“Si no puedes adelgazar, no es culpa tuya”

Prospective and controlled studies of the actions of insulin and catecholamine in fat cells of obese women following weight reduction

En la tabla he resaltado el tamaño medio de los adipocitos en

  1. personas que han bajado de peso y
  2. personas “control” que tienen su misma composición corporal, pero no vienen de obesas.

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Since BMI, fat distribution and body fat content were similar in obese subjects and their controls, the results imply that adipose hyperplasia (at least in abdominal subcutaneous adipose tissue) is a major feature of weight-reduced obese subjects.

Dado que el IMC, la distribución de grasa y el contenido de grasa corporal fueron similares en sujetos obesos y sus controles, los resultados implican que la hiperplasia adiposa (al menos en el tejido adiposo subcutáneo abdominal) es una característica importante de los sujetos obesos que bajan de peso.

Para que esas mujeres que han perdido peso se mantengan delgadas, sus adipocitos, sus células grasas, se han de mantener un 27% más pequeños que los de las mujeres que nunca han engordado. ¿Y por qué tendrían que mantenerse más pequeñas sus células grasas que las de esas otras mujeres? Es posible que las células grasas simplemente tiendan a tener un cierto tamaño (ver), por lo que quizá mantener los adipocitos mucho más pequeños que el de otras personas, porque sí, sea poco menos que imposible.

¿Es éste un problema que se da en la vida real? Yo diría que sí. La siguiente gráfica (ver) muestra el tamaño de los adipocitos frente a la masa grasa del cuerpo en cientos de personas. Si dos personas tienen la misma masa grasa y una tiene los adipocitos mucho más llenos que la otra, eso significa que la segunda tiene un exceso de adipocitos, es decir, su tejido adiposo ha sufrido hiperplasia (crecimiento del número de adipocitos). Por ejemplo, el individuo marcado con la X tiene la misma cantidad de masa grasa (50 kg) que el individuo marcado con la Y, pero los adipocitos de X están más gordos, luego X tiene menos adipocitos que Y. Menos, pero más llenos.

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Para mantener la misma grasa corporal que X, Y tiene que mantener sus adipocitos 2-3 veces más pequeños que los de X. Y aun así, eso le supone tener 50 kg de grasa corporal. Sigue siendo obeso y quizá sea irreal pretender que esa persona puede moverse a la zona que he marcado en amarillo y mantener a largo plazo unos adipocitos anormalmente vacíos. ¿Por qué iba a ser eso así? Y quizá exista una razón fisiológica para que la zona marcada en amarillo esté tan vacía. Nótese que si X tuviera los adipocitos igual de llenos que Y, sólo tendría 20 kg de masa grasa.

Esta gráfica muestra que prácticamente todas las personas que tienen exceso de masa grasa tienen mayor número de adipocitos que una persona que nunca ha engordado. En esta gráfica, el grado de hiperplasia del tejido adiposo viene marcado por la recta que une cada punto con el origen de coordenadas. Cuanto más se inclina esa recta, mayor es la hiperplasia. He resaltado en la gráfica las rectas de los casos extremos.

Imagínate el panorama: para conseguir dehacerte de los 100 kg que te sobran echas mano de fuerza de voluntad y comes como un pajarito. Temporalmente consigues bajar 50 kg, pero todavía tienes un exceso de 50 kg. Tus adipocitos están deseando volver a un volumen normal y, además, la restricción calórica está haciendo mella en tu fisiología, causando que te engorde hasta respirar (ver). Puedes intentar comer menos aún, pero tus adipocitos no quieren vaciarse más, sino todo lo contrario: quieren crecer en tamaño. Comer menos aún en este caso sería intentar combatir un proceso fisiológico que no entiendes con una operación matemática que tampoco entiendes (ver).

Si quieres, puedes

Si algo no puede ser, toda la fuerza de voluntad del mundo no te va a servir para nada. Pero si has creído que todo era cuestión de “comer menos y moverse más”, vas a acabar culpándote por no conseguir resultados. Nos han hecho creer que el método, la restricción calórica, funciona y que el fracaso es por los deslices. Y como somos humanos, casi seguro que ha habido deslices. Los “profesionales” se han encargado de dejar claro que la culpa del fracaso la tenemos los obesos, por nuestra falta de fuerza de voluntad.

Kindke hace en su blog unas interesantes recomendaciones para intentar bajar de peso, en caso de que decidas intentarlo, pero lo que resalto es su comentario final:

If you stick to all these points and still find yourself fat or failing to get to your goal weight, its not your fault, you have just created so much fat tissue growth that its not reversible, only liposuction will help.

Si te adhieres a todos estos puntos y aún así sigues gordo o no consigues tu peso objetivo, no es culpa tuya, sencillamente has sufrido un crecimiento del tejido adiposo que no es reversible. Sólo la liposucción ayudará.

Si no puedes adelgazar, no es culpa tuya.

Leer más:

 

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12 respuestas a ““Si no puedes adelgazar, no es culpa tuya”

  1. Creo que lo que muestra la gráfica que hemos visto en esta entrada es que el excesivo número de adipocitos es un problema real. Parece que a veces nos autoengañamos pensando que las enfermedades sólo afectan a los demás, y que nosotros podemos seguir sin cambiar nada, porque, mágicamente, estamos a salvo. “A nosotros no nos va a pasar”. Pero no es verdad. Y la hiperplasia del tejido adiposo no es, aparentemente, reversible. Eso asusta. Y ni quiero agravar el problema en mi caso, como ex-obeso, ni quiero que se desarrolle en mis hijas. Y asusta saber que una persona en edad de crecimiento puede ser especialmente sensible a este proceso. Si quiero convencer a mis hijas de que eviten el azúcar, la harina y otras porquerías, mi ejemplo tiene que ir por delante. Por cuidarse no pasa nada.

  2. Buenas tardes Vicente,
    lo primero enhorabuena por tu blog y por el enfoque tan preciso que utilizas en estos temas. Quería plantearte una duda, además de mediante liposucción, ¿hay alguna otra técnica mediante la que se puedan eliminar los adipocitos? He leído mucho sobre la criosauna, que te lleva a temperaturas de casi -200º, y tengo la duda de si ese frío tan extremo podría llegar a provocar la destrucción y eliminación de adipocitos o no, ¿cuál es tu opinión al respecto?

    Muchas gracias y un saludo.

    • Hola,
      no me ha parecido que la criosauna tenga ese objetivo. Y si lo único que hace es aumentar la disipación de calor, yo no veo razones para que tenga éxito ayudando a perder peso a largo plazo, cuando todos los intentos previos basados en CICO se han estrellado.

      • Se supone que su objetivo principal no es la pérdida de grasa, pero te lo comentaba como un razonamiento propio, porque no sé si al llevar a esa temperatura tan extrema al cuerpo puede afectar a la supervivencia de los adipocitos de alguna manera, y de esa forma causar su destrucción.
        Un saludo.

  3. Claramente distinto número de adipocitos en mujeres delgadas y mujeres obesas.

    No hay ninguna indicación de que el número de adipocitos se pueda reducir vía dieta y ejercicio.

  4. Si un calvo vende crecepelo, su calvicie es relevante.
    Si un calvo te quiere vender un seguro de vida, su calvicie no viene a cuento de nada.

    — ¿Es ése el fundamento número uno?

    — Para adelgazar, sí: hacer ejercicio y comer menos

  5. Se me ocurre…

    Una mujer obesa que quiere perder peso. Tiene hiperplasia del tejido adiposo y siga la dieta que siga, no puede volver a ser delgada con dieta y ejercicio. Es sólo una hipótesis.

    Opción 1. Le decimos que la única forma es “comer menos y moverse más”, y que la forma más sencilla de conseguirlo es “comida real”, porque es más saciante. La mujer hace caso, comienza la dieta, y a corto plazo, a base de esfuerzo, consigue bajar algo de peso. Pero su tejido adiposo no quiere tener células tan vacías, y poco a poco va recuperando el peso perdido. La mujer se desespera y abandona la dieta. De hecho tiene varios episodios de atracón compulsivo. Recupera el peso original en poquísimo tiempo y, además, se culpa por el fracaso, pues cree que el método funciona.

    Opción 2. Le decimos que se olvide de su peso, que quizá no es posible adelgazar, que nadie lo sabe. Y le recomendamos una dieta saludable (sin azúcar, sin harinas, sin productos procesados, sin aceites de semillas, etc.). La mujer lo intenta y pierde algo de peso, la mitad de lo que le sobraba, pero no llega a ser delgada. Satisfecha con el resultado, y sabiendo que nadie sabe cómo adelgazar, acepta el resultado y mantiene esa nueva dieta a largo plazo.

    ¿Por qué la mujer deja la dieta en la opción 1? Entre otras cosas, porque tenía que dejarla: la dieta hipocalórica es una dieta milagro, insostenible a largo plazo. Es una medida cortoplacista. Pero también porque tenía falsas expectativas: había sido engañada. Y el resultado es autoculpabilización y ningún resultado en términos de peso corporal.

    A lo mejor las cosas no son así, pero un tratamiento de salud no puede estar basado en mentiras. La falsa esperanza no ayuda a nadie.

    https://novuelvoaengordar.com/2017/05/15/esfuerzo-esperanza-y-responsabilidad-individual/

    • Veo a mucha gente echándose en brazos del ayuno intermitente. Yo hago ayuno intermitente (o sea que me salto las comidas cuando no tengo hambre), pero:

      1. No tenemos evidencia científica de que el ayuno intermitente sea una solución para la obesidad (perder a largo plazo el peso que nos sobra).
      2. Si la hiperplasia del tejido adiposo es un problema tan real como yo creo que es, el ayuno intermitente no va a resolver la causa real del problema.

      A lo mejor es una herramienta más para lograr el cuerpo más delgado posible, pero no sabemos cómo de delgado es ese cuerpo en cada caso.

      No echemos las campanas al vuelo: seguimos sin tener un tratamiento efectivo para la obesidad.

  6. Hay una idea que me gustó cuando la leí: si el cuerpo llega a un estado sin forzarlo, no hay razón para que posteriormente salga sólo de ese estado. Quizá no sea cierto en todas las situaciones, pero si pretendes forzar a tu cuerpo a hacer algo, lo único que puedes esperar es que se defienda. Es como tratar de educar a un niño a base de bofetadas: te puede parecer sensato (si eres muy imbécil) pero no estás mirando el proceso con objetividad, y sólo estás pensando a corto plazo. A largo plazo estás sembrando el desastre. Si, por el contrario, creas las condiciones fisiológicas apropiadas para que haya pérdida de peso “no forzada”, elegida por tu cuerpo, estás hablando el lenguaje de tu cuerpo: estás dialogando, no torturando. Y si te estancas, pues paciencia, porque intentar obligar a tu cuerpo a ir donde no quiere ir, no va a funcionar. El diálogo es el único camino, dé o no dé resultados.

    Sin ánimo de pontificar, sólo comparto ese pensamiento. Si las cosas no funcionan, paciencia, porque nuestro conocimiento de cómo conseguir adelgazar es menos infinito. No nos agobiemos por lo que no está bajo nuestro control.

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