“Las excusas no queman calorías”

En el vídeo este señor nos llama a los obesos “vagos pedazos de mierda” (“lazy pieces of shit“). Pero, por favor, no caigamos en la trampa: no centremos la atención en sus insultos. Lo que realmente hace daño del discurso de este señor es el argumento:

Me gustaría señalar el elefante en la habitación. El elefante en la habitación eres tú: eres una mujer gorda. Y estás gorda por una razón: quemas menos calorías de las que consumes. Aquí tengo una idea fantástica para una dieta: quema más calorías de las que ingieres.

Nuevamente, creo que es contraproducente centrarnos en el insulto (llamar “elefante” a una mujer obesa sólo demuestra la catadura moral del sujeto). No porque no haya razones para reprocharlo, sino porque, en mi opinión, el verdadero daño lo hace con el “argumento”.

La atribución de controlabilidad

Comportamientos execrables como el que hemos visto en el vídeo son posibilitados por la gran mentira: la teoría del balance energético. Esa teoría nos explica por qué engordamos (“has quemado menos calorías de las que has consumido”) y qué tenemos que hacer para adelgazar (“quemar más calorías de las que consumimos”). Y el corolario es que sabes lo que tienes que hacer para no engordar y sabes lo que tienes que hacer para adelgazar, por lo que tienes el control de tu peso corporal. Engordar es tu responsabilidad, por no haber sabido rectificar a tiempo tu mal comportamiento, y no adelgazar sólo demuestra tu falta de interés en tener salud. Éste es el mensaje realmente destructivo, no tanto los insultos, sin ánimo alguno de disculparlos. Cualquiera que pasee un poco por blogs de gente que intenta perder peso se dará cuenta de cómo ese discurso está interiorizado en la mente de los/las obesos/as: se culpan de no lograr resultados, empleando expresiones como “tengo que dejar de poner excusas“, “tengo que dejar de engañarme a mí misma“,”si no adelgazo es porque no quiero“, o expresiones de autoculpabilización similares, que denotan que creen saber lo que tienen que hacer.

Disculpar la conducta del obeso hablando de que es muy difícil resistirse al “entorno obesogénico“, no hace ningún favor, pues es reforzar el mensaje de que el obeso sabe qué tiene que hacer y que el problema está en su conducta. Hay que combatir esa trampa y seguir informando de la inefectividad del tratamiento (ver).

“Las excusas no queman calorías”

En temas de obesidad, hasta el más tonto cree entender lo que dicen las leyes de la física: “no puedes engordar si no comes de más”. Creemos saber que “quemar calorías” es la solución: come menos y/o haz más ejercicio (ver). Y si la gente no consigue adelgazar, será porque comen más de lo que dicen, o sea porque en realidad no siguen la dieta. Tienen un problema de comportamiento: no pueden controlar el apetito y acaban comiendo “de más”. Que busquen la ayuda profesional de un psicólogo (ver). Si no pueden evitar que sus hijos engorden, que el estado intervenga (ejemplo).

“Soy obeso y la culpa es de la sociedad”. Victimismo, elemento característico de la gente con sobrepeso

Deja de poner excusas, es tu responsabilidad hacer lo que sabes que tienes que hacer para adelgazar“. En nuestra arrogancia, sólo estamos pensando en por qué falla el obeso (ver,ver). Pero, ¿y si es el consejo lo que es erróneo? ¿Y si todo lo que el obeso cree saber sobre las causas y soluciones a la obesidad, no es más que una gran estupidez propagada por “científicos” ineptos y “profesionales” de la salud incompetentes? En mi opinión, no somos más que asnos con ropa (ver), incapaces de darnos cuenta de nuestras propias limitaciones intelectuales e incapaces de considerar que posiblemente no somos ni más inteligentes, ni más responsables, ni tenemos más fuerza de voluntad que una persona obesa. Simplemente no entendemos nada y ni siquiera tenemos la inteligencia suficiente para plantearnos si somos nosotros los equivocados.

As I watch this or that obese person waddle down a sidewalk, I realize that I know none of the answers to any of these questions, which makes me feel utterly unqualified to impose any judgment on their moral character. Instead, I find myself thinking how difficult it must be to be them (fuente)

Cuando veo una persona obesa por la calle, me doy cuenta de que no conozco ninguna de las respuestas a esas preguntas, lo que me incapacita para realizar ningún juicio sobre su carácter moral. Más bien lo contrario, me lleva a pensar lo difícil que debe de ser para ellos.

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¿Normalizando la obesidad?

Si aceptar el sobrepeso es quererse a uno, también lo sería aceptar tu depresión. Normalizar una enfermedad no es saludable. (Leído por ahí)

¿Qué es “normalizar una enfermedad”?

¿Qué es “aceptar el sobrepeso”? (Y, aunque no venga a cuento de nada, ¿qué es aceptar tu depresión?)

¿Cuál es exactamente el mensaje que se quiere mandar a la gente obesa cuando estas cosas se publican en twitter? ¿Que estar gordo está asociado a riesgos de salud? ¿Es que la gente que tiene un problema de peso no sabe eso? ¿Es que la clave para que dejen de ser obesos es recordarles que no es saludable? ¿Por qué creemos saber algo que ellos no saben?

sobrepeso dicho sutilx xq se celebra la obesidad

¿Se celebra la obesidad? ¿De qué narices estamos hablando? En serio, hemos perdido el norte por completo con el tema de la obesidad.

Si alguien cree que la siguiente portada es “moral y éticamente repulsiva”, que me lo explique. Si en la foto apareciese un enfermo de cáncer, ¿estaríamos “normalizando el cáncer”? Si esa chica usase gafas, ¿estaríamos “normalizando la miopía”? ¿Hay que “esconder” a la gente que tiene un problema de peso por razones que no usaríamos con ninguna otra condición médica?

Si esto es el mundo “real food”, que no cuenten conmigo.

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Nuevo capítulo en el librito: la humillación como estímulo para adelgazar

He añadido un nuevo capítulo en el librito (accesible desde el menú del blog): “La Humillación Como Estímulo para Adelgazar”.

Mi opinión, reflejada en ese capítulo, es que la fraudulenta teoría del balance energético (“engordamos por comer más de lo que gastamos”, o “comer menos de lo que se gasta es el camino para adelgazar”), no sólo nos ha hecho gordos y dificulta encontrar un remedio para la obesidad, sino que además es el caldo de cultivo para la fatphobia y el fat-shaming, términos que podríamos traducir como el desprecio y hostigamiento a las personas con exceso de peso.

efa

Los contadores de calorías están tan convencidos de que sus prejuicios son ciertos, que ponerlos en cuestión suele ser calificado de “peligroso”, pues, según ellos, facilita a los obesos poner excusas para no esforzarse. En mi opinión, la arrogancia de los “expertos” está entre las principales causas del problema de obesidad que tenemos.