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Termodinámica, para dummies
(english version: click here)
Primera ley de la termodinámica
Es el principio de conservación de la energía. Aplicado a la nutrición:
Lo que gasto = lo que ingiero + la grasa que quemo + el músculo que pierdo
La energía que gasto procede de lo que ingiero más la grasa/músculo propios que «pierdo».
La dieta de las semillas (ideal para engordar ganado)
Pongamos por caso una persona que mantiene su peso y grasa corporal y que consume 2000 Calorías/día:
Lo que gasto = lo que ingiero + la grasa que quemo + el músculo que pierdo
2000 = 2000 + 0 + 0
¿Qué le sucede a esta persona si decide seguir la dieta de las semillas (i.e. vivir a base de pan, cereales, pasta, pizza, etc.)? Todos esos carbohidratos van a disparar sus niveles de glucosa en sangre, y con ello también los de insulina. La insulina da la orden a los adipocitos (las células grasas) de que deben almacenar grasa. Supongamos que del total de Calorías que ingiere esa persona, 200 se almacenan como grasa cada día. El organismo dispone de 200 Calorías menos y tiene que ajustar en consecuencia el gasto energético y la cantidad de comida que se ingiere. Los términos en rojo y en azul deben modificarse para hacer frente a ese cambio:
???? = ???? + (-200) + 0
Por un lado el cuerpo fuerza a la persona a reducir el gasto energético, por ejemplo volviéndola más sedentaria. De 2000 baja a 1900 Calorías de gasto. Pero también necesita comer más para compensar las Calorías que se almacenan como grasa, en lugar de ser usadas como combustible. Esa persona pasa de una ingesta de 2000 Calorías a una de 2100 Calorías.
1900 = 2100 + (-200) + 0
Y día tras día esa persona va almacenando un poquito más de grasa… no por sedentaria y por glotona, sino por un exceso de carbohidratos en la dieta. El sedentarismo y el apetito excesivo son consecuencia de estar engordando. Y engordamos por una mala dieta.
Intentar adelgazar con restricción calórica (y fracasar)
Nuevamente, pongamos por caso una persona que mantiene su grasa corporal y que consume 2000 Calorías/día:
Lo que gasto = lo que ingiero + la grasa que quemo + el músculo que pierdo
2000 = 2000 + 0 + 0
Quema 2000 Calorías al día, que son las mismas que ingiere. Pongamos que esa persona decide adelgazar comiendo menos: solo 1500 Calorías. Los primeros días de esa dieta su gasto se mantiene en 2000 Calorías, por lo que el cuerpo se ve forzado a quemar grasa y músculo:
2000 = 1500 + 300 + 200
Con el tiempo, su cuerpo reacciona ante la falta de alimento, reduciendo el gasto energético. Ahora gasta 1500 Calorías/día, las mismas que ingiere, y deja de quemar grasa:
1500 = 1500 + 0 + 0
Pero esa situación puede no mantenerse a largo plazo y es posible que una pequeña parte de las calorías se acumulen como grasa, lo que tendrá asociado un cambio en el gasto energético:
1400 = 1500 + (-100) + 0
Ha habido quema de grasa de forma transitoria, pero a continuación recuperamos el peso perdido. Acabamos con más grasa y con menos músculo que antes. Y pasando hambre.
Adelgazar con restricción de carbohidratos
Igual que antes, partamos de una persona que no quema grasa:
Lo que gasto = lo que ingiero + la grasa que quemo + el músculo que pierdo
2000 = 2000 + 0 + 0
Restringimos los carbohidratos, lo que hace que los niveles de insulina en sangre disminuyan y el cuerpo comience a quemar grasa. Supongamos que ahora nuestro cuerpo tiene de repente 500 Calorías extra, procedentes de la grasa corporal y ¡de las que tiene que deshacerse de alguna forma!
???? = ???? + 500 + 0
Nuestro cuerpo tiene que alterar los términos en rojo y azul para dar cabida a esas 500 Calorías:
- a) aumentará nuestro gasto energético, es decir nos «dará más energía», incitándonos a movernos más, y aumentará la temperatura del cuerpo, y
- b) reducirá el hambre con el objetivo de bajar la ingesta calórica, pues ya tiene algunas Calorías procedentes de la grasa y no necesita ingerir tanto:
2250 = 1750 + 500 + 0
Así pues, la persona acaba quemando grasa (500 Calorías), con más energía (2250 Calorías) y comiendo más que las personas de otras dietas (1750 Calorías de ingesta frente a las 1500 de los que trataban de adelgazar comiendo menos, y además 500 Calorías procedentes de la grasa corporal). Esas 1750 Calorías de ingesta pueden parecer una «reducción calórica», pues en este individuo pasamos de 2000 iniciales a 1750, pero no lo es, pues hay otras 500 Calorías procedentes de la grasa. En total el organismo recibe 2250 Calorías, por lo que no hay tal «restricción calórica». Nuestro cuerpo no se siente atacado, pues no le falta alimento (más bien le sobra) y no reaccionará reduciendo el metabolismo. Esta situación es sostenible a largo plazo, lo que nos puede permitir perder peso de forma significativa.
Reflexiones sobre la irrelevancia del apetito y de las calorías
Algunas personas creen que las dietas bajas en hidratos de carbono sirven para adelgazar porque las grasas/proteínas tienen el efecto de reducir el apetito y por tanto la ingesta calórica. Apetito reducido provoca ingesta reducida, ingesta reducida provoca pérdida de peso. Es un razonamiento erróneo, basado en la errónea filosofía «Calories In Calories Out» (ver). La realidad es que, como hemos visto, el comer menos con las dietas low-carb es consecuencia de quemar grasa, no su causa.
El dogma oficial nos habla de múltiples formas de controlar el apetito, como si conseguir no comer o comer menos sirviera para adelgazar. Hablar de control del apetito es hablar de restricción calórica, y eso NO sirve para adelgazar. Para adelgazar hay que centrarse en qué comemos, no en cuánto comemos. Si cuentas calorías acabas eligiendo los alimentos que te impiden adelgazar (ver): contar calorías no es inútil: es peor que eso, es contraproducente.
Come de forma que actives la quema de grasa. Cuando quemas grasa tu cuerpo tiene unas «calorías extra» de las que deshacerse. ¿Cómo lo va a hacer? No es tu problema, ni debe preocuparte. ¿Acaso necesitas contar cuántas veces respiras al día para hacerlo bien?
A lo mejor todo lo anterior te parece ciencia ficción. A mí me parece que encaja bastante bien con los hechos demostrados científicamente, como que la restricción calórica no funciona para adelgazar (ver), y que las dietas bajas en hidratos de carbono permiten perder más peso que otras dietas, aun ingiriendo las mismas calorías (ver), no reducen el gasto energético tanto como otras dietas (ver) y de forma natural reducen el apetito (ver).
Los low-carbers (los que siguen dietas bajas en hidratos de carbono) dicen que se sienten con más energía todo el día (ver), y sin altibajos, y también dicen que con estas dietas notan su cuerpo más caliente (ver o ver). Y no estoy hablando del distinto efecto térmico de la comida que ingerimos, sino del efecto provocado por la grasa que «quemamos».
Para ampliar conocimientos sobre la primera ley de la termodinámica, recomiendo seguir las explicaciones gráficas de Lindha.
