La guerra del lenguaje (XIII): adelgazar no es “difícil”

When I tell patients that they should lose weight, without providing them the resources to do so or being honest about how difficult it is, I leave them vulnerable to messages that they are lazy if they can’t, and that even dangerous methods of weight loss are worth the risk (fuente)

Cuando les digo a los pacientes que deben perder peso, sin al mismo tiempo proporcionarles los recursos para hacerlo o sin ser honesto acerca de lo difícil que es, les dejo vulnerables a los mensajes de que son vagos si no pueden conseguirlo o, incluso los de que los métodos peligrosos de pérdida de peso son un riesgo que vale la pena.

Difícil: que requiere habilidad, esfuerzo, mucho trabajo o inteligencia especiales.

¿Es que adelgazar no es “difícil”? No, no lo es. Difícil es una palabra incorrecta referida a adelgazar: adelgazar es infrecuente y para algunas personas puede ser imposible. “Difícil” transmite que:

  • es posible, y que
  • el remedio es conocido. Sólo tienes que esforzarte en aplicarlo.

Ninguna de esas dos ideas tiene fundamento. No sabemos si es posible en general, ni para qué parte concreta de la población afectada puede conseguirse con dieta y ejercicio. No conocemos, de hecho, un remedio efectivo para la obesidad. Y con “difícil” lo que estamos diciendo es que de existir esfuerzo llegarían los resultados. “Difícil” sigue poniendo la culpa del fracaso en los hombros de la víctima mientras se refuerza el mensaje de que el método, la dieta hipocalórica, funciona de ser seguido a largo plazo. Intuyo que eso es en realidad lo que cree el médico del que he sacado la cita inicial de este artículo. Por mucho que intente disculpar al paciente, si cree que el método funcionaría de ser aplicado, lo único que hace es inventar excusas muy poco convincentes para disculpar lo que él cree que sucede, que es que los pacientes no son capaces de mantener la dieta.

Referido a adelgazar, asegurar que no es imposible, que sólo es difícil, es mentir. Y es una mentira que crea injustificadas expectativas e injustificado sentimiento de culpa cuando llega el fracaso (ver,ver,ver).

No tienes el control de tu peso corporal, especialmente si has tenido la desgracia de engordar

No tienes el control. Y quien te diga lo contrario te está engañando.

¿Es que no hay gente que ha adelgazado? Sí. Es mi caso, por ejemplo. Llevo ya 4 años manteniéndome en un peso perfecto (ver). Pero de mi experiencia no se deduce que tú puedas conseguirlo con dieta y ejercicio. No es pesimismo: es no inventarse una realidad que nos gusta sólo porque es lo que queremos creer: es realismo en base a lo que veo publicado en los estudios científicos. Y es no querer engañarte, porque engañarte nunca te va a ser de ayuda.

¡Adelgazar requiere esfuerzo, pero no es imposible!

Y es lo que te va a contar quien te quiere vender una dieta o un plan de ejercicios, pero ese mensaje no te hace ningún favor, porque es falso. No se sabe si es posible. Que te vendan esperanza no te da esperanza. Aunque es lo que queremos oír: queremos creer que sí es posible con esfuerzo porque la alternativa no nos agrada.

El “amimefuncionismo” es una fuente de confusión

Tengamos cuidado con las experiencias personales, porque todos tendemos a interpretar los datos de forma que confirman nuestras ideas previas. Se llama “sesgo de confirmación”.

Imagina el siguiente testimonio (inventado, aunque basado en la realidad que veo):

Durante mucho tiempo estuve haciendo dieta entre semana y comiendo lo mismo que todos el fin de semana. Y no conseguí ninguna de mis metas, pues no conseguí bajar más que un par de kilos, que al cabo del tiempo se convirtieron en aumento de peso. Me di cuenta que de si quería conseguir mis objetivos, si quería volver a tener un peso normal, tenía que esforzarme más y dejar de engañarme a mí misma. Consulté con una nutricionista y me recetó una dieta hipocalórica basada en las cosas que me gusta comer, para que así me fuera más fácil no dejarla. Eliminé de mi dieta el pan, la pizza y el azúcar, porque eran calorías innecesarias y en lugar de coca-cola pasé a beber agua y sólo agua. Además, mi alimentación poco a poco se fue haciendo cada vez más vegetariana y de forma natural, casi sin pretenderlo, eliminé casi por completo los alimentos procesados. Mi peso corporal fue respondiendo a la dieta, con algunos altibajos, pero he conseguido perder todo el peso que me sobraba y ahora mi objetivo es mantenerlo. Aunque ya he adelgazado, no pienso cambiar mi alimentación, así que ya os contaré. Lo que sí puedo decir es que no es fácil, pero es posible adelgazar. Lo único que hace falta es ponerse en manos de una nutricionista y esforzarse.

¿Qué deducimos de esa (ficticia) experiencia? Lo que nos apetezca deducir, desde que adelgazar es, como dicen los “charlatanes oficiales”, una cuestión de calorías, esfuerzo y mantener la dieta a largo plazo, hasta todo lo contrario, que hasta que esta persona no prestó atención a la calidad de lo que comía y adoptó una dieta basada en comida de humanos no consiguió nada. Y fíjate, además, que nos cuenta que ha adelgazado cuando la realidad es que ni si quiera tiene indicios de que vaya a poder mantenerlo a largo plazo. Sólo crees haber adelgazado si crees que manteniendo la dieta tienes el éxito garantizado. Es una creencia sin fundamento. La pérdida de peso inicial no es demostración de éxito de la dieta. No, no lo es. Y, además, tampoco sabemos si un testimonio que hemos leído en una página web es fiel a la realidad de los hechos y esa persona nos está contando todos los datos relevantes, y no sólo los que tiene interés en contarnos o los que le parecen relevantes según sus creencias. No hace falta que la persona mienta para que dé datos sesgados, aunque, como dice House, ¡todo el mundo miente!

No digo que un testimonio personal no sea interesante, más bien al contrario. Lo que estoy diciendo es que tengamos cuidado con las interpretaciones que se hacen de los testimonios: las razones por las que alguien afirma o cree que han sucedido las cosas, no siempre son las razones por las que realmente suceden las cosas. Por ejemplo, una persona que no pierde peso –intente la dieta que intente– si de repente encuentra una dieta que le funciona puede atribuir el éxito a su esfuerzo, cuando la realidad es que el esfuerzo nunca antes le sirvió para adelgazar. Pero como lleva mucho tiempo intentándolo quiere pensar que lo ha conseguido gracias a su insistencia.

Los siguientes dos citas son de la misma persona (ver):

I also started cleaning up my diet. I ate mostly grilled chicken, fruits and veggies. I didn’t count calories or portions. I didn’t have a complicated regimen. I just made a point to eat the same few things I knew were good for me each day.

When in doubt, always return to, “Eat less, move more.”

También comencé a limpiar mi dieta. Comí principalmente pollo a la parrilla, frutas y verduras. No conté calorías o porciones. No tuve un régimen complicado. Me aseguré de comer las mismas pocas cosas que sabía que eran buenas para mí cada día.

En caso de duda, siempre regrese a “coma menos, muévase más”.

No hace nada relacionado con “contar calorías” pero su creencia es que lo que funciona es “comer menos y moverse más”. ¿Es realmente “come menos y muévete más” el secreto del éxito de esta persona? Como decía, una cosa es lo que la gente cree que le ha servido para tener éxito, y otra cosa es lo que realmente ha sido la clave de un éxito que a veces ni siquiera lo es, pues confunden la pérdida inicial de peso con adelgazar.

Plan de dieta adecuado a tus necesidades y características

¿Cómo puedo decir que no hay un método conocido para adelgazar, si las/los nutricionistas te preparan dietas adaptadas a tus características, que son las dietas que saben que te van a permitir perder peso? Que no te engañen: te van a recetar una dieta hipocalórica, porque no dan para más. La nutricionista del montón no usa ninguna regla que permita escoger una dieta entre todas las posibles alternativas, que sea la más adecuada a tus parámetros fisiológicos. Lo que hacen es preguntarte qué te gusta comer y te confeccionan una dieta hipocalórica que incluye esos productos. Así tu adherencia será máxima y se minimizarán las probabilidades de que abandones la dieta, que es la causa que ellos/as dicen que hace que la gente no consiga resultados con la dieta hipocalórica (ver,ver,ver).

En general, no existe la “dieta personalizada” en el sentido que los profanos en nutrición creemos. No nos dejemos engañar por el lenguaje: es la misma fraudulenta dieta para todos, la dieta hipocalórica, con distinto peinado.

La “cultura del esfuerzo”

La industria de la pérdida de peso (nutricionistas y gurús del fitness) presume de luchar contra la industria alimentaria. No hay nada que agradecer porque no lo hacen por nuestro bien, sino porque así apuntalan la teoría del balance energético: nos quieren hacer creer que estamos gordos porque vivimos en una “jungla” llena de productos hipercalóricos que nos hacen comer “más de la cuenta”. Con esa estrategia consiguen, además, que su propia responsabilidad no sea examinada. La “generosidad” con la que perdonan y comprenden las flaquezas del obeso no es otra cosa que cargar las culpas sobre los hombros de la víctima, al tiempo que ellos evitan ser sometidos a examen (ver). Cero autocrítica.

we need to stop pretending that what we are doing is working (fuente)

tenemos que dejar de comportarnos como si lo que estamos haciendo estuviera funcionando

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Obesidad, una narrativa (II)

Dieters wage a war against their bodies that the can’t possibly win

Los que hacen dieta libran una guerra con sus cuerpos que no pueden ganar

En la primera parte de esta entrada he comentado la idea de que podemos estar engordando por estar generando continuamente situaciones de hambre, combinado con una dieta alejada de los alimentos de verdad. Según Jean Antonello, la autora del libro “The Great Big Diet Lie“, la solución de los “expertos” nos lleva a cada vez más obesidad:

eat less and exercise more is leading to greater and greater obesity

comer menos y moverse más lleva a una cada vez mayor obesidad

Nuestro cuerpo se defiende del hambre, ente otras cosas, haciendo que deseemos los alimentos engordantes, porque busca almacenar grasa corporal:

They eat these high sugar and carb-loaded foods because they crave them because they need them. They need fat and the best ingredient necessary for making fat is sugar (fuente)

Consumen esos productos cargados de azúcar y de carbohidratos porque los ansían porque los necesitan. Necesitan grasa [corporal] y el mejor ingrediente necesario para fabricar grasa es el azúcar

Si tienes hambre, el cuerpo no te pide consumir alimentos de verdad, sino productos engordantes.

Algunos extractos del libro y mi traducción a continuación.

The Great Big Diet Lie: Why Diets Backfire and How to Eat Enough to Lose

[Fat is the Energy Reserve on a Human Body] Intermittently, dieters eat less food than they need, and because this is a famine to their bodies, this under eating triggers a protective response in their bodies—one that stimulates the need for more energy reserves. They actually develop a need for more energy backup fat than non-dieters. The very act of dieting causes dieters’ bodies to plump up their energy reserves to get ready for the next diet. Isn’t this absolutely crazy? It’s the way dieters try to lose weight that makes them gain it back. Let me say that again: Eat-less dieting causes the rebound that dieters almost inevitably experience. Diets make lasting weight loss impossible.

[La grasa es la reserva de energía en un cuerpo humano] De forma intermitente, los que están a dieta comen menos alimentos de los que necesitan, y debido a que esto significa hambre para sus cuerpos, no comer suficiente comida desencadena una respuesta protectora en sus cuerpos — una que estimula la necesidad de tener más reservas de energía. En realidad, desarrollan la necesidad de tener más grasa de respaldo energético que los que no hacen dieta. El mismo acto de hacer dieta hace que los cuerpos de los que están a dieta incrementen sus reservas de energía para prepararse para la próxima dieta. ¿No es una absoluta locura? Es la forma en que la que el que hace dieta trata de perder peso lo que le hace recuperarlo. Voy a decirlo de nuevo: las dietas de “comer menos” causan el rebote de peso que casi inevitablemente todos los que hacen dieta experimentan. Las dietas hacen la pérdida de peso imposible de mantener a largo plazo.

[The Half Plate Diet] A veteran dieter of 22 years, Janet knew overeating was her problem. She had 55 extra pounds to prove it. She said she just couldn’t keep the control she needed to get to her goal weight. Sometime during every diet she’d end up eating too much and all the wrong kinds of food. So, at one point, she began to design her own diets, thinking that maybe the diets were at fault for the weight rebounds she experienced. The most recent diet Janet made up was simple; she’d just eat half of anything on her plate. She thought the deprivation of most of her diets had set her up to fail, so, she didn’t deprive herself of any type of food and said she enjoyed eating and never missed a meal. This sounds like a perfectly sane approach on the surface, and Janet lost nearly 50 pounds over a year. She was encouraged and thought she’d finally found the answer. Unfortunately, she gradually gained 6o pounds over the following two years. Janet had found a track that worked for her but it didn’t work for her body.

[La dieta del medio plato] Janet, una veterana mujer a dieta de 22 años, sabía que comer demasiado era su problema. Tenía 25 kg extra que lo demostraban. Ella decía que simplemente no podía controlarse como era necesario para alcanzar su objetivo de peso. En algún momento durante cada dieta acababa comiendo demasiado y siempre de los tipos equivocados de comida. Así que, en un momento dado, ella comenzó a diseñar sus propias dietas, pensando que tal vez las dietas tenían la culpa de los rebotes de peso que experimentó. La dieta más reciente que Janet probó era simple; sólo comería la mitad de lo que había en el plato. Ella pensó que privarse de las cosas era por lo que la mayoría de sus dietas había fracasado, por lo que ella no iba a restringir el tipo de comida y dijo que disfrutó comiendo y que nunca se perdió una comida. Esto suena como un enfoque perfectamente cuerdo en la superficie, y Janet perdió casi 23 kg durante un año. Se animó y pensó que finalmente había encontrado una solución. Desafortunadamente, gradualmente ganó 27 kg en los dos años siguientes. Janet había encontrado un camino que le servía a ella, pero no funcionó para su cuerpo.

Here’s a review of how bodies fight dieters:

  1. Drop in metabolic rate-15-30%
  2. Low energy and reluctance for physical activity
  3. Increased appetite
  4. Cravings for sweets and fatty foods
  5. Preoccupation with food and eating

So when dieters go on an eat-less, exercise-more diet, they unknowingly trigger their bodies to adapt in these five ways. Taken together, these five adaptations protect the fat already there and may eventually promote even more fat accumulation. These changes do not seem to occur at first, of course. The rewarding weight loss comes first. But these adaptations, transmitted by biochemical changes, lie in wait, eventually causing the dieter to lose control of her eating. And when they take over, the frustration and weight gain begin.

Éste es un resumen de cómo los cuerpos luchan contra las personas que hacen dieta:

  1. descenso de la tasa metabólica-15-30%
  2. baja energía y renuencia por la actividad física
  3. aumento del apetito
  4. antojos de dulces y alimentos grasos
  5. preocupación por la comida y la alimentación

Así que cuando los personas se embarcan en una dieta en la que comen menos y hacen más ejercicio, sin saberlo ponen en marcha que sus cuerpos se adapten de estas cinco maneras. En conjunto, estas cinco adaptaciones protegen la grasa que ya se tiene y pueden eventualmente promover aún más acumulación de grasa. Estos cambios no parecen ocurrir al principio, por supuesto. La gratificante pérdida de peso sucede primero. Pero estas adaptaciones, transmitidas por cambios bioquímicos, esperan su momento, causando eventualmente que la persona pierda el control de su alimentación. Y cuando las adaptaciones toman el control, la frustración y el aumento de peso comienzan.

Is this why we are so fat when we are the most diet-conscious nation on earth? It has a lot to do with it. The connection between our diet-obsessed country and our obesity statistics is undeniable when you consider the overall effect of quick weight loss dieting on the body. We have been approaching the weight problem from a completely wrong direction for over fifty years, and it shows. The terrible truth about dieting is that, for most people, not only does it fail in solving weight problems; it actually causes weight gain for most dieters over the long run.

¿es por esto que estamos tan gordos cuando somos la nación más consciente de la dieta en la tierra? Tiene mucho que ver. La conexión entre nuestro país obsesionado con la dieta y nuestra estadística de la obesidad es innegable cuando se considera el efecto general de la dieta de rápida pérdida de peso en el cuerpo. Nos hemos estado acercando al problema del peso desde una dirección completamente incorrecta durante más de 50 años, y ahí están los resultados. La terrible verdad sobre la dieta es que, para la mayoría de la gente, no sólo falla en la solución de los problemas de peso; en realidad, causa aumento de peso en el largo plazo para la mayoría de los que siguen la dieta.

No hay en la actualidad un tratamiento dietario que haya demostrado pérdida de peso a largo plazo

Tackling overweight and obesity: does the public health message match the science?

Artículo de hace 5 años, titulado: “Lucha contra el sobrepeso y la obesidad: el mensaje de salud pública, ¿es consistente con la ciencia?

there are currently no validated public health interventions that are able to achieve sustained long-term weight loss or to stem the increasing prevalence of obesity in the population

No hay en la actualidad una intervención de salud pública validada que sea capaz de lograr una pérdida de peso sostenida a largo plazo o detener la creciente prevalencia de obesidad en la población

No hay una intervención validada para pérdida de peso sostenida a largo plazo…

Pero esto no es lo que nos dicen los “expertos” en nutrición, ¿verdad? El discurso de los que te quieren cobrar por una dieta hipocalórica —o quizá por una plan de ejercicios— es que el método funciona, pero la gente es incapaz de mantener hábitos saludables a largo plazo.

Sí hay evidencia científica referente a la dieta hipocalórica y es consistente en que no funciona en el largo plazo, por lo que, a día de hoy, recetar una dieta hipocalórica sin informar al cliente de que no funciona es engañarle.

Los autores del artículo contrastan la teoría del balance energético con la evidencia científica y concluyen que el simplista modelo del balance energético —que lleva a preguntarse por qué la gente come demasiado o se mueve poco— desdeña el conocimiento que se tiene en la actualidad de cómo funciona nuestro cuerpo.

ignoring dependencies that regulate energy intake and expenditure leads to a misunderstanding of the causes of weight gain and thus design of inappropriate interventions that are often unsuccessful in the long term. Using the simple energy-balance model leads researchers to ask the basic question, why do people eat too much, exercise too little and thus gain weight? […] Instead of asking why people persist in eating too much and exercising too little, the key questions of obesity research should address those factors (environmental, behavioral or otherwise) that lead to dysregulation of the homeostatic mechanism of energy regulation.

hacer caso omiso de las dependencias que regulan el gasto y aporte energético conduce a una malinterpretación de las causas del aumento de peso y por ello al diseño de intervenciones inadecuadas que a menudo fracasan en el largo plazo. Usar el modelo simple del balance energético conduce a los investigadores a la pregunta básica, ¿por qué comen demasiado, por qué hacen poco ejercicio y por tanto aumentan de peso? […] En lugar de preguntar por qué la gente persiste en comer demasiado y hacer poco ejercicio, las preguntas clave de la investigación de la obesidad deben abordar esos factores (ambientales, conductuales o de otro tipo) que conducen a la desregulación del mecanismo homeostático de regulación de energía.

El diagnóstico no está mal, pero, evidentemente, la sugerencia que hacen peca del mismo error que llevamos décadas cometiendo: la obesidad NO es un problema de “regulación de energía”. Lo que se almacena en los adipocitos son triglicéridos —¡grasa, no calorías ni gramos!— y el proceso es regulado por enzimas y hormonas, no por “energía”. Se asume sin cuestionarlo que la obesidad es un problema energético, y no lo es: es un proceso fisiológico. El enfoque “energético” no se emplea con ninguna otra patología porque es indiscutiblemente estúpido (ver).

NOTA: con la dieta hipocalórica sólo se pierde peso los primeros meses y a partir de ese momento se inicia la recuperación de lo perdido. Pasados 3-4 años estás unos 4 kg por debajo del peso inicial (ver). Eso no es en absoluto lo que busca la persona que necesita adelgazar.

Leer más:

Recuperación de la grasa corporal durante la restricción calórica (en ratas)

Prolonged Effects of Fasting-Refeeding on Rat Adipose Tissue Lipoprotein Lipase Activity: Influence of Caloric Restriction during Refeeding

Experimento en ratas. Se les retira la comida durante tres días y a continuación se las divide en tres grupos que tienen distintos niveles de restricción calórica: uno ad libitum (que come cuanto quiere, referencia 100%), uno con ingesta limitada al 75%, y uno con ingesta limitada al 50%.

Me voy a fijar únicamente en el grupo con la ingesta limitada al 50% del ad-libitum. ¿Qué sucede con su grasa corporal? Repito: esas ratas han estado 3 días si comer y a continuación siguen con restricción calórica, pero comiendo algo. El resultado es el que vemos remarcado con una flecha roja en la tabla: la grasa corporal de esas ratas está aumentando con el paso de los días.

Siguen “haciendo dieta”, siguen “pasando hambre”, y su grasa corporal no sólo no baja, sino que está aumentando. Nótese que no están aumentando la grasa corporal por hiperfagia (comer mucho) a consecuencia de haber pasado hambre.

En la figura se muestra el tamaño de los adipocitos en los distintos grupos. Tras los tres días de ayuno ha subido en todos los grupos, sigan o no con restricción calórica.

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Los autores del artículo lo resumen así:

Metabolic adaptations that occur during refeeding following a fast act to replenish depleted body fat stores

Las adaptaciones metabólicas que ocurren durante la ingesta que sigue al ayuno actúan para reponer las previamente vaciadas reservas de grasa.

Y no es por pasarse comiendo.

Como resultado interesante, aumentaron los niveles de lipoproteína-lipasa (LPL) sin que se detectara un aumento de los niveles postprandiales de la insulina. La LPL es la enzima que extrae los ácidos grasos de las lipoproteínas para su posterior absorción por parte de los adipocitos:

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En condiciones normales la LPL responde ante los cambios en los niveles de insulina (ver), pero en este experimento aumentó sin que lo hiciera la insulinemia:

in this study the overshoot of LPL during ad libitum refeeding seemed to occur without a detectable change in postprandial plasma insulin levels

La restricción de la ingesta está aumentando la facilidad con la que el animal engorda. Ese cambio fisiológico no se está produciendo por un aumento de los niveles de insulina, sino incluso con niveles de insulina postprandiales no elevados.

Mis reflexiones

Los que ganan dinero recetando dietas hipocalóricas nos cuentan que la culpa del fracaso es del obeso: el obeso miente sobre cuanto come o no sabe contar cuantas calorías consume. Nos cuentan que la reacción del cuerpo a la restricción calórica es un mito, o admiten que existe, pero afirman que es insuficiente para impedir adelgazar. También nos dicen que si la restricción calórica es moderada, entonces se evita esa reacción metabólica.

La realidad es que el método “comer menos y moverse más” no funciona para adelgazar (i.e. perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo). La evidencia científica es contundente en ese sentido (ver,ver,ver). Y tampoco tiene fundamento el mensaje de que la restricción calórica moderada sí funciona (ver). Y esos resultados son lógicos, pues el “come menos y muévete más” no tiene más fundamento que la estupidez humana (ver,ver,ver).

En este estudio en ratas hemos visto que, aunque los animales han reaccionado a la restricción calórica con una pérdida inicial de grasa corporal, a continuación están recuperando la grasa perdida aunque se mantenga la restricción calórica. Sabemos que esto es posible, porque lo estamos viendo en este estudio. ¿Cómo saben los “expertos” que en humanos no se produce este mismo fenómeno, de tal forma que a partir del sexto mes, más o menos, comas cuanto comas, vas a empezar a recuperar la grasa perdida en los seis meses previos? ¿Cómo se atreven a culpar al obeso del fracaso del método, cuando la evidencia científica dice que el método ha fracasado todas y cada una de las veces que se ha puesto a prueba en un experimento científico? ¿En qué evidencias basan su acusación de que el método no funciona porque el obeso no sabe contar cuanto come? ¿Dónde están las pruebas de que el método funciona? ¿Por qué nadie nos muestra esas pruebas?

Que no nos engañen: las pruebas científicas dicen que el método NO funciona. No hay falta de pruebas.

Leer más:

Visita al veterinario

Esta tarde hemos llevado a nuestras cobayas al veterinario. Aparentemente tienen ya cierta edad.

En un momento dado, el veterinario nos ha dicho que una de ellas tenía algo de sobrepeso y que le vendría bien adelgazar un poco. Una de mis hijas ha preguntado que qué podíamos hacer, a lo que yo he contestado que nada, que con la dieta que tienen (verduras frescas como pimiento, pepino, brócoli, etc. y heno) no se puede hacer nada más. El veterinario ha intervenido para explicar que no hay más secreto para perder peso que comer algo menos y que se muevan más. En ese momento mi hija mayor y yo hemos intercambiado una mirada cómplice. No he dicho nada.

El veterinario tiene bastante sobrepeso.

Se me ha ocurrido plantearme: ¿cuál es la probabilidad de que una persona con sobrepeso/obesidad responda así a esa cuestión?

 

NOTA: la cobaya que el veterinario dice que tiene sobrepeso (yo no veo nada diferente de las otras) es la que está enferma de cáncer. Según dice, probablemente la caída de pelo que sufre desde hace unos días es un efecto de esa enfermedad, por los cambios hormonales que está produciendo. Obviamente, no voy a hacer pasar hambre y obligar a moverse a un animal, y mucho menos a uno que está enfermo.

Se ha contrastado…

Se ha contrastado que, independientemente de que hagas una u otra dieta, los que terminan adelgazando son las personas que se fidelizan a ese cambio, y que da igual que hagas la dieta Dukan, que hagas la dieta de los Weight Watchers, que hagas la dieta de los colores o la de los astronautas. Si tú dejas de comer comida basura, comida procesada, de picotear como un cosaco, te fidelizas a un patrón que aunque sea estrambótico, seguro que va a ser mejor que de lo que provienes. Y si eso lo mantienes en el tiempo, es lo que va a tener éxito, básicamente. Juan Revenga

¿De verdad eso se ha contrastado?

¿Es la adherencia a la dieta, cualquier dieta, la clave para perder una cantidad importante de peso, pongamos 25 kg, y mantener la pérdida a largo plazo, digamos 4 años? ¿Está diciendo este señor que eso está publicado en la literatura científica?

No es verdad. No hay ni un solo estudio científico en el que un método de adelgazamiento basado en dieta y ejercicio haya demostrado ser efectivo para adelgazar. En general, se pierde peso en los primeros meses y posteriormente se recupera gradualmente. Si alguien pierde mucho peso y lo mantiene a largo plazo, sin duda es la excepción:

Y esto sucede aunque se mantenga la dieta y el plan de ejercicios:

¿De verdad es un hecho contrastado que si mantienes la dieta, la dieta que sea, vas a tener éxito adelgazando? Esa evidencia científica NO EXISTE para ninguna dieta. Que exista para varias es absolutamente falso.

Me parece bien decirle a la gente que deje de consumir basura, que deje de consumir productos procesados o que uno tiene el convencimiento personal de que, si es posible adelgazar, tiene que ser comiendo así. Pero decir que es un hecho contrastado que esas medidas llevan al éxito, me parece desinformar. La gente quiere oír que la obesidad es un problema para el que se conoce un remedio, pero no es correcto crear falsas expectativas, diciendo que lo único que se necesita es fuerza de voluntad para mantener una dieta a largo plazo.

NOTAS:

  1. hay estudios (ejemplo,ejemplo) en los que distintas dietas producen pérdidas de peso similares, pero de ahí no se puede concluir que son igualmente efectivas para adelgazar. 5 kg perdidos tras doce meses de dieta no demuestran efectividad (tampoco inefectividad, si, como en el caso de los estudios que pongo de ejemplo, se deja progresivamente la dieta).
  2. si en un experimento controlado se constata (ejemplo) que las personas que más han conseguido bajar de peso a corto plazo, han sido muy fieles a la dieta, esa apreciación es observacional. No permite demostrar que una cosa ha causado la otra. ¿Han reducido más su peso corporal porque han sido muy fieles a la dieta o han sido muy fieles a la dieta por la motivación de ver que estaba funcionando? ¿Qué es causa y qué es efecto? Aunque el estudio fuera a largo plazo, ese tipo de evidencia no es demostrativa.
  3. la lógica dice que la adherencia a la dieta es necesaria, pero la evidencia científica nunca ha confirmado que sea suficiente.
  4. hay algunos estudios (ver,ver,ver) cuyos resultados se salen de la deprimente norma de los experimentos de pérdida de peso, y dejan intuir que ciertos cambios dietarios pueden ser más efectivos que otros para perder peso, al menos a corto plazo. En concreto me refiero a que la pérdida de peso no se estanca o no se convierte en subida al cabo de unos pocos meses, y/o se alcanzan cifras de pérdida de peso que no he visto en estudios con dieta hipocalórica. No todas las dietas son iguales (ver).

Dietas isocalóricas con mismo reparto de macronutrientes

Comer 1000 calorias de grasas y 1000 de azúcares engordan lo mismo

Para la gestión de la grasa corporal, ¿importa de alguna forma la composición de la dieta? Si cojo a dos grupos de ratas, y les doy dos dietas con exactamente la misma cantidad de energía, ¿engordarán lo mismo? ¿Qué va a pasar con esas ratas? Se me ocurren tres posibles respuestas:

  1. Engordarán lo mismo, pues las dietas son isocalóricas. Así lo dictaminan las leyes de la física
  2. Engordarán lo mismo, si el gasto energético es el mismo
  3. No tienen por qué engordar lo mismo. Lo que importa es la reacción hormonal del cuerpo ante la comida, y eso depende de la composición de la dieta, no de las calorías, y del estado fisiológico del animal.

Hay una diferencia muy importante entre las respuestas 1 y 2, aunque ambas guardan relación con la teoría del balance energético, y es que según la respuesta 1 la composición de la dieta no importa para la gestión del peso corporal, pero según la respuesta 2, la composición de la dieta puede afectar al gasto energético y por tanto producir un efecto distinto en el peso corporal con cada dieta. Los defensores de la teoría CICO (Calories In Calories Out) engañan a la gente moviéndose, según les conviene, de una a otra opción (ver): se refugian en la 2 cuando se ven acorralados, pero hacen creer a la gente desinformada que es la 1 la que se cumple, y que, por tanto, “viene establecido por leyes inviolables de la física que la composición de la dieta no puede ser relevante en la gestión del peso corporal“. Es complicado luchar contra estas mentiras, pues es lo que los “expertos” en nutrición llevan décadas contándonos y a la gente le parece razonable.

Vamos a ver un estudio en el que dos dietas con la misma energía producen diferente acumulación de grasa corporal. La diferencia la marca la composición de la dieta, no su energía. No hay duda de que la respuesta 1 es un fraude.

Fat Quality Influences the Obesogenic Effect of High Fat Diets

Experimento en ratas, con dietas que tienen composiciones idénticas en términos de macronutrientes. La diferencia es el tipo de grasa: manteca en una dieta y aceites de cártamo y lino en la otra. Pero la cantidad de grasa es exactamente la misma: 26 g por cada 100 g de comida, y el resto de elementos de la dieta son idénticos.

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Sin diferencias en la ingesta energética (ME intake en la tabla):

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Pero sí hay diferencias en la acumulación de grasa al cabo de tan solo 14 días:
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Diferencia también clara al final del estudio en la grasa visceral:

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Y también hubo claras diferencias en la acumulación de grasa intrahepática (“hígado graso”):

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El tipo de grasa está determinando si la dieta engorda más o menos. La evidencia científica dice que las calorías consumidas NO determinan la ganancia de grasa corporal y que la composición de la dieta puede hacer que ésta engorde más o menos, al margen de las calorías. En el blog he publicado decenas de resultados científicos que dan el mismo veredicto, en animales y en humanos (ejemplo). A ver si encuentro un rato para hacer un listado recopilatorio de esos estudios, porque tiene que ser espectacular.

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