupa. Lo que digo es que intentar adelgazar a base de pasar hambre no es un error sólo porque a largo plazo no lo vas a resistir (que también), sino principalmente porque posiblemente el hambre es síntoma de que tu cuerpo se va a rebotar. Y ese pulso nunca lo ganas.

if fat cells have been triggered to suck up too many calories, we get hungry and metabolism slows down. Until we address that basic problem at the fat cells, cutting back on calories creates a battle between mind and metabolism that we are destined to lose. David S. Ludwig

si a las células grasas se las ha llevado a acumular demasiadas calorías, nos entra hambre y el metabolismo se ralentiza. Hasta que no se ataca el problema básico en las células grasas, el recorte de calorías crea una batalla entre mente y metabolismo que estamos destinados a perder.

 

Effect of fat adaptation and carbohydrate restoration on metabolism and performance during prolonged cycling

8 deportistas bien entrenados se someten de forma consecutiva a dos dietas de corta duración (6 días cada una). Una es alta en carbohidratos los seis días, la otra es alta en grasa durante 5 días y alta en carbohidratos durante el sexto día. En el séptimo día se les somete a una doble prueba de velocidad constante durante 120 minutos (prueba SS) y de lograr un cierto trabajo en el menor tiempo posible (prueba TT):

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NOTA: La idea de ese sexto día era reponer las reservas de glucógeno de los que seguían la dieta alta en grasa. Eso puede ser conveniente/necesario en este estudio por su corta duración, pero como veremos en el siguiente estudio puede que no tenga sentido cuando la persona lleva más tiempo adaptada a la dieta alta en grasa.

En el siguiente gráfico se muestra cómo durante el ejercicio, con la dieta alta en grasa se quemaba más grasa por unidad de tiempo (y menos glucosa). La gráfica mezcla información de los seis primeros días con datos detallados de la prueba de esfuerzo (SS) del séptimo día:

Selección_670

Visto de otra forma forma, en esta otra gráfica se muestra el sustrato empleado en la prueba SS del séptimo día. La parte negra de la barra representa el uso de grasa como combustible y es claramente mayor con la dieta alta en grasa:

Selección_671

Los atletas que habían seguido la dieta alta en grasa comenzaron las pruebas con menos reservas de glucógeno muscular que cuando la dieta era alta en carbohidratos, pero acabaron con más: la dieta alta en grasa conservó mejor el glucógeno.

La prueba TT se desarrollaba a continuación de la SS y consistía en realizar un cierto esfuerzo (hacer un cierto trabajo) en el menor tiempo posible. Cuanto menor es el valor en la gráfica, mejor. En general el resultado fue similar con ambas dietas, pero dos de los participantes que seguían la dieta alta en carbohidratos habían acabado exhaustos en la prueba anterior, la SS, y no rindieron bien en la TT. Esos mismos participantes (identificados con los puntos negros) no tuvieron problema al realizar ese mismo esfuerzo cuando seguían la dieta alta en grasa:

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Metabolic characteristics of keto-adapted ultra-endurance runners

Estudio de 2015. Cogemos a 20 atletas de élite y la mitad sigue una dieta alta en carbohidratos y la otra mitad una dieta baja en carbohidratos. Consideraron importante que los atletas estuvieran bien adaptados a la dieta (algo que muchos investigadores no tienen en cuenta y razón suficiente para ignorar ciertos estudios científicos). En este estudio los atletas han seguido la dieta durante un tiempo de 9 a 36 meses, por lo que cabe pensar que sí están adaptados a la respectiva dieta.

En la gráfica se muestra la oxidación de grasa (gramos por minuto) en ambos grupos de atletas, al realizar 3h de ejercicio físico. Se puede observar cómo antes de empezar el ejercicio los atletas en la dieta LC (low-carb) quemaban más grasa. Eso en sí mismo NO indica que estuvieran adelgazando, pues queman más grasa en reposo, pero también consumen más grasa a lo largo del día que los atletas del otro grupo. Pero durante el ejercicio físico queman por minuto mucha más grasa que los atletas de la dieta HC (high-carb):

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Eso sugiere que una persona que sigue una dieta low-carb puede acceder con mayor facilidad a sus grandes reservas de energía en forma de grasa corporal. Si el ejercicio físico se prolonga en el tiempo, presumiblemente estos atletas van a aguantar en mejores condiciones. Y si el objetivo es perder grasa corporal, también parece que la dieta low-carb puede tener una ventaja metabólica relacionada con el ejercicio físico.

Y no se perciben grandes diferencias en el uso de las reservas de glucógeno en los músculos entre ambos grupos.

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Aparentemente cuando una persona está adaptada a una dieta alta en grasa sus reservas de glucógeno en los músculos no están menos llenas que en una persona adaptada a una dieta alta en carbohidratos (ver).

¿Ayuda el ejercicio a perder peso?

Si la dieta no es correcta, mi impresión es que hacer ejercicio ayuda poco a perder peso, como sugiere esta revisión de estudios, esta revisión, o esta otra: “Long-term effectiveness of diet-plus-exercise interventions vs. diet-only interventions for weight loss: a meta-analysis“. En término medio pierdes 1 Kg más haciendo ejercicio que si no lo haces. Eso sí, a los autores de esta última revisión ese kilo les pareció “significativo”. Ese kilo debe de ser la clave para dejar de ser obeso: si pesas 99 Kg en lugar de 100 Kg, todo cambia.

El efecto del ejercicio físico depende del tipo de ejercicio, depende de la persona y depende de la dieta que se siga. Resalto la idea: ganar o perder grasa corporal haciendo ejercicio no es cuestión de calorías, pues depende del tipo de ejercicio, depende del estado metabólico de la persona, y depende de la forma en que esa persona se alimenta. Todos esos aspectos son relevantes, y ninguno de ellos tiene que ver con la energía, las calorías o el balance energético. Del mismo modo que “una caloría no es una caloría” en la ingesta (ver), “quemar una caloría no es quemar una caloría” haciendo ejercicio físico. Y lo que quiero decir es que estar haciendo una hora de deporte no tiene una consecuencia fija, determinada, indiscutible o inamovible. Depende del contexto. El efecto de una hora de deporte puede ser diferente, por ejemplo, en función de la dieta. Si, como es el caso, mi cuerpo está acostumbrado a quemar grasa, porque ésa es una parte importante de mi dieta, cuando haga deporte me va a ser más fácil que a otras personas usar mis reservas de grasa corporal como fuente de energía. Y si el objetivo es adelgazar, posiblemente se pueda conseguir a corto plazo sin provocar una reacción metabólica a largo plazo. No hay razón para que nuestro cuerpo se sienta amenazado (ver).

Los resultados de los estudios que hemos visto son coherentes con la idea de que en una dieta low-carb el acceso a los depósitos de grasa corporal está desbloqueado. Eso puede ser clave a la hora de entender su ventaja metabólica (ver), pues respalda la idea de que hacer ejercicio, ayuno, restricción calórica, etc. den resultados diferentes a los que se obtendrían en dietas basadas en las harinas. Que una dieta hipocalórica y ejercicio nunca hayan demostrado ser útiles para pérdida de peso no quiere decir que una dieta low-carb y ejercicio no sean un camino efectivo para lograrlo. Quizá no para todo el mundo, pero quizá sí para mucha gente (ver).

Leer más:

Bad nutritional science (II)

Some time ago I wrote a critique (“Bad science“) of a meta-analysis that analyzed the effectiveness of low-carb diets, entitled “Low Carbohydrate versus Isoenergetic Balanced Diets for Reducing Weight and Cardiovascular Risk: A Systematic Review and Meta-Analysis“. That blog entry was one of the most visited pages of this blog in year 2014.

At the time I checked a few, not all, of the original data sources used in the meta-analysis, finding several blatant “mistakes” (were they really “mistakes”?). We found mistakes in Figure 3 and we found that the most influential data of Figure 4, from Sacks 2009, was reversed: it should favor low-carb diets, and not the opposite. An important “mistake”.

I would like to add a few comments on the meta-analysis and the data it uses.

Lim 2010

Out of curiosity I checked another article used in Figure 4 of the meta-analysis, which is denoted as Lim 2010. Apparently in that study a “balanced” diet was better for weight loss than a “low-carb” diet.

lim2010

Was it really so? I have my doubts about that.

The study is from year 2010, entitled “Long-term effects of a low carbohydrate, low fat or high unsaturated fat diet compared to a no-intervention control

Three diets are compared with a control group. One of those diets is supposedly low in carbohydrates, the one they call VLC. The following graph shows the body weight evolution in the different groups (for the control group only only baseline and final values are shown, with a hollow circle):

Selección_532 Selección_537

The text at the bottom of figure 2 says one of the diets is identified with dark circles, but there are no dark circles in the graph. That makes me doubt about what curve corresponds to each diet. Fortunately, the baseline body weights for the different groups are given to us in Table 1, and they are different for each group, allowing us to identify the curves:

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  • The curve with the lowest baseline value corresponds to the VLC diet,
  • The curve with the highest baseline value corresponds to the HUF diet, and
  • The curve  with a baseline value similar to that of the control group is the VLF diet.

Therefore, in the figure, the total change in body weight experienced with the VLC diet (the one supposedly low-carb) corresponds to the red straight line. The other two diets correspond to the blue (HUF) and green (VLF) straight lines.
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What diet produced a bigger weight loss? Apparently that was the VLC diet, the one with a more negative slope. That doesn’t match the data included in the meta-analysis:

lim2010

The origin of the discrepancy is that Lim et al. gave three different versions of the results: a) the one we have seen in Figure 2, b) what they say in the text of the article and c) data from Table 3.

In Table 3 we are told is the HUF diet the one that resulted in more weight loss after 15 months.

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And the values in the text are also different and clearly wrong, at least in the error values (0.1 and 0.01 kg?):

The estimated weight change from baseline to 15 months was 3.0 ±0.2 kg for VLC, 2.0 ±0.1 kg for VLF, 3.7 ±0.01 kg for HUF.

These standard deviations values of 0.1, 0.2 and 0.01 kg can also be found in the abstract of the article. They are clearly wrong.

What data do we believe? data from the graph, from the table or from the text? At least two of these three sources are wrong. Perhaps all of them are wrong. The authors of the meta-analysis chose the data from table 3, but in my opinion, in the absence of an explanation, Lim 2010 data is useless.

I don’t understand why only data from the HUF diet, the one supposedly better than the VLC diet (according to table 3), was included in the meta-analysis, but not data from the VLF diet, the one supposedly worse than the VLC diet (according to all the sources), although the percentages of macronutrients of the VLF and HUF diets are very similar. Even if we believe data from table 3 is the data without errors and data from Figure 2 and from the text are wrong, the VLC diet would be as good as the other two diets, if both of them are considered. But, I insist, the VLC diet is the best if we use data from Figure 2.

Moreover, the VLC diet was hardly a low-carb diet, with a percentage of kcal from carbohydrates that increased as time went by. It was only really low-carb at the beginning of the study:

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For example, at 15 months 0.365 * 1635 kcal = 597 kcal, what gives us 149 g of carbohydrates. Too many carbs for a low-carb diet.

Do we link the result of this study to a low-carb diet, when in fact the participants didn’t follow a low-carb diet? That is actually the main flaw of the meta-analysis (apart from all the errors we found in the data, which coincidentally always make low-carb diets’ results seem worse), that the authors consider as “low-carb diet” a diet that people who follow low-carb diets wouldn’t say are low-carb. That mistake creates misinformation.

On the other hand, the diets were supposedly isocaloric, but the reality is that the VLC group (red curve) had a caloric intake bigger than the HUF group (blue curve). The diets were NOT isocaloric. Values shown in kcal/day for 3, 6, 9, 12 and 15 months.
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In short,

  • there are three different versions of weight loss results. At least two of these sources, or may be all of them, are wrong.
  • the VLC diet  was not low-carb, except for the first months
  • the diets were not isocaloric, with differences in kcal/day with an order of magnitude that may have consequences in the long term. The meta-analysis is supposed to use only data from isocaloric diets.
  • the authors of the meta-analysis only used data from the HUF diet, the one that they believed was better than the VLC diet. They didn’t include data in the meta-analysis from the diet that supposedly was worse than  the VLC.

As a final comment on this article, if the authors of the meta-analysis had to choose between the data from table 3 , from figure 2 or from the text, among those three possibilities they chose the option more unfavorable for the low-carb diets, data from table 3. May be we can’t be blame them for not realizing the absolute disaster that Lim 2010 data was. But when processing data from table 3, without a clear reason, they only used data from the diet they thought was better than the VLC diet, ignoring data from the diet they thought was worse than the VLC diet. May be they didn’t see the inconsistencies between figure 2, text and table 3, but for sure they saw there was another diet in table 3. And they made the decision to ignore that diet.

Keogh 2007

I have doubts about another article used in figure 4 of the meta-analysis. The study has only 13 participants, Keogh 2007, but there is another one from the same authors with many more participants.

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About 130 g/day of protein in the study not included in the meta-analysis, 134 g/day in the study included. Both with the same duration, 52 weeks.

The article to which I am referring is “Long-term effects of a very-low-carbohydrate weight loss diet compared with an isocaloric low-fat diet after 12 mo” (Brinkworth 2009), and there are 69 participants that completed the study, not 13. 1.9 kg of body fat were lost with a low-carb diet (LC), a real low-carb diet, with roughly the same calories than the low-fat diet (LF). More body fat loss, with basically the same calories. This article, with a mean difference between diets of 2.9 Kg in body weight and 69 participants would have had a big weight in the final result of the meta-analysis.

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Diets were isocaloric, although it was not pretended. As a matter of fact caloric intake differences between diets were lower than in the study of Lim et al 2010 we analyzed before (and that study was included in the meta-analysis). In any case Brinkworth 2009 was not discarded for that reason: according to table 7 of the meta-analysis, Brinkworth 2009 is excluded because it is “Duplicate and/or complimentary”, but this study has nothing to do with the studies used in figure 4. All the trials have a different registration number: therefore Brinkworth 2009 is not a duplicate nor complementary of any of them:

  • Brinkworth 2009. Trial ACTRN12606000203550. E.g. 391 people responded to the announcement, 69 participants completed the study
  • Wycherley 2012. Trial ACTRN12606000002583. E.g. 1150  people responded to the announcement, 68 participants completed the study
  • Keogh 2007. Trial ACTRN012605000614695 (this one is the study with 13 participants)

I didn’t include Layman 2009 in the list above this line because it is an article from a different set of authors. Since the results found in Brinkworth 2009 are clearly favourable to the low-carb diet, it is impossible that the authors of the meta-analysis could think it is a duplicate/complementary of Keogh 2007. The only possibility then, is that they believe that there is a conflict with Wycherley 2012, a study with a different registration number, different number of participants and published three years later. If, for some reason I can’t see, they decided to choose between those two studies, they chose the one with a less favorable outcome for low-carb diets.

Layman 2009

Although it has no relevance, because it doesn’t affect the mean result of the meta-analysis, there is another study included in figure 4, Layman 2009, from which “intention-to-treat” (ITT) data is used, i.e. made-up data. By chance, that fact doesn’t change the difference between diets, 2 kg, but it gives a weight to this study in the computations that it doesn’t deserve, because instead of 71 participants, which is the actual data, they suppose there are 103, that are the total participants once made-up data is added. And the ITT data have a lower standard deviation than the actual data, making made-up data seem more reliable than actual data. That is outrageous!

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The “intention-to-treat” philosophy, where data is made-up for non-completers, may be seen as acceptable by “scientists”, but we, “normal” people, can only think of it as a joke (see).

I insist that using ITT data probably didn’t affect that much the meta-analysis result, but I want to make the point that false information is shown to us as actual data from a scientific experiment. “Intention-to-treat” data are not results from an experiment, they are a product of the authors’ imagination. It is unacceptable to use them as results from a scientific experiment.

Finally, I want to thank Andrés for his insightful suggestions.

Further reading:

Ciencia nutricional basura (II)

Hablé hace un tiempo (en la entrada “Ciencia Basura“) de un meta-análisis que analizaba la efectividad de las dietas low-carb, titulado “Low Carbohydrate versus Isoenergetic Balanced Diets for Reducing Weight and Cardiovascular Risk: A Systematic Review and Meta-Analysis“. Esa entrada del blog fue una de las más visitadas en el año 2014.

El caso es que en su momento revisé algunas, no todas, de las fuentes originales de datos usadas en ese meta-análisis, encontrando “errores” clamorosos (¿de verdad fueron “errores”?). Vimos errores en la figura 3 y vimos que el dato más influyente de la figura 4, el de Sacks 2009, está invertido: debería favorecer a las dietas low-carb, y no perjudicarlas. Gravísimo “error”.

Quiero comentar algunas cosas más sobre el meta-análisis y los datos que emplearon.

Lim 2010

Por curiosidad he comprobado otro de los artículos incluidos en la figura 4 del meta-análisis, el que aparece como Lim 2010. Aparentemente en ese estudio se perdió más peso con una dieta “equilibrada” que con una “low-carb”.
lim2010

¿Fue así realmente? Tengo mis dudas.

El estudio es de 2010, titulado “Long-term effects of a low carbohydrate, low fat or high unsaturated fat diet compared to a no-intervention control

Se comparan tres dietas con un grupo de control que no hace dieta. Una de esas dietas supuestamente es baja en hidratos de carbono, la que llaman VLC. En la siguiente gráfica se muestra la evolución del peso corporal con las distintas dietas (del grupo de control únicamente se muestra el peso inicial y final, con un círculo hueco):

Selección_532 Selección_537

El texto al pie de la figura anterior es erróneo, pues supuestamente una de las dietas se identifica con círculos negros, y no hay círculos negros en la gráfica. Eso hace dudar sobre qué curva se corresponde con cada dieta. Afortunadamente, los pesos en el mes cero (baseline) se nos dan en la Tabla 1 y son diferentes para cada grupo, lo que permite identificar sin problemas las curvas:

Selección_531

  • La curva que parte de menor peso corporal es la VLC,
  • la que parte de mayor peso corporal es la HUF. y
  • la que parte de un peso corporal similar al grupo de control es la VLF.

Por tanto, en la gráfica, el cambio total en el peso corporal experimentado con la dieta VLC (la supuestamente low-carb) se corresponde con la recta roja. Las otras dos dietas se corresponden con las curvas azul (HUF) y verde (VLF).
Selección_530

¿Con qué dieta se ha perdido más peso? Aparentemente con la dieta VLC, que es la que tiene la recta con mayor inclinación descendente. Eso no encaja con la información que se incluyó en el meta-análisis:

lim2010

El origen de la discrepancia es que en Lim 2010 se dan tres versiones diferentes de los resultados: 1) la que hemos visto en figura 2, 2) la que cuentan en el texto y 3) la que se da en la tabla 3.

En la tabla 3 se nos dice que es la dieta HUF la que más peso ha hecho perder a los 15 meses.

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Y los valores en el texto también son diferentes y claramente erróneos, al menos en los datos de error que se dan (¿0.1 y 0.01 kg?):

The estimated weight change from baseline to 15 months was 3.0 ±0.2 kg for VLC, 2.0 ±0.1 kg for VLF, 3.7 ±0.01 kg for HUF.

Esas desviaciones estándar de 0.1, 0.2 y 0.01 kg también aparecen en el abstract del artículo. Son claramente erróneas.

¿Qué creemos? ¿la gráfica, la tabla o el texto? Al menos dos de las tres fuentes son erróneas. Quizá todas. Los autores del meta-análisis se quedaron con el dato de la tabla, pero yo creo que, a falta de una explicación, no se puede confiar en los datos de Lim 2010.

Tampoco entiendo que en el meta-análisis, a efectos de comparación, sólo se incluyeran los datos de la dieta HUF, la que supuestamente gana a la VLC (según la tabla 3), y no también los de la VLF, que supuestamente pierde con la VLC (según todas las fuentes), aunque los porcentajes de macronutrientes de VLF y HUF son muy parecidos. Aun dando por buenos los datos de la tabla 3 frente a los de la figura 2 o el texto, la dieta VLC empataría con las otras dos dietas consideradas en conjunto. Pero, insisto, sería mejor que ellas si hacemos caso a los datos de la figura 2.

Y la dieta VLC de low-carb tuvo bien poco, con un porcentaje de kcal procedentes de carbohidratos que fue creciendo con el tiempo y que sólo fue low-carb al principio del estudio:

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Por ejemplo, a los 15 meses 0.365 * 1635 kcal = 597 kcal lo que nos da 149 g de carbohidratos. Demasiados para una dieta low-carb.

¿Achacamos el resultado de este estudio a una dieta low-carb, cuando en verdad los participantes del estudio no han seguido una dieta low-carb? Ése es en realidad el principal error del meta-análisis del que estamos hablando (aparte de todos los errores detectados en los datos, que curiosamente siempre van en el sentido de perjudicar a las dietas low-carb), que han considerado low-carb dietas que los que seguimos una alimentación low-carb no consideraríamos low-carb. Eso lo que hace es crear desinformación.

Por otro lado, supuestamente las dietas eran isocalóricas, pero la realidad es que la dieta VLC (curva roja) tuvo una ingesta superior a la de la dieta HUF (curva azul). Las dietas NO fueron isocalóricas. Se muestran las kcal/día a los 3, 6, 9, 12 y 15 meses.
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En definitiva,

  • tres versiones diferentes de datos de pérdida de peso. Dos de esas fuentes, o las tres, son erróneas.
  • dieta VLC que no fue low-carb salvo los primeros meses
  • dietas comparadas que no eran isocalóricas, con diferencias en kcal/día cuyo orden de magnitud puede no ser despreciable al cabo de un año. El meta-análisis sólo incluía dietas isocalóricas.
  • sólo se usa una de las dietas alternativas en la comparación, la que supuestamente supera a la dieta etiquetada como low-carb. Se deja fuera del meta-análisis a la que pierde en la comparación con la VLC.

Como comentario final sobre este artículo, si los autores del meta-análisis tenían que escoger entre los datos de la tabla, los de la gráfica o los del texto, de las tres posibilidades escogieron la opción más desfavorable para las dietas low-carb, los de la tabla. Quizá no se les puede culpar de no darse cuenta del desastre que era el artículo original. Pero dentro de la tabla 3 también se quedaron, sin una razón evidente, sólo con la dieta cuyo resultado perjudicaba a las dietas low-carb, ignorando la que las beneficiaba. Es posible que no vieran las incoherencias entre gráfica, texto y tablas, pero tuvieron que ver que había otra dieta. Y tuvieron que tomar la decisión de ignorarla.

Keogh 2007

Siguiendo con el meta-análisis, también me ha llamado la atención que en la gráfica 4 incluyan un artículo de sólo 13 participantes, Keogh 2007, pero no uno de los mismos autores con muchos más participantes.

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Unos 130 g/día de proteína en el que no incluyeron, 134 g/día en el que sí incluyeron. Misma duración, 52 semanas.

El artículo de esos mismos autores al que me refiero es  “Long-term effects of a very-low-carbohydrate weight loss diet compared with an isocaloric low-fat diet after 12 mo“, y acabaron el estudio 69 participantes, no 13. Se perdieron 1.9 kg más de grasa corporal con la dieta low-carb (LC), que sí era low-carb y que además tenía unas pocas más calorías que la low-fat (LF). Más grasa corporal perdida, con básicamente las mismas calorías. Ese artículo, con una diferencia de 2.9 Kg en peso corporal y 69 participantes habría tenido bastante peso en el resultado final.

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No se forzó que las dietas fueran isocalóricas, pero las diferencias entre dietas fueron menores que en el estudio de Lim et al. 2010 que hemos visto antes (y ese otro estudio sí fue incluido en el meta-análisis). En cualquier caso Brinkworth et al. 2009 no se descartó por esa razón: según la Tabla 7 del meta-análisis el artículo de Brinkworth et al. 2009 es excluido por “Duplicate and/or complimentary“, pero este estudio no tiene que ver con otros ya incluídos.  Todos los estudios tienen un número de registro diferente, luego no son duplicados ni complementarios:

  • Brinkworth 2009. Trial ACTRN12606000203550. E.g. 391 respondieron al anuncio, 69 particpantes completaron el estudio
  • Wycherley 2012. Trial ACTRN12606000002583. E.g. 1150 respondieron al anuncio, 68 participantes completaron el estudio
  • Keogh 2007. Trial ACTRN012605000614695 (es el de 13 participantes)

El de Layman 2009 no lo incluyo en la lista anterior porque es de otros autores. Puesto que el resultado de Brinkworth et al. 2009 es claramente favorable a la dieta low-carb, se descarta que los autores del meta-análisis lo consideraran un duplicado de Keogh et al. 2007. Eso sólo deja viva la hipótesis de que crean que hay un conclicto con Wycherley et al. 2012, un estudio con número de registro diferente, diferente número de participantes y publicado tres años más tarde. Si por alguna razón que no entiendo decidieron escoger entre los dos, escogieron el de resultado menos favorable para las dietas low-carb.

Layman 2009

Aunque no tenga importancia, porque no afecta al resultado final, de otro estudio de la Figura 4, el de Layman 2009, lo que se usa en el meta-análisis son datos de “intention-to-treat” (ITT), es decir datos inventados. Aunque eso no cambia la diferencia de peso perdido entre dietas, que es de 2 Kg, sí que le da un peso al estudio en el meta-análisis que no es el que le corresponde, pues pasa de tener 71 participantes, que es el dato real, a tener 103, que son los participantes totales una vez añadidos los datos inventados. Y con menos desviación estándar de la real, lo que hace que los datos inventados sean contabilizados como más fiables que los reales. Tiene narices.

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Lo del “intention-to-treat”, donde se inventan el resultado final de los participantes que no acabaron el estudio, puede parecerle normal a los “científicos”, pero a la gente “normal” no puede parecernos sino una tomadura de pelo (ver).

Repito que esto no afecta al meta-análisis de forma sustancial, pero no quería dejar de criticar que se nos ofrezcan datos falsos como si fueran reales. Los datos “intention-to-treat” no son resultados de un experimento científico, son un producto de la imaginación de los autores. Y no es aceptable que los presenten como resultado del experimento.

Nota final: agradezco a Andrés sus acertadas sugerencias sobre esta entrada.

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