16 thoughts on “About me

  1. Buenas, quería abrir un debate contigo, pero veo en las condiciones que que igual no lo publicas… Quiero escribir un artículo sobre el estudio de Kitava, no sé si te suena. Es el estudio más potente sobre dieta paleolítica que (creo) hay hasta la fecha. El caso es que son gente con porcentajes muy bajos de grasa corporal pero un 70% de carbohidratos en su dieta. ¿Te gustaría escribir un artículo conjunto analizando este estudio? Acabo de publicar un artículo en el que critico a la dieta de la zona precisamente por argumentar el low-carb para la pérdida de peso basándome en el estudio de Kitava (http://migymencasa.com/critica-la-dieta-la-zona/) ¿te animas? Saludos y pedazo descubrimiento de página.

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    • Hola Sergio,
      hay dos temas que a menudo se confunden: ¿qué comer para evitar la obesidad? ¿qué comer si ya eres obeso?

      Sobre la primera cuestión, hay que reconocer que no tenemos ni idea: no sabemos qué está causando la epidemia de obesidad. Yo tengo mis sospechas y mis ideas al respecto, pero no una certeza absoluta. ¿Hay algún pueblo del mundo que tenga buena salud consumiendo azúcar, cereales y aceites de semillas? Mi sospecha es que algo hay en la comida “occidental” que nos ha llevado a esta situación. Y en consecuencia ése es el consejo que doy a mis hijas: “comida de verdad, sin mirar macronutrientes, pero mirando la lista de ingredientes. Nada de trigo.”

      La segunda cuestión es diferente. Que comer ciertos alimentos no te vaya a hacer diabético/obeso no quiere decir que comer esos alimentos te vaya a sentar bien o te vayan a ayudar a adelgazar cuando ya eres obeso. No tiene sentido plantear que el hecho de que a los habitantes de Kitava les vaya bien con una dieta alta en carbohidratos implique que esa forma de comer sea saludable cuando el problema ya lo tienes encima. Es como si a alguien que se ha lesionado la rodilla, y lleva muletas para andar, se le dice que las muletas no son la solución para su cojera, porque los habitantes de Kitava andan bien sin muletas. No tiene lógica. Y tampoco hay que elucubrar demasiado: la evidencia científica es abundante sobre los efectos de la restricción de carbohidratos. En la sección Por Temas del blog se pueden encontrar varias referencias interesantes.

      Y eso sin entrar en temas de herencia genética, porque no todos tenemos la misma capacidad de procesar ciertos alimentos sin enfermar. En mi familia no andamos bien dotados en ese sentido. No sé hasta qué punto la dieta de Kitava puede ser recomendable con esos antecedentes, aun estando sano. No todos somos iguales, ni todos tenemos la dotación genética de esas personas.

      Quizá te interese esta entrada del blog, relacionada con el tema.

      Muchas gracias por la oferta. Si escribes algo al respecto lo leeré, pero me gusta ir por libre.
      Un saludo

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  2. En el caso de ya ser obeso, estoy de acuerdo en que restringiría los carbohidratos de cualquier tipo porque YA tienes un problema.
    En el caso de la genética pues claro que influye, de hecho los europeos estamos mejor adaptados que poblaciones con alimentación tradicional por el hecho de que llevamos más generaciones “expuestos” a esos alimentos. De hecho si pones a uno de la isla de Kitava a comer comida basura lo tienes obeso en muy poco tiempo, y creo que tendría peor genética para procesar ese tipo de comida que tú mismo (ya que comentas el caso). Hay otro dato que no se puede pasar por alto, el ejercicio físico que hace esta gente en su día a día no es comparable con una persona normal en nuestro mundo occidental.

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      • Muy interesante tus respuesta a la pregunta planteada. Añadiría que no solo la alimentación y el ejercicio físico influyen, sino las horas que pasamos encerrados entre paredes bajo luces artificiales. Casi no vemos la luz del día, cuando lo natural, como animales, es que la luz solar nos llegase gran parte del día.
        Otra cosa que influye mucho son las horas de estar sentado al comer, trabajar, conducir, descansar. Ahora se esta poniendo de moda la frase “estar sentado mata” y es cierto. Yo misma he podido comprobar como mi salud empeoraba contra mas horas trabajaba sentada (Y encerrada)

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    • Hola Bruno,
      no, no tengo cuenta en ninguna de esas plataformas. Hay quien usa feedly para suscribirse a los blogs y también te puedes suscribir vía correo electrónico. Gracias por el interés 🙂

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  3. Buenas tardes y mi gratitud por tanta buena información.

    También quería compartir contigo que cuando mencionas en tu post “No olvidemos nuestra responsabilidad individual” que: la Fatphobia…Es el odio, el desprecio hacia la gente con exceso de peso… y que lamentablemente es bastante frecuente en el mundo del fitness. Estás planteando una afirmación muy severa para todos aquell@s que nos sentimos cercanos al fitness y a otras personas sin importar su índice de grasa corporal; según tu opinión, en su mayoría (“bastante frecuente…”) somos unos “haters” de l@s gord@s…

    Si te escribo esto es porque no es la primera vez que leyendo tus artículos percibo cierta antipatía por los adeptos al fitness, en mi humilde opinión y por muy desagradables que hayan sido tus experiencias con los “musculados de turno”, no hay excusa para continuar la cadena de desagravios y desprecios hacia una comunidad por el comportamiento aislado de algunos individuos/as. Soy consciente de la cantidad de personas desequilibradas que buscan menoscabar a otros, por muchos y variopintos motivos… pero ¿qué hacemos cuando juzgamos a un colectivo por unos cuántos?
    ¿ Acaso el porcentaje de “imbéciles desalmados” en el mundo del fitness es digno de mención en comparación con los que odian a los gordos en el mundo de las finanzas o la publicidad?
    ¿Cuántos imbéciles desalmados sin un gramo de “músculo hipertrofiado” crees que puede haber en el mundo de la política? ¿O en el de los investigadores científicos? ¿ Y en el del fútbol?

    Me alegra poder leerte y escribirte, busco aprender y no necesito estar de acuerdo en todo con todos.

    Saludos y estoy contigo, cuando dices que : “El problema, al menos bajo tu punto de vista, es que esta mujer que conoces cree en las recomendaciones oficiales para comer de forma saludable”.

    Yo lo extendería a que seguramente, la mujer que conoces y la mayoría de nosotr@s nos hemos creído y nos creemos todavía, demasiadas recomendaciones oficiales y no sólo para comer de forma saludable…

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  4. Hola Vicente, para empezar decir que es un placer leerte, como siempre. Hay mucho y muy bueno.
    Me gustaría saber cuál es tu opinión sobre las personas que les cuesta engordar. Qué tienen que hacer realmente para engordar? (Respecto a comida)
    Estaría bien un artículo con el mito de: soy delgado así que me voy a poner a comer de todo (mierda) a ver si así engordo.
    Gracias y un abrazo crack!

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    • Hola Alejadro,
      me alegra que te guste el blog.

      Supongo que quien es “constitucionalmente delgado” no quiere ganar grasa corporal, sino musculatura, por lo que yo creo que lo razonable es comer “comida” y buscar información sobre el plan de ejercicios más adecuado para ganar músculo. Aprovechar que no engordas para comer basurilla, aunque posiblemente sea tentador, no parece un camino recomendable en ningún sentido.

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  5. Hola Vicente. Primero, darte las gracias por el tiempo y esfuerzo que dedicas a divulgar, y a ayudar.
    Segundo, contarte que tengo un metabolismo un tanto particular y me adapto rápido a los cambios, además de un problema crónico de falta de descanso, que no de sueño . Estoy empezando con LCHF, sumando ayunos intermitentes, a raíz de las traducciones en tu blog. Veremos como reaccionó. Empiezo como tú, con 94kg.
    Te paso un enlace sobre stevia, que probablemente hayas leído, pero que me pareció interesante.

    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2900484/#!po=58.0882

    Y repito: Muchas muchas gracias

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    • Hola Miguel,
      espero que tengas suerte y alcances tus objetivos, que al final es de lo que se trata.

      Sí, seguramente he pasado por ese artículo, pero a mí lo de si un edulcorante nos hace comer más o menos me parece que simplemente es hacer la pregunta equivocada: no estamos gordos por “comer más de la cuenta”.

      Gracias a ti por leer lo que escribo 🙂

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      • No, no. Tu blog inspira, ayuda e informa. Siempre quitas peso, pero aunque escrito con gusto, que se nota, no deja de ser una inversión en esfuerzo y tiempo.
        El artículo me interesa por lo que dice sobre la respuesta insulínica a la stevia, y quizá, por extensión, a algunos polialcoles. Seguro que tienes opinión al respecto.

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        • Eres muy amable, Miguel.

          Mi opinión sobre los edulcorantes es que no son “comida real”, que no los necesito y que “psicológicamente” prefiero no sentirme atraído por la comida en la forma en que sé que me atraen los dulces. Ahora como “comida” y nunca tengo remordimientos. ¿Por qué querría cambiar lo que funciona, introduciendo sabores dulces en la dieta? Disfruto lo que como y no necesito otra cosa. Y si quiero algo dulce, una pieza de fruta me vale. ¿A qué le pongo yo stevia? ¿a la carne?

          Si no me equivoco, en ese estudio lo que están midiendo es la respuesta insulínica ante una “comida” con todo tipo de productos, entre los que se encuenta un queso edulcorado. O sea que vemos la respuesta insulínica provocada por toda esa “comida”.

          Preload : tea and crackers with cream cheese sweetened with stevia, aspartame or sucrose
          Breakfast: cereal, milk, toast with butter, and orange juice.
          Test meal: sandwiches, potato chips, and cookies

          De todas formas, sólo es mi opinión. Quizá tú ves algo distinto en el estudio.

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          • Hola. No, veo lo mismo. Me llama la atención la diferencia, tanto en glucosa en sangre como en insulina, entre azúcar y apartamos, y stevia. Debo investigar más, pero podría ser un punto para, por ejemplo, granizado de limón, o algún helado-sorbete de fruta. Siempre casero, claro, y sólo para matar acidez, por ejemplo.
            Si hay niños, pesan esas cosas.

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          • Andrés tiene una entrada hablando del aspartamo. De tener que tomar uno, la estevia parece la mejor opción. Pero cuidado con los productos de supermercado que tienen un 96% de otro edulcorante y lo venden como estevia. No digo que sean poco recomendables, sólo que miremos la etiqueta para saber qué estamos tomando.

            Yo tengo dos niñas, así que entiendo el problema perfectamente. Me conformo con que sepan mi opinión y que las veces que tomen “porquerías” sean realmente excepcionales o en cantidades mínimas.

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