Etiquetado: estudios científicos

Ventaja metabólica con participantes residentes e ingesta controlada

Hace un par de días conté cómo una revisión de 87 estudios de intervención dietaria llegaba a la conclusión de que la reducción de la cantidad de carbohidratos en la dieta permite perder más grasa corporal, a igualdad de calorías (ver). Los autores decían explícitamente que ese resultado, que no es otra cosa que un resumen de la evidencia científica, respalda la existencia de una ventaja metabólica de las dietas bajas en hidratos de carbono.

¿Puede ser falsa esa conclusión? ¿Es posible que sistemáticamente se cometan errores en los estudios científicos siempre a favor de las dietas low-carb? ¿Sistemáticamente se mide mal la pérdida de grasa corporal cuando la dieta es low-carb? ¿Sistemáticamente se mide mal la ingesta calórica cuando la dieta es low-carb?

Sorprendentemente hay personas que mantienen esa hipótesis y dicen que en los estudios controlados en los que los participantes residen en una institución se demuestra que no existe esa ventaja metabólica. Una de esas personas cita los siguientes estudios como prueba:

Miyashita et al. “Beneficial effect of low carbohydrate in low calorie diets on visceral fat reduction in type 2 diabetic patients with obesity”

Pacientes hospitalizados a los que se les da la comida. Cuatro semanas de duración.

Como ya analicé (ver), la dieta low-carb permitió perder más peso (2Kg más), más grasa visceral y mejoró más el HDL y los niveles de insulina.

Golay et al. “Similar weight loss with low- or high-carbohydrate diets”

Pacientes hospitalizados a los que se les da la comida. Seis semanas de duración.

Con la dieta low-carb se perdieron 9 Kg de grasa. Con la high-carb solo 7 Kg.

Selección_387

 

La dieta low-carb permitió perder un 29% más de grasa corporal, pero “curiosamente” los autores del artículo no notaron diferencias entre las dietas. El título del artículo lo dice todo: “similar weight loss”. A mí perder 2Kg más de grasa en mes y medio me parece una gran diferencia, especialmente cuando el control de lo que comen los participantes es absoluto.

Energy intake was carefully measured for each patient. All subjects were instructed to eat all foods and a dietitian was present during each meal to improve compliance.

La ingesta energética fue medida cuidadosamente para cada paciente. Todos los participantes recibieron órdenes de comer toda la comida y un dietista estuvo presente durante cada comida para mejorar el cumplimiento.

Son 2Kg menos de grasa corporal en mes y medio. En la imagen se muestran 2Kg de grasa.

9110

 

Stimson et al. “Dietary macronutrient content alters cortisol metabolism independently of body weight changes in obese men”

Participantes residiendo en una unidad nutricional. Un mes de duración.

Hay dos estudios en paralelo, en cada uno de los cuales los participantes son sometidos a dos dietas:

  • En el primero de ellos (ad libitum) los participantes pueden comer cuanto quieran.
  • En el segundo estudio (isocalórico) la cantidad de comida es igual en las dos dietas.

Del primer estudio destaco dos cosas: con la dieta low-carb la ingesta fue menor en 150 kcal/día. Ésa es una de las ventajas de consumir menos carbohidratos, que se reduce el apetito y, consecuentemente, la ingesta. Y la otra cosa a destacar es que los participantes acabaron con 1.3 Kg menos de grasa corporal en la dieta low-carb, comparada con la high-carb. La menor ingesta NO puede explicar la mayor pérdida de grasa. Pero curiosamente los autores de este estudio tampoco ven diferencias entre dietas:

loss of fat mass was similar on the HF-LC and MF-MC diets in both studies.

la pérdida de masa grasa fue similar en las dietas HF-LC y MF-MC en ambos estudios

En el otro estudio del mismo artículo, las dietas son isocalóricas y los participantes acabaron con 0.9 Kg de grasa corporal menos en la dieta low-carb, comparada con la high-carb. Una diferencia de casi un kilo de grasa en solo un mes con las mismas calorías para mí sí es relevante.Selección_388

 

Cuando se sabe seguro qué han comido los participantes, porque residen en unas instalaciones especiales y se les da la comida, se demuestra que la restricción de carbohidratos permite perder más grasa corporal que dietas con más carbohidratos. A igualdad de calorías.

Hay otro estudio, el de Ravast et al de 1979 en el que los pacientes también están hospitalizados y en los que se les da la comida.

Ravast et al. “Dietetic treatment of obesity with low and high-carbohydrate diets: comparative studies and clinical results”

La dieta era de 1000 kcal/día y al cabo de 50 días el grupo low-carb había perdido 3.5Kg más que el high-carb.

Selección_390

El problema de este estudio es que no sabemos en qué proporción esos 3.5Kg fueron agua, músculo o grasa corporal. Al menos un kilo pudo ser agua (ver). Pero eso todavía dejaría unos 2.5 Kg de diferencia entre dietas. ¿Y cómo explican esa diferencia los “contadores de calorías”, si las dietas eran isocalóricas? Y sería curioso que nunca hablen de perder músculo cuando plantean sus teorías de “calorías que entran y calorías que salen”, pero en este estudio quieran poner en duda el resultado hablando de la pérdida de músculo. Quizá deberían empezar explicando por qué no se pierde músculo en lugar de grasa al hacer restricción calórica. Que miren bien las leyes de la termodinámica, a ver si encuentran la respuesta (ver).

En cualquier caso, la pérdida de masa muscular no es uno de los efectos esperados en una dieta baja en hidratos de carbono (ver).

Para acabar solo un par de comentarios: el primero es que la evidencia científica es clara en que la reducción de carbohidratos ayuda a perder grasa corporal, aun con las mismas calorías en la dieta. No es que lo diga yo: es un resultado obtenido de forma consistente en la literatura científica.

A corto plazo la evidencia científica está ahí, como acabamos de ver, incluso cuando a los participantes les controlan hasta el último gramo de comida. Pero los estudios que acabamos de comentar no llegan a los dos meses de duración y eso NO nos permite sacar conclusiones fiables sobre la efectividad a largo plazo de una intervención dietaria. Todos los estudios de menos de un año de duración son papel mojado, porque la clave para perder peso es la previsible reacción de nuestro cuerpo ante el intento de perder peso (ver). Para saber si hemos evitado esa reacción hay que ver la evolución del peso durante al menos un año.

Lo que quiero decir es que aunque los estudios científicos que hemos visto no hubiesen encontrado diferencias entre dietas (y sí las encontraron) esas diferencias podrían existir en el largo plazo, que es cuando realmente importan en la pérdida de peso. Lo que sí demuestran los estudios que hemos visto es lo absurdo de contar calorías, pues las calorías del azúcar y de las harinas de cereales no son comparables a las calorías de la comida de verdad, ni en salud ni en pérdida de peso.

Como segundo comentario: estos estudios que hemos visto se citan como prueba de que no hay diferencias entre dietas cuando las calorías son las mismas. Si nos quedamos con las conclusiones del que nos habla y no miramos los datos reales, nos habrán engañado. Ni siquiera las conclusiones de los autores de los estudios son fiables. Para evitar el engaño es imprescindible no fiarse y mirar uno mismo los datos.

Leer más: