Denunciemos a los verdaderos culpables

¿Por qué nos ha de importar cómo un niño se ve a sí mismo o cómo le ve su madre? Los autores del artículo citado por este señor nos explican la relevancia:

Nosotros planteamos que podría existir una distorsión de la imagen corporal inversa a los que ocurre en los trastornos de la conducta alimentaria. Postulando que la madre de niño con sobrepeso u obeso, podría ver a su hijo con una contextura menor de lo que es su índice de masa corporal (IMC) real, generando que no se preocupen adecuadamente de sus hábitos de ingesta, y en consecuencia perpetuándose el hecho que sus hijos mantengan un peso superior a lo normal para su talla y edad. (Fuente)

Estos señores no saben qué está causando la obesidad en los niños, pero a partir de un dato observacional conjeturan una cadena de causalidad que culpa a las madres de la obesidad de sus hijos ¡por falta de preocupación! (¡las madres!) Si se hubieran preocupado por la salud de sus hijos, habrían puesto en marcha las medidas que saben que tienen que tomar para prevenir la obesidad.

Lo que quiero resaltar con esta entrada es el hecho de que los “expertos” en obesidad no cuestionan sus recomendaciones. Se plantean cómo hacer llegar su mensaje a la población, cómo explicarlo para que lo asimilemos (porque al parecer somos cortitos y no entendemos las cosas) y cómo conseguir motivar a la gente para que actúe de forma responsable (porque evidentemente es nuestro comportamiento lo que nos hace obesos). Pero ¡nunca cuestionan su mensaje! Nunca se plantean si son ellos los que en realidad están generando el problema con recomendaciones erróneas (ver). Para ellos, el foco de atención está puesto exclusivamente en el obeso (sus hábitos, sus creencias, sus percepciones, sus motivaciones, etc.) y en el entorno en el que vive el obeso.

No caigamos en la trampa. Hagamos la pregunta que los “expertos” no hacen:

¿realmente la población está recibiendo información veraz sobre cómo tiene que comer para evitar la obesidad o qué tiene que hacer para perder peso una vez el problema ya se ha presentado?

No aceptemos que se dé por supuesto que el tratamiento/recomendación es correcto y que si no está funcionando es porque la gente no colabora aplicándolo, y centremos la atención en el tratamiento. Porque si las recomendaciones “oficiales” son erróneas, si el obeso no sabe en realidad cómo comer de forma saludable ni cómo corregir su problema de peso, si la culpa no es de la víctima, al culparla no sólo no se avanza en la resolución del problema sino que además se crea una presión social que está dañando la salud física y mental de esas personas (ver,ver,ver): es añadir daño al daño.

Es difícil impulsar medidas para paliar el problema si los afectados piensan que es algo que no va con ellos, por lo que un paso fundamental es enseñar a reconocer la enfermedad (fuente)

¿Nos damos cuenta de cómo los expertos no cuestionan sus creencias? Toda la atención centrada en el obeso: lo que piensan, lo que entienden, lo que hacen. Pero ellos y sus recomendaciones nunca están entre los “sospechosos habituales”.

Hablemos del tratamiento

¿Cuáles son las medidas que, según estos “expertos”, esas madres no han aplicado porque no se han dado cuenta de que sus hijos estaban engordando?

  • 5 comidas diarias
  • El desayuno es la comida más importante del día
  • La dieta debe estar basada en las harinas de cereales. En una dieta equilibrada el 50-60% de la energía proviene de los hidratos de carbono
  • Hay que adaptar la ingesta energética al gasto energético, o, en otras palabras, que puedes consumir todo aquello que te apetezca, mientras luego lo quemes
  • Debe controlarse el contenido calórico de los alimentos y en este sentido hay que tener en cuenta que las grasas aportan muchas más calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos
  • No hay alimentos buenos y malos, sino buenas o malas dietas. Todos los productos en su debida medida pueden formar parte de nuestra alimentación
  • Si se está subiendo de peso, hay que seguir con la misma dieta pero reducir un poco el tamaño de las raciones y aumentar la actividad física, haciendo todos días al menos media hora de ejercicio

¿La patética y estúpida pseudociencia del balance energético y la demencial pirámide nutricional de las harinas? ¿Son esas las medidas saludables que esas madres no han aplicado? ¿Vemos el problema? ¡Culpabilizan a las madres de esos niños, cuando lo que esas madres creen saber sobre nutrición, lo que han aprendido de los “expertos”, es la receta perfecta para engordar!

Ves que tu hijo está cogiendo peso, aplicas lo que crees saber sobre lo que es una alimentación saludable (más pan, más pasta, más plancha, menos fritos, comiendo a todas horas productos sin grasa bajos en sal, raciones más pequeñas, que se apunte a un equipo deportivo, etc.), y como esas ideas son erróneas la salud del niño no sólo no mejora sino que cada vez está peor. Y te acostumbras a su nuevo peso, lo que según los “expertos” te delata como culpable de su obesidad. A mí no me parece que se pueda descartar “porque sí” que sea esto lo que está sucediendo.

Insisto en el mensaje principal de esta entrada: no aceptemos entrar en un debate viciado en el que las recomendaciones oficiales no son cuestionadas. Esas recomendaciones son con toda probabilidad la causa directa del problema de peso que tenemos. ¿De verdad el planteamiento es que los niños están gordos porque sus madres no se han preocupado de su alimentación al no percibir el sobrepeso? ¿En serio tienen la desvergüenza de acusar a las madres de dañar la salud de sus hijos, sin previamente haber cuestionado sus propias recomendaciones?

Dejemos en paz a las madres y hablemos de la incompetencia de los “expertos” en nutrición y del fundamento de las recomendaciones que esas madres han recibido. Hablemos de cómo la población ha sido engañada durante décadas por estos necios pretenciosos. ¿Quieren encontrar culpables? No hace falta que vayan muy lejos a buscar: ellos han causado este problema.

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