Dieta baja en carbohidratos en sujetos con obesidad abdominal

Long-term effects of a very-low-carbohydrate weight loss diet compared with an isocaloric low-fat diet after 12 mo

Estudio de un año de duración en hombres y mujeres con obesidad abdominal (y al menos un parámetro más en rango de síndrome metabólico). Dos dietas prácticamente isocalóricas, una baja en hidratos de carbono (20-37 g/día) y la otra baja en grasa y más elevada en carbohidratos (168-186 g/día). La ingesta calórica en ambos casos anduvo en el rango 1500-1650 kcal/día. Sin diferencias entre grupos en términos de calorías:

Total energy intake was similar in both groups across all stages of the intervention

La ingesta energética total fue similar en ambos grupos en todas las etapas de la intervención

La dieta más baja en hidratos de carbono resultó en una mayor pérdida de peso: 14.5 kg frente a 11.5 kg.

Selección_149

La dieta con menos hidratos de carbono produjo una pérdida de peso un 26% mayor en media, con similar ingesta calórica.

¡Habrán perdido más agua!

La pérdida de peso fue debida mayoritariamente a pérdida de grasa corporal:

reductions in FM accounted for most of the weight loss

las reducciones en grasa corporal representaron la mayor parte de la pérdida de peso

Una diferencia de 2 kg de grasa corporal perdida entre dietas, que es un 20% más:

 

Nota: En la tabla 2 de este estudio los porcentajes que nos dan de macronutrientes en la dieta no suman 100%.

Nota: el consumo de proteína fue mayor en el grupo LC respecto del LF, pero también la ingesta calórica fue algo mayor y no veo cómo explicaría una diferencia de un 20% en la pérdida de grasa corporal. Nótese que la idea de que el consumo de proteína ayuda a adelgazar por su efecto termogénico es seguir insistiendo en la creencia de que perder peso es un problema energético. Y esa idea es de origen pseudocientífico.

Leer más:

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No tienes que cambiar tú, tienes que cambiar lo que comes

4. Gain co-operation in advance. Emphasize that the success of the whole enterprise depends as much upon a client’s sincere cooperation as on the consultant’s efforts. This ensures two invaluable ends: the guru has an alibi in case the diagnosis doesn’t click: it’s the client’s fault, not the consultant’s. And the clients will strive to fit the consultant’s generalities to their specific life occurrences. (“Charlatan detection“)

4. Obtenga cooperación por adelantado. Enfatice que el éxito de toda iniciativa depende tanto de la cooperación sincera del cliente como de los esfuerzos del consultor. Esto asegura dos fines invaluables: el gurú tiene una coartada en caso de que el diagnóstico no resulte: es culpa del cliente, no del consultor. Y los clientes se esforzarán por adaptar las generalidades del consultor a sus experiencias personales.

Es el cuarto consejo para los que aspiran a convertirse en charlatanes: establecer una coartada de forma que cuando el consejo dado por el charlatán fracase, el cliente se culpe a sí mismo del fracaso.

Seguro que todos hemos leído artículos creados por la industria de la dieta o la del fitness que nos cuentan “por qué fracasan las dietas“. Nótese que confunden dieta hipocalórica con hacer dieta, pues creen que todas las dietas funcionan porque hacen pasar hambre a nuestro cuerpo y éste se ve forzado a quemar grasa corporal (ver,ver). Si lees esos artículos, supuestamente informativos, verás cómo la narrativa de la industria es que las dietas fracasan porque no puedes resistir el hambre. Lo adornan con términos técnicos, incluso parece que lo disculpan aludiendo a que hay poderosos mecanismos “evolutivos” que lo explican y, seguramente, incluyen enlaces a artículos científicos que, supuestamente, dan soporte a su narrativa.

Apetito y saciedad, saciedad y apetito. E hiperpalatabilidad…

El apetito… herramienta reguladora de defensa de la grasa corporal como medida de supervivencia evolutiva… por eso las dietas hipocalóricas no funcionan

Por eso no funcionan, porque te hacen pasar hambre y al final cedes. O quizá ese mensaje, difundido machaconamente como si fuera algo ya demostrado, lo único que persigue es culparte del fracaso de la dieta, del fracaso de su dieta.

Bueno, lo primero que hay que tener claro es que se nos ha hecho creer que es así, pero ese mensaje carece de evidencia científica que lo respalde. La dieta hipocalórica NUNCA ha demostrado efectividad para lograr una pérdida de peso importante a largo plazo: puedes esperar haber perdido 3-4 kg al cabo de 4 años de hacer dieta (ver,ver).

¡Pero si como menos de lo que gasto voy a perder peso, sí o sí!

Esta idea es la colosal estupidez en la que se sostiene el engaño. Toda la evidencia científica es contraria y su única base real son juegos de palabras falaces. No me entretengo, pues está explicado en otras entradas del blog (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver). Es una indiscutible estupidez.

La industria nos hace creer que el problema ha sido que no hemos podido controlar el hambre. Ya sabes, “las leyes de la termodinámica son las que son”, así que si recuperas el peso perdido la culpa es tuya por no haber controlado el apetito. Porque las leyes de la física no se pueden poner en duda y que tú hayas cumplido con la dieta sí se puede poner en duda. Han establecido su coartada y nos la hemos creído. Nos la creemos, y tras cada fracaso nos planteamos nuevos propósitos de enmienda: esta vez sí vamos a soportar el hambre, esta vez sí vamos a limitar el consumo de snacks, esta vez sí, esta vez sí.

Los obesos hemos creído esa narrativa porque no se nos ha ocurrido pensar que es errónea. Y aceptamos que la culpa del fracaso de su dieta es nuestra.

Lee blogs de gente que está intentando adelgazar. Verás que el sentimiento de culpa es habitual: hay efectos negativos visibles en nuestro cuerpo y en nuestra salud y creemos saber lo que hemos hecho mal. No queremos hacer ciertas cosas, pero por A o por B acabamos haciéndolas. No quieres comerte más que un sandwich para cenar, pero no puedes evitar levantarte a medianoche y comer lo primero que pillas. No quieres hacerlo pero lo haces. Y cuando el método fracasa, si tu mente busca razones para culparte las va a encontrar.

Quizá el problema no está en nosotros sino en lo que estamos comiendo. Quizá el primer paso para recuperar la salud es salir de la rueda en la que nos han metido los “expertos” en nutrición. Sin azúcar, sin harinas de ninguna clase, sin productos procesados, si tuvieras la suerte de volver a un peso normal, te librarías de las cadenas. Podrías volver a comer sin remordimientos, sabiendo que lo que estás comiendo es lo mejor para tu salud y que comer no es el problema, que puedes comer cuando tienes hambre y que no pasa nada.

También existe la posibilidad de que no recuperes un peso normal, a pesar del cambio a la “comida de humanos”. En tal caso, yo creo que al menos limitas algo la tentación de culparte por algo que en realidad no está bajo tu control. Si haces todo lo que está en tu mano nada debes reprocharte. Más fácil decirlo que hacerlo, lo sé. Te puedes llegar a culpar menos, pero seguramente te sigas culpando.

En definitiva, lo que quería contar es que tenemos que ver venir las maniobras de la industria, tanto la de la dieta como la del fitness: basan su negocio en culpar a la persona de que la dieta o el plan de ejercicios que te venden no den resultado. Fíjate en que buscan centrar la atención en la persona, no en el método por el que te cobran: te dicen que tienes que esforzarte pero no te muestran evidencia científica de que esa dieta o ese plan de ejercicios funcionen a largo plazo. Y lo que quiero resaltar es que quizá no hay nada erróneo en nosotros, sino que sencillamente estamos reaccionando igual que lo haría cualquier otro animal al consumo de no-comida. Podemos seguir pretendiendo que es posible vivir a base de no-comida y recuperar la salud y un peso normal, o podemos probar a alimentarnos con comida de humanos en lugar de meternos productos comestibles por la boca.

Leer más:

Morphing nutricional (IV)

Un experimento cuyos resultados se han publicado recientemente (ver) ha mostrado que dos dietas “saludables” y con restricción en la cantidad de comida han producido el típico patrón de pérdida de peso de las dietas hipocalóricas: pérdida de peso los primeros seis meses y recuperación de lo perdido a partir de ese momento. Es decir, ese experimento es un fracaso clamoroso de las teorías oficiales sobre qué tenemos que hacer para adelgazar y más concretamente, un fracaso clamoroso para la teoría de que la dieta hipocalórica fracasa por falta de adhesión a la dieta. Mazazo para el “adherence is key”.

Vamos a ver cómo ese resultado se transforma en un gran éxito del experimento. Cada noticia que comento está basada en la anterior.

Noticia 1:

imagen_1790Pero un nuevo estudio, publicado el jueves en JAMA, podría dar la vuelta a ese consejo. Encontró que personas que redujeron su consumo de azúcar, harinas refinadas y productos altamente procesados mientras se enfocaron en consumir abundantes vegetales y alimentos naturales —sin preocuparse de contar calorías o tamaño de porciones— perdió peso en una cantidad significativa durante el transcurso de un año.

Noticia 2:

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Un estudio publicado el martes en JAMA siguió a 609 adultos con sobrepeso durante un año y descubrió que contar calorías y observar el tamaño de las porciones para perder peso no era efectivo para perder peso. En cambio, las personas que limitaron el consumo de azúcar, granos refinados y alimentos altamente procesados ​​a favor de alimentos integrales como frutas y verduras perdieron más peso que aquellos que calcularon las calorías de cada comida.

Noticia 3:

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Un nuevo estudio demuestra que el secreto para perder peso es increíblemente simple: simplemente come bien

¡Este estudio ha demostrado cuál es el secreto para perder peso! Qué desvergüenza.

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Leer más:

La guerra del lenguaje (XIII): adelgazar no es “difícil”

When I tell patients that they should lose weight, without providing them the resources to do so or being honest about how difficult it is, I leave them vulnerable to messages that they are lazy if they can’t, and that even dangerous methods of weight loss are worth the risk (fuente)

Cuando les digo a los pacientes que deben perder peso, sin al mismo tiempo proporcionarles los recursos para hacerlo o sin ser honesto acerca de lo difícil que es, les dejo vulnerables a los mensajes de que son vagos si no pueden conseguirlo o, incluso los de que los métodos peligrosos de pérdida de peso son un riesgo que vale la pena.

Difícil: que requiere habilidad, esfuerzo, mucho trabajo o inteligencia especiales.

¿Es que adelgazar no es “difícil”? No, no lo es. Difícil es una palabra incorrecta referida a adelgazar: adelgazar es infrecuente y para algunas personas puede ser imposible. “Difícil” transmite que:

  • es posible, y que
  • el remedio es conocido. Sólo tienes que esforzarte en aplicarlo.

Ninguna de esas dos ideas tiene fundamento. No sabemos si es posible en general, ni para qué parte concreta de la población afectada puede conseguirse con dieta y ejercicio. No conocemos, de hecho, un remedio efectivo para la obesidad. Y con “difícil” lo que estamos diciendo es que de existir esfuerzo llegarían los resultados. “Difícil” sigue poniendo la culpa del fracaso en los hombros de la víctima mientras se refuerza el mensaje de que el método, la dieta hipocalórica, funciona de ser seguido a largo plazo. Intuyo que eso es en realidad lo que cree el médico del que he sacado la cita inicial de este artículo. Por mucho que intente disculpar al paciente, si cree que el método funcionaría de ser aplicado, lo único que hace es inventar excusas muy poco convincentes para disculpar lo que él cree que sucede, que es que los pacientes no son capaces de mantener la dieta.

Referido a adelgazar, asegurar que no es imposible, que sólo es difícil, es mentir. Y es una mentira que crea injustificadas expectativas e injustificado sentimiento de culpa cuando llega el fracaso (ver,ver,ver).

No tienes el control de tu peso corporal, especialmente si has tenido la desgracia de engordar

No tienes el control. Y quien te diga lo contrario te está engañando.

¿Es que no hay gente que ha adelgazado? Sí. Es mi caso, por ejemplo. Llevo ya 4 años manteniéndome en un peso perfecto (ver). Pero de mi experiencia no se deduce que tú puedas conseguirlo con dieta y ejercicio. No es pesimismo: es no inventarse una realidad que nos gusta sólo porque es lo que queremos creer: es realismo en base a lo que veo publicado en los estudios científicos. Y es no querer engañarte, porque engañarte nunca te va a ser de ayuda.

¡Adelgazar requiere esfuerzo, pero no es imposible!

Y es lo que te va a contar quien te quiere vender una dieta o un plan de ejercicios, pero ese mensaje no te hace ningún favor, porque es falso. No se sabe si es posible. Que te vendan esperanza no te da esperanza. Aunque es lo que queremos oír: queremos creer que sí es posible con esfuerzo porque la alternativa no nos agrada.

El “amimefuncionismo” es una fuente de confusión

Tengamos cuidado con las experiencias personales, porque todos tendemos a interpretar los datos de forma que confirman nuestras ideas previas. Se llama “sesgo de confirmación”.

Imagina el siguiente testimonio (inventado, aunque basado en la realidad que veo):

Durante mucho tiempo estuve haciendo dieta entre semana y comiendo lo mismo que todos el fin de semana. Y no conseguí ninguna de mis metas, pues no conseguí bajar más que un par de kilos, que al cabo del tiempo se convirtieron en aumento de peso. Me di cuenta que de si quería conseguir mis objetivos, si quería volver a tener un peso normal, tenía que esforzarme más y dejar de engañarme a mí misma. Consulté con una nutricionista y me recetó una dieta hipocalórica basada en las cosas que me gusta comer, para que así me fuera más fácil no dejarla. Eliminé de mi dieta el pan, la pizza y el azúcar, porque eran calorías innecesarias y en lugar de coca-cola pasé a beber agua y sólo agua. Además, mi alimentación poco a poco se fue haciendo cada vez más vegetariana y de forma natural, casi sin pretenderlo, eliminé casi por completo los alimentos procesados. Mi peso corporal fue respondiendo a la dieta, con algunos altibajos, pero he conseguido perder todo el peso que me sobraba y ahora mi objetivo es mantenerlo. Aunque ya he adelgazado, no pienso cambiar mi alimentación, así que ya os contaré. Lo que sí puedo decir es que no es fácil, pero es posible adelgazar. Lo único que hace falta es ponerse en manos de una nutricionista y esforzarse.

¿Qué deducimos de esa (ficticia) experiencia? Lo que nos apetezca deducir, desde que adelgazar es, como dicen los “charlatanes oficiales”, una cuestión de calorías, esfuerzo y mantener la dieta a largo plazo, hasta todo lo contrario, que hasta que esta persona no prestó atención a la calidad de lo que comía y adoptó una dieta basada en comida de humanos no consiguió nada. Y fíjate, además, que nos cuenta que ha adelgazado cuando la realidad es que ni si quiera tiene indicios de que vaya a poder mantenerlo a largo plazo. Sólo crees haber adelgazado si crees que manteniendo la dieta tienes el éxito garantizado. Es una creencia sin fundamento. La pérdida de peso inicial no es demostración de éxito de la dieta. No, no lo es. Y, además, tampoco sabemos si un testimonio que hemos leído en una página web es fiel a la realidad de los hechos y esa persona nos está contando todos los datos relevantes, y no sólo los que tiene interés en contarnos o los que le parecen relevantes según sus creencias. No hace falta que la persona mienta para que dé datos sesgados, aunque, como dice House, ¡todo el mundo miente!

No digo que un testimonio personal no sea interesante, más bien al contrario. Lo que estoy diciendo es que tengamos cuidado con las interpretaciones que se hacen de los testimonios: las razones por las que alguien afirma o cree que han sucedido las cosas, no siempre son las razones por las que realmente suceden las cosas. Por ejemplo, una persona que no pierde peso –intente la dieta que intente– si de repente encuentra una dieta que le funciona puede atribuir el éxito a su esfuerzo, cuando la realidad es que el esfuerzo nunca antes le sirvió para adelgazar. Pero como lleva mucho tiempo intentándolo quiere pensar que lo ha conseguido gracias a su insistencia.

Los siguientes dos citas son de la misma persona (ver):

I also started cleaning up my diet. I ate mostly grilled chicken, fruits and veggies. I didn’t count calories or portions. I didn’t have a complicated regimen. I just made a point to eat the same few things I knew were good for me each day.

When in doubt, always return to, “Eat less, move more.”

También comencé a limpiar mi dieta. Comí principalmente pollo a la parrilla, frutas y verduras. No conté calorías o porciones. No tuve un régimen complicado. Me aseguré de comer las mismas pocas cosas que sabía que eran buenas para mí cada día.

En caso de duda, siempre regrese a “coma menos, muévase más”.

No hace nada relacionado con “contar calorías” pero su creencia es que lo que funciona es “comer menos y moverse más”. ¿Es realmente “come menos y muévete más” el secreto del éxito de esta persona? Como decía, una cosa es lo que la gente cree que le ha servido para tener éxito, y otra cosa es lo que realmente ha sido la clave de un éxito que a veces ni siquiera lo es, pues confunden la pérdida inicial de peso con adelgazar.

Plan de dieta adecuado a tus necesidades y características

¿Cómo puedo decir que no hay un método conocido para adelgazar, si las/los nutricionistas te preparan dietas adaptadas a tus características, que son las dietas que saben que te van a permitir perder peso? Que no te engañen: te van a recetar una dieta hipocalórica, porque no dan para más. La nutricionista del montón no usa ninguna regla que permita escoger una dieta entre todas las posibles alternativas, que sea la más adecuada a tus parámetros fisiológicos. Lo que hacen es preguntarte qué te gusta comer y te confeccionan una dieta hipocalórica que incluye esos productos. Así tu adherencia será máxima y se minimizarán las probabilidades de que abandones la dieta, que es la causa que ellos/as dicen que hace que la gente no consiga resultados con la dieta hipocalórica (ver,ver,ver).

En general, no existe la “dieta personalizada” en el sentido que los profanos en nutrición creemos. No nos dejemos engañar por el lenguaje: es la misma fraudulenta dieta para todos, la dieta hipocalórica, con distinto peinado.

La “cultura del esfuerzo”

La industria de la pérdida de peso (nutricionistas y gurús del fitness) presume de luchar contra la industria alimentaria. No hay nada que agradecer porque no lo hacen por nuestro bien, sino porque así apuntalan la teoría del balance energético: nos quieren hacer creer que estamos gordos porque vivimos en una “jungla” llena de productos hipercalóricos que nos hacen comer “más de la cuenta”. Con esa estrategia consiguen, además, que su propia responsabilidad no sea examinada. La “generosidad” con la que perdonan y comprenden las flaquezas del obeso no es otra cosa que cargar las culpas sobre los hombros de la víctima, al tiempo que ellos evitan ser sometidos a examen (ver). Cero autocrítica.

we need to stop pretending that what we are doing is working (fuente)

tenemos que dejar de comportarnos como si lo que estamos haciendo estuviera funcionando

Obesidad, una narrativa (II)

Dieters wage a war against their bodies that the can’t possibly win

Los que hacen dieta libran una guerra con sus cuerpos que no pueden ganar

En la primera parte de esta entrada he comentado la idea de que podemos estar engordando por estar generando continuamente situaciones de hambre, combinado con una dieta alejada de los alimentos de verdad. Según Jean Antonello, la autora del libro “The Great Big Diet Lie“, la solución de los “expertos” nos lleva a cada vez más obesidad:

eat less and exercise more is leading to greater and greater obesity

comer menos y moverse más lleva a una cada vez mayor obesidad

Nuestro cuerpo se defiende del hambre, ente otras cosas, haciendo que deseemos los alimentos engordantes, porque busca almacenar grasa corporal:

They eat these high sugar and carb-loaded foods because they crave them because they need them. They need fat and the best ingredient necessary for making fat is sugar (fuente)

Consumen esos productos cargados de azúcar y de carbohidratos porque los ansían porque los necesitan. Necesitan grasa [corporal] y el mejor ingrediente necesario para fabricar grasa es el azúcar

Si tienes hambre, el cuerpo no te pide consumir alimentos de verdad, sino productos engordantes.

Algunos extractos del libro y mi traducción a continuación.

The Great Big Diet Lie: Why Diets Backfire and How to Eat Enough to Lose

[Fat is the Energy Reserve on a Human Body] Intermittently, dieters eat less food than they need, and because this is a famine to their bodies, this under eating triggers a protective response in their bodies—one that stimulates the need for more energy reserves. They actually develop a need for more energy backup fat than non-dieters. The very act of dieting causes dieters’ bodies to plump up their energy reserves to get ready for the next diet. Isn’t this absolutely crazy? It’s the way dieters try to lose weight that makes them gain it back. Let me say that again: Eat-less dieting causes the rebound that dieters almost inevitably experience. Diets make lasting weight loss impossible.

[La grasa es la reserva de energía en un cuerpo humano] De forma intermitente, los que están a dieta comen menos alimentos de los que necesitan, y debido a que esto significa hambre para sus cuerpos, no comer suficiente comida desencadena una respuesta protectora en sus cuerpos — una que estimula la necesidad de tener más reservas de energía. En realidad, desarrollan la necesidad de tener más grasa de respaldo energético que los que no hacen dieta. El mismo acto de hacer dieta hace que los cuerpos de los que están a dieta incrementen sus reservas de energía para prepararse para la próxima dieta. ¿No es una absoluta locura? Es la forma en que la que el que hace dieta trata de perder peso lo que le hace recuperarlo. Voy a decirlo de nuevo: las dietas de “comer menos” causan el rebote de peso que casi inevitablemente todos los que hacen dieta experimentan. Las dietas hacen la pérdida de peso imposible de mantener a largo plazo.

[The Half Plate Diet] A veteran dieter of 22 years, Janet knew overeating was her problem. She had 55 extra pounds to prove it. She said she just couldn’t keep the control she needed to get to her goal weight. Sometime during every diet she’d end up eating too much and all the wrong kinds of food. So, at one point, she began to design her own diets, thinking that maybe the diets were at fault for the weight rebounds she experienced. The most recent diet Janet made up was simple; she’d just eat half of anything on her plate. She thought the deprivation of most of her diets had set her up to fail, so, she didn’t deprive herself of any type of food and said she enjoyed eating and never missed a meal. This sounds like a perfectly sane approach on the surface, and Janet lost nearly 50 pounds over a year. She was encouraged and thought she’d finally found the answer. Unfortunately, she gradually gained 6o pounds over the following two years. Janet had found a track that worked for her but it didn’t work for her body.

[La dieta del medio plato] Janet, una veterana mujer a dieta de 22 años, sabía que comer demasiado era su problema. Tenía 25 kg extra que lo demostraban. Ella decía que simplemente no podía controlarse como era necesario para alcanzar su objetivo de peso. En algún momento durante cada dieta acababa comiendo demasiado y siempre de los tipos equivocados de comida. Así que, en un momento dado, ella comenzó a diseñar sus propias dietas, pensando que tal vez las dietas tenían la culpa de los rebotes de peso que experimentó. La dieta más reciente que Janet probó era simple; sólo comería la mitad de lo que había en el plato. Ella pensó que privarse de las cosas era por lo que la mayoría de sus dietas había fracasado, por lo que ella no iba a restringir el tipo de comida y dijo que disfrutó comiendo y que nunca se perdió una comida. Esto suena como un enfoque perfectamente cuerdo en la superficie, y Janet perdió casi 23 kg durante un año. Se animó y pensó que finalmente había encontrado una solución. Desafortunadamente, gradualmente ganó 27 kg en los dos años siguientes. Janet había encontrado un camino que le servía a ella, pero no funcionó para su cuerpo.

Here’s a review of how bodies fight dieters:

  1. Drop in metabolic rate-15-30%
  2. Low energy and reluctance for physical activity
  3. Increased appetite
  4. Cravings for sweets and fatty foods
  5. Preoccupation with food and eating

So when dieters go on an eat-less, exercise-more diet, they unknowingly trigger their bodies to adapt in these five ways. Taken together, these five adaptations protect the fat already there and may eventually promote even more fat accumulation. These changes do not seem to occur at first, of course. The rewarding weight loss comes first. But these adaptations, transmitted by biochemical changes, lie in wait, eventually causing the dieter to lose control of her eating. And when they take over, the frustration and weight gain begin.

Éste es un resumen de cómo los cuerpos luchan contra las personas que hacen dieta:

  1. descenso de la tasa metabólica-15-30%
  2. baja energía y renuencia por la actividad física
  3. aumento del apetito
  4. antojos de dulces y alimentos grasos
  5. preocupación por la comida y la alimentación

Así que cuando los personas se embarcan en una dieta en la que comen menos y hacen más ejercicio, sin saberlo ponen en marcha que sus cuerpos se adapten de estas cinco maneras. En conjunto, estas cinco adaptaciones protegen la grasa que ya se tiene y pueden eventualmente promover aún más acumulación de grasa. Estos cambios no parecen ocurrir al principio, por supuesto. La gratificante pérdida de peso sucede primero. Pero estas adaptaciones, transmitidas por cambios bioquímicos, esperan su momento, causando eventualmente que la persona pierda el control de su alimentación. Y cuando las adaptaciones toman el control, la frustración y el aumento de peso comienzan.

Is this why we are so fat when we are the most diet-conscious nation on earth? It has a lot to do with it. The connection between our diet-obsessed country and our obesity statistics is undeniable when you consider the overall effect of quick weight loss dieting on the body. We have been approaching the weight problem from a completely wrong direction for over fifty years, and it shows. The terrible truth about dieting is that, for most people, not only does it fail in solving weight problems; it actually causes weight gain for most dieters over the long run.

¿es por esto que estamos tan gordos cuando somos la nación más consciente de la dieta en la tierra? Tiene mucho que ver. La conexión entre nuestro país obsesionado con la dieta y nuestra estadística de la obesidad es innegable cuando se considera el efecto general de la dieta de rápida pérdida de peso en el cuerpo. Nos hemos estado acercando al problema del peso desde una dirección completamente incorrecta durante más de 50 años, y ahí están los resultados. La terrible verdad sobre la dieta es que, para la mayoría de la gente, no sólo falla en la solución de los problemas de peso; en realidad, causa aumento de peso en el largo plazo para la mayoría de los que siguen la dieta.

No hay en la actualidad un tratamiento dietario que haya demostrado pérdida de peso a largo plazo

Tackling overweight and obesity: does the public health message match the science?

Artículo de hace 5 años, titulado: “Lucha contra el sobrepeso y la obesidad: el mensaje de salud pública, ¿es consistente con la ciencia?

there are currently no validated public health interventions that are able to achieve sustained long-term weight loss or to stem the increasing prevalence of obesity in the population

No hay en la actualidad una intervención de salud pública validada que sea capaz de lograr una pérdida de peso sostenida a largo plazo o detener la creciente prevalencia de obesidad en la población

No hay una intervención validada para pérdida de peso sostenida a largo plazo…

Pero esto no es lo que nos dicen los “expertos” en nutrición, ¿verdad? El discurso de los que te quieren cobrar por una dieta hipocalórica —o quizá por una plan de ejercicios— es que el método funciona, pero la gente es incapaz de mantener hábitos saludables a largo plazo.

Sí hay evidencia científica referente a la dieta hipocalórica y es consistente en que no funciona en el largo plazo, por lo que, a día de hoy, recetar una dieta hipocalórica sin informar al cliente de que no funciona es engañarle.

Los autores del artículo contrastan la teoría del balance energético con la evidencia científica y concluyen que el simplista modelo del balance energético —que lleva a preguntarse por qué la gente come demasiado o se mueve poco— desdeña el conocimiento que se tiene en la actualidad de cómo funciona nuestro cuerpo.

ignoring dependencies that regulate energy intake and expenditure leads to a misunderstanding of the causes of weight gain and thus design of inappropriate interventions that are often unsuccessful in the long term. Using the simple energy-balance model leads researchers to ask the basic question, why do people eat too much, exercise too little and thus gain weight? […] Instead of asking why people persist in eating too much and exercising too little, the key questions of obesity research should address those factors (environmental, behavioral or otherwise) that lead to dysregulation of the homeostatic mechanism of energy regulation.

hacer caso omiso de las dependencias que regulan el gasto y aporte energético conduce a una malinterpretación de las causas del aumento de peso y por ello al diseño de intervenciones inadecuadas que a menudo fracasan en el largo plazo. Usar el modelo simple del balance energético conduce a los investigadores a la pregunta básica, ¿por qué comen demasiado, por qué hacen poco ejercicio y por tanto aumentan de peso? […] En lugar de preguntar por qué la gente persiste en comer demasiado y hacer poco ejercicio, las preguntas clave de la investigación de la obesidad deben abordar esos factores (ambientales, conductuales o de otro tipo) que conducen a la desregulación del mecanismo homeostático de regulación de energía.

El diagnóstico no está mal, pero, evidentemente, la sugerencia que hacen peca del mismo error que llevamos décadas cometiendo: la obesidad NO es un problema de “regulación de energía”. Lo que se almacena en los adipocitos son triglicéridos —¡grasa, no calorías ni gramos!— y el proceso es regulado por enzimas y hormonas, no por “energía”. Se asume sin cuestionarlo que la obesidad es un problema energético, y no lo es: es un proceso fisiológico. El enfoque “energético” no se emplea con ninguna otra patología porque es indiscutiblemente estúpido (ver).

NOTA: con la dieta hipocalórica sólo se pierde peso los primeros meses y a partir de ese momento se inicia la recuperación de lo perdido. Pasados 3-4 años estás unos 4 kg por debajo del peso inicial (ver). Eso no es en absoluto lo que busca la persona que necesita adelgazar.

Leer más:

Recuperación de la grasa corporal durante la restricción calórica (en ratas)

Prolonged Effects of Fasting-Refeeding on Rat Adipose Tissue Lipoprotein Lipase Activity: Influence of Caloric Restriction during Refeeding

Experimento en ratas. Se les retira la comida durante tres días y a continuación se las divide en tres grupos que tienen distintos niveles de restricción calórica: uno ad libitum (que come cuanto quiere, referencia 100%), uno con ingesta limitada al 75%, y uno con ingesta limitada al 50%.

Me voy a fijar únicamente en el grupo con la ingesta limitada al 50% del ad-libitum. ¿Qué sucede con su grasa corporal? Repito: esas ratas han estado 3 días si comer y a continuación siguen con restricción calórica, pero comiendo algo. El resultado es el que vemos remarcado con una flecha roja en la tabla: la grasa corporal de esas ratas está aumentando con el paso de los días.

Siguen “haciendo dieta”, siguen “pasando hambre”, y su grasa corporal no sólo no baja, sino que está aumentando. Nótese que no están aumentando la grasa corporal por hiperfagia (comer mucho) a consecuencia de haber pasado hambre.

En la figura se muestra el tamaño de los adipocitos en los distintos grupos. Tras los tres días de ayuno ha subido en todos los grupos, sigan o no con restricción calórica.

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Los autores del artículo lo resumen así:

Metabolic adaptations that occur during refeeding following a fast act to replenish depleted body fat stores

Las adaptaciones metabólicas que ocurren durante la ingesta que sigue al ayuno actúan para reponer las previamente vaciadas reservas de grasa.

Y no es por pasarse comiendo.

Como resultado interesante, aumentaron los niveles de lipoproteína-lipasa (LPL) sin que se detectara un aumento de los niveles postprandiales de la insulina. La LPL es la enzima que extrae los ácidos grasos de las lipoproteínas para su posterior absorción por parte de los adipocitos:

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En condiciones normales la LPL responde ante los cambios en los niveles de insulina (ver), pero en este experimento aumentó sin que lo hiciera la insulinemia:

in this study the overshoot of LPL during ad libitum refeeding seemed to occur without a detectable change in postprandial plasma insulin levels

La restricción de la ingesta está aumentando la facilidad con la que el animal engorda. Ese cambio fisiológico no se está produciendo por un aumento de los niveles de insulina, sino incluso con niveles de insulina postprandiales no elevados.

Mis reflexiones

Los que ganan dinero recetando dietas hipocalóricas nos cuentan que la culpa del fracaso es del obeso: el obeso miente sobre cuanto come o no sabe contar cuantas calorías consume. Nos cuentan que la reacción del cuerpo a la restricción calórica es un mito, o admiten que existe, pero afirman que es insuficiente para impedir adelgazar. También nos dicen que si la restricción calórica es moderada, entonces se evita esa reacción metabólica.

La realidad es que el método “comer menos y moverse más” no funciona para adelgazar (i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo). La evidencia científica es contundente en ese sentido (ver,ver,ver). Y tampoco tiene fundamento el mensaje de que la restricción calórica moderada sí funciona (ver). Y esos resultados son lógicos, pues el “come menos y muévete más” no tiene más fundamento que la estupidez humana (ver,ver,ver).

En este estudio en ratas hemos visto que, aunque los animales han reaccionado a la restricción calórica con una pérdida inicial de grasa corporal, a continuación están recuperando la grasa perdida aunque se mantenga la restricción calórica. Sabemos que esto es posible, porque lo estamos viendo en este estudio. ¿Cómo saben los “expertos” que en humanos no se produce este mismo fenómeno, de tal forma que a partir del sexto mes, más o menos, comas cuanto comas, vas a empezar a recuperar la grasa perdida en los seis meses previos? ¿Cómo se atreven a culpar al obeso del fracaso del método, cuando la evidencia científica dice que el método ha fracasado todas y cada una de las veces que se ha puesto a prueba en un experimento científico? ¿En qué evidencias basan su acusación de que el método no funciona porque el obeso no sabe contar cuanto come? ¿Dónde están las pruebas de que el método funciona? ¿Por qué nadie nos muestra esas pruebas?

Que no nos engañen: las pruebas científicas dicen que el método NO funciona. No hay falta de pruebas.

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