¿Hasta cuándo vale la excusa de que los dietistas-nutricionistas no entienden nada?

El libro cuya portada muestro, Good Calories Bad Calories, fue publicado en 2007, es decir, hace 11 años. En ese libro el periodista Gary Taubes explica que la hipótesis en la que se está basando la lucha contra la obesidad, la hipótesis CICO, es inválida. Inválida significa que está basada en razonamientos carentes de solidez.

Hace 11 años. Y seguimos viendo cómo hay dietistas-nutricionistas que no sólo defienden esa pseudociencia, sino que tratan a sus clientes con ella. 11 años han tenido para entender lo que está diciendo Taubes. ¿Es poco tiempo? ¿Cuánto más necesitan?

¿Cuánto tiempo necesita un dietista-nutricionista para entender por qué la hipótesis CICO es errónea y que está tratando a sus clientes con una hipótesis pseudocientífica?

Leer este artículo cuesta 5 minutos. Añadamos otros 5 minutos para leer este otro. Si las cuentas no me fallan (ya sabemos, sufro de falta de glucosa en el cerebro por seguir una dieta low-carb) son un total de 10 minutos. Añadamos otros 10 minutos para tener en cuenta lo que le cuesta al dietista-nutricionista darse cuenta de que no encuentra los fallos en la crítica. 20 minutos en total. Venga, seamos generosos, démosle un poco más de tiempo: necesita media hora, entre lectura y reflexión.

Observemos la realidad: este blog no existe. Ningún dietista-nutricionista tuitea mis entradas. Falso: hay una gala irreductible que sí sabe que el blog existe. ¿Es eso lo que cabe esperar de quien cree honestamente estar defendiendo una teoría correcta, que se silencie la crítica? ¿Soy el único que percibe incoherencia entre esas dos premisas? El que de verdad cree tener razón no tiene necesidad de silenciar nada.

Un comentarista del blog me acusa de suponer mala fe por afirmar que los dietistas-nutricionistas saben que su formación es pseudocientífica y que aun así siguen defendiéndola. Y como parte de su visión dice lo siguiente:

el D-N (1) ha pasado mínimo 4 años en la universidad memorizando contenidos que giran en torno a CICO, (2) cuenta con el apoyo del 99,9% de su entorno laboral/social y con el 100% de ”las instituciones”, (3) defiende esto en público y no solo en un ambiente de trabajo y (4) su bienestar económico y el de su familia depende de ello. A veces incluso puede darse el caso de que divulgue y tenga apariciones en mass media en las que habla del tema. Bajarse del burro es extremadamente difícil pues el autoengaño está en su contra y funcionando al máximo nivel (hay mucho en juego).

Y también dice:

salvando alguna excepción, creo que lo hacen por desconocimiento y que no se consideran estafadores por eso mismo.

Mi pregunta es: ¿durante cuánto tiempo es válida la excusa de que no entienden nada? ¿Durante cuánto tiempo más admitimos “no entender nada” como excusa para seguir tratando a los clientes con pseudociencia? ¿Durante cuánto tiempo más admitimos “no entender nada” como excusa para el hecho de que sigan defendiendo la hipótesis CICO? ¿Cuánto tiempo necesitan para entender la crítica y decir públicamente que la hipótesis CICO es pseudociencia?

  • Taubes: hace 11 años.
  • Mi blog: hace 4 años y medio.

No es inmodestia: mi blog sí existe. Y no soy el único que lo sabe.

Reitero que según mis cálculos se necesita media hora para darse cuenta de que la crítica a la hipótesis CICO es sólida.

¿Es el silencio sobre la crítica a la hipótesis CICO compatible con la hipótesis de que los dietistas-nutricionistas creen honestamente defender una ley de la física? ¿Si estuvieran honestamente convencidos de estar defendiendo una hipótesis válida, no sería lo esperable que divulgasen la crítica y la refutasen con argumentos? ¿Por qué no lo están haciendo?

¿El silencio no significa nada? ¿La ausencia de debate no significa nada? Que alguien me explique este silencio, por favor.

¿Que hayan pasado 11 años desde el libro de Taubes y que no hayan hecho ni caso no significa nada?

¿Eres dietista-nutricionista y guardas silencio sobre la crítica? ¿Y de eso hemos de deducir que piensas honestamente que tus creencias son correctas?

Ningún dietista-nutricionista va a leer esta entrada. Ninguno la va a tuitear. ¿Qué significa eso?

11 años. El silencio.

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13 respuestas a “¿Hasta cuándo vale la excusa de que los dietistas-nutricionistas no entienden nada?

  1. Con todos los respetos, Vicente, permíteme modificar el título de esta entrada para sustituir la causa “ignorancia” por la causa “imposibilidad emocional”:
    ¿Hasta cuándo vale la excusa de que los dietistas-nutricionistas no quieren entender nada?

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    • Lo planteo así porque es la hipótesis de Fraser: que creen honestamente estar defendiendo una ley de la física. Y que es maldad por mi parte decir que saben que tratan a sus clientes con charlatanería pseudocientífica.

      Mi pregunta es: ¿por qué, en tal caso, silencian la crítica? Una persona que cree honestamente estar defendiendo algo correcto no tiene razones para evitar la crítica. Y sin embargo la realidad es que hay silencio sepulcral. A ver Fraser cómo explica la contradicción.

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  2. Hola, Vicente.

    Desde hace días tenía ganas de encontrar tiempo para escribir un comentario sobre el tema de CICO, pero este artículo de tu blog “me ha obligado” a darme prisa.

    Yo me planteo la siguiente pregunta: ¿cuántos de los que acuden a utilizar el primer principio de la Termodinámica para justificar la teoría CICO saben enunciarlo? ¿Y cuántos saben expresar las condiciones (hipótesis) que deben cumplirse para que se pueda aplicar ese principio?

    Como imagino que muchos nutricionistas-dietistas defensores de la teoría CICO no saben interpretar correctamente ese principio, les recomiendo que se vean el artículo en la Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Primer_principio_de_la_termodin%C3%A1mica

    En ese artículo concentrémonos en la parte en la que dice “sistema cerrado adiabático”, que es una parte MUY importante del enunciado, porque es la hipótesis que debe cumplirse para que dicho principio sea aplicable. Para los que no lo sepan, aclararé el significado de esas condiciones:

    – Sistema cerrado: uno que no intercambia materia con el exterior.
    – Sistema adiabático: uno que no intercambia calor con el exterior.

    Dadas esas definiciones, espero que los nutricionistas-dietistas que defienden la teoria CICO tengan al menos el suficiente intelecto para entender que el cuerpo humano no es ni un sistema cerrado ni uno adiabático. Voy a detallarlo, para aquellos que no se den cuenta por sí mismos:

    – El cuerpo humano no puede ser un sistema cerrado porque al comer, beber, cagar, mear, respirar, sudar, eructar, llorar y en otros procesos biológicos (por ejemplo, en la renovación de la piel por caida de células epiteliares, o caída del pelo) existe entrada de materia y salida de materia del cuerpo humano.

    – El cuerpo humano no puede ser un sistema adiabático porque puede tanto absorber como despedir calor. En la vida normal intercambiamos calor por radiación (ej: nos dan directamente los rayos del sol), por convección (ej: cuando sopla viento del sur que nos achicarra), y por conducción (estamos sentados en un banco ardiendo porque le lleva un buen rato dando el sol o en un banco que nos deja el culo helado porque estamos sentados esperando al autobús en Madrid en invierno).

    Señores nutricionistas-dietistas defensores de la teoría CICO… Si no se cumplen las hipótesis imprescindibles para aplicar el primer principio de la Termodinámica, ¿van a seguir ustedes empeñados en querer usarlo en un contexto inválido? ¿Se han enterado ya de que no van a poder usar el primer principio de la Termodinámica para intentar justificar sus afirmaciones falsas? ¿De qué manga se ha sacado el mago mentiroso el truco para colarles la teoría CICO, que ustedes se han tragado sin un mínimo análisis crítico, a pesar de las explicaciones que repetidamente se les han dado sobre sus errores?

    Como quiero ser instructivo, voy a plantear un contexto para que los defensores de la teoría CICO sí puedan aplicar el primer principio de la Termodinámica, ese que –aparentemente– tanto necesitan aplicar para justificarse.

    Supongamos que disponemos de una gigantesca cámara acorazada que hemos metido animales y vegetales para que puedan servir de alimento al hombre que va a vivir ahí y a los propios animales, hasta que los mate para comerlos. Dentro de la cámara acorazada hay baterías que almacenan energía suficiente para iluminarla con luz artificial durante 40 años, y bombillas de luz ultravioleta que permiten que las plantas crezcan. Suponemos también que una vez cerrada la cámara acorazada, esta estará también completamente aislada térmicamente (supongamos que pudiera existir ese caso ideal). En el momento en que cerramos la puerta de la cámara tenemos un sistema aislado, que no intercambia ni materia ni energía con el exterior. Como veis, ya tenemos un entorno en el que podemos aplicar el primer principio de la Termodinámica.

    Por tanto, pediría que los defensores de la teoría CICO nos explicasen qué parte del primer principio –ahora que sí lo pueden aplicar– obliga a que lo que comamos se convierta en grasa, en vez de convertirse en músculo o en hacernos crecer. Estamos deseosos de recibir sus explicaciones…

    Las cuatro razones que se me ocurren para que alguien defienda la teoría CICO son:

    – Desconocimiento. Supongo que casi el 100% los que no ahora no nos creemos la teoría CICO en el momento inicial hemos pensado que lo que nos presentaban era cierto; te lo cuentan de primeras y te lo crees (sin hacer un análisis crítico), pero en cuanto alguien te explica por qué no puede ser cierta, te informas, razonas y ves que lo que afirma la teoría no tiene ni pies ni cabeza.

    – Falta de valentía para reconocer que se está equivocado. Puede que alguien se dé cuenta de esté equivocado, pero su orgullo “le impida” reconocer que en cierto momento estaba equivocado. No parece una actitud muy inteligente persistir en el error.

    – Defenderla a sabiendas de su falsedad porque tienen algun tipo de interés (económico o de otro tipo). Podría relacionarse (al menos parcialmente) con el motivo anterior; también podría ocurrir que alguien que sepa que la teoría CICO es falsa siga afirmando que es cierta porque tenga intereses (económicos o de sensación de pérdida de prestigio, por ejemplo) por los que prefiera seguir defendiéndola a pesar de su conocer su falsedad.

    – Falta de capacidad intelectual para entender el problema. Cabe la posibiidad de que alguien no tenga la capacidad intelectual necesaria para llevar a la conclusión de que la teoría CICO es falsa, a pesar de los múltiples ejemplos que Vicente (y otros) han ido utilizando para ilustrar el error en el razonamiento. Mi recomendación es que si el nivel intelectual no les da para entender el sinsentido que supone la teoría CICO es que se dediquen a otra cosa, porque creo realmente que cualquier persona con una inteligencia normal tiene capacidad para darse cuenta de su falsedad una vez que alguien te pone unos ejemplos adecuados.

    Ahora solo nos falta que “los expertos” respondan a nuestras preguntas. Ellos, que están en posesión de conocimiento absoluto porque para eso han estudiado Nutrición/Dietética, que les otorga la garantía en posesión de la verdad. Yo lo veo como una situación análoga a la que vivieron los ganadores del premio Nobel de Medicina en 2005 (por sus trabajos sobre la bacteria Helicobacter pylori y su papel en el desarrollo de la gastritis y la úlcera péptica), en la que los “expertos” decían que era imposible que una bacteria viviese en un medio tan ácido como el existente en el estómago. Pero quienes tenían razón, y por eso ganaron el premio, fueron dos “mindundis” australianos, Robin Warren y Barry Marshall, que se guiaban por la ciencia, no por lo que dictaban los “expertos” del tema.

    Repito, para que nadie se despiste: estamos esperando las respuestas a nuestras preguntas.

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    • Hola Óscar,
      creo que malinterpretas lo que pone en la wikipedia. No dice que sólo se cumpla en esas condiciones; sino que explica primero lo que implica el cumplimiento cuando no hay intercambio de energía con el entorno, y luego lo hace para cuando sí hay intercambio de energía con el entorno.

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      • Hola, Vicente.

        No creo que lo malinterprete, y explico por qué.

        Supongamos que llamamos “Teorema de subida al Everest” a la proposición “es posible que un ser humano suba al Everest”, que sabemos que es cierta porque muchos seres numanos han podido conseguirlo. Sabiendo que se cumple el “Teorema de subida al Everest”, tendremos que dar por cierta la proposicion “es posible que un ser humano suba montañas de más 7.000 metros de altitud” (porque si alguien sube el Everest, cuya altitud es 8.848 metros es que ha sido capaz de subir una montaña de más de 7.000 metros, con lo que la segunda proposicion tiene que ser verdadera). Pero eso no implica que la segunda proposición sea el “Teorema de subida al Everest”, sino un resultado derivado del teorema. Volvamos ahora al caso que nos ocupa: el primer principio de la Termodinámica.

        Tal como está enunciado el primer principio de la Termodinámica, la definición está clara: solo se puede aplicar a un sistema cerrado adiabático.

        Lo que se está mostrando en el apartado “Aplicaciones de la Primera Ley” del enlace de la Wikipedia no son casos compatibles con el enunciado del primer principio, porque no se cumplen las hipótesis. Pero podemos utilizar lo que ese principio implica para ver si es posible obtener una regla más general (que ya no correspondería a ese enunciado, sino a otro enunciado con otras hipótesis), que nos permitiera extender de forma válida la ley de conservación de la energía a otros contextos menos restrictivos. Esto es, una vez que sabemos que –en las condiciones que exige el enunciado original– ese principio es aplicable, ¿es posible utilizarlo para que nos sea útil en otros casos en que las hipótesis del enunciado no se cumplen (como en el caso de sistemas que intercambian masa, que intercambian calor o que intercambian ambos) añadiendo hipótesis adicionales? Las resultados que podamos obtener a partir del nuevo enunciado (con nuevas hipótesis) podrán ser válidas, pero no serían en primer principio de la Termódinámica.

        En cualquier caso, incluso si reformulamos el enunciado del primer principio de la Termodinámica para generalizar su definición para que incluyera las hipótesis adecuadas para sistemas con intercambios de masa, calor, energía cinética, potencial, electromagnética, nuclear, etc., la pregunta que he planteado para el caso simplificado que he planteado (cerrado y adiabático) sigue siendo relevante: ¿qué tiene que decir el primer principio de la Termodinámica al respecto de lo que le ocurra al cuerpo humano en ese contexto? Porque, recordemos, que es lo que los defensores de la teoría CICO deben explicar.

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        • Si te entiendo bien, lo que dices es que el principio de conservación de la energía no es, hablando con propiedad, la Primera Ley de la Termodinámica. Si es así, al llevar el debate a ese terreno, en mi opinión, estaríamos alejándonos del concepto y trasladando el debate a la nomenclatura. A mí me parece mejor hablar de los fallos en el planteamiento, se llame como se llame la ley de la que estamos hablando.

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          • Hola, Vicente.

            Mi intención es la de situar un marco de referencia de partida en el que estemos de acuerdo todos (los que no creemos en la teoría CICO y los que sí se la creen), para que, siguiendo razonamientos paso a paso, acabemos llegando a una conclusión que demuestre que la teoría CICO es incorrecta. Y para ello utilizo el primer principio de la Termodinámica, que es el argumento al que se agarran los defensores de la teorica CICO, aplicado en un entorno “controlado” (sistema cerrado adiabático), de forma que los defensores de la teoría CICO nos expliquen que tiene que decir el primer principio de la Termodinámica a la hora de que el ser humano que habita en ese entorno controlado engorde o no al comer.

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          • Hola,

            a mí me parece un camino equivocado, pues:
            1) alguien puede manipular fácilmente lo que dices y dar a entender que lo que estás negando es el principio de conservación de la energía. Y como hay gente que ya está diciendo eso de la crítica a la calorexia, es poner troncos junto al fuego. No vale la pena.
            2) no lleva a ninguna parte, pues estás de acuerdo en lo fundamental, que es que se tiene que conservar la energía.
            3) no aclara ni crea un punto de partida común, sino que añade caos.
            4) no está claro que la definición del primer principio de la termodinámica sea la que dices. Mira este texto de Max Planck, premio Nobel de física, página 47 de pdf: la primera ley de la termodinámica no es otra cosa que el principio de conservación de la energía. Da igual que sea un Nobel: basta con constatar que la definición que crees deducir de ciertas fuentes no es la única posible.

            Mi sugerencia es abandonar esa línea argumental. Podemos llamar primera ley de la termodinámica al principio de conservación de la energía y avanzar en la demolición de la calorexia.

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    • Añado a tu lista una razón por la que se defiende CICO: 5) tienen razón y no existe una hipótesis CICO que diga algo que se salga de lo que la primera ley de la termodinámica dice. Las leyes de la física dicen que engordamos porque consumimos energía por encima de nuestras necesidades y que para adelgazar sólo hay un camino: comer menos de lo que se gasta.

      Las 5 posibilidades:

      1. Desconocimiento porque ni siquiera lo han cuestionado.
      2. Falta de valentía para reconocer que se está equivocado.
      3. Defenderla a sabiendas de su falsedad porque tienen algún tipo de interés (económico o de otro tipo).
      4. Falta de capacidad intelectual para entender el problema.
      5. Tienen razón: CICO es válida y es una ley inviolable de la física

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